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Artículo traducido FAC, Apuntes de Psicología

Asignatura: fundamentos de aprendizaje y conducta, Profesor: María Francisca Arias, Carrera: Psicología, Universidad: US

Tipo: Apuntes

2014/2015

Subido el 04/12/2015

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[Por comodidad no he transcrito las referencias bibliográficas, únicamente las he
señalizado con un * donde éstas deberían parecer]
Aversión condicionada en respuesta al cáncer y su tratamiento
Ilene L. Bernstein
Universidad de Washington
RESUMEN. Los pacientes de cáncer parecen estar en alto riesgo de desarrollar respuestas
condicionadas que pueden contribuir al malestar que experimentan como consecuencia de su
tratamiento, así como de su enfermedad. Los tratamientos de quimioterapia que inducen
nauseas y vómitos pueden estar asociados con la adquisición de aversiones a alimentos tanto
novedosos como familiares. Dichos tratamientos también pueden conducir al
condicionamiento de síntomas anticipatorios de nauseas y vómitos. La enfermedad por sí
misma puede conducir al desarrollo de aversiones a alimentos y a problemas de apetito. El
entendimiento del proceso de aprendizaje subyacente de estos síntomas puede contribuir de
manera importante al desarrollo de intervenciones conductuales exitosas.
Más de 20 años han pasado desde que John Garcia y sus colegas publicaron sus artículos
originales caracterizando la aversión condicionada al sabor en la rata *. El impacto de estos
descubrimientos en la teoría del condicionamiento continúa sintiéndose por los teóricos, así
como por aquellos interesados en la aplicación de la teoría del condicionamiento en los
problemas clínicos. Esto es debido, en parte, a ciertas características del aprendizaje de
aversión al sabor que son sorprendentemente distintas a las de formas de aprendizaje más
tradicionales *. Estas características inusuales incluyen su rápida adquisición, su tolerancia a
una larga demora entre el EC y el EI y la tendencia para tipos particulares de estímulos, tales
como el sabor y las señales gastrointestinales, de ser más fácilmente asociables entre sí. Ha
sido demostrado ser un desafío para los teóricos del aprendizaje incorporar estas
características dentro de sus análisis de los procesos básicos de aprendizaje. Uno de los
valiosos productos de la revolución iniciada por los breves informes experimentales de
García ha sido la promoción de serias reflexiones sobre las limitaciones evolutivas de qué se
aprende y cómo se aprende *.
El trabajo en aversión condicionada al sabor (ACS) ha tenido otras importantes
consecuencias. La potencia evidente de este aprendizaje llevó a los investigadores a
considerar la utilidad clínica de este fenómeno. La terapia aversiva para el cese del
alcoholismo o el tabaquismo son ejemplos de aplicaciones clínicas del trabajo en ACS *. El
conocimiento sobre la fuerza y la facilidad de la adquisición de ACS nos alertó sobre
situaciones en las que dicho aprendizaje podría ser una consecuencia inadvertida de la
exposición a ciertos estímulos. Por ejemplo, muchas de las terapias llevadas a cabo en el
tratamiento del cáncer, incluyendo las terapias farmacológicas y de radiación, se sabe, de
estudios con animales, que son EI's efectivos en la adquisición de aversiones al sabor
aprendidas. Así, los pacientes con cáncer parecen estar en alto riesgo de desarrollar ACS. Se
revisarán aquí los estudios que pretenden analizar la incidencia de las aversiones alimentarias
aprendidas en los pacientes con cáncer que reciben quimioterapia y el desarrollo de
intervenciones clínicas eficaces. En adición a los efectos de la quimioterapia en la aversión a
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[Por comodidad no he transcrito las referencias bibliográficas, únicamente las he señalizado con un * donde éstas deberían parecer]

Aversión condicionada en respuesta al cáncer y su tratamiento

Ilene L. Bernstein

Universidad de Washington

RESUMEN. Los pacientes de cáncer parecen estar en alto riesgo de desarrollar respuestas condicionadas que pueden contribuir al malestar que experimentan como consecuencia de su tratamiento, así como de su enfermedad. Los tratamientos de quimioterapia que inducen nauseas y vómitos pueden estar asociados con la adquisición de aversiones a alimentos tanto novedosos como familiares. Dichos tratamientos también pueden conducir al condicionamiento de síntomas anticipatorios de nauseas y vómitos. La enfermedad por sí misma puede conducir al desarrollo de aversiones a alimentos y a problemas de apetito. El entendimiento del proceso de aprendizaje subyacente de estos síntomas puede contribuir de manera importante al desarrollo de intervenciones conductuales exitosas. Más de 20 años han pasado desde que John Garcia y sus colegas publicaron sus artículos originales caracterizando la aversión condicionada al sabor en la rata *. El impacto de estos descubrimientos en la teoría del condicionamiento continúa sintiéndose por los teóricos, así como por aquellos interesados en la aplicación de la teoría del condicionamiento en los problemas clínicos. Esto es debido, en parte, a ciertas características del aprendizaje de aversión al sabor que son sorprendentemente distintas a las de formas de aprendizaje más tradicionales *. Estas características inusuales incluyen su rápida adquisición, su tolerancia a una larga demora entre el EC y el EI y la tendencia para tipos particulares de estímulos, tales como el sabor y las señales gastrointestinales, de ser más fácilmente asociables entre sí. Ha sido demostrado ser un desafío para los teóricos del aprendizaje incorporar estas características dentro de sus análisis de los procesos básicos de aprendizaje. Uno de los valiosos productos de la revolución iniciada por los breves informes experimentales de García ha sido la promoción de serias reflexiones sobre las limitaciones evolutivas de qué se aprende y cómo se aprende *. El trabajo en aversión condicionada al sabor (ACS) ha tenido otras importantes consecuencias. La potencia evidente de este aprendizaje llevó a los investigadores a considerar la utilidad clínica de este fenómeno. La terapia aversiva para el cese del alcoholismo o el tabaquismo son ejemplos de aplicaciones clínicas del trabajo en ACS *. El conocimiento sobre la fuerza y la facilidad de la adquisición de ACS nos alertó sobre situaciones en las que dicho aprendizaje podría ser una consecuencia inadvertida de la exposición a ciertos estímulos. Por ejemplo, muchas de las terapias llevadas a cabo en el tratamiento del cáncer, incluyendo las terapias farmacológicas y de radiación, se sabe, de estudios con animales, que son EI's efectivos en la adquisición de aversiones al sabor aprendidas. Así, los pacientes con cáncer parecen estar en alto riesgo de desarrollar ACS. Se revisarán aquí los estudios que pretenden analizar la incidencia de las aversiones alimentarias aprendidas en los pacientes con cáncer que reciben quimioterapia y el desarrollo de intervenciones clínicas eficaces. En adición a los efectos de la quimioterapia en la aversión a

alimentos, serán descritos los estudios con animales que indican que el crecimiento del tumor en solitario, en ausencia de terapia, puede conducir al desarrollo de aversiones significativas hacia los alimentos disponibles, y que estas aversiones pueden contribuir a la anorexia manifestada en animales portadores de un tumor *. Finalmente, otro tipo de condicionamiento conocido como pretratamiento de nauseas y vómitos será discutido. Éstos son síntomas experimentados por los pacientes de cáncer en anticipación a los tratamientos de quimioterapia, desencadenados por las claves situacionales asociadas a tratamientos previos. AVERSIONES APRENDIDAS AL ALIMENTO Y QUIMIOTERAPIA Nuestro trabajo inicial en este área examinó las aversiones al sabor aprendidas en los pacientes de cáncer pediátricos que recibían quimioterapia *. Nos preguntamos si los niños que reciben fármacos asociados a nauseas y vómitos adquirirían aversión a un helado novedoso consumido previamente a sus tratamientos. Encontramos que los niños que consumieron el helado antes de recibir terapia tóxica gastrointestinal (GI) eran mucho menos propensos a comer otra vez ese mismo helado algunas semanas más tarde que aquellos niños de los grupos control que fueron expuestos o al helado o al tratamiento, pero no a ambos estímulos juntos. Así, los niños evitaron comer un alimento que previamente había sido asociado con una terapia tóxica GI. Resultados similares fueron obtenidos con pacientes adultos *. Estos descubrimientos claramente indican que los sujetos humanos podrían adquirir ACS en un único ensayo cuando la consumición del alimento está seguida de nauseas y vómitos. La aversión aprendida tuvo lugar a pesar del hecho de que la mayoría de los sujetos tenían entendimiento de que la causa de sus síntomas eran los fármacos y no algo que comieron. Esta observación implica que el aprendizaje de aversión al alimento en humanos es más bien un proceso de condicionamiento que ocurre con independencia de la cognición o la razón. La demostración de que los pacientes con cáncer adquieren fácilmente aversiones a alimentos novedosos consumidos antes de sus tratamientos sugirió que ellos estaban en riesgo de desarrollar aversiones a alimentos de su dieta habitual. El desarrollo de dichas aversiones probablemente empeoraría cualquier problema de apetito experimentado por estos pacientes. Se han empleado cuestionarios y entrevistas para evaluar la incidencia de las aversiones aprendidas a alimentos con ítems de dieta normal asociados a la quimioterapia del cáncer. En pacientes tanto pediátricos * como adultos * se registró una incidencia significativa de aversiones a alimentos familiares en sus dietas rutinarias. Las aversiones eran evidentes incluso cuando los alimentos eran consumidos varias horas antes del tratamiento. Debido a que los pacientes de cáncer reciben muchos de estos tratamientos, las oportunidades para el desarrollo de aversiones son frecuentes y estas aversiones pueden ser un factor etiológico importante en los registros habituales de los caprichosos y frustrantes cambios en las preferencias de alimentos que experimentan estos pacientes. OBJETIVOS DE AVERSIONES Para evaluar el impacto potencial de las aversiones aprendidas al alimento en el estatus nutricional de los pacientes con cáncer, es útil considerar si algunos tipos de alimentos son más propensos que otros a ser objetivos de aversiones. Los resultados de los cuestionarios pronto sugirieron que las aversiones inducidas por la quimioterapia frecuentemente aparecían en alimentos que eran fuentes de proteínas (huevos, queso, carne) mientras que las aversiones

TUMORES Y AVERSIÓN APRENDIDA AL ALIMENTO

Tenemos evidencia de que el impacto de la aversión aprendida a los alimentos en los pacientes con cáncer podría no estar limitada a las aversiones que surgen en conjunción con la quimioterapia. En los estudios con ratas, investigamos si la aversión aprendida a los alimentos surgía en respuesta a la asociación de la dieta con los efectos psicológicos aversivos del tumor per se. En dichas condiciones, el EI podría ser algún síntoma crónico del crecimiento del tumor más que los efectos agudos de la inyección de un fármaco. Se encontró que la ratas anoréxicas portadoras de un tumor desarrollaron una profunda aversión a la dieta específica que estuvieron consumiendo durante el período de crecimiento del tumor. Además, cuando una dieta alternativa estaba disponible durante el test de preferencia, se observaron incrementos inmediatos en la ingesta de alimentos en los animales portadores de un tumor, de tal manera que sus síntomas anoréxicos fueron notablemente aliviados. Estos descubrimientos indican que la pérdida de apetito inducida por un tumor se debe, al menos en parte, al desarrollo de aversiones aprendidas al alimento disponible. A continuación investigamos si los incrementos en la ingesta de alimento, como los observados durante el test de preferencia, podrían ser prolongados si continuábamos proporcionando alimentos novedosos a estas ratas *. Encontramos que los cambios frecuentes en la dieta disponible de las ratas portadoras de un tumor conducían a una ingesta significativamente mayor que cuando un único alimento, inicialmente muy agradable, estaba disponible durante todo el período de observación. Estos resultados indican que cuando las aversiones al sabor eran prevenidas, o los alimentos aversivos eran remplazados por otros novedosos no aversivos, el impacto de la aversión condicionada en la ingesta de alimentos en animales portadores de un tumor era minimizado. El aprendizaje implicado en estos estudios con animales portadores de un tumor es más bien inusual porque éste parece carecer de cualquier asociación temporal explícita entre el EC y el EI; el alimento está continuamente disponible y el creciente tumor aparentemente proporciona una fuente crónica de estímulos aversivos. Hemos considerado si podría haber mecanismos que pudieran introducir el emparejamiento temporal. Por ejemplo, es posible que la aparición o incremento del malestar en animales portadores de un tumor tras la comida sea debido a que la exposición al EC (sabor) está temporalmente asociada a las comidas. Esta relación podría generar una relación asociativa entre el EC y el EI que podría ser más propicia a promover un fuerte condicionamiento. La observación experimental del surgimiento de las aversiones al alimento significativas como consecuencia del crecimiento del tumor y que estas aversiones contribuyen al apetito y a la pérdida de peso deberían ser extendidas a los estudios clínicos con pacientes de cáncer *. Nuestra demostración de la adquisición de aversión a los alimentos en pacientes de cáncer (tanto infantes como adultos) recibiendo quimioterapia claramente establece que los humanos son susceptibles al desarrollo de dichas aversiones. La demostración directa de las aversiones a alimentos asociada a la enfermedad en pacientes de cáncer debería ser útil. Sin embargo, la naturaleza crónica de la enfermedad y el hecho de que el problema clínico está caracterizado por una heterogeneidad considerable hacen de este tema sea difícil de abordar. En situaciones clínicas en las que el aprendizaje de aversiones a los alimentos es probable que esté implicado, los descubrimientos realizados en experimentos con animales pueden marcar el camino hacia tratamientos efectivos. Por ejemplo, la observación de que una dieta variada puede aliviar los síntomas de la anorexia sugiere sencillas intervenciones clínicas. Si los

futuros estudios de laboratorio son exitosos identificando los mecanismos psicológicos específicos involucrados en las aversiones inducidas por tumores y la anorexia, sería posible desarrollar intervenciones específicas y normalizar estos cambios. PRETRATAMIENTO DE LAS NAUSEAS Y QUIMIOTERAPIA DEL CÁNCER En adición a los efectos secundarios comunes de la quimioterapia del cáncer, algunos pacientes experimentan síntomas de nauseas y vómitos en anticipación a los tratamientos farmacológicos *. Estos síntomas, que pueden ser muy variados, han sido denominados pretratamiento de las nauseas y vómitos. Las tasas de prevalencia varían en un rango de entre el 20 y el 40% en los pacientes sometidos a la quimioterapia del cáncer *. Una serie de estudios indican que una mayor ansiedad se asocia con un mayor riesgo de desarrollar síntomas anticipatorios *. Los cuidadosos análisis de las variables asociadas al desarrollo de pretratamiento de nauseas y vómitos han llevado a la mayoría de los investigadores a concluir que estos síntomas son adquiridos a través de un proceso de condicionamiento clásico en el que las claves del ambiente se asocian con la administración de los fármacos y posteriormente actúan desencadenando respuestas similares a aquellas que provocan los fármacos *. Por ejemplo, la probabilidad de desarrollar síntomas anticipatorios incrementa con el número de tratamientos quimioterapéuticos, así como la gravedad de los síntomas después del tratamiento de nauseas y vómitos *. La aparición de nauseas tras el tratamiento parece necesaria para el desarrollo de síntomas anticipatorios *. El pretratamiento de las nauseas y vómitos , representa un ejemplo clínico notable de condicionamiento de reacciones psicológicas inducidas por fármacos, similares a aquellos que examinaron Eikelboom and Stewart (1982). Tal como ellos discutieron, las respuestas condicionadas a los fármacos pueden ser o bien similares, en la forma, a las inducidas por el fármaco en sí, o ser compensatorias. Cuando las respuestas condicionadas son compensatorias u opuestas a los efectos del fármaco, pueden contribuir a la aparición de la tolerancia al fármaco *. Desafortunadamente, las respuestas condicionadas al fármaco que han sido observadas en pacientes con cáncer son similares a los efectos directos de estos fármacos, y claramente actúan exacerbando los efectos secundarios del fármaco. Es intrigante especular sobre si sería posible identificar los factores responsables de la dirección de las respuestas condicionadas y finalmente desarrollar intervenciones que pudieran revertir la dirección de estas respuestas, y contribuir al desarrollo de la tolerancia. En un plano más práctico, una variedad de tratamientos existentes han sido empleados para reducir significativamente la incidencia de pretratamiento de las nauseas y vómitos. Estudios controlados han evaluado la efectividad de la hipnosis, el entrenamiento en la progresiva relajación de los músculos con imágenes guiadas, desensibilización sistemática, distracciones y biofeedback , generalmente con resultados positivos *. Diferentes mecanismos han sido expuestos para explicar la eficacia de estas modalidades de tratamiento. Ha sido sugerido que una característica crítica de la mayoría de las intervenciones exitosas es una reducción de la ansiedad (o una respuesta de relajación), que se piensa que reduce el condicionamiento aversivo. Alternativamente, el contracondicionamiento y la distracción han sido sugeridos como importantes para el éxito de las intervenciones psicológicas. Aunque existe el acuerdo general de que una variedad de enfoques de tratamiento pueden aliviar con éxito muchos de