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Asignatura: Administracio de l'empresa, Profesor: Guillermo Campamà, Carrera: Administració i Direcció d'Empreses, Universidad: UB
Tipo: Apuntes
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64 harvard deusto business review
Presidente de Ibermática.
L o m e J o r d e h d b r
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E
l juego en sí del baloncesto y lo que lo rodea, tanto desde su concepción inicial en un entorno educa- tivo, como en su proyección económica y social en el mundo del ocio y la diversión, nos presentan una reali- dad rica en matices y de la que podemos extraer múlti- ples enseñanzas. En realidad, cualquier tipo de juego está orientado hacia la creación de un nuevo escenario, de un cambio en las condiciones de partida, de un ob- jetivo que alcanzar. Muchas veces sorprendiendo a otro jugador, otras sorprendiéndonos a nosotros mismos. Todos los juegos, del tipo que sean, se pueden englobar dentro de ese espacio de sorpresa, inspiración y ejecu- ción que conlleva todo proceso de innovación. Si los jue- gos son buenos ejemplos de innovación, la siguiente pregunta que nos podemos hacer es en qué medida nos pueden servir para aprender sobre ella. Tanto ruido, tan- tas palabras, tanta moda... pero ¿qué hay en realidad de- trás de la palabra, del concepto? Necesitamos descifrar la innovación. Necesitamos desentrañar el enigma de la innovación, porque está claro que no es- tá claro. En ese esfuerzo por descifrar el enig- ma de la innovación, el baloncesto apa- rece como un código tremendamente interesante y lleno de pistas para que las proyectemos en la vida de las organiza- ciones y vayamos descifrando los códi- gos de los sistemas de innovación en los que cada uno de nosotros vivimos, cre- cemos y nos desarrollamos, o sufrimos y fracasamos. El baloncesto, como sistema de innovación, nos va a pro- veer de un nuevo lenguaje para conceptualizar nuestros procesos en este ámbito. Un lenguaje diferente al que estamos acostumbrados, que nos servirá mejor para ex- presar unas cosas que otras, pero que nos permitirá pen- sar y nos dará pistas para actuar. Su gran virtualidad ra- dica en ser un sistema de innovación tremendamente tensionado en el espacio y en el tiempo, lo que permite
contar con un laboratorio en el que observar, a modo de microcosmos, qué es lo que pasa con un sistema de in- novación puesto al límite, donde la excusa del espacio y del tiempo no existe. Un espacio y un tiempo que pone a los componentes del sistema de innovación frente a sus propias responsabilidades y retos, sin excusas.
La concepción más simple de la innovación nos diría que ésta consiste en cambiar, en introducir novedades. Esta definición es tan básica que nos sorprende con de- cirlo todo y nos amenaza con no decirnos nada. Pues bien, el balón ha salido hacia las alturas y los dos pívots más altos –o, mejor, que llegan más alto– saltan para conseguir la primera posesión. La primera posesión... ¿para qué? Para innovar. El baloncesto busca en cada ju- gada cambiar el orden de las cosas: encestar. Cada juga- da busca sorprender al equipo contrario y conseguir una
canasta. Cada jugada se conceptúa así como una inno- vación o, mejor, como un proceso de innovación. Esta innovación aparece no como un suceso aislado, que se produce una sola vez y ya está, sino como un proceso, esto es, un conjunto de sucesos encadenados que tienen como resultado un concepto de innovación sostenible en el tiempo y competitiva. En realidad, el juego se de- sarrolla en un espacio de competencia. Ese espacio ha- ce que el sistema se ponga al límite y, al operar en com-
El baloncesto, como sistema de innovación, nos va a proveer de un nuevo lenguaje para conceptualizar nuestros procesos en este ámbito
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nerará rupturas, y sin ruptura no habrá innovación, no habrá canasta, el tiempo de la jugada habrá pasado y la innovación no se habrá producido. El equipo de balon- cesto vive de hacer de la calidad la base sobre la que cons- truir la innovación. El quinto principio de la innovación pone en valor la diversidad. El equipo de baloncesto necesita hacerlo. Ca- da jugador proporciona algo distinto, que le hace dife- rente y que aporta su plus de diferenciación al servicio del sistema. En este sentido, el baloncesto es un gran ejemplo de sumar lo diferente, las especialidades de ca- da uno, no sólo en cuanto a la posición que ocupe en el campo (base, pívot, alero, etc.), sino también en cuanto a las habilidades naturales que a cada uno acompañan. El sexto principio de la innovación nos hace volver la vista a la naturaleza y su entorno como fuente permanen- te de inspiración. La propia concepción del baloncesto nace del recuerdo de un juego que consistía en alcanzar un objeto lejano con una piedra. Cualquier juego hunde sus raíces en los albores de la especie. En eso segura- mente somos poco originales. Dice el fotógrafo Ramón Masats que “la originalidad consiste en volver al origen”, así que, lejos de pensar que la innovación es algo ex no- vo sin referencia alguna, la realidad nos dice que surge
de observar la naturaleza y el entorno, está en clave de evolución de la especie y está dispuesta a enseñarnos nuevos horizontes cada día. En este sentido, la conocida serie de Fibonacci (1, 1, 2, 3, 5, 8, 13...), en la que cada nú- mero sucesivo es la suma de los dos números preceden- tes, surge regularmente en la naturaleza. Es curioso que los primeros cinco elementos de la serie (1, 1, 2, 3, 5) pue- den reflejar perfectamente una jugada de baloncesto. La serie de Fibonacci serviría también para explicar el pro- ceso de innovación en el juego. Cada jugada es una es- piral de Fibonacci en veinticuatro segundos. El séptimo principio se aplica en la propia esencia del juego. Se trata de entender que la innovación se produ- ce en todos los ámbitos de actividad, no sólo cuando se está diseñando un nuevo producto. Cada jugada que cul- mina en una canasta o en un contraataque no es algo
material que nos llevamos a casa. Queda en el recuerdo del juego, en el mundo de las emociones. El octavo principio de la innovación pone a la persona en el centro de todo proceso innovador. Esto se percibe de manera especial en el baloncesto, donde la incidencia de la persona como agente básico de innovación aparece co- mo algo obvio. En cada momento la cancha se ilumina, el público anima, las canastas asisten impasibles al es- pectáculo, el tiempo pasa en los cronómetros y un balón va de un lado para otro... y, sobre todo, cinco jugadores por equipo se mueven, forcejean, bloquean, saltan...: in- terpretan un ballet que busca colar un balón por un aro, encestar una canasta. Las personas en el centro de todo. Sin ellas no hay juego; el juego son las personas. El noveno principio inspirador nos dice que el tama- ño no es excusa para no innovar. La innovación es más una cuestión del ser, del sentirse, que del tener. No hay equipo que dependa del tamaño del campo o de la al- tura de la canasta. Las condiciones son las mismas pa- ra todos en lo que respecta al juego en sí. Metidos en el mismo campo, con las mismas reglas para todos, los procesos de innovación se sucederán uno tras otro, grandes y pequeños. Para algunas jugadas, mejor los pívots; para otras, los aleros... Ahora es el base el que toma el mando y hace la interpretación de la jugada. Finalmente el décimo principio pone el énfasis en los valores. No se puede en- tender un equipo de baloncesto como intérpretes cualificados de un proceso de innovación sostenible y competitiva sin tener en cuenta los valores del equi- po. El carácter del equipo es fundamen- tal para entender su compromiso con el juego y hacer de su ejecución un proce- so imparable. Los valores del equipo, creados año tras año a pesar de los cambios de personas en cada tempo- rada, van configurando su leyenda, lo que los hace dife- rentes, lo que los hace ganadores.
Después de contrastar los conceptos y los principios bá- sicos, veremos a continuación las leyes que gobiernan los procesos de innovación y su proyección en el juego.
Primera ley: el Círculo de Leonardo La primera ley de la innovación dice que “sólo se pro- duce innovación sostenible en el tiempo si equilibramos la creatividad y la modelización sobre la base de los va- lores”.
En realidad, el juego se desarrolla
en un espacio de competencia; ese espacio
hace que el sistema se ponga al límite y, al operar en competencia tan directa, sus efectos se perciben claramente
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De hecho, la primera fase del proceso de innovación surge cuando nos enfrentamos a lo desconocido, a nue- vos mundos sin referencias. La primera parte es el se- micírculo de la creatividad. Esta fase de la innovación nos exige pasar los límites de lo conocido y adentrarnos en los nuevos territorios. La poética de la frontera exte- rior es fundamental para entender la in- novación. No hay equipo de baloncesto que se desarrolle como un sistema de innovación si sólo se mueve dentro del mundo de lo conocido, si no se enfren- ta a nuevos retos, nuevas situaciones, nuevos descubrimientos. En realidad, ése es el espacio natural con el que se enfrenta en cada jugada: cruzar la frontera de lo mío, mi equipo, que es lo conocido, y enfrentarme al territo- rio de lo desconocido, el equipo contrario. El juego en su concepción es eso, traspasar la fronte- ra, abordar los retos de lo desconocido y comprender para conquistar. Esto se hace antes de cada partido, cuando la preparación es fundamental, pero sobre todo se hace en cada jugada a lo largo del partido, cruzando fronteras, descubriendo, sopesando, de manera que lo que vemos después de sorprendernos lo comprenda- mos, lo aprendamos y lo modelicemos. Es la segunda
parte del proceso de innovación: la modelización. El mundo de lo conocido, de nuestros sistemas de juego, donde damos el sentido práctico a la creatividad, a lo que hemos visto de nuevo y lo convertimos en un ele- mento útil al servicio del sistema de innovación. La mo- delización es la lógica de los sistemas de juego, que evo-
lucionan y se adaptan a nuevas situaciones y permiten afirmar los valores. Cada ejercicio, cada jugada, es nuevo y presenta una nueva frontera. Cuantos más círculos distintos hayamos completado, más habremos modelizado y estaremos más preparados para cruzar nuevas fronteras. Llegará un día en el que el dominio de nuestras fronteras agote el territorio del contrario y ese día habremos ganado el partido. Este proceso permanente es inherente al juego y permite superar el debate de los sistemas frente a la creatividad, puesto que los dos se necesitan, forman par-
modelización
Cuadro 2
el semicírculo de la creatividad
Cuadro 1
creatividad
La innovación necesita de la competencia, de la percepción de necesidad de cambio para sorprender al contrario
creatividad
modelización
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nes es capaz de ver complementariedad donde otros ven sólo enfrentamiento. La tarea no es fácil, por eso la labor del entrenador es fundamental. Esta gestión de contradicciones en nuestras fronteras interiores afecta no sólo a la contradicción creatividad-modelización, si- no también a múltiples facetas del juego. Una de ellas, por lo determinante para lo que luego pasa en la pista, es la que se deriva de las características del juego en
competencia y es la contradicción ataque-defensa. Lla- maremos a este círculo el “círculo del juego”. El balon- cesto como sistema de innovación ha tenido que evo- lucionar en la gestión de esta doble faceta del juego: la defensa y el ataque. Los equipos ganadores han tenido que interiorizar que las dos facetas son complementa-
rias e igual de importantes. Los jugadores con talento, más dados a proyectarse en el ataque, en el que brilla con especial fuerza la creatividad, han tenido que in- corporarse también a las filas de los defensores, donde brillan la modelización y los sistemas. El campo de la inspiración (creatividad, ataque) y el campo de la trans- piración (modelización, defensa) son dos caras de la misma moneda. El juego se construye en el equilibrio de las dos facetas, en la lectura inteligente de lo que pa- sa en cada momento para activar los procesos más ade- cuados: defensa, ataque, transición, control del tiempo de juego, etc. Cada partido, cada jugada, exige gestio- nar esa contradicción. Hay muchos más círculos y confrontaciones que superar. El juego nos permite ver con bastante nitidez la trascendencia del círculo del liderazgo, que se jue- ga en el eje confianza-convicción, diversidad-unifor- midad, razón-corazón, pequeño- grande, juventud- madurez y nuevo-viejo. Estas y otras contradicciones son el día a día de los sistemas de innovación. El ba- loncesto nos enseña en qué medida las contradiccio- nes transformadas en oportunidades de complemen- tariedad, a través de la cooperación que surge cuando el bien mayor está en juego, hacen que un equipo sea ganador, partido a partido, jugada a jugada, o deam- bule por la cancha como alma en pena, asomen los conflictos y las individualidades a destiempo y se con- viertan en un ejemplo de lo que no debe ser un siste- ma de innovación.
Tercera ley: la aventura La tercera ley de la innovación se enuncia de la siguien- te manera: “Una organización, cualquier organización, que aspira a ser innovadora debe aprender a convivir con más preguntas que respuestas y a disfru- tar con ello”. Si algo tiene un juego es que de ma- nera natural da lugar a más preguntas que respuestas, tiene sentido en la me- dida en la que plantea un nuevo reto. Esto ocurre con todos los juegos y de forma clara en aquéllos en los que com- petimos con otros. El baloncesto vive en ese espacio de aventura. En realidad, ca- da jugada de ataque nace de los siste- mas conocidos que responden a preguntas ya respon- didas. Nos enfrentamos al equipo contrario con el ba- gaje de nuestras respuestas. Respuestas trabajadas en horas y horas de entrenamientos en los que los siste- mas nos enseñan el mejor camino, la mejor manera de ejecutar las lecciones derivadas de la experiencia, expe-
el círculo del liderazgo
Cuadro 5
Cada jugada busca romper el sistema defensivo del contrario cuando estamos atacando y su sistema de ataque cuando estamos defendiendo; la innovación
de cada jugada nace de esa contradicción
confianza
convicción
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riencia adquirida en mil y una batallas, analizada y modelizada, transformada en respuestas. Sin embargo, el balón es- tá en juego, atacamos la defensa contra- ria y nos enfrentamos a nuevas pregun- tas, las que surgen de la acción del con- trario. Preguntas y respuestas están en la esencia del juego. Lo mismo ocurre al defender. Ahí la pregunta impacta con toda su cru- deza. El equipo contrario avanza con el balón, el movi- miento se propaga sobre la cancha. ¿Cuál será su juga- da? ¿Cuál será el movimiento? ¿Cómo responderemos a las preguntas? Los sistemas de defensa, trabajados hasta la extenuación, se enfrentan al ataque contrario que plantea preguntas y más preguntas. En esto consiste el juego, en ir y venir, jugada a juga- da, a lo largo del partido. Los entrenamientos forman parte de la aventura de convivir con más preguntas que respuestas. Son la pieza clave, donde se forma el carác- ter del equipo, donde se ejercita el músculo y la inteli- gencia. No tienen el atractivo del partido, en el que los focos llenan de luz el escenario, las cámaras convierten a los jugadores en héroes o villanos, y el equipo se pro- yecta en su esplendor o se desploma en su miseria. No
obstante, lo que ocurre en el partido no deja de ser una anécdota, lo importante es lo que pasa en el día a día. Dicen los entrenadores que se juega como se entrena. Pues bien, ésa es una buena lección para cualquier or- ganización.
Cuarta ley: el desafío La cuarta ley de la innovación nos dice que “el desafío de la innovación está en el universo de los valores mar- ginales”. En realidad, cada jugada se gana en el universo de los valores marginales. Cuando hay competencia, verdade- ra confrontación e igualdad con los contrarios, son los detalles los que marcan la diferencia entre ganar o per- der. Esas milésimas antes para llegar a la posición en el perímetro, recibir el balón del compañero, elevarse y en- cestar. Esas milésimas que se roban al tiempo del con- trario son la diferencia entre hacer un tiro cómodo o in- cómodo, encestar o fallar. El baloncesto vive en ese uni- verso de valores marginales en cada jugada. Los siste- mas ejecutados con rapidez buscan traspasar la fronte- ra de lo obvio y generar esa ventana de oportunidad fren- te al contrario. El equipo vive de eso, de bordear la fron- tera del sistema conocido para generar esa pequeña ven- taja competitiva de posición y tiempo que permita al ju- gador ejecutar la jugada. Ese espacio marginal que conquista la jugada, que sorprende al contrario por milésimas de segundo, se puede crear por la actuación de un solo jugador, fiándo- lo a su inspiración, pero eso es difícilmente repetible. El universo de los valores marginales se gana entre to- dos los componentes del equipo, los que están en la can- cha ejecutando el sistema, dando ese aliento de más, los que han trabajado en cada entrenamiento esos movi- mientos que se ejecutan una y otra vez para crear el es- pacio marginal y los que diseñan y modelizan los mo- vimientos al servicio de los jugadores.
Quinta ley: el tiempo La quinta ley de la innovación señala que “la innovación no permite especular con el tiempo para perderlo, ya que la gestión del tiempo es fundamental para garanti- zar la innovación”.
el círculo del juego: gestionar las contradicciones
Cuadro 6
nuevo viejo
Es preciso entender que la innovación se produce en todos los ámbitos de actividad, no sólo cuando se está diseñando un nuevo producto
Juventud madurez
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uso cada vez más intenso para facilitar el análisis de los sistemas de juego y de los escenarios con los que nos vamos a encontrar en la competición. El uso permanen- te del scouting permite trabajar todas las facetas al servi- cio del juego. El baloncesto es un deporte en el que la tecnología se ha volcado aportando datos y estadísticas de manera permanente. La velocidad y la riqueza con la que esta información se pone en manos de los protago- nistas del juego son relevantes. El segundo motor de la innovación es el conocimien- to, y éste sí es un motor básico del baloncesto. El siste- ma de innovación que es el baloncesto debe movilizar
este motor hasta sus últimas consecuencias. Necesita que el conocimiento pase de ser tácito, en posesión de cada jugador y cada componente del equipo –lo que sa- be hacer–, a ser un conocimiento explícito, conocido y al servicio de todos. El equipo necesita conocer lo que sabemos, todo lo que sabemos. Sin embargo, además de convertir el conocimiento tácito en explícito, necesi- ta convertir el conocimiento individual en colectivo. Sa-
ber lo que sabemos es una cosa y ponerlo al servicio del colectivo es otra. Para conseguir articular la gestión del conocimiento, como un motor de la innovación, nece- sitamos que la información fluya de manera que cada persona sepa lo que se espera de ella y de los demás, que la formación se intensifique más allá de lo que ya sabe- mos y la comunicación se convierta en un vehículo na- tural para compartir. La importancia de los sistemas de juego en este pro- ceso es evidente. El equipo debe trabajar permanente- mente con las diversas oportunidades o amenazas que le planteará el juego del rival. Trabajar variantes para an- ticiparse, para sorprender. Saber qué ha- cer en cada momento y cómo responder a la adversidad. Tener previsto lo impre- visto. Los entrenamientos son el lugar en el que día a día se articula el proceso de gestión del conocimiento. Un proce- so permanente, que demanda la impli- cación de todos y su esfuerzo. El tercer motor de la innovación es la cooperación. Destacar este motor al ha- blar de baloncesto puede resultar superfluo por lo ob- vio. De hecho, cada jugada, cada innovación, nace sólo y tan sólo si hay cooperación. Para poner el balón en jue- go hacen falta dos personas. Este deporte es un juego de equipo, que además se juega al límite por la presión del tiempo. La fuerza de la cooperación se proyecta en la idea de equipo. Todo el sistema de innovación des- cansa sobre eso. La cooperación hace crecer al equipo y en su crecimiento se desarrollan las oportunidades de los individuos. El juego de baloncesto lo deja claro. No hay buenos resultados sin equipo. Un individuo “gana un partido”. Un equipo aspira a ganarlos todos.
La cadena de valor de la innovación (el círculo virtuoso) Estos tres motores, sobre la base de unos valores, se pre- sentan sobre la cancha de juego y se enfrentan a una ju- gada, un proceso de innovación. La pelota está en las ma- nos del base, los jugadores se mueven en la pista y el sis- tema empieza a operar para generar una canasta. La ca- dena de valor de la innovación empieza a producirse. El primer paso es percibir el entorno_._ El jugador ob- serva al equipo contrario, su disposición en la cancha, al equipo propio y la ejecución de los movimientos pre- vistos. Además, al compañero omnipresente, el tiem- po... Si no es capaz de percibir todo eso, no se produci- rá innovación. El segundo paso es disponer de un proyecto compar- tido y generar confianza, lo que permite al jugador con-
Si algo tiene un juego, es que de manera
natural da lugar a más preguntas que respuestas, tiene sentido en la medida en la que plantea un nuevo reto
Los tres motores de la innovación
Cuadro 7
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fiar en los demás, empezando por el sistema y la ejecu- ción que de él harán sus compañeros. No le hace falta mirar a cada uno para saber dónde está; cuando llegue el momento, el balón llegará a sus manos en el lugar preciso y en el momento adecuado para encestar. Una mirada y el sistema se desencadena. El tercer paso es la capacidad de dar respuestas rápi- das y creativas, lo que es consustancial al juego. Todo el juego se basa en estar preparado para sorprender, para invadir el territorio del equipo contrario y conquistar sus fronteras. Para eso, hay que sorprender con creatividad –en los sistemas y en las personas– y con rapi- dez. Otra vez el tiempo. El cuarto paso consiste en implemen- tar y desarrollar la respuesta. Sabemos lo que queremos hacer, conocemos el camino, pero hay que recorrerlo. La jugada sorprenden- te y rápida está preparada, mil veces ensayada e interio- rizada; tenemos la respuesta a la pregunta en ese mo- mento del juego. Sólo falta ejecutarla, superando las ba- rreras que el contrario nos pone, ejecutar la pieza de ba- llet, rodeado de músculos y fuerza, que sólo pretenden obstaculizar. El jugador ha fintado, pasa el balón, se lo devuelven, alguien bloquea al contrario y penetra, la de-
fensa contraria se abalanza sobre él y, en ese momento, en el aire, entre un bosque de brazos y el embate de los cuerpos, el jugador ve al compañero solo, fuera de la lí- nea de 6,25 metros. Allá va el balón. El compañero so- lo, después de haber circulado dos veces por todo el pe- rímetro, recibe, se eleva, tira y encesta. El quinto paso es interiorizar, repetir y repartir el éxi- to. El juego es muy generoso en la interiorización del éxito y también en la necesidad de repetirlo. Después
de una jugada, viene otra; así hasta el final. Y después vendrá otro partido. Al mismo tiempo, es fundamental repartir el éxito. La canasta de tres puntos fue de un ju- gador, pero el base marcó la jugada, unos compañeros bloquearon y aclararon, y quien había penetrado le pa- só el balón. Por último, el sexto paso es transmitir y vender el éxi- to fuera, lo cual en el baloncesto es bastante inmediato,
Cuadro 8
respuesta rápida y creativa
Proyecto compartido y confianza
Percibir el entorno
transmitir y vender el éxito fuera
Interiorizar, repetir y repartir el éxito
Implementar y desarrollar la respuesta
el círculo virtuoso de la innovación
Dicen los entrenadores que se juega como se entrena: ésa es una buena lección para cualquier organización
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actitud hacia nosotros, sus prejuicios. Prejuicios que nos respetan o que nos infravaloran, prejuicios que debe- mos volver en su contra. Cuando piensen que no corre- remos, volaremos; cuando crean que correremos, para- remos; cuando nos esperen en el sistema A, usaremos el B; y así jugada tras jugada, sorprendiendo. Otra lección importante del baloncesto es la impor- tancia del tiempo. Es una de las claves más sugerentes de aplicación a cualquier sistema de innovación. El do- minio del tiempo es uno de los desafíos de la innova- ción y el principal del juego. Las cosas pasan en un tiempo determinado, ni más ni menos. El equipo juega con ese sexto jugador que es el tiempo y que fa- llará si no se tiene en cuenta, por eso debe ser integrado como un jugador más. No es algo externo al sistema, for- ma parte de él y es uno de los principa- les agentes de innovación. Para desci- frar el enigma de la innovación, el ba- loncesto nos dice que sentemos al tiem- po a la mesa de nuestras discusiones, que le demos un papel capital en la eje- cución de nuestros procesos, que lo escuchemos y que lo comprendamos. Por último, queda otra lección importante del juego. En un sistema de innovación el azar, la suerte es la ley de la nueva frontera que está por descubrir. Es una ley que todavía no comprendemos, pero que está ahí. La pregunta que nos debemos hacer siempre es si achaca- mos al azar la razón de nuestra incompetencia, si deja- mos al albur de la suerte las tareas pendientes que no fuimos capaces de completar. El juego parece que nos llevaría a elevar el azar a la categoría de jugador impre- visible. Sin embargo, también nos dice que es la excusa que explica lo que no hemos sido capaces de anticipar. La última jugada del partido, en el último segundo, el balón vuela hacia el aro y no entra. Hemos perdido el partido y el campeonato. ¡Qué mala suerte! En realidad, no es mala suerte; simplemente no hemos hecho bien nuestro trabajo.
En la medida en la que un sistema de innovación avanza, cruzando nuevas fronteras, cosas que hasta en- tonces se le aparecían como casualidad le desvelan sus leyes. El territorio nuevo conquistado va acorralando las casualidades y las convierte en retos comprensibles y superables. Siempre habrá nuevas fronteras, nuevas le- yes por descubrir, nuevos territorios que se pueden ga- nar al azar. El desafío consiste en que mi territorio des- cubierto, mi espacio de innovación, sea más amplio que el de mi competidor. En ese momento, el contacto se
produce en un territorio en el que, lo que para mí es co- nocimiento, para el competidor es azar. ¿Tenemos du- das de quién encestará la canasta? Estas tres claves (prejuicios, tiempo y azar) son algu- nas de las lecciones que se desprenden del juego, pero no son las únicas. El balón está en el aire, el partido ha comenzado. Disfrute del juego; es el juego de la inno- vación.
Otro aspecto en el que la tecnología adquiere un papel cada vez mayor es su uso cada vez más intenso para facilitar el análisis de los sistemas de juego y de los escenarios con los que nos vamos a encontrar en la competición
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«Baloncesto: descifrando el enigma de la innovación». © ediciones deusto. referencia n.o^3339