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Calendario Comentarios, Apuntes de Historia de la Edad Media

Asignatura: Historia Medieval de España, Profesor: Enrique Rodríguez-Picavea, Carrera: Historia, Universidad: UAM

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 19/06/2014

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TEXTOS DE HISTORIA MEDIEVAL DE ESPAÑA
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En la era del 749, mientras por dichos enviados (Tariq y otros) se devastaba España
y se combatía con gran furor, no sólo contra los enemigos, sino también entre sí, Muza (...)
entró hasta la ciudad real de Toledo, castigando a las ciudades vecinas con mala paz
fraudulenta, y a algunos nobles, señores varones que de algún modo se habían quedado,
llegando a Toledo huyendo de Opas, hijo del rey Egica, los mató con la espada en el
patíbulo, y con este motivo mató a todos con la espada.
De este modo, no sólo la España Ulterior, sino también la Citerior, hasta Zaragoza,
antiquísima y floreciente ciudad, abierta ya por manifiesto juicio de Dios, la despobló con
la espada, el hambre y el cautiverio; destruyó, quemándolas con el fuego, las bellezas
ciudadanas; envió a la cruz a los señores y poderosos del siglo, y descuartizó con los
puñales a los jóvenes y pequeños. Y así incita a todos con semejante terror, y algunas
ciudades que habían quedado, viéndose forzadas, piden la paz, y persuadiendo o burlando
con astucia a algunos no de modo acostumbrado, concede lo pedido.
Pero, los que habiéndola obtenido, se niegan a obedecer, aterrados por el miedo, e
intentan huir a los montes, mueren de hambre y de diversas muertes. Y en la misma
desgraciada España, en Córdoba, en la antigua sede patricia, que siempre había sido la más
opulenta de las ciudades vecinas y hacían las delicias del reino visigodo, colocan el
inhumano reino.
Crónica Mozárabe del 754, ed. Mommsen, Chron. minora, II, 353.
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En el nombre de Allah clemente y misericordioso. Escrito dirigido por Abd Al-
Aziz ibn Musa ibn Nusayr a Tudmir ibn Abdush.
Este último obtiene la paz y recibe el compromiso, bajo la garantía de Allah y la de
su profeta, de que no será alterada su situación ni la de los suyos; de que sus derechos de
soberanía no le serán discutidos; de que sus súbditos no serán asesinados, ni reducidos a
cautividad, ni separados de sus mujeres e hijos, de que no serán estorbados en el ejercicio
de su religión; y de que sus iglesias no serán incendiadas ni despojadas de los objetos de
culto que en ellas existen; todo ello mientras cumpla las cargas que le imponemos. Le es
concedida la paz mediante estas condiciones que regirán en las siete ciudades siguientes:
Orihuela, Baltana, Alicante, Mula, Elche, Lorca e Iyyith. Además no deberá dar asilo a
nadie que huya de nosotros, o que sea nuestro enemigo; ni hacer daño a quien goce de
nuestra amnistía; ni mantener ocultas las noticias relativas a los enemigos que lleguen a su
conocimiento. El y sus súbditos deberán pagar al año un tributo personal consistente en un
dinar en metálico, cuatro almudes de trigo y cuatro de cebada, cuatro medidas de mosto,
cuatro de vinagre, dos de miel y dos de aceite. Esta tasa quedará reducida a la unidad para
los esclavos. Lo cual firmaron como testigos Uthman ben Abi Abda al-Quraixí y Habib
ben Abi Ubaida al-Fihrí y Abd Allah ben Maisara al Fahtimí y Abu-l-Qasim al-Udhailí.
Escrito a cuatro de rachab del año 94 de la Héjira.
E. Levi Provençal, España musulmana, Historia de España, IV, Madrid, 1950, p. 21.
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TEXTOS DE HISTORIA MEDIEVAL DE ESPAÑA

En la era del 749, mientras por dichos enviados (Tariq y otros) se devastaba España y se combatía con gran furor, no sólo contra los enemigos, sino también entre sí, Muza (...) entró hasta la ciudad real de Toledo, castigando a las ciudades vecinas con mala paz fraudulenta, y a algunos nobles, señores varones que de algún modo se habían quedado, llegando a Toledo huyendo de Opas, hijo del rey Egica, los mató con la espada en el patíbulo, y con este motivo mató a todos con la espada.

De este modo, no sólo la España Ulterior, sino también la Citerior, hasta Zaragoza, antiquísima y floreciente ciudad, abierta ya por manifiesto juicio de Dios, la despobló con la espada, el hambre y el cautiverio; destruyó, quemándolas con el fuego, las bellezas ciudadanas; envió a la cruz a los señores y poderosos del siglo, y descuartizó con los puñales a los jóvenes y pequeños. Y así incita a todos con semejante terror, y algunas ciudades que habían quedado, viéndose forzadas, piden la paz, y persuadiendo o burlando con astucia a algunos no de modo acostumbrado, concede lo pedido.

Pero, los que habiéndola obtenido, se niegan a obedecer, aterrados por el miedo, e intentan huir a los montes, mueren de hambre y de diversas muertes. Y en la misma desgraciada España, en Córdoba, en la antigua sede patricia, que siempre había sido la más opulenta de las ciudades vecinas y hacían las delicias del reino visigodo, colocan el inhumano reino.

Crónica Mozárabe del 754 , ed. Mommsen, Chron. minora , II, 353.

2

En el nombre de Allah clemente y misericordioso. Escrito dirigido por Abd Al- Aziz ibn Musa ibn Nusayr a Tudmir ibn Abdush.

Este último obtiene la paz y recibe el compromiso, bajo la garantía de Allah y la de su profeta, de que no será alterada su situación ni la de los suyos; de que sus derechos de soberanía no le serán discutidos; de que sus súbditos no serán asesinados, ni reducidos a cautividad, ni separados de sus mujeres e hijos, de que no serán estorbados en el ejercicio de su religión; y de que sus iglesias no serán incendiadas ni despojadas de los objetos de culto que en ellas existen; todo ello mientras cumpla las cargas que le imponemos. Le es concedida la paz mediante estas condiciones que regirán en las siete ciudades siguientes: Orihuela, Baltana, Alicante, Mula, Elche, Lorca e Iyyith. Además no deberá dar asilo a nadie que huya de nosotros, o que sea nuestro enemigo; ni hacer daño a quien goce de nuestra amnistía; ni mantener ocultas las noticias relativas a los enemigos que lleguen a su conocimiento. El y sus súbditos deberán pagar al año un tributo personal consistente en un dinar en metálico, cuatro almudes de trigo y cuatro de cebada, cuatro medidas de mosto, cuatro de vinagre, dos de miel y dos de aceite. Esta tasa quedará reducida a la unidad para los esclavos. Lo cual firmaron como testigos Uthman ben Abi Abda al-Quraixí y Habib ben Abi Ubaida al-Fihrí y Abd Allah ben Maisara al Fahtimí y Abu-l-Qasim al-Udhailí. Escrito a cuatro de rachab del año 94 de la Héjira.

E. Levi Provençal, España musulmana , Historia de España , IV, Madrid, 1950, p. 21.

En 198 (31 de agosto de 813) tuvo lugar en Córdoba la revuelta llamada del arrabal. Los hechos pasaron de la manera siguiente: el príncipe omeya reinante Al-Hakam ben Hixam casi no se ocupaba más que en jugar, cazar, beber y otros placeres semejantes y, por otra parte, la ejecución de muchos de los principales habitantes de la ciudad le hicieron odioso a la población, que era injuriada y maltratada por los mercenarios del emir.

El desorden llegó a tal punto que, cuando se convocaba a la plegaria, el populacho gritaba:"¡Ven a rezar, borracho, ven a rezar!", y cuando alguno lanzaba esta injuria, los otros aplaudían. Entonces, Al-Hakam comenzó a rodear Córdoba con un recinto fortificado, guarnecido de zanjas: acuarteló la caballería en la puerta de su palacio, donde había siempre una tropa armada, y aumentó el número de sus mamelucos. Todas estas precauciones no hicieron más que que acrecentar el odio de la población, que estaba persuadida de que quería vengarse de todas sus afrentas. Enseguida estableció el impuesto del diezmo sobre las mercaderías, impuesto que habría de cobrarse cada año sin remisión, lo que fue mal visto por el pueblo. Al-Hakam se apoderó de diez de los principales exaltados y les hizo ejecutar y crucificar, con lo que dio ocasión de cólera a las gentes del arrabal. Añádase a todo esto que un mameluco del príncipe llevó su espada a casa de un bruñidor para hacerla limpiar, y como éste la remitiera a su dueño más tarde de lo convenido, el mameluco tomó la espada y golpeó con ella al obrero hasta dejarle muerto. Ocurrió esto en Ramadán (abril-mayo del 814) del año referido.

Las gentes del arrabal meridional empuñaron los primeros las armas, y todos los otros arrabales les siguieron. El "chund", los omeyas y los esclavos negros se concentraron en el palacio y Al-Hakam procedió a la repartición de los caballos y de las armas, así como a la reunión de sus compañeros.

Se entabló la lucha y fue favorable a las gentes del arrabal, que cercaron el palacio. Entonces Al-Hakam descendió de la terraza donde se encontraba y fue, a caballo y armado, a reanimar el valor de los suyos, que se batieron a su vista con encarnizamiento (...)

Al-Hakam consultó con Abd al-Qarim ben Abd al-Wahid ben Abd al-Mugayth, su último confidente, quien le aconsejó clemencia. Tal fue el partido que tomó el príncipe, a pesar del dictamen contrario emitido por otro, y perdonó a los rebeldes, pero con amenaza de muerte y crucifixión para todos los habitantes del arrabal que no hubiesen partido del arrabal en el plazo de tres días. Los sobrevivientes salieron a escondidas, expuestos a toda clase de penas y humillaciones, llevando lejos de Córdoba a sus mujeres, sus hijos, sus riquezas de más fácil transporte. Los soldados y malhechores estaban en acecho para saquearles y mataban a quienes osaban resistir.

Terminado el plazo de tres días, Al-Hakam dio orden de respetar a las mujeres, a las que reunió en el mismo lugar, e hizo destruir el arrabal meridional (de Secunda) (...)

Ben al-Athir, Kamil fi-l-Tarif , según versión francesa de Fagnan, pp. 165-177. Recoge J.L. Martín, Historia de España. Alta Edad Media , Madrid, 1980, p. 50.

En primer lugar, están los árabes Banu Hasim (el clan familiar del profeta Mahoma), procedentes de Arabia, Iraq, Siria, Egipto y norte de África; en segundo lugar los Nobles Árabes y sus clientes o mawlas; en tercer lugar los Beréberes que llegaron del norte de África en gran número, y en cuarto lugar los naturales del país, muchos de los cuales se convirtieron al Islam, pero otros conservaron su fe y vivieron como sometidos. A esta raza pertenecen los romanos gallegos, castellanos, aragoneses, godos, francos, etc. A ella pertenecen también los judíos.

Los Banu Haqsim y otras tribus árabes de la nobleza no practicaban oficios considerados innobles. Se dedicaban a la enseñanza de la ciencia, a componer libros piadosos, enseñar a los niños, dirigir la oración en la mezquita y ocupar cargos administrativos como secretarios de los reyes gobernadores y visires [...] Los Beréberes preferían llevar rebaños de ganado y transportar trigo, manteca, aceite, miel, lana, gallinas, fruta, sal y madera. Eran también carboneros y leñadores. [...] Los Mawlas que vivían en la capital trabajaban generalmente como curtidores, sastres, zapateros, vendedores de sandalias, trajes y chilabas, músicos, barberos, enterradores, molineros, podadores, "sacristanes" y almuédanos en las mezquitas. [...]En cuanto a los judíos que se hicieron musulmanes ejercían los oficios de sastres, cordoneros, boneteros, forreros, tintoreros, barberos, cerrajeros, pregoneros en los zocos, lecheros y zapateros. Sus mawlas eran panaderos, fabricantes de esponjas, olleros, aceiteros, jaboneros, vendedores de sal, pescado, grasa, dulces como el alfeñique, medicinas y hierbas. [...] Los árabes se establecieron principalmente en las ciudades, pero los beréberes se asentaron unos en las ciudades y otros en las zonas rurales. Los militares eran árabes en su mayoría.

Abu l-Walid ibn Nasr, Familias ilustres de Fez. Siglo XIV.

Es un país de ricas comarcas, de buen suelo y de terrenos fértiles, con abundantes ríos caudalosos y fuentes de agua dulce. En él escasean los animales venenosos. Su temperatura es moderada, su clima bueno y sus brisas suaves; la prima- vera, el otoño, el invierno y el verano son allí moderados con temperaturas nada extremadas. Las estaciones se suceden unas a otras sin cambios bruscos. Los frutos se recogen en la mayor parte de todas las estaciones y se conservan largo tiempo sin estropearse; en la costa y en sus zonas próximas aparecen precozmente las frutas tempranas, mientras que en las regiones de la Frontera (al-tagr) y en las montañas, caracterizadas por sus bajas temperaturas, se retrasa mucho su producción. Por eso tiene recursos en todo momento y sus frutos nunca faltan. Se caracteriza por tener hierbas salutíferas, que se pueden comparar con las de la India, que se distingue por sus buenas hierbas y sustancias minerales.

Al-Andalus tiene ciudades fortificadas, fortalezas inexpugnables, castillos seguros y excelentes monumentos. Ella tiene mar y tierra, llanos y zonas abruptas.

…………………………..

Sus habitantes son como los árabes, por su rancio abolengo, noble orgullo y altanería; por su altura de miras, elocuencia y magnanimidad; por aborrecer la injusticia y no soportar la humillación; por su generosidad en dar lo que tienen, en abstenerse de todo lo que es deshonesto o en caer en cualquier bajeza.

Los españoles son como los indios por su gran interés por las ciencias y su afición a ellas, pues son los que más se preocupan por estudiarlas y los más rigurosos en aprenderlas, comentarlas y transmitirlas, especialmente en todo lo que concierne al "Libro" de Dios y a la tradición (sunna) del profeta Mahoma, Dios lo bendiga y salve. Son como los de Bagdad por su sagacidad, inteligencia, perspicacia, talento, sutileza de ingenio, agudeza de pensamientos, penetración de ideas y por sus buenas costumbres, elegancia y gentileza.

Los españoles son como los griegos por su talento en alumbrar aguas; por su interés por toda clase de cultivos; por saber seleccionar las diferentes clases de frutos; por la habilidad en injertar los árboles y embellecer huertos y jardines con toda especie de hortalizas y flores. De ahí que sean los más expertos en Agricultura.

Son como los chinos por la finura de sus productos manufacturados y por la perfección de sus objetos de imaginería o figurillas, pues son los que mejor soportan prolongadamente el cansancio para hacer bien sus trabajos y los que aguantan más la fatiga para embellecer sus obras.

Los habitantes de al-Andalus son como los turcos por su celo en las guerras y buen manejo de las armas. Son los más expertos en equitación y los más diestros en alancear y golpear al enemigo. Todo esto está condicionado por el "clima" (iqlim) y se les atribuye estas cualidades de acuerdo con lo que dicen Ptolomeo y otros autores.

Ahmad al-Razi. Textos atribuidos. Siglo X.

Un cierto Pelayo, que había sido espatario de los reyes Vitiza y Rodrigo, agobiado por la dominación de los ismaelitas se metió en Asturias en compañía de su hermana...Una vez que él hizo correr sus órdenes por entre los astures, se reunieron y eligieron a Pelayo como su príncipe. [Mas los godos perecieron parte por la espada, parte por hambre. Pero los que quedaron de estirpe regia, algunos de ellos se dirigieron a Francia, pero la mayor parte se metieron en la tierra de los asturianos, y a Pelayo, hijo del duque Fávila, de linaje real, lo eligieron por su príncipe.]. (Versión «A Sebastian»). ...Tras él su hijo Fávila ocupó el puesto de su padre... Muerto él, es elegido como rey por todo el pueblo Alfonso, que con la gracia divina tomó el cetro del reino... En la era 785, tras el fallecimiento de Alfonso, le sucedió en el reino su hijo Fruela... Tras su muerte le sucedió en el reino su primo Aurelio... Tras su muerte, Silo tomó en matrimonio a la hija de Alfonso llamada Adosinda, por lo cual también se hizo con el trono... Muerto Silo, todos los magnates de palacio, con la reina Adosinda, colocaron a Alfonso en el trono del reino paterno. Pero su tío Mauregato, que había nacido del príncipe Alfonso el mayor, aunque de una sierva, se levantó hinchado por la soberbia y expulsó del trono al rey Alfonso... Muerto Mauregato, es elegido para el reino Bermudo, hijo de Fruela, del que ya antes, en la crónica de Alfonso el mayor, dijimos que era hermano suyo. Reinó tres años. Dejó voluntariamente el reino a causa de que era diácono. A su sobrino Alfonso, al que Mauregato había expulsado del reino, lo designó como su sucesor, y vivió muchos años rodeado de gran afecto. Partió de este mundo de muerte natural, en la era 829... En la era 881, tras la muerte de Alfonso, es elegido Ramiro, hijo del príncipe Bermudo... En la era 888, muerto Ramiro, le sucedió en el trono su hijo Ordoño... En la era 904, muerto Ordoño, Alfonso su hijo le sucedió en el trono.

Crónica de Alfonso III. Versión Rotense. Ed. Gil Fernández, J.; Moralejo, J.L.; Ruiz de la Peña, J.I., Crónicas asturianas , Oviedo, 1985, pp. 201-220.