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hablo SOBRE LAS PROPIEDADES Y FUNCIONES DE LAS CELULAS PRESENTADORAS DE ANTIGENO.
Tipo: Apuntes
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El sistema inmunitario tiene como función principal la búsqueda de antígenos (proteínas erróneas o sus fragmentos) para su destrucción y la de los organismos que los sintetizan. La función primordial del sistema inmunitario es discriminar «lo propio» de lo «no propio». Como es bien sabido, las dos estirpes fundamentales del sistema inmunitario son los linfocitos B y T, que, cuando se activan, aumentan su tamaño y pasan a denominarse células B y T respectivamente. Las células B son capaces por sí solas de llevar a cabo el reconocimiento de los antígenos interaccionando con ellos directamente. Por el contrario, las células T son «ciegas». Solo reconocen a los antígenos si otras células se los presentan de manera adecuada. Para que la reacción inmunitaria tenga lugar, los antígenos han ser presentados a las células T; y no de cualquier manera, sino asociados a determinadas proteínas celulares que forman parte del denominado complejo mayor de histocompatibilidad. El antígeno (más precisamente sus fragmentos a los que llamamos determinantes antigénicos) y las proteínas del complejo mayor de histocompatibilidad forman un constructo que activa a las células T. Según el tipo de proteínas del complejo mayor de histocompatibilidad a las que se asocie el determinante antigénico, las células T actuarán como coadyuvantes (estimulando la diferenciación de las células B) o como citotóxicas (destruyendo las células diana directamente). Mientras las células B reconocen a los antígenos por su estructura terciaria (el plegamiento espacial de su estructura), las células T reconocen a los antígenos por su estructura primaria, esto es, su secuencia de aminoácidos. YOMIRA PAOLA GARCIA LAVANDA 0991262548
El procesamiento de los antígenos previo a su presentación al sistema inmune se halla vinculado a los mecanismos de síntesis y reciclaje de las proteínas, y su transporte a través de distintas estructuras sub-celulares. Las «células presentadoras de antígenos» son los macrófagos, las células dendríticas, los propios linfocitos B, y cualquier célula del organismo que exprese en su membrana determinantes antigénicos asociados a proteínas del complejo mayor de histocompatibilidad. Los fragmentos del antígeno (determinantes antigénicos) suelen ser péptidos de entre 10 y 20 aminoácidos. Todas las células corporales exponen en su membrana externa un conjunto de moléculas proteicas pertenecientes al «Complejo Mayor de Histocompatibilidad» (MHC, por acrónimo en inglés). Ante la presencia de un antígeno (una molécula foránea o fragmentos de la misma), se forma un constructo «antígeno-MHC». La célula queda así «marcada», bien para su destrucción por linfocitos T citotóxicos, o para la activación de un clon de linfocitos B con el efecto dinamizador de las células T coadyuvantes. La naturaleza del antígeno condiciona el tipo de respuesta inmunitaria. Un antígeno foráneo (generalmente bacteriano) estimula la respuesta mediada por los linfocitos B; en cambio un antígeno proveniente de una célula renegada (tumoral) o sintetizada por la célula tras una infección vírica, desencadena una respuesta por células T citotóxicas. Como se ha escrito antes, el tipo de procesamiento del antígeno determina el tipo de respuesta. Así, ante un antígeno foráneo la célula lo capta y procesa (hidroliza parcialmente) en las endosomas (estructuras sub-celulares). Los fragmentos de la proteína antigénica (secuencia de entre 10 y 20 aminoácidos) se expresan en la Membrana junto a proteínas del complejo mayor de histocompatibilidad clase I. Se activan los linfocitos T coadyuvantes que liberan citoquinas que estimulan la diferenciación y activación de los linfocitos B. En cambio, cuando la proteína deriva de una célula renegada (tumoral o infectada por virus), el procesamiento transcurre en el citosol (fracción soluble del citoplasma). Los péptidos YOMIRA PAOLA GARCIA LAVANDA 0991262548
Como consecuencia de la presentación de antígenos a las células T, las CPA causan: Activación de linfocitos T vírgenes con expansión clonal y diferenciación en células efectoras, representadas por lo general por células dendríticas. Activación de la inmunidad celular: macrófagos y linfocitos T efectores. Activación de la respuesta humoral por estimulación de linfocitos B y la producción de anticuerpos
Las células dendríticas (DCs, por sus siglas en inglés), llamadas así por sus proyecciones en forma de “árbol” o dendritas, son responsables de la iniciación de las respuestas inmunitarias adaptativas, y funcionan como “centinelas” del sistema inmunitario. Paul Langerhans, en 1868, fue el primero en describir DCs en piel humana, aunque creía que se trataba de células nerviosas cutáneas. Las DCs son leucocitos derivados de la médula ósea y el tipo más potente de célula presentadora de antígeno. Pueden expandirse in vitro a partir de muestras de médula ósea y sangre usando combinaciones de varios factores de crecimiento, como el factor estimulador de colonias granulocitos-macrófagos (GM-CSF) y el ligando de Flt3. Están especializadas en capturar y procesar antígeno, es decir, convertir proteínas en péptidos que pueden ser presentados en moléculas del complejo principal de histocompatibilidad (MHC, por sus siglas en inglés), que son reconocidos por las células T. Las DCs son muy heterogéneas. Por ejemplo, existen DCs mieloides y plasmacitoides. Aunque todas son capaces de capturar antígeno, procesarlo y presentarlo a las células T naive, cada subtipo de DC presenta marcadores específicos y difieren en su YOMIRA PAOLA GARCIA LAVANDA 0991262548
localización en el organismo, vías de migración, función inmunológica y dependencia a infecciones o estímulos inflamatorios para su generación. Durante el desarrollo de una respuesta inmunitaria adaptativa, el fenotipo y función de las DCs juega un papel muy importante en la iniciación de tolerancia, memoria, y polarización de respuestas T cooperadoras 1 (Th1), Th y Th17. Las DCs sirven de puente entre la inmunidad innata y adaptativa Dado que las DCs tienen numerosas proyecciones citoplasmáticas, poseen una amplia área de superficie que les permite un contacto íntimo con un gran número de células a su alrededor, como células T, células Natural Killer, neutrófilos, células epiteliales, etc. Por ejemplo, de forma experimental, solo una célula DC madura (mDC) es capaz de estimular entre 100 y 3000 células T. Los precursores de DCs migran desde la médula ósea a la sangre y hacia casi todos los tejidos no linfoides, donde residen en un estado inmaduro (iDC), y donde están continuamente escaneando su alrededor mediante procesos como endocitosis, macropinocitosis y fagocitosis. Pueden extender sus proyecciones a través de las uniones estrechas del epitelio para incrementar la captura de antígenos, incluso cuando no hay infección o inflamación. Durante una invasión patógena, las iDCs residentes detectan intrusos mediante los receptores que reconocen patrones (por ejemplo, los TLRs), captan los antígenos y rápidamente abandonan el tejido. Ruedan sobre las células, extravasan el endotelio de los vasos linfáticos y migran a los nódulos linfáticos de drenaje en respuesta a un amplio número de quimiocinas, como CCL19 y CCL21. Durante la migración desde los tejidos periféricos, las DCs sufren un proceso de maduración fenotípico y funcional. A destacar, dejan de capturar antígenos, pero aumentan la expresión de moléculas de estimulación como CD80 y CD86 y el receptor de quimiocinas CCR7, y secretan citocinas proinflamatorias como TNF-α e IL-12. Después de alcanzar el sino subcapsular de los nódulos linfáticos, las DCs se mueven hacia YOMIRA PAOLA GARCIA LAVANDA 0991262548
Banchereau J, Steinman RM. Dendritic cells and the control of immunity. Nature 1998 Shortman K, Liu YJ. Mouse and human dendritic cell subtypes. Nat Rev Immunol 2002 YOMIRA PAOLA GARCIA LAVANDA 0991262548