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Asignatura: Psicologia de la salud, Profesor: José Navarro Góngora, Carrera: Psicología, Universidad: USAL
Tipo: Apuntes
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Comentario de texto "Anorexia nerviosa" Autor: Evelyn Attia y B. Timothy Walsh.
Abstract
La anorexia nerviosa es una enfermedad mental grave caracterizada por el mantenimiento de un peso corporal bajo e inapropiado, una implacable búsqueda de la delgadez y cogniciones distorsionadas acerca de la forma y peso del cuerpo. Hay dos tipos de anorexia nerviosa, la restrictiva y la compulsiva/purgativa. El objetivo del artículo no es sólo informar a todas aquellas personas que desconocen qué es la anorexia nerviosa y qué conlleva padecer dicha enfermedad, sino también a los profesionales de la salud mental. Asimismo hoy en día se sigue investigando sobre este trastorno.
Desarrollo de las principales ideas
Según el DSM-IV se han establecido cuatro criterios para el diagnóstico de la
anorexia nerviosa. Estos criterios son: el rechazo a mantener el peso corporal igual o
por encima del valor mínimo normal considerando la edad y la talla; el miedo intenso a
ganar peso o a convertirse en obeso, incluso estando por debajo del peso normal; la
alteración de la percepción del peso o la silueta corporales, exageración de su importancia en la autoevaluación o negación del peligro que comporta el bajo peso
corporal; y la presencia de amenorrea en las mujeres en edad fértil, es decir, ausencia
de al menos tres ciclos menstruales consecutivos.
El DSM-IV describe dos tipos de anorexia nerviosa: el tipo restrictivo, en el que el individuo restringe el tipo y la cantidad de comida sin recurrir a atracones o a purgas, y el tipo compulsivo/ purgativo, en el que el individuo también exhibe comportamientos regularmente de atracones y/o purgas
Los criterios del DSM-IV resultan más fáciles de aplicar cuando los pacientes están suficientemente enfermos, pero pueden surgir problemas y dificultades cuando los pacientes niegan la enfermedad ya que esto los lleva a minimizar sus síntomas. Por lo que los médicos deben ser meticulosos a la hora de interpretarlos de forma correcta.
Para realizar un diagnóstico adecuado se deben considerar otros trastornos psiquiátricos y problemas médicos que presenten los síntomas del síntoma que estamos tratando como son la ingesta restrictiva y el bajo peso corporal. Estos trastornos pueden ser la esquizofrenia, los delirantes y esquizo-afectivos, así como los de ansiedad o como el obsesivo-compulsivo. También deben considerarse las afecciones médicas, entre ellas alteraciones endocrinas, las gastrointestinales e infecciosas, al igual que los procesos neoplásticos.
Otro rasgo de la anorexia nerviosa es que se conoce desde hace siglos. Sir William Gull fue quien acuñó el término anorexia nerviosa en 1873, pero fue Richard Morton quien ofreció la primera descripción médica de la enfermedad en 1689. Se sabe muy poco acerca de la etiología y el tratamiento.
Por otra parte la prevalencia de anorexia nerviosa se estima generalmente que es del 0,5-1 % en las mujeres (9, 10) y la décima parte de estas cifras en los varones (10, 11).
Dentro de la enfermedad se han identificado diversos posibles factores de riesgo, como dificultades tempranas en la alimentación, síntomas de ansiedad, rasgos perfeccionistas y el estilo parental, pero ninguno se ha demostrado de forma concluyente. Los factores culturales desempeñan algún papel en el desarrollo de la anorexia nerviosa, pero muchos informes recogidos a lo largo de la historia descartan que sea un síndrome asociado a la cultura. Así pues destacan los factores genéticos.
El curso de la anorexia nerviosa es muy variable ya que puede haber una recuperación total pero también una discapacidad psicosocial, complicaciones físicas y la muerte. Hay mejores resultados cuando se interviene a una edad temprana, y los pacientes adolescentes tienen mejor pronóstico que los adultos.
Los pacientes con un peso inferior al normal pueden presentar numerosos problemas biológicos, la mayoría de los cuales constituyen respuestas fisiológicas normales a la inanición. Pueden aparecer problemas clínicamente significativos en los sistemas cardiovascular, gastrointestinal, reproductor e hidroelectrolítico, que se tratan con la realimentación y la recuperación del peso normal. Sin embargo, si no se trata a tiempo puede aparecer riesgo de osteoporosis.
Varias investigaciones han indicado que anomalías en la función serotoninérgica del SNC pueden tener un papel en el desarrollo y la persistencia de este trastorno. Kaye et all. plantean la hipótesis de que los individuos con anorexia nerviosa podrían tener una alteración, de tipo rasgo, caracterizada por niveles elevados de actividad serotoninérgica en el SNC que provocaría síntomas de ansiedad que son aliviados con la dieta, lo cual conduce a una reducción de la producción de serotonina. Otras investigaciones se centran en los comportamientos perfeccionistas y rígidos, entre ellos las conductas repetitivas y estereotipadas características del síndrome.
En cuanto a la evaluación los pacientes con anorexia nerviosa a menudo no se presentan a la evaluación por su propio interés en el alivio de los síntomas sino por la preocupación de su familia, amigos o médicos. Los pacientes generalmente minimizan sus preocupaciones acerca de su bajo peso, pero estarían más preocupados y, por lo tanto, más dispuestos a participar en la evaluación si reconocieran que presentan escasa concentración, incremento de la irritabilidad, baja densidad ósea, pérdida de pelo o sentir frío como consecuencias asociadas a su patrón restrictivo de ingesta. Se deben revisar otros parámetros médicos, como el peso y los antecedentes menstruales.
Los pacientes con un peso inferior al normal padecen problemas biológicos y fisiológicos. Además desde el punto de vista neuropsicológico la enfermedad puede desarrollar consecuencias graves en el sistema nervioso central.
Los pacientes estarían más dispuestos a participar en la evaluación si reconocieran que presentan escasa concentración, incremento de la irritabilidad, baja densidad ósea, pérdida de pelo o sentir frío como consecuencias asociadas a su patrón restrictivo de ingesta.
El médico debe preguntar sobre: conductas restrictivas, como la limitación de alimentos permitidos o la ingesta calórica decreciente; atracones; comportamientos purgatorios, como vómitos y abuso de laxantes y diuréticos, y ejercicios y comportamientos hiperactivos, como la preferencia por las caminatas y por estar de pie.
El tratamiento de los trastornos de la conducta alimentaria debe seguir tratamientos estructurados, y muchas veces debe seguirse en el hospital. Un tratamiento basado en la familia favorece al paciente y ayuda a crear vínculos fuertes con la misma.
Comentario personal
Considero que en este artículo se plasma de forma precisa y exacta las causas y las consecuencias de la anorexia nerviosa, al igual que las dificultades que se presentan en los tratamientos. Algo a destacar es que a pesar de ser una enfermedad que afecta cada vez más, todavía no se conoce mucho sobre ella y se sigue investigando en la actualidad. También me sorprende el hecho de que no se le da tanta importancia a los factores culturales como en un principio, sino también a la herencia genética, pues he leído sobre esta enfermedad con anterioridad y desconocía este factor. La idea llega a todos los públicos puesto que utiliza un vocabulario sencillo, aunque a veces utilice tecnicismos no dificulta su comprensión. Otro aspecto que me ha parecido importante y además, para bien, es que en el artículo apareciera un caso hipotético sobre la anorexia nerviosa, pues permite a la persona que lee el artículo empatizar con las víctimas, además de introducirse en el tema de una forma más práctica y amena.
Resumen
El artículo comienza con un caso hipotético de anorexia nerviosa a una adolescente de 19 años, en el que se puede ver de forma breve el comienzo de la enfermedad hasta el momento en el que decidió ver a un psiquiatra y empezó el tratamiento, sin tener que llegar a ser ingresada. Seguidamente se nos plantea qué es la anorexia nerviosa y diversos criterios para el diagnóstico del trastorno alimenticio.
A continuación nos habla del diagnóstico diferencial donde se sugiere que cuando una persona padece anorexia nerviosa debemos considerar también otros trastornos psicológicos. Además se habla de los posibles factores de riesgo así como dificultades tempranas en la alimentación, síntomas de ansiedad, rasgos perfeccionistas y el estilo parental. La cultura es otro factor a tener en cuenta, puesto que puede favorecer el desarrollo de este trastorno, como también hay posibles factores genéticos. Asimismo esta enfermedad puede llegar a su total recuperación, aunque en muchos otros casos lleve a una discapacidad psicosocial o conduzca a la muerte. Llegando al final del resumen se habla de las pautas de tratamiento que hay que seguir para la recuperación del paciente, en las que se destaca el tratamiento basado en la familia para adolescentes y cognitiva-conductual para adultos.
Bibliografía
Anorexia nerviosa. Evelyn Attia, M. D. y B. Timothy Walsh, M. D.