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Asignatura: salud, Profesor: José Navarro Góngora, Carrera: Psicología, Universidad: USAL
Tipo: Apuntes
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Este manual es una guía que nos ayuda a entender en general cómo en muchas ocasiones las personas nos dejamos llevar por el estrés y cómo afecta esto a nuestra vida. Además nos explica cómo funciona nuestro organismo cuando nos encontramos ante una situación de estrés, la función adaptativa de dicho mecanismo de supervivencia y de cómo puede convertirse en un proceso dañino y perjudicial para el bienestar tanto físico como psicológico. Con este manual el autor también nos invita a realizar una reflexión personal que nos ayude para una mejor visión de la vida aprendiendo así a sobrellevar las diferentes situaciones que conlleven cierto nivel de estrés y cómo afrontarlo de la mejor manera posible.
DESARROLLO DE LAS IDEAS PRINCIPALES:
El estrés como mecanismo de supervivencia nos permite estar alerta ante cualquier situación de peligro. Este mecanismo es puesto en marcha gracias a nuestro sistema nervioso simpático, el cual consiste en la activación y aceleración del organismo (los músculos se tensan, las pupilas se dilatan, los sentidos se agudizan) y las funciones que no son estrictamente necesarias (como, la reproducción, el crecimiento, la digestión...) se desconectan para conseguir un mayor número de posibilidades de que se alcance la supervivencia y todo esto lo asegura el sistema de estrés.
Por tanto, este mecanismo de activación tiene una función adaptativa, ya que sin él, no reaccionaríamos ante el peligro. Dicho mecanismo responsable de poner en acción nuestros mecanismos de supervivencia es el sistema nervioso simpático, que activa las respuestas necesarias para hacer frente a situaciones de la vida que necesitan de una respuesta rápida y eficaz. Este sistema necesita desconectarse una vez se termina la situación de peligro, puesto que de lo contrario, nuestro sistema biológico podría deteriorarse y sufrir enfermedades, incluso podría llevarnos a la muerte. Por ello es necesario descansar y reponer energías para estar preparados y afrontar mejor una futura situación estresante. De esto se ocupa el sistema nervioso parasimpático.
Estos dos subsistemas básicos del sistema nervioso los cuales intervienen en la respuesta de estrés y en su recuperación requieren estar en equilibrio para garantizar el bienestar.
Sin embargo el estrés puede llegar a “amargarnos” la vida. Los seres humanos hemos desarrollado un lenguaje complejo que nos permite hablar, pensar y construir realidades que solo existen en nuestra imaginación, esto nos hace especialmente vulnerables frente al estrés ya que podemos “autocrear” amenazas, miedos, inseguridades… totalmente infundadas por nosotros mismos que nos llevaría a pensar en ello como una situación real, por ejemplo, reacciones habituales y saludables del cuerpo pueden interpretarse como amenazas.
A nivel emocional, las reacciones de estrés son experimentadas de diferente manera. Los seres humanos somos también, especialmente sutiles a la hora dar nombre a lo que sentimos en nuestras reacciones de estrés, ante este tipo de situación podemos sentir desde ansiedad, rabia y agobio, hasta pasión, culpabilidad, tristeza… etc. De manera que, los seres humanos tenemos una enorme facilidad para encender el sistema simpático e incluso tenerlo crónicamente activado, pudiendo, ante hechos cotidianos y sin importancia, “amargarnos la vida” y sufrir innecesariamente.
Otro punto muy importante es evitar las fuentes de estrés que son inducidas por nosotras mismos.
Por ejemplo, dar excesiva importancia a lo que los demás piensan o dicen de nosotros, valorando en sus justos términos lo que los demás opinan acerca de nuestra conducta dirigiendo nuestra vida sin ser esclavos de las opiniones de los demás.
El estar continuamente lamentándose por errores que han cometido o que cometen con frecuencia es también una fuente de estrés muy perjudicial. Pensar en exceso en un problema no se soluciona nada, sin embargo, si se tiene solución debe pasarse a la acción, y si no la tiene, debe dejarla.
Otra fuente de estrés dañino es la excesiva importancia que le dan las personas a las cosas porque los acontecimientos actuales no resultan de su agrado, lamentándose de no haber actuado de otro modo o mirando al futuro y preguntándose qué hubiese ocurrido de haber actuado de otra manera. Agobiarnos por esto es contraproducente, porque resulta imprevisible prever las consecuencias que conllevan nuestros actos.
En muchas ocasiones, nos enfadamos con facilidad y esto hace que nuestro sistema simpático se active con demasiada frecuencia o que esté siempre activado, que a pesar de ser una reacción normal, en exceso puede ser perjudicial para nuestra salud y puede crear un ambiente hostil. Además, a menudo el motivo del enfado es la atribución de intenciones a la conducta de los demás, sin tener ningún fundamento.
La evitación de situaciones de peligro puede ser de gran ayuda como método adaptativo, pero también puede ser contraproducente pues, cuando evitamos ciertas situaciones cotidianas porque tuvimos experiencias desagradables en el pasado, podemos perdernos muchas nuevas experiencias y resaltar más aún nuestros temores.
En ocasiones, los sentimientos de apatía y tristeza persisten más de lo necesario porque insistimos demasiado en ellos en vez de dejarlos ir, por ello, no podemos permanecer pasivos y simplemente esperar a sentirnos mejor; hay que actuar como si realmente nos sintiéramos mejor, y realizar las mismas actividades que haríamos normalmente.
El pensar que no podemos hacer cosas porque en un tiempo pasado no pudimos, nos lleva a crear barreras que pueden llegar a ser un serio problema que puede desencadenar una fuente de estrés problemática por lo que debemos enfrentarnos a nuestros miedos y a nuevas situaciones, intentando superarnos, y sin poner barreras o limitaciones añadidas a nosotros mismos.
El ambiente social también es fundamental para mantener un nivel de estrés controlado. Estar rodeados de un ambiente social agradable, nos ayuda a fortalecernos y sentirnos más seguros y felices.
Muy importante es también cuidar nuestro cuerpo mediante hábitos saludables como una dieta completa y equilibrada, dormir lo suficiente y evitar el abuso de sustancias nocivas, además, procurar relajarnos cuando nos veamos sometidos a una situación de estrés continuado. Reír es un antídoto frente al estrés. Cuando la gente se ríe a menudo, parece que asume con menos dramatismo los problemas y preocupaciones de la vida diaria.
En conclusión, es un manual atractivo, de fácil comprensión y muy útil que nos permite poner en práctica lo aprendido mediante la aplicación de pequeñas pautas que nos pueden ayudar a relajarnos de tal modo que este mecanismo solo se active cuando sea estrictamente necesario.