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Comentario de texto de un fragmento del Libro de Apolonio
Tipo: Monografías, Ensayos
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Elsa Calvo González El texto propuesto son una serie de coplas que forman parte del Libro de Apolonio , obra lírica medieval, de autor anónimo, datada del siglo XIII y perteneciente al mester de clerecía. La búsqueda de la propia identidad, así como el conocimiento y práctica de la ciencia cortesana, serán la temática principal del libro; mas, en estas coplas seleccionadas, el tema será la manifestación y evidencia de los valores cortesanos y la buena ciencia del héroe protagonista mediante el reflejo de estos en sus habilidades deportivas. Estroficamente, el fragmento está constituido por cinco coplas cuya métrica, propia del contexto temporal y estilístico en el que se enmarca, sigue el modelo de la cuaderna vía; es decir, cada estrofa estará compuesta por cuatro versos, cada uno de los cuales cuenta con catorce sílabas repartidas en dos hemistiquios, con una cesura entre ambos, y con rima consonante uniforme. Así pues, el esquema métrico se definirá tal que: 1.ª A14 (7+7) 2.ª A14 (7+7) 3.ª A14 (7+7) 4.ª A14 (7+7). Al referirnos a la estructura interna, podríamos optar por dividir las coplas en función a la acción acontecida, de tal forma que la primera parte estaría compuesta por las tres primeras estrofas (donde el rey contempla a Apolonio jugar diestramente), y la segunda, por las dos últimas (donde el rey se dirige al peregrino, despeja la pista y, tras un provechoso partido, le invita a almorzar con él). El elemento clave que separa ambas partes, –respaldando así mi hipótesis–, sería el momento en el que el monarca se percata de las buenas artes del joven para el deporte, talento que inmediatamente le confiere el agrado de su majestad, y se dispone a dirigirse a este pese a su condición social inferior. Empezaremos abordando la primera parte, comenzando por la llegada del rey. La forma en la que se nos presenta por primera vez a Architrastes en el relato es completamente intencional, pudiendo hablar incluso de un paralelismo: su figura, inmediatamente, se nos dispone como antitética a la del pérfido rey Antioco, de quien fueron características en el relato sus malas artes y alevosas intenciones; por el contrario, aquí se nos presenta a un monarca de buenas mañas y afable, quien porta lanzas derechas y contempla (copla 148) y contiende con su rival viéndolo como su igual (e incluso profesando admiración hacia él). En lo referido a tercera estrofa, para analizarlo en toda su profundidad debemos remitirnos a su contexto: hemos de saber que, en la literatura medieval, la práctica de juegos y competiciones les servía a los autores como microcosmos y alegoría para discutir temas más amplios como la condición humana, el honor, o la moralidad. La brillante maestría de Apolonio en el juego, en este caso, ejemplifica su alta ciencia y grandes competencias, permitiéndonos leer entre líneas su condición heróica. Aquí es donde, una vez más, se evidencia la cortesía en nuestro protagonista, pues tal como actúa con mesura y saber hacer en todos los ámbitos de su vida de tal modo queda también reflejado en el juego, donde demuestra buen juicio (“ porque toda su cosa levaba con buen tiento ”). Estas características positivas de Apolonio se ven sostenidas por la disposición de los grupos métricos y acentuación en los versos, véase: “semejol’ homne bueno, de buen entendimiento ”, que presenta un esquema oóoóoóo oóoóoóo (2.4.6.9.11.13), acentuando aquellas palabras que inflingen relieve a sus atributos. Esta teoría queda justificada también por el motivo capital del poema, –de acuerdo con la tesis de Manuel de Alvar–, que sería la condición del héroe. Por ello, el apunte al comienzo de los primeros versos de que el rey practica deporte nos indica también que se trata de un gobernante de gran virtud. Como recursos, podemos subrayar la anáfora
(repetición de la misma palabra) dentro del segundo verso de la copla 148 (“ cómo ferié la pella, cómo la recobraba” ), para otorgar musicalidad; o las tres bimembraciones enumeradas en el tercer y cuarto verso de la copla 147 (“sus vergas e sus cañas / iguales e bien fechas derechas e extrañas”) que aportan movimiento y dinamismo a la composición. La segunda y última parte del poema comienza con un paralelismo entre el primer y segundo verso de la copla 150 (“ mandó ”). En esta copla Architrastes le propone a Apolonio enfrentarse a solas en una partida, ofrecimiento que emociona al peregrino (“ bien se alimpiaua los oios de la gota”. El narrador hace por enfatizar la humildad (“ mesquintas ”) del protagonista, una vez más subrayando otra de las características propias del modelo cortesano. Del mismo modo, al exhibir modestia y respeto frente a la presencia del rey y verse conmovido ante su propuesta de disputar una partida, denota una subordinación y templanza en su carácter que es propia de un honrado vasallo que conoce su posición de servidumbre frente a la realeza. Esto se puede interpretar a su vez como rasgo de buen cristiano, si identificamos al rey como figura sacra frente a la cual Apolonio se entrega cual siervo y se honra en su presencia y en sus atenciones. Posteriormente, una vez finalizada la amistosa contienda, el rey confirma las buenas aptitudes de Apolonio y, como premio por su talento, le invita a yantar con él. La invitación de esta figura de la realeza a compartir su almuerzo es un gesto de gran magnitud por su parte, dado que por convitarle a sentarse en su mesa le equipara a él mismo y le considera, pese a ser forastero y de inferior condición, digno de su compañía. Cabe subrayar también, en el tercer verso, la pronunciación de un epíteto épico de Apolonio, “ el capditello de Tiro ”, cuyo uso podríamos justificar con el fin de recordarle al lector su aún noble naturaleza y propiedad de héroe pese a haber sido despojado de sus posesiones. Asimismo, destaca la referencia a la condición de peregrino de Apolonio, que puede interpretarse como una referencia al tópico propio de la Edad Media “peregrinatio vitae”. Como conclusión, narrativamente hablando, estas cinco coplas llevan a cabo dos cometidos: el primero es la presentación de un nuevo personaje cuya presencia influirá en el desencadenamiento de numerosos hechos de la trama; y, por otro lado, poner de manifiesto la actitud cortés de Apolonio mediante una alegoría deportiva. Por otra parte, sus estrofas representan un perfecto ejemplo de la métrica empleada por los autores del mester de clerecía, escritas con un estilo vivaz que sirve como contrapunto al ritmo pausado y la monorrima.