


































































Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Prepara tus exámenes con los documentos que comparten otros estudiantes como tú en Docsity
Encuentra los documentos específicos para los exámenes de tu universidad
Estudia con lecciones y exámenes resueltos basados en los programas académicos de las mejores universidades
Responde a preguntas de exámenes reales y pon a prueba tu preparación
Consigue puntos base para descargar
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Comunidad
Pide ayuda a la comunidad y resuelve tus dudas de estudio
Ebooks gratuitos
Descarga nuestras guías gratuitas sobre técnicas de estudio, métodos para controlar la ansiedad y consejos para la tesis preparadas por los tutores de Docsity
El libro de Apolonio, todo el contenido del libro.
Tipo: Traducciones
1 / 74
Esta página no es visible en la vista previa
¡No te pierdas las partes importantes!



































































(Siglo XIII) LIBRO DE APOLONIO En el nombre de Dios de Santa María, si ellos me guiassen estudiar querría, conponer hun romançe de nueua maestría del buen rey Apolonio de su cortesía. El rey Apolonio, de Tiro natural, que por las auenturas visco grant tenporal, cómmo perdió la fija la muger capdal, cómo las cobró amas, ca les fue muy leyal. En el rey Antioco vos quiero començar, que pobló Antiocha en el puerto de la mar; del su nombre mismo fízola titolar: si estonçe fuesse muerto nol' deuiera pesar. Ca muriósele la muger con qui casado era, dexóle huna fija genta de grant manera; nol' sabìan en el mundo de beltat conpanyera, non sabìan en su cuerpo sennyal reprendedera. Muchos fijos de reyes la uinieron pedir, mas non pudo en ella ninguno abenir. Ouo en este comedio tal cosa ha contir, que es para en conçejo vergüença de deçir. El pecado, que nunca en paz suele seyer, tanto pudo el malo boluer reboluer que fiço ha Antiocho en ella entender, tanto que se querìa por su amor perder. Ouo a lo peyor la cosa ha venir, que ouo ssu voluntat en ella ha conplir, pero sin grado lo houo ella de consentir, que veydìa que tal cosa non era de sofrir. La duenya por este fecho fue tan enuergonçada que por tal que muriese non querìa comer nada;
mas huna ama viega que la ouo criada fíçol' creyer que non era culpada. “Fija, dixo, si vergüença o quebranto prisiestes, non auedes culpa, que vos más non pudiestes; esto que uos veyedes en uentura lo ouiestes, allegratuos, senyora, que vos más non pudiestes. Demás yo uos conseio, uos creyer me lo deuedes, al rey vuestro padre vos non lo enfamedes, maguer grant es la pérdida, más val que lo calledes, que al rey a uos en mal preçio echedes”. “Ama, dixo la duenya, jamás por mal pecado non deue de mí padre seyer clamado. Por llamarme él fija téngolo por pesado: es el nombre derechero en amos enfogado. Mas quando ál non puedo desque só violada, prendré vuestro conseio, la mi nodriçia ondrada, mas bien ueo que fuy de Dios desemparada, a derechas m'en tengo de vos aconseiada”. Bien ssé que tanto fue ell enemigo en el rey encarnado que non auìa el poder de veyer el pecado; mantenìa mala vyda era de Dios ayrado, ca non le façìa seruiçio don' fuese su pagado. Por fincar con su fija, escusar casamiento, que pudiesse con ella conplir su mal taliento, ouo ha ssosacar hun mal ssosacamiento: mostrógelo el diablo, vn bestión mascoriento. Por fincar sin vergüença, que non fuese reptado, façìa huna demanda vn argumente çerrado: al que lo adeuinase que gela darìa de grado, el que no lo adeuinase serìa descabeçado. Auìan muchos por aquesto las cabeças cortadas, sedìan sobre las puertas de las almenas colgadas. Las nueuas de la duenya por mal fueron sonadas, a mucho buen donçel auìan caras costadas. “La verdura del ramo escome la raýz, de carne de mi madre engruesso mi seruiz”.
metiólo en locura muebda del pecado, aguisóle, en cabo, como fuesse mal porfaçado. Maguer por encobrir la ssu inyquitat, díxol' Apolonio quel' dixera falsedat, que non lo querrìa fer por nenguna eredat, pero todos asmauan que dixera verdat. Díxol' que metrìa la cabeça ha perder, que la adeuinança non podrìa asoluer. A´vn treýnta días le quiso anyader, que por mengua de plaço non pudiese cayer. Non quiso Apolonio en la vylla quedar, tenìa que la tardança podìa en mal finar, triste desmarrido pensó de naueyar, fasta que fue en Tiro él non sse dio bagar. E el pueblo fue alegre quando vieron su senyor, todos lo querién veyer que hauién d'él ssabor; rendìan grandes chicos gracias al Criador, la villa los pueblos todos en derredor. Encérrase Apolonio en sus cámaras priuadas, do tenié sus escritos sus estorias notadas; rezó sus argumentos, las fazanyas passadas, caldeas latines, tres o quatro vegadas. En cabo, otra cosa non pudo entender que al rey Antioco pudiese responder; cerró sus argumentos, dexóse de leyer, en laçerio sin fruto non quiso contender. Pero mucho tenìa que era mal fallido, en non ganar la duenya ssallir tan escarnido; quanto más comidìa qué l'auìa conteçido, Tanto más se tenìa por peyor confondido. Dixo que non podìa la vergüença durar, mas querìa yr perdersse o la uentura mudar; de pan de tresoro mandó mucho cargar, metióse en auenturas por las ondas del mar. Pocos leuó conssigo, que no lo entendiessen, fuera ssus criaçones otros no lo sopieron;
nauearon apriessa, buenos vientos ouieron, arribaron en Tarsso, término hí prisieron. En el rey Antioco vos queremos tornar, non nos deuiemos ende tan aýna quitar: auìa de Apolonio yra grant pesar, querrìalo de grado, ssi lo pudiese, matar. Clamó a Taliarco, que era su priuado, el que de sus conseios era bien segurado; auìanlo en su casa de pequenyo criado, acomendól' que fuese recapdar hun mandado. Dixo el rey: “Bien sepas, el mìo leyal amigo, e non dirýa a otrie esto que a ti digo, que só de Apolonio capital enemigo, quiero fablar por esto mi conseio contigo. De lo que yo façìa él me á descubierto, numca me fabló ombre ninguno tan en cierto, mas, si me lo defiende poblado nin yermo, tenerme ýa por nada, más que vn seco ensierto. Yo te daré tresoros quantos tú quisieres; da contigo en Tiro quanto tú más pudieres, por gladio o por yerbas, si matar lo pudieres, desde aquí te prometo qual cosa tú quisieres”. Talierco non quiso grande plaço prender, por amor que ficiesse a su sennyor plaçer, priso mortal conseio, aguisó grant auer, fve al rey de Tiro seruiçio prometer. Quando entró en Tiro, falló hí grandes llantos: los pueblos doloridos, afiblados los mantos, lágrimas sospiros, non otros dulçes cantos, façiendo oraciones por los logares santos. Vio cosa mal puesta, ciudat tan denegrida, pueblo tan desmayado, la gente tan dolorida; demandó que esta cuyta por qu'era hí venida, por qué toda la gente andaua amortida. Respúsol' hun ombre bueno, bien raçonado era: “Amigo, bien pareçe que eres de carrera,
del omne periurado es la fe enemiga, esto que yo vos digo la ley vos lo pedrica. Esto mismo contesçe de todos los pecados: los hunos con los otros son todos enlaçados, si no fueren aýna los hunos emendados, otros mucho mayores son luego ayuntados. De hun ermitanyo santo oyemos retrayer, porque'l fiço el pecado el vino beuer, ouo en adulterio por ello a cayer, depués en adulterios las manos a meter. Anthioco, estando en tamanya error, andaua, si pudiese, por fer otra peyor; del pecado primero si ouiese dolor, de demandar tal cosa non aurìa sabor. Commo dize el prouerbio, que suele retrayer, que la copdiçia mala saco suele ronper, fiço la promesa a muchos falleçer, que lo querrìan de grado ho matar o prender. Por negra de cobdicia, que por mal fue aparada, por ganar tal tresoro, ganancia tan famada, muchos auién cobdiçia, non la tenién çelada, por matar a Apolonio por qualquiere entrada. Los que solìa tener por amigos leyales tornados se les son enemigos mortales, Dios confonda tal sieglo: por ganar dos mencales se trastornan los omnes por sseer desleyales. Mandó labrar Antioco naues de fuerte madera, por buscar a Apolonio, tollerlo de carrera, bastirlas de poderes, de armas de çiuera, mas aguisó Dios la cosa en otra manera. Dios, que nunqua quiso la soberuia sofrir, destorbó esta cosa, non se pudo conplir, nol' pudieron fallar nil' pudieron nozir; deuiemos a tal senyor laudar bendizir. El rey Antioco vos quiero destaiar, quiero en Apolonio la materia tornar:
en Tarso lo lexamos, bien nos deue membrar. Quando llegó a Tarso, como llazdrado era, fizo echar las áncoras luego por la ribera; vio logar adabte, sabrosa estanera, por folgar del lazerio de la mala carrera. Mandó comprar conduchos, encender las fogueras, aguisar los comeres, sartenes e calderas, adobar los comeres de diuersas maneras: non costauan dinero manteles ni forteras. Los que sabor an de su conducho prender, dáuangelo de grado non lo querìan vender, auìa toda la tierra con ellos gran plazer, que era mucho cara hauìanlo menester. Mala tierra era, de conducho menguada, auié gran carastía, era de gente menguada, podrié comer hun ninyo rafez la dinarada, conbrié tres el yuguero quando vinise de la arada. Como era Apolonio omne bien raçonado, vinyén todos veyerle, fazìanle aguisado; non se partié d'él null omne despagado. Vino hun ombre bueno, Elányco el cano, era de buena parte, de días ançiano, metió en él mientes, prísolo por la mano, apartóse con él en hun campiello plano. Díxol' el omne bueno que auié d'él dolor, aprisiera las nueuas, era bien sabidor. “¡Ay, rey Apolonio, digno de grant valor, si el tu mal supieses deuiés auer dolor! Del rey Antioco eres desafiado, nin en çiudat ni en burgo non serás albergado, quien matar te pudiere será bien soldado, si estorçer pudieres serás bien auenturado”. Respondió Apolonio como ascalentado: “Dígasine omne bueno, sí a Dios ayas pagado, ¿por quál razón Antioco me anda demandando, e, al quien me matar', quál don le á atorgado?”.
“Quiero, diz Apolonio, contigo fablar, dezirte mi façienda, tu conseio tomar: onbres de Antioco me andan por matar, preso seré traýdo si me pueden fallar. Si uos me encubriésedes por vuestro buen estar, querría algún tiempo conbusco aquí morar; si el conçeio quisiere aquesto otorgar, qüedo a toda Tarso grant gualardón dar”. Estrángilo respuso, ca bien lo conoscié: “Rey, diz, esta villa sofrir non te podrìa, grant es la tu nobleza, grant logar mereçìa, esta villa es muy cara, sofrir non te podrìa. Pero saber querría de ti huna façienda: con el rey Antioco, ¿por qué ouiste contienda? Si en su yra yaçes, non sé quí te defienda, fuera el Criador o la su santa comienda”. Recudiól' Apolonio a lo quel' demandaua: “Porquel' pidié la fija, que él mucho amaua, et quel' terminé el viesso con que nos embargaua, por esso me seguda, ca esso lo agrauiaua. En la otra razón te quiero recodir, ca dizes que la villa non me podrié sofrir, yo vos daré del trigo que mandé adozir, çient mil moyos por qüenta, mandatlos medir. Dáruoslo he a conpra, pero de buen mercado, como valié en Tiro do lo houe comprado. Demás, el precio todo, quando fuere llegado, para la cerqua de la villa quiero que seya dado”. Estrángilo fue alegre tóuose por guarido, besáuale las manos en tierra debatido. Diz: “¡Ay rey Apolonio en buena ora fuste venido, que en tan fiera cuyta nos as tú acorrido! Rey, bien te lo conuengo, quiero que lo tengamos, que nos plega contigo que te reçibamos; qual pleyto tú quisieres nos tal te le fagamos; si menester te fuere, que contigo muramos”.
Estrángilo, por la cosa más en recabdo poner, por buscar a Apolonio tan estranyo plaçer, entró en la çiudat, mandó pregón meter que se llegassen a conçejo, qua era menester. En poco de rato fue conçeio plegado, óuoles a deçir Estrángilo el mandado. “Seya, dixeron todos, puesto otorgado, deuié seyer en vida tal omne adorado”. Cumplióles Apolonio lo que les dicho auìa, guaresçié hun gran pueblo que de fambre murìa, valié por la villa mas que nunca valìa, non era fi de nemiga qui tal cosa façìa. El rey de los çiellos es de grant prouençia, siempre con los cuytados ha su atenençia, en valerles a las cuytas es tota su femençia; deuemos seyer todos firmes en la sua tenencia. Da cuytas a los omnes que se les faga temer, non cata a sus pecados, viénelos acorrer, sabe maestramientre sus conseios prender, trebeia con los omnes a todo su plaçer. El rey Apolonio, de facienda granada, auìa toda la tierra en su amor tornada, por qual logar querìa façìa su posada, qui non lo bendiçìa non se tenìa por nada. Tanto querìan las gentes de onrra le buscar, fiçieron en su nombre hun ýdolo labrar, fizieron en hun márbor el escrito notar del bueno de Apolonio qué fizo en ese logar. Pusiéronlo drecho en medio del mercado, sobre alta columna, por seyer bien alçado, fasta la fin del mundo el sieglo pasado, el don de Apolonio non fuese oluidado. Fizo por gran tienpo en Tarso la morada, era con él la tierra alegre pagada; conseiól' vn su huéspet, con qui auìa posada, que fuese a Pentápolin a tener la yuernada.
Quanto tenién dos horas, abez auìan andado, boluiéronse los vientos, el mar fue conturbado, nadauan las arenas, el çiello leuantando, non auié hí marinero que non fuese conturbado. Non les valién las áncoras, que non podién trauar, los que eran maestros non podién gouernar; alçáuanse las naues, querìanse trastornar, tanto que ellos mismos non se sabién conseiar. Cuytóles la tempesta el mal temporal, perdieron el conseio el gouierno capdal, los árboles de medio todos fueron a mal, ¡guárdenos de tal cuyta el Senyor Espirital! Ca como Dios quiso houo la cosa de seyer, ouiéronse las naves todas a pereçer, de los omnes nenguno non pudo estorçer, fueras el rey solo que quiso Dios valer. Por su buena ventura quísol' Dios prestar, ouo en hun madero chico las manos ha echar; lazdrado mesquino de vestir calçar, a tierra de Pentápolin ouo de arribar. Quando el mar le ouo ha término echado, cayó el omne bueno todo desconortado; non fue bien por dos días en su recuerdo tornado, ca mal traýdo era fuera mal espantado. Plogo al Rey de Gloria cobró su sentido; fallóse todo solo, menguado de vestido; menbróle de su façienda cómo le auié contesçido: “¡Mesquino, dixo, que por mal fuy nasçido! Dexé muy buen reyno do biuía onrrado, fuy buscar contienda, casamiento famado; gané enamiztat, sallí dende aontado, et torné sin la duenya, de muerte enamiztado. Con toda essa pérdida, si en paz me souiés', que con despecho loco de Tiro non salliés', mal ho bien esperando lo que darme Dios quisiés', ninguno non me llorasse de lo que me abiniés'.
Desque de Tiro era sallido arredrado, auìame mi ventura en tal logar echado; si su ermano fuese con ellos criado, yo seyer non podría entr'ellos más amado. Mouióme el pecado, fízom' ende sallir, por fer de mí escarnio, su maleza complir; diome en el mar salto, por más me desmentir, ovo muchas ayudas por a mí destrouir. Fizo su atenençia con las ondas del mar, viniéronle los vientos todos a ayudar, semeiaua que Antioco los enuiara rogar, o se querìan ellos comigo engraciar. Nunqua deuìa omne en las mares fiar, traen lealtat poca, seben mal solazar, saben al reçebir buena cara mostrar, dan con omne aýna dentro en mal logar”. Estaua en tal guisa su ventura reptando, vertiendo de los ojos, su cuyta rencurando, vio hun omne bueno que andaua pescando; cabo de huna pinaça, sus redes adobando. El rey, con gran vergüença porque tan pobre era, fue contra'l pescador, sallóle a la carrera: “¡Dios te salue!”, le dixo luego de la primera. El pescador le respuso de sabrosa manera. “Amigo, dixo el rey, tú lo puedes veyer, pobre só mesquino, non trayo nuyll auer; sí Dios te benediga, que te caya en plaçer, que entiendas mi cuyta que la quieras saber. Tal pobre qual tú veyes, desnudo lazdrado, rey só de buen regno, richo abondado, de la ciudat de Tiro, do era mucho amado. Diziénme Apolonio por nombre senyalado. Biuía en mi reyno viçioso onrrado, non sabía de cuyta, biuýa bien folgado, teníame por torpe por menoscabado porque por muchas tierras non auía andado.
Los que las auenturas quisieron ensayar, a las vezes perder, a las vezes ganar, por muchas de maneras ouieron de pasar; quequier que les abenga anlo de endurar. Nunqua sabrién los omnes qué eran auenturas, si no perdiessen pérdidas ho muchas majaduras; quando an passado por muelles por duras, después sse tornan maestros cren las escripturas. El que poder ouo de pobre te tornar, puédete, si quisiere, de pobreza sacar; non te querrìan las fadas, rey, desmanparar, puedes en poca d'ora todo tu bien cobrar. Pero tanto te ruego, sey oy mi conbidado; de lo que yo houiere, sseruirte he de buen grado; vn vestido he solo, fflaco muy delgado, partirlo he contigo tente por mí pagado”. Fendió su vestido luego con su espada, dio al rey el medio leuólo a su posada; diol' qual çena pudo, non le ascondió nada, auìa meior çenada en alguna vegada. Otro día manyana, quando fue leuantado, gradeçió al omne bueno mucho el ospedado; prometiól' que si nunca cobrasse su estado: “El seruicio en duplo te será gualardonado. Asme fecho, huéspet, grant piedat, mas ruégote encara, por Dios tu bondat, quen muestres la vía por hò vaya a la çiudat”. Respúsole el omne bueno de buena voluntat. El pescador le dixo: “Sennyor, bien es que vayas, algunos buenos omnes te darán de sus sayas; si conseio non tomas qual tú menester ayas, por quanto yo houyere, tú lazerio non ayas”. El benedito huéspet metiólo en la carrera, demostróle la vía, ca bien açerqua hera; llególo a la puerta que falló más primera, posósse con vergüenza fuera a la carrera.
A´vn por venir era la ora de yantar, salliénse los donzelles fuera a deportar, comenzaron luego la pellota jugar, que solìan ha esse tiempo esse jugar. Metióse Apolonio, maguer mal adobado, con ellos al trebeio, su manto afiblado; abinié en el juego, fazié tan aguisado como si fuesse de pequenyo hí criado. Fazìala yr derecha quando le daua del palo, quando la reçibié nol' sallìa de la mano; era en el depuerto sabidor liuiano: entendrié quien se quiere que non era villano. El rey Architartres, cuerpo de buenas manyas, salliése ha deportar con sus buenas companyas; todos trayén consigo sus vergas sus canyas, eguales bien fechas, derechas estranyas. Touo mientes ha todos, cada huno cómo jugaua, cómo ferié la pella o cómo la recobraua; vio en la rota, que espessa andaua, que toda la meioría el pobre la leuaua. Del su continiente ouo grant pagamiento, porque toda su cosa leuaua con buen tiento; semeiól' omne bueno, de buen entendimiento; de deportar con éll tomó grant taliento. Mandó posar los otros, quedar toda la rota; mandó que les dexassen a amos la pellota. El capdiello de Tiro, con su mesquindat toda, bien se alimpiaua los oios de la gota. Ouo gran pagamiento Architrastes del juego; que grant omne era entendiógelo luego. Dixo al pelegrino: “Amigo, yo te ruego que yantes oy comigo, non busques otro fuego”. Non quiso Apolonio atorgar el pedido, ca non dixo nada, de vergüença perdido; todos lo combidauan, maguer mal vestido, ca bien entendién todos dónde era estorçido.
El rey Architrastres, por la corte más pagar, a su fija Luçiana mandóla hí venir; la duenya vino luego, non lo quiso tardar, ca quiso a ssu padre obediente estar. Entró por el palaçio la infante bien adobada, besó al rey manos, commo bien ensenyada, saluó a los ricos omnes a toda su mesnada: fue la corte desta cosa alegre pagada. Fincó, entre los otros, oio al pelegrino, quiso saber quién era ho de quál parte venido. “Fija, dixo el rey, omne es de camino; oy tan bien el juego ninguno non auino. Siruióme en el juego, onde só su pagado, pero non lo conosco, éle yo muy gran grado. Segunt mi connyoscençia, del mar es escapado, grant danyo á preso, onde está desmayado. Fija, si vos queredes buscarme gran plaçer, que vos yo siempre aya mucho que gradeçer, sabet de su fazienda quanto pudierdes saber, contra éll que sepamos cómo nos captener”. Aguisóse la duennya de toda voluntat, fue contra Apolonio con gran simpliçitat; fue luego diziendo palabras de amiztat, como cosa ensennyada que amaua bontat. “Amigo, dixo ella, façes grant couardía, non te sabré conponer entre tal compannýa; semeiaua que non amas gozo nin alegría; tenémostelo todos a muy gran villanía. Si lo fazes por pérdida que te es auenida, si de linage eres, tarde se te oluida, es tota tu bondat en fallencia caýda, pocol' mienbra al bueno de la cosa perdida. Todos dizen que eres omne bien ensenyado, veyo que es el rey de ti mucho pagado; el tu buen continente que hauìas mostrado con esta gran tristeza todo lo as afollado.
Pero que eres en tan grande dolor, quiero que por mí fagas aqueste amor: que digas el tu nombre al rey mìo senyor; de saber de tu fazienda avriemos gran sabor”. Respondió Apolonio, non lo quiso tardar, dixo: “Amiga cara, búscasme grant pesar, el nombre que hauía, perdílo en la mar, el mìo linage en Tiro te lo sabrién contar”. Porfióle la duenya, non lo quiso dexar. Dixo: “Sí Dios te faga a tu casa tomar, que me digas el nombre que te suelen llamar; sabremos contra ti cómo deuemos far”. Començó Apolonio, de sospiros cargado, díxol' toda su cuyta por ò auìa pasado, su nombre su tierra quál era su regnado; bien lo ascuchó la duenya óuole gran grado. En cabo, quando houo su cosa bien contada, el rey fue más alegre, la duenya fue pagada. Querié tener las lágrimas, mas nol' valìa nada: renouósele el duelo la hocasión passada. Estonze dixo el rey: “Fija, fe que deuedes, si Apolonio llora, non vos marauelledes, tal omne atal cuyta vos venir non sabedes, mas vos me pensat d'él si a mí bien queredes. Fiziésteslo llorar, auédeslo contristado, pensat cómo lo tornedes alegre pagado, fazetle mucho algo, que omne es honrrado: fija, ren non dubdedes fazet aguisado”. Aguisósse la duenya, fiziéronle logar, tenpró bien la vihuella en hun son natural; dexó cayer el manto, paróse en hun brial, començó huna laude, omne non vio atal. Fazìa fermosos sones fermosos debaylados, quedaua, a sabiendas, la boz a las vegadas; fazìa a la viuela dezir puntos ortados, semeiaua que eran palabras afirmadas.