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Criptorquidia en perros, Monografías, Ensayos de Biología

Ensayo sobre Criptorquidia en Perros

Tipo: Monografías, Ensayos

Antes del 2010

Subido el 01/03/2023

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La Criptorquidia en perros
La criptorquidia, también conocida como testículos no descendidos, es una
afección común en perros machos en la que uno o ambos testículos no descienden al
escroto. Se considera un trastorno genético, ya que suele heredarse del padre o la
madre. La criptorquidia puede darse en cualquier raza, pero es más común en ciertas
razas, como Yorkshire Terriers, Caniches y Chihuahuas.
El término "criptorquidia" es una combinación de tres palabras griegas, "kriptós"
(oculto, escondido), "orchis" (testículo) e "idion" (pequeño, diminutivo). Los términos
monorquidismo (del griego mónos = sólo, solo) y anorquidismo (del griego anorchos =
sin testículos) se aplican más correctamente a la ausencia congénita de uno
(monorquidismo) o ambos (anorquidismo) testículos en el cuerpo. (PINTO, 1962)
El criptorquidismo es un trastorno frecuente en el perro la prevalencia es mayor
en las razas puras y varía mucho de raza a raza en un estudio realizado sobre un total
de 2365 perros mestizos Kawakami et al, observaron que el 1,2% -29 casos- eran
criptórquidos, todos ellos unilaterales. Entre ellos 29 casos 21 eran criptórquidos
inguinales, en los que el testículo se localizaba subcutáneamente cerca del anillo
inguinal externo y no era posible hacerlo pasar a su otra vez hacia la cavidad
abdominal. Los otros 8 casos presentaban testículos abdominales la relación entre la
criptorquidia los derechos e izquierdos fue en este estudio de 12:9. El tamaño de los
testículos ectópicos fue así mismo menor que el de los escrotales. (Baumans, Dijkstra,
& Wensing, 1981)
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La Criptorquidia en perros La criptorquidia, también conocida como testículos no descendidos, es una afección común en perros machos en la que uno o ambos testículos no descienden al escroto. Se considera un trastorno genético, ya que suele heredarse del padre o la madre. La criptorquidia puede darse en cualquier raza, pero es más común en ciertas razas, como Yorkshire Terriers, Caniches y Chihuahuas. El término "criptorquidia" es una combinación de tres palabras griegas, "kriptós" (oculto, escondido), "orchis" (testículo) e "idion" (pequeño, diminutivo). Los términos monorquidismo (del griego mónos = sólo, solo) y anorquidismo (del griego anorchos = sin testículos) se aplican más correctamente a la ausencia congénita de uno (monorquidismo) o ambos (anorquidismo) testículos en el cuerpo. (PINTO, 1962) El criptorquidismo es un trastorno frecuente en el perro la prevalencia es mayor en las razas puras y varía mucho de raza a raza en un estudio realizado sobre un total de 2365 perros mestizos Kawakami et al, observaron que el 1,2% - 29 casos- eran criptórquidos, todos ellos unilaterales. Entre ellos 29 casos 21 eran criptórquidos inguinales, en los que el testículo se localizaba subcutáneamente cerca del anillo inguinal externo y no era posible hacerlo pasar a su otra vez hacia la cavidad abdominal. Los otros 8 casos presentaban testículos abdominales la relación entre la criptorquidia los derechos e izquierdos fue en este estudio de 12: 9. El tamaño de los testículos ectópicos fue así mismo menor que el de los escrotales. (Baumans, Dijkstra, & Wensing, 1981)

Por otro lado, el tamaño de los testículos de localización inguinal tendía a ser menor que los de localización abdominal. El desarrollo del plexo pampiniforme de las gónadas situadas en el canal inguinal era menor que el de los testículos escrotales; sin embargo el plexo pampiniforme de los testículos abdominales era mayor que el de los inguinales; incluso en 3 de los 8 casos de ectopia abdominal el desarrollo del plexo pampiniforme fue mayor que el del testículo escrotal. Otros autores cifran la incidencia global en torno al 10%, siendo además el perro la especie doméstica más afectada por esta anomalía. El criptorquidismo unilateral es más común en general el testículo derecho - normalmente de posición más craneal- se ve más frecuentemente afectado; ello refleja el descenso más lento del testículo de este lado, además el riñón derecho ocupa una posición más craneal que el izquierdo por lo que la distancia que ha de ser recorrida por el testículo es mayor, siendo otro factor que explica la mayor incidencia de criptorquidia en aquel lado. (Baumans V. ,

Otras cifras que se recogen en la literatura oscilan entre 1 y el 15%. Mientras unos autores afirman que el criptorquidismo abdominal es el más frecuente otros constatan como más incidente inguinal. El criptorquidismo bilateral a menudo se asocia con el pseudohermafroditismo masculino. La anomalía ha sido descrita en al menos 68 razas; sin embargo, tan sólo en ocho se observa un alto riesgo para el padecimiento de la enfermedad. Dentro de una raza se observa un mayor riesgo relativo en las variedades más pequeñas de la misma.

El riesgo para el padecimiento de la anomalía se correlaciona con el de otros defectos, especialmente la subluxación patelar, displasia de cadera, defectos en el pene o prepucio y hernias umbilicales e inguinales. La tendencia del padecimiento de hernia inguinal puede ser la consecuencia de un defecto del gubernáculo, que produzca un aumento en el tamaño del canal inguinal, junto a la ausencia del cordón testicular que actúa a modo de tapón, colaborando a evitar la salida de asas intestinales a su través. El riesgo de padecer una neoplasia testicular se ha estimado que es de entre el 9 ,6 y 13,6 veces mayor en criptórquidos. El desarrollo de sertolinomas en testículos abdominales se explica en función de la temperatura del medio que rodea al testículo criptórdico, que provoca la regresión de todas las células de los túbulos seminíferos, excepto a las del Sertoli. Por el mismo motivo en los de localización inguinal se desarrollan especialmente seminomas, pues la temperatura del canal inguinal favorece el desarrollo de esta línea celular. Las células intestinales iniciales son más independientes de los defectos de la temperatura; por ello el desarrollo de tumores a partir de esta línea celular no guarda relación con el criptorquidismo. (Kawakami, Tsutsui, Yamada, & Yamauchi, 1984) La torsión testicular se observa principalmente en criptorquidia especialmente si el testículo ha desarrollado un proceso neoplásico. En gatos se ha descrito el problema. La frecuencia en esta especie se ha estimado en torno a menos de 4 casos por cada mil gatos. Se presenta más frecuentemente de modo unilateral y abdominal, estando, al contrario que en el perro, el testículo izquierdo más veces implicado

La ectopia testicular en esta especie no parece predisponer el padecimiento de tumoraciones testiculares, sin embargo, son necesarios más estudios para aclarar este punto. El hecho de que la criptorquidia afecte a un gran número de razas hace pensar en la existencia de otros factores además de los puramente genéticos. Las causas capaces de provocar hipoplasia testicular y que, por lo tanto, disminuyen o eliminan la secreción de andrógenos y del teórico factor no androgénico testicular pueden provocar criptorquidia. Tal es el caso de la aplicación de estrógenos durante la gestación. La obesidad de la madre que reduce la concentración sérica de la globulina ligadora de hormonas sexuales, provocando una mayor cantidad de estrógenos libres en sangre capaces de provocar anomalías en el en el desarrollo del testículo. Un parto distócico puede alterar el riego sanguíneo testicular, provocar hipoplasia gonadal y ulterior criptorquidia. Infecciones umbilicales pueden alterar el descenso del testículo por un efecto puramente mecánico al producirse adherencias en la zona; también es posible que el cierre tardío del canal umbilical como consecuencia de su contaminación bacteriana impida o retrase el aumento de la presión intraabdominal necesaria para completar adecuadamente el proceso de las gónadas. La desproporción entre el tamaño de los testículos y el del canal inguinal puede estar implicada en la mayor incidencia de ectopia testicular observada en razas pequeñas. Una insuficiencia hipotalámica o hipofisaria se ha hipotetizado que podría

En estos ciervos, todos los testículos no descendidos estaban en la cavidad abdominal, normalmente entre el riñón y el anillo inguinal interno y mostrando un delgado, poco desarrollado. La localización de los testículos no descendidos difiere mucho entre especies. En gatos, perros y caballos, el 50, 92 y47-60% de los testículos retenidos estaban en la cavidad abdominal, aunque un informe para caballos dio un 33% abdominal. No hay datos fiables para los cerdos, pero las localizaciones subcutáneas podrían predominar. En humanos, la retención abdominal fue menos frecuente (~8%). Debido a la imprecisión descripciones imprecisas, es posible que el 40- 50 % de los de los testículos no descendidos estuvieran dentro del canal inguinal. Sin embargo, probablemente sea mejor concluir que casi el 90% de los testículos humanos no descendidos eran subcutáneos, justo fuera del anillo inguinal externo o cerca del cuello del escroto. En los humanos, quizá dos tercios de los casos se autocorrigen en un plazo de 3 meses, y el descenso. Se ha descrito un fenómeno similar en perros y caballos. (Hutson, Hasthorpe, & CF, 1997) Los testículos se forman en el abdomen de un feto macho y normalmente descienden al escroto antes del nacimiento. En los perros, esto suele ocurrir entre los dos y los cuatro meses de edad.

En ciertos perros, puede ocurrir más tarde, pero rara vez después de los seis meses de edad. Se puede suponer que hay criptorquidia si los testículos no se pueden sentir en el escroto después de los dos a cuatro meses de edad. Si los testículos no descienden al escroto, permanecen en el abdomen o en el canal inguinal y se consideran no descendidos. La criptorquidia no indica necesariamente ninguna enfermedad, síntoma o molestia, por lo que es importante aprender a reconocerla para poder prevenirla lo antes posible, ya que puede dar lugar a la aparición de tumores. Además, la criptorquidia en perros puede dar lugar a la producción de grandes cantidades de estrógenos en los testículos afectados, lo que puede provocar el síndrome de feminización en el animal. Esto puede dar lugar a hábitos y comportamientos femeninos como la reducción del tamaño del pene, su desarrollo y la micción en posición femenina. Existen dos tipos de criptorquidia en perros, dependiendo de la localización de los testículos no descendidos: abdominal e inguinal. La criptorquidia abdominal se refiere a los testículos que no han descendido al escroto y se encuentran dentro del abdomen. La criptorquidia inguinal se refiere a los testículos que no han descendido al escroto y se encuentran en el canal inguinal.

criptórquidos no deben criarse. En segundo lugar, los perros con testículos retenidos tienen más probabilidades de desarrollar tumores testiculares (cáncer) en los testículos retenidos. En tercer lugar, como ya se ha mencionado, los testículos pueden torcerse, causando dolor y requiriendo una intervención quirúrgica urgente. Los perros con testículos retenidos suelen desarrollar rasgos indeseables asociados a los machos intactos, como el marcaje con orina y la agresividad. Se calcula que los perros con criptorquidia tienen al menos diez veces más probabilidades de desarrollar cáncer testicular que los perros normales. Tras la intervención, el perro deberá guardar reposo durante varios días para que cicatrice correctamente. Pueden recetarse analgésicos y debe vigilarse al perro para detectar cualquier signo de infección o complicación. Si este mismo tratamiento se realiza cuando el testículo está en función abdominal, será prácticamente nulo el efecto. La terapia mediante masajes, igualmente, puede favorecer el tratamiento de la criptorquidia inguinal. Algunos veterinarios recomiendan inyecciones hormonales para favorecer el descenso testicular. Este tratamiento es más eficaz en los primeros cuatro meses de vida y cuando los testículos están fuera de la cavidad abdominal. Es moderadamente eficaz porque la testosterona es importante para la segunda fase, inguinal, de la migración testicular. (Hospital Veterinario Glories, 2019) Un tumor testicular es un tipo de cáncer resultante del crecimiento desorganizado e incontrolado de células testiculares. Los dos tipos más frecuentes de

tumores testiculares se desarrollan a partir de células germinales (espermatozoides) y células de Sertoli (células que favorecen el crecimiento de los espermatozoides).

  • Los seminomas se desarrollan a partir de células germinales.
  • Los tumores de células de Sertoli se originan en las células de Sertoli. Otros tipos de tumores pueden crecer a partir de otras células testiculares, pero son poco frecuentes también son poco frecuentes en gatos. La mayoría de los perros con tumores testiculares no presentan signos clínicos evidentes, pero algunos presentan esta afección, dependiendo del tipo y la localización del tumor. Los signos clínicos pueden limitarse a la presencia de una masa (o múltiples masas) en el testículo afectado. La palpación de los testículos puede mostrar hinchazón nodular, tamaño testicular variable o hinchazón general de los testículos. Los tumores de mastocitos producen estrógenos, dando lugar a un trastorno conocido como hiperestrogenismo. Un exceso de estrógenos puede provocar signos de feminización. Entre ellas se incluyen el aumento de tamaño de las mamas y los pezones, el retroceso del prepucio, la caída del pelaje y la hiperpigmentación (color oscuro de la piel). El exceso de estrógenos también puede suprimir la función de la médula ósea y provocar anemia (encías pálidas) y somnolencia. Pueden producirse

tejido de interés y colocarlas en un portaobjetos. A continuación, un patólogo veterinario examina el portaobjetos al microscopio. Estos tumores suelen estar localizados y diseminarse muy lentamente. Los tumores de mastocitos y los tumores de células seminomatosas tienen menos del 15 % de probabilidad de diseminarse a los ganglios linfáticos u otros órganos. Los tumores de células mesenquimales a veces son alargados. Sin embargo, otros cánceres del tracto urinario o artefactos reproductivos tienen la posibilidad de hacer metástasis en los testículos, donde la estadificación (encontrar la posibilidad de propagación a otras partes del cuerpo) es crucial. Puede integrar exámenes rectales, análisis de sangre, análisis de orina y radiografías de tórax. Si su mascota tiene urolitiasis, se puede recomendar una ecografía del abdomen u otras pruebas de imagen (como una tomografía computarizada) para determinar si hay ganglios linfáticos u órganos dañados. Si los ganglios linfáticos siguen agrandados o tienen una sensación inusual, es posible que tomen muestras adicionales para detectar metástasis, que tienen una tasa de metástasis bastante baja, ya que el tumor suele ser un problema local. Los tumores de mastocitos y los tumores de células seminomatosas tienen menos del 15 % de probabilidad de diseminarse a los ganglios linfáticos u otros órganos. Los tumores de células mesenquimales a veces aumentan de tamaño. El cáncer del tracto urinario u otro sistema reproductivo tiene la posibilidad de diseminarse a los testículos, por lo que la estadificación (encontrar la posibilidad de

diseminación a otras partes del cuerpo) es muy importante. Puede integrar exámenes rectales, análisis de sangre, análisis de orina y radiografías de tórax. Si su mascota tiene urolitiasis, se puede recomendar una ecografía del abdomen u otras pruebas de imagen (como una tomografía computarizada) para determinar si hay ganglios linfáticos u órganos dañados. Si los ganglios linfáticos están agrandados o no tienen el aspecto clásico, se pueden tomar muestras adicionales para determinar si la patología se ha propagado. En conclusión, la criptorquidia es una afección frecuente en perros machos en la que uno o ambos testículos no descienden al escroto. Se considera un trastorno genético y puede causar varios problemas, como un mayor riesgo de tumores testiculares, infertilidad y problemas de comportamiento. El diagnóstico de criptorquidia puede hacerse mediante exploración física y el tratamiento suele consistir en la extirpación quirúrgica de los testículos no descendidos. Los perros con criptorquidia no deben utilizarse para la cría y deben ser castrados para evitar la transmisión de la enfermedad a la descendencia. Bibliografía (n.d.). Retrieved from https://vcahospitals.com/know-your-pet/retained-testicle- cryptorchidism-in-dogs .Peter, A., & Jakovljevic, S. (1992). Real time ultrasonography of the small animal reproductive organs. Compend. Contin. Educ. Prac. Vet. 14(6): 739- 745,.

Williams, K., Downing, R., & Ward, E. (2023, 2 2). VCA. Retrieved from vcahospitals: https://vcahospitals.com/know-your-pet/retained-testicle-cryptorchidism-in-dogs