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Orientación Universidad
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Dentro del cubo blanco, Apuntes de Historia del Arte

Asignatura: museologia, Profesor: Fernando Martin Martin, Carrera: Historia del arte, Universidad: US

Tipo: Apuntes

2015/2016

Subido el 12/12/2016

larasayago89
larasayago89 🇪🇸

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CE¡arRo oc DocuME[r¡góN y Er¡uD|os Avaxz Do§
DE A(fE Cor¡rEirPor¡xEo (C€NDEE)
J.vier Fu.ntés Flo
DliEaoox
gégoñá Carrás.o Msrtf ñe2
Suloritcclor
Alic¡¡ Flores Alver€z
CooRolti¡a6N EotiDN L
A¡. Gárcla Aúlés
Dtsmtd,rcrór Y noÍocróN EDnD¡|AL
COLECCIÓN }.IA'IER]ALES OE HUSEOLOGf.i{. t
DENTRO DEL CUAO BLAN@. LA IDCOLOGfA OEL ES PACIO EXPOSITM)
Od€ l. édic¡ón original:
Th! Regeñts of the U ñ¡v.rlity of Califomia, 2ooo
Tltulo or¡gins 6r'dé tá. Wáitr Cube. The ldedogy tt€ C.llery Space
E3t¡ tr.ducción sc Frbl¡cr de ecu€do con Univl6ltv of C.l¡fomiá PrEsi
Ode est ed¡ción:
CrntE de Docunremecóñ y Estud¡o6 Avánzados de Arte Contemporán€o, 2or r
Antigúo Cua.tel d! ArtilhrL. P¡b.llón 5
C/ MEdre El¡seá Oliver Mol¡na, lrh.3ooo2. Murciá
Ir +34 868 94269 E: +34 858 gt4 r49
O del t6xtd:
gri.ñ O'Doherty
O de l. tr¿duccitn:
LrÉ P.ñáte Spicer, r6/ir.d! por Fcmando VillaverúG V Msrte Mor¿les
Dis.ño:
Afterim.go
ISBN: 9z&44€689&Ze?
Dcpó5ito hgat ¡iu12o7.2or r
lmprim€l g-O-R.M.
¡*,
taural¡Cutturát,C¡p¡t8t Crestirro.' FÜNDAC'óN CAJAMUR<"| DENTRO
DEL
CUBO
BLANCO
La ideoloSta d-e.|.
espaclo expo$uvo
Brian O'Doherty
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pf32

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¡Descarga Dentro del cubo blanco y más Apuntes en PDF de Historia del Arte solo en Docsity!

srgt#i#ffi?,",,",-

CE¡arRo (^) oc (^) DocuME[r¡góN

(^) Er¡uD|osy

(^) Avaxz (^) Do§

DE (^) A(fE (^) Cor¡rEirPor¡xEo

(^) (C€NDEE)

J.vier (^) Fu.ntés (^) Flo

gégoñá DliEaoox Carrás.o Msrtf

ñe^

Alic¡¡ Suloritcclor (^) Flores (^) Alver€z

CooRolti¡a6N

(^) EotiDN (^) L

A¡.

(^) Gárcla (^) Aúlés

Dtsmtd,rcrór

(^) Y noÍocróN

(^) EDnD¡|AL

COLECCIÓN }.IA'IER]ALES

(^) OE (^) HUSEOLOGf.i{.

(^) t

DENTRO DEL CUAO

(^) BLAN@.

LA IDCOLOGfA OEL^

(^) ES (^) PACIO (^) EXPOSITM)

Od€ (^) l. édic¡ón (^) original:

Th! (^) Regeñts (^) of the (^) U (^) ñ¡v.rlity

(^) of Califomia,

(^) 2ooo

Tltulo (^) or¡gins (^) 6r'dé (^) tá. (^) Wáitr Cube. The^

ldedogy oÍ^

(^) tt€ C.llery

(^) Space

E3t¡ (^) tr.ducción

(^) sc Frbl¡cr^ (^) de ecu€do (^) con (^) Univl6ltv

(^) of C.l¡fomiá (^) PrEsi

Ode (^) est (^) ed¡ción:

CrntE (^) de Docunremecóñ

(^) y Estud¡o6 Avánzados

(^) de (^) Arte (^) Contemporán€o,

(^) 2or (^) r

Antigúo Cua.tel

(^) d! ArtilhrL.

(^) P¡b.llón 5

C/ (^) MEdre El¡seá

(^) Oliver (^) Mol¡na, (^) lrh.3ooo2.

(^) Murciá

Ir (^) + (^868) 94269 (^) E:

(^) 858 gt

r^

O del (^) t6xtd:

gri.ñ O'Doherty

O de (^) l. tr¿duccitn:

LrÉ (^) P.ñáte (^) Spicer, r6/ir.d!^ (^) por Fcmando

(^) VillaverúG

V (^) Msrte (^) Mor¿les

ISBN: Afterim.go Dis.ño: 9z&44€689&Ze?^

Dcpó5ito (^) hgat (^) ¡iu12o7.2or

(^) r

lmprim€l

(^) g-O-R.M.

¡*,

taural¡Cutturát,C¡p¡t8t

(^) Crestirro.'

FÜNDAC'óN

(^) CAJAMUR<"|

La^ BLANCO^ CUBO^ DEL^ DENTRO

ideoloSta

d-e.|.

espaclo

expo$uvo

Brian

(^) O'Doherty

39 t9^ l3 Índice

lntro.lucclóq Agradecímiento§

(^) Thomas McEvilley

I. (^) Notas (^) sobE (^) el espaclo

(^) o(poslúlo

Una (^) fábula (^) sobre lo

(^) horizontaly

(^) lovert¡cal-

(^) La (^) modernidad

Las prop¡edades de

(^) la

geierla ideal^

El (^) Salón

La pintura de

(^) cabállete

El merco (^) como editor

la

fotografla

  • El impres¡onismo
  • El (^) mito (^) del (^) plano (^) pictórico-

t4atisse^

  • El (^) montáje -^

El (^) plano (^) pictórico

como^ (^) sfmil- (^) La (^) páred como campo de batalla

v (^) el (^) arte

  • (^) lmágenes

de exposiciones

z l¡

(^) Mhada y

(^) el Espectador

Otra (^) fábula

  • Cinco (^) lienzosen

(^) blanco-

(^) Pintura,

(^) plano pictórico,

objetos^

  • (^) Elcubismo

V (^) el (^) col/age (^) -. El espac¡o

  • El Espectador
  • La ¡"li?de
  • El Merzbeude

(^) Schw¡tters

-^

Las (^) performances de Schwitters

Háppénings

V ámbientes

Kienholz,

(^) Segal,

Kaprow

Hanson,

(^) De (^) Andreá

La Mirádá, (^) el (^) Espectador

v el min¡malismo

-^

Paradojas de la

(^) experiencia

  • arteEl^ (^) conceptualy

(^) el body (^) ert

  1. (^) El (^) contsxto

(^) como (^) contefl'do

La llamada

(^) a la (^) puerta

  • Lá llamada de

(^) Duchamp

  • (^) Los (^) techos

t.2oo (^) Bags (^) ofCoal-

Gestos (^) y proyectos

  • Miles (^) of String -El^ (^) cuerpode

(^) Duchamp

  • La hostilidad

(^) hac¡a

el (^) público-

(^) Elartistá

vel^ (^) público

Elespácio

(^) exclus¡vo-

(^) Los años

(^) setenta

  • (^) La pared

blánca

  • El (^) cubo (^) blanco

El (^) hombre moderno

El (^) artista

(^) utópico

  • La habitáción

de Mondrian

  • Mondrian, Duchamp, Lissitzky
  1. L¿ (^) gsleds como gesto^

Le vide de Yves

(^) Klein

  • Le p/e,n de

(^) Arman

  • Las (^) almohadas flotantes de

(^) Warhol-

La galerfa sellada

(^) de (^) Buren

La galerla cerrada

(^) dé (^) Betry

White Sight de

(^) Les

Lev¡ne

  • El museo envuel¿o de

(^) Chr¡sto

fndice qrflogo (^) de (^) nombr¿s

61

r t f^!^ n^ i^ t^ T^ T^ i^ í^ h^ I^ i^ ;^ L 7

ñt

Esa

eternidad

(^) hace

que el espacio expositivo

(^) se (^) asemeje

al limbo:

(^) se

tiene

(^) que

haber muerto

(^) para estar en

(^) él».

Para

entender el significado de

(^) esta

forma

de^

exponer

(^) arte, debemos

acudir

(^) a

otros

(^) espacios

construidos con principios^

similares.^

(^) Las raíces

de esos lugares en^

donde

(^) las cosas se

muestran

(^) para la

eternidad no

hemos^

de

(^) buscarlas

tanto

en

(^) la

h¡stor¡a del arte

(^) cuanto en

(^) la historia

(^) de (^) las (^) religiones, en

(^) la que cabe

(^) encontrar

(^) e.iem-

plos (^) anteriores

a^ (^) la iglesia medieval. Hay

(^) un

extraordinario

(^) paralelismo,

(^) por ejemplo,^

con

(^) las cámaras

funerarias

(^) egipcias:

también

(^) estas (^) se

concibieron^

(^) para

suprimir^

la

conciencia del mundo exterior;

también

(^) eran espacios

en

(^) los

que

(^) la

ilusión

de^

una

(^) presencia

eterna^

(^) debía protegerse

del^

(^) paso (^) del

tiempo;

también^

(^) había

en

(^) su

interior

pinturas

(^) y esculturas

(^) que, al

(^) estar en mágica

contigüidad

con^ (^) la

eternidad,

permitían

acceder^

(^) o

entrar

(^) en

contacto

(^) con ella.^ (^) Con

anterioridad

(^) a

la tumba

(^) egip-

cia

encontramos

(^) espacios

funcionalmente

(^) parecidos en

(^) las (^) cuevas

(^) paleolíticas pin-

tadas en

(^) los (^) períodos Magdaleniense

(^) y Auriñaciense

(^) que se^

encuentran

(^) en Francia

en^ y^

(^) España.

También

(^) hay (^) en ellas p)nturas

(^) y esculturas

en

(^) un escenario delibera-

damente

aislado

del^

mundo

exterior

y de

difícil

(^) acceso.

La mayor parte de

(^) esas

pinturas

no suelen^

ubicarsejunto

(^) a la

entrada

(^) de (^) la (^) cueva (^) y,

aún

(^) hoy, (^) muchas solo

se

encuentran

(^) al alcance de escaladores

(^) y espeleólogos.

Tales (^) espacios rituales son recreaciones simbólicas del cordón

umbilical

(^) que an-^

tiguamente, en

(^) los

mitos

(^) universales,

unlan

el^

cielo con

(^) la

tierra.

(^) Esa

unión

(^) se re-

nueva

simbólicamente

al servicio de

(^) los

fines de^

(^) la (^) tribu (^) o, (^) más

concretamente,

de

(^) la

casta

(^) o

grupo

(^) cuyos intereses especiales

(^) se

representan

(^) de

forma

ritual.

AI^

tratarse de un

(^) espacio en el

que

(^) parece posible acceder a

(^) las esferas metafísicas^

más elevadas,

debe protegerse de

(^) las

manifestaciones del cambio

(^) y

del

(^) paso del^

t¡empo.

(^) Este espacio

(^) asf (^) segregado

es^ (^) una especie

de

(^) no-lugar, de

«ultraespacio,

o de espacio ideal en el que^

se^

anula simbólicamente

la^

matriz

(^) de

espacio-tiempo

que lo

(^) rodea. (^) Parece

(^) que,

en

el

(^) Paleolítico,

ese^

ultraespacio repleto de pinturas

(^) y

esculturas

tenía

(^) por

objeto rest¡tuir mágicamente^

(^) la (^) biomasa

(^) y es posible (^) que, ade-

más,

intervinieran

las^

creencias sobre

(^) el (^) más

allá

y

sus

r¡tuales. En el^

Antiguo

Egipto,

todo^

(^) ello (^) se

fusionó

(^) en

torno

(^) a

la figura

del^

faraón: al

(^) asegurar

(^) su

vida

ul-^

terior (^) para

toda^

(^) la

eternidad,^

(^) se (^) aseguraba

también

el sostenimiento

del^

(^) Estado

que

él^

(^) represe

(^) nta ba.^ (^) Tras (^) estos (^) dos

fines

(^) se (^) ad

ivinan

(^) los (^) intereses políticos de una

clase

o grupo

dominante^

que

intenta^

consolidar su posición de poder mediante

su

ratificación

(^) desde (^) la

vida eterna. En un determinado

(^) sentido, ese proceso

re-^

presenta

una especie de^

sintonfa

mágica,^

un ¡ntento

(^) de

conseguir

algo^

concreto

presentando

ritualmente

otra

(^) cosa que, de

alguna

(^) manerar

(^) se (^) asemeja

(^) a aquello

que se^ (^) anhela.

Sitenemos

ante

(^) nosotros algo que

(^) se (^) parece al

objeto de

(^) nuestro

deseo

-nos^

dice

(^) la (^) tesis

subyacente-

(^) entonces

tal

(^) vez (^) ese

objeto

(^) no (^) se encuentTe

demasiado

(^) lejos. Por

tanto,

(^) la

construcción de un

(^) espacio

supuestamente

(^) inalte-

rable, (^) o en el (^) que los^ (^) efectos

(^) del (^) cambio estén

deliberadamente

(^) disimulados

(^) y ocul-

tos, es (^) un recurso

(^) de (^) sintonía

(^) má9ica con

(^) el que se^ (^) pretende propiciar

la

inmutabilidad

del mundo

(^) real

o no

ritual; un intento

de proyectar

(^) una

apariencia

(^) de eternidad

en

el

statu

(^) guo de

(^) los (^) valores sociales

(^) y,

en^

(^) lo (^) que aquí nos ocupa,

también

(^) de (^) los

valores

artísticos.

La

eternidad

(^) que se^ (^) sugiere en nuestras galerías consiste en la posteridad artfs-

tica

(^) de (^) la (^) obra maestra, en

(^) su (^) belleza imperecedera.

Ahora

(^) bien, (^) lo que en realidad

se

glorifica

(^) es (^) una sensibilidad concreta, con

(^) sus

limitaciones

(^) concretas

(^) y sus con-

dicionantes

(^) concretos. Al sugerir

(^) la

ratificación

(^) eterna de una sensibilidad determi-

nada, (^) el cubo blanco

(^) parece

indicar^ (^) la (^) ratificación eterna

(^) de (^) las (^) opiniones

(^) de (^) la casta

o grupo

(^) que

comparte dicha

(^) sensibilidad.

Como lugar de encuentro

ritual

de

sui

miembros, excluye

(^) la

diferencia

(^) social

y

fomenta

una percepción

(^) exclusiva de

(^) la

realidad desde

(^) su (^) propio

punto

de^ (^) vista (^) y, por

tanto,^

(^) su

perdurabilidad como

(^) única

visión correcta. Entendida la cuestión de este

(^) modo,

la permanencia de

(^) una (^) de-

terminada estructura

(^) de

poder

es^ (^) el (^) fin

último

(^) para el que

se^ (^) ha creado (sobre

(^) la

base (^) de una

sintonfa

(^) mágica)

(^) el

cubo

(^) blanco.

En el (^) segundo capftulo,

O'Doherty

(^) se (^) ocupa de

(^) las (^) cuestiones asumidas

(^) en

torno

al yo que han

intervenido en

la institucionalización

del cubo^

(^) blanco. «Situarnos

ante

(^) una obra de

arte equivale

[...] -escribe-^

(^) a

ausentarnos

(^) de nosotros mismos

a favor de la

(^) Mirada

(^) y

el

Espectador".

(^) Por Mirada

[Eye] entiende^

(^) aquella

facultad

incorpórea que

solo^

tiene

(^) que ver^ (^) con el

formalismo

(^) visual; (^) y

por

(^) Espectador

[Spec-^

tatorl,la

vida

(^) atenuada

y

(^) descolorida

(^) del yo desde

(^) la (^) que se

proyecta la

(^) l"lirada y

que, mientras

tanto,

no

(^) hace

nada

(^) més.

La Mirada y

el

Espectador son lo

(^) único

que queda

de^

quien

muere, como dice^

O'Doherty,

(^) al adentrarse en

(^) el cubo blanco.

A cambio

(^) de

vislumbrar

(^) ese (^) sucedéneo

de posteridad que

nos^

ofrece

(^) semejante

espac¡o

-y^

como

(^) refle.jo (^) de nuestra solidaridad con

(^) los (^) intereses

particulares

(^) de (^) un

determinado grupo-,

dejamos de ser^

plenamente

humanos^

y

nos

convertimos

(^) en

un Espectador

(^) de

cartón

(^) piedra con

(^) su (^) Mirada incorpórea.

(^) En aras de

(^) Ia (^) intensidad

de (^) esa

actividad distanciada y autónoma

(^) de

la

(^) Mirada, rebajamos

de

(^) buen grado

el

nivel

de

(^) nuestra vida y de nuestro

(^) yo. Como^

en

(^) las (^) iglesias,

en

(^) la clásica galería

de la modernidad no hablamos en

(^) un

tono

(^) de

voz normal, no

(^) nos reímos, no

(^) co-

De¡6-o del cflbo

(^) b]¿úco

l^

memosr

no

(^) bebemos,

no

(^) nos

tiramos al

(^) suelo

ni

(^) nos

dormimos; no

(^) nos ponemos

ma¡os,

no

(^) nos

desmadramos, no cantamos

(^) ni

bailamos

ni

hacemos el

(^) amor. (^) En

efecto, dado que el cubo blanco

fomenta

el

mito

de que estamos en

(^) su

¡nter¡or

como

(^) seTes

esencialmente espirituales

-la^

(^) l"lirada es

la Mirada

del^

a/ma-,

(^) se nos

ha de (^) ver (^) in munes

al^ (^) cansancio

(^) y a las (^) vicisitudes

(^) del azar y el

(^) cambio.

(^) Esta (^) versión

de

(^) la (^) vida, exlgua

y limitada,

(^) es (^) el

tipo^

(^) de

comportamiento

(^) que

tradicionalmente

se ha

exigido en

(^) los

santuarios

(^) religiosos,

donde lo^

importante

(^) es (^) la represión

(^) de

los ¡ntereses

individuales en favor de

(^) los ¡ntereses del

grupo. La naturaleza

(^) esen-

cialmente

(^) religiosa

del^ (^) cubo blanco

tiene^

(^) su (^) expresión

(^) más (^) potente en cómo afecta

a la condición humana de quien

entra^

en él y colabora con

(^) sus

principios. En

(^) la

Atenas de Platón

(^) no (^) se comla en^

(^) la Acrópolis,

(^) no (^) se (^) bebía (^) ni se^ (^) hablaba

(^) ni (^) se (^) reía...

O'Doherty

traza de^

(^) una

manera

brillante

(^) la

evolución

del^

cubo

(^) blanco a

partir

de (^) la

tradición^

occidental

(^) de (^) la

pintura

de caballete. Después^

redirige

(^) su

atención

hacia (^) esa

misma historia

(^) pero (^) desde

otro punto^

de^ (^) vista: el^ (^) de (^) la

tradición

(^) ant¡for-

ma (^) lista representada por

dos^ (^) instalaciones

(^) de Ducham

, p^

t.2oo

(^) Bags

of

(^) Coal

It.2oo^

sacos (^) de

carbón, tg381y

(^) Mile

of

(^) Str¡ng

[Milla^

(^) de cuerda, r94z]. Con estas obras

(^) se

produjo, por primera

(^) vez

-y^

(^) ya (^) para

siempre,,^

(^) u (^) na salida

(^) del marco del cuadro

(^) para

hacer

del

(^) espacio

de^

(^) la (^) galería

el material^

principalque

debÍa ser^

modificado por

el arte. Cuando

(^) O'Doherty

recomienda a

(^) los

artistas de

(^) los años

setenta que

se^

fijen

(^) en (^) estas (^) obras de Duchamp,

da^ (^) a

entender

(^) que en

(^) los

últimos cuarenta

(^) o

cin-

cuenta años no

(^) se

ha

(^) hecho

gran

cosa^

por

derribar^

(^) las barreras

de desinterés

o^

menosprecio que

separan^

ambas tradiciones. Semejante

falta

de comunicación

resulta

llamativa,^

(^) ya (^) que (^) los (^) propios

artistas^

(^) han

intentando

(^) proseguir

ese^

diélogo

durante

(^) una generación.

Yves^

l(lein,

(^) por ejemplo, expuso una galería vacía que

ti-^

luló (^) Le vide

[El^

(^) vacío, (^) tg'3], (^) a

lo que

(^) poco después respondió

Arman

con^

(^) una ex-

posición

titulada^

(^) Le (^) plein [El

lleno,tg6o].

(^) En esta

-que^

(^) consistfa en

llenar

(^) la galería

de basura desde

el^ (^) suelo hasta

(^) el

techo

(^) y de pared a

pared-

establecía una dialéc-^

tica con

la propuesta

de l(lein^

(^) de

generar

un espacio^

trascendental

(^) que está en

(^) el

mundo

(^) pero

no pertenece^

a é1. (^) Después, Michael

(^) Asher,

James

(^) Lee Byars y

otros^

utilizaron

el

(^) espacio vacío

de^

(^) la sala

como material principal

de varias obras, por^

no mencionar

(^) la

tradición^

(^) que se^

conoce como Líght

(^) and (^) Space

[Luz^

(^) y espacio].

O'Doherty

(^) descubre la manera

(^) de

verbalizar por primera^

vez^

todos^

(^) estos hechos.

Su ensayo

(^) es (^) un ejemplo

(^) de

crítica^

(^) que

intenta digerir^

(^) y analizar el

(^) pasado

reciente^

el^ y^

(^) presente

-o^ (^) quizás debiéramos

decir el

(^) presente

reciente-.^

(^) Su tesis sostiene

que nuestra

mentalidad cultural

(^) colectiva dio un giro

importante^

(^) que (^) se

manifestó

en la preeminencia

(^) del

cubo

(^) blanco

como material y modo

(^) de expresión artística

esenciales,

(^) así

como en

(^) Ia

forma

predominante

de exposición.^

(^) Para (^) é1, (^) esa (^) transi

ción

(^) se ha (^) debido

(^) a que la^

modernidad

(^) puso

fin^

(^) a «su incansable costumbre^

(^) de au-

todefinirse».

Definir

(^) el (^) yo supone

descartar deliberadamente todo

(^) lo

que

no^ (^) es (^) el

yo, se

trata

(^) de

un

(^) proceso

cada^ (^) vez más

reduccionista

(^) que acaba por hacer borrón

y cuenta

(^) nueva.

El

cubo

(^) blanco

fue

(^) un

mecanismo

(^) de

transición

(^) que

trataba

(^) de blanquear

(^) el (^) pa-

sado V^

al mismo tiempo, controlar el

futuro

recurriendo

(^) a

formas de

(^) presencia y

poder

supuestamente

(^) trascendentales.

(^) Pero (^) el problema

de los^ (^) principios trascen-

dentales

(^) es que,

por

definición, nos hablan de^

otro

mundo, no de

(^) este. (^) Ese

otro

mundo,

(^) o el acceso

(^) a é1, es lo (^) que el^ (^) cubo blanco representa.

(^) Se

trata

(^) de algo

similar

a la

visión platónica de un

ámbito

metafísico superior en el que

la^

forma, de

(^) un

brillo

(^) atenuado y

abstracto como

(^) el de (^) las

matemáticas,

(^) se

encuentra

totalmente

desconectada

(^) del

ámbito inferior

(^) de (^) la (^) experiencia humana

-la^

forma

(^) pura seguirfa

existiendo,

(^) pensaba Platón, aun

cuando

(^) este

mundo

(^) no (^) Io

hiciese-.

(^) Se (^) ha recono-

cido muy poco

(^) la

influencia

(^) de este aspecto

de

(^) la

doctrina

platónica

en^

el

(^) pensa-

miento de

(^) la

modernidad, especialmente en

(^) la

estructura^

(^) de

control oculta en

(^) la

estética moderna.

(^) Recuperada, en parte,

como^

(^) una reacción

compensatoria

(^) al de-

clive de la religión

y

promovida

-aunque erróneamente-^

(^) por el interés de nuestra

cultura

por

la^

abstracción invariable

(^) de las

matemáticas,

(^) la (^) idea de

(^) la

forma

(^) pura

ha

dominado

(^) la

estética

(^) (y la

ética)

(^) de (^) la que es^

fruto

(^) el

cubo

(^) blanco.

(^) Los

pitagóri-

cos (^) de (^) la (^) época

de

(^) Platón,

incluido él

(^) mismo, sostenían que

el principio fue

(^) un (^) es-

pacio

en^

blanco

en

el

que inexplicablemente

apareció

(^) un

punto que

luego^

(^) se

convirtió

(^) en una

(^) línea que

se^ (^) expandió en un

(^) plano que

se^ (^) plegó (^) para dar^ (^) un (^) cuerpo

sólido

que proyectaba

(^) una

sombra...,

(^) y que (^) eso es lo

que

(^) nosotros vemos.

Concei

bido (^) s¡n

otro contenido

(^) que (^) su (^) propia naturaleza

(^) esencial,

(^) ese

conjunto

(^) de (^) elemen-

tos

-el^

punto, la

(^) línea,

la superficie, el

(^) sólido,

el

simulacro-

(^) es

el equipamiento

fundamental

(^) de (^) gran parte del

arte

(^) moderno.

(^) El (^) cubo blanco representa, en últ¡ma

instancia,

(^) la

superficie de

(^) luz desnuda

de

(^) la que,

en el^

mito

platónico,

(^) surgen

(^) de

manera inefable

(^) estos elementos.

(^) En (^) este t¡po de

pensamiento,

las^

formas prima-

rias

y

las abstracciones

geométricas

(^) se (^) consideran vivas,

dotadas incluso de

(^) una

vida

(^) más intensa que

cualquier otra^

(^) cosa (^) que

tenga^

(^) un

contenido concreto.

(^) El s¡g-

nificado

último

(^) del

cubo

(^) blanco

(^) es esa

ambición trascendental

(^) que

borra

(^) la (^) vida

y

que

(^) está

disfrazada

y

puesta al servicio de determinados

(^) ob.jetivos sociales.

(^) Los

ensayos de

O'Doherty

(^) que se^ (^) recogen

en

(^) esta

publicación son

(^) una defensa

de

(^) la

DenͿ (^) del.ubo

(^) b]lnco

(^) ¡

Hoy (^) ya

todos^

(^) estamos convencidos de que

esa^

superabundancia

de historia, de^

ru¡do (^) y de

testimonios

(^) que

denominamos tradic¡ón moderna^

se^

circunscribe

a un

horizonte determinado. Al

mirar

(^) hacia abajo vemos

con

más^

claridad

las^ (^) /eyes de^

su progreso/ su

estructura forjada a

partir

de^

(^) la

filosoffa

idealista, sus^

metáforas^

militares

de^ (^) avance

(^) y de conquista.

Se^

trata^

de un^

panorama extraordinario

(^) _¡o lo

era hasta

ahora!-.

Las ideorogfas despregadas,^

ros^ (^) cohetes

tra^ (^) scendenta

res,^ ras^ (^) ba-

rriadas roménticas en donde conviven obsesivamente

la^

degradación y

el^

(^) idea_

lismo,

todas^

esas^

(^) tropas

(^) que corren^

de un^

lado para^

otro en^

(^) las

guerras

convencionales.

Los^ (^) partes bélicos que acaban archivados

en^ (^) carpetas en

(^) Ia mes¡ta^

del salón

nos^ (^) dan una idea

insuficiente

de^ las^ (^) acciones heroicas.

Esos^ (^) logros para-

dójicos

están^

(^) ahí

arrumbados,

esperando^

una^

(^) revisión

que incorpore^

(^) Ia época de^

la vanguardia

a^

la

tradición^

o,^

como

a veces^

tememos, que acabe con ella.^

(^) En

efecto, a

medida que

la nave espacial

se^ (^) aleja, la

tradición

misma^

nos^ (^) parece

otro^

adorno

(^) más

en^

(^) la

mesita^

(^) del salón;

tan

solo un ensamblaje^

cinético con^

reproduc_^

ciones

(^) pegadas que se mueve

por^

(^) pequeños

motores míticos^

(^) y

exhibe maquetas

de museos en

miniatura.

En el^

centro advertimos

la presencia de una celda de luz^

uniforme

(^) que parece

crucial^

(^) para que el

conjunto

funcione..^

el^

(^) espac¡o

expos¡tivo,^

el espacio de

(^) la (^) galería.

Ese (^) espacio

enmarca^

-y^

(^) de (^) manera estricta_

la^ (^) historia

de^ (^) la modernidad.

O^

mejor

d¡chq

cabe^ (^) establecer

una^ correlación^

entre^

(^) Ia (^) historia del

arte^

(^) moderno y

los cam_^

bios experimentados^

por^ ese^ (^) espacio y

(^) por la forma (^) en (^) que lo vemos.

Hemos llegado^

a un punto

en el que ya^

(^) no vemos^ (^) el arte, sino^

(^) que vemos en^

primer

lugar el^

contr^

nente, de ahf

(^) la sorpresa que nos produce una^

(^) garería

cuando^

entramos

en^ e a. La

imagen que

nos^ (^) viene a la

mente

es la^ de un espacio blanco ideal que,^

más^

que

la^

de

ningún

cuadro concreto,^

(^) puede

ser^ la imagen arquetfpica del

arte

de¡^ (^) s¡glo xx;^ (^) se

revela a sf^

misma

a través

de un^

(^) proceso

de inevitabilidad histórica^

que suele^

(^) aso_

ciarse (^) al

arte^

(^) que contiene.

La (^) galería

¡deal^ sustrae del^

objeto artístico^

todo^

(^) indicio que

(^) pueda

interferir^

con^ el^

hecho de que

se^ (^) trata (^) de arte.

(^) La ob

menoscabar su

p,opi"

",to"u"r,ull:;:ff'.T:;i::'::t; ;:^

(^) ::lJ;tj:,:,H:T::

pertenece

a otros espacios^

en^ (^) ros (^) que (^) ras convenciones^

se^

mantienen^

med¡ante^

la^ (^) re_

petición

de un^ sistema^

(^) de valores cerrado.^

Algo^ de^ (^) la santidad

de^ (^) una iglesia,^

de la^ (^) so-

lemnidad

de una^ (^) sala (^) judicial

o de mlsticala^

de^ (^) un laboratorio

de^ investigación^

se^ (^) une

un diseño^ a^

chic^ (^) para producir^

un^ espacro^

singurar dedicado^

(^) a estética.ra^

Los^ (^) campos

de

fueza

(^) perceptivos

que ex¡sten^

dentro^

de^ (^) la galerfa

son^ (^) tan potentes

que, al^ salir de^

Dentro del cubo

(^) trtanco 20

2l Notú (^) sobeel

(^) espacio

(^) dlrosilivo

ella, (^) el arte puede

(^) llegar a

(^) perder

su^ (^) carácter

sagrado.l

(^) a la inversa,

(^) las cosas

(^) se (^) con-

vierten (^) en (^) arte cuando

(^) se (^) hallan (^) en (^) un espacio en

(^) el que confluyen^

(^) ¡deas (^) potentes

re-^

lativas a

(^) la creación artística.

(^) El ob.jeto

(^) suele (^) convertirse

(^) en (^) e¡ (^) medio (^) a través del cual

dichas (^) ideas se

manifiestan

(^) y se exponen

(^) al (^) debate; de

hechq

(^) una frase como

(^) «las

ideas son más

(^) interesantes

(^) que el (^) arte» resulta

(^) una (^) expresión extend¡da

(^) en el acade-

micismo

(^) de (^) la modernidad

(^) reciente.

(^) Se (^) evidencia

(^) así (^) la naturaleza

(^) sacramental

(^) del (^) es-

pacio y

también^

(^) una de

(^) las (^) grandes

leyes^ (^) proyectivas de

(^) la modernidad:

(^) a medida que

esta envejece,

(^) el contexto

(^) se (^) convierte

(^) en (^) el contenido.

(^) En (^) una (^) curiosa

(^) ¡nversión,

(^) al in-

troducirse en

(^) la galerfa, el

(^) objeto enmarca

(^) el espacio

(^) expositivo

(^) y sus leyes.

Una galerfa

se^ (^) construye con

(^) leyes

tan

(^) r¡gurosas

como

(^) las (^) que se^ (^) aplicaban en

(^) la

construcc¡ón de una iglesia medieval. El

mundo exter¡or

(^) no debe

penetrar

en ella^

V por

(^) eso m¡smo,

(^) las

ventanas

(^) suelan

estar

(^) cegadas. Las paredes

están

(^) pintadas

de blanco. La luz viene del

techo.

(^) El suelo,

o bien^ (^) es (^) de una madera

tan^

(^) barnizada

que, al^

andal

(^) los (^) pasos

se^ (^) escuchan

como

(^) en

un

(^) hospital, o bien está

cubierto

(^) por

una

moqueta en

(^) la (^) que no

(^) se (^) hace

ningún

(^) ruido (^) y sobre (^) la (^) que los^ (^) p¡es descansan^

mientras la mirada

se^ (^) posa sobre^

la

(^) pared. Asl,

como^

(^) se (^) solfa decir,

el arte

(^) puede

«vivir

su^

(^) propia

vida". A^

(^) veces,

el único mobiliario

(^) consiste

en

(^) una

discreta

(^) mesa

de oficina.

(^) En

semejante contexto, un cenicero de pie

(^) puede

convertirse

(^) casi (^) en

un

objeto

(^) sagrado,

de^

(^) la misma

forma

(^) en que

una

(^) manguera

contra

(^) incendios en

el

interior

de un

(^) museo

moderno no

(^) parece

tal, sino un acert¡jo estético.^

(^) La

tras-

posición de

(^) la percepción de

(^) la vida (^) a la (^) percepción

de valores^

(^) formales que

realiza^

la modernidad

(^) es

completa. Y

esa^ (^) es,

evidentemente, una de

(^) sus (^) enfermedades

mortales.

Sin sombras, blanco, limpio,

artificial:

(^) el (^) espacio

(^) se (^) dedica por

completo

(^) a la (^) tec-

nología de

(^) la (^) estética.

(^) Las (^) obras (^) de

arte

(^) se

montan,

(^) se (^) cuelgan,

(^) se (^) despliegan

(^) para

su

estudio.

Ni

(^) el

tiempo

ni

(^) sus

vicisitudes afectan

(^) a sus

inmaculadas

(^) superficies.

El

arte existe en

(^) una especie de

eternidad

(^) visible

(^) y, (^) aunque

existen

(^) las

periodiza-

;/ones

(^) (la (^) ta rdo

modernidad,

(^) por

ejemplo),

(^) no (^) hay

tiempo.

(^) Esa

eternidad

(^) hace (^) que

el

espacio

exposit¡vo

se^ (^) asemeje

al limbo:

se^

tiene

que haber

muerto

(^) para

estar^

en

(^) é1. (^) En

efecto, la

(^) presencia de

(^) esa

extraña

(^) pieza

de mobiliar¡o^

-nuestro^

(^) prop¡o

cuerpo-

(^) parece superflua, una

intromisión.

(^) El (^) espac¡o

(^) nos (^) hace pensar

(^) que,

mien-

tras

(^) la (^) vista

y

la

mente

(^) sí (^) son bienvenidas,

(^) los (^) cuerpos con que ocupamos

(^) su

inte-

rior

(^) no (^) lo son;

(^) o son (^) tolerados

únicamente

(^) como maniqufes cinestésicos que

(^) habrá

que estudiar

(^) más

tarde.

(^) Esta paradoja

cartesiana

(^) se

ve reforzada

por

uno de^

(^) los

iconos de

nuestra cultura

(^) visual: imágenes

de^ (^) exposiciones

(^) sans (^) cuerpos. Aquf,

(^) el

Samuel (^) F. (^) B. (^) Morse

Exh¡b¡t¡on

(^) Gallery (^) at (^) the (^) Louvre [Galería en el Louvre]^

Óleo (^) sobre (^) lienzo

Cortesía del rB3r-r

(^) Terra Museum of American

(^) Art, (^) Evenston,

(^) lllinols

cos (^) para llegar

(^) hasta el

techo

(^) o ponernos

de^ (^) cucl¡llas

(^) para

vislumbrar^

(^) algo de

(^) lo (^) que

hay por debajo del

(^) zócalo?

Tanto

(^) la

parte superior como

(^) la

inferior

(^) son (^) zonas des-

favorecidas. Muchos

artistas

(^) se (^) quejaban cuando

(^) sus (^) obras (^) se (^) colgaban

en

(^) las (^) altu-

ra

pero no cuando

(^) las

colocaban

por

(^) los (^) suelos.

(^) A

poca distancia del

(^) suelo (^) las

imégenes

resultaban

(^) accesibles

(^) y

permitlan,

al menos, que^

los^

expertos

(^) las (^) exami-

naran (^) de cerca

(^) antes (^) de (^) retirarse

(^) a una (^) distancia

(^) más (^) razonable.

(^) Nos (^) podemos ima-

ginar

(^) al público del

(^) siglo (^) xtx (^) paseéndose

de un^ (^) lado (^) a otro,

examinando

(^) los (^) cuadros

detenidamente,

(^) ya peqando

(^) las (^) narices

(^) a ellos, ya

tomando cierta^

(^) distancia

(^) en (^) gru-

pos (^) para

comentar^

(^) su (^) calidad,

apuntando

(^) hacia (^) ellos (^) con un bastón,

(^) paseando

(^) otra

vez,

escudriñando toda

(^) la (^) exposición, cuadro

(^) a cuadro. Las

(^) piezas más

(^) grandes

(^) se

colocaban

en

(^) lo

alto

(^) (ya (^) que

resultaba^

(^) más

fácilverlas

(^) desde

(^) lejos) (^) y, a (^) veces, esta-

ban

ligeramente

(^) inclinadas

con

(^) respecto al plano de

(^) la (^) pared para adecuarlas

(^) a la

vista del espectador;

(^) los (^) meforescuadros

(^) se (^) colocaban en

(^) la zona

centraly

(^) los más

pequeños a ras de suelo.

El montaje perfecto

consistía^

en

un

ingenioso

(^) mosaico

de marcos de cuadros en el que no

(^) se (^) desperdiciaba

(^) ni

el

(^) más

mínimo fragmento

de pared. ¿Qué ley

de

(^) Ia

percepción

(^) podría

justificar

(para nuestra mentalldad) tamaña^

barbaridad?

(^) Una (^) y solo (^) u (^) na: cada

(^) cuadro

(^) era (^) visto

como

(^) una

entidad

(^) en (^) sí (^) misma,

totalmente

(^) aislado del cuadro

contiguo

(^) por el pesado marco que lo rodeaba

y

por

un sistema de

perspectiva

(^) cerrado.

(^) El (^) espacio

(^) era

discontinuo

(^) y categorizable,

(^) del

mismo modo que

(^) las (^) casas

en

(^) las

que

(^) esos (^) cuadros

(^) se

colgaban tenían

(^) espacios

diferentes destinados

(^) a usos

diferentes.

(^) El (^) siglo (^) xrx

tenía

(^) una

mentalidad taxonó-

mica y

el

ojo

(^) reconocía

(^) la

jerarquía

de^ (^) los (^) géneros y

la^

autoridad del

(^) marco.

¿Cómo (^) llegó (^) la (^) pintura

(^) de (^) caballete

(^) a convertirse en

(^) un

fragmento

(^) de espacio cla-

ramente

delimitado?

(^) El

descubrimiento

(^) de (^) la perspectiva coincide

(^) con el (^) desarrollo

del cuadro

(^) de (^) caballete

(^) y este,

(^) a su (^) vez,

confirma

(^) la (^) promesa de ilusionismo que

(^) es

inherente

(^) a la p¡ntura. Hay una

singular

(^) relación

entre

(^) un (^) fresco

(^) que se^

pinta

di-^

rectamente

(^) sobre la

pared-

(^) y un (^) cuadro

-que^

(^) se (^) cuelga en

(^) la

pared-;

(^) un

fragmento

de pared

pintada

(^) se

sustituye por

un^

fragmento

(^) de pared

portátil.

Se^

definen

(^) y se

enmarcan

(^) sus

límites; la reducción del tamaño

(^) se

convierte

en

un

(^) convenciona-

lismo

(^) poderoso

(^) que, en vez^ (^) de

contradecir

(^) la (^) ilusión,

(^) la apoya.^ (^) En los frescos, el

es-^

pacio

tiende^

(^) a

mostrar

(^) poca profundidad. Aun cuando

(^) la (^) ilusión (^) es (^) parte intrínseca

de (^) la idea, la

(^) presencia de

(^) la pared (^) se (^) refuerza

-mediante^

elementos arquitectóni-

cos

pintados-

al^ (^) mismo

tiempo

(^) que se^ (^) niega. La

(^) propia pared

(^) la reconocemos^

(^) siem-

pre

como un límite^

(^) de (^) fondo que

no se puede^

traspasar,^

mientras

(^) que las^ (^) esquinas

espectador

(^) nosotTos

mismos-

(^) queda por

fin

eliminado.^

(^) Estamos sin estar

(^) (y este^

es uno

de

(^) los (^) grandes servicios

que

le ha prestado al^

arte

(^) su

vieja antagonista:

(^) la

fotografía).

(^) Esa

visión

(^) de la exposición,

del montaje,

(^) es

una metáfora

(^) del espacio

de (^) la (^) galería.

(^) En (^) ella (^) se (^) alcanza un

idealcon

(^) la (^) misma fuerza con que

(^) se (^) alcanzaba

en

(^) un cuadro expuesto

en un

(^) Salón de

(^) la (^) década de r83o.

El

propio

(^) Salón

define implícitamente,

(^) y de (^) acuerdo con

(^) la

estética

(^) de (^) la época,

qué

(^) es

una galería:

un

lugar

con

una pared cubierta de cuadros. La pared en

(^) sí

misma

(^) no posee una

estética

(^) propia,

tan^

(^) solo (^) es

un requisito

(^) para

un^

(^) ser (^) vivo que

camina

(^) erguido. Existe un cuadro de

Samuel

(^) E B. Morse,

Exhibitíon

(^) Gallery

at

the

Louvre (^) (r88 r-r833)

fG alería (^) en el (^) Louvrel, que ofende nuestra sensibilidad moderna:

obras (^) maestras

(^) colgadas

(^) como (^) si fueran (^) papel

de^ (^) pared, todas

(^) ju ntas, sin

(^) entroniza

(^) r

ninguna

(^) de ellas

mediante

(^) su (^) separación de

(^) las demás.

Al margen

(^) de (^) la (^) horrorosa

(para nosotros) concatenación

de

(^) períodos

y estilos, lo que

(^) esa

disposición

(^) nos

exige

como

(^) espectadores escapa

(^) a nuestra comprensión. ¿Hemos de

alquilar

zan-^

D0rr. (^) dol.uho

(^) lrlrn.o

(^22)

Notas (^) sob¡r (^) cl (^) csp¡.io errositilo

claude (^) Monet

Les (^) nyñ (^) phé (^) a (^) s IN (^) en ú (^) fa (^) res]

Óleo (^) sobre (^) lienzo

8#"rt" (^) ¿el

¡¡r.er.

(^) of (^) Modern (^) Art (^) (MoMA),

(^) Nueva York

estudiaban sin

Ponerlos^

(^) en cuestión. Estud¡ar

(^) no el (^) camPo sino

(^) sus (^) llmites

Y

definir

esos (^) lím¡tes con miras

(^) a ampliarlos

(^) es (^) un hábito

(^) del (^) siglo

xx'

(^) Nos (^) hacemos

(^) la (^) ilusión

de que

(^) ese

camPo lo amPliamos al extenderlo

Por los lados,^

no entrando

(^) más (^) a

fondo en

(^) él como,

conforme

(^) a las (^) leyes

de

(^) la Perspectiva,

hubiese

dictado

(^) el siglo

xtx.

Hasta

(^) los (^) estudiosos

de un

(^) siglo

y

de

otro

tienen

un sentido claramente

(^) dis-

tintodel bordeylaprofundidad,deloslfmitesysudefinición

(^) La

fotografla

(^) apren-

dió

enseguida a prescindir de

(^) los

marcos

(^) pesados

y

a montar

(^) sus

copias

en

(^) un

cartón,

(^) s¡

bien estaba

permitido

ponerle un

(^) marco a

(^) ese

cartón

(^) y

dejar

(^) a su alre-

dedor un

intervalo

neutro.

(^) En sus inicios,

(^) la

fotografla

reconoció el borde

(^) pero (^) lo

despojó de

(^) su

retórica,

(^) suavizó su Poder

absoluto

convirtiéndolo en

(^) una (^) zona Y no

en (^) et (^) apoyo que llegaría

(^) a ser (^) más

tarde.

(^) De una

forma

(^) u otra,

el

(^) borde

como

(^) con-

vención

(^) sólida que

(^) enceTTaba

(^) el

asunto

(^) se (^) habfa

vuelto

frégil'

Muchos

(^) de estos

(^) aspectos

(^) son (^) aplicables

(^) al (^) impresionismo, uno

(^) de cuyos

(^) grandes

temas fue

(^) el borde

(^) como árbitro

(^) de (^) lo que quedaba

dentro^ (^) y de Io (^) que se^ (^) descartaba'

Pero (^) esa idea

(^) se (^) combinaba con

(^) una (^) fuerza mucho

(^) más (^) imPortante,

(^) el

principio

del^

impulso

(^) decisivo que acabarfa

por modificar

(^) la (^) idea (^) de cuadro,

(^) la

forma

(^) en que

el^

cuadro (^) se (^) colgaba

(^) y, en^

tiltima

(^) instancia,

(^) el (^) espacio de

(^) la (^) galería: el m¡to de

(^) la (^) obra

Dcnrm (^) de¡ (^) cubo (^) blinco

(^) 2ó

2J

NoIe (^) sobrc (^) El (^) ccp¡cio exposirñn

plana, (^) que llegó

(^) a ser (^) la (^) fuerza lógica en que

se^ (^) apoyaron

(^) los (^) esfuerzos

(^) de la

pintura

por

autodefinirse.

(^) El (^) desarrollo de un espacio

literal

(^) de poca

profundidad

(^) (que con-^

tenla formas

(^) inventadas,

a

diferencia

(^) del

antiguo

espacio ilusor¡o que contenfa for-^

mas

reales)

intensificó

(^) arJn

más

(^) la

presión sobre

(^) el

borde.

(^) Y en ello el

(^) gran

innovador

(^) fue,

evidentemente, Monet.

La revolución que él

inició

es^

de

(^) tal

magnitud

que cabe dudar que

(^) sus obras

estén

(^) a

la altura de la

(^) misma, ya

que como

artista

tenía

(^) c¡aras

limitac¡ones

(^) (o (^) al

menos

(^) pensaba que

(^) las

tenía^

(^) y

aprendió

(^) a

convivir

(^) con ellas). Muchas

(^) veces (^) da (^) la

impres¡ón

(^) de (^) que Monet descubría

(^) sus paisajes

mientras^

(^) se (^) acercaba

(^) al (^) objeto (^) real

o se (^) alejaba de

(^) é1, (^) de que

optaba por^

una^

solución provisional;

la misma ausencia^

de

detalles

(^) hace (^) que (^) la (^) mirada

(^) se (^) relaje (^) y pueda

dirigirse

(^) hacia

otro

(^) lugar. (^) Siempre

se

subraya

(^) la

temát¡ca

informal del

impresionismo, pero no que

(^) sus

temas

(^) sean

producto de una mirada

(^) casual,

como

(^) s¡

al

pintor

no le^

(^) interesase demasiado

(^) lo

que está

mirando.

(^) Lo (^) que resulta ¡nteresante

en Monet

(^) es

miraresa

(^) mirada.

Mirar

el revest¡m¡ento de

(^) luz,

la muchas

(^) veces

ridícula reducción de una percepción

(^) a

fórmulas por

medio de un^

minucioso

(^) código

(^) de (^) color y pincelada que sigue siendo

(casi hasta

(^) el

final)

(^) impersonal.

(^) El (^) lugar donde

(^) se (^) sitúa

el

(^) borde que eclipsa el mo-

tivo

(^) parece una dec¡sión un

(^) poco (^) aleatoria, como

(^) si se hubiera podido colocar

(^) unos

metros

(^) más a la

izquierda

(^) o a (^) la (^) derecha. Una

de

(^) las

singularidades

(^) del impresio-

nismo

es la^

forma

en que^

el^

(^) motivo,

elegido

(^) casualmente,

(^) suaviza el papel estruc-

tural

del

borde

en un momento en

el que este

siente

la presión de un

(^) espacio

p¡ctór¡co

cada^ (^) vez més plano.

Esas^ (^) dos (^) tensiones

(^) acerca

(^) del (^) borde, en

cierto

(^) modo

opuestas,

anuncian

(^) la

definición

(^) del (^) cuadro como

(^) un (^) objeto autosufic¡ente

-el^ (^) con-

tenedor

(^) de una realidad

ilusoria

(^) se

convierte

(^) ahora en la propia

realidad-

(^) que (^) nos

conduce

d¡rectamente

(^) hacia algunas

excitantes cumbres

(^) de (^) la (^) estét¡ca.

Suele

afirmarse

(^) que (^) el

carácter

(^) plano (^) y

objetual

(^) del cuadro

tuvo

(^) su

primera

(^) for-

mulación oficial

(^) en una célebre

aflrmación

(^) que Maurice Denis hizo en t8go,

(^) según

la cual

(^) un (^) cuadro antes

(^) de (^) ser un

contenido

(^) es, (^) sobre (^) todo, una

superficie cubierta

por (^) lfneas y colores. Esta

(^) es (^) una de

(^) esas (^) obviedades

(^) que, (^) dependiendo del Zeitgeist,

o (^) suenan

brillantes

(^) o suenan bastante estúpidas.

(^) Hoy, (^) habiendo

(^) v¡sto (^) el punto

final

al

que

(^) puede

conducirnos

(^) la ausencia

de metáfora,

(^) de

estructura, de ilusión

(^) y de

contenido,

(^) puede parecer que

(^) no

dice

(^) nada. En

(^) algunos

momentos,

(^) ese (^) plano pic-

tórico

-el^

revest¡miento

cada^ (^) vez (^) más (^) delgado de la

integridad

moderna-

(^) parece

que va (^) a ser

víctima

(^) de Woody

Allen

V en efecto, ha provocado no pocas ironlas

y

comentariosjocosos.

(^) De ese

modo

(^) se ignora, sin embargo,

que el

(^) poderoso

m¡to^

del

plano p¡ctórico

cobró^

fuerza durante

(^) los (^) siglos en que estaba sellado en ¡nalte-

rables sistemas de ilusión.

Concebirlo

(^) de una manera

diferente durante

(^) el

perlodo

moderno

suponfa un

ajuste

heroico que

implicaba

una visión

del

mundo

(^) total-

mente d¡stinta,

(^) una

visión

(^) que (^) se

trivializaba en

(^) la

estética,

(^) en (^) la

tecnologla

(^) de lo

plano.

La literalizac¡ón

del

plano pictór¡co

es^

un

tema

central.

A

medida que

ese re-^

ceptor

(^) de

contenido

(^) se (^) hace (^) cada (^) vez menos profundo,

(^) Ia (^) comPosición,

el mot¡vo

y la

metaffsica

(^) del (^) cuadro van rebasando

(^) sus (^) bordes

(^) hasta que,

como dijo^

Gertrude

Stein

(^) de (^) Picasso,

(^) ese (^) vaciado

(^) se hace

(^) absoluto.

(^) Pero

todo

(^) ese (^) mater¡al que

se^ (^) des-

carta

-las^

jerarqulas pictóricas,

(^) la ilusión,

el

(^) espacio localizable, las

innumerables

mitologfas-

volvió

(^) de rebote, disfrazado, y

se^

adhirió mediante

(^) nuevas

mitologlas

a (^) las

superficies literales

(^) que

aParentemente no

(^) le

permitfan ocupar un lugar

(^) de

influencia.

(^) La

transformación

(^) de m¡tos literarios en

mitos

(^) literales

-la^

objetualidad,

ta

integridad del plano pictórico,

(^) la

igualación

(^) del espacio,

(^) la

autosuficiencia

(^) de (^) la

obra,

la

(^) pureza

de

(^) la (^) forma-

(^) es

un

territor¡o

(^) aÚn ¡nexplorado.

Sin

(^) ese (^) cambio,

(^) el

arte

(^) se

habrla

(^) quedado obsoleto.

(^) Esa (^) renovación da la

impresión

(^) de

ir

siempre un

paso (^) por

delante^

(^) de (^) ta obsolescencia

(^) y, (^) en (^) ese (^) sentido,

(^) su (^) avance

¡mita

(^) las (^) leYes (^) de

la moda. El

cultivo

(^) del

plano

Pictór¡co^

produjo

(^) una

entidad

(^) dotada de

longitud

(^) y anchura

pero sin

groso¡ una membrana

(^) que, (^) segÚn

una metáfora generalmente

(^) aplicada

a lo (^) orgánico, podía

generar

(^) sus (^) propias

(^) leYes

autosufic¡entes.

(^) La (^) leY

fundamental

era,

por

(^) supuesto, que

esa^

superficie,

(^) aprisionada

entre imponentes

(^) fuerzas

histó-

ricas,

no

(^) podfa ser violada.

(^) Ese (^) espacio

estrecho

(^) obligado a

representar

(^) sin repre-

sentari a

simbolizar

(^) s¡n

la

ventaia de

(^) las

convenciones

(^) heredadas,

generó

(^) una

enorme cantidad

(^) de

convenciones

(^) nuevas

(^) sobre (^) las (^) que no^ (^) ex¡stla consenso: cód¡-

gos de color,

firmas

(^) matéricas, signos privados,

ideas^

intelectualmente

formuladas

sobre la estructura...

(^) En

el cubismo,

(^) los concePtos

estructurales conservaban

(^) el

statu

guode

(^) la

pintura

(^) de

caballete;

(^) las P¡nturas^

cubistas

(^) son

centrfpetas,

(^) se (^) reco-

gen (^) hac¡a el

(^) centro (^) y se

difuminan

(^) hacia (^) el borde -¿será

por (^) eso (^) por (^) lo que

tienden^

a ser

de

(^) pequeño

formato?-. Seurat entendió

(^) aÚn

mejor cómo

definir

(^) los

límites

de uná

formulación

(^) clásica en

un momento

(^) en el que

(^) los (^) bordes

(^) se (^) habían

vuelto

equívocos.

(^) En su (^) obra (^) es

frecuente

(^) que (^) los bordes,

pintados mediante

(^) la

acumula-

ción de puntos

(^) de

colot

(^) se (^) desPlieguen hacia

el

interior

(^) para

art¡cular

Y

deflnir

(^) el

asunto del cuadro.

(^) Los (^) bordes absorben

(^) los

mov¡mientos

(^) lentos de

(^) la

composición

encerrados en su inter¡or. Con

(^) el

fin

(^) de suavizar

(^) la (^) brusquedad de

(^) esos (^) bordes,

(^) los

Denro (^) del cubo (^) bl¡nco (^) 2E

No¡as sobre

el (^) espacio^

(^) erposltivo

Kenneth Noland lnstalación

Cortesla de

(^) André (^) Emm",i.t

(^) C"tt".y, t.tr"u"

|fo?l

invadfa

(^) a veces

con

(^) pequeños

toques

(^) para que

la mirada pudiera

salir del cuadro^

-y

volver

a él- (^) sin un solo trop¡ezo.

Matisse

fue quien

me.jor^

entendió

el dilema del plano pictórico y

(^) su

tropismo.

hacia el

exterior.

(^) Sus (^) cuadros

(^) se

fueron

(^) haciendo cada vez más grandes

como^

(^) si,

en una paradoja

topológica,^

(^) se (^) sust¡tuyera

(^) el (^) valor de

profundidad

(^) por el^ (^) de plani-

tud.

Conforme

(^) a este valor, el

(^) lugar (^) se (^) definfa

mediante

(^) lo alto (^) y lo bajo, lo

(^) izquierdo

y derecho,

med¡ante el

(^) colol

med¡ante el dibujo

(^) (que

raramente cerraba un

con-^

torno

(^) sin

recurrir

a la^

superficie^

(^) para contradec¡rlo)

(^) y

mediante^

(^) la

aplicación

(^) de (^) la

pintura

sobre todas^

(^) y cada una de

(^) las (^) zonas de

(^) esa

superficie, con

(^) una especie de

álegre imparcial¡dad.

(^) En (^) los cuadros grandes de^

(^) l'4atisse no somos casi

(^) consc¡entes

de la

(^) presencia

del^

(^) marco. El

problema

acerca de^

cómo extenderse lateralmente

(y encerrar, a

(^) la vez, (^) el

contenido) lo

(^) resolv¡ó

con un

(^) gran

tacto.

No

(^) hizo

hincapié

en (^) el

centro

(^) a costa de los

(^) bordes,

(^) ni viceversa.

Sus^ (^) cuadros no

reclaman

con^

arro-

gancia la

(^) posesión de

tramos

de la pared

(^) blanca.

Se^

ven bien en

(^) casi

cualquier

su

literalidad

(^) iba (^) en

contra

(^) de ese

desiderátum

(^) del ilus¡onismo.

(^) Pero (^) esos (^) vestigios

hacen que

la^ (^) l¡teralidad

(^) sea

interesante:

(^) son el

componente oculto

(^) del

mecanismo

dialéctico que

(^) le

dio

(^) su

energla

(^) a

la

pintura

de caballete tardomoderna,

(^) es decir,

del perfodo poster¡or

(^) a la Segunda

Guerra

(^) Mundial.

(^) Si (^) copiáramos

en

(^) la (^) pared un

cuadro

(^) de

caballete de

(^) esos años

y luego colgáramos al

(^) lado ese

mismo

(^) cuadro,

podrlamos comprobar

(^) el grado de

ilusionismo

(^) que

comporta el ¡nmaculado

(^) pedi-

grí

del^

cuadro

(^) real. (^) Al

mismo t¡empo,

el

rfgido fresco subrayarfa la ¡mportancia

que,

para la

pintura

de^

caballete, t¡enen la superficie

y

los bordes, los cuales,^

(^) en

ese

momento, empezarlan

(^) a

merodear en

torno

(^) a una

objetualidad definida

(^) por

los restos

literales de

(^) la ¡lus¡ón pictór¡ca,

convertida

(^) ya

en

(^) una zona

inestable.

En

(^) los

ataques

(^) a

la

pintura

(^) que se produ.jeron

en

(^) los (^) años

sesenta

(^) no (^) se

preci-

saba (^) que

el problema

(^) no (^) estaba en la

p¡ntura

(^) en general, sino

solamente en

(^) la (^) de

caballete.

(^) Por (^) eso,

el color

field fue, en

c¡erto

modo

-y^

esto

(^) es

¡nteresante-,

(^) un

movimiento

conservado¡ pero no para quienes

entendlan

que la

pintura

de

(^) ca-

ballete no podla

desprenderse^

del ilusionismo pictórico y

rechazaban^

la

(^) premisa

de que

algo

pudiera estar

tranquilamente

colgado

en

la pared comportándose

adecuadamente. Siempre me

(^) ha

sorprendido que

los^

pintores del

color

field

-o^

los (^) de (^) su (^) época en

general-

(^) no

intentaran

entrar

(^) en la pared, no

trataran

(^) de con-

seguir un acercamiento entre

(^) el fresco y el

cuadro

(^) de

caballete,

(^) Pero lo

cierto

(^) es

que ese^

movimiento

(^) se

amoldó

(^) al

contexto

(^) social de una

manera inquietante.

(^) Si-

gu¡ó s¡endo

una

pintura de

Salón:

(^) neces¡taba

grandes

(^) paredes

y

grandes

colec-^

cionistas,

y

no^

pudo

evitar ser^

percibido como

(^) la

expresión

(^) última

(^) del

arte

cap¡tal¡sta.

(^) El

arte minimalista,

en

cambiq

(^) reconocfa

el

ilusionismo ¡nherente

(^) a

la p¡ntura

de^

caballete y

no^

albergaba ninguna ilusión

(^) acerca

de

(^) la (^) sociedad.

No

se alió con

(^) la (^) riqueza

(^) ni (^) con el (^) poderi (^) y su

frustrado ¡ntento

(^) por

redefinir^

(^) la (^) relación

del

art¡sta con

(^) las (^) diversas

formas del estab/rshment

(^) es (^) una cuest¡ón que

aún

(^) no

se ha

estudiado

(^) a

fondo.

Más (^) allá del mov¡m¡ento color

field,la

(^) p¡ntura

tardomoderna^

(^) propuso algunas hi-

pótesis (^) ingeniosas

(^) para

exprimir^

(^) al (^) recalcitrante

(^) plano (^) pictórico

(^) y

tratar

(^) de sacar

(^) algo

más (^) de (^) él; (^) un (^) plano (^) pictórico que

(^) por aquel entonces

(^) ya era (^) tan estúpidamente

(^) literal

que (^) podfa llegar^ (^) a volvernos

(^) locos. En

(^) este caso

(^) la estrategia

(^) era el (^) sfmil (pretensión),

no la (^) metáfora

(^) (fe); el plano del

(^) cuadro

(^) erir «como

un^

¡. (^) El (^) espacio en

(^) blanco

(^) se

llenaba con

(^) cosas planas que,

(^) por

fueza,

(^) se (^) extendían

(^) sobre la

(^) superficie l¡teral

(^) y se

fusionaban con

(^) ella, (^) como (^) por ejemplo en^

(^) las Eanderas de

(^) Jasper

(^) Johns, (^) en (^) los (^) cua-

dros sobre

(^) pizarra

de^ (^) Cy (^) Twombly, en

(^) las (^) enormes

(^) sáóanas rayadas de

(^) Alex (^) Hay (^) o en

Datm (^) del (^) dl,ó (^) ¡lrnc. (^32)

t{ot¿s sobrc €l

(^) esp¡sio

(^) exposidvo

los cuadernosde Arakawa.^

Luego^

también

(^) se (^) dan (^) las (^) zonas del

(^) cuadro

(^) que son

(^) como

una persiana,

como^ (^) una pared,

como un^

(^) crelo. Se

(^) podrla escribir una

(^) buena

comedia^

de (^) costumbres

sobre^ (^) esa

forma

(^) de (^) solucionar

el^ (^) problema

del^ (^) plano pictórico

(^) que re-^

curre (^) al «como

un_».^

Hay muchos otros aspectos relacionados con

(^) esto

comq

por

ejemplq^

(^) el (^) esquema perspect¡vo

que^ decididamente^

(^) se (^) aplana

(^) en (^) dos dimensio-^

nesenuna

referencia clara^

al

dilemadel

(^) plano

pictórico.y^

(^) antes

de^ (^) dejar (^) esta cues-

t¡ón,

teñida

(^) de un ingenio no poco desesperadq hemos

de^

citar

(^) aquellas soluciones

que atraviesan

el^

(^) plano

pictórico

(como la^

(^) respuesta

de^

(^) Lucio Fontana al nudo

(^) gor-

diano de

(^) la superficie) hasta

(^) hacer

desaparecer^

(^) la tela (^) y atacar d¡rectamente

(^) el (^) yeso

de

Otra la pared.

(^) solución cercana

es^ (^) aquella que levanta

la^

superficie

(^) y los bordes de

(^) ese

ti-

ránico bastidor

(^) y, en^ (^) su

luga¡

(^) clava, (^) pega o recubre

con

(^) papel,

fibra^

(^) de

vidrio

(^) o

tela

directamente

(^) sobre la pared para

conseguir^

(^) una

literal¡dad arln

(^) mayor.

(^) Aquf (^) se in-

cluye

claramente gran

(^) parte de

(^) la

pintura

realizada^

en^

(^) Los (^) Angeles

(^) y que ¡por pri-

mera vez!

se^

integra

(^) en (^) la

corriente histórica dominante; resulta

un poco extraña^

esa obsesión por^

la^ (^) superficie, disfrazada

a veces (^) de

machismo

local y^ (^) despreciada

como

(^) una

insolencia

(^) provinciana.

Todo este^ (^) jaleo,

tan^

(^) complicado,

permite

(^) que nos^ (^) percatemos

una vez más^

(^) de (^) lo

conservador

(^) que fue

(^) el cubismo. Prorrogó^

(^) la

viabilidad

de^ (^) la

pintura

de^ (^) caballete

y

pospuso

su^

final.

Fue^

un movimiento

(^) que podfa reducirse a un s¡stema

y

los s¡ste-

mas, (^) más

inteligibles

(^) que

el^

(^) arte, son

(^) los (^) que

dominan la historia^

académica.^

(^) Los

s¡stemas se

parecen

a los profesionales^

de^

(^) las

relaciones

(^) públicas

en^

(^) que,

entre

otras cosas,^ (^) ¡mpulsan

(^) la odiosa^ (^) idea (^) de progreso.

(^) El (^) progreso puede definirse

como^

lo (^) que (^) pasa

cuando

se^

elimina

(^) la (^) oposición. Sin embargo,

(^) la (^) verdadera voz

(^) de (^) opo-

sición a

(^) Ia

modernidad^

(^) es la

de

(^) Matisse, una voz

que

nos^ (^) habla

-rac¡onal^

(^) y discre-

tamente-

del color

(^) que,

al principiq tanto^

(^) asustaba

al^

(^) grisáceo cub¡smo. En

Art

and Culture

[Arte^

y cultura], Clement

Greenberg^

cuenta cómo

los^

artistas

(^) de

Nueva York

tuvieron^

(^) que

soportar^

(^) el

cubismo mientras miraban

(^) de (^) soslayo

(^) a Ma-

tisse

y

a Miró.

(^) Los expresionistas

abstractos siguieron el camino de

(^) la

extensión

lateral,

renunciaron

al marco^

(^) y, (^) poco (^) a poco,

empezaron^

(^) a

concebir

el borde como^

una unidad estructural

(^) a través

de^

(^) la

cual

(^) la

pintura entablaba un diálogo con

(^) la

pared que

tenla^

(^) detrás.

(^) En ese

momento

(^) h¡c¡eron

su^

aparición

(^) los (^) galeristas y los

comisarios. La

forma

en^

(^) que,

en colaboración^

con

(^) los

artistas,

presentaban

las^

obras contr¡buyó^

(^) a finales de

(^) los años^ (^) cuarenta

(^) y en (^) los

cincuenta^

(^) a

definir

(^) la nueva

p¡ntura.

Gene (^) Daüs

árteslaro68 lnstalación (^) de Fischbach GállerY

(^) Nueva (^) Yor(

Fotografía

(^) de (^) Johñ (^) A. Ferrar¡

A (^) lo (^) largo de

(^) los (^) años

cincuenta

Y sesenta

(^) se (^) observa cómo

(^) se (^) cod¡fica una

(^) nueva

cuestión

(^) que va hac¡éndose

consciente:

¿cuánto^

esPacio debe

tener

(^) una obra de

arte

(^) para que (como

(^) se (^) solfa

decir)

respírd

(^) Si (^) los (^) cuadros

definen

implícitamente

sus (^) propias condiciones

(^) de

ocupación

(^) del (^) esPacio,

(^) resulta ahora

(^) más

difícil ignorar

los (^) agravios

latentes

(^) que (^) se Percibe^

entre ellos

¿Qué^ puede ir

junto

Y

qué

(^) no? (^) La

se estéticadelmontajesevadesarrollandosegÚnsuspropioshábitos'queprimero

convierten

(^) en convenciones

(^) y después

(^) en leyes Entramos en

(^) la (^) época en

(^) la que

terizo sUc,onceptodeocUPaciÓnterritorial.Ynoestamoslejosdeltipodeconflictofron- lasobrasdearteconcibenlaparedcomoUnatierradenadieenlaqueproYectar (^) que,

con frecuencia, balcaniza

(^) las exPosiciones

colectivas de

(^) los museos'

Produce una

singular incomodidad

(^) ver cómo

(^) las (^) obras (^) de arte

tratan

(^) de

conquistar

un

territorio,

(^) pero no un

luga¡

(^) en (^) el

contexto

(^) de (^) no-lugar que rePresenta

(^) la (^) galería

moderna.

Def,tro (^) dclcrbo

(^) bl¡¡lco

(^34)

Nota (^) so¡rc (^) cl espacio (^) eryosihlo

Todo este

tráfico

por

la pared hizo de esta una zona que^

distaba mucho^

(^) de (^) ser

neutral.

(^) Ya

como

participante

en el

(^) arte,

y

no

(^) solo

como soporte

(^) pasivo

suyo,^ (^) la

pared se^

convirtió

(^) en un

terreno

(^) en (^) el (^) que (^) se

enfrentaban

(^) ideologlas,

(^) y cada (^) nove-

dad

tenfa

(^) que

ir

acompañada

(^) de

un posic¡onamiento al

(^) respecto

(^) (en este^ (^) sent¡do,

una buena broma

fue

(^) la (^) exposición de

microcuadros

(^) que Gene Davis presentó

ro-^

deados

por un

(^) espacio

enorme). Una

(^) vez

que

(^) la pared

(^) se

convirtió en

(^) una fuerza

estética, empezó

(^) a

modificar

(^) todo (^) lo

que

se^

colocara

(^) sobre ella. Asf,

la

(^) pared,

el^

contexto

(^) del (^) arte,

tenla

(^) una riqueza

(^) de (^) contenidos

(^) que (^) donaba sut¡lmente

(^) al (^) propio

arte. Hoy

(^) es

imposible montar

(^) una exposición sin

inspeccionar

(^) el (^) espacio como

(^) lo

haría un

técnico

de

(^) sanidad,

esto

(^) es,

teniendo en

cuenta

(^) la

estética de la

(^) pared

que

inevitablemente

(^) «artistizará»

(^) la (^) obra de

un

(^) modo que muchas

(^) veces (^) desdibu-

jará sus^ (^) propias intenciones.

(^) Hoy (^) casi

todos

(^) /eemos

(^) la

forma

de^ (^) colgar (^) los (^) cuadros,

su

montaje,

(^) como (^) si (^) respiráramos:

(^) de

forma

(^) inconsc¡ente

(^) y

como

(^) un hébito.

(^) La po-

tencia

(^) estét¡ca de la pared recibió

el

(^) impulso

final

(^) cuando calmos en

(^) la

cuenta

(^) de

una (^) cosa que,

en retrospectiva,^

tiene toda

(^) la

autoridad^

(^) de una

inevitabilidad

(^) histó-

rica: la

pintura

(^) de

caballete

(^) no

tenla

(^) por qué ser rectangular.

En los (^) lienzos

(^) de su

primera

(^) época, Stella doblaba

(^) o

cortaba

(^) el (^) borde

conforme

a lo

que pidiera

(^) la

lógica^

interna

que

(^) los generaba.

A este

(^) respecto, la

distinción

que hizo Michael Fried entre

estructura

inductiva y deductiva

(^) sigue siendo

(^) una

de

(^) las

pocas

herramientas^

préct¡cas que

(^) se

han añadido

al

manual secreto

(^) del

crítico.

(^) El

resultado fue

(^) una vigorosa

activación

(^) de la pared; muchas veces la mi-

rada

(^) se

ponfa a buscar

tangencialmente

(^) los

límites de la

(^) m¡sma.

En

(^) los lienzos

de

franjas que

(^) expuso

en

(^) la

galerla Castelli en

(^) 196o,

con

(^) sus

formas

en

(^) U,

T y

L,^

Stella

(^) desarrol/aba

exhaustivamente

la

(^) pared, de suelo

(^) a techo, de esquina a

(^) es-

quina.

En el^

céntrico

(^) y pequeño espacio de Castell¡, el

carácter

(^) plano del cuadro,

sus bordes,

(^) su

formato

(^) y la pared

mantenían

(^) un diálogo que

(^) no

tenía

(^) precedentes.

Tal

como

(^) se

presentaban,

sus^ (^) cuadros

oscilaban entre el efecto

(^) de

conjunto y

(^) la

independencia.

(^) El

montaje

(^) era

tan

revolucionario como

(^) los (^) propios cuadros; dado

que

formaba

parte de

(^) la

estética,

(^) se

desarrollaba en paralelo

(^) a ellos.

La ruptura

del recténgulo confirmaba

formalmente

(^) la

autonomfa de la

(^) pared

y

modificaba

para

siempre^

(^) el

concepto

(^) de (^) espac¡o expos¡tivo. Parte de

(^) la

mfstica del

(^) plano pic-

tór¡co carente

(^) de

profundidad

(^) (una de

(^) las (^) tres grandes fuerzas que

transformaron

el espacio de la galería)

se^ (^) había trasladado,

(^) así, (^) al

contexto

(^) del

arte.

Este (^) resultado

(^) nos lleva

(^) de (^) nuevo a

(^) la fotografía de un montaje arquetfpico sin

(^) pú-

blico: (^) las (^) elegantes extensiones

(^) del espacio, la

(^) prlstina

(^) claridad,

(^) los (^) cuadros alineados

A (^) LaMirada

(^) y

el^ (^) Esp

ectador^

¿No podría enseñarse la

(^) modernidad

(^) a los niños

(^) como (^) si se tratara (^) de una serie de

fábulas (^) de (^) Esopo? La recordarfan

(^) mejor (^) que mediante^

(^) la (^) apreciación

(^) del (^) arte. Fábulas

comq

(^) por ejemplo:^

¿Quién^

acabó (^) con (^) la ilusión?

(^) o Cómo el borde

(^) se (^) rebeló (^) contra

el

centro.fras

¿Adónde^

fue (^) a parar (^) el (^) marcoT, podrfa

venir

(^) E/ (^) hombre

(^) que violó

(^) el lienzo.

Serla (^) fácil extraer

(^) moralejas como:

"El^ empaste

(^) que (^) fue (^) absorb¡do hasta

(^) desaparecei

pero (^) luego volvió

(^) y engordó».

¿cómo^ (^) contarlamos

(^) la (^) historia

del^ (^) pequeño

(^) Plano Pic-

tórico (^) que creció^ (^) sey (^) volv¡ó (^) tan malo?

(^) Para (^) contar (^) después

(^) cómo (^) expulsó

(^) a todos, in-

cluyendo a

(^) Papá Perspectiva y

a l.4amá (^) Espacio,

(^) que habían^ (^) criado (^) a niños (^) reales (^) tan

encantadores, pero

(^) solo (^) dejaron tras

(^) ellos a

(^) este horroroso producto de una

(^) relación

incestuosa llamada Abstracción, que miraba

(^) a todos (^) por encima del^

(^) hombro,

(^) incluso

-al final-

(^) a sus (^) colegas

(^) Metáfora

(^) y (^) Ambigüedad.

(^) Y cómo después

(^) Abstracción

(^) y Plano

Pictóricq

(^) que eran

(^) uña y carne,

(^) pondrían de

(^) pat¡tas

(^) en (^) la calle a (^) un (^) terco golfillo

(^) lla-

mado (^) Col/age que, sin

(^) embargo, nunca

(^) se (^) rendiría.

(^) Las (^) fábulas

(^) nos (^) ofrecen un

(^) horizonte

más (^) amplio que

(^) la historia del arte. Sospecho que

(^) a los (^) historiadores

de^ (^) esta (^) disciplina

les (^) gustaría hacer realidad

(^) sus (^) fantasías

(^) sobre (^) su (^) profesión. Todo

(^) esto (^) es

el

(^) prefacio

para algunas consideraciones sobre

el

(^) cubismo

y el

(^) col/age

que

(^) parecen

al

(^) mismo

tiempo

(^) reales y

(^) ficticias,

(^) de ahf que

(^) conformen

(^) un (^) cuento

(^) de hadas para

(^) adultos.

Las (^) fuerzas que aplastaron cuatro

(^) s¡glos de

(^) ilusionismo e idealismo y

los^ (^) hicieron

desaparecer

(^) del cuadro

transformaron

(^) la profundidad

espacial en^

(^) tensión superficial.

Páblo (^) Picasso

N¿ture-morte

(^) á la (^) chatse cdnnée

LNatúGlez¿ muetta con tGnzado^

(^) dc s;tt¿l^

Oleo y (^) h-le sobre l,en,,o enm¿rca¿o^

(^) con (^) cuerca

Muséer2 r (^) national

(^) Picasso,

(^) Pals. O

(^) Succession

(^) Pabto Picasso,^ (^) VEGAB M¿drid,

20ro^

Esta

superficie

(^) responde

como un campo^

[f¡eld]

(^) a

cualquier

(^) marca que

(^) se (^) ponga

iobre (^) ella. Una^ (^) sola (^) marca resultaba suficiente

(^) para establecer una relación^

(^) no

tanto^

:on

(^) la (^) marca (^) vecina cuanto

(^) con (^) la (^) potencia estética

(^) e ideológica

(^) del lienzo

en^ (^) blanco.

El contenido del lienzo en

(^) blanco (^) fue creciendo

(^) a medida

(^) que avanzaba^

(^) la moderni-

Jad.

lmaginemos

un^ (^) museo con esas

(^) potencialidades, un

(^) pasillo en el que, a lo largo

Jel (^) tiempo,

(^) se (^) hubieran

¡do^ (^) colgando

(^) Iienzos

(^) en blanco de

(^) 185o, tBBo,

(^) rg (^) to, (^) t95o, tg7o...

lada

(^) uno de esos^

(^) cuadros contiene, antes

(^) de (^) que (^) lo toque (^) el (^) pincel,

diversos supuestos^

lue están implícitos

(^) en el (^) arte (^) de (^) su época. Según^

(^) se (^) aproxima

(^) la (^) serie a

(^) nuestro

(^) pre-

;ente, cada

(^) cuadro acumula un

contenido

(^) latente de mayor complejidad,

(^) y el (^) clásico

¡acío de^ (^) la modernidad

se^ (^) llena de

(^) ideas (^) preparadas para

aflorar^ (^) de un saito en

(^) cuanto

;e (^) dé la

primera

(^) pincelada.

La^ (^) superficie

especializada^

(^) del lienzo moderno

es^ (^) una de

as invenciones

más^ (^) sofisticadas del ingenio humano.

lnevita (^) blem

e nte, lo que

se^

ponía

en esa^

superficie, la propia

pintura

física,^ (^) se

:onvirt¡ó en

el /ocusde

ideologías^

confrontadas.

(^) En la

materialidad^

(^) de esa

pintura,

l)enlrodcl (^) cubó (^) blanco (^40)

al lr (^) r,l¡.'lr (^) jLl t\rrltrrl¡tr

atrapada

entre

(^) su (^) sustancia

(^) y su

potencial

metafórico,^

(^) se (^) recrearon

(^) ¡os (^) dilemas

(^) he-

redados del

(^) ilusion ismo.

Al convertirse

(^) esa

materialidad

(^) en (^) tema, objeto

(^) y proceso,

el ¡lusionismo

(^) se

vio

(^) expulsado

del cuadro. La integridad del plano

(^) pictór¡co

y

el^

carácter

(^) moral del medio favorecieron

(^) la (^) extensión lateral.

(^) La

corriente dominante,

en

(^) la

versión que

se^

ha ido construyendo

(^) desde

Cézanne hasta

el

coior

(^) field (^) se

desliza

por la

(^) pared,

la mide por medio^

(^) de coordenadas

verticales y

(^) horizontales,

mantiene

(^) la fuerza (^) de (^) la (^) gravedad

(^) y sostiene

(^) al (^) espectador en una posición erguida.

Tal (^) es (^) el protocolo

del^ (^) discurso social normalizado.

(^) Por su

(^) med¡ación,

(^) el (^) espectador

común

(^) se

siente continuamente

redirigido

(^) hacia (^) la (^) pared (^) que, a (^) su (^) vez, (^) sostiene

(^) el

lienzo (^) (cuya

superficie

(^) es (^) ahora

tan

(^) sensible que reacciona de

inmediato

(^) ante cual-

quier

cosa^ (^) que se^ (^) ponga sobre ella).

El

Arte

(^) con mayúsculas vaciaba el plano

pictórico

(^) pero, al mismo tiempo,^

(^) el

arte

popular

(^) se (^) superaba

(^) a sí (^) mismo

en

(^) la

transgresión

(^) de (^) su

hébitat

(^) normal. Mientras

los (^) impresionistas

ocultaban

(^) la (^) perspectiva

tradicional tras

(^) una

cortina

(^) de pintura,

los pintores y

fotógrafos^

populares

de^

muchos

(^) países

apostaban^

por

la

(^) ilusión,

desde (^) las (^) grotesguerles

(^) de

Arcimboldo

(^) hasta (^) el

trampantojo.

(^) Conchas,

purpurina,

pelo, (^) piedras, minerales y

cintas

(^) se (^) pegaban

(^) a postales,

fotografías

(^) y marcos, o en

esos (^) cuadros expositores que

se^

llaman

shadowboxes. Aquella efervescencia^

(^) hor-

tera, que llegó

(^) a su

punto máximo

(^) en (^) la

corrupta

(^) versión

victoriana

(^) de (^) la

memoria

reciente

la nostalgia-, constituyó

(^) desde

luego un sustrato del simbolismo y

(^) del

surrealismo.

(^) Así,

cuando

en

I9r

(^) Picasso pegó

en un lienzo un trozo de^

(^) hule que

tenía impresa una rejilla

(^) de silla,

(^) es (^) posible

(^) que algunos^

(^) colegas

(^) avanzados

(^) lo vieran

como

(^) un

gesto

(^) retardataíre.

Aquella obra

(^) es (^) hoy (^) la (^) expresión máxima del

(^) col/age.

(^) Artistas,

(^) historiadores

(^) y (^) críti-

cos no dejan de

(^) remontarse

(^) a ese (^) año (^) de (^) tg t2 para

echarle^

(^) un vistazo. Representa un

irrevocable

(^) paso

al-otrolado-delespejo,

(^) un (^) paso del espacio

(^) pictórico

(^) al (^) mundo

coti-

diano -al^ (^) espacio del

(^) espectador-.

(^) El (^) cubismo analítico

(^) no se^ (^) extendía lateralmente,

sino que proyectaba el plano

pictórico

hacia^ (^) fuera, (^) lo (^) que contradecía

(^) los (^) anteriores

intentos

(^) de (^) definirlo.

(^) Facetas del espacio sallan hacia

(^) delante:

(^) a veces parecía

(^) como

si (^) estuvieran

(^) pegadas

a la superficie

del

(^) lienzo. De este modo, algunos detalles

(^) del

cubismo analítico podrían

(^) verse (^) como (^) una especie

(^) de (^) collage

fallido.

En (^) el

mismo momento

(^) en que

(^) se añade un collage^

(^) a la

indisciplinada superficie

cubista,

(^) se (^) produce un

cambio instantáneo.

(^) lncapaces

(^) ya de^

mantener

(^) agrupados

los (^) diversos

componentes

(^) del (^) cuadro en

(^) un (^) espacio que

carece^ (^) de

profundidad,los

múltiples

(^) puntos

de^

fuga

(^) del

cubismo analltico

(^) se (^) proyectan hacia

(^) el (^) espacio en

(^) el

illado

por

luces estroboscópicas, ve su^

propia imagen

desmenuzada^

y

reciclada^

iespués

por

(^) diversos media.

(^) El

arte^

(^) lo conjuga, pero él es un

verbo

(^) perezoso, an-

rioso

por

llevar

(^) la

carga del significado, aunque no^

s¡empre^

esté preparado

(^) para

:llo. Lo sopesa,

lo

(^) prueba,

se^

siente desconcertado y luego

(^) no.

El

(^) Espectador

ter-

nina por

(^) moverse

desorientado entre varios^

(^) papeles confusos: es

un conglome-^

ado de

reflejos

(^) motores, un

vagabundo

(^) adaptado

a la^ (^) oscuridad, una

figura en

(^) un

ableau vivant,

(^) un

actor frustrado, incluso

un^

desencadenante de

(^) luz y sonido

(^) en

rn espacio

minado

(^) para el arte.

(^) Es (^) más, (^) puede que

(^) se (^) le haya (^) dicho que

él mismo^

rs (^) un

artista

(^) y se le haya

convencido

(^) de (^) que (^) su

contr¡bución^

(^) a lo que

observa^

(^) o con

r (^) que

tropieza constituye^

(^) el (^) sello de

(^) su (^) propia

firma.^

Pese a (^) todo,

el

(^) Espectador

tiene^

(^) un

alto

(^) pedigrí.

En su^ (^) genealogía aparece el

(^) ra-

ionalista del siglo

xv

t que

sabe miTar^

con

(^) agudeza. Podría ser

el^

Spectator

(^) de

\ddison, cuyo

equivalente

(^) para

nuestra^

(^) galería sería el que observa

y el

(^) que con-

empla.Un

antecesor

(^) más (^) cercano

(^) es (^) el (^) yo

roméntico,

(^) que enseguida

(^) se desdobla^

n un

actor y un

(^) públ¡co, un

protagonista

y un ojo que lo observa.^

Esta (^) escisión

romántica

(^) es (^) comparable

a la^ inclusión^

(^) del

tercer

(^) actor en

(^) el

teatro

riego. Los niveles de

(^) conciencia

se^

multiplican,

(^) las (^) relaciones

(^) se (^) modifican,

(^) nuevos

acíos se

(^) llenan con

metacomentarios

(^) del público.

(^) El (^) Espectador

(^) y su (^) prima

esnob,^

r Mirada, llegan en buena compañía. Delacroix

(^) los convoca^

(^) de vez en

(^) cuando,

Bau-^

elaire (^) se (^) codea con ellos.

(^) Pero no se

(^) llevan

tan

(^) bien

entre

(^) sí. (^) La Mirada,

(^) de (^) género

piceno,

es^

mucho

(^) más

inteligente^

(^) que

el^

(^) Espectador,

(^) que

muestra cierta

(^) torpeza

¡asculina.

A

(^) la (^) lr4irada

se la^ (^) puede

instruir^

(^) de un modo que

es^ (^) lmposible con

el

(^) Es-

ectadoc

Es^ (^) una

facultad

(^) muy afinada, noble incluso, estética

(^) y

socialmente

(^) supe-

ior

al^

(^) Espectador.

A

(^) un

escritor

(^) le (^) resulta fácil

tener un

(^) Espectador

(^) a su alrededor,

ay algo

en

él

(^) del

eterno

(^) lacayo.

Es^ (^) más

difícil tener

una^

(^) Mirada,

aunque

(^) ningún

scritor

debería carecer de ella. No^

tener^

una

(^) Mirada es un

estigma que

(^) hay que

culta¡

(^) quizás

conociendo

a alguien que

sí la^ (^) tiene.

A

la Mirada

se^ (^) Ia puede

orientar,^

(^) pero

con

(^) menos

confianza^

(^) que

al Espectado¡^

cual,^ I^ (^) a

diferencia

(^) de ella,

tiene

(^) bastantes ganas de

complacer La

(^) N4irada

(^) es (^) un

cnocido demasiado

(^) sensible

con el^

(^) que es

mejor

(^) llevarse bien. Muchas veces

(^) Ie

acemos,

con ciertos

(^) nervios,

una pregunta^

difícil^

y

sus respuestas las

recibimos

on respeto. Hay que esperarla

mientras

(^) observa, porque

la^ (^) observación

(^) es su

fun-

ión

(^) más especializada:

(^) nla lt4irada^

discrimina

entre...^

La

(^) Mirada

decide... La

Mi-^

rda asume,

equilibra,

(^) sopesa,

(^) discierne,

percibe...».

Pero^

como

todo

(^) purasangre,

ene (^) sus (^) limitaciones..,A

(^) veces no

(^) logra (^) percibir.

..,.^

(^) No siem pre

(^) predecible,

se^ (^) sabe

Dertro (^) dei (^) crbo (^) blfico

(^44)

L¡ Mi.aday

(^) el Especlador

que (^) en ocas¡ones ha

(^) mentido.

Tiene

(^) problemas

con^

el

conten¡do, que

es^

lo que menos

(^) desea ver.

No

sirve en

absoluto

(^) para ver taxis, aparatos de^

cuarto

de

(^) baño,

chicas, resultados deportivos. De

(^) hecho,

está

tan

(^) especializada

que puede llegar a mirarse

solo (^) a sí (^) misma.

(^) Pero (^) es (^) insuperable

(^) a la hora de

ver

un

determinado

tipo

(^) de

arte.

La Mirada

(^) es la (^) única que

habita

(^) la (^) aséptica

foto-

grafía de

un montaje en

(^) una galería. El Espectador

está ausente.

(^) Esas (^) imágenes

(^) son, (^) por (^) lo (^) general, de

obras abstractas;

(^) a los (^) realistas no

(^) les (^) interesan

(^) de-

masiado.

(^) En ellas, la escala

(^) se

confirma

(^) (el

tamaño

de

(^) la (^) galerfa

(^) se (^) deduce de

(^) la

fotografía)

(^) y se desdi-

buja (al no haber

un

(^) Espectador,

(^) se

podrfa

(^) pensar

que (^) la (^) galería

tiene

(^) to (^) metros

(^) de (^) altura).

(^) Esta ausen-

cia de escala

(^) es (^) una (^) de (^) las

fluctuaciones

(^) por las^ (^) que

pasa una buena obra de^

arte cuando

(^) se (^) reproduce.

El

arte

con el que

la^

(^) lvlirada

tiene

que entenderse

(^) es (^) casi

exclusivamente

(^) aquel

que

conserva^

el plano

pictórico:

la modernidad dominante. La

(^) lt4irada

mantiene

el espacio

(^) sin costuras de

(^) la (^) galería, sus Paredes

(^) cubiertas por

(^) planos de

tela

(^) ..Todo

lo demás,

todas

(^) las (^) cosas (^) impuras,

incluido

(^) el (^) col/age,

(^) favorecen al

(^) EsPectador. Este

se encuentTa

(^) en medio

(^) del espacio

dividido

(^) por las^ (^) consecuencias

(^) que

trajo

(^) consigo

el

collage,la

(^) segunda gran

fuerza

(^) que

alteró

(^) el (^) espacio de

(^) la galería.

Cuando^

el

(^) Es-

pectador

es^

Kurt

Schwitters,

(^) nos (^) vemos

conducidos

(^) a un espacio que solo pode-

mos

ocupar mediante

(^) lo

que

han^

contado testigos

(^) presenciales,

y

solo podemos

recoTrer

(^) con (^) la (^) mirada

(^) unas

fotografías

(^) que, más

(^) que

confirmar^

(^) la (^) experiencia,

(^) nos

atormentan

por la imposibilidad

(^) de

vivirla: sv

(^) Merzbau

de

(^) realizado

en

(^) Ha-

nover y

destruido en t943.

Schwitters

(^) escribió:

(^) nCrece más o

(^) menos como

(^) lo hace una

(^) gran (^) ciudad.

(^) Cuando

se

construye

un

(^) nuevo

edificio,

el

Departamento

(^) de

vivienda comprueba que

no^

va a

arruinar

(^) la

imagen

(^) global de

(^) la (^) ciudad.

(^) En (^) mi (^) caso,

cuando

(^) me

encuentro

(^) con

algo que me

(^) parece

(^) que podría

estar

(^) bien para la

(^) KdeE

[catedralde^

la

(^) miseria eró-

tical,lo

co)o,lo llevo

(^) a casa,

lo añado

y

lo pinto,

teniendo

siempre en cuenta

(^) el

ritmo

(^) del

conjunto.

(^) Luego llega un día en que me doy

cuenta

(^) de (^) que

tengo

(^) un (^) ca-

dáver

entre

(^) las (^) manos, reliquias de un

movimiento artístico

(^) que (^) ya esté^ Pasado^

(^) de

Kurt (^) sch1,{itt( r92319^ lnstalaciMerzb

@ K. (^) Schwitters,

(^) VEGAB Murcia,

(^) 2(

luarioe Shr¡ne (^) de (^) ñanzanasl

'fa (^) de Robert ón

(^) R. McElroy

t (^) R. (^) McElroY

(^) VAGA,

'ork, 20to^

moda. Entonces

(^) aíslo esas reliquias,

simplemente

tapándolas del

todo

(^) o

en

parte con otros obietos

para dejar claro que^

han sido degradadas.^

A

(^) medida

que

(^) la

estructura^

(^) se

hace

(^) mayoq aparecen valles,

depresiones

y

cuevas^

que

tienen

una

vida

(^) propia

dentro

(^) de

toda

(^) la

estructura.

Las^ (^) superficies

yuxta-

puestas

dan lugar^

(^) a

formas

(^) que

giran

en^

todas^

(^) las

sición de cubos direcciones, que ascienden en espiral. Una compo-

perfectamente

geométr¡ca

cubre^

el

conjunto

V^

debajq

(^) las

formas

(^) se

doblan con

(^) cu,

riosos resultados o

(^) se

retuercen hasta llegar

(^) a su

completa disolución,.

Los

testigos

presenciales

no nos^

hablan

de

(^) sí

mismos en

(^) el

Merzbau. Lo

contemplan,

no viven

una experiencia personal

(^) en (^) é1. (^) Arln faltaban

cuatro^

décadas para

(^) que llegara

el qénero del

envíronment

o (^) ambiente, y

la idea del^

(^) espectador lnmerso

(^) no era

todavfa

(^) algo consciente. Todos

reconocfan la

(^) inva-

sión del^

espacio

y

el^

autor,

(^) como

(^) dijo

Werner

Schmalenbach,

(^) uiba siendo^ (^) progresivamente

desposeído».^

A

(^) pesar de

(^) que

Schwitters^

la

mencionaba,

(^) no se^ (^) reconocía

(^) la (^) energía que

alimentaba^

(^) esa (^) invasión,

por

lo^ (^) que

si la (^) obra se^ (^) reg fa^ (^) por algrl^ (^) n

tipo

(^) de

principio

(^) orga (^) nizador era

(^) por

el^

(^) mythos de una

ciudad.

(^) La

ciudad proporcionaba

materia¡es, modelos de^

procedimiento

y una pri-

m¡tiva estética de

(^) la

yuxtaposición;

una^

congruencia forzada por

(^) la

combinación^

de

d¡stintas

(^) necesidades e

intenciones.

(^) La (^) ciudad

(^) es (^) el

contexto^

(^) indispensable

(^) del

col/age (^) del espacioy

(^) expos¡t¡vo.

(^) Para (^) autent¡ficarse,

el^ (^) arte moderno

(^) necesita del

(^) ruido

deI

tréfico

(^) que (^) viene del^ (^) exterior.

El Merzbau

era^ (^) una obra

mucho

(^) más (^) dura (^) y siniestra de

(^) lo (^) que parece

en^

(^) las

fo-

tografías que tenemos. Surgió del estudio del artista

-esto^ (^) es,

de un

(^) espacio, de

unos materiales, de un

artista

(^) y de un proceso-, pero

se^

extendió

después^

(^) en (^) el es-

pacio

(por

las^

plantas superior

(^) e

inferior)

(^) y

en el tiempo

(^) (a

lo^

(^) largo

de

(^) unos

trece

años).

Aunque

(^) lo parezca en

(^) las (^) fotografías, no podemos recordarla

como

(^) una (^) obra

estática. Enmarcada

(^) así (^) por metros y por

años, era una^

construcción mutante,

(^) poli-

fónica, (^) dotada de múltiples contenidos, funciones

(^) y conceptos

(^) del espacio

(^) y del (^) arte.

Contenla en relicarios

recuerdos de amigos^

como

(^) Gabo,

Arp,

l.4ondrian^

(^) y Richter.

Dmlrc (^) del (^) obo (^) bl¡ncó (^) ,

(^47) La (^) Mir¡d¿

(^) v cl (^) uspectador

Era

también

(^) una

autobioqrafla

(^) de (^) viajes

por

la ciu-

dad.

Había

(^) una

morgue de visiones

urbanas

(^) (la

cueva del

crimen sexual,la

catedral de la miseria

erótica,la gruta

del^

amor,la

(^) cueva de los

(^) asesinos).

Se (^) conservaba

(^) la

tradición cultural

(^) (la cueva

(^) de (^) los

nibelungos,la

(^) cueva de Goethe,

(^) la (^) absurda exposi-

ción

de Miguel Angel).

(^) Se

revisaba

la

h¡storia

(^) (la

cueva de los héroes

depreciados)y

(^) se

ofrecían mo-

delos de

comportamiento

(las

cuevas^

del

culto

al

héroe).

(^) Dos sistemas

(^) de (^) valores

incorporados

(^) que,

al

igual que

(^) su

entorno,

(^) estaban sujetos al cambio.

Casi (^) todas (^) esas (^) imaginaciones

(^) expresionistas/dadafs-

tas estaban enterradas, como la culpa, bajo

el

(^) re-

vest¡m¡ento

constructivista

posterior que hizo

(^) del

Merzbau

(^) t¡

hfbrido utópico: en parte

(^) diseño prác-

tico

(un taburete, una

(^) mesa),

en parte escultura

(^) y

en (^) pa

rte

a rquitectura. Al recubrir con

(^) un collage

(^) lo

expresionista/dadaísta de

(^) la obra,

la historia de

(^) la

Claes (^) oldent

Happen¡ng de The strcets [Las

r!^ ce,

Cortesía (^) de (^) Leo (^) CastelliGal N (^) ueva (^) \

Fotografla

(^) de (^) Martha (^) Holr

estética

(^) se

literalizó

(^) y se

convirtió en un

(^) registro arqueológico.

(^) El

constructivismo

no

clarificaba^

(^) la

estructura,

(^) que

siguió

(^) siendo,

como dice Schmalenbach,

(^) un (^) «es-

pacio irracional".

(^) El espacio

y el

artista -tendemos

(^) a pensar

en^

(^) ellos

de

(^) manera

conjunta-

(^) ¡ntercambiaban

(^) identidades

(^) y máscaras.

(^) Generalmente, cuando

(^) las (^) iden-

tidades del

autor

(^) se

exteriorizan en

(^) su

cáscara/cueva/habitación,

(^) las paredes

se^

abalanzan

(^) sobre (^) é1, (^) y acaba

revoloteando

(^) por un espacio que

(^) se (^) encoge

como

(^) una

pieza de

un collage móvil.

Había (^) en el Merzbau

(^) algo (^) de melancolía involutiva

(^) y de confus¡ón.

(^) Sus (^) conceptos

tenlan

(^) una (^) especie de

chifladura

(^) que algunos

visitantes

(^) reconocían

(^) al

comentar

(^) su

falta de

(^) excentricidad.

(^) Sus (^) numerosas

(^) dialéct¡cas

-entre^

(^) el (^) dadé (^) y

el constructivismq

la estructura

(^) y la experienc¡a,

(^) lo (^) orgánico y

lo^ (^) arqueológico,

(^) Ia (^) ciudad en

(^) el (^) exter¡or

y el (^) espacio

(^) en el

interior-

(^) giraban en

torno

(^) a una sola

(^) idea'.la transformación.

(^) Kate

Stein¡tz, la persona que

mejor

(^) comprendió

el

(^) Merzbau, se

(^) ñjó

en

(^) una cueva

(^) «en la^

que (^) se (^) exponía con solemnidad

(^) una botella de orina, de modo que

(^) los rayos

(^) de (^) luz

que caían sobre ella

(^) convertfan

(^) el (^) l(uido

en^ (^) oro,. (^) El (^) carácter sacramental

(^) de (^) la trans-

formación

(^) está

profundamente

vinculado al idealismo^

romántico;

(^) en (^) su (^) fase (^) expre.

sion¡sta

(^) se (^) pone a prueba realizando operaciones de rescate

entre

(^) los (^) materiales y