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DEMARCACION DE LAS CIENCIAS DEL ESPIRITU + En zas ÚLtimas décadas han tenido lugar interesantes debates en tor- no a la naturaleza de las ciencias del espíritu y, en especial, de la historia. ¿Cómo es posible separar las ciencias del espíritu de las cien- cias de la naturaleza? ¿Dónde radica la esencia de la historia y su diferencia de otras ciencias? ¿Es posible alcanzar un saber histórico objetivo? Sin pretender intervenic polémicamente entre los diversos vuntos de vista, expongo a continuzción algunas observaciones per- tinentes. r. Comienzo con la cuestión de cómo es posible delimitar las ciencias naturales con respecto a la otra clase de ciencias, ya se escoja para designar a estas últimas la denominación de “ciencias del espí- ritu” o de “ciencias culturales”. La respuesta a la cuestión no es asunto de especulación, pues tiene su fundamento firme en un gran hecho... Junto a las ciencias naturales se ha desenvuelto espontánea- mente, impuestó por las tareas mismas de la vida, un grupo de cono- cimientos que se hallan enlazados entre sí por razones de afinidad y de fundación recíproca. La historia, la economía política, las ciencias del derecho y del estado, la ciencia de la religión, el estudio de lá Hite- ratura y de la poesía, del arte y de la música, la concepción filosófica del mundo, ya sean como teoría, ya como conocimiento del transcurso histórico, componen tales ciencias, -» ¿Dónde reside el parentesco entre las mismas? Trataré de llegar a algo último que les sca común. Todas estas ciencias se refieren 2 los hombres, a sus relaciones entre sí y con la naturaleza exterior. Prescin- do de momento de toda explicación gnoseológica acerca del valor de realidad de esta aportación que nos presenta la experiencia. Seme- jante explicación podremos pedirla más tarde; porque conceptos tales como realidad, objetividad, pueden explicarse, por lo que se refiere y» Representa el tercer boceto sobre el mismo tema. Los otros dos Graethaysen los publica en el apéndice. En el prólogo explicamos nuestra disposición. Y1 se verá en el trabajo que sigue una cuarta elaboración del mismo tema, [T,] gr == 92 ESTRUCTURACIÓN DEL MUNDO HISTÓRICO a sa validez en las ciencias del espíritu, sólo a base de previos trabajos analrticos.“¿Qué es lo común a todas estas ciencias en su relación con los hombres, en la relación entre éstos y con la naturaleza exterior? -Todas se fundan en la vivencia, en la expresión de vivencias y en la— comprensión de esta expresión. La vivencia y la comprensión de toda clase de expresiones de vivencias fundamentan todos los Juicios, conceptos, conocimientos que son propios de las ciencias del espíritu, Así surge una trama del saber en la que lo vivido, lo comprendido y su representación en el pensar conceptual se hallan enlazados entre sí. ¿Y está trama se da en todo el grupo de ciencias que constituyen el factum que se halla en la base de la teoría de las ciencias del espí- ritu. Todas las propiedades que, con razón, han sido destacadas como constitutivas de la esencia de estas ciencias, se derivan de esa su matu- raleza común, Así, por ejemplo, la relación peculiar que, dentro de este grupo, guarda lo singular, lo individual, lo que ocurre una sola vez, con las uniformidades de tipo universal. Así, la relación espe- cial en que se halla la coriexión causal con los valores que se realizan dentro de ella. Pero tenemós todavía más: todos los conceptos direc- tivos con los que opera este grupo de ciencias son diferentes de los + Conceptos paralelos de la ciencia natural, En las primeras, la “réa- lidad” tiene un sentido diferente que en nuestro saber natural cuan- do la predicamos de sus objétos físicos. Las “categorías” contenidas en la vivencia y la comprensión y que hacen posible la represen- tación de éstas en la ciencia, són también de otro género. La “ob- jetividad” del saber que persiguen tiene también otro sentido; los “métodos” que nos acercan en las ciencias del espíritu al ideal de la objetividad del saber muestran diferencias esenciales con aquellos Otros que cumplen el mismo cometido en el conocimiento de la natu- raleza, Tenemos, pues, que este grupo de ciencias constituye un cam- po propio que se halla bajo leyes propias, fundadas en la naturaleza de lo vivible, expresable y comprensible, Veamos de aclarar esta determinación conceptual. El acontecer completo y cerrado, claramente delimitado, que se halla contenido en toda parte de la historia lo mismo que en todo concepto cientifico- espiritual cs el transcurso de vida. Constituye éste una conexión de- marcada por el nacimiento y la muerte. Para la percepción externa apa= rece como existencia de la persona, constituye el curso de su vida. Esta existencia leva consigo la propiedad de una subsistencia ininterrumpida. Pero independientemente de esto tenemos un nexo vivible que enlaza 94 ESTRUCTURACIÓN DEL MUNDO HISTÓRICO de nuestra vida, Y en este precipitarse de la concreción del momento temporal con realidad reside también que el presente suceda y per- sista sin cisura alguna en medio de la sucesión de las vivencias cuando su continuidad no queda interrumpida por el sueño u otros estados parecidos. Sólo en el presente se colma el tiempo, hay, por lo tanto, plenitud de vida. La nave de nuestra vida es arrebatada por una co- rriente incesante y hay presente allí donde en medio de li corrien- te vivimos, padecemos, queremos, recordamos, en una palabra, donde vivimos la plenitud de nuestra realidad. Pero viajamos sin cesar con esa corriente, y en el mismo momento en el cual lo futuro se hace presente ya se hunde éste en el pasado. Podemos experimentar siem- pre la diferencia que existe entre la vivencia, a la que pertenece también la vivencia del recuerdo o de la expectativa de un futuro o de la voluntad para realizarlo, y las representaciones de un pasado o de un futuro que se presentan en la vivencia. Precisamente en las relaciones entre este presente, el pasado y el futuro consiste el carác- ter del curso de nuestra vida.” Pero como el presente nunca es, sino — que aun la fracción más pequeña de ese avance continuo en el tiempo incluye presente y recuerdo de. aquello que acaba apenas de ser pre- sente, resulta que no es posible experimentar lo presente como tal+ A esto se añade que la conexión de lo recordado con lo presente, la persistencia de la realidad cualitativamente determinada, la actuación de lo pasado, como fuerza, en lo presente comunica a lo recordado un carácter peculiar de “presencia”. Y la “presencia” consiste en el resul- tar incluído lo pasado en nuestra vivencia; aquello que de esta suerte constituye en la corriente del tiempo unz unidad vivencial porque tiene un sigmificado unitario en el curso de la vida compone la unidad más pequeña que podemos designar como vivencia. Pero por encima de-esto, el uso del lenguaje * designa también como vivencia a toda unidad, ideal, más amplia de partes de vida que tiene un significado en-el curso de la vida y emplea también este concepto en el caso en que los momentos se hallan separados por acontecimientos interruptores, 3->Tropezamos, pues, con la categoría de “significado”. La re- lación que implica determina y articula la captación del curso de * Del lenguaje alemán, clero está. Erlebnis, vivencia. La expresión alemana es mejor que enalquiera otra similar que pudiéramos encontrar en castellano: es riencia humana, por ejemplo. Poe eso se adoptó, hace tiempo, la traducción Éteral, [T.] DEMARCACIÓN DE. LAS CIENCIAS DEL ESPÍRITU 9% muestra vida; también constituye el punto de vista desde el cual cap- mos y representamos la sucesión y costaneidad de los cursos vitales en la historia, destacando lo significante por su significado, configu- rando cada acontecer; de una manera general, es la categoría peculiar 4 la vida y al mundo histórico; es inherente a la vida como la relación peculiar que rige entre sus partes, y allí hasta donde alcanza la vida le sigue esta relación y la hace representable.* Poseo la trama peculiar de mi vida, según la naturaleza del tiempo, sólo cuando rememoro su transcurso. Toda una larga serie de sucesos coopera en mi recuerdo y ninguno de ellos es reproducible por sí. Ya en la memoria se leva a cabo una selección, y el principio de esta selección reside en el significado que correspondía 2 cada una de Ls vivencias singulares para la comprensión de la conexión del curso de mi vida cuando “pasaron”, o en el que cobraron en la estimación de tiempos posteriores o en el que, estando todavía frescas en el recuer= do, recibieron de una consideración nueva de mi conexión vital, y aho- ra que rememoro, de todo aquello que todavía puedo reproducir sólo ocupará un Jugar en la conerión de mi vida lo que tiene un significado para esa conexión, tal como hoy la yeo. Precisamente en virtud: de mi actual captación de mi vida, cada parte significante de la misma recibe, a la luz de esta captación, la forma bajo la cual es aprehendida hoy por mí. Pues, de este modo, entra en relación con otras partes signifi- cantes; pértencce a una conexión que se halla determinada por las relaciones de los momentos significantes de la vida con mi interpre- tación actual de la misma. Estas referencias significativas constituyen la vivencia actual y la impregnan. Con motivo de la vista renovada de una persona para mí importante, esta vivencia se llena de lo signi- ficante en encuentros anteriores; las vivencias anteriores han con£fluído en un2 unidad más fuerte que surge de su relación con lo actual. Puedo tener la sensación, puedo sentir como si jamás me hubiera separado de esta persona, tan Íntima y peculiar es esta relación, He visitado cón frecuencia una galería de pinturas; de aquello que para mí fué significante surge ahora, cualquiera que sea el tiempo que separe mi visita actual de la anterior, toda la plenitud de la actual vivencia artística, La expresión de esto la tenemos en la autobiografía. Se trata de una interpretación de la vida en su misteriosa urdimbre de conti- gencia, destino y carácter. Allí donde posamos nuestra mirada, la DEMARCACIÓN DE Las CIENCIAS DEL ESPÍRITU 97 cante, lo hace prevalecer, En la multiplicidad de las vivencias mo- mentáneas de nuestra percepción de paisajes, interiores o del rostro humano, cambia constantemente la captación de los momentos signi- ficantes. Pero lo que se ofrece no es una representación objetiva, sino una referencia vital, Un bosque, al atardecer, se yergue poderoso y hasta casi terrible ante el espectador; las casitas en el valle, con sus Iucecitas, despiertan la impresión de una confiada intimidad, porque así se desprende de la relación que guardan con la vida. Las imáge- nes de la vida de una persona se hallan múltiplemente condicionadas por nuestra relación con ella. Y cesto se destaca todavía con más fuer- za en las imágenes cuyo centro lo constituye la comprensión de un Suceso, Todos los cambios que las artes plásticas experimentan en su decurso, en nada cambian csta relación según la cual toda obra de arte plástica establece la comprensión de algo que se nos da en el espa- cio gracias a las relaciones de significado entre sus partes, y sólo el modo de esta relación es diferente, . * * En este punto se interrumpe el manuscrito. ['T.] 318 ESTRUCTURACIÓN DEL MUNDO HISTÓRICO. -- pleto de la inmanencia hasta de aquellos valores y normas que se presentan como absolutos en la conciencia histórica. 6. Conclusión del tratado La conciencia histórica de la finitud de toda manifestación his- tórica, de todo estado humano y social, de la relatividad de todo gé- nero de creencia constitaye el último paso para la liberación del hom- bre. Así logra el hombre la soberanía para poder arrebatar a cada vivencia su contenido, entregarse 2 ella despreocupadamente, como si no existiera ningún sistema de filosofía o de fe que pudieran vincular al hombre. La vida se libra del “conocimiento mediante conceptos; el espíritu se hace soberano frente a las telas de araña del pensa- miento dogmático. Toda belleza, toda santidad, todo "sacrificio, re- vivido e interpretado, abre perspectivas que descubren una realidad. Y también lo malo, lo terrible, lo odioso en nosotros mismos lo aco- gemos como algo que tiene su lugar en el mundo, una realidad que puede justificarse en “la conexión cósmica. Algo que no puede “ser puesto de lado. Y, frente a la relatividad, se hace valer la continui- dad de la acción “creadora como el hecho histórico nuclear. Así surge de la vivencia, la comprensión, la poesía y la Historia tina visión de la vida. Se halla dentro de ella, inseparablemente uni- da a ella, Nuestra autognosis la' eleva"a “la elaridad”y"a la dise tinción, analítica, Se reconoce que la consideración teleológica del lo tisiiál Péro sí parcial de la vida; La” doctrina de un valor objetivo de la vida como “metafísica que sobrepasa lo experimentable. Pero se experiménta una conexión de la vida y de la historia en la cual cada. «parte: tiene su significado. La vida y la historia tienen sentido como. las letras de una. palabra; En la. vida y en: la historia: se-dan momentos” sintácticos como en una partícula o en una conjugación, y tieñien si sigsificado, El afán de los hombres de: todas clases per- sigue: ese significado. Ántes se trató de comprender la vida partiendo del mundo, pero existe. tan sólo el camino inverso. Y la vida se nos da únicamente en la vivencia, en la comprensión y en la captación histórica. En la vida no llevamos ningún sentido del murido. Estamos abiertos a la. posibilidad, ya que el sentido y el significado surgen primeramente en el hombre y su historia, Pero no en el hombre indi- v:dual, sino en-el. hombre. histórico; Pues el hombre-es algo histórico. . -