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Orientación Universidad
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Documento importante, Resúmenes de Educación Avanzada

Un documento relevante para investigaciones

Tipo: Resúmenes

2022/2023

Subido el 13/07/2024

María25000
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CARACTERIZACIÓN SOCIOECONÓMICA DE LOS
ESTUDIANTES DE EDUCACIÓN SUPERIOR
1. Introducción1
La reforma de la educación superior de 1981 incorporó nuevos
actores institucionales: centros de formación técnica (CFT), institutos
profesionales (IP) y amplió el grupo de las universidades (UES) con
nuevas instituciones privadas sin aportes estatales, que se agregaron
a las instituciones del Estado y a las privadas con aportes financieros
de este último. El cuarto de siglo transcurrido bajo esta orgánica
significó un incremento explosivo de la matrícula estudiantil de las
instituciones autónomas, especialmente a partir de 1996 (Dooner,
2005: 222). Entre los años 1990 y 2004, la matrícula creció un 238%,
impulsada básicamente por la universitaria que subió un 322%.
Las universidades pasaron del 53% de las matrículas de educación
superior en 1990 al 71% en 2004 y al 80% en 2006 (PNUD-Mideplan,
2005: 14; CSE, INDICES, 2006).
El aumento en la cobertura de la educación superior (ES)
fue estimulado por el incremento del 50% en los participantes de
los procesos Prueba de Admisión Académica-Prueba de Selección
Universitaria en la década de los 90 (DEMRE, 2004) hasta el
irrefrenable fenómeno expansivo de la admisión 2007 (+32%)2.
De acuerdo con los datos de la encuesta Casen 2003, entre 1990 y
2003 la cobertura de la educación media subió del 81 al 93% de la
1 Esta investigación utilizó información de la encuesta de Caracterización Socioeconómica
(CASEN) del Ministerio de Planificación. Los resultados del estudio en nada comprometen
a dicho ministerio.
2 Producto del movimiento estudiantil de mayo de 2006, el Ministerio de Educación entregó
masivamente becas de arancel de la PSU. Casi un 25% de los inscritos bajo esta modalidad
no rindió las pruebas, grupo que hasta ese momento históricamente era en promedio del
5%. Detrás de esta situación se esconden realidades complejas que van desde baja autoestima
hasta problemas económicos (Stevens, 2007).
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CARACTERIZACIÓN SOCIOECONÓMICA DE LOS

ESTUDIANTES DE EDUCACIÓN SUPERIOR

1. Introducción^1

La reforma de la educación superior de 1981 incorporó nuevos

actores institucionales: centros de formación técnica ( CFT), institutos

profesionales (IP) y amplió el grupo de las universidades (UES) con

nuevas instituciones privadas sin aportes estatales, que se agregaron

a las instituciones del Estado y a las privadas con aportes financieros

de este último. El cuarto de siglo transcurrido bajo esta orgánica

significó un incremento explosivo de la matrícula estudiantil de las

instituciones autónomas, especialmente a partir de 1996 (Dooner,

2005: 222). Entre los años 1990 y 2004, la matrícula creció un 238%,

impulsada básicamente por la universitaria que subió un 322%.

Las universidades pasaron del 53% de las matrículas de educación

superior en 1990 al 71% en 2004 y al 80% en 2006 (PNUD-Mideplan,

2005: 14; CSE, INDICES, 2006).

El aumento en la cobertura de la educación superior ( ES )

fue estimulado por el incremento del 50% en los participantes de

los procesos Prueba de Admisión Académica-Prueba de Selección

Universitaria en la década de los 90 ( DEMRE , 2004) hasta el

irrefrenable fenómeno expansivo de la admisión 2007 (+32%) 2.

De acuerdo con los datos de la encuesta Casen 2003, entre 1990 y

2003 la cobertura de la educación media subió del 81 al 93% de la

1 Esta investigación utilizó información de la encuesta de Caracterización Socioeconómica (CASEN) del Ministerio de Planificación. Los resultados del estudio en nada comprometen a dicho ministerio. 2 Producto del movimiento estudiantil de mayo de 2006, el Ministerio de Educación entregó masivamente becas de arancel de la PSU. Casi un 25% de los inscritos bajo esta modalidad no rindió las pruebas, grupo que hasta ese momento históricamente era en promedio del 5%. Detrás de esta situación se esconden realidades complejas que van desde baja autoestima hasta problemas económicos (Stevens, 2007).

206 CARACTERIZACIÓN SOCIOECONÓMICA - Sebastián Donoso, Víctor Cancino

población en edad escolar, presionando la demanda por educación

superior de los grupos sociales más vulnerables, cuya respuesta ha

resultado en un avance en la cobertura de ésta para los quintiles 3 II y

III de la población (equivalente al 18%), quienes habían tenido una

participación menor en ese nivel de enseñanza (MIDEPLAN, 2003).

La importancia del tema en estudio reside en que ya no

es factible seguir diseñando políticas de educación superior del

mismo modo que cuando sólo una elite accedía a la universidad

(Leiva, 2005: 42). En la actualidad, es imprescindible producir

antecedentes sistemáticos para que el diseño de estas políticas

en sus aspectos centrales (orientación de la formación, oferta de

carreras, contextualización, soporte para el estudio, financiamiento,

entre otros) integre los nuevos actores masivos del sistema, a saber,

los estudiantes de los primeros quintiles de la población, pues

representan un gran desafío para las políticas públicas (son primera

generación en la educación superior), no conocen ni menos manejan

los códigos culturales de funcionamiento del “mundo universitario”,

como tampoco ellos son conocidos cultural y socialmente para la

mayor parte de estas instituciones. En segundo lugar, el problema

es relevante porque el sistema de educación superior^4 ha crecido y

seguirá creciendo por la integración de estudiantes de los quintiles

de menores ingresos económicos (Q1 a Q3) más que por el aumento

de la cobertura en los quintiles más pudientes (Q4 y Q5).

En razón de ello, se analizan los principales rasgos

socioeconómicos y algunos del ámbito cultural de los estudiantes

de educación superior por quintil, según el tipo de institución a la

que asisten – CFT, IP y UES–, con la finalidad de que éstas puedan

definir políticas para una mejor incorporación y retención de sus

estudiantes.

3 El concepto “quintil” se emplea siempre referido a la dimensión socioeconómica autónoma nacional. 4 Ese fue un considerando para impulsar la nueva ley de financiamiento estudiantil universitario, sin distingo de la universidad a la que pertenece, exigiéndose que sea autónoma.

208 CARACTERIZACIÓN SOCIOECONÓMICA - Sebastián Donoso, Víctor Cancino

IP. Esto se debe al Fondo Solidario ligado a las UES del Consejo de

Rectores, situación que debiese virar en los próximos años por la nueva

ley de financiamiento vigente a partir de la admisión 2006.

Tabla 2. Cobertura ES (2003) según institución y quintil (en %)

I II III IV V Total Universidades 6,2 10,7 17,0 26,1 39,9 100

  • Tradicionales 7 13,6 19,3 26,8 33,3 100
  • Privadas 4,9 5,9 13,2 25,0 51,0 100 Institutos profesionales 6,3 12,8 22,4 30,4 28,2 100 Centros de Formación Técnica 16 22,5 26,9 17,1 17,5 100

Fuente: PNUD-Mideplan, 2005: 49.

De no mediar esta nueva ley con características diferentes a las del

Fondo Solidario, la expansión del sistema se sustentaba básicamente en

el aporte privado, lo que implicaba que estaba próxima a su saturación.

Sin embargo, en la nueva ley la condición de “codeudor solidario” de

las instituciones puede significar que no se incremente la admisión de

los quintiles de menores ingresos, por su mayor riesgo para finalizar

la enseñanza, como también que las instituciones se interesen más en

promover al alumno que en su aprendizaje. Una fracción de este riesgo

se minimiza cuando éstas desarrollan estrategias de apoyo estudiantil

a partir del conocimiento de las variables claves y su vinculación con

las que son cruciales en su retención.

Las temáticas de la repitencia y la deserción fueron dominantes

en los estudios hasta mediados de los 70. La deserción o el abandono

anticipado son, conceptualmente, “un caso desviado del objetivo”, el

cual suele estar precedido por la repitencia, identificada hace tiempo

como pródromo de la deserción (Schiefelbein, 1975; Schiefelbein y

Simmons, 1981; Schiefelbein y Farrel, 1982: Illanes, 1991). Los estudios

en Chile sobre deserción y abandono en la ES son escasos y se orientan

esencialmente a aspectos cuantitativos del fenómeno (Himmel, 2002).

Se considera que, en promedio, algo menos de la mitad de los alumnos

que ingresan a la educación postsecundaria no la alcanza a finalizar

exitosamente. En mayor proporción corresponde a deserción durante el

CALIDAD EN LA EDUCACIÓN No^ 26, julio 2007 209

primer año y atañe a los de menor capital social, cultural y económico

(Rodríguez, Donoso y Zunino, 1982; González y Uribe, 2002).

El análisis de la “retención de estudiantes” en Chile se inscribe

en un sistema con una tradición de selección de postulantes a las

universidades públicas. La instalación de este sistema responde a la

hipótesis de que no todos los egresados de la enseñanza secundaria

poseen las capacidades para proseguir exitosamente estudios

universitarios, debiendo someterse a un proceso selectivo que permita

predecir buenos resultados en los estudios universitarios y aumentar

la posibilidad de su retención. La incorporación de mayor población

estudiantil es clave, dado que el sistema de selección de estudiantes

generalizó la creencia que “la selección por mérito era una materia

asociada a la igualdad de oportunidades, ocultando su relación con

variables socioeconómicas mediante las oportunidades educativas

y éstas con la concepción de equidad social definida por el sistema

(González, 2005). En consecuencia, el sistema universitario se

desprende de una responsabilidad que le compete en los resultados

del estudiante y “privatiza” el fracaso (repitencia y deserción) como

responsabilidad propia de éste y no como un proceso en el cual a

la institución le corresponde la provisión de los recursos adecuados

para que el alumno alcance los aprendizajes esperados, proceso que

incluye también políticas compensatorias.

Existen diversas perspectivas teórico-analíticas del fenómeno

de la retención. Psicólogos señalan que la decisión de desertar o

continuar responde a conductas previas del estudiante: las actitudes

sobre la deserción y/o persistencia. Fishbein y Ajzen (1975), asumen

la deserción –voluntaria o no– como debilitamiento de las intenciones

iniciales y la retención como un fortalecimiento de las mismas. Los

resultados empíricos muestran el efecto directo de las aspiraciones en

los valores, revelando que las expectativas de éxito estaban explicadas

por el autoconcepto académico y la percepción de las dificultades

de los estudios (Ethington, 1990). Tanto valores como expectativas

influyen en la persistencia en la universidad, validándose la hipótesis

de que el rendimiento académico previo influye significativamente

CALIDAD EN LA EDUCACIÓN No^ 26, julio 2007 211

académica preuniversitaria, los que se combinan en el compromiso

inicial con la institución. Tinto considera en la integración académica

tanto el rendimiento en este campo como el desarrollo intelectual.

Por su parte, la integración social abarca el desarrollo y frecuencia de

las interacciones positivas con pares y docentes, y la participación en

actividades extracurriculares. Además, establece que la evaluación del

compromiso con la meta de graduarse está fuertemente determinada

por la integración académica. De igual forma, el compromiso

institucional es influenciado por la integración social. Mientras

más se consolide el compromiso del estudiante con su graduación

y con la institución, simultáneamente será mejor su rendimiento

académico e integración social, aumentando la probabilidad de

permanecer en la institución. Tinto señala la correspondencia entre

habilidad, persistencia y estatus socioeconómico, señalando que no

debe sorprender que la persona con más habilidad y mayor nivel

socioeconómico sea más propensa a terminar sus estudios (Tinto,

1987: 29-30 ). Al respecto expresa: “Estudiar, aún en escuelas no

selectivas, implica un esfuerzo. Las personas más persistentes van

a lograr salir adelante en estos aspectos; sin embargo, esta no es

sólo una cualidad individual, es un reflejo también del contexto

social y académico (Tinto, 1987: 42). Es fundamental, entonces, la

organización educativa como sistema social y académico en el que

se inserta el estudiante.

212 CARACTERIZACIÓN SOCIOECONÓMICA - Sebastián Donoso, Víctor Cancino

Atributosprevios alingreso

Metas y compromisos

Experienciasinstitucionales

Integraciónpersonal/normativa

Metas y compromisos

Resultado

Antecedentesfamiliares Destrezas yhabilidades Escolaridad

previa

Intenciones

Metas y compromisosinstitucionales

RendimientoacadémicoInteraccionesprofesorado Actividades extracurricularesInteraccionesgrupo de pares

Integraciónacadémica Integración

social

Intenciones

Metas y compromisosinstitucionales Compromisos

externos

Decisión de

salida

Tinto, 1987, p. 114

SISTEMA SOCIAL

SISTEMA ACADÉMICO^ Formal Informal Formal Informal

Diagrama 1

214 CARACTERIZACIÓN SOCIOECONÓMICA - Sebastián Donoso, Víctor Cancino

personales (aptitudes, rendimiento, personalidad, aspiraciones,

etnicidad); el segundo características estructurales y organizacionales

de la institución (admisión, pares, selectividad); el tercero, el entorno

institucional; el cuarto, la interacción con los miembros de la facultad

y sus pares, y el quinto, la calidad del esfuerzo desplegado por el

estudiante en aprender (Pascarella y Terenzini, 1991: 54-55).

En síntesis, los aspectos esenciales de modelos y enfoques se

sustentan en la persistencia, la cual se modela en tres etapas: la inicial,

referida a habilidades académicas previas y a factores socioeconómicos

del participante que inciden la disposición para continuar ES, como

la percepción de sus posibilidades de cumplir; la segunda, en la cual

el estudiante “estima” los costos y beneficios de estudiar; la tercera,

cuando cursa la ES , comprende factores como las experiencias

académicas y sociales y su desempeño académico. Experiencias

positivas y un desempeño académico adecuado refuerzan las

percepciones de los beneficios económicos y sociales derivados de los

estudios. También, los apoyos financieros y una adecuada integración

académica influyen en permanecer en la institución, al mantenerse

el equilibrio entre el costo de cursar una carrera postsecundaria y el

beneficio de obtener un título o grado académico. En cambio, las

experiencias negativas producen un desequilibrio, incrementando la

probabilidad de la deserción estudiantil.

3. Los estudiantes de educación superior por quintil

La hipótesis de trabajo asumida es que la ES chilena ha experimentado

un importante proceso de segmentación institucional que

correlativamente implica segmentación social. La revisión de la

información (tabla 4) establece para la serie considerada (1998,

2000 y 2003) que el número de estudiantes de ES se incrementó

significativamente. De 3.984 alumnos en 1998 se pasó a 4.808 en

2000 (+20,6%) y a 6.355 en 2003, implicando un 32% de aumento

sobre el 2000 y más de 50% respecto de 1998.

CALIDAD EN LA EDUCACIÓN No^ 26, julio 2007 215

Tabla 4. Estudiantes de ES según quintil, por años

Año

Quintil 1 2 3 4 5 Total 2003 Casos 626 1.006 1.308 1.608 1.807 6.

2000

% del total 9,9% 15,8% 20,6% 25,3% 28,4% 100,0% Casos 532 777 1.021 1.274 1.204 4.

1998

% de total 11,1% 16,2% 21,2% 26,5% 25,0% 100,0% Casos 284 528 767 1.092 1.313 3. % de total 7,1% 13,3% 19,3% 27,4% 33,0% 100,0%

Las diferencias por institución (CFT, IP y UES) expresan que

Q4 y Q5 participan activamente, pero con un incremento menor

que los primeros tres quintiles, correspondiendo aproximadamente

un 7% entre los años extremos de la serie para todos los niveles. Ello

confirma que la expansión considera simultáneamente crecimiento

del total de población en edad de estudiar ES.

Los resultados para los CFT confirman que los cambios entre el

2000 y 2003 son menores (+2,7%). En los IP ello es menos marcado: el

incremento va perdiendo significación en tanto se asciende de quintil.

Sin embargo, en los IP el alza es significativa entre las últimas dos

mediciones (+8,6%), algo similar ocurre en las UES. Entre los años

extremos el incremento de los primeros tres quintiles es próximo al

100%, mientras que para Q4 y Q5 es de 60 y 40% (siendo igualmente

cuantioso). De algo más del 12%, entre 1998 a 2000, se sube a casi el

30% entre 2000 y 2003, ratificando el peso alcanzado por la matrícula

universitaria en el sistema de ES del país.

La participación relativa por institución según quintil (tabla 5)

afirma lo expuesto. En todos los quintiles los universitarios son fuertes.

Los valores van de 61,2% en Q2 al 79% en Q5. En los IP los primeros

cuatro quintiles dominan ampliamente con valores semejantes (24,

a 26,8%). En los CFT la participación de los quintiles es menor,

nítidamente la de Q5 es exigua: 3,7%, correspondiendo al 1% del

total. El valor relativo más alto para cada quintil es de Q1 (12,8%) y

el relativo total de Q3 (20%), sumando los tres primeros quintiles el

doble de los otros dos restantes (5,2 versus 2,5%).

CALIDAD EN LA EDUCACIÓN No^ 26, julio 2007 217

Tabla 6. Estudiantes según dependencia del establecimiento por quintil (2003)

Quintil

UES

Cruch

UES

Privadas IP^ CFT^ Total

Casos 302 91 152 80 626 % quintil 48,2% 14,5% 24,3% 12,8% 100,0% % total 4,8% 1,4% 2,4% 1,3% 9,9%

Casos 478 136 270 120 1. % de quintil 47,5% 13,5% 26,8% 11,9% 100,0% % total 7,5% 2,1% 4,2% 1,9% 15,8%

Casos 617 228 332 128 1. % quintil 47,2% 17,4% 25,4% 9,8% 100,0% % total 9,7% 3,6% 5,2% 2,0% 20,6%

Casos 728 366 411 94 1. % quintil 45,3% 22,8% 25,6% 5,8% 100,0% % total 11,5% 5,8% 6,5% 1,5% 25,3%

Casos 731 692 314 66 1. % quintil 40,5% 38,3% 17,4% 3,7% 100,0% % total 11,5% 10,9% 4,9% 1,0% 28,4%

Total Casos^ 2.856^ 1.513^ 1.479^488 6. % quintil 44,9% 23,8% 23,3% 7,7% 100,0%

Una visión complementaria se obtiene al revisar los resultados

por tipo de institución. En las UES Cruch el 51% de sus estudiantes

son de Q4 y Q5, pero en las privadas representa el 70%. En el caso de

los IP, la situación es dicotómicamente similar a las UES públicas: 49%

para los últimos dos quintiles, con la diferencia de que en el grupo

de los primeros tres quintiles, Q3 ocupa un lugar más destacado. En

los CFT hay una realidad diferente. La participación de Q4 y Q5 se

reduce a un tercio (32,8%). El 51% de los participantes corresponde

a Q2 y Q3, y al sumarse Q1 el valor se eleva a 66,2%. En razón de

ello, los primeros tres quintiles conforman el grupo mayoritario de

estas instituciones (estadísticamente significativos al 1/000).

La revisión de los estudiantes de las UES por quintil ratifica lo

expuesto. Los de menores ingresos asisten masivamente a las UES Cruch:

81,5% de Q1, 80% de Q2, hasta llegar al 51,4% de Q5. En consecuencia,

menos del 20% de los primeros dos quintiles está en las UP, hasta llegar

prácticamente al 48% de Q5 que está en las privadas. Proporcionalmente,

por cada alumno de Q1 que está en una UP hay 4,4 en una pública,

218 CARACTERIZACIÓN SOCIOECONÓMICA - Sebastián Donoso, Víctor Cancino

situación que respecto de Q2 es de 1 a 3,9, en Q3 de 1 a 3,1 estudiantes,

en Q4 de 1 a 2,1 y, finalmente, en Q5 es casi equivalente de 1 estudiante

en universidad privada por 1,05 en una pública.

En síntesis, el análisis establece dos aspectos centrales: uno es la

sistemática y gran concentración de estudiantes del nivel universitario;

el segundo aspecto tiene una doble faz: (i) cualquiera que sea el

quintil de pertenencia, la mayoría de los estudiantes participan de

las UES, (ii) hay tendencias relevantes por tipo de institución: en los

CFT predominan los primeros quintiles, en los IP la situación es más

equilibrada, con más presencia de los quintiles intermedios, y en las

UES el escenario mayoritario corresponde a Q4 y Q5, lo que, en el

caso de las UP, es todavía más concentrado. Si bien esto se refiere a

tendencias, se trata de relaciones estadísticamente significativas.

3.1. Los estudiantes por género

Producto de sus mejores rendimientos históricos en la enseñanza

secundaria ( MINEDUC , 2004), las mujeres representan al menos

el 50% de la matrícula de ES. Ello se refleja en el estudio, no hay

diferencias por género pero sí por quintil.

Tabla 7. Estudiantes por género y quintil (2003)

Género

Quintil Total 1 2 3 4 5 Hombre Casos 256 445 630 870 976 3. % por quintil 40,9% 44,2% 48,2% 54,1% 54,0% 50,0%

Mujer

% total 4,0% 7,0% 9,9% 13,7% 15,4% 50,0% Casos 370 561 678 738 831 3. % por quintil 59,1% 55,8% 51,8% 45,9% 46,0% 50,0%

Total

% total 5,8% 8,8% 10,7% 11,6% 13,1% 50,0% Casos 626 1.006 1.308 1.608 1.807 6. % por sexo 9,9% 15,8% 20,6% 25,3% 28,4% 100,0% % por quintil 100,0% 100,0% 100,0% 100,0% 100,0% 100,0%

Las mujeres son mayoría en los primeros tres quintiles. Con

fuerza en Q1 (59%) hasta un mayoría relativa en Q3 (52%). Los

hombres dominan en los dos quintiles superiores, con una diferencia

220 CARACTERIZACIÓN SOCIOECONÓMICA - Sebastián Donoso, Víctor Cancino

La revisión por género y quintil, según institución, confirma

lo establecido, adicionando elementos significativos (Chi^2 92.4***

hombres y 97,1*** mujeres con 1/8 gl). Primero, la participación

relativa masculina en Q4 y Q5 es del 58%, y femenina 49,3%.

Proporcionalmente, los hombres se agrupan en los quintiles superiores.

Ello se explica por la participación de los primeros dos quintiles, que

equivale al 22,1% de los hombres y 29,3% de mujeres.

Las mujeres aumentan su presencia en las UES en cuanto se

asciende en quintil. De 0,7 a su favor en Q1, se pasa a 4,9% en Q5.

Para las mujeres, mientras mayor es proporcionalmente su quintil

de pertenencia, mayor su participación relativa en las UES. De esta

manera, 62,5% de hombres de Q1 está en la universidad y de Q5 el

76,7% (en los quintiles intermedios la progresión es variable, producto

de la influencia de los que están en IP que también suben). En el caso

de las mujeres, la situación es: Q1 63,2%, Q5, 81,6%.

En los IP la presencia masculina es superior desde Q2 en adelante,

decreciendo fuertemente en Q5, siendo más aguda en las mujeres

(posiblemente debido a su participación en las UES). En los CFT hay

predominio relativo femenino en los dos primeros quintiles, en los tres

superiores hay una leve ventaja porcentual de los hombres.

Finalmente, según tipo de UES , la participación relativa de

ambos géneros en el total es muy similar, y la de las mujeres en las

UES públicas cae de manera abrupta cuando se sube de quintil: de

81,6% en Q1 a 49,4% en Q5. Lo opuesto se registra en las privadas

para ambos géneros, aunque es más claro en las mujeres, pues sube

de 18,4% en Q1 al 50,6% en Q5.

Para efectos del estudio, el análisis por género es importante.

Las mujeres forman el grupo más numeroso de los primeros tres

quintiles. En los dos superiores la situación responde a los hombres.

Sin embargo, la participación relativa de ellas en las UES sigue el

sentido de los quintiles. Esta realidad no tiene el mismo sentido en

los IP, mientras que para los CFT las mujeres son dominantes en los

primeros quintiles y los hombres en los últimos.

CALIDAD EN LA EDUCACIÓN No^ 26, julio 2007 221

3.2. Caracterización de los estudiantes por edad

La variable edad es relevante cuando se asocia al costo oportunidad

de los estudios. Tanto más se progresa en edad se eleva también el

costo oportunidad de estudiar, el que, además, varía según el quintil

de pertenencia del estudiante: a menor quintil y mayor edad el costo

oportunidad de estudiar es superior. La revisión de los resultados

siguientes (tabla 9) es consistente con la hipótesis precedente. Los

estudiantes de Q1 son más jóvenes: 39,3% tiene hasta 20 años, valor

que se reduce en cuanto se asciende de quintil, llegando a 26,7% en

Q5. Esta situación se repite con menor rango para el tramo de edad

siguiente (21 y 22 años). Ello se equilibra en el intervalo de edad

superior (23 a 24), iniciando su reversión hasta llegar a una situación

opuesta: en los estudiantes de más de 30 años (7,1% del total) un

tercio pertenece a Q5 y casi otro tanto a Q4, los de Q1 son casi 1/

menos que Q5, ratificando que el costo oportunidad por edad incide

en que los primeros quintiles tengan menor edad (Chi 2 de 89,17***

1/16 gl).

Tabla 9. Estudiantes por quintil y rangos de edad (2003)

Quintil

Edad hasta Total 20 años 21 a 22^ 23 a 24^ 25 a 30^ 31 y + 1 Casos 246 170 104 79 27 626 % de quintil 39,3% 27,2% 16,6% 12,6% 4,3% 100,0%

% del total 3,9% 2,7% 1,6% 1,2% ,4% 9,9% Casos 367 274 172 147 46 1. % de quintil 36,5% 27,2% 17,1% 14,6% 4,6% 100,0%

% del total 5,8% 4,3% 2,7% 2,3% ,7% 15,8% Casos 394 351 218 249 96 1. % de quintil 30,1% 26,8% 16,7% 19,0% 7,3% 100,0%

% del total 6,2% 5,5% 3,4% 3,9% 1,5% 20,6% Casos 464 427 288 295 134 1. % de quintil 28,9% 26,6% 17,9% 18,3% 8,3% 100,0%

% del total 7,3% 6,7% 4,5% 4,6% 2,1% 25,3% Casos 483 456 344 375 149 1. % de quintil 26,7% 25,2% 19,0% 20,8% 8,2% 100,0%

Total % del total^ 7,6%^ 7,2%^ 5,4%^ 5,9%^ 2,3%^ 28,4% Casos 1.954 1.678 1.126 1.145 452 6. % de quintil 30,7% 26,4% 17,7% 18,0% 7,1% 100,0%

CALIDAD EN LA EDUCACIÓN No^ 26, julio 2007 223

muy pocos estudiantes de este quintil en UP (2,7% del grupo etario),

mientras que en las UES públicas es casi del 11%. Esta situación vuelve

a sus diferencias convencionales en los tramos siguientes de edad.

En síntesis, la edad es un factor relevante en la caracterización

de la población, entendiendo que, en su gran mayoría, se concentra

en valores menores de 25 años. Los estudiantes de los primeros

quintiles tienen menor edad, como también es cuantitativamente

menor el grupo de estudiantes de mayor edad que pertenece a los

primeros quintiles. Ello ratifica que existe un costo/oportunidad

superior para los grupos menos favorecidos económicamente y que

se incrementa con la edad. El análisis por institución muestra que,

proporcionalmente, en los CFT está la gente más joven; sin embargo,

paradójicamente, en estas instituciones también están –en términos

relativos– los de mayor edad. Finalmente destaca para el Q5 su fuerte

participación en las UES privadas; si bien no supera en términos

absolutos al grupo de las públicas, proporcionalmente representa un

valor muy superior de estudiantes en todas las edades.

4. Los estudiantes por tipo de institución: centros

de formación técnica, institutos profesionales y

universidades

4.1. Rasgos comunes

Los resultados de la serie de años (1998, 2000, 2003) caracterizan

a los estudiantes del sistema de ES con ciertos rasgos compartidos o

comunes, producto de la selectividad del sistema escolar desde sus

inicios, provocando que presenten valores semejantes en variables

claves. Esta sección se orienta a analizar los elementos compartidos

de mayor significación.

El principal rasgo común del sistema de ES chileno es que

exige a sus alumnos dedicación exclusiva al estudio o bien genera

incompatibilidad importante con la actividad laboral simultánea.

Condición cumplida al menos por el 80% de sus integrantes. De

224 CARACTERIZACIÓN SOCIOECONÓMICA - Sebastián Donoso, Víctor Cancino

esta manera el sistema “modela” una tipología de estudiante que se

impone. Aunque este fenómeno no es nuevo, sí es apreciable, pues

la “dedicación exclusiva al estudio” demanda un soporte financiero

y de calidad de vida razonable. Este rasgo sistémico implica que

el estudiante se adapte “con carácter casi excluyente de toda otra

actividad”, en vez de que el sistema se asimile al estudiante. Esta

característica de la ES ha funcionado como auto filtro para seleccionar

estudiantes (Stevens, 2007), fortaleciendo la semejanza más allá de

lo que inicialmente se pensaba en variables claves de la población

estudiantil.

Cuando se analiza la incorporación de nuevos estudiantes

a la ES a partir de la categorización de los quintiles como criterios

estanco, asentadas en diferencias absolutas, se puede generar una

visión distorsionada de ellos, creyendo que, por fin, los más pobres se

incorporan masivamente a ella, pues todos los quintiles han duplicado

su participación. Los avances en este campo son importantes, como

igualmente lo es comprender que a la ES no llega masivamente la

población indigente (-2% pertenece a ese grupo) y accede una fracción

menor de pobres (6%), de forma que, esencialmente, la población

estudiantil –con algunos bemoles analizados más adelante– está

compuesta masivamente por estudiantes no pobres (92%). Esta última

categorización es amplia, se sustenta en parámetros menos variables

que la estructura de quintiles, expresando que la satisfacción de las

necesidades esenciales es en términos absolutos y no relativos como

establece el análisis por quintiles 7. Los estudiantes de ES pertenecen

mayoritariamente a los últimos dos quintiles, con presencia creciente

de personas de los primeros tres.

La condición de estudiante de dedicación exclusiva demanda un

soporte básico de calidad de vida de la familia o del grupo de referencia

del participante, que deriva en semejanzas importantes en algunas

7 En el análisis se emplean ambos modos de clasificación, aunque, de preferencia, se utiliza el de quintiles dada su generalización comparativa y su uso para asignar beneficios a la población.