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egipto urruela, Apuntes de Historia del Antiguo Egipto

Asignatura: Historia de Egipto, Profesor: J.J. Urruela Quesada, Carrera: Historia, Universidad: UCM

Tipo: Apuntes

2012/2013

Subido el 10/09/2013

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3.6

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I. INTRODUCCIÓN GENERAL
A. EGIPTOLOGÍA Y FUENTES PARA LA HISTORIA DE EGIPTO
1. LA FORMACIÓN DE LA EGIPTOLOGÍA
1.1. Los comienzos
La tierra de los faraones siempre ha fascinado a los viajeros y a los historiadores. Los
escritores de la Antigüedad sintieron una profunda curiosidad por la cultura egipcia:
Heródoto, Diodoro de Sicilia, Julio César, Estrabón, Plutarco…
El tesoro egipcio se recuperó con el desciframiento de la escritura jeroglífica
que permitió el conocimiento de su lengua y cultura, ayudado también por la
Arqueología y los textos conservados.
El incendio de la Biblioteca de Alejandría y la posterior prohibición del culto a
los dioses egipcios por parte del emperador Teodosio I, acabaron con el uso de la
escritura jeroglífica.
1.2. Champollion y la Piedra de Rosetta
Para la mayor parte de los científicos la Egiptología nació en 1822 cuando Jean-
François Champollion había comprendido que los signos de la escritura jeroglífica
egipcia eran tanto fonemas como ideogramas, y que los egipcios utilizaron signos
fonéticos para escribir los nombres de sus reyes y, sobre todo, para los de aquellos que
procedían de una lengua extranjera.
Las circunstancias para este descubrimiento procedían del hecho de haber sido
encontrado en 1799 la famosa Piedra de Rosetta, que contenía la copia de un decreto de
Ptolomeo V, escrito en jeroglífico, demótico y griego.
2. PROBLEMÁTICA DE LAS FUENTES. CRONOLOGÍA
2.1. Textos y Arqueología
La Arqueología es la que pone el acento sobre uno de los problemas fundamentales de
la investigación histórica de esta sociedad. Fueron burócratas compulsivos pero no
cultivaron, estrictamente hablando, el género historiográfico. Dejaron, eso sí, crónicas
escritas en las paredes de sus templos, o en estelas conmemorativas, pero su intención
propagandística les resta parte del mérito como documentos precisos. Se supone que sí
disponían de relatos pormenorizados de los acontecimientos pero dichos archivos se han
encontrado una cantidad ínfima. Los datos arqueológicos permiten matizar en ciertas
ocasiones, cuando no contrastar o incluso negar, las referencias textuales.
2.2. Manetón de Sebenitos: s. 3 a.C. : Reinado Ptolomeo I y II
Un caso excepcional fue la obra, hoy perdida en su mayoría, del historiador Manetón de
Sebenitos. Escribió una “Crónica egipcia”, Aegyptiaca , en lengua griega. Se ha
obtenido una lista de reyes agrupados en dinastías que ha servido de punto de partida
para establecer la sucesión de los reinados, así como los elementos fundamentales de la
cronología egipcia.
2.3. Las Listas Reales del Reino nuevo
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I. INTRODUCCIÓN GENERAL

A. EGIPTOLOGÍA Y FUENTES PARA LA HISTORIA DE EGIPTO

1. LA FORMACIÓN DE LA EGIPTOLOGÍA

1.1. Los comienzos

La tierra de los faraones siempre ha fascinado a los viajeros y a los historiadores. Los escritores de la Antigüedad sintieron una profunda curiosidad por la cultura egipcia: Heródoto, Diodoro de Sicilia, Julio César, Estrabón, Plutarco… El tesoro egipcio se recuperó con el desciframiento de la escritura jeroglífica que permitió el conocimiento de su lengua y cultura, ayudado también por la Arqueología y los textos conservados. El incendio de la Biblioteca de Alejandría y la posterior prohibición del culto a los dioses egipcios por parte del emperador Teodosio I, acabaron con el uso de la escritura jeroglífica.

1.2. Champollion y la Piedra de Rosetta

Para la mayor parte de los científicos la Egiptología nació en 1822 cuando Jean- François Champollion había comprendido que los signos de la escritura jeroglífica egipcia eran tanto fonemas como ideogramas, y que los egipcios utilizaron signos fonéticos para escribir los nombres de sus reyes y, sobre todo, para los de aquellos que procedían de una lengua extranjera. Las circunstancias para este descubrimiento procedían del hecho de haber sido encontrado en 1799 la famosa Piedra de Rosetta, que contenía la copia de un decreto de Ptolomeo V, escrito en jeroglífico, demótico y griego.

2. PROBLEMÁTICA DE LAS FUENTES. CRONOLOGÍA

2.1. Textos y Arqueología

La Arqueología es la que pone el acento sobre uno de los problemas fundamentales de la investigación histórica de esta sociedad. Fueron burócratas compulsivos pero no cultivaron, estrictamente hablando, el género historiográfico. Dejaron, eso sí, crónicas escritas en las paredes de sus templos, o en estelas conmemorativas, pero su intención propagandística les resta parte del mérito como documentos precisos. Se supone que sí disponían de relatos pormenorizados de los acontecimientos pero dichos archivos se han encontrado una cantidad ínfima. Los datos arqueológicos permiten matizar en ciertas ocasiones, cuando no contrastar o incluso negar, las referencias textuales.

2.2. Manetón de Sebenitos: s. 3 a.C. : Reinado Ptolomeo I y II

Un caso excepcional fue la obra, hoy perdida en su mayoría, del historiador Manetón de Sebenitos. Escribió una “Crónica egipcia”, Aegyptiaca , en lengua griega. Se ha obtenido una lista de reyes agrupados en dinastías que ha servido de punto de partida para establecer la sucesión de los reinados, así como los elementos fundamentales de la cronología egipcia.

2.3. Las Listas Reales del Reino nuevo

La constitución de una base sólida para la sucesión de los reinados de las treinta dinastías manetonianas ha necesitado del análisis riguroso y la confrontación con otros documentos historiográficos dejados por los egipcios: Papiro de Turín, Listas de Reyes que ciertos faraones del Reino Nuevo dejaron esculpidas en algunos de sus templos más famosos, Cámara de los Antepasados o la Tabla de Sakkarah. Los investigadores han llegado a la conclusión que son extractos de diversos archivos de la realeza, que Manetón pudo consultar pero que no han llegado en nuestros días. Es necesario aclarar que los datos de Manetón no son totalmente correctos; en lo relativo al comienzo del periodo dinástico confundió leyenda y realidad e ignoró la existencia de reyes atestiguados por documentos arqueológicos. También consideró sucesivas a varias dinastías que fueron simultaneas. También es posible que ignorara intencionadamente las contradicciones de la documentación para dar mayor antigüedad a la Historia de Egipto, y ofrecer así al rey macedónico un panorama cronológico más coherente, centralizado y duradero de lo que había sido en realidad la monarquía faraónica. Sin embargo, en otros aspectos, estaba sorprendentemente bien informado como es la duración de muchos reinados o incluso de su muerte.

2.4. La variedad de la documentación arqueológica

La comparación de los datos aportados por todos los documentos conocidos ha permitido realizar un cuadro coherente del desarrollo histórico de la civilización egipcia, pero existen multitud de lagunas en lo que concierne a hechos concretos de los diferentes reinados, como las relaciones comerciales con el extranjero, organización política, económica, social y administrativa. Incluso, por ejemplo, de muchos faraones sólo se conoce su nombre. Gracias a la información que se puede extraer de los grandes edificios religiosos, pilonos, esfinges, paredes cubiertas de jeroglíficos, puede conocerse algo de la estructura de gobierno, de la situación de la clase gobernante, de la diversidad de los cargos eclesiásticos, civiles y militares, del uso de la religión como elemento coercitivo del Estado así como de la utilización de la propaganda política con una efectividad asombrosa, si se tiene en cuenta su duración. Los textos de los papiros añaden información sobre el pensamiento religioso, filosófico, literario así como de sus conocimientos en Medicina, Química, Biología, Botánica y Zoología. De las pirámides e hipogeos funerarios, se obtienen testimonios sobre la profesionalidad de sus artesanos en la diversidad de técnicas requeridas en arquitectura, escultura, pintura, Astronomía, Topografía… pero no dan ninguna información sobre los campesinos, de su situación de semiesclavitud, religiosidad, vida cotidiana, etc. Este tipo de información hay que deducirla de otros documentos que van apareciendo día a día.

2.5. El calendario y la cronología

Se ha podido calcular que la adaptación del año oficial por los egipcios tuvo lugar entre los años finales del cuarto milenio y comienzos del tercero, época en que la sociedad egipcia había unificado culturalmente su territorio y desarrollado suficientemente sus instituciones. La significación ecológica de la crecida hizo que el año se dividiera en 3 estaciones, relacionadas con la situación del agua y el afloramiento de las plantas. El año agrícola empezaba hacia finales de nuestro actual mes de julio, cuando la crecida llegaba a Elefantina, unos veinte días después alcanzaba el Delta. Así comenzaba la primera estación, la inundación, que llamaron akhet ; le seguía la siembra o “emerger de la tierra”, que denominaron peret , y la cosecha, shemu. No olvidaron del todo de su

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B. ESPACIO Y ECOLOGÍA DEL VALLE DEL NILO

3. LA GEOGRAFÍA DE LA CULTURA EGIPCIA

3. Territorio e historia

La cultura egipcia no vivió aislada en su valle, como habitualmente se afirma. Su irradiación, su influencia política y comercial, así como el prestigio de que gozó en el Mediterráneo oriental la hicieron desbordar sus fronteras políticas. Fue también objeto y meta de pueblos limítrofes, lugar de amparo y acogida para los beduinos, pastores y mercaderes, de los que dejaron testimonio sin xenofobia. El binomio unificación- descentralización, tuvo que repetirse varias veces, con consecuencias en su sistema político, social y sus fronteras. Las fronteras fueron variables y estuvieron en función de las necesidades económicas de las élites gobernantes. Siempre hubo una atención constante hacia Nubia, y frecuentes relaciones comerciales con Canaán. Estas relaciones se convirtieron en protectorados y más tarde en dominio político antes de ser perdidas definitivamente después del 1200 a.C. según la fecha tradicional. El territorio nubio, fue inagotable de extracción de oro durante 2.000 años. El Sinaí fue objeto de constante explotación por sus yacimientos mineros de cobre y turquesas principalmente. También realizaron numerosas expediciones al país de Punt, emplazamiento que se piensa que se sitúa al sur de la 5º catarata. El conjunto formado por el Valle del Nilo y las tierras colindantes presentan una gran diversidad ecológica y bruscos contrastes paisajísticos. Valles fluviales y grandes desiertos, cadenas montañosas, regiones bajas pantanosas y mesetas semiáridas. Aprovecharon sus expediciones para realizar puestos comerciales lejanos pero no fueron buenos militares cuando tuvieron que enfrentarse a otros potencias. En el valle del Nilo se produce un contraste extremo: o la tierra fértil o el desierto. La “tierra negra”, ta kemt , alusivo al suelo vegetal y por oposición a la arena del desierto, de color rojizo. Distinguías dos zonas muy claramente: ta mehi , el Bajo Egipto, de ta shema , el Alto Egipto.

El Bajo Egipto estaba dominado por la presencia de los pantanos del Delta. Hay también indicios que permiten pensar en la existencia de una mayor humedad durante el Predinástico y parte del Reino Antiguo en regiones que hoy son puro desierto.

3.1. Territorio y clima

Debido a las escasas lluvias, la cultura egipcia llegó a existir, únicamente, a la presencia del río Nilo, Na-it-rw , que los griegos pronunciaron Neilós. Egipto gozó de una situación especial en el Mundo Antiguo, dotándole de una autonomía que unida al relativo aislamiento de las grandes rutas, permitió que una cultura en desarrollo uniforme con muy pocos cambios tecnológicos. Reducido a la vega a ambos lados del río, el valle en su punto más ancho alcanza sólo 10km y la totalidad de las tierras cultivables, nunca superó los 32.000 km2. Una zona de gran importancia agrícola y ganadera, en la margen izquierda del valle que se une posteriormente a un brazo del Nilo formando un lago central. Los egipcios del Reino Nuevo le llamaron pa-im , algo así como “la región del mar”, de donde procede el nombre árabe actual: El-Fayum. Zona usada para la irrigación en varios momentos. Por sus características pantanosas, un paraíso de los cocodrilos, objeto de adoración simbolizados en el dios Sobek. La costa del Mar Rojo debió ser fuente de recursos madereros en épocas remotas.

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4. LA CRECIDA Y LOS RECURSOS NATURALES

4.1. La inundación

La crecida simbolizaba el poder de la naturaleza, bajo el nombre de Hapy, un genio de la fertilidad. Es posible que nunca los egipcios conocieran sus verdaderas causas pues hasta el siglo 19 no se descubrió que la fuente del Nilo era el lago Victoria. El río Nilo tiene 3 afluentes:

  1. El Nilo Blanco: Nace en el lago Victoria. 80% caudal
  2. Nilo Azul: Nace del lago Tana (Etiopía). 68% caudal
  3. Atabara: 22% caudal.

La riqueza y proporción de los sedimentos, con un alto porcentaje de nutrientes, era fundamental para la agricultura del Nilo egipcio. Primero aparecían las aguas llenas de algas, es el “Nilo Verde”, y el agua seguía subiendo hasta dar paso al “Nilo Rojo”, por la arcilla y vegetación putrefacta. En general la crecida era bastante puntual. Tanto si la altura era insuficiente como si sobrepasaba en exceso el resultado era catastrófico, y ello ocurría 2 de cada 7 años, como media. La actual presa de Asuán ha cambiado totalmente el régimen fluvial del Nilo actual.

4.2. Los recursos naturales

Existe una controversia sobre el origen de las plantas cultivadas en el Valle del Nilo. S especula con una posible procedencia autóctona, al igual que en el Próximo Oriente, de los cereales más corrientes, el trigo y la cebada, en sus diversas variedades. Conocieron multitud de variedades frutales, legumbres y productos de huerta, como la- lechuga, ajos, cebollas, sandía y pepinos. Existe el mito de que no había árboles en Egipto pero no es cierto, destacando el sicomoro, tamarisco, palmeras y acacias… Utilizaron también el ébano que lo importaban de Nubia. En la Antigüedad era posible constatar la presencia de elefantes, jirafas, rinocerontes, hipopótamos, cocodrilos, nutrias, leones, panteras, halcones … También conocieron el perro doméstico, así como el gato común y el salvaje, etc. Egipto era una cantera importante en materia de piedras duras de tipo volcánico y cuyo labrado fueron maestros. Utilizaron distintos tipos de granito, la piedra calcárea, el sílex, la cuarcita y el gres, también piedras blandas como el alabastro. Fueron excelentes alfareros, dado que el Valle del Nilo es un muestrario de arcillas. Utilizaron abundantemente el oro, la plata y el cobre, metales de los que casi siempre dependieron del exterior. Esto influyó notablemente en su política expansionista, tanto hacia Nubia como hacia el Sinaí. Tuvieron una profunda atracción por las piedras preciosas procedentes del desierto, de Nubia o del mismo Egipto; otras piedras las importarían del Sinaí o Asia Anterior, a través de la ruta de caravanas que llegaban hasta el interior de Afganistán (“ruda de la seda”).

5. POBLACIÓN, LENGUA Y SISTEMAS DE ESCRITURA

5.1. El poblamiento y su evolución

La influencia de las ideas etnocentristas y los planteamientos xenófobos llevo a proponer que cada vez que s e producía un cambio cultural importante en la Prehistoria

  1. Egipcio medio o clásico , desde los comienzos del Reino Medio hasta el final de la DIN18, entre 2k-1,3k ca. a.C. Es la lengua de la literatura clásica, textos administrativos y monumentales como religiosos, médicos, matemáticos y fundamentalmente literarios. Es el caso de las “Instrucciones del sabio Ipuwer”, “Las enseñanzas para Merikare”, “El cuento de Sinhué”, “El cuento del naufrago”, el “Himno del Nilo”.
  2. Egipcio medio tardío , lengua intencionadamente arcaizante respecto a al lengua hablada y cuyos testimonios no terminaron sino con el fin de la cultura egipcia. Esto expresa claramente lo que significó para los egipcios posteriores a la DIN18 el inmerso acervo de su Edad Clásica. Fue un mirar hacia atrás con nostalgia. Se encuentra en muchas inscripciones monumentales y en textos religiosos.
  3. Neoegipcio , con la notable excepción de las “Estelas de Kamose”, no se utilizó en los documentos hasta finales de la DIN18. En líneas generales los testimonios abarcan desde 1,3k-700 ca. a.C. Es la lengua de la segunda parte del Reino Nuevo en lo que respecta a los textos literarios, como el “Cuento de los dos hermanos”, el “Viaje de Wenamon”, las “Instrucciones de Any”, las “Instrucciones de Amenemope”. Es le lengua que del 2º Periodo Intermedio que había evolucionado considerablemente.
  4. Demótico , que no debe ser confundido con la escritura, del mismo nombre utilizada para documentos administrativos y privados. Es la lengua de la Época Baja, desde el 700 hasta el final del Alto Imperio romano. Un ejemplo es el Papiro de Insinger.
  5. Copto , es un idioma de la evolución de la última de la lengua egipcia influida por el griego y que se siguió utilizando por los cristianos del Valle del Nilo hasta finales del siglo 17 de nuestra era.

6.2. Introducción a los sistemas de escritura

Los egipcios conocieron tres sistemas de escritura, el jeroglífico , el hierático y el demótico. Este último apareció como una variante con carácter propio del hierático y se utilizó a partir del siglo 8 a.C. El hierático había estado en uso, sin embargo, desde la consolidación del sistema jeroglífico y se siguió utilizando hasta época romana. Sus grafemas pueden transcribirse signo a signo por sus equivalentes en jeroglífico. Por el contrario el demótico está formado por grafemas que son equivalentes a grupos de signos hieráticos y su transcripción a jeroglíficos signo por signo no es posible. La escritura copta , resultado de la aplicación a la última fase de la lengua egipcia llamada también copto, del alfabeto griego, no puede ser considerada, estrictamente, como una escritura propia de la cultura faraónica. Los otros tres sistemas de escritura no incluían los sonidos vocálicos, el copto sí, dado que era una adaptación del alfabeto griego al que se habían agregado siete signos, propios de sonidos de la lengua nativa que el griego no tenía, adoptados de la escritura demótica. Los jeroglíficos se grabaron sobre materiales como la piedra y a veces la madera. Un tipo de jeroglífico cursivo, más estilizado se utilizó también para escribir en papiro. Pero la escritura típica del papiro fue la hierática , que también se utilizó para hacer apuntes sobre materiales reutilizados como los fragmentos de piedra calcárea o cerámica, llamada ostracom (ostraca en plural). Los escolares o aspirantes a escriba practicaban normalmente sobre estos materiales, antes de utilizar el papiro, cuya preparación era más laboriosa. Los primeros signos del sistema jeroglífico se testimonian en un momento del Predinástico próximo al 3300 a.C. Habrá que esperar a las llamadas paletas protodinásticas para poder contemplar dichos signos en su más pura esencia. En estos

documentos algunos de los signos ya expresan sonido, mientras que otro expresan significado o sentido, Más adelante podrá apreciarse que algunos signos expresarán sonido y sentido al mismo tiempo. Cuando Champollion dio a conocer su descubrimiento indicó la presencia de signos fonéticos, simbólicos y e ideográficos, al mismo tiempo, en la misma frase e incluso en la misma palabra. Esto es una de las realizaciones más peculiares de la escritura jeroglífica egipcia, y una de las razones de la dificultad de su desciframiento. El número de signos del sistema jeroglífico osciló en torno a unos 750 pero los escribas de época tardía llegaron a utilizar varios miles, producto de variaciones en el diseño. A veces un signo sufría un cambio en su diseño, o simplemente desaparecía un tiempo y volvería a ser usado más tarde. Este enorme conjunto de signos estaba formado, sin embargo por categorías diferentes.

  1. Ideogramas , dado que en principio había nacido como una escritura ideográfica, en la cual cada signo expresaba el objeto que personificaba. También se utilizan para indicar acciones o actividades. Como las ideas abstractas no eran representables procedieron a expresarlas mediante el uso y suma de signos cuyos objetos identificables tenían en egipcio algún o algunos sonidos con los de la palabra de la idea a reproducir. Podían ser utilizados también como fonogramas y algunos como determinativos.
  2. Fonogramas o signos fonéticos. Las gramáticas de egipcio presentan un pseudoalfabeto de 24 signos consonánticos (y también semiconsonánticos) o monolíteros. No escribían las vocales.
  3. Signos bilíteros y trilíteros , en número de 80 y 50 aproximada y respectivamente. La reduplicación de los signos de sonido es lo que es conocido como el complemente fonético. Acompañaban a los signos monolíteros dentro de la misma palabra para corroborar su valor fonético.
  4. Determinativos acompañaban a los signos fonéticos para explicar el campo o valor semántico al que se referían, es decir, no se leían, pero ayudaban a la lectura del resto de los signos. Iban al final de la palabra, pero los omitían con frecuencia. En las partículas gramaticales no se utilizaban.

La combinación de estas tres categorías de signos, ideogramas , fonogramas y determinativos constituyen el sistema jeroglífico, que fue utilizado por los egipcios hasta el fin de su cultura e incluso durante el periodo grecorromano. Nunca tuvieron reglas muy estrictas y la originalidad de los escribas, así como el uso de abreviaturas, hicieron del sistema algo realmente complicado. Las variantes ortográficas se multiplicaban por la cual una misma palabra podía ser representada con más o menos, o incluso mediante signos diferentes en contextos o en épocas distintas.

7. LA CULTURA EGIPCIA A EXAMEN

7.1. El sistema político y la propiedad de la tierra

La cultura egipcia fue expresión de un Estado, y por lo tanto de un sistema político y su correspondiente estructura social. Este sistema gozó de tan notable estabilidad basando en el sometimiento de una población semiesclava y tras generar una enorme capacidad de organización de la mano de obra.

7.1.1. Relación entre sistema político y propiedad de la tierra

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Usufructo heredable y colonato militar .- La posibilidad de mantener y traspasar el usufructo territorial dependía de la fuerza del poder central. Si el centralismo gubernamental era fuerte, la nobleza local se convertía en mera representante del poder en su territorio, siendo necesario las prebendas a funcionarios. Si por el contrario, el poder central era débil las aristocracias locales se hacían hereditarias, controlaban numerosos cargos civiles y religioso y explotaban los recursos territoriales en su propio beneficio. El campesino, por el contrario, nunca pudo hacerlo. Su persona, los animales y aperos estaban vinculados a la tierra, por lo que daba igual quién fuese el beneficiario del excedente. Probablemente con monarcas fuertes la corrupción menguaba en leve beneficio para el labrador. Con el paso del tiempo y por razones de política militar, algunos usufructos de tierra llegaron a convertirse en mercedes concedidas a soldados con el compromiso de dar hijos a la milicia. Tales usufructos, nacidos en la 2º mitad del Reino Nuevo fueron muy inestables, pero propiciaron la potenciación de la clase media, ya existente, pero inestable, y víctima de los desastres políticos del 3º Periodo Intermedio y la época Baja. Pero ello implicó transformaciones sociales y repercusiones de índole ideológica en el propio sistema político.

7.1.2. Religión como razón de Estado

El aparato burocrático y administrativo podía movilizar enormes contingentes de mano de obra. Obras de esta índole sólo eran posibles porque existía previamente la organización necesaria para ello. El campesino vinculado a la tierra contemplaba sobre él tanto a la comunidad local a la que pertenecía, como a la burocracia real por la que sufría la exacción de los excedentes y la obligatoriedad de los trabajos colectivos, bien fueran hidráulicos o destinados al ensalzamiento del faraón-dios o de los dioses en general. El aparato religioso podía justificar el trabajo como participación en la otra vida del faraón y del trabajador mismo, o como una necesidad colectiva para poder subsistir, siendo así que la estabilidad del sistema estaba asegurada. La religión, como elemento de estructuración de las creencias operaba como instrumento del poder del Estado, como control y en beneficio de la clase dirigente y como elemento ideológico clave para el sometimiento de la clase dirigida, la gran mayoría. El campesino aceptaba la extracción tributaria como contribución a la obra colectiva organizada por el poder central. Incluso el propio lujo de la clase dominante obtenido de los sobrantes de esas apropiaciones, quedaba justificado como pago a los servicios prestados en el ejercicio de las funciones sociales definidas como contribución al mantenimiento del sistema global. Tal estructura era prácticamente inmune al paso del tiempo.

7.2. Monarquía y substrato africano

7.2.1. La monarquía de origen divino. Realeza Sagrada

El tipo de monarquía que emerge de este sistema nace de la sociedad tribal del substrato

africano que se perpetuará por milenios convertida en realiza de origen divino como elemento fundamental del sistema. Este proceso había nacido en el caldo de cultivo de la neolitización. Hay quienes hablan de realeza sagrada, y valoran sus diferencias con el concepto de realeza divina ya que los egipcios expresaron la divinidad de sus faraones como algo que emanaba de los dioses, aunque aceptaban que pertenecía a la misma clase de seres. Por un lado

reencarnaba a los dioses ante los hombres y por el otro se presentaba como mediador de éstos ante los primeros. La monarquía alternó épocas gloriosas con situaciones de descrédito, en lo político y en lo militar,. En el ámbito del trasfondo religioso, la conceptualización siempre fue divina. Así se expresó en el arte, en beneficio de lo que se considera en todo momento necesario para la estabilidad del sistema. Dentro del nivel de creencias ancestrales, existía un conjunto de principios del pensamiento religioso que imponía su carácter, como por ejemplo la relación entre la categoría de los seres divinos y el carácter funerario. Lo divino es tal por haber traspasado el límite de la vida, por convertirse en un ser de ultratumba. La mera existencia de la fiesta sed era la necesidad de demostrar vigor y fortaleza para evitar la muerte, en otro tiempo ritualizada por necesaria. En los “Textos de las Pirámides” del Reino Antiguo es incuestionable el destino astral de los faraones convertidos en dios. Nacían como hombres pero se consideraba que morían como dioses. La monarquía nunca fue cuestionada, su derecho era de origen divino y los nombres de los reyes así lo manifestaban. Como Horus resucitado el rey, el “buen dios”, encarnaba el mito de Osiris, el “gran dios” que muere para salvar a la humanidad del hambre, pues de su cuerpo nacen las plantas cultivables. Así es un Horus, “hijo de dios”, como es “hijo de Ra”, dios cósmico por excelencia. También es garante de la maat , personificación de la diosa de la verdad, la justicia y el orden universal. Otros nombres le relacionan con las dos diosas que simbolizan el Alto y Bajo Egipto respectivamente, las “Dos Damas” o las

“Dos Señoras”, es decir, la diosa buitre Nekhbet y la diosa cobra Wadjet. El empleo de la palabra “faraón” procede la alusión al palacio o “gran casa” en que residía.

El rey como ser humano .- La concepción divina de la monarquía no impidió que en ciertos testimonios aflorara el hecho de que el rey era considera, además, un ser humano. Esto plantea la duda sobre si el rey era considerado divino o simplemente sagrado. Muchos reyes no habían sido destinados a gobernar desde su nacimiento. Casos como para sustituir a su hermano, por ser usurpadores o reyes electos por una camarilla. La condición humana al nacer no impedía la divinización posterior al ocupar el trono. El rey recibo de los dioses los dones necesarios para convertirse en dios él mismo, pero en estos casos su divinidad sería de menor grado. En otras ocasiones se atribuye a un monarca el no haber “cumplido la maat ”, no haber gobernado con justicia al no impedir que el caos imperase sobre el orden; esto aparece en “Lamentaciones del sabio Ipuwer”. Estas vicisitudes pueden solventarse incidiendo en la idea de la consideración divina de la monarquía en abstracto. El cargo es divino, la persona humana. La consideración sobre la divinidad de la monarquía está presente en los documentos de todas las épocas, pero las manifestaciones de su carácter humano es escaso. Es obvio que hubo unos faraones que tuvieron mejor recuerdo que otros y éstos se potenciaron en su culto funerario durante un mayor periodo.

El rey-dios y los dioses .- El culto al faraón y al misterio de la reencarnación divina por parte del dios de la realeza están íntimamente ligados a la concepción de lo divino. La vinculación del rey con los dioses Ra, Amón-Ra, Horus y Osiris; con la personificación divina de las “Dos Tierras” y con la diosa Maat, es el resultado de un proceso de maduración de las creencias religiosas que nunca acabó del todo, llevada por los sacerdotes una reelaboración constante. Su politeísmo sincretizante no ocultaba ningún monoteísmo soterrado. En la mentalidad egipcia la pluralidad de los dioses no ofrece ninguna dificultad de

La administración local de la justicia dependía de las autoridades locales, pero se ignora si había una legislación a instancias del visir. Se conoce la existencia de tribunales pero se ignoran las competencias exactas. Los llamados “Seis Grandes Tribunales”. Existían otros Grandes Tribunales pero no poseemos mucha documentación; existieron también tribunales de los templos. Para ocasiones especiales el rey ordenaba la formación de un “consejo” o jurado para decidir sobre delitos de lesa majestad. No existía una carrera judicial, ni una figura de juez en sentido estricto. En algunas ocasiones se recurría al oráculo de los dioses, lo que prueba la importancia de la religión. Se utilizó este procedimiento incluso para nombrar al heredero del cargo real. Probablemente la idea de codificar las leyes era contraria a la práctica del poder faraónico, aunque hay indicios de catalogación y análisis de decretos reales.

La organización administrativa .- La dualidad preside la administración de las instituciones centrales desdobladas en dos capitales diferentes del Norte y del Sur. El equilibrio de fuerzas entre poder central y local hizo inútiles ciertos cargos. En materia económica habría que destacar la “Doble Casa del Tesoro” y la “Casa del Doble Granero” que en su conjunto se encargaban de la recogida de impuestos en especie, dado que nunca hubo moneda aunque sí unidades de cuenta. Estas dos instituciones se encargaban de la redistribución en todo el territorio de Egipto. Una enorme importancia debían tener los “Archivos Reales” o “Archivos del Doble Taller” que estuvieron dirigidos por personajes cuyo cargo estaba supeditado al

visir. La mayor concentración de funcionarios y escribas se encontraban en los palacios y los templos. La “Residencia Real” era el centro de la actividad política y económica. Su relación debía ser constante, y así lo prueba el cuerpo de mensajeros reales. Otros centros de actividad importante fueron las fundaciones funerarias reales, que junto con los palacios mortuorios, que fueron centros de explotación, almacenamiento y redistribución de alimentos. La dualidad territorial propició en la descentralización. Las respectivas capitales, aunque cambiaron, siempre estuvieron alejadas entre sí y esto potenció estilos distintos tanto en el arte como en la burocracia. Las principales escuelas de escribas siempre estuvieron en el Norte. “La sátira de los oficios” como el texto del Papiro Lansing han quedado como muestra extraordinaria de la necesidad que del oficio de escriba tenía el Estado egipcio, que propugnaban la promoción social de éstos. Las unidades territoriales más pequeñas eran los spaut/spat , llamados nomos en época ptolemaica. Al frente de estas “provincias” o “demarcaciones” había un gobernador o nomarca. Estos cargos fueron frecuentemente hereditarios, dando incluso origen a dinastías locales que ejercían su poder y competencias con plena autonomía. No está nada claro que fueran los responsables de organizar los trabajos previos a la crecida. Los faraones propiciaron siempre el control de estos cargos a través de su vinculación con la casa real. Las demarcaciones territoriales se borraban a veces con la inundación y los conflictos entre alcaldes y también entre nomarcas eran continuos. Los reyes de la DIN 12, dividieron Egipto en tres demarcaciones ( waret ) que duraría hasta época de Thutmosis 3:

  1. Norte: Delta
  2. Sur: Egipto Medio
  3. “La Cabeza del Sur”: Capital Tebas (“El Cetro”).

7.4. Una sociedad piramidal

Había un reducido grupo de personajes de la más alta categoría, regidores del Estado y de los puestos más importantes de la administración, vinculados a familias emparentadas o no con la realeza. A estos personajes se les supeditan otros más numerosos que ocupan los cargos directores de las distintas secciones administrativas y locales. A ellos hay que sumarles el sacerdocio. A todo este conjunto se les puede considerar el grupo dirigente y probablemente pudieran disfrutar de ciertas posibilidades de ascenso social. En los centros de poder, templos y palacios, gran cantidad de escribas y servidores de toda índole permanecían vínculos de por vida tanto en su aspecto personal como labora. Las “ciudades de los trabajadores” agrupan a los especialistas en las más variadas técnicas manuales. La herencia del puesto de trabajo y el aprendizaje en el seno de la unidad familiar podría calificarse de clase media. De estos dos grupos se tienen noticias directas e indirectas. Pero del resto de la población, la más numerosa, nada se sabe por ella misma. Analfabeta y desprovista de medios no pudo dejar apenas testimonios directos y los indirectos hay que interpretarlos. Estaba constituida por la masas campesina y servil, así como extranjeros, fueron o no prisioneros de guerra. Este enorme conjunto de mano de obra se clasificaba en un abanico de estatutos de dependencia. Desde el personal campesino adscrito a la tierra en las diversas aldeas, los esclavos propiamente dichos, no muy numerosos, pasando por la existencia de los simples campesinos y siervos. Está claro que en esta gran masa de población, sus libertades estaban restringidas. La enorme necesidad de mano de obra fue el motor de esta articulación social.

Aparte de las actividades campesinas, necesarias para crear el excedente agropecuario, existieron las corveas ocasionales, destinadas a la construcción de los grandes complejos templarios, palaciales o mortuorios, dado que la mano de obra especializada ya estaba agrupada en los recintos específicos mencionados anteriormente Estas corveas se establecían fundamentalmente en aquellos momentos en que los trabajos agrícolas lo permitían. En otras ocasiones familias de campesinos eran desplazados a zonas agrícolas de nueva creación, roturadas sobre pantanos desecados, por ejemplo, llamados en los textos “colonos reales”. Es evidente que no puede considerarse al egipcio de la clase inferior como un ciudadano al estilo griego o romano. Tampoco puede decirse que la sociedad egipcia fuera esclavista, al menos desde el punto de vista del mundo clásico. La esclavitud no era necesaria porque la mayor parte de los egipcios eran prácticamente semiesclavos.

II. EL PREDINÁSTICO, LA UNIFICACIÓN Y EL PERIODO TINITA

C. EL DINÁSTICO TEMPRANO O PERIODO TINITA

8. LA RECONSTRUCCIÓN DE LOS ACONTECIMIENTOS

El significado del periodo .- La mal llamada Unificación fue el resultado de un largo proceso, ni uniforme ni continuado. El Dinástico Temprano o Periodo Tinita (por la ciudad de origen de la dinastía, Thinis) no fue un reino totalmente centralizado y no es posible pensar en que se alcanzara el control absoluto del Valle, pero desde luego marcó históricamente a los egipcios, considerando a Menes como fundador del Estado Unificado. Significó la estabilidad, al menos parcial, para la fundamentación de una realeza institucional garante del proceso económico. Tras el surgimiento de un Estado Unificado empieza a manifestarse cierto tipo de reivindicaciones regionales, ideológicas, políticas y económicas. Ciertas regiones se levantarán debido al yugo impuesto por un estado conquistador. De tal forma la monarquía egipcia supo resolver, aunque no siempre con eficacia, esas discrepancias.

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El Horus Aha

El Horus Aha, cuyo significado “el combatiente” ( aha es el pez perca, que tiene forma de voraz), era muy probablemente hijo de Narmer. Se conoce el nombre de su esposa, Neithotep (Neith está satisfecha). Se ha supuesto que este matrimonio supondría la alianza con una antigua familia aristocrática, en otro tiempo gobernantes del protorreino de Nagada. Se conocen otros documentos que muestran a este rey conmemorando una victoria en Nubia, recibiendo tributo de los libios y fundando un templo a la diosa Neith. La presencia de la diosa Neith formando parte de su nombre podría interpretarse como un acercamiento a las tradiciones religiosas del Norte. Pueden conjugarse todos estos factores para entender que el Horus Aha fue un luchador por la Unificación y un hábil diplomático por la paz; igualmente se cree que la mujer de Aha adoptó el nombre de Neithotep al ser coronada. De la tumba atribuida al Horus Aha en Abydos procede una tablilla de marfil conteniendo su nombre. De los 6 o 7 reyes que le siguieron se conoce poco más que su nombre.

Rey Teti (?)

En la lista de Abydos y en el Papiro de Turín figura un rey Teti o Atoti que tal vez sucediera a Aha y del que se desconoce su nombre de Horus.

Horus Djer, rey Athothis

Su nombre podría interpretarse como “el que socorre”. La tumba atribuida en Abydos es algo más grande que la de Aha y en ella se hallaban joyas, numerosos objetos de orfebrería, mobiliario y tablillas de madera y de marfil. Su memoria debió alcanzar cierta importancia, puesto que la tumba fue considera como santuario del dios Osiris desde la DIN18 hasta la 26. En Sakkarah se encuentra otra sepultura en la que han aparecido diversos objetos con su nombre. La Piedra de Palermo recoge una campaña contra los asiáticos.

Horus Wadjy (Djet), rey Ita

Este monarca es bien conocido por la estala que lo representa con el signo de la serpiente, por lo que es llamado comúnmente el rey “Serpiente”. Hay razones para pensar que bajo su mandato se inició una expedición por la ruta del Mar Rojo, tal vez para explotar recursos minerales. Antes del siguiente rey parece que hay que colocar a una reina regente, de nombre Merneth/Merineth, “amada de Neith”. Durante mucho tiempo se creyó que se trataba de un rey.

Horus Den, rey Septi (Usaphaidos)

El reinado de Den se le asignan 20 años. Se conoce la celebración de la fiesta del jubileo sagrado, sed , documentada tanto en dos tablillas de marfil como en los Anales de la Piedra de Palermo. Una pieza de marfil que está en el British, muestra al rey golpeando a un asiático, lo que puede tener relación con la alusión a una expedición al Sinaí en la

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Piedra de Palermo. Se documental el culto de Apis y se aprecian en ciertos progresos en cultura material: por primera vez la tumba real se construyó con bloques de piedra.

Horus Adjib , rey Meripibia (Miebis o Niebais)

Dos victorias del rey sobre enemigos, presumiblemente en las fronteras del país; la celebración de las fiestas sed ; fundaciones y actos religiosos y, lo más interesante, la cinta de un censo. Los años de su reinado oscilan entre 16 y 26. En la Lista de Reyes conocida como “Tabla de Sakkarah” ocupa el primer lugar, lo que ha servido para sospechar que de su reinado data la utilización de Menfis como capital. Esto equivaldría a afirmar que los reyes anteriores residieron en Thinis, pero entra en contradicción con la presencia en la necrópolis de Sakkarah de tumbas fechables desde el reinado de Aha. Su complejidad arquitectónica indica la fusión de las técnicas del Alto Egipto con el desarrollo arquitectónico de la región de Menfis.

Horus Semerkhet, rey Semsem (Sememphes)

Pudo ser un usurpador., puesto que alteró las inscripciones con los nombres, pero él sufrió la misma operación por parte de quien le siguió en el trono de Egipto. Manetón le atribuye 18 años de reinado, significados por el desastre. Su nombre no está en la Tabla de Sakkarah, lo que aumenta de usurpación

Horus Kaa, rey Kebehu (Bieneches)

El Horus Kaa, reinó 33 años y se indican la celebración de su fiesta sed. Con este rey Manetón termina la DIN1 a la que atribuye unos 253 años. Manetón no explica la posible relación entre ambas familias en el trono.

La Dinastía 2

Por los datos arqueológicos es una nueva familia la que toma el poder en Egipto y rompe con algunas costumbres puesto que deja de enterrarse en Abydos. Es posible que fuera originaria de la élite cortesana de Menfis. La reconstrucción de la línea sucesoria no ha sido posible en su totalidad.

Horus (y Seth) Hotepsekhemuy, rey Hotep (Boethos)

En Manetón el primer rey recibe el nombre de Boethos. La tumba del rey estaba emplazada en Sakkarah, pero nada queda de su superestructura. Un laberinto de más de 100 metros de largo y 70 cámaras está indiciando un cambio en las costumbres funerarias. La morada de la eternidad se hace más compleja. Durante su reinado comienza el culto solar, dado que el término Ra aparecerá conformando el nombre de su sucesor.

Horus Ra-neb (o Neb-ra), rey Nebu-nefer (Kaiechos)

“Ra es el Señor”, posible traducción del nombre del rey. Sobre su persona recae el interesante mérito de ser el primer faraón con un nombre compuesto con el del dios Ra, y dada la mención en Manetón de la adoración del toro Mnevis de Heliópolis (bajo un

La centralización progresiva por una familia reinante procedente del Alto Egipto es posible que nunca alcanzara un grado de efectividad total en la DIN1. Los reyes de la 2º, recogerían esa herencia y las disidencias no sólo se mantuvieron, sino que es posible que se multiplicaron tanto en el Norte como en el Sur. El mito de la Unificación, como el mito de las “Dos Tierras”, confeccionados posteriormente mediante la manipulación de los hechos y de la toponimia, dieron origen tanto a una leyenda falseadora de los acontecimientos como, en feliz expresión de B.J. Kemp, a una “geografía simbólica”, que se convertirán durante 3 milenios en un leitmotiv de la literatura del poder. La monarquía, como expresión suprema del Estado, es el resultado definitivo de las ideas y de las acciones. En algún momento del proceso centralizador la tesis del rey- dios tomó forma como arma necesaria de autoridad. La composición de la tradición de las “Dos Tierras” estaría íntimamente relacionada con la necesidad de mantener la autoridad allí donde la monarquía sólo se había manifestado por el hecho de la conquista. Para mantener el equilibrio de los reyes del Periodo Tinita parece que tuvieron de realizar inusitados esfuerzos para demostrar los beneficios reales del control central de la crecida, bajo la óptica de la intervención de los dioses. La idea de un rey-dios era el complemento ideal a esa conquista pero fueron necesarios varios cientos de años para consolidar el estado teocrático de las “Dos Tierras”. Dicha consolidación requería la maduración previa de los elementos teológicos, tanto en lo que se refería a la esfera del poder real, como también a ciertos aspectos más relacionados con las creencias populares y la práctica de la religiosidad cotidiana.

Los nombres de Horus de los faraones prueban la trascendencia del dios de la monarquía, y el hecho de que su teología era, necesariamente, muy antigua. La figura de la diosa Bat, cabeza vacuna con cuernos, de la Paleta de Narmer, y su asimilación a la diosa paredro de Horus, Hator ( hat-thor , es decir: “morada de Horus”) están íntimamente relacionados con el aspecto monárquico de su culto. Por otra parte, los testimonios de Re son evidentes pos sí mismos, y prueban la actividad del santuario de On, localidad llamada Heliópolis en el Periodo Ptolemaico. El establecimiento del ideal de monarquía, que puede apreciarse en la traducción de los nombres de algunos reyes, implicaba ya la vigencia del concepto de Maat, fuerza cósmica de la naturaleza, armonía y orden universal, mantenedora de la estabilidad originada en la creación primigenia, y que el rey debía mantener y propugnar, y del cual era garante. La maat , diosa con culto en épocas posteriores, fue en un principio un concepto deificado, y se podía asimilar a la idea de verdad y justicia en tanto que lo verdadero y lo justo, para los egipcios, era lo que ocupaba un lugar en el orden establecido la primera vez. La Piedra de Palermo cita a las dinastías tinitas la celebración de la fiesta de Sokar, dios de la necrópolis menfita, a veces asociado a Ptah. Es posible que estuviese ya vinculado con el buey Apis, animal sagrado de la región. También se mencionan las fiestas de Anubis, dios protector de las necrópolis, cuyo culto estaba íntimamente ligado al mito de Osiris. Frecuentemente se atribuye a Época Tinita la redacción de la cosmogonía del dios Ptah, contenida en la Piedra de Shabaka (faraón DIN 25), pero la crítica moderna ha descartado esa posibilidad. A través de Manetón se conoce que se adoraba, además del mencionado Apis, al buey Mnevis de Heliópolis y a un carnero en Mendes. Aparecen sellos de la diosa-leona Mehit, protectora de Hierakómpolis, junto con la diosa buitre Nekhbet. También se documenta a Mefdet diosa gato, tal vez un precedente de la Baset. Es de suponer, que los cultos fundamentales están ya constituidos. Y por encima de todos ellos, y revistiendo una enorme trascendencia, los del Horus, el “rey vivo”, y Osiris, el “rey muerto”.

9.2. El Estado, la sociedad y la administración

Se ha dado por supuesto que la fundación de Menfis, significó automáticamente su capitalidad. Los acontecimientos, oscuros por otra parte, de la DIN2, podrían apuntar a la vigencia de Hierakómpolis como sede temporal de la realeza y cabeza de la administración en el Sur. Pero la presencia de Seth en los nombres de Sekhemib y de Khasekhemuy podría significar la vinculación de estos reyes con la antigua ciudad de Nagada. Estas consideraciones inciden de nuevo sobre una probable descentralización durante la 2º mitad de la DIN2. Los reyes de la DIN1 siguieron enterrándose en el recinto sagrado de sus antepasados, en Abydos. La aristocracia más alta se enterró en Sakkarah. Muchos de los funcionarios de tipo medio se hicieron enterrar en la necrópolis de Helwan. No todos los investigadores están de acuerdo en que los cultos osirianos puedan documentarse ya en los enterramientos de estos funcionarios. Los tipos de tumba señalan las clases sociales: en primer lugar reyes y alta nobleza; en segundo cargos sacerdotales y civiles de tipo medio. Finalmente cargos menores y artesanos. Los campesinos eran enterradores directamente en una fosa en la arena del desierto. En Abydos, las sepulturas subsidiarias de los servidores reales revelan la posibilidad de sacrificios humanos. Si estos rituales tuvieron lugar efectivamente hay que relacionarlos con la herencia tribal africana. De esa herencia puede ser un reflejo la celebración de la fiesta sed rito de rejuvenecimiento del monarca, fórmula para evitar la inmolación ritual que posiblemente tenía lugar en otros tiempos lejanos. La presencia de la madre en la

filiación de los reyes en la Piedra de Palermo recuerda asimismo, otro aspecto de las leyes de parentesco de las tribus africanas, que se mantendrá durante toda la civilización faraónica, incluso en simples particulares. Pero también se mantuvo la doble filiación. La importancia dada en la realza a la gran esposa real, está remitiendo a una infraestructura familiar y social nunca olvidada del todo. De la lectura de los breves rótulos que aparecen en la necrópolis surgen nombres y cargos: “Administrador de las finanzas de la Casa Blanca” (Tesorería del Alto Egipto), “Portador del sello de todos los escritos del Sur”, etc. Se discute, incluso, si existe ya el cargo de visir, debido a una inscripción encontrada en la pirámide escalonada del rey Djeser.

9.3. El pensamiento y el desarrollo económico y técnico

El sistema de escritura hace largo tiempo que está formado y desarrollado plenamente puesto que cuenta con signos fonéticos y sistema decimal. Se escriba sobre piedra, madera, papiro, pieles curtidas de animal así como sobre marfil y cerámica. Los sellos de las jarras y los rótulos sobre tablillas son las fuentes más importantes para reconstruir la sucesión real y la administración. Una plaqueta de marfil del reinado de Djer, en la que se representa, probablemente a la estrella Sirio, ha permitido especular sobre la posibilidad de que ya desde la DIN1 los egipcios utilizaron el calendario solar. El desarrollo de las costumbres funerarias sigue paralelo con el de la arquitectura de idéntico fin. El progreso de la tumba es simplemente la lucha contra los saqueadores, la momificación no aparece todavía. Las primeras construcciones son de adobe. La madera de conífera se utiliza con abundancia en las estructuras funerarias. Pero en el reinado de Udimu surge ya la tumba de piedra.

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