

Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Prepara tus exámenes con los documentos que comparten otros estudiantes como tú en Docsity
Encuentra los documentos específicos para los exámenes de tu universidad
Estudia con lecciones y exámenes resueltos basados en los programas académicos de las mejores universidades
Responde a preguntas de exámenes reales y pon a prueba tu preparación
Consigue puntos base para descargar
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Comunidad
Pide ayuda a la comunidad y resuelve tus dudas de estudio
Ebooks gratuitos
Descarga nuestras guías gratuitas sobre técnicas de estudio, métodos para controlar la ansiedad y consejos para la tesis preparadas por los tutores de Docsity
Asignatura: historia antigua de egipto y mesopotamia, Profesor: J.J. Urruela Quesada, Carrera: Historia, Universidad: UCM
Tipo: Apuntes
1 / 3
Esta página no es visible en la vista previa
¡No te pierdas las partes importantes!


Hubo un tiempo en que la Majestad del Rey del Alto y del Bajo Egipto, Esnefru, justificado, ejercía una realeza caritativa en todo este País. Llegó un día en que los altos funcionarios de la Residencia entraron en la Gran Casa para ofrecer sus saludos (al soberano). Luego se fueron , después de haber saludado según su costumbre diaria. Entonces, Su Majestad -¡Vida, Salud, Fuerza!- dijo al portador del sello que estaba a su lado: "Ve y tráeme a los altos funcionarios de la Residencia que acaban de salir de aquí, después de haberme saludado hoy". Fueron conducidos a él enseguida y se prosternaron ante Su Majestad -¡Vida, Salud, Fuerza!- por segunda vez. Su Majestad -¡Vida, Salud, Fuerza!- les dijo: "Amigos, os he hecho llamar para que busquéis para mí a uno de vuestros hijos que sea un hombre sabio , o uno de vuestros hermanos que sea un hombre hábil o a uno de vuestros amigos que haya hecho una hazaña noble, para que pueda hablarme con palabras refinadas, elija frases con cuya escucha Mi Majestad pueda ser entretenida". Los cortesanos se prosternaron una vez mas ante Su Majestad -¡Vida, Salud, Fuerza!- y le dijeron: "¡Oh, rey, nuestro Señor! Hay un gran sacerdote lector de la diosa Bastet, de nombre Neferty. Es un hombre sencillo, pero de gran valor, un escriba excelente con sus dedos; es también un hombre rico, que tiene mayores bienes que cualquiera de su clase. Puede ser traído para que Su Majestad -¡Vida, Salud, Fuerza!- (lo) vea". Dijo Su Majestad: "Id y que me sea traído". Él fue conducido ante él enseguida y se prosternó ante Su Majestad -¡Vida, Salud, Fuerza!- y éste le dijo: "Ven, Neferty, amigo mío, dime algunas palabras refinadas, elige frases con cuya escucha Mi Majestad pueda ser entretenida". Dijo entonces el sacerdote-lector Neferty:"¿Será de cosas que han ocurrido o de cosas que ocurrirán, oh rey, mi Señor?" Su Majestad -¡Vida, Salud, Fuerza!- dijo: "Ciertamente de cosas que ocurrirán, pues lo que llega (hoy) se convierte (rápidamente) en pasado". Después extendí su mano a un cofre que contenía un equipo de escritura, tomo el rollo de papiro y una paleta y comenzó a escribir (aquello que oía). Palabras del sacerdote-lector Neferty, el hombre sabio del este, servidor de la diosa Bastet en el este, y nativo del nomo de Iunu, cuando meditaba lo que iba a ocurrir en el país y evocaba la situación de la región oriental, cuando los asiáticos habían hecho irrupción con sus fuerzas, habían aterrorizado los corazones de los campesinos y habían cogido el ganado mientras araban. Él dijo: "¡Valor, oh corazón mío, llora esta tierra, de la que has nacido! Callarse es un acto malo, pero quien habla merece respeto. Mira, pues, el hombre grande es derribado en la tierra en la que has nacido. ¡No te fatigues! Mira, estas cosas están ante ti, levántate contra lo que está en tu presencia. ¡Mira, los Grandes no gobernarán más el País, lo que fue hecho ha sido deshecho y Re podrá recomenzar la creación! La tierra está casi marchita, ningún resto permanece, no quedará de su destino ni el negro de la uña. (Aún) cuando este país está enfermo, nadie se lamenta, nadie habla, nadie deja caer lágrimas:"¿Que le sucederá a este País?" El disco solar será cubierto y no
brillará más para que la gente lo vea, no se podrá vivir porque las nubes lo recubrirán, y privados de él, todo estará adormecido. Voy a describir lo que está ante mí, no predeciré nada que no llegue: Estará seco el río de Egipto, se cruzará el agua a pie; se irá en busca de agua para que los barcos naveguen; su curso se convertirá en orilla, la orilla será convertida en agua, y el agua, a su vez, se volverá orilla. El viento del Sur combatirá al viento del Norte: el cielo no estará mas (atravesado por) un viento único. Pájaros extraños se multiplicarán en los pantanos del Delta, haciendo sus nidos cerca de la gente, habiéndoles permitido estos que se acerquen por negligencia. Ciertamente han sido destruidas estas cosas agradables, los brazos del Nilo, llenos de comedores de peces, y que rebosaban plenos de peces y aves. Toda felicidad desaparecerá, el País habrá caído en la tristeza, teniendo a esos parásitos, asiáticos que vagan por el País. Los enemigos se alzarán por el este, los asiáticos bajarán a Egipto. La fortaleza estará en peligro, otro hombre se hallará cerca de ella, de modo que ningún ser que sirva de ayuda oirá nada y la escala será retenida durante la noche, se penetrará en la intimidad de las casas, se cazará el sueño de los ojos, de suerte que el hombre acostado dirá:"¡ Estoy despierto!" Los animales del desierto beberán en el río de Egipto, se refrescarán en sus orillas por carecer de alguien a quien temer; Este País irá de un lado a otro sin saber lo que se [avecina, que seguirá estando oculto por la palabra, la vista y el oído. ¡El rostro está sordo y la faz silenciosa (ante esto)! Yo te muestro el País en desorden, pues lo que jamás debía haber llegado ha llegado. Los hombres tomarán las armas de guerra y el País vivirá en la confusión. Los hombres fabricarán flechas de bronce, ansiarán sangre para el sustento, se reirán con una risa de sufrimiento y nadie llorará a causa de la muerte. Nadie velará ayunando por la muerte, pues cada corazón humano será para sí mismo. No se harán lamentaciones en ese día, pues el corazón estará totalmente alejado. El hombre se sentará en su rincón,con su espalda vuelta, mientras que los otros hombres se quitaran la vida uno a otro. Yo te muestro al hijo como un enemigo, al hermano como un [adversario y al hombre asesino de su padre. Toda boca estará llena de "¡Ámame!", pero toda felicidad habrá desaparecido. El País perecerá, su destino será decretado; el daño alcanzará lo que había sido creado y se estará privado de lo que se había encontrado; de suerte que lo que había sido hecho será como si no hubiera existido. Se cogerán los bienes de un hombre, dándoselos a un extranjero. Yo te muestro al señor en la indigencia, al extranjero saciado, el que nunca había llenado para él está ahora necesitado. Se (tratarán) con odio los propios ciudadanos para hacer callar la boca del que habla; si se responde a una palabra, un brazo surgirá con un bastón y se dirá: "¡Matadle!" Una conversación será para el corazón como una llama y no se soportara la palabra de la boca (de otro). El País está empobrecido, mas sus gobernantes son muchos, está desnudo, mas sus impuestos son grandes, el grano es poco abundante, mas la medida es grande y se le mide cuando ésta desborda. Re se apartará de la humanidad, y aunque se eleve a su hora no se sabrá cuando llega el mediodía, porque nadie distinguirá su sombra y no habrá luz para que se le pueda ver; ningunos ojos estarán ya más humedecidos de agua, pues el sol estará en el cielo como la luna. Su curso nocturno no será alterado y sus rayos se ofrecerán a los ojos como antes. Yo te muestro el País en desorden: el que tenía el brazo débil será un