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el bebe humano, Apuntes de Psicología

Asignatura: Cambio y Desarrollo Organizacional (DO), Profesor: desarrollo cognitivo y linguistico, Carrera: Psicología, Universidad: USAL

Tipo: Apuntes

2015/2016

Subido el 14/01/2016

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El bebé humano
PENSAMIENTO
A los dos meses y medio, los niños ya poseen la permanencia de objeto simbólica. Esto se midió mediante un
experimento que constaba de dos fases, la de habituación, en la que se ponía el muñeco detrás de un obstáculo en
forma de U y se mostraba al bebé como el muñeco se desplazaba tras el muro, y la fase experimental, en la que el
muñeco se desplazaba a los largo de un espacio abierto entre dos columnas, por lo tanto el bebé esperaba que el
muñeco pudiera verse en el tramo del centro en el que no había pared. En este experimento lo que se observaba es el
tiempo de mirada del bebé hasta que perdía el interés (variable dependiente).
A los 3 meses y medio se realiza un experimento con el mismo obstáculo en forma de U, pero esta vez se pretende
saber si son conscientes de la altura de un objeto, en primer lugar un objeto más bajo que la parte central del
obstáculo en U se desplaza de un lado a otro, después de varias repeticiones el bebé pierde interés, pero al modificar
la altura del objeto y desplazarlo a través del obstáculo el bebé queda de nuevo sorprendido al “desaparecer” el objeto
en la parte central de la U, aquí el bebé ya es capaz de utilizar las normas de la lógica.
Hasta alrededor de los 9 meses, el bebé no es capaz de buscar y encontrar un objeto ya que no pueden coordinar
acciones motoras complejas y pensamiento (control ejecutivo), pero a los 9 meses según demuestra el experimento de
Andrea Aguiar, en el que se presenta al bebé un objeto para después esconderlo tras una pared de fieltro, este era
capaz de recuperarlo sin problema.
Respecto a las propiedades de los objetos, los niños de 7 meses y medio ya son capaces de diferenciar altura de
anchura, pero no pueden unir 2 leyes físicas, las aprenden de 1 en 1 y experimentando con ellas.
En el laboratorio de Rachel Keen, se realiza un experimento con una rampa y una pelota, si la pelota baja sin ningún
obstáculo el bebé la coge fácilmente, si se coloca una pantalla entre el niño y la rampa, el bebé no tiene problema
para seguir la pelota detrás del obstáculo, lo que demuestra que entiende el concepto clave de la permanencia de
objeto, después se coloca una pared en mitad de la rampa, y el bebé sabe por donde esperar la pelota, ya que conoce
la ley física de que un objeto sólido no puede atravesar otro objeto sólido, sin embargo cuando se ponen la pantalla y
la pared juntas, el bebé no sabe por donde esperar la pelota, ya que a los 9 meses tampoco son capaces de unir 2 leyes
físicas, aun cuando las entienden por separado.
Respecto a los números, los bebés nacen con una capacidad innata para entender los números, saben que tienen un
papá y una mamá, y que dos es más que uno. Cuando algo es evidente, los niños no mantienen mucho el tiempo de
mirada, a los 6 meses tienen un concepto rudimentario de los números (sumas y restas), para entender la diferencia de
cantidad, basándose en la percepción, la razón ha de ser de 2 a 1.
Respecto a la herramientas, a los 11 meses ya son capaces de utilizarlas, como demuestra el experimento en el que se
pone un pato de juguete lejos del alcance del niño, hasta esta edad los niños no son capaces de utilizar la tela sobre la
que está el pato como herramienta para poder alcanzarlo, sin embargo a los 8 meses sí que son capaces de usar estas
herramientas, pero solo por observación y no de forma autonoma.
En el experimento de la cuchara, en el laboratorio de Rachel Keen, muestra que los niños solo son capaces de utilizar
esta herramienta alrededor de los 8 meses si la orientación de la cuchara se presenta hacia la mano preferida. A los 14
meses pueden utilizar las dos manos para manejar la herramienta, pero no de una forma correcta. A los 19 meses usan
las dos manos correctamente (control inhibitorio).
A los 16 meses los niños son capaces de distinguir un material de otro, como se demuestra en el experimento del
pasamanos, en el que se le pone al niño un obstáculo que ha de superar con la ayuda de un pasamanos, el niño
distingue si el material del pasamanos es fiable para ayudarse de él o si por el contrario no es factible hacerlo.
A los 11 meses son capaces de realizar inferencias, saben que un acto sigue a otro, y a los 18 meses ven que los
demás pueden ver sus intenciones, comienzan a entender la palabra NO.
Respecto al egocentrismo del niño, Betty Rapaponi realiza un experimento con dos tipos de comida distintas. El niño
de 14 meses escoge su comida preferida, y por el contrario el experimentador escoge la otra a propósito, poniendo
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El bebé humano

PENSAMIENTO

A los dos meses y medio, los niños ya poseen la permanencia de objeto simbólica. Esto se midió mediante un experimento que constaba de dos fases, la de habituación, en la que se ponía el muñeco detrás de un obstáculo en forma de U y se mostraba al bebé como el muñeco se desplazaba tras el muro, y la fase experimental, en la que el muñeco se desplazaba a los largo de un espacio abierto entre dos columnas, por lo tanto el bebé esperaba que el muñeco pudiera verse en el tramo del centro en el que no había pared. En este experimento lo que se observaba es el tiempo de mirada del bebé hasta que perdía el interés (variable dependiente).

A los 3 meses y medio se realiza un experimento con el mismo obstáculo en forma de U, pero esta vez se pretende saber si son conscientes de la altura de un objeto, en primer lugar un objeto más bajo que la parte central del obstáculo en U se desplaza de un lado a otro, después de varias repeticiones el bebé pierde interés, pero al modificar la altura del objeto y desplazarlo a través del obstáculo el bebé queda de nuevo sorprendido al “desaparecer” el objeto en la parte central de la U, aquí el bebé ya es capaz de utilizar las normas de la lógica.

Hasta alrededor de los 9 meses, el bebé no es capaz de buscar y encontrar un objeto ya que no pueden coordinar acciones motoras complejas y pensamiento (control ejecutivo), pero a los 9 meses según demuestra el experimento de Andrea Aguiar, en el que se presenta al bebé un objeto para después esconderlo tras una pared de fieltro, este era capaz de recuperarlo sin problema.

Respecto a las propiedades de los objetos, los niños de 7 meses y medio ya son capaces de diferenciar altura de anchura, pero no pueden unir 2 leyes físicas, las aprenden de 1 en 1 y experimentando con ellas.

En el laboratorio de Rachel Keen, se realiza un experimento con una rampa y una pelota, si la pelota baja sin ningún obstáculo el bebé la coge fácilmente, si se coloca una pantalla entre el niño y la rampa, el bebé no tiene problema para seguir la pelota detrás del obstáculo, lo que demuestra que entiende el concepto clave de la permanencia de objeto, después se coloca una pared en mitad de la rampa, y el bebé sabe por donde esperar la pelota, ya que conoce la ley física de que un objeto sólido no puede atravesar otro objeto sólido, sin embargo cuando se ponen la pantalla y la pared juntas, el bebé no sabe por donde esperar la pelota, ya que a los 9 meses tampoco son capaces de unir 2 leyes físicas, aun cuando las entienden por separado.

Respecto a los números, los bebés nacen con una capacidad innata para entender los números, saben que tienen un papá y una mamá, y que dos es más que uno. Cuando algo es evidente, los niños no mantienen mucho el tiempo de mirada, a los 6 meses tienen un concepto rudimentario de los números (sumas y restas), para entender la diferencia de cantidad, basándose en la percepción, la razón ha de ser de 2 a 1.

Respecto a la herramientas, a los 11 meses ya son capaces de utilizarlas, como demuestra el experimento en el que se pone un pato de juguete lejos del alcance del niño, hasta esta edad los niños no son capaces de utilizar la tela sobre la que está el pato como herramienta para poder alcanzarlo, sin embargo a los 8 meses sí que son capaces de usar estas herramientas, pero solo por observación y no de forma autonoma.

En el experimento de la cuchara, en el laboratorio de Rachel Keen, muestra que los niños solo son capaces de utilizar esta herramienta alrededor de los 8 meses si la orientación de la cuchara se presenta hacia la mano preferida. A los 14 meses pueden utilizar las dos manos para manejar la herramienta, pero no de una forma correcta. A los 19 meses usan las dos manos correctamente (control inhibitorio).

A los 16 meses los niños son capaces de distinguir un material de otro, como se demuestra en el experimento del pasamanos, en el que se le pone al niño un obstáculo que ha de superar con la ayuda de un pasamanos, el niño distingue si el material del pasamanos es fiable para ayudarse de él o si por el contrario no es factible hacerlo.

A los 11 meses son capaces de realizar inferencias, saben que un acto sigue a otro, y a los 18 meses ven que los demás pueden ver sus intenciones, comienzan a entender la palabra NO.

Respecto al egocentrismo del niño, Betty Rapaponi realiza un experimento con dos tipos de comida distintas. El niño de 14 meses escoge su comida preferida, y por el contrario el experimentador escoge la otra a propósito, poniendo

cara de placer a la elegida por el experimentador y cara de asco a la escogida por el niño. Al pedir la comida al niño, el experimentador recibe la comida preferencial del niño, y no la que él eligió a pesar de los gestos de desagrado o aprobación. Con 4 meses más, a los 18, el niño ya no le da su preferencia al experimentador, sino que le entrega la preferencia de este, así el entendimiento del niño se ha desarrollado.

A los 18 meses también se ha demostrado que el niño comprende la diferencia entre no querer, y no poder, como se demuestra en un experimento también realizado con chimpancés, en el que el experimentador entrega un juguete al niño, pero en el momento de dárselo este juguete se cae, el niño pierde el interés, sin embargo cuando el experimentador muestra deliberadamente su deseo de no querer entregárselo, el bebé se frustra.

Entre los 2 y 3 años, el bebé ya puede manipular diferentes tipo de información a la vezy entiende los símbolos en la vida real, se esconde un juguete en una maqueta de una habitación y luego el niño tiene que saber dónde está el juguete en la habitación real, al averiguarlo es porque sabe que la maqueta representa la realidad. Los niños de 2 años y medio no lo encuentran pero los de 3 años sí, por lo que esta capacidad aparece a esa edad. Aunque con ayuda son capaces de hacerlo a los 2 años, pero no de manera autónoma.

Respecto a los números, poseen una capacidad innata para comprenderlos. A los 6 meses tienen un concepto rudimentario de los números, para entender las diferencias de cantidad, basándose en la percepción, razón de 2 a 1.

Respecto a las herramientas, a los 8 meses son capaces de utilizarlas aprendiendo por observación, y a los 11 meses ya las saben usar independientemente, así se demuestra en el experimento de Rachel Keen, en el que se le presentaba una cuchara con comida pero con diferentes orientaciones. Los bebés saben usarla cuando la orientación de la cuchara se presenta hacia la mano preferida, alrededor de los 8 meses. A los 14 meses son capaces de utilizar las manos pero incorrectamente. A los 19 meses saben utilizar las dos manos para coger la cuchara correctamente (control inhibitorio).

A los 11 meses son capaces de realizar inferencias, y saben que un acto sigue a otro, como se demuestra en el experimento del pato cubierto por la tela, cuando la tela cambiaba, el tiempo de mirada del bebé aumentaba.

A los 16 meses son capaces de distinguir unos materiales de otros, como demuestra el experimento del pasamanos, en el que se exponía un obstáculo a los niños que debían superar ayudándose de un pasamanos, el bebé era capaz de distinguir un material rígido de uno que no lo es, y por lo tanto no sería seguro.

A los 18 meses ven que los demás pueden ver sus intenciones, comienzan a entender la palabra NO.