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Asignatura: Relaciones internacionales, Profesor: Rafael Calduch, Carrera: Periodismo, Universidad: US
Tipo: Apuntes
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2.1. Nacimiento histórico
2.2. Planteamiento histórico del terrorismo como problema
3.1. Narco terrorismo
3.2. Terrorismo nuclear
3.3. Terrorismo de Estado
4.1. Características Principales
4.2. Motivación para el terrorismo
4.2.1. Motivos Psicológicos
4.2.2. Motivos Racionales
4.2.3. Motivos Culturales
5.1.1. El consejo de seguridad
5.1.2. Instrumentos Jurídicos Internacionales
5.2. Interpol
5.3. Grupo de Acción Contra el Terrorismo (GACT)
5.4. Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI)
5.4.1. Medidas contra la financiación del terrorismo
En los últimos tiempos, el terrorismo ha ocupado el proscenio
de la conciencia social y, en mayor medida, internacional; siendo uno de los temas que más se actualiza cada día. A pesar de ello,
dotar al “ terrorismo ” de una definición generalizada y convencional es una tarea, aún hoy en día, inconclusa.
Sin embargo, han sido acuñadas muchas explicaciones del
término:
La definición más inmediata de terrorismo sería su explicación
gramatical y etimológica:
Se considera la primera aparición del concepto terrorismo en 1789 en el Diccionario de la Academia Francesa , donde es explicado como “sistema o régimen de terror”. El origen de esta
definición radica en la época de la Revolución Francesa, en la que se vivían frecuentes ejecuciones por motivos políticos.
El profesor Cuello Calón, perteneciente a la doctrina española, define el terrorismo como “la creación, mediante la ejecución repetida de delitos, de una estado de alarma o de terror en la colectividad o en ciertos grupos sociales, para imponer o favorecer la difusión de determinadas doctrinas sociales o políticas”.
Pontara, G., de la doctrina italiana, define en su obra Dimensioni del Terrorismo Politico un acto terrorista como “acción llevada a cabo como parte de un método de lucha política, que aspira a influir, conquistar o defender el poder del Estado, y que implica el uso de violencia extrema (muertos o heridos) contra personas inocentes, no-combatientes”
Por otra parte podemos analizar el concepto terrorismo desde los puntos de vista político, jurídico y militar:
figuras tipificantes de violaciones, como delitos contra las personas, la libertad […]”
Todas estas definiciones descriptivas podrían llegar a un número infinito. Además hay que añadir un factor que complica la labor: la relatividad de la idea de terrorismo y su manipulación práctica. Esto es porque se habla de varios “tipos” de terrorismo tales como: terrorismo revolucionario , cuyo objetivo es la conquista del poder; el terrorismo blanco o de Estado , encaminado a la conservación del poder del grupo dominante; terrorismo ligado a la lucha por la independencia nacional ; y un terrorismo militar , orientado a exterminar al enemigo. Sin embargo, en los últimos años ha habido un auge notorio del terrorismo internacional (revolucionario o independentista) que extrapola la lucha a más allá de sus fronteras, teniendo como consecuencia una mayor resonancia y efectividad. Se considera terrorismo internacional a todo aquel acto terrorista que tenga consecuencias de envergadura internacional; en el que los terroristas van al extranjero para llevar a cabo sus movimientos o para seleccionar a sus víctimas relacionadas con un Estado extranjero.
Se puede afirmar que se ha rechazado el formular un concepto de terrorismo ontológico, convirtiéndolo en un concepto puramente funcional. Esta resolución es la consecuencia de la dificultad para formular un concepto convencional, generalizado y unitario de
Consecutivamente, haré un repaso de los primeros pasos del terrorismo en la historia:
El en siglo XII, un grupo de musulmanes shiíes, conocidos como “Los Asesinos”, realizaron numerosas campañas terroristas contra musulmanes suníes.
En Irlanda se vivieron episodios terroristas entre los protestantes y los católicos a raíz de la Reforma de la Iglesia en Inglaterra.
Como se verá en el apartado siguiente, fue a finales del siglo XVIII y principios del XIX, con la Revolución Francesa y tras ella, cuando el terrorismo sistemático sufrió un gran impulsó gracias a la ideología de los Jacobinos más extremos. Fue tras las Guerras Napoleónicas, cuando se utilizó el terrorismo.
Ataque terroristas al shogunado Tokugawa durante la restauración Meiji en 1868, impulsada por el nacionalismo imperialista en Japón.
Tras la derrota de la Confederación Sudista en la Guerra Civil estadounidense (1861 – 1865), se creó el Ku Klux Klan en los estados del sur de EE.UU para oprimir y aterrorizar a todos aquellos que suponen el objeto de su rechazo (gente de raza negra, homosexuales, judíos, católicos y comunistas), así como a los representantes de las administraciones de la reconstrucción impuesta por el Gobiernos Federal.
En toda Europa, a finales del siglo XIX, los partidarios del anarquismo realizaron ataques terroristas contra altos mandatarios o incluso ciudadanos corrientes. Una víctima notable fue la emperatriz Isabel, esposa de Francisco José I, asesinada por un anarquista italiano en 1898. El movimiento revolucionario ruso existente antes de la Primera Guerra Mundial tuvo un fuerte componente terrorista.
En el siglo XX, grupos como la Organización Revolucionaria Interna de Macedonia, la Ustashi croata, y el Ejército Republicano Irlandés (IRA) realizaron a menudo sus actividades terroristas más allá de las fronteras de sus respectivos países. Recibían a veces el apoyo de gobiernos ya establecidos, como fue el caso de Bulgaria o de Italia bajo el líder fascista Benito Mussolini.
Este tipo de terrorismo nacionalista apoyado por el Estado provocó el asesinato de Francisco Fernando de Habsburgo en Sarajevo en 1914, lo que dio origen a la I Guerra Mundial.
Tanto el comunismo como el fascismo utilizaron el terrorismo como instrumento de su política, contando con defensores entusiastas como Liev Trotski y Georges Sorel (quien representó intermitentemente ambos extremos del espectro político). La inestabilidad política existente durante las décadas de 1920 y 1930 dio pie a frecuentes actividades terroristas. El terrorismo tendió a integrarse dentro del conflicto más amplio de la Segunda Guerra Mundial.
La manifestación más importante del terrorismo tras la Segunda Guerra Mundial fue la ola de violencia internacional que tuvo lugar a mediados de la década de 1960. Varios elementos confluyeron para facilitar y hacer más evidente el terrorismo internacional: avances tecnológicos, la creación de armas más pequeñas pero con mayor poder de destrucción; los medios para una mayor rapidez de movimientos y de comunicación que disponían los terroristas; las amplias conexiones mundiales de las víctimas elegidas y la publicidad que generaba cualquier ataque terrorista.
Los orígenes de la ola terrorista que se inició en la década de los sesenta pueden remontarse al conflicto que en el Oriente Próximo enfrenta a las naciones árabes contra Israel. A finales de la década de los cuarenta, algunos radicales judío, como la banda Stern y el Irgun Zvai Leumi, utilizaron el terrorismo contra las comunidades árabes y otros grupos en su lucha por la independencia de Israel. Durante y después de la década de los sesenta, sus adversarios árabes decidieron utilizar el terrorismo de forma mucho más sistemática. La expulsión de guerrillas palestinas de Jordania en septiembre de 1970 fue conmemorada con la creación de un brazo terrorista extremista llamado Septiembre Negro. La OLP (Organización para la Liberación de Palestina) ha llevado a cabo operaciones terroristas y de comando tanto en Israel como en diversos países del mundo. El terrorismo internacional con base palestina disminuyó durante la década de los ochenta, en un esfuerzo de la OLP por ganarse el apoyo mundial hacia su causa, pero surgieron nuevas formas relacionadas con la revolución acaecida en Irán y el auge del fundamentalismo islámico.
El avance del terrorismo más allá del Oriente Medio en la década de los sesenta fue evidente en las tres naciones industrializadas en las que la transición del autoritarismo a la democracia tras la Segunda Guerra Mundial, había sido más rápida y traumática: Alemania Occidental (hoy integrada dentro de la República Federal de Alemania), Japón e Italia.
En otros Estados occidentales surgieron asimismo grupos radicales de izquierda, financiados a menudo por gobiernos comunistas durante la guerra fría. Inspirados en vagas teorías revolucionarias y apoyados por simpatizantes izquierdistas de distintos sectores sociales, los terroristas intentaban provocar el
grupo terrorista maoísta del Perú, se convirtió en uno de los ejemplos más sangrientos y famosos por el uso de tácticas muy cruentas destinadas a desestabilizar el Estado y a provocar por parte de éste medidas de represión.
En la década de los noventa, dentro de una tendencia existente en Italia, con rasgos específicos por la cual el crimen organizado emula a los terroristas para promover sus intereses, algunos miembros del cártel de la cocaína en Colombia utilizaron tácticas terroristas para dificultar la aplicación de las leyes orientadas a luchar contra el tráfico de drogas. Tanto en naciones del Tercer Mundo como en otros lugares, se da el fenómeno de que antiguos grupos terroristas se legitiman una vez que triunfa su lucha y obtienen el control del Gobierno o espacios concretos donde ejercer el poder. Israel y Argelia son sólo dos ejemplos de Estados cuyos funcionarios y dirigentes fueron en su día clasificados como terroristas. Los regímenes nacidos en este tipo de circunstancias pueden mantener sus vínculos con el terrorismo una vez en el poder. Se sabe que tanto Libia como Irán, ambos con Gobiernos revolucionarios, han promovido actos de terror, con carácter institucional. Durante la guerra de Vietnam, Vietnam del Norte respaldó una campaña comunista de terrorismo y subversión en Vietnam del Sur.
Algunos comentaristas han considerado como terroristas acciones realizadas por agentes israelíes del Mossad dirigidos contra la OLP y otros objetivos fuera de Israel. Corea del Norte ha llevado a cabo varios atentados terroristas contra Corea del Sur, como la explosión ocurrida en Rangún en 1983, en la que murieron 4 miembros del Gobierno y 13 surcoreanos más, y el atentado a un avión de pasajeros de las Líneas Aéreas Coreanas en 1987 ocasionado por agentes norcoreanos. Existen algunos casos, no obstante, registrados en el seno de democracias consolidadas, que evidencian la aplicación, a través de métodos terroristas, del trasnochado y cruel concepto de "razón de Estado" sobre la ciudadanía o sobre intereses generales. Uno de los ejemplos más representativos sería el atentado sufrido por el barco estrella de la organización ecologista Greenpeace, el Rainbow Warrior, en el puerto de Auckland en 1985, por obra de los servicios secretos franceses.
Uno de los más trágicos ejemplos del terrorismo actual en Europa lo constituye el protagonizado en España por la banda armada ETA, la cual, con sus constantes atentados, secuestros, asesinatos y coacciones, ha teñido de sangre el pacífico proceso español de consolidación de los valores democráticos.
Los profesionales del terrorismo, tal como nos eran conocidos hasta ahora, eran nacionalistas y anarquistas, extremistas de izquierda y derecha. Pero la nueva era ha traído nueva inspiración, agregada a la vieja, a quienes practican la violencia.
En el pasado, el terrorismo era casi siempre el dominio de grupos de militantes que tenían el respaldo de fuerzas políticas, como los movimientos sociales revolucionarios de 1900 en Irlanda y Rusia. En el futuro los terroristas serán individuos o gente de la misma mentalidad que trabaja en grupos pequeños, en forma parecida al "Uní bombardero", enemigo de la tecnología que aparentemente, trabajaba solo al enviar paquetes-bomba por espacio de dos décadas; o a los perpetradores de la explosión de 1995 del edificio federal en la ciudad de Oklahoma. Un individuo puede tener la habilidad técnica para robar, comprar o fabricar las armas que necesite para un fin terrorista; quizás necesite, o no necesite, la ayuda de otra u otras dos personas para transportar esas armas hasta el objetivo escogido. Es probable que las ideologías que abracen tales individuos y mini grupos sean aún más aberrantes que las de los grupos más grandes. Y los terroristas que trabajan solos o en grupos muy reducidos serán más difíciles de descubrir, a menos que cometan un grave error o se les descubra por accidente.
Por tanto, a un extremo de la balanza aparece el terrorista solo y al otro florece calladamente el terrorismo apoyado por el Estado, en esta época en que las guerras de agresión han llegado a ser demasiado costosas y demasiado arriesgadas. Cuando este siglo llega a su final, el terrorismo se ha convertido en un sustituto de las grandes guerras del siglo XIX y principios del siglo XX.
La proliferación de las armas de destrucción en masa no significa que sea probable que la mayoría de los grupos terroristas las utilicen en el futuro previsible, pero algunos ciertamente lo harán, a pesar de todas las razones que están en su contra. Los gobiernos, aunque sean inhumanos, ambiciosos y en extremo ideológicos, estarán renuentes a entregar armas no convencionales a los grupos terroristas sobre los que no pueden tener completo control; es posible que los gobiernos se sientan tentados a emplear ellos mismos tales armas en un ataque inicial, pero es más probable que las utilicen para el chantaje que para una contienda armada. Los individuos y los grupos pequeños, sin embargo, no estarán sujetos a las consideraciones que detienen aún a los gobiernos más temerarios.
La sociedad también es ahora vulnerable a una nueva clase de terrorismo, en el cual el poder destructor, tanto del terrorista individual como del terrorismo como táctica, es infinitamente más grande. Los terroristas de antes podían asesinar a reyes y altos dignatarios, pero otros, ansiosos de heredar su posición rápidamente los reemplazaban. Las sociedades avanzadas de hoy dependen cada día más del almacenamiento, recuperación, análisis y transmisión electrónicos de la información. La defensa, la policía, la banca, el comercio, el transporte, la labor científica y un gran porcentaje del gobierno y del sector privado llevan a cabo trabajos y transacciones en línea. Este método expone enormes esferas vitales de la vida nacional a la malicia o sabotaje de cualquiera que obtenga acceso no autorizado a un sistema de computadoras y el sabotaje concertado
todas las épocas. No obstante, con las nuevas tecnologías y la naturaleza cambiada del mundo en que operan, un puñado de Sansones enfurecidos y discípulos del apocalipsis serían suficientes para causar devastación. Es posible que de 100 intentos de superviolencia terrorista 99 fracasen, pero uno solo que tenga éxito podría dejar muchas más víctimas, producir más daño material y desatar un pánico más grande que cualquier otra cosa que el mundo ha experimentado hasta ahora.
La cantidad real de incidentes terroristas internacionales ha declinado en años recientes, de una cifra alta de 665 atentados en 1987 a un promedio entre 300 y 400 en años recientes.
Hay varias razones para esta tendencia positiva:
Las consecuencias de este acto terrorista fueron de tal envergadura, que se constituyó como el punto de partida en la consideración del terrorismo como problema de índole internacional.
El terrorismo se constituyo como un problema separado de la anarquía y de los atentados sociales, al acontecer la negativa de extradición a los responsables del acto, Pavelic y Kwaternich, por parte de la Corte de Apelaciones de Torino. La ineficacia del derecho interno se hizo patente y fue entonces cuando el delito terrorista tuvo proyección internacional.
Los actos terroristas, sin embargo, continuaron siendo considerados como “actos de delito social” hasta 1935.
Se han hecho muchos intentos de construir tipologías del terrorismo. Las clasificaciones para ser útiles deben ser por lo menos descriptivas, inclusivas, dotadas de capacidad de predicción , que generen una política y cuenten con una base de estudio de las causas, es decir, un base etiológica; y teórica. Tal división para el terrorismo no existe.
A continuación analizaré algunas de las taxonomías más destacables:
Para la primera clasificación me basaré en los tipos establecidos por McClure, cuyo punto de referencia son las causas. Señala cinco tipos principales:
Estas cinco tipologías se pueden fusionar, es posible que para clasificar una organización terrorista haya que abarcar más de un tipo.
Para realizar una segunda clasificación acudimos a Bonanate, que en Dimensioni del terrorismo político , realiza una breve y concisa clasificación basada en la doble dicotomía del terrorismo táctico- estratégico e instrumental-finalista, orientada fundamentalmente
radiactivos, a los cuales se les puede dar uso militar, terrorista y puede producir problemas sanitarios.
Cuando se realiza un atentado de este tipo, puede ser en las instalaciones o el personal implicados. En los último años tenemos un gran número de atentados nucleares:
Algunos atentados han ido dirigidos contra el programa nuclear de Pakistán e Irak. La campaña contra el programa nuclear iraquí se abrió con éxito en Francia en 1979 con una operación de sabotaje. En la noche del 6 de abril, dos personas entraron en una almacén cerca de Tolón donde estaban depositados componentes clave de reactor antes de embarcarlos para Irak, y colocaron cinco explosivos que destruyeron el núcleo. La acción fue reivindicada por el “Grupo Ecologista Francés”, pero los medios de comunicación especularon con la posible implicación de agentes israelíes, o incluso con que Francia hubiese sido la promotora del acto para impedir que el reactor diese a Irak un potencial que podrí ser utilizado para producir armas nucleares. Esto supuso que el envío se retrasara 18 meses.
El 14 de junio de 1980 fue asesinado un científico nuclear egipcio que trabajaba en Francia para el proyecto iraquí. El único testigo del crimen fue una francesa que fue atropellada por un coche y murió un mes más tarde. El 18 de agosto unos terroristas pusieron una bomba en el domicilio de un librero francés. Este hecho fue reivindicado por el “Comité para salvaguardar la Revolución Islámica”, pero aparentemente fue un error, ya que el librero tenía el mismo nombre que un investigador que había participado en el proyecto nuclear iraquí. El grupo manifestó que la víctima “recibió la Legión de Honor por hacer armas atómicas y nosotros a cambio le hemos dado lo que se merecía por su trabajo contra la revolución. Nos preocupan todos los colaboradores del régimen renegado de Irak”.
Durante este mismo período muchos científicos franceses que participaron en la construcción del reactor recibieron amenazas telefónicas.
El Comité para salvaguardar la Revolución Islámica reivindicó la colocación de una bomba en Italia el 8 de agosto de 1980 en la compañía SNIA-Techint, que había proporcionado tecnología nuclear a Irak.
En febrero de 1981, al firma Suiza Cora Engineering, que había suministrado a Pakistán material para el proceso de enriquecimiento del uranio, informó que una bomba había explotado en el domicilio de uno de sus ejecutivos. La firma había recibido amenazas en marzo.
En junio de 1981, unos jets israelíes bombardearon las instalaciones de nucleares iraquíes destruyendo totalmente su reactor. El gobierno israelí argumentó que el reactor se podría utilizar para producir armas nucleares.
Estos ataques presagian unas guerras soterradas para evitar que ciertas naciones adquieran potencial armamentístico nuclear.
En esto se aprecia una tendencia más general. Los terroristas han extendido sus objetivos hasta alcanzar algunos que no tienen necesariamente conexión con los propiamente terroristas.
Y en tercer y último lugar tenemos el TERRORISMO DE ESTADO , del cual hemos hecho una breve mención en el apartado de la introducción. Ahora lo analizaremos más extensamente.
El terrorismo de estado se describe como el uso sistemático, por parte del gobierno de un Estado, de amenazas y represalias, considerado a menudo ilegal dentro incluso de su propia legislación, con el fin de imponer obediencia y una colaboración activa a la población. Por su naturaleza es difícil de identificar, y los conceptos varían en función del carácter de las épocas históricas, zonas geográficas y características culturales. Los regímenes despóticos del pasado utilizaban con frecuencia prácticas de este tipo, que las democracias modernas condenarían sin necesidad de realizar una crítica contemporánea rigurosa. Las formas más desarrolladas de terrorismo de Estado, para las que el término fue inventado, han sido los sistemas empleados en el siglo XX bajo el fascismo y el comunismo. Asimismo, la práctica de terror desde el poder se extendió en el siglo XX bajo regímenes militares o militarizados en el seno de democracias formales.
Estos regímenes totalitarios se caracterizaban por un monopolio de los medios de comunicación, la imposición de una ideología monolítica, la exigencia no sólo de obediencia sino de participación activa en las medidas policiales del Estado, y un aparato de policía secreta y de campos de concentración para disciplinar e incluso exterminar a los adversarios y disidentes. Los líderes potenciales de la oposición eran aislados, encarcelados, exiliados o asesinados.
A menudo, los tentáculos del aparato del Estado se extendían hasta el extranjero y atacaban a enemigos que pertenecían a la población en el exilio, como fue el caso del asesinato de Liev Trotski en México a manos de agentes estalinistas.
Los componentes de muchas organizaciones nacionales de seguridad e información han utilizado métodos ilegales para hacer frente a los adversarios, tanto dentro como fuera del país. Lo que diferencia estos episodios de un sistema donde se aplica el terrorismo de Estado es la importancia de la operación y el total respaldo de la clase dirigente. En efecto, el aparato de terror, el Estado y el partido en el gobierno suelen estar relacionados de un modo indisociable. El sistema acaba destrozando a menudo a los elementos de su propia cúpula, como sucedió con el líder nazi Ernst Röhm, jefe de la Sección de Asalto (SA), y el jefe de la policía secreta soviética Lavrenti Beria, ambos ejecutados por las mismas organizaciones que ellos crearon o dirigieron.