Docsity
Docsity

Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes

Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity


Consigue puntos base para descargar
Consigue puntos base para descargar

Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium


Orientación Universidad
Orientación Universidad


Ello, yo, superyo, Apuntes de Historia del Pensamiento Político

Asignatura: Historia del Pensamiento Politico Contemporaneo, Profesor: MARGARITA MARQUEZ PADORNO, Carrera: Periodismo, Universidad: UCM

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 21/02/2014

eztebanyeman
eztebanyeman 🇪🇸

3.7

(10)

6 documentos

1 / 2

Toggle sidebar

Esta página no es visible en la vista previa

¡No te pierdas las partes importantes!

bg1
Lorenzo Rodríguez, Esteban
Historia del pensamiento político contemporáneo.
Ello, Yo y Superyó son conceptos base en la teoría de psicoanálisis de Sigmund Freud.
Cada uno de ellos representa una parte del aparato psíquico humano.
En cuanto al Ello, según Freud, es nuestra parte primitiva, cuyo único propósito es reducir la
tensión creada por instintos arcaicos relacionados con el hambre, lo sexual, la agresión y los
impulsos irracionales, básicamente, busca demandar nuestras necesidades sin tener en
cuenta la realidad. También abarca todo aquello que ya está presente antes de nacer, es
decir, se presenta involuntariamente en nuestro inconsciente, en otras palabras, es el
motor de nuestro pensamiento y comportamiento. Para Freud, la mayor parte del Ello es
desconocida e inconsciente.
A su vez, está constituido por impulsos tan básicos como la tendencia natural de satisfacer
el hambre, la sed y sexualidad, las que Freud llamó pulsiones de vida, alimentados por una
forma de energía llamada libido. Las pulsiones de la vida se engloban en el concepto
de Eros. El Ello contiene asimismo la pulsión de muerte, responsable de las tendencias a la
agresividad y la destrucción.
Por otra parte, encontramos al Yo, que se sostiene sobre el Ello, pues tiene como fin
cumplir sus deseos de una forma realista, teniendo en cuenta las exigencias del Superyó.
El Yo evoluciona según la edad y es intermediario entre Ello y el mundo externo. Como
ejecutor de la personalidad, el Yo tiene que mediar entre las tres fuerzas: el mundo de la
realidad, el Ello y el Superyó, mientras que el Yo tiene que conservar su propia autonomía
por el mantenimiento de su organización integrada.
Todas las acciones ejecutadas, son analizadas por el Yo en su observación, que nos permite
reconocer las acciones que realizamos, la oportunidad de elegir el camino a seguir, y
razonar los impulsos que realizábamos con tal de no ceder lugar a la liberación libidinosa, y
velar por la integridad general de la realidad. Es el primer paso del reconocimiento, para
afrontar las alegrías, culpabilidad o castigo.
Freud no fue el único en analizar al Yo, tras él, fueron muchos los que se esforzaron en
detallar todas sus funciones.
Una revisión conceptual importante a la teoría estructural de Freud fue hecha cuando Heinz
Hartmann discutió que el Yo sano incluye una esfera de las funciones autónomas del mismo
que son independiente del conflicto mental. La memoria, la coordinación motora, y la
realidad-prueba, como ser, pueden funcionar sin la intrusión del conflicto emocional. Según
Hartmann, el tratamiento psicoanalítico apunta a ampliar la esfera sin conflicto del
pf2

Vista previa parcial del texto

¡Descarga Ello, yo, superyo y más Apuntes en PDF de Historia del Pensamiento Político solo en Docsity!

Lorenzo Rodríguez, Esteban Historia del pensamiento político contemporáneo. Ello, Yo y Superyó son conceptos base en la teoría de psicoanálisis de Sigmund Freud. Cada uno de ellos representa una parte del aparato psíquico humano. En cuanto al Ello, según Freud, es nuestra parte primitiva, cuyo único propósito es reducir la tensión creada por instintos arcaicos relacionados con el hambre, lo sexual, la agresión y los impulsos irracionales, básicamente, busca demandar nuestras necesidades sin tener en cuenta la realidad. También abarca todo aquello que ya está presente antes de nacer, es decir, se presenta involuntariamente en nuestro inconsciente, en otras palabras, es el motor de nuestro pensamiento y comportamiento. Para Freud, la mayor parte del Ello es desconocida e inconsciente. A su vez, está constituido por impulsos tan básicos como la tendencia natural de satisfacer el hambre, la sed y sexualidad, las que Freud llamó pulsiones de vida, alimentados por una forma de energía llamada libido. Las pulsiones de la vida se engloban en el concepto de Eros. El Ello contiene asimismo la pulsión de muerte, responsable de las tendencias a la agresividad y la destrucción. Por otra parte, encontramos al Yo, que se sostiene sobre el Ello, pues tiene como fin cumplir sus deseos de una forma realista, teniendo en cuenta las exigencias del Superyó. El Yo evoluciona según la edad y es intermediario entre Ello y el mundo externo. Como ejecutor de la personalidad, el Yo tiene que mediar entre las tres fuerzas: el mundo de la realidad, el Ello y el Superyó , mientras que el Yo tiene que conservar su propia autonomía por el mantenimiento de su organización integrada. Todas las acciones ejecutadas, son analizadas por el Yo en su observación, que nos permite reconocer las acciones que realizamos, la oportunidad de elegir el camino a seguir, y razonar los impulsos que realizábamos con tal de no ceder lugar a la liberación libidinosa, y velar por la integridad general de la realidad. Es el primer paso del reconocimiento, para afrontar las alegrías, culpabilidad o castigo. Freud no fue el único en analizar al Yo, tras él, fueron muchos los que se esforzaron en detallar todas sus funciones. Una revisión conceptual importante a la teoría estructural de Freud fue hecha cuando Heinz Hartmann discutió que el Yo sano incluye una esfera de las funciones autónomas del mismo que son independiente del conflicto mental. La memoria, la coordinación motora, y la realidad-prueba, como ser, pueden funcionar sin la intrusión del conflicto emocional. Según Hartmann, el tratamiento psicoanalítico apunta a ampliar la esfera sin conflicto del

funcionamiento del Yo. Haciendo así pues, que el psicoanálisis facilite la adaptación, es decir, una regulación mutua más eficaz de Yo y del ambiente. Por último nos encontramos al Superyó, que es la parte que contrarresta al Ello , representa los pensamientos morales y éticos recibidos de la cultura. Consta de dos subsistemas: la conciencia mora y el ideal del yo. La conciencia moral se refiere a la capacidad para la autoevaluación, la crítica y el reproche. El ideal del yo es una autoimagen ideal que consta de conductas aprobadas y recompensadas.