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Filosofía. Platón, Alegoría de la Caverna, Ejercicios de Historia de la Filosofía

Alegoría de la caverna de Platón

Tipo: Ejercicios

2019/2020

Subido el 22/10/2020

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kiara-silva-3 🇦🇷

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INSTITUTO LEONARDO MURIALDO
DIEGEP 4951
CONGREGACIÓN DE SAN JOSÉ - JOSEFINOS DE MURIALDO
Filosofía – 6to año
Prof. Luciano Maddonni
Actividad: Alegoría de la caverna de Platón
1. Leer la “Alegoría de la Caverna” de Platón, que encontrarán en las páginas 19 a 21 de la “Guía de
Apuntes y TP” (que está subida al ClassRoom). Recontruí con tus palabras cuál es la trama central
de la narración. Y respondé: ¿Qué idea filosófica quiso transmitir Platón (en boca de Sócrates) con
esta alegoría?
Lo que Platón quiso transmitir con esta alegoría es la falsa realidad en la que muchas veces nos
vemos sometidos. Muchas veces el mundo que nos rodea trata de forzar la concepción que tiene la
sociedad del resto de las cosas de manera tal que a otros les sea conviene. Es claro que muchas de las
ideas y hechos que suceden en el mundo tienen un fin, y que para ello nosotros debemos actuar y/o
pensar de ciertas maneras. “Alegoría en la caverna” representa la manera en la que estamos inmersos
en una falsa realidad y muchas veces nos encontramos seguros y totalmente convencidos de la
credibilidad de la misma, y cuando surgen hechos o dichos que contradicen lo que nosotros
consideramos, nos cuesta analizar lo que sucede desde una mirada objetiva, dar un lugar a la duda y
aceptar que existen otras posibilidades.
2. Leer la siguiente nota titulada “La Caverna” de Dario Sztajnszrajber. En el texto el autor sintetiza el
argumento central de la alegoría platónica, pero agrega un aspecto no presente en la versión original. ¿Cuál
es ese aspecto?
La caverna
Siempre es bueno volver a la caverna. Volver al relato de la caverna que no es volver a la
caverna, aunque el relato de la caverna culmine con un retorno. Alguien se escapa de un
encierro, pero una vez iniciado el camino de su libertad, decide volver. ¿Por qué volver? ¿Por
qué volver a la caverna y al relato de la caverna? ¿O será que todo escape es siempre un
retorno? ¿Y para quién es bueno volver?
Recordemos el relato. Cuenta Platón en La República que en el interior de una montaña se
despliega una caverna muy profunda, donde un grupo de prisioneros se hallan encarcelados. Su
encierro es muy particular: se encuentran obligados a estar sentados, encadenados a sus sillas,
observando día y noche el fondo de la caverna. Detrás de ellos, arde un gran fuego, pero entre
ambos hay guardias que pasean objetos por encima de sus cabezas, de tal modo que el fuego
ilumina los objetos y proyecta sus sombras en el fondo. Las sombras reflejan objetos que
parecen moverse autónomamente, y que constituyen lo único que los prisioneros pueden ver, ya
que al estar encadenados de pies a cabeza no pueden darse vuelta para observar el dispositivo
creado. O peor; las cadenas no les permiten ni pararse, ni mover sus cuerpos más que la
distancia que el amarre posibilita. Y aún más; con el paso del tiempo que es mucho, casi como
toda la vida, las cadenas se van internalizando, se van incorporando (etimológicamente “se
hacen cuerpo”), se van habituando, y por ello mismo, se van invisibilizando. Llega un momento
en que los prisioneros pierden dimensión de su estado: comienzan a sentirse más tranquilos,
seguros, estables. Miran para arriba y ven el cielo. Ven para adelante y las sombras se
convierten en el mundo real. Los prisioneros ya no se sienten encerrados sino libres. Se sienten
viviendo una vida cotidiana común y corriente. Una vida normal.
Primera pregunta: ¿cuáles son nuestras cadenas? Segunda pregunta: ¿puede algún prisionero por
sí mismo darse cuenta de su situación? Probablemente no. La caverna ejerce su poder cuando el
prisionero levanta la cabeza y ve el cielo, cuando mueve mínimamente el cuello y cree que está
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INSTITUTO LEONARDO MURIALDO

DIEGEP 4951 CONGREGACIÓN DE SAN JOSÉ - JOSEFINOS DE MURIALDO Filosofía – 6to año Prof. Luciano Maddonni Actividad: Alegoría de la caverna de Platón

1. Leer la “Alegoría de la Caverna” de Platón, que encontrarán en las páginas 19 a 21 de la “Guía de Apuntes y TP” (que está subida al ClassRoom). Recontruí con tus palabras cuál es la trama central de la narración. Y respondé: ¿Qué idea filosófica quiso transmitir Platón (en boca de Sócrates) con esta alegoría? Lo que Platón quiso transmitir con esta alegoría es la falsa realidad en la que muchas veces nos vemos sometidos. Muchas veces el mundo que nos rodea trata de forzar la concepción que tiene la sociedad del resto de las cosas de manera tal que a otros les sea conviene. Es claro que muchas de las ideas y hechos que suceden en el mundo tienen un fin, y que para ello nosotros debemos actuar y/o pensar de ciertas maneras. “Alegoría en la caverna” representa la manera en la que estamos inmersos en una falsa realidad y muchas veces nos encontramos seguros y totalmente convencidos de la credibilidad de la misma, y cuando surgen hechos o dichos que contradicen lo que nosotros consideramos, nos cuesta analizar lo que sucede desde una mirada objetiva, dar un lugar a la duda y aceptar que existen otras posibilidades. 2. Leer la siguiente nota titulada “La Caverna” de Dario Sztajnszrajber. En el texto el autor sintetiza el argumento central de la alegoría platónica, pero agrega un aspecto no presente en la versión original. ¿Cuál es ese aspecto?

La caverna

Siempre es bueno volver a la caverna. Volver al relato de la caverna que no es volver a la caverna, aunque el relato de la caverna culmine con un retorno. Alguien se escapa de un encierro, pero una vez iniciado el camino de su libertad, decide volver. ¿Por qué volver? ¿Por qué volver a la caverna y al relato de la caverna? ¿O será que todo escape es siempre un retorno? ¿Y para quién es bueno volver? Recordemos el relato. Cuenta Platón en La República que en el interior de una montaña se despliega una caverna muy profunda, donde un grupo de prisioneros se hallan encarcelados. Su encierro es muy particular: se encuentran obligados a estar sentados, encadenados a sus sillas, observando día y noche el fondo de la caverna. Detrás de ellos, arde un gran fuego, pero entre ambos hay guardias que pasean objetos por encima de sus cabezas, de tal modo que el fuego ilumina los objetos y proyecta sus sombras en el fondo. Las sombras reflejan objetos que parecen moverse autónomamente, y que constituyen lo único que los prisioneros pueden ver, ya que al estar encadenados de pies a cabeza no pueden darse vuelta para observar el dispositivo creado. O peor; las cadenas no les permiten ni pararse, ni mover sus cuerpos más que la distancia que el amarre posibilita. Y aún más; con el paso del tiempo que es mucho, casi como toda la vida, las cadenas se van internalizando, se van incorporando (etimológicamente “se hacen cuerpo”), se van habituando, y por ello mismo, se van invisibilizando. Llega un momento en que los prisioneros pierden dimensión de su estado: comienzan a sentirse más tranquilos, seguros, estables. Miran para arriba y ven el cielo. Ven para adelante y las sombras se convierten en el mundo real. Los prisioneros ya no se sienten encerrados sino libres. Se sienten viviendo una vida cotidiana común y corriente. Una vida normal. Primera pregunta: ¿cuáles son nuestras cadenas? Segunda pregunta: ¿puede algún prisionero por sí mismo darse cuenta de su situación? Probablemente no. La caverna ejerce su poder cuando el prisionero levanta la cabeza y ve el cielo, cuando mueve mínimamente el cuello y cree que está

mirando para atrás, cuando se mueve un poco sobre su silla y cree que está caminando, cuando atado a sus cadenas, cree que es libre. Una vida normalizada. Pero un día, un prisionero se despierta y ve a sus pies sus cadenas en el piso. No entiende nada. Siente su cuerpo más aliviado, pero también más angustiado. Da vuelta la cabeza y el giro excede lo acostumbrado. Se mueve y su cuerpo se levanta. Ve la silla, ve el fuego detrás, ve las sombras ya como sombras, vuelve a ver en el cielo el interior de la caverna. Se horroriza. Su primera reacción es querer volver a encadenarse y retornar a la comodidad, a lo seguro, pero no puede. Ya supo y no hay vuelta atrás. Decide entonces ir a ver qué hay afuera, en el verdadero mundo exterior. Y así asciende hasta que sale de la caverna y en una sensación sublime, observa a lo lejos el mundo desplegarse infinitamente. Su impulso lo lleva a querer irse, pero algo lo llama desde el interior de la caverna: sus compañeros. Se siente responsable. Siente que debe volver y liberarlos. Siente que no puede abandonarlos, que debe volver. Claro que el encuentro no es fácil. Su alerta no encuentra eco. Nadie le cree. Lo toman por loco, molesto, desquiciado. Creen que le han lavado el cerebro, le cuestionan sus amistades, sus hábitos distintos, sus nuevos compañeros. Nadie que no ve sus cadenas puede escuchar a alguien que viene a decirnos que estamos encadenados. Nadie. Ni siquiera él mismo. O peor; tal vez el liberado entiende en ese acto que él también sigue encadenado, pero de otro modo. Que el exterior de la caverna tal vez no sea más que el interior de una caverna más grande… Esto ya no es Platón, pero no importa. Si así fuera, el liberado que comprende que nunca será definitivamente libre, necesita cambiar el esquema. O en principio, moverse. Ir saliendo de una caverna para seguir saliendo de la caverna siguiente. Salir para seguir saliendo. Y sin embargo de una sola cosa está seguro: mientras sale tiene que volver. A buscar a los suyos y plantear la diferencia. Dice Platón que es la gran tragedia de la filosofía: buscar un saber que se sabe que nunca vamos a encontrar. Pero no importa, porque lo que vale es la búsqueda. No se lucha para ganar: se lucha para luchar. Ya que si todo es caverna, la única libertad posible está en el movimiento. Junto a otros. Siempre es bueno volver a la caverna. A la caverna y al relato. Volver para seguir saliendo. Texto publicado en el diario Tiempo Argentino en 2015 El aspecto añadido a esta versión es la alegoría de “salir y volver a entrar a la caverna”, refiriendo a que no significa que al mirar desde otro punto ciertos hechos, estos no sean correctos. Como bien explica el texto: “el liberado que comprende que nunca será definitivamente libre”, refiere a que las personas que entienden que no existe tal cosa como la totalidad de los pensamientos y las cosas son aquellas que son realmente consistentes y “libres” de los preconceptos de la sociedad.

2. Visualizar e interpretar la siguiente imagen, titulada “Platón atemporal”. Explique la imagen compárandola con la Alegoría de la caverna y justificando porqué lleva ese título.