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Inteligencia y subjetividad, Resúmenes de Psicología

Sandra Yannuzzi/ Fernando Osorio Capitulo 6 La escuela: ¿Un lugar posible para la subjetividad? Asignatura Clinica Psicopedagógica

Tipo: Resúmenes

2025/2026

Subido el 22/02/2026

evelin-mulet
evelin-mulet 🇦🇷

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(Sandra
Yannuzzi/ Fernando Osorio)
Inteligencia y subjetividad
Capítulo 6: La escuela: ¿Un lugar posible para la subjetividad?
¿Desde dónde un niño aprende? ¿Qué ocurre cuando un niño aprende ?
Se centrara la mirada en el espacio del aula como lugar de desencuentros y
encuentros posibles, para intentar abordar el entrecruzamiento entre inteligencia y
subjetividad, en relación con el aprendizaje.
Es a partir de una falta, de un estado de insatisfacción e incompletud inicial, que un ser
humano se va a ir constituyendo como sujeto. Es esta posición originaria la que funda
la posibilidad de aprender y la búsqueda del conocimiento. Un mayor grado de
adaptación no es sinónimo de una inteligencia superior. Ser inteligente implica poder
tolerar las frustraciones, las diferencias, aquello que no encaja exactamente, lo que
está perdido y faltara para siempre.
En el acto de aprender, el ser humano se constituirá como sujeto, esto surge a partir
de alguien a quien otorgamos confianza y derecho a enseñar. La inteligencia no es el
resultado de un buen funcionamiento neuronal, es una construcción que se produce
en un espacio vincular donde es atravesada por lo corporal y lo deseante presente en
el sujeto.
Nadie puede aprender si no es reconocido por el Otro, mirado por el Otro. El
aprendizaje se produce en un contexto valorizante que halague el narcisismo del
sujeto. En la medida en que la docente pueda mirarlo, reconocerlos en su
singularidad. La construcción de vínculos favorece el deseo y el placer de aprender, a
partir del Otro significativo que habilite para conocer y saber. La transferencia circula y
regula gran parte de las relaciones humanas. De este modo el saber puede
circular, sin pertenecer a alguien, sino que se halla en el decir en
tanto devenir. Es hacia ese “no saber”, hacia ese lugar en el que
en el que algo no está completo. El niño necesita inscribir una
falta en el otro, búsqueda temida y anhelada, determinante de
los vaivenes del sujeto en su querer y no querer, a la vez,
notificarse de que, si el Otro esta barrado, no hay quien posea un
saber absoluto.
El enseñante “no debe tener todas las respuestas” “no saber todo”, muestra la
aceptación frente a la falta, permitiendo la búsqueda y el recorrido propio de cada
sujeto. La caída de la posición fálica es imprescindible para que el deseo de saber
emerja y comience a circular.
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¡Descarga Inteligencia y subjetividad y más Resúmenes en PDF de Psicología solo en Docsity!

(Sandra Yannuzzi/ Fernando Osorio)

Inteligencia y subjetividad

Capítulo 6: La escuela: ¿Un lugar posible para la subjetividad?

¿Desde dónde un niño aprende? ¿Qué ocurre cuando un niño aprende? Se centrara la mirada en el espacio del aula como lugar de desencuentros y encuentros posibles, para intentar abordar el entrecruzamiento entre inteligencia y subjetividad, en relación con el aprendizaje. Es a partir de una falta, de un estado de insatisfacción e incompletud inicial, que un ser humano se va a ir constituyendo como sujeto. Es esta posición originaria la que funda la posibilidad de aprender y la búsqueda del conocimiento. Un mayor grado de adaptación no es sinónimo de una inteligencia superior. Ser inteligente implica poder tolerar las frustraciones, las diferencias, aquello que no encaja exactamente, lo que está perdido y faltara para siempre. En el acto de aprender, el ser humano se constituirá como sujeto, esto surge a partir de alguien a quien otorgamos confianza y derecho a enseñar. La inteligencia no es el resultado de un buen funcionamiento neuronal, es una construcción que se produce en un espacio vincular donde es atravesada por lo corporal y lo deseante presente en el sujeto. Nadie puede aprender si no es reconocido por el Otro, mirado por el Otro. El aprendizaje se produce en un contexto valorizante que halague el narcisismo del sujeto. En la medida en que la docente pueda mirarlo, reconocerlos en su singularidad. La construcción de vínculos favorece el deseo y el placer de aprender, a partir del Otro significativo que habilite para conocer y saber. La transferencia circula y

regula gran parte de las relaciones humanas. De este modo el saber puede

circular, sin pertenecer a alguien, sino que se halla en el decir en

tanto devenir. Es hacia ese “no saber”, hacia ese lugar en el que

en el que algo no está completo. El niño necesita inscribir una

falta en el otro, búsqueda temida y anhelada, determinante de

los vaivenes del sujeto en su querer y no querer, a la vez,

notificarse de que, si el Otro esta barrado, no hay quien posea un

saber absoluto.

El enseñante “no debe tener todas las respuestas” “no saber todo”, muestra la aceptación frente a la falta, permitiendo la búsqueda y el recorrido propio de cada sujeto. La caída de la posición fálica es imprescindible para que el deseo de saber emerja y comience a circular.

Para que un maestro pueda transmitir el amor al saber, el mismo debe estar atravesado por esta pasión, que tiene que ver con la posibilidad de autorizarse a pensar. Muchos maestros no consiguen mirar a sus alumnos porque no logran mirarse a si mismos. Los niños con dificultades en la construcción de conocimientos manifiestan alteraciones en la capacidad representativa y simbólica. Un contexto sociocultural infortunado suele reforzarlas. Es aquí donde la terceridad, como una nueva oportunidad para que el sujeto aprendiente amplié su potencial simbólica. Es importante reconocer que nada de esto puede suceder fuera de la trampa deseante de quienes intervienen en la situación de enseñanza y aprendizaje.

¿Cómo pensar el lugar de un niño como sujeto?

Desde el psicoanálisis, el cachorro humano deviene sujeto a partir de que Otro lo desee, lo signifique y lo habilite. El niño llega a un lugar en donde ya se lo nombra y se lo piensa. Un niño es en el campo del Otro. Nombrar a un niño es un acto fundante, una operación que se produce entre dos, uno que nombra y otro que es nombrado, uno que sea y otro que es deseado.  La escuela ¿es un espacio posible para la subjetividad? Las instituciones educativas Forman parte del aparato ideológico del Estado, “Lo instituido”, respondiendo a las distintas demandas que la sociedad. Niega las diferencias, homogeneiza, aliena. Esto podría ser modificado por lo “instituyente”, aquello que le de otra mirada al hecho educativo, provocando movimientos y generando tensiones. Habilita el espacio para la diferencia, para el pensar, subjetiva. Lo instituyente habilitaría el niño y al maestro como sujetos, a la pregunta, al cuestionamiento, a la curiosidad y a la duda. La escuela será un espacio posible para la subjetividad, en tanto haya permiso para construirlo. Es necesario que el docente habilite y se habilite en el encuentro con el saber. Esto solo será en la medida en que reconozca su “falta”. Falta, constituyente de todo sujeto.