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La interacción de los fármacos.
Tipo: Apuntes
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Definición: Una interacción farmacológica se produce cuando la actividad o el efecto de un fármaco se ve alterado por la presencia o por la acción de otro, en el interior del organismo. En todas las interacciones hay por lo menos un fármaco objeto, cuya acción es modificada por la de otro, el fármaco precipitante, y en algunas ocasiones ambos fármacos pueden ser precipitantes y objetos a vez. Existen interacciones: Interacciones fármaco-fármaco: Una interacción fármaco-fármaco puede incrementar o reducir los efectos de uno o de ambos fármacos. Las interacciones con importancia clínica suelen ser predecibles o indeseables. Pueden producirse efectos adversos o fracaso terapéutico. Por ejemplo, la administración simultánea de lopinavir y ritonavir en pacientes con infección por HIV produce una alteración del metabolismo del lopinavir y aumenta sus concentraciones séricas y su eficacia Interacciones nutriente-fármaco: La nutrición puede afectar la respuesta del organismo a los fármacos; por el contrario, los fármacos pueden afectar la nutrición del organismo. Los alimentos pueden estimular, retardar o disminuir la absorción de fármacos. Interacciones suplemento dietético-fármaco: Los suplementos vitamínicos también pueden alterar una dosis de medicación cuidadosamente equilibrada. Los antibióticos y los analgésicos habituales también pueden hacer que la sangre se espese. Las interacciones farmacológicas pueden ser de naturaleza: Farmacodinamica: En las interacciones farmacodinamicas, un fármaco modifica la sensibilidad o la respuesta tisular a otro fármaco debido a su efecto parecido (agonista) o bloqueante (antagonista).
Estos efectos suelen ejercerse a nivel del receptor, pero también pueden producirse intracelularmente. Farmacocinética: En las interacciones farmacocinéticas, un fármaco modifica la absorción, la distribución, la unión a proteínas, el metabolismo o la excreción de otro. Debido a ello, se altera la cantidad de fármaco disponible para unirse a los sitios receptores y su tiempo de persistencia en estos. Las interacciones farmacocinéticas modifican la magnitud y la duración de los efectos, pero no su naturaleza. Factores que pueden intervenir en la aparición de interacciones Condiciones fisiológicas del paciente: edad, peso, ritmo circadiano o genética (es el caso de los “acetiladores lentos” que metabolizan más lentamente ciertos fármacos que sufren procesos de acetilación). Condiciones patológicas del paciente: enfermedades concomitantes, especialmente las que atañen al hígado o al riñón (insuficiencia hepática o renal). Pacientes “polimedicados”. Automedicación. El incumplimiento terapéutico. Consumo de tabaco, alcohol o drogas de abuso. Uso ambulatorio; en el hospital, el paciente está más controlado. Minimización de las interacciones farmacológicas: Los médicos deben estar al tanto de todos los fármacos que están tomando sus pacientes, incluidos los prescritos por otros profesionales, los de libre dispensación, las hierbas medicinales y los complementos nutritivos. También puede ser importante indagar sobre los hábitos dietéticos y de consumo de alcohol del paciente. Siempre que sea posible, se debe prescribir el menor número de fármacos a las dosis más bajas y durante el período más corto. Debe considerarse el conjunto de efectos de todos los fármacos prescritos, tanto los deseables como los indeseables, ya que dichos efectos son los que dan lugar a todo el espectro de interacciones farmacológicas. Siempre que sea posible, deben emplearse fármacos con un margen de error amplio, de modo que ninguna interacción no prevista produzca toxicidad. Se debe vigilar y monitorizar a los pacientes para detectar efectos adversos, especialmente tras una modificación del tratamiento; algunas interacciones (p. ej., los efectos que se ven afectados por la inducción enzimática) pueden tardar ≥ 1 semana en manifestarse. Si aparecen problemas inesperados, debe considerarse la posibilidad de que sean debidos a una interacción farmacológica. Cuando se producen respuestas clínicas inesperadas, el médico debe determinar las concentraciones séricas de algunos de los fármacos administrados, consultar la bibliografía científica o solicitar información a un experto en interacciones y ajustar las dosis hasta conseguir el efecto deseado. Si el ajuste de dosis no resulta suficiente, el fármaco debe ser sustituido por otro que no interactúe con el resto de los prescritos.