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LA INVESTIGACIÓN DOCUMENTAL , Guías, Proyectos, Investigaciones de Periodismo

Asignatura: Análisis e Investigación en Comunicación, Profesor: Wenceslao Castañares, Carrera: Periodismo, Universidad: UCM

Tipo: Guías, Proyectos, Investigaciones

2012/2013

Subido el 07/11/2013

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ANÁLISIS E INVESTIGACIÓN EN COMUNICACIÓN
(Notas de clase)
Prof. Dr. Wenceslao Castañares
3. LA INVESTIGACIÓN DOCUMENTAL
3.1. La documentación: su función en el proceso de
investigación
3.2. Los documentos y sus tipos
3.3. Posibilidades y límites de la investigación documental
3.4. Identificación de los documentos
3.4.1. Fotografías, imágenes y gráficos
3.4.2. La bibliografía
3.5. Las citas de otros autores
3.6. Las notas a pie de página
3.1. La documentación: su función en el proceso de
investigación
Las técnicas de investigación social pueden ser de dos grandes
clases: la técnicas de recogidas de datos y los técnicas de análisis de
los datos. Veremos, sin embargo, que ambas técnicas son en cierta
medida inseparables pero por motivos expositivos hablaremos en la
primera parte del curso más bien de técnicas de recogida de datos,
mientras que la última parte la dedicaremos más al análisis. Para la
recogida de datos, encontraremos tres procedimientos
fundamentales: la documentación, la observación y la conversación.
Vamos a empezar, pues, por el primero de ellos aludiendo a su lugar
y a su papel en el proceso de investigación.
Si examinamos las diversas etapas del proceso de investigación tal
como lo hemos descrito más arriba, encontraremos que la
documentación aparece no sólo en la etapa de recogida de
información (etapa 6) sino también como un ingrediente de la etapa
0 (conocimientos previos) y en la número 2 (revisión de la
investigación y teorías previamente existentes). En cada uno de esos
momentos cumple una función específica, bien sea como un
momento del proceso de investigación (etapas 0 y etapa 2), bien sea
como técnica estrictamente metodológica (fundamentalmente en la
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ANÁLISIS E INVESTIGACIÓN EN COMUNICACIÓN

(Notas de clase)

Prof. Dr. Wenceslao Castañares

3. LA INVESTIGACIÓN DOCUMENTAL

3.1. La documentación: su función en el proceso de investigación 3.2. Los documentos y sus tipos 3.3. Posibilidades y límites de la investigación documental 3.4. Identificación de los documentos 3.4.1. Fotografías, imágenes y gráficos 3.4.2. La bibliografía 3.5. Las citas de otros autores 3.6. Las notas a pie de página

3.1. La documentación: su función en el proceso de investigación

Las técnicas de investigación social pueden ser de dos grandes clases: la técnicas de recogidas de datos y los técnicas de análisis de los datos. Veremos, sin embargo, que ambas técnicas son en cierta medida inseparables pero por motivos expositivos hablaremos en la primera parte del curso más bien de técnicas de recogida de datos, mientras que la última parte la dedicaremos más al análisis. Para la recogida de datos, encontraremos tres procedimientos fundamentales: la documentación , la observación y la conversación. Vamos a empezar, pues, por el primero de ellos aludiendo a su lugar y a su papel en el proceso de investigación.

Si examinamos las diversas etapas del proceso de investigación tal como lo hemos descrito más arriba, encontraremos que la documentación aparece no sólo en la etapa de recogida de información (etapa 6) sino también como un ingrediente de la etapa 0 (conocimientos previos) y en la número 2 (revisión de la investigación y teorías previamente existentes). En cada uno de esos momentos cumple una función específica, bien sea como un momento del proceso de investigación (etapas 0 y etapa 2), bien sea como técnica estrictamente metodológica (fundamentalmente en la

etapa 6 de proceso). Quizá puede sorprender que incluyamos la documentación como un ingrediente de los conocimientos previos. Baste recordar, sin embargo que muchos de nuestros conocimientos tienen un origen documental y que su revisión nos obliga a la lectura e interpretación de documentos de diversa índole.

Vamos a centrarnos en las principales funciones que desempeña la documentación en las etapas antes indicadas del proceso de investigación. La documentación será fundamental como procedimiento ineludible al que tenemos que recurrir para justificar y acreditar los fundamentos teóricos sobre los que se basa nuestra investigación. La más elemental prudencia aconseja recurrir a lo que otros han dicho o han descubierto ya como procedimiento para elaborar la perspectiva desde la que realizamos nuestra observación y la interpretamos. Es también un buen procedimiento para evitar situaciones desagradables: el considerar que hemos realizado hallazgos que a nosotros nos parecen absolutamente originales o novedosos debido únicamente a nuestra ignorancia.

Es igualmente necesaria en aquellas investigaciones en las que es necesario realizar una reconstrucción histórica que nos ayude en la comprensión de un fenómeno. Existen muchas razones para justificar la inclusión de este tipo de estrategia. Pensemos que los fenómenos sociales son históricos, que es como tanto como decir que son dinámicos, y que conocer sus antecedentes o los contextos en los que tienen lugar es muchas veces un ingrediente absolutamente imprescindible para una buena comprensión. En ocasiones incluso, el objeto de nuestro estudio puede ser precisamente ese discurrir temporal que tiene que ver con los cambios de las personas y las estructuras sociales.

En algunos casos nuestros estudios se basan en la comparación de diversos fenómenos y, también en estos casos necesitaremos recurrir a documentos en los que se describe, analizan y valoran el tipo de fenómenos que hemos seleccionado en nuestra investigación.

Por último, la documentación es una fuente de información insustituible en la mayoría (por no decir en todas) las investigaciones sociales. La posibilidad de la observación directa no siempre es posible bien sea por la complejidad de los fenómenos o bien porque obstáculos de naturaleza espacial (han ocurrido en lugares alejados) o temporal (en el pasado) la impiden absolutamente. Tenemos que recurrir entonces a representaciones que han hecho otros que han quedado fijadas en documentos de muy diverso tipo. Otras veces hemos sido nosotros los que hemos producido esos documentos, como pueden ser la grabación de una entrevista, la toma de unas notas en un cuaderno o las fotografías que hicimos durante la

Los documentalistas, en función del tipo de operaciones que realizan los profesionales de la documentación, consideran que hay tres tipos fundamentales de documentos, en los que se tiene en cuenta la naturaleza u origen de la información.

1. Documentos primarios. “Son aquellos que contienen información nueva y original que no ha sido sometida a ningún tipo de tratamiento documental posterior (resumen, selección, interpretación, etc.)” (Del Valle, Ib .) Dentro de esta categoría caben documentos tan diferentes como los libros, las revistas, los programas de televisión, los cuadernos de campo o de laboratorio, los informes científicos o una tesis doctoral. 2. Documentos secundarios. “Son documentos cuyo objetivo es hacer referencia a los documentos primarios, por lo que no existirían sin ellos”. Ofrecen información, pero se trata de una información sobre otros documentos. Por oposición a los primarios, son ya el resultado del análisis documental (descripción documental, indización, resumen analítico). Son documentos de este tipo los listados de referencias de libros de bibliotecas, las bibliografías, los boletines de programación de televisión las bases de datos científicas o los índices de direcciones electrónicas realizados por los grandes buscadores de Internet. 3. Obras de consulta o de referencia. Como dice F. del Valle, tradicionalmente “las obras de referencia suelen aparecer como secundarias, lo cual tiene sentido porque no son primarias ya que la información no es nueva ni original, sino recopilada por diversos procedimientos a partir de fuentes variadas previamente existentes”. Sin embargo, estrictamente hablando, no son secundarias porque suministran información adicional. En ellas, no obstante, intervienen procesos analíticos documentales que determinan la forma de presentación y acceso a la información que transmiten.

Como puede verse, esta clasificación no tiene en cuenta los tipos de documentos en función de las representaciones que contienen, lo que, desde nuestro punto de vista, resulta relevante porque condiciona los procedimientos de interpretación y análisis. Por tanto habrá que tener en cuenta si se trata de documentos escritos, de fotografías, de grabaciones audiovisuales, pinturas, dibujos, esculturas o elementos arquitectónicos.

Hay que tener en cuenta también otro factor importante: el de su accesibilidad. No puede olvidarse la obligación que tiene el investigador de hacer referencia a los documentos utilizados en su investigación. En ocasiones es esta una operación sencilla: la referencia permite a cualquiera que lo desee la localización y la

consulta de ese documento. Así por ejemplo, un libro o un periódico, pueden simplemente citarse como un documento público al que se puede acceder con una cierta facilidad. En otras ocasiones, este acceso no resulta tan fácil, y entonces es el investigador el que debe ofrecer bien sea los documentos originales o sus reproducciones como pruebas en la que se basan sus interpretaciones y valoraciones. Es el caso de los documentos que ha encontrado, de las fotografías u otros tipos de grabaciones que ha obtenido, o las reproducciones de documentos que se hallan en archivos poco accesibles, etc.

3.3. Posibilidades y límites de la investigación documental

Como acabamos de decir, para nosotros, los documentos son, ante todo, representaciones o signos que han de ser interpretados, analizados y valorados. Tanto la interpretación como el análisis constituyen técnicas de investigación que requieren un tratamiento diferenciado al que haremos alusión a lo largo del curso. Abordaremos ahora, sin embargo, una cuestión que afecta a la documentación como estrategia de investigación: el de las ventajas e inconvenientes que tiene su utilización (Valles 1999:129ss.)

a) En primer lugar, no cabe duda de que se trata de un procedimiento que ofrece una gran cantidad de información a bajo coste. En ocasiones se trata sólo de dedicarle tiempo y esfuerzo. Esto es tanto más apreciable cuanto que existen muchas instituciones públicas o privadas que ofrecen información en la que han tenido que trabajar muchas personas. b) Comparada con los otros dos procedimientos metodológicos (la observación y la comunicación) la documentación tienen la ventaja de que no está sometido a la reactividad que producen los sujetos humanos investigados. Esa reactividad puede haber tenido lugar en el proceso de producción de los documentos, pero esto es algo que debe valorarse en el momento de su selección e interpretación. c) La información que ofrecen los documentos puede ser única, ya que ni la observación ni la conversación puede ofrecerla d) Los documentos conservados gracias a las técnicas documentales de conservación pueden tener el carácter histórico del que carecen la observación directa o la conversación.

Pero como todos los métodos y técnicas de investigación la documentación tiene sus límites. Las principales desventajas son las siguientes:

3.4.1. Fotografías, imágenes y gráficos

Respecto a las fotografías o representaciones icónicas hay que recordar que deben ir acompañados de un pie de foto. Aunque no podemos detenernos en las peculiaridades que afectan a estas representaciones, hay que recordar que, por sí mismas las imágenes no significan nada; es necesario, por tanto, que vayan acompañadas de algún tipo de interpretación. En estas aclaraciones al pie, sobre todo si son fotografías, debe recogerse una descripción de lo representado, además del autor (si se conoce), del lugar y la fecha en el que fueron obtenidas. Si la fotografía ha sido tomada de algún documento publicado debe identificarse este documento así como la indicación de que se cuenta con el permiso correspondiente para su reproducción^2. Si en nuestro informe vamos a usar frecuentemente este tipo de documento debemos numerarlos con indicaciones como “Figura 1”, “Figura 2”, etc.

Ejemplo:

Figura 1 Vista general del río Guadalquivir a su paso por Sevilla durante las inundaciones de

  1. Fotografía Emilio Beauchy (Sevilla 1847-1924), reproducida por F. del Valle . Reproducida con el permiso de este autor.

Otro caso muy frecuente es el de los gráficos, tablas o similares. En este caso el uso más frecuente es el de la numeración: todo gráfico o tabla debe llevar un número que permita identificarlo en las referencias que se harán dentro del texto de informe. El número debe in acompañado de una leyenda que explique suficientemente el contenido del gráfico y, en el caso de que se haya tomado de alguna otra publicación, la indicación de la fuente.

(^2) Para mayores detalles sobre el tratamiento documental de las fotografías, véase

Félix del Valle,

Ejemplo.

Hay que ser prudentes en el uso tanto en el caso de las ilustraciones por medio de imágenes como en el de lo gráficos. Debe pensarse, ante todo, que están al servicio del lector y no para poner de manifiesto la cantidad de información que ha podido utilizar el autor para la elaboración de su trabajo.

3.4.2. La bibliografía

Unos documentos que no van a faltar nunca en nuestra investigación son los libros, artículos de revistas y similares. Todos aquellos que han sido consultados y se consideran relevantes o pertinentes deberán ser identificados y recogidos en un apartado especial que aparecerá al final del informe, al que denominamos “bibliografía”. En algunos casos en lugar de la bibliografía se incluyo una “lista de referencias”. Bibliografía y lista de referencias son dos cosas distintas. En la primera se pueden incluir obras consultadas de las que se aconseja su lectura, mientras que en la lista de referencias (como su nombre indica) sólo debe contener los documentos citados en el cuerpo del informe o en la notas. Tanto la bibliografía como las listas de referencia deben ordenarse alfabéticamente por los nombres de los autores de esos documentos.

La bibliografía no es algo que simplemente se coloca al final del informe, sino que se trata de un trabajo que se ha ido realizando a lo

eran unas cajas en las que íbamos coleccionando fichas con los datos esenciales de las fuentes que manejábamos. Hoy no sólo tenemos ordenadores, sino programas que nos facilitan bastante la tarea. Algunos de estos programas: ProCite, Reference Manager, EndNote, etc. La Biblioteca de la Universidad Complutense acaba de ofrecer a todos sus usuarios un programa de gestión de bibliografía a través de su web llamado RedWorks

Nosotros vamos a repasar las normas existentes para los documentos más frecuentemente utilizados.

a) Referencias bibliográficas de libros

Aunque existen varios procedimientos, nosotros vamos a referirnos básicamente a dos: autor/ obra, autor/ fecha. El primero sigue el siguiente procedimiento:

  1. Apellido y nombre completo del autor o autores, o de la persona que tiene la responsabilidad de haber editado la obra.
  2. Fecha de edición (si no figura se pone s.d. o s.f.)
  3. Título y subtítulo de la obra (en cursiva)
  4. [Responsabilidad secundaria: traductor, etc.]
  5. Lugar de edición, (si no figura, lo que es raro, se pone s.l. [sin lugar])
  6. Editor.
  7. Número de páginas y, si es el caso del número de tomos de que se compone la obra.

Ejemplos para un autor :

ECO, Umberto. Cómo se hace una tesis doctoral. Técnicas y procedimientos de investigación, estudio y escritura. Barcelona, Gedisa, 1982, 267 pp.

Otro procedimiento muy usual, sobre todo en las bibliografías finales es muy semejante a éste: consiste en poner la fecha después de los apellidos (que suele ir en mayúsculas) y del nombre. De la siguiente manera:

ECO, Umberto. 1982. Cómo se hace una tesis doctoral. Técnicas y procedimientos de investigación, estudio y escritura. Barcelona, Gedisa, 267 pp.

Cuando queremos hacer referencia a varias obras del mismo autor, no es necesario repetir en todos los casos los apellidos y el nombre, basta con sangrar y colocar un guión, como en el ejemplo siguiente:

ECO, Umberto. 1982. Cómo se hace una tesis doctoral. Técnicas y procedimientos de investigación, estudio y escritura. Barcelona, Gedisa, 267 pp.

    1. Kant e l’ornitorinco. Milano, Bompiani, 454 pp. (trad. esp. Kant y el ornitorrinco. Barcelona, Lumen, 1999, 488 pp.

Esta ordenación se hace por orden cronológico de aparición de las obras.

Otros datos : Podrían aparecer otros datos que, en realidad son opcionales. Por ejemplo: el número de edición (si hay muchas), que iría a continuación del título. Si no se da este dato se supondrá que es la primera edición. También puede indicarse la colección a la que pertenece la obra (después del título y antes de la edición) pero esto es cada vez más inusual.

Como el fichero es para nuestro uso personal (aunque será la base para la bibliografía final) haríamos muy bien en añadir dos datos que pueden sernos de mucha utilidad, sobre todo porque pueden ahorrarnos mucho tiempo: la biblioteca (que podemos indicar con unas abreviaturas personales) y la signatura que posee la obra. Podemos hacer también algún tipo de observación breve.

b) Referencias bibliográficas de varios autores

En muchos casos nos encontraremos que una obra tiene varios autores. Tenemos entonces varias posibilidades:

Ejemplo para dos o tres autores :

WIMMER, Roger - DOMINICK, Joseph. Introducción a la investigación de medios masivos de comunicación. 6ª ed. México, International Thomson Editores, 2001, XII-500 pp.

Ejemplos para más de cuatro :

  1. AA.VV. Écart. Quatre essais à propos de Jacques Derrida. Paris, Fayard, 1973.
  2. CURRAN, J. et al. Mass Communication and Society. London, Arnold, 1977.

Otros de los casos corrientes es la publicación de una obra colectiva bajo la responsabilidad de un editor. Como en el ejemplo siguiente:

BRYANT, Jennings – ZILLMANN, Dolf (eds.). 1996. Los efectos de la comunicación de masas. Investigaciones y teorías. Barcelona, Paidós.

En estos casos cuando se cita a uno de los autores, se hace de la siguiente manera:

McCOMBS, Maxwell. 1996. “Influencia de las noticias sobre nuestras imágenes del mundo”, en J. Bryant y D. Zillmann (eds.), Los efectos de la comunicación de masas. Investigaciones y teorías. Barcelona, Paidós, pp. 13-34.

c) Referencias bibliográficas de artículos de revista

En ocasiones puede desaparecer la referencia a la página, pero en muchos casos es absolutamente necesaria.

f) Referencias de obras inéditas: tesis, manuscritos y similares

Tesis :

GARCÍA QUEVEDO, María Elena. 2000. Evolución del espíritu del tiempo en España a través del cine español. Tesis doctoral. Universidad Complutense de Madrid.

Manuscritos :

ABRIL, Gonzalo. La invención de la información. La información como episteme de la modernidad, mecanografiado, en prensa (por atención del autor).

g) Referencias de documentos encontrados en internet.

En esto casos se cita el autor y la obra, seguida de la dirección de Internet (es conveniente añadir la fecha de la consulta):

EjemplO:

CHANDLER, Daniel. Semiotics for Begginers. . [Consulta: 26 noviembre 2005.>

Para cuestiones relacionadas con las citas en internet pueden consultarse estas direcciones:

HARNACK, Andrew; KLEPPINGER, Eugene. Online! A reference guide to use internet sources [en línea]. Bedford/St. Martin's, actualización 2001 [Consulta 9 septiembre 2002]. Chapters 5-8. Citation styles.

Internet citation guides. Citing Electronic Sources in Research Papers and Bibliographies [en línea]. Susan Barribeau (comp.); Jessica Baumgart (act.) Wisconsin: University of Wisconsin-Madison, Memorial Library, updated: March 7,

  1. [Consulta: 9 septiembre 2002]

ESTIVILL, Assumpció; URBANO, Cristóbal. Cómo citar recursos electrónicos [en línea]. Versión 1.0. [Barcelona]: Universitad de Barcelona. Facultat de Biblioteconomía y Documentació, 30 mayo 1997. [Consulta: 9 septiembre 2002]

h) Otras cuestiones

En los anteriores ejemplos hemos propuesto obras en distintas lenguas, algunos de ellos en lenguas que suelen ser de uso corriente entre los investigadores. En estos casos debemos tener en cuenta algunos detalles:

  • Los autores anglosajones utilizan mayúsculas en nombres, adjetivos y verbos, pero no en artículos, preposiciones y adverbios. No es necesario respetar este uso.
  • No deben confundirse la editorial con el lugar. Así por ejemplo, los libros de la Oxford University Press están editados en Londres y no en Oxford.
  • En el caso de los libros americanos es frecuente poner, después de la ciudad, el Estado. Por ejemplo: Cambridge (Mass.), Harvard University Press.
  • Otra cuestión importante es el de los originales y las traducciones. En rigor debería citarse la obra original. Esto es obligado cuando la investigación se centra en un autor. Si no conoce la lengua en que ese autor escribió, es preferible buscarse otro tema. En el resto de los casos, dado que no podemos conocer todas las lenguas o que no siempre tenemos acceso a la obra original podemos buscar una solución intermedia. Lo ideal es citar la edición original seguida de la traducción, como en el ejemplo siguiente:

ECO, Umberto. Kant e l’ornitorinco. Milano, Bompiani, 1997, 454 pp. (Trad. esp. Kant y el ornitorrinco. Barcelona, Lumen, 1999.)

Cuando tampoco esto sea posible, citar simplemente la edición utilizada.

  • Para los documentos publicados en Internet y cuando no se trate de un autor determinado, podemos abrir una sección especial al final de la bibliografía con las páginas y direcciones consultadas

3.5. Las citas de otros autores

Inevitablemente en nuestro trabajo tendremos que hablar de lo que otros dicen y esto podemos hacerlo de viarias maneras. En primer lugar debemos tener en cuenta que exponer la ideas de otro sin decirlo es lo que se llama plagio. Es de suponer que no queremos que se nos acuse de plagio sin renunciar por ello a hablar de las ideas de otros. Para ello tenemos dos procedimientos fundamentales: la paráfrasis y la cita.

un párrafo distinto, separado con un espacio mayor, sangrado, con un tipo menor de letra y a un espacio interlineado inferior. En este caso no es necesario poner comillas. Como en el párrafo siguiente:

Regla 8 – Cuando una cita no supera las dos o tres líneas se puede insertar dentro del párrafo entre comillas dobles [...] Cuando al contrario, la cita es más larga, es mejor ponerla a un espacio y con mayor margen (si la tesis está escrita a tres espacios, entonces la cita puede ir a dos espacios. (Eco, 1982: 193).

Estos procedimientos sirven para identificar con rapidez el discurso de otro. Ahora tenemos que identificar también con precisión quién es ese otro y dónde lo ha escrito. Para ello existen dos procedimientos básicos:

a) Con una llamada que nos remite a una nota donde aparecen los datos de identificación de los que ya hemos hablado en la bibliografía. En este caso el orden de los datos es el siguiente: Nombre abreviado, apellido, título (en cursiva), lugar, editorial, año, páginas. Como en el ejemplo siguiente:

U. Eco, Cómo se hace una tesis doctoral , Barcelona, Gedisa, 1982, p. 189

b) Utilizando una forma abreviada consistente en Apellido, año, página (en el ejemplo anterior: Eco 1982:189) y que nos remite a la bibliografía general o a una obra ya citada con anterioridad. Esta fórmula, que es la que se ha impuesto, nos soluciona muchos problemas. Es breve, no interrumpe nuestro discurso, nos evita utilizar otras formas abreviadas como “ ibidem ” (el mismo autor en el mismo lugar) o “ op. cit. ” (en la obra ya citada del mismo autor) que se utilizan en otras ocasiones. Hay que tener en cuenta que este procedimiento nos obliga a construir nuestra bibliografía final en la modalidad de autor-fecha.

3.6. Las notas a pie de página

Las notas a pie de página es otro de los procedimientos necesarios en un trabajo de investigación; si se utilizan bien no constituyen ni un adorno ni una expresión de esnobismo. El uso adecuado es también una cuestión de prudencia y, como en tantas otras cosas, de experiencia.

Las funciones de las notas son múltiples, pero dado que una de sus tradicionales funciones, la de localizar los textos citados, la hemos eliminado, su función fundamental consiste en aportar informaciones, comentarios, análisis, ampliaciones, traducciones de textos, etc., que integrados en nuestro discurso lo convertirían en incomprensible o simplemente farragoso.

En algunas obras las notas se colocan al final de cada capítulo o al final de la obra; sin embargo estos procedimientos neutralizan bastante sus funciones porque su lectura resulta muy incómoda. Dada la facilidad que ofrecen los procesadores de texto, lo ideal es ponerlas al pie de página.