Vista previa parcial del texto
¡Descarga Lectura y más Apuntes en PDF de Psicopatología solo en Docsity!
Una nueva te rapla para las víctimas de la viclene a y del terror en las regiones conflictivas del orbe Maggie Sch y Thomas ue) Frank Neuner Abert tjecprenacnseco. Como movi- des por un resorte, levantamos _la cabeza. Un control. Nos de ' enc, apostado en el camino, ma sujeto armado. Alos lados se disponen las barracas de un campamento militar, Le saludamos en Risuabeli, Al militar no parcce agradarle esta lengua, pero porun par de cigarrillos nos deja pasar. El equipo, formado por Juan, el con- ductor, y nosotros, cinco psicólogos de la Universidad de Constanza, está can- sado, con los nervios destrozados. El polvo se nos hace una masa en la boca, Juan condrco el todoterreno por una pista de arena salpicada de baches, que no han recubierto dosde hace decenios, Nos hallamos camino de los refugiados de Gula, capital del distrito homónimo al norte de Uganda. Este país del Africa Oriental, a orillas del lago Victoria, se encuentra sacudido por violentas guerras civiles desde bace años. Nos previnie- ron al entrar: es demasiado tarde, no podrán logar hoy. El convoy de protes- vión hace mucho que se ha separado y úesde la maleza se anuncian movimicr tos de los rebeldes. Pese a todo, proseguimos. Hace un año, tratamos a un grapo de refugiados de la guerra civil con una nueva terapia para víctimas del terrorismo. Ardemos por saber si aquel método sertió efi $ sirvió para ayudar a los pacientes a recuperar el control de su vida Según las estimaciones del Organismo de las Nuciones Unidas para la Ayuda a los Refugiados, en estos momentos más Mente y cerebro 06/2004 de 30 millones de personas huyen de conflicto» violentos, terzor o guerras ch todo el mundo. Las organizacio socorro pueden mitigar las secucias físi- cas de estas catástrofes ny bre, sed y desplazamiento). En los pata- cios de cristal de Ginebra y de Nueva York se sabe cómo controlas con medios farmacológicos una epidemia de cólera o de otras enfermedades contagiosas Sin embargo, Ju ONU y las organiza ciones no gubernamentales carecen de la información más elemental sobre las heridas del alma. Nadic sabe, por ejemplo, cómo sope ran las lesiones psíquicas muchos se- fagiados y cuál es su naturaleza; apenas hay datos epidemiológicos fidedignos. De acuerdo con los pacos estudios ve- presentativos, entre el 20 y el 30 % de todos los refugiados, expuestos al terror organizado. sulte alteraciones psíqur cas permanentes. Nuestro socio Uni Korunakara, de la Universidad Johns Hopkins, tealiz6 hace poco una encuesta es el marco del Proyecto sobre Demo: grafía de la Emigración Forzosa en nuestra región, situada al norte de da y al sur de Sudán, donde viven más de 3300 refugiados. de cllos 1240 supervivientes de la guerra civil entre los rebeidos armados de Uganda y Sudán Se comprobó que cl 51 fe sufría secue- Tas graves de los sucesos traumáticos. es decir. el síndrome por estrés postrauná tico (SEPT). Cuóntas más atrocidades había vivido la víctima, más intensos eran los síntomas, Así. el elevado por- centaje de víctimas hallado en la inves tigación de Karmakara. una población de refugiados que había experimentado la violencia en grado sumo. El trabajo de los investigadores estadounidenses no sólo reveló la posible dimensión de las secuelas del terror, sino que disipó ade- más la idea de que el concepto vcciden- tal de trauma no era trasladable a los refu- giados africanos. Los colaboradores de las organiza- ciones de socorro de los países en vías dedesarrello suejen formalar estos repa tos. Los cooperantes se remiten a su experiencia de campo y rechazan los métodos y las investigaciones acadé- micas. stas sobrecargan alas víctimas y ño se pueden trasladar a otro ármbito cultural, Además. los críticos temen la “medicalización” de problemas que, en rigor, tienen una causa política. Para muchos, el trabajo experimental de cam- po supone un desperdicio de recursos que podrían destinarse a ayudus concretas. Investigación local de la terapia Sinembargo, el trabajo de investigación cn las regiones confliciivas no sólo es necesario porlo paco que conocemos de la situación de los afectados, sino tam- bién por la falta de estudios fmdados sotsre métodos terapéuticos con una efi- sacia real en los países en vías de de- sarrollo. En otras épocas, los científicos del laboratorio casi munca acudían a los Jugeros de las catástrofes provocadas por e] hombre. Las influencias externas no se pueden controlar dentro del campo; na se dispone de los equipos de experi- mentación habituales, como salas de tra- tamiento y ordenadores, y ebequipo local debe apoyarse en el esfuerzo de intér- preres y personas de confianza. Por i i 1 ¿ i l de Africa. La mu se y la violencia constituye; último, muehas regiones conflictivas resultan peligrosas. La “terapia de exposición narmativa” (NET) se desarrolió en nuestro Instituto de nstenza en colaboración, entro otros, con Peter Lang, de la lIniversidad de Plorida, Se basa en una hipótesis ¿cuual sobre la aénesis du los traumas psíquicos: al parecer, el encéfalo de las víctimas no almacena un recuerdo hilvanado, sino escenas aisladas y frag- y ys desgastados de contexto, debido al estrés emocional vivido durante el episodio desencadenante. Durante la terapia, los pacientes rememora, a paso, la concatenación de los aconte- ebnientos. construyen Ha exposich cohereute a partir de tos fragmentos y supuran, de este modo, Jas crisis de angustia y de pánico que les dominan 7O TRO DE LA GUERRA, Las revueltas sangrientas agitan a inuchas Ye: y n, por desgracia, la cotidianidad. Además, el psicólogo responsable cla- bora un protocolo escrito pura doci mentar la lesión de los derechos huma- nos del paciente, en provisión tanbién de posibtos litigios judiciales Agnes fue una de nuestras primeras pacientes. Se presentó d va en la ejoza de bambi dende desarroJlábamos la terapia. Su cuerpo. esquelético. se balénceaba en la sili, Nuestra primera medida consistía en ofreccrté con mucho azÚ todos los pacientes. Ágnes suje- na mano la [aza Ye a su hijo pequeño En presencia de una psicóloga de nues- tro equipa empezó arememoras las terti- bles vivencias de las semanas prece dentes. “Dolor con la incisión de un alma supurativa”, así describía un supervivicn- e la pena sufrida durante está intesven- ción. Agnes respiraba con dificulta, temblaba de miedo. De sus piernas 2 teaba el sudor al suelo arcilloso. Algo ¡óa, allá arriba, en el tejado de paja En una esquina de la choza se des ban pequeñas serpientes de color bajo el carbón vegetal sobre el gue se esjerilizaban, por la noche, los instru- mentos quirúrgicos del o sanitario Agnes recuperó su historia Hut... conmi bebé. Apeños podía dar an paso. Me votvf a escondes. Co cuanto podía y tos demás me dejaban asrás. Me encontraba reny débil, des pués de tantas semanas est ondida l herra. Había rebeldes por todas par tes... Me apresaron junto con mi bebé. Iban armados. Tuve que desnudarime, me quitarontodo. Ami lado vi cómo vic- laban a unas niñas. Mis pensamientos se desgurraban de puro miedo. Agnes buscó la mano de la psicóloga y comprobó si desviaba sa mi Después de verificar que la terapeuta había seguido el relato. cominuó Querfan matarnos u todos, a las muje res y alos hotabres vo que Nevada me proiegió de le des eran Tan ent medio de los disparos, descuertizá intentos emuerte. Vicómo 4 hombres vie- taban de manera sucesiva y brutal auna muchacha... Vi a muchos de ellos ajo róamibebé, quería prategerio. Era jan pequeño, Todavía le daba el pecho Las personas que sobreviven a LE mos extremos como consecuen matanzas colectivas, abusos y lortuz suelen referir que se sienten “nm: por dentro”, atrapados en una “a tiaanuda”. El miedo resarge una y or vez en forma de recuerdos y sensacio- nes corporales, imposibles de evitar, Ls víctimas sienten de nuevo el roce del enchillo en la garganía y ré sesperación y la ira de aquellos mo ta ajo eles, que vio ven la do- mentos, Parasigunas víctimas, el desen cadensnte es un Jugar concreto, nña persona, una situación, an momento del día a del año o incluso el tiempo atmus- térico. Para otros, las imágenes del terior aparecen sin un motivo conocido Tas víctimas tratan de evitarel ho de distintas formas. Algunas mos, se enci deteyminados lugares. Otras ev familiares que estaban con ellas es instantes. Casi ninguno desca hablar 0 reflexionar sobre las experiencias de esos y, cuando lo hacen, se produce un estato ¿e disociación: la persona afectada ha! de vivencias y emociones jexrible: sin sentir vada en absoluto, como un meva nismo de autoprotección anímica. eso Mente y cerebro Dé espaldas, y arrojarto al suelo. Los ani- males aron sabre su cuerpe- ciño y lo diespedazaron.. Alcabo de cuatro millas aícamamos la frontera con el Congo. AÑÍ me vean con tai marido y con mis hijos. odos habían sobrevivido. Contábamox con una organización de socorro dispuesta a ayudarnos a tados los congregados Nos seniíamos muy agradecidos por la comida y el alojamiento. ¡Todos tenía mas techo propio! Tuego, nos subieron auna camionela. El motor de nuesirotodoteneno retum- ba bajo el sol vespertino. Nuestros per. samientos tornan hacia nuestros pacien- ué estado los encontraremo ¿Vivirá todavía 4g nes? Nos acuciaba la anisma inquietud: ¿qué sucedería si.. En el último tramo del viaje me vienen a la memoria las estrremecedoras palá- bras con que Agnes puso fin a su relato hace ahora un año: Después de toda esta experiencia, mi marido sufrió una hipertensión crónica A pesar de sis delgadez, siempre tenía la cabeza roja. En junto se murió de una apoplejía. Una tarde me dijo: “¡Ohl, rat cabeza”, y luego cayó inconsciente. Nunca más recuperó laconciencia. Siete días más tarde falleció. Desde entonces, reina apena en nates tre hogar Si no teviera í use Era tan buen hombre. Ha sobrevivido y luego, cuando por fi nos Tr he Encontrábamos seguros, su espirita ne pudo soportar el dolor. Acariciaba la caheza de su hijo, afeo- tado por la Jepra. Des pausa, prosiguió: “7 aquí. en este campamente!”. Y la noche, emergen ante nosotros lus Esta sas luces de Galo, Por fig. hemos Hegado e la meta de nuestro arriosgado viajo Nos quitamos ei polvo con la cerveza del Nilo y nos acostamos. Á la mañana siguiente nos enteramos de qu anos días antes se había producido el asallo de un vehículo con 3 misioneros que había! seguido nuestra misma ruta, El resul tado: 5 disparos en la cabeza Durante los días sigwjentos las rovisiones. Para poder comparar la terapia nueva con otros métodos había- mos establecido. unaño antes, Eros El pos de pacientes: cl primero recibió la terapta NET: el segundo, explicaciones tensas sobre Jas causus y Jos meca nismos de su enfermedad a través de charlas Ga denominada “psicoeduca- ción”), y el lercero, cualro sesiones de asesoramiento asistido”. Esta última ¡éenicaes una forma de terapia de bxjzen- a que aplican muchas organizaciones de secorro con programas psicosocia- Jes en los territorios conflictivos. Ende de manera caplicita le incorporación pretéritas y se Himita al asesoramiento de cuestiones irminen- tes: porcjemplo. si la vé nés de una Jerga clamor El las viven he abr donar el campamento o no. Durante el estudio actaal, los evaluadores des nocían el método de tratamiento ando mor, a fin de descarlar cualquier tipo de rejuició, Nuestros entrovistadorcs se encus traron cor un fiasco: la 1nmensa Máyo- rsonas del campamento de cefugjados se mostraba todavía incapaz y carecía de recursos, Muchos seguían presentando un cuadro del síndrome de estrés postraumático. Entretanto, les raciones de alimentos se habían reducido y alrededor de las míseras chabolas se crigían tumbas recientes de niños. Al parecer, las personas que seguían “il viendo 01 el campamento eran aquellas en quienes menos melka había hecho la torapi No vimos a mingún paciente que hubiera recibido NET, pues ahora res: díanen la periferia. incluso Agnes había encontrado un hugar nuevo para ella : para sus hijos. El equipo, que se reparte isqueda, se pone en marcha. El ndece con Lal fuerza que ape- nasnas da tiempo a ofr el chillido de ale- A ses, Nuestra pequeña amiga se averca al vehículo a través dde la cré- cida maleza, El entrevistador la sigue leniamente hasta la cabaña Rez iperar el control de Ja vid o fuerte. Mientras 05 aga y nos enseña pes se ha ba sentamos. AC arem. Meme y cerebro 384 burlonameante sus músculos. Nos config sa que hay un hombre may interesado por sus poderosos brazos, echa la vista atrás y empieza a reírse d ma esten- nos presenta de farma asu hijo, Elpequeño ya no se acuerda de la psicóloga de hace un año Sin embargo, tras cl suswro de su ma- dre, se inclina ante nosotros coa una reverencia: sobre ese cuero cabciludo, otrora esfermo, ha crecido un mata de pelo. La madre ya no solre ala, medad. Sus síntomas han remitido hasta el punto de que ha vuelto a controlar su ha obte vida. Agnes cultiva su tierta nido ma bus pone de suficiente comida; entretanto, ha comprado dos cabras que pronto rán, e incluso puede lle mayores a la Al terminar nuesir: estudios y tras relacionar los grupos de tratarajento con la respuesta, comprobamos que casi el 80 % delos pacientes que recibieron psi- coeducación y asesoramiento asistido ue manifestaudo todas las carac! rísticas del síndrome por estrés pos Be REGRESO A LA NORMALIDAD. El objetivo de la terapla es que el po traumatizado pueda volver a vivir, sin angustia, on su aldea de origen. Mente y cerebro 08/2004 traumático. En cambio. la mayoría de los que siguieron la NET ha cambiado: al igual que Agnos, el 71 % de ellos se encuentra libre de sínlomas traumi Más de dos tercios han podido aban= donarel campamento de refugiados, cul. tivar suclos fértiles y Jevar una vida reglada. El documento escrito sobre su h ría vital —la “dectaración testifical” — lo conserva, a baen recaudo, entro sus escasas pertenencias. Ft documento 4 MUCHAS GUERRAS CIVILES, como sta de la frontera entre Sudán y Uganda, dejan un rastro desolador. Las secuelas psíquicas las víctimas causan también ESTragOos. refleja con claridad meridiana la viola- ción de los derechos humanos y sirve de ucba de la injusticia padecida. De a forma otorga unanueva dignidad senal. Agaes lo manifiesta con estas Cuendo alguien ha vivido sucesos como los que me ha tocado vivir, jamás los olvida. Ames de que narrara mi his- soria, sentía heridas por todo mi cuerpo gue nunca cicatrizaban, Vivía con el miedo en los huesos. Las imágenes y sentimientos me perseguían y no podía escaparme No hallaba palabras ante tamaño delor. Tan sólo itubeaba lioy llevo grabada mi historia en el corcón y escrita aquí sobre papel. No leer, pero mis hijos conocerán algún elo que nos sucedió y lucharán por la Al revivir el doler, he podido veco- 1 pasado y ahora puedo pensar en el fuero, MAGGIE SCHAUER y FRANK NELNER, psicólogos, vivieron la experiencia de los campamentos de refugiados de Uganda. incorporados al grupo del neuroinvestiga- dor de Constanza THOMAS ELBERT, busca- ron un camino para combacir las alteracio- nes coreprales inducidas por el trauma. $; + ¡ Í | i !