Vista previa parcial del texto
¡Descarga lectura memòria y más Apuntes en PDF de Psicología solo en Docsity!
A o 32 Bases conceptuales y metodológicas A zando un martillo; sin embargo, los sujetos cometieron falsos reconocimientos con la oración: Joha was using a hammer to fix the birdhouse when his father came out do watch him and 10 help him to do fhe work (Jobn estaba utilizando un martillo para arreglar la pajarera cuando salió su padre para verlo y ayudarle en su tarea). Los diferentes estudios comentados son sólo una pequeña pero elocuente mucs- ¿ra de que cuando se habla de la memoria desde una perspectiva ciemtílica, ésta no 4, puedo considerarse sólo como una habilidad para almacenar y recordar información. ' En un libro relativamente reciente, Branstord, tras considerar los resultados de nu- “merosos trabajos propios y ajenos, llega a la comelusión de que las personas, cuando | oyen o leen oraciones, pasajes o historias, construyen significados c inferencias y son l Esas construcciones las que recuerdan, en lugar de lo que realmente oyeron o leyeron Pero, detengámonos un momento más en el comentario de otro trabajo experi- | mental. Walter Kintsch, un psicólogo de la Universidad de Colorado (EE.UU.), realizó un experimento en el que los sujetos leían textos que les eran familiares; por ejemplo, la historia bíblica de José y sus hermanos. La lectura ¡ha seguida de dos pruebas de recuerdo: una inmediata y otra 24 horas después, En el recuerdo immo- diato, los errores se debieron básicamente a que los sujetos omitían información: por el contrario. después de 24 horas, los sujetos tendían ú recordar información Sobre el tema que conocían con anterioridad a la lectura del texto experimental, cn lugar de esto último. ¿Cómo ha sido interpretado este hallazgo? Parece existir un acuerdo bastante generalizado sobre que los sujetos, cuando tienen que memorizar pasajes o historias, recuerdan Jo esencial del testo presentado y reconstruyen los * detalles de acuerdo con su conocimiento previo. A la luz de las nuevas ideas expuestas, procedentes de trabajos experimentales, parece claro que nos encontramos en condiciones de reformular, matizar y ampliar la primera definición que dimos de memoria. Como recosdará el lector. unas páginas atrás definimos la memoria como la habilidad para almacenar, retener y recuperar información. En este momento, resulta obvio que podemos proceder 2 conceptua- fízar la memoria de un modo mucha más rico y complejo. Así, pues, teniendo presente todo lo expuesto, la memoria podría ser considerada como un complicado Sistema de procesamiento de la información que pora a travós de procesos de almacenamiento, codificación, construcción, reconstrucción y recuperación de la in- tormación. Evidentemente, todo este sistema funcional mmésico se apoya en una determinada jufracstructura a la que nos referiremos más adelante cn este mismo capítulo 1.3. Distorsiones y maleabilidad de la memoria El considerar la memoria como un proceso constructivo y reconstructivo ha la- mado la atención sobre la posibilidad de que las reconstrucciones contengan distor- siones de la reulidad recordada. Disponemos de un ejemplo ya clásico que ilustra magistralmente las supuestas distoriones de la memoria. El experimento consistió cn presentar a un grupo de «ujetos un dibujo con una escena de un vagón de «metro» en el que viajan un grupo de personas, entre las que se encuentran un hombre negro con sombrero y uno blanco con una navaja en la mano. Fl procedimiento de presentación del dibuja El estudio científico de la memoria 33 consistía en proyectar la diapositiva de la imagen sólo al primer sujeto, el cual describe la escena a un segundo sujeto, éste a un terecro y así sucesivamente. Los experimentadores vomprubaron que la navaja tendía a pasar (en la memoria) del hombre blanco al negro. El último sujeto de uno de los grupos que participaron describió así la escena: «Esto es un vagón del metro de Nueva York que se dirige a la calle Portland. Hay una mujer judía y un muchacho negro que tiene una navaja en la mano...» Este tipo de errores o distorsiones de la memoria parecen indicar que, cuando recordamos, construimos y reconstruimos la realidad experimentada no sólo a partir de nuestro tonocimiento previo sobre el tema, sinu que también ponemos en juego nuestras expectativas y nuestros prejuicios. Si las huellas de memoria pueden sufrir distorsiones, podemos alirmar que la' memoria es imperfecta. Con el paso del tien- po. con muestro bagaje de hábitos, convencionalismos culturales, actitudes. prejui- cios y estercotipos en acción y con la vivencia de experiencias interfirientes, las huellas de memoria cambian o se transforman. Cada vez disponemos de más estu- dios que señalan que nuestros recuerdos sufren con frecuencia alteraciones, trans- formaciones y distorsiones. Esta malcabilidad de la memoria, que, en consecuencia, puede incluso dar lugar a que tengamos recuerdos de acontecimientos que jamás ocurrieron y que en aca- siones pueden no ir más allá de la anécdota que constate este fenómeno (como es el caso de la historia que nos cuenta Piaget y que repraduciremos enseguida), puede tener, otras veces, consecuencias dramáticas si las supuestas distorsiones aparecen incluidas en testimonios tan relevantes como los de los testigos de enjuiciamientos criminales Jean Piaget, en su obra La formación del símbolo en el niño, nos ofrece un ejemplo de cómo a veces las personas podemos llegar a creer y a recordar que vimos y vímos cosas que nunca ocurrieron en la realidad: Está además la cuestión de los recuerdos que dependen de otras personas. Por ejemplo, uno de mis más antignos recuerdos se remontaría, si fuera cierto. a mi segundo año de vida. Veo todavía, en efecto, con una gran precisión visual, la oscona siguiente en la- que he creido hasta alrededor de los 15 años: iba sentado ca un cochecito de niño empujado por mi niñera por los Campos Elíseos (cerca del Grand Palais), cuando un individuo quiso raptarme. La corrca de cuero ajustada a la altura de mis caderas me retuvo, mientras la niñera trataba valerose- ¡mente de interponerse entre el hombre y yo (hasta recibió algunos arañazos que aún puedo recordar vagamente on su frente). Se formó una aglomeración y un agente de policía con capa corta y un busión blanco se acercó, lo que hizo huir al indivíduo, Veo todavía toda la escena y hasta la localizo cerca de la estación del Metro. Cuando tenía alrededor de 15 años, mís padres secibicron de mi antigua niñera una carta anuaciándoles su converción al Ejército de Salvación, Descaba confesar sus antigvas faltas y, en particular, devolver el reloj recibido somo recompensa de esta historia, totalmente inventada por ella (incluyendo el detalle de los rasguños). He debido, pues, escuchar de niño el relato de los hechos en los que mis padres creyeron y lo proyecté en el pasado bajo la forma de un recuerdo visual que es. pues, falso. Muchos recuerdos son, sin duda, del mismo tipo. (p. 257) Este episodio autobiográfico de Piaget tiene su importancia, como ya hemos apuntado, en cuanto que ilustra acertadamente la fragilidad y maleubilidad de la memoria. Nuestras huellas de memoria no sólo son vulnerables a la dinámica de El estudio científico de la memoria 35 mación nueva es incorporada a las huellas originales del suceso, dando lugar a una huella distinta de la registrada originalmente. En realidad, Loftus rechaza el proceso reconstructivo y propone como alternativa esta «hipótesis de la alteración». Pero no nos extendamos más cn temas que serán tratados, al igual que la mayoría de los comentados con anterioridad, con extensión y profundidad en otros capítulos de este libro. 1.4. A modo de conclusión El objetivo de este primer apartado, que, además, sirve para introducirnos en este Texto de memoria, ha sido ofrecer una primera aproximación a lo que, quizás para otros, debería servir de Epílogo: la definición de la memoria. Sin entrar en polémicas sobre la cuestión del lagar y el momento más adecuado para conceptua- lizar nuestro objeto de estudio, lo primero que queremos subrayar cs que nuestro intento de conceptualización de la memoria seguro que va a ser útil; al menos, para llamar Ja atención sobre la importancia de este complejísimo sistema de procesa- miento de la información. En realidad, estamos seguros que también va a ayudarnos a entender algo más acerca de su naturaleza. Así, por ejemplo, nuestra exposición 7 —en la que hemos cuidado de nn modo muy especial la sencillez en los plantea- M4 mientos— nos ha mostrado que la memoria no sólo almacena y recupera informa- ción, sino que en ella también están imbricados procesos que construyen y recons- truyen parte de esa información y que, a pesar de su tremendo poder para almacenar prácticamente todo, la memoria humana cs muy vulnerable a variables internas y externas, responsables de que, en ocasiones, se alteren o distorsionen nuestros recuerdos. En nuestra opinión, ahora nos encontramos en mejores condiciones que al co- mienzo para iniciar el estudio científico de la memoria. 2. LOS COMIENZOS DEL ESTUDIO EXPERIMENTAL DE LA MEMORIA: EBBINGHAUS Y BARTLETT 2.1. El trabajo de Ebbinghaus. El estudio experimental de la memoria tiene sus raíces, o su punto de arranque inequívoco, en el trabajo del filósofo alemán Herman Ebbinghaus. Impresionado por la aplicación que había llevado a cabo Fechner de los métodos experimentales al estudio de la sensación, Ebbinghaus consideró oportuno aplicar tales métodos al estudio de la memoria. Durante los años 1879 y 1880, realizó más de un centener de experimentos, cuyos resultados publicó en 1885 en una monografía titulada Uber das gedáchtnis (Sobre la memoria). Con una sólida formación en la tradición asociacionista, eligió deliberadamente concentrarse en el estudio de la memoria en su forma «pura». Dado que para el asociacionismo la memoria no era más que un complejo tejido de asociaciones, Ebbingbaus se propuso objetivar y medir la unidad básica de la memoria en una situación experimental. Tal empresa suponía, no obstante, enfrentarse y salvar dos dificultades fundamentales: