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Asignatura: lexicografia, Profesor: Rosarillo Guillen, Carrera: Filología hispánica, Universidad: US
Tipo: Apuntes
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Rosario Guillén. Hora de consulta : lunes, martes y miércoles de 9 a 10 y de 13 a 14h y lunes previa cita. (martes – miércoles de 10 a 13h) [email protected]
El examen vale 80%, el trabajo 10% y asistencia 10%. A partir de la quinta falta empieza a restar. PREGUNTA COSAS CONCRETAS, NO APARTADOS ENTEROS.
Primer bloque: semántica. Definición y relaciones con otras disciplinas (más teórica, no amplia). Relación con la lexicología, sintaxis y pragmática: significado léxico, oracional y textual.
Segundo bloque: lexicología. Signo lingüístico y variantes de contenido. Relacionado con la homonimia. Comentario lexicológico. Norma y léxico. Neologismo (palabras inventadas o adaptadas, o acoger palabras de otras lenguas). Composición ortográfica y sintagmática. Derivación. Fraseología. Variación léxica.
Tercer bloque: lexicografía. Los diccionarios y sus tipos. Microestructura y macroestructura de los diccionarios.
Bibliografía:
Formación de palabras: Lang, Alvar, Guerrero Salazar, Gutierrez Ordoñez.
Lexicografía: Gutierrez Ordoñez
Tipos de diccionarios: manual de técnicas lexicográficas.
Lexicografía descriptiva: Alvar.
Fraseología: Corpas Pastor- manual de fraseología española.
Principio de semántica estructural: Coseriu.
Neologismos en el español actual: Guerrero Ramos.
Primer tema: la semántica. Definición y relaciones con otras disciplinas. El signo lingüístico agrupa: Lexicología y semántica, Morfosintaxis (estas dos plano del contenido), Fonética y fonología (plano de la expresión).
En el estudio del plano del contenido, se establece una frontera metodológica, no siempre muy clara en cuanto a los límites de su aplicabilidad, pero bastante útil en su práctica. En este sentido, las unidades de contenido, se organizan en cada lengua según una doble estructuración
o visión del mundo designado. Primera estructuración: lexicología y semántica, según la cual, la realidad designada, es decir, extralingüística, queda referida a través de un conjunto de unidades léxicas. Cada unidad posee una oposición a las demás, es decir, un contenido semántico o valor diferencial propio. Esta parcela está muy conectada al ámbito designativo, extralingüístico, a la que se refiere, constituye el objeto de nuestra materia, como es el área de la lexicología, la semántica. Relacionada con sendas, estaría la lexicografía y, actualmente, a esta parcela, ha venido a añadirse la pragmática, que estudia la relación del signo con los usuarios que lo interpretan.
Unidades del signo lexicológico y semántico: lexema, semema. El semema (significado) está compuesto por un conjunto de semas (rasgos distintivos de la definición).
Esto sería una primera estructuración del signo, pero existe una segunda estructuración del contenido lingüístico más abstracta que, sobre las bases de la primera, les da una proyección formal, según la cual se establecen unas categorías gramaticales de contenido morfológico y de relaciones sintácticas. A esta estructuración corresponde la morfosintaxis.
Cada una de estas parcelas, no es independiente, vamos a ver que entre ellas existen conexiones muy claras y, fundamentalmente entre la lexicología y morfología, sobre todo en lo concerniente a la formación de palabras y la definición y caracterización de unidades léxicas.
Definición de semántica: la palabra “semántica” viene del griego cuyo significado es “significar” un derivado de “sema” que es igual a “signo”. Para ellos la semántica es la ciencia del significado y las unidades lexicales. El significado es uno de los términos más ambiguos y controvertidos de la teoría del lenguaje. Hasta finales del siglo XIX con Michael Bréal, solo se hacían especulaciones lógicas y filosóficas del significado. Este decía que la semántica se centra en los procesos de cambio de significado atendiendo a la vertiente puramente histórica. No tenían método de estudio. Años más tarde, con el estructuralismo (1950), la semántica viene a ser el estudio de las relaciones estructurales de los significados sincrónica y diacrónicamente.
La semántica, según lo que acabamos de ver, se estudiaba desde diferentes perspectivas: la lógica, la filosófica y la lingüística. La que nos interesa fue la que se inició con el estructuralismo como es la semántica lingüística, una disciplina donde originariamente se introdujo el concepto de semántica. La semántica lingüística, se centra pues en el estudio del significado, examina el modo en el que los significados se atribuían a las palabras, sus manifestaciones a través del tiempo, y sus cambios por nuevos significados. El objetivo de la semántica lingüística es el estudio de los significados lingüísticos. Su campo de investigación queda reducido al contenido semántico de los signos lingüísticos. Sean pues estos léxicos, semántica léxica, semántica oracional, semántica textual.
Por otro lado, la semántica, la lexicología, y la lexicografía, aunque están muy relacionadas, constituyen tres partes de la lingüística perfectamente diferenciadas desde el punto de vista metodológico.
Relación de la semántica con otras disciplinas:
Nivel de contenido: Lexicología semántica – morfología sintáctica Abierto cerrado
Nº creciente Nº reducido
Difícil estructuración fácil estructura
Significado absoluto Significado relativo
signo, existen distinciones en el lenguaje: valencia sintáctica, valencia semántica, valencia formal.
Rasgos de interacción entre la lexicología semántica y sintaxis. Se da entre verbo transitivo y verbo intransitivo. En gramática (no en la lengua hablada), los transitivos necesitan exigen la presencia de un CD, y los intransitivos no. “Juan hizo un pastel, Juan corrió” esta clasificación gramatical se debe a que en semántica nos encontramos con verbos semánticamente incompletos que necesitan de un complemento que llene su significación. Con verbos semánticamente completos, no necesitan del CD porque no requieren de ningún otro elemento para significar, por ejemplo “correr”. Existe una categoría entre medio de un tipo de verbo y otro, por ejemplo “comer” Juan comió y Juan comió pan. Por lo tanto, hay unas características semánticas que imponen un comportamiento morfosintáctico, es decir, la semántica condiciona la sintaxis.
Por último, otra interacción entre ambas parcelas, la vemos en los verbos predicativos, semiauxiliar y auxiliar. Los verbos predicativos son los que tienen siempre la misma predicación y no varían con respecto a su significado, nunca pueden funcionar como auxiliar. Ex: comer. El concepto semiauxiliar, son aquellos verbos que algunas veces funcionan como predicativo y otras como auxiliares, son aquellos que forman parte de una perífrasis. Ex: “andar” como funciona como predicativo significa “caminar”, pero al formar parte de una perífrasis cambia su significado “Juan anda enamorado”. Auxiliar son los verbos considerados como utensilios gramaticales sin apenas significados que se emplean para obtener combinaciones gramaticales de los verbos EX: tiempos compuestos “he comido”.
También la semántica está relacionada con la lexicología. Se relaciona con la semántica en el sentido de que también se ocupa de los problemas del contenido, es decir, del significado de las palabras, pero se diferencia de la semántica en que la semántica es una ciencia más general que se ocupa primordialmente, entre otros, de la naturaleza del significado. La lexicología, además de estudiar las formas léxicas de significación, también estudia las relaciones que existen entre las palabras de una lengua dada, en un momento dado, y aborda el problema de la interdependencia que se establece entre la lengua y la sociedad que la utiliza, es decir, las jergas, argot, etc. También se ocupa de problemas de forma (morfosintáctica) y contenido (semántico) y, por supuesto, se preocupa de las estructuras que se establecen entre las unidades léxicas de una lengua dada, es decir, cómo se estructura la palabra (por composición, derivación…).
Relacionado con la semántica y la lexicología, tenemos la lexicografía. Con la semántica, en el sentido de que trata de describir el significado de las palabras de un idioma en un momento dado. La lexicografía es el arte o la técnica de confeccionar los diccionarios. Hoy en día se la considera como una ciencia, la finalidad de esta ciencia, es organizar las palabras en un repertorio cómodo y seguir un orden establecido, aportando la mayor información posible sobre sus usos. También si son diccionarios monolingües, bilingües o trilingües.
Por otro lado, si aplicamos las relaciones lógicas de inducción, el término “semántica” engloba tanto a la lexicografía como a la lexicología, pero no al contrario. La semántica estudia el significado en otros planos lingüísticos además del estrictamente léxico. La semántica, además del propio significado léxico, es objeto de análisis de otras disciplinas que, aún relacionadas con la lingüística, exceden los límites de esta, es decir, si consideramos la semántica lingüística como ciencia de los significados en un sentido amplio, puede compartir campo de investigación con otras ciencias como la semiótica o la semiología en cuanto a ciencia de los signos.
Según Mounin, no se debe confundir la semántica lingüística con la semiología o la semiótica, pues estas se ocupan del significado de los signos en general. Las tres ciencias coinciden en el
objeto de estudio: el signo, pero se diferencian en el tipo de signo estudiado y el marco en el que se encuadra la investigación.
La semántica lingüística, se limita al estudio del signo empleado en el sistema de la comunicación humano.
Por otra parte, también el empleo del término semántica, se ha extendido a otros campos de investigación, que también tienen por objeto de estudio el lenguaje. La semántica ha sido reclamada por gran variedad de ciencias como la filosofía, la psicología, sociolingüística, pragmática, etc. Esto es debido especialmente a dos razones:
La complejidad del acto comunicativo.
La variedad de aspectos semánticos que intervienen en el proceso de comunicación y la multiplicidad de aspectos del significado.
Esto quiere decir que el acto comunicativo es muy complejo en el que intervienen factores neurológicos, filosóficos, articulatorios, acústicos, léxicos, estilísticos, psicológicos, pragmáticos, etc. De ahí la gran cantidad de ciencias que se han interesado por el estudio del lenguaje.
Relación de la semántica con la filosofía: la semántica lógica, atiende a como la lengua puede adquirir y transmitir conocimientos, así como las relaciones entre el pensamiento y los medios lingüísticos de expresión. Ex: semejanza entre la palabra y la idea (“Mesa” – intuyo que hay una mesa).
Relación con la semántica psicológica: intenta explicar por qué comunicamos, cómo se comunican los hombres con el exterior, investiga los hechos psicológicos en los que los hombres aprenden y utilizan su lengua. Utilizan el mecanismo psíquico entre el hablante y el oyente cuando se comunican. El psicólogo explica el porqué de la comunicación a través del lenguaje.
Relación de la semántica con la sociolingüística: Al ser el lenguaje el elemento de comunicación entre los individuos de una comunidad, también el aspecto social interviene en el proceso de comunicación. Se estudian las funciones y factores sociales de una lengua, sirviéndose de métodos elaborados en sociología es decir, se preocupa de estudiar los rasgos diferenciales dentro de una misma sociedad. Ex: a los “Chícharos” según la región en la que te encuentres, puede ser llamado como cocido, potaje, alubias, etc.
Relación de la semántica con la etnolingüística: trata de conocer las diferencias entre culturas o épocas históricas, es decir, es la relación que hay entre la cultura y la lengua.
Relación de la semántica y la pragmática: cuando estudiamos los significados de los enunciados, por ejemplo “he hablado mucho”, se detecta una serie de problemas que la semántica no podía resolver: el significado del enunciado no queda reducido a las condiciones de “verdad” como decían los lógicos, sino que se hará extensivo a otros componentes de significado que se manifiestan en la comunicación en el uso del lenguaje. Así pues, se aborda el significado, atendiendo al proceso de comunicación y al estudio propiamente semántico se añadirá el pragmático. Las limitaciones de la lingüística estructural europea y la gramática generativa, van a provocar una reacción que dará paso a una nueva concepción del estudio del significado, naciendo la llamada “lingüística del habla” (pragmática, enunciación, análisis discursivo, etc).
Segundo tema: el signo lingüístico: variante e invariante de contenido Variante o invariante de contenido se refiere a los conceptos de homonimia y polisemia.
sincrónico es un paso importante para ver la diferencia entre polisemia y homonimia, pues sitúan la cuestión dentro de un marco sincrónico. Como hemos visto en esta teoría, aquí se habla de significados diferentes tanto en el caso de la homonimia con en la polisemia. En realidad, no establecen diferencia alguna entre significado y acepción o matiz, es decir, entre variantes semánticas.
Por otro lado, este criterio semántico que se ha utilizado para diferenciar la polisemia de la homonimia, les ha servido a algunos autores, entre ellos a Baldinger, para hacer otro planteamiento y ver cómo se puede estudiar los fenómenos que estamos tratando. Para ver la diferencia entre polisemia y homonimia, estudian la organización interna en los diccionarios de los significados. Así pues, para ello, dicen que serán palabras homónimas aquellas que no tienen ningún sema común.
Desde el punto de vista sincrónico, define la homonimia como sigue: “podemos definir la homonimia como dos sememas que no tienen ningún sema en común pero que están ligados al mismo monema”. Ex: La polisemia la define como: “disyunción semántica con sema común”. Ex: cola
Criterio diacrónico: dos o más palabras confluyen en su evolución fonética. La homonimia es el fenómeno consistente en que dos palabras de etimología completamente distinta han llegado a tener la misma forma fonológica. Pero evidentemente, al ser palabras distintas tienen significados distintos a pesar de tener el mismo significante. Ex: vino puede venir de VINUM (verbo venir) y VINUM (bebida). La palabra “cola” tiene tres entradas en el diccionario cola1, cola2 y cola3, del latín vulgar CODA (lat), COLLA (lat) Y kola (mandinga)
Cola1: extremidad inferior del cuerpo de algunos animales.
Cola2: pasta fuerte translúcida y pegajosa (pegamento).
Cola3: término botánico que hace referencia a la semilla de un determinado árbol que se usa para la medicina.
Según este autor, la polisemia surge cuando los matices de una palabra se alejan entre sí hasta convertirse en significados diferentes.
Para ciertos autores modernos, el procedimiento etimológico para hacer la diferencia entre uno y otro término es inadecuado, porque según ellos la etimología es irrelevante en el análisis sincrónico. Porque los hablantes de una lengua, ignoran la procedencia un término a la hora de elegirlos. Además, Lyous, en su libro LA SEMÁNTICA: “son muchos los términos en los que la etimología es insegura. Tampoco está claro qué se entiende por etimología en este aspecto, puesto que podríamos remontarnos al indoeuropeo”.
Nos adentramos en las teorías de la semántica estructura: Coseriu, Portier, Gregorio, Salvador…
En este apartado, explicaremos lo que dice B. Pottier sobre la semántica estructural: utiliza un criterio semántico. Para él, habrá homonimia cuando los sememas manifestados por la misma expresión, presenta intersección cero, es decir, no tienen semas comunes. Hay, por lo tanto, independencia sémica (homonimia). Además, los significados polisémicos, tienen grado de significación comunes, es decir, hay intersección sémica entre los sememas (polisemia).
Salvador Gutiérrez Ordoñez y Trujillo, no admiten este criterio porque no admiten ni polisemia ni homonimia.
Hay otros semantistas que intentan identificar la polisemia para diferenciarla de la homonimia, buscando un significado central o núcleo de significado, y ver luego las acepciones de ese significado al que llamaría “significado periférico”. Este planteamiento, está muy relacionado con lo que propuso Pottier.
Brazo: miembro del cuerpo (significado central o núcleo) – Brazo de mar, brazo de gitano, brazo de lámpara o brazo de butaca (significado periférico). Piensan estos autores, que esto diferencia la polisemia de la homonimia, pues existe polisemia cuando hay denominador común entre los distintos significados de un término.
En una lingüística más actual, entre la serie de autores que utilizan también un criterio exclusivamente semántico, están los que introducen en ella los conceptos de “variantes e invariantes de contenido”. El punto de partida para saber si es variante o invariante, ha recibido para muchos, en los resultados que ofrece el procedimiento efectuado a tal efecto, “la conmutación y la teoría de los campos léxicos”. Estos autores, entre ellos Muñoz Núñez, dicen que si pertenecen al mismo campo o paradigma y se pueden conmutar las unidades entre sí, estamos ante el fenómeno de la polisemia o variantes, si pertenecen a paradigmas distintos y campos léxicos diferentes, y no es posible la conmutación, estamos ante el fenómeno de la homonimia o invariantes, pues son dos significados diferentes.
Según este método, la palabra “planta”, que tiene diferentes significados: Planta1: vegetal – Planta2: fábrica. Para estos autores estamos ante el fenómeno de las invariantes porque son significados diferentes: fábrica pertenece a un paradigma, y vegetal a otro. No hay lugar a la conmutación entre ellas. Igual ocurre con la palabra bota. Esto sería el fenómeno de la homonimia. Con respecto a la polisemia, son las variantes semánticas condicionadas por el contexto (no se incluyen las metáforas). Coseriu comparte esta misma opinión: “lo que se denomina polisemia, con frecuencia, no es más que la serie de variantes determinadas por el contexto”. Tanto Trujillo como más tarde Gutiérrez Ordoñez después, no están de acuerdo. Para ellos, la conmutación no puede actuar, en el caso de la homonimia, para determinar el carácter de signos distintos, ya que los significados pertenecen generalmente a paradigmas diferentes.
Ante las limitaciones del proceso de la conmutación, en los casos de polisemia y homonimia, estos autores han formulado una serie de reglas de comportamiento lingüístico para distinguir entre variantes e invariantes del significado. Con este planteamiento, descubren el número de unidades funcionales con las que nos podemos encontrar.
Conclusión y resumen de todo lo que hemos visto hasta ahora
Hasta aquí hemos analizado los diferentes criterios que se han utilizado para estudiar el fenómeno de la polisemia y la homonimia, y así llegar a una delimitación entre estos dos conceptos. Entre estos criterios, tenemos:
-Criterio etimológico (punto de vista diacrónico): la diferencia entre uno y otro está en que la homonimia tiene diferentes étimos y la polisemia el mismo étimo, pero es un criterio poco fiable porque no se puede saber la etimología de todas las palabras.
-Criterio semántico (punto de vista sincrónico): la existencia o no de idéntico núcleo sémico entre los significados que analizamos (sema común).
agujero o abertura, manantial de la fuente, interjección. También se utilizan locuciones verbales con sentido metafórico “abrir los ojos”. La metonimia también juega un papel fundamental, tanto la metáfora como la metonimia son cambios semánticos producidos en la lengua, por semejanza o contigüidad de los significados, pueden dar lugar a la creación de significados diferentes de un mismo término. Con la metáfora y la metonimia, la polisemia está garantizada porque se van ampliando sus significados.
-La cuarta fuente, que tanto Ullmann como sus seguidores, la llaman “homónimos reinterpretados”: dos términos que provienen de étimos diferentes que han coincidido en la evolución fonética, y cuya diferencia de significación no es grande, tienden a ser interpretados como un solo término con dos acepciones. Ex: Reja: tiene dos acepciones: 1. Barra de la ventana. 2. Reja del arado. Hoy día casi nadie los considera distintos.
-La quinta fuente son “las influencias extranjeras”, se entienden como una fuente de la polisemia desde el momento en que una lengua puede influir en otra cambiando el significado de una palabra determinada. Según Fernández González, el préstamo es frecuente en las lenguas que tienen un íntimo contacto. Ex: parlamento. Según autores, por influencia del inglés (parlament), ha ampliado su significado como “asamblea legislativa”. El caso de “agresivo”, por influencia del inglés agressive, significa eficiente, valioso, en ciertos contextos no significa agresivo propiamente.
-Existe otra fuente, la sexta, que es “la etimología popular y elipsis”: mecanismo del cambio semántico que se produce por semejanza de nombres. Ex: mandarina-mondarina (de mondar). La elipsis es una contigüidad del significado, lo veremos en los cambios léxico-semánticos. Ex: Cortado (de café cortado).
Texto.
El contexto extralingüístico es el maltrato hacia las mujeres que hoy día se padece en España y la postura de los jueces.
La palabra fulano (tono despectivo), felpa (paliza-látigo, polisémica metafóricamente), legítima (a su pareja, es una elipsis) y sucedáneo (monosémica, o cualquier otra persona), meterse en jardines (meterse en líos, en un sentido metafórico). Piloto automático (locución nominal en un sentido metafórico, tomando el significado de “espontáneo, impulsivo”), casta (sentido de linaje, la esencia de cada uno, su forma), calzándole (locución verbal, sentido metafórico), pajarraca (locución metáforica que significa formar alboroto o escándalo), zumbar (sinónimo de pegar), hasta con la hebilla (elipsis), leñazo (polisemia a partir de leña, por uso metafórico significa golpe), empitonar (de cornear, en un sentido metafórico significa embestir o abalanzarse sobre la persona), legítima (aquí se refiere a una ley, no a la persona como en el caso anterior), doncella (como una chica ilustre), acojonado (disfemismo, que en un sentido coloquial significa cobarde), metido en faena (locución verbal coloquial que significa empezar a hacer algo), dar (en un sentido polisémico significa golpear), sangre caliente (en un sentido figurado significa actuar con viveza), navaja empalmada (metáfora), tirilla (persona muy delgada), inflar (en un sentido metafórico golpear continuadamente a alguien), tercio (utilizado del mundo de los toros, las partes en las que se divide la corrida), endiñar (
Medios para evitar los conflictos polisémicos
-Con la ayuda del contexto: Lamique decía que las referencias procedentes tanto del contexto discursivo, como del contexto circundante, siempre están presente en una comunicación textual
y esclarecerán adecuadamente las casuales ambigüedades de manera puntual. Esta idea se ve ampliada por el semantista P. Guiraud, donde afirma que si un nombre puede tener varios sentidos, estos sentidos son potenciales o virtuales, pero nunca se actualiza más de uno de ellos en un contexto dado. Cada palabra tiene un sentido de base y sentido contextual. Es este último el que precisa el significado o el sentido que toma en un contexto determinado. Así toda palabra está ligada a un contexto del que se extrae su sentido. El primero que habló sobre los tipos de contextos fue Coseriu. Este autor, define el contexto del hablar como toda la realidad que rodea un signo, un acto verbal o un discurso, como presencia física, como saber de los interlocutores, y como actividad. Él habló de tres tipos de contexto:
-Físico: son las cosas que están delante de nosotros, lo que vemos. -Empírico: conocimiento de una lengua durante el tiempo transcurrido -Natural: la totalidad de los contextos empíricos. -Cultural: la condición cultural de la comunidad de los que se comunican (música, arte) -Histórico: las vivencias históricas de los hablantes.
-Género marcado por el artículo: la orden, el orden.
-La diferencia singular / plural :
-El orden de las palabras:
-El acento: trago, tragó
Las fuentes de la homonimia
Dice Fernández siguiendo a Ullmann, que la mayoría de las palabras homónimas se han producido por una consecuencia de accidentes fonéticos. La homonimia es el producto de un proceso de confluencia fónica.
Ullmann habló de tres fuentes para diferenciarla de la polisemia:
A. Convergencia fónica: el desarrollo fonético de palabras diferentes en un periodo anterior. Admiten que cuanto más breve es una palabra mayor posibilidad de coincidir con otra. En francés hay muchos ejemplos, al igual que en Latinoamérica. En España surgen en diferentes zonas: -Yeísmo: interferencia asociativa fonética producida por la confluencia de la “ll” y la yod -Seseo y ceceo: se produce al darse una neutralización entre la interdental y la alveolar. -Aspiración: aspiración de un sonido. Ex: Ajo – aho
-Léxica: los múltiples significados que tiene una palabra, es decir, esta ambigüedad es producida cuando un lexema incluido en una secuencia tenga varios significados. Se basa en la homonimia o polisemia de uno o varios signos que aparecen en la secuencia. Ex: “Las revistas resultan caras” (AMB.)
Sinonimia y Antonimia
Relación léxica de significados con significantes diferentes.
El concepto de sinonimia tiene una larga tradición en la historia de la lingüística, en torno a ese concepto se ha fijado una verdadera polémica que comenzó a finales del s. XVII.
Def1: significantes distintos que corresponden a un mismo significado.
Def2: “coincidencia en el significado entre dos o más vocablos llamados sinónimos” Lázaro Carreter.
La polémica que veremos, surge en función de si existe o no la sinonimia, si existe la sinonimia absoluta o parcial.
¿Existe realmente la sinonimia?
En teoría, esta caracterización, no resulta complicada. Cuando se analizan casos concretos, resulta, a veces, difícil, decidir si dos o palabras son sinónimas o no. El significado se presenta de manera multifacética. Ex: “Coche y carro” El término coche se utiliza en España, y el de carro en América de Sur. Sin embargo, la diferencia geográfica evoca inmediatamente situaciones distintas por las cuales la sustitución de un término por otro, restaría naturalidad a la expresión resultante a uno y otro lado del Atlántico. Resultaría extraño, por ejemplo, que un argentino preguntara “¿Tienes coche?” en lugar de “¿Tenés carro?”. Las preferencias de una u otra expresión, reflejan inmediatamente una diferencia diatópica o geográfica. En el caso de España: “¿Son sinónimos los verbos bajar y descender?” En principio se diría que no hay notables diferencias de significado, sin embargo, si consideramos diversos contextos donde suele emplearse, estos dos miembros no se comportan siempre igual. Bajar y descender significan lo mismo en oraciones como “Bajó por las escaleras y descendió por las escaleras”. En otros casos como “La bolsa ha bajado” sería extraño decir “la bolsa ha descendido”. Sendas expresiones se admiten, pero es más común utilizar la bajada. En otros contextos no sería posible esta sustitución: “El hombre desciende del mono – El hombre baja del mono”.
El caso de “Aceituna y oliva” es distinto, son sinónimos absolutos porque tienen los mismos usos en todos los contextos. No obstante, esta diferencia es diatópica, porque según el lugar geográfico en el que te encuentres se usa una palabra u otra. Sin embargo, hay una diferencia de uso de estos dos términos en un determinado contexto, que incluso las personas que dicen “aceituna” no la emplea: “He comprado aceite de oliva – No se dice aceite de aceitunas”. Todos estos ejemplos expuestos, ponen de manifiesto la existencia de tres grandes problemas para la noción de sinonimia entendida como identidad de significado:
-Problema geográfico: el uso que se le da en un lugar y en otro. Ex: Carro – coche-
-Problema de las acepciones: la no identidad de todos los términos con diferentes significados. Ex: descender – bajar.
-Problema en las diferencias de uso: diferentes combinatorias de dos unidades. Ex: aceite – oliva.
A la vista de todas estas dificultades, nos volvemos a preguntar si existe realmente la sinonimia, es una cuestión ampliamente discutida entre los lingüistas. Algunos creen que no hay dos palabras que compartan por completo su significado y niegan en consecuencia de que existan sinónimos absolutos.
Sin embargo, Ullmann no es de esa misma opinión: dos palabras pueden tener significados cercanos o idénticos. Por ello habla de sinonimia parcial y sinonimia absoluta.
Lyous sigue la teoría de Ullmann, prefiere hablar de sinónimos totales o parciales, y dentro de los totales establece una sub-clasificación: totales plenos- no plenos.
G. Salvador, en su libro SEMÁNTICA Y LEXICOLOGÍA DEL ESPAÑOL, dice que para que existan sinónimos ha de existir igualdad total de significados no solo parecidos. (si la cita es larga se pone a pie de página, letra 10).Según G. Salvador (1986 : 13) “si hay sinónimos deben ser absolutos, porque si no fueran absolutos no serían sinónimos”.
Gutiérrez Ordoñez dice que la capacidad de sustitución de dos signos depende de su valencia, es decir, de sus posibilidades de combinatoria. Existen, según él, dos tipos de combinación para ser aceptados como sinónimos: un criterio semántico y otro pragmático.
-Semántico: las compatibilidades dependen de razones lingüísticas. Ex: “*el cabello de tus piernas”. Semánticamente el uso de cabello no es correcto, porque se aplica solo al cuero cabelludo. Solo se puede asociar a ciertas unidades que acepten sus clasemas.
-Pragmático: son motivos externos los que impiden la coexistencia o coaparición de unidades lexicales. Ex: can – perro son sinónimos pero desde el punto de vista pragmático, un perro de caza no se atribuye a los dos términos.
Este autor, a pesar de considerar estos dos aspectos, dice que sí hay sinónimos absolutos aunque muy escasos. Como es el ejemplo de Cárcel y prisión, que son sustituibles en todos los contextos. Jersey, sweater, pulóver no se establece distinción semántica entre ellas. Apoyándose en otras teorías, los signos pertenecientes a otros niveles del lenguaje: diatópicos, diafásico y diastrático, presentan una situación teórica un tanto delicada.
-Diatópico: diferencias geográficas. Carro – coche.
-Diafásico: diferencias de estilos de lengua, es decir, un estilo coloquial, literario, formal, etc.
-Diastrático: préstamos sociales que se dan desde el punto de vista socio-lingüístico. Cuerno – hasta (los cultos dicen hasta).
Otros piensan que hay que dejar de lado las diferencias de naturaleza diatópica, diastrática y diafásica, y solo considerar en contenido descriptivo de las diferentes dimensiones de significado. Por ello, denominan sinónimos a dos términos que poseen el mismo contenido descriptivo aunque no pueda intercambiarse entre sí en todos los contextos. De acuerdo con esta caracterización, serán sinónimos todas las denominaciones coloquiales del término “borrachera
Localización en el espacio: arriba –debajo
Estados o procesos opuestos: virtual –real
Relacionado con lo que hemos visto anteriormente, si tuviéramos que clasificar los ejemplos señalados, nos encontraríamos con la siguiente situación según Lyous:
Complementarios: verdadero – falso, virtual – real
Contrarios: euforia – abatimiento, mucho – poco, grande – pequeño
Cada uno hace una clasificación que viene a decir lo mismo, la diferencia es que Alvar lo hace según la significación, por lo que es más intuitivo.
Los antónimos también se pueden dar con prefijos, que indican lo contrario añadidos a un lexema, llamados antónimos gramaticales y suelen tener un valor negativo. Ex: culpar – inculpar hacer – deshacer existencia – no existencia.
También se habla de dos tipos de antónimos al igual que en la sinonimia: absolutos y parciales.
-Absolutos: palabras monosémicas, es decir, un solo significado, que se oponen a otras palabras también monosémicas. Ex: siempre – nunca antes – después juventud – vejez.
-Parcial: si una de las palabras es polisémica, porque solo uno de los significados de las palabras polisémicas puede ser opuesto a otra palabra. Por ejemplo: libre – ocupado.
Se llama cambio léxico-semántico al cambio lingüístico experimentado en la evolución histórica del componente léxico-semántico de un idioma. De los componentes del lenguaje, el léxico- semántico es el más propenso al cambio, porque refleja de manera muy clara las modificaciones y transformaciones técnicas, psicológicas, sociológicas, propias de la evolución cultural humana con independencia de que el léxico básico permanezca inalterado.
Hay varios factores que cooperan para que se produzca este fenómeno:
-Proceso de transmisión del lenguaje.
-Falta de fijeza y variedad en el significado.
-Facilidad de las palabras para desvincularse de su significado originario.
-El fenómeno de la polisemia.
-La ambigüedad semántica.
La clasificación de los cambios semánticos, las causas y luego la metáfora y homonimia
Clasificación de los cambios semánticos Se denomina cambio léxico al cambio de la palabra habitualmente usada para mencionar ese concepto o noción. Se mantiene el significado y cambio y cambia el significante. Se llama cambio semántico a la modificiación una palabra mediante la ampliación Tipos de cambios: -Cambios lógicos cuantitativos: *Por ampliación del sentido: se une un nuevo sentido a un significante. Ex: bárbaro – extranjero. Más tarde llegó a tener el significado de salvaje. *Restricción del significado: un significado abandona un significante ya sea por empeoramiento o mejoramiento. -Cambios lógicos cualitativos: *Desarrollo peyorativo: sentido despectivo. Ex: villano – individuo que habita en una villa o aldea. En sentido figurado significa ruin o despreciable. *Suavización del significado: Parir – dar a luz.
Causas de los cambios de significado. Muchas son las causas que pueden originar los cambios léxicos semánticos, la desviación individual es una de las causas más probables del cambio. Esta desviación, a veces, está causada por errores que cometen las personas y son muy comunes. Ex: El verbo “prometer” tiene dos acepciones, la primera significa obligarse a decir o dar algo. Este verbo se emplea para “asegurar” unas palabras, que no es verdaderamente una promesa. En líneas generales, esos cambios también se pueden dar por necesidades expresivas, ironía, juegos de palabras, énfasis, prestigio social, etc. Muchas veces están basadas en la analogía como es el caso de la metáfora. Las causas pueden ser: -Lingüísticas: las palabras que integran el contexto, facilitan el cambio. *Fonéticas: la evolución fonética, divergente, de un mismo étimo, da lugar no solo a significantes diferentes, sino a significados. La palabra capital y caudal tienen el mismo étimo: CAPITALIS. *Morfosintácticas: el significado de una palabra puede modificarse por influencia de su contexto, ya sea de una frase o por la estructura general de la frase misma. Ex: el verbo hacer como impersonal puede entenderse como frio, calor, bochorno, etc. En Hispanoamérica puede sustituirse por el verbo “tener” – hace sed. Muchos verbos se impersonalizan, como el verbo ir. Ex: Fue y se lo comió – no se refiere a ir a un lugar. /Elipsis: se omite parte de la frase. Ex: Un café cortado – un cortado. La elipsis fue tratada en la antigüedad clásica por Aristóteles y en los inicios de la semántica por Bréal y
Marco teórico de la metáfora: desde los inicios de la retórica, pasando por Ullmann, hasta nuestros días
En general, se acepta que la metáfora se basa en la analogía, en la semejanza entre entidades que se ponen en relación. Dependiendo de la perspectiva, puede ser considerada como un desvío del lenguaje (caso de la metáfora en la retórica), es decir, anomalías semánticas (Aristóteles). O como un hecho que inunda nuestra vida cotidiana (semántica cognitiva). Así mismo, puede tratarse como mecanismo lingüístico, es decir, su explicación puede facilitarse a partir de su estructura interna sémica, o su estructura interna conceptual (metáfora semántica). Otros la estudian desde un punto de vista pragmático.
La metáfora es un recurso lingüístico presente, que nos la podemos encontrar en diversos discursos periodísticos, históricos, literarios, pedagógicos, etc. La función que cumple en todos ellos no es siempre la misma, en algunos predominan la función estética (poesía), en otros la explicativa, y en otros persuasiva o polenca.
Se ha sostenido que la metáfora es una comparación abreviada, y que su estructura se basa en la analogía o similitud. Ya Aristóteles afirmó que el símil es una clase de metáfora.
Situándonos en la retórica tradicional, clasificaba la metáfora entre los tropos, que eran figuras por medio de las cuales se hace que una palabra tome un significado que no es propiamente habitual.
Para Aristóteles la metáfora es la transparencia del nombre de una cosa a otra. Uno de los elementos poéticos fundamentales. Se considera como un desvío del lenguaje de la expresión original.
Las primeras reflexiones sistemáticas (semánticas) se encuentran en Bréal y en los primeros semánticos que vieron en la metáfora y la metonimia los cambios fundamentales de sentido.
Estas ideas han ido evolucionando a otros semantistas como Stern o Ullmann. Este último distingue dos categorías de los cambios semánticos:
-Cambios por semejanza de nombre
-Cambios por semejanza de sentido. Aquí se encontraría la metáfora.
Ullmann en su obra cita a Aristóteles para hablar de la importancia de la fuerza creadora de la metáfora más allá de la literatura. Decía que la metáfora se encuentra totalmente ligada con la textura del habla humana, también afirmaba que se puede ver en varios aspectos. La metáfora es un factor capital de motivación, puede ser fuente de sinonimia y polisemia. También sirve para expresar emociones intensas, y por supuesto, llenar lagunas en el vocabulario.
Basándose en esta semejanza, reconoce cuatro grupos fundamentales de metáfora:
-Metáforas antropomórficas: es una translación del cuerpo humano o pasiones humanas, es decir, consiste en nombrar palabras del cuerpo humano para denominar los objetos. Ex: pulmones de la ciudad, la boca de un río, cabeza de familia
-Metáforas de animales:
*Aplicación de nombres de animales y plantas a objetos inanimados. Ex: Pata de gallo. *Aplicación de nombres de animales a los humanos. Ex: estar como el bacalao.
-Metáfora sinestésica: transposición de una sensación propia de un sentido a otro. Ex: voz cálida.
-Metáfora consistente: de lo concreto al abstracto. Hay una tendencia universal de traspasar palabras del mundo material al espiritual o moral. Ex: arrojar luz sobre un asunto.
En la segunda mitad del s. XX, desde un enfoque lingüístico, específicamente desde la semántica de Le Guern, analiza la semejanza entre los dos términos involucrados en una metáfora comparando los rasgos sémicos de cada uno para especificar los rasgos comunes y no comunes entre sí.
Trabajo
-Elegir tema.
-Buscar el corpus (el material con el que vamos a trabajar: lengua hablada, lengua escrita).
-Consultar bibliografía sobre ese tema.
ÍNDICE
1-Itroducción
2-Marco teórico (definiciones del tema en cuestión según los distintos autores)
3-Análisis del corpus (explicación de los ejemplos)
4-Conclusiones
5-Bibliografía
Su hipótesis es que en la metáfora se da una alteración de la organización sémica del lexema, identifica, al igual que otros lingüistas, la metáfora con una comparación no expresada basada en la semejanza. Ex:
El proceso metafórico se genera a través de una comparación, un “como si” instaurado por el hablante, donde se produce una simplificación sintáctica del discurso lineal, junto a una reducción sémica que deja sin funcionar algunos rasgos. Ex: sus dientes son nacarados como las perlas.
Por otro lado, la función de persuasión es la que ha destacado en la segunda mitad del s. XX en los estudios sobre la argumentación y el análisis del discurso. Estos estudios pragmáticos relacionan la metáfora con contextos particulares de uso y se tiene en cuenta su dimensión ideológica.
La metáfora también puede estar lexicalizada en una frase hecha: lexicalización de la metáfora. También puede ser metáfora y eufemismo o tabú al mismo tiempo. Ex: meterse en jardines – meterse en líos.
A lo largo del tiempo, expresiones metafóricas se pueden lexicalizar y convertirse así en expresiones fijas. Ex: “se me ha puesto la carne de gallina”. En el grupo de palabras no se puede cambiar ningún elemento porque son frases hechas. Esto enriquece el lenguaje porque aumenta el vocabulario.
La metáfora es muy usada en la prensa escrita. En los últimos años, se ha convertido en un agente político capaz incluso de afectar el proceso de toma de decisiones en el sistema político con la influencia que pueda ejercer al tratar ciertos temas desde cierta perspectiva.
Los periodistas utilizan a veces la metáfora como estrategia para categorizar personas, hechos, procesos y especialmente para vehiculizar determinados puntos de vista.