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Lexicología, Apuntes de Lingüística

Asignatura: Lingüística, Profesor: Rosarillo Guillen, Carrera: Filología hispánica, Universidad: US

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 03/05/2014

arnoldyaxley75
arnoldyaxley75 🇪🇸

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Tema 6 Lexicografía
Un diccionario es una recopilación de unidades (se le puede llamar libro), que recoge vocablos
propios de un momento concreto o de épocas pasadas. Los recoge generalmente de forma
ordenada. Además, después de cada palabra recopilada, hay una serie de información. No es,
simplemente, un listado de palabras. Este tipo de orden se denomina semasiológico. Otro tipo de
ordenación posible sería el onomasiológico; es decir, no parte del significante para llegar al
significado, sino que parte del significado para llegar al significante ( objeto de cuatro patas que
sirve para sentarse -> silla). Los primeros diccionarios onomasiológicos se crearon en el siglo XIX.
Ya en el siglo XX tenemos diccionarios más desarrollados, con esquemas. También existieron
diccionarios de rimas. Asimismo, la ordenación puede ser según la cantidad de sílabas y por orden
alfabético (diccionarios para amantes de crucigramas).
Es por esto que el producto no está hecho para el filólogo, sino para el público en general. Es un
instrumento muy distinto a otros instrumentos que se usa en la lexicografía. Esto implica que
existe una limitación de espacio. Como se quiere vender este producto, la obra puede ser extensa
(no se vende tanto pero da prestigio) o puede ser un producto destinado al aprendizaje del
español, que se vende más. Sin embargo, la extensión será limitada para poder llamar la atención,
y su precio será distinto. El lexicógrafo no es libre de escribir todo lo que quiera en un diccionario:
todo depende de los objetivos comerciales. No es ni negativo ni positivo, simplemente condiciona.
El diccionario tiene un carácter normativo. Cuando alguien aprende a expresarse, lo aprende en
familia, pero en el colegio ya aprende la norma, por ejemplo, mediante el método docente. Existen
varias normas que limitan el vocabulario en determinadas situaciones. Esto quiere decir que los
diccionarios deben reflejar una norma (no deben contener faltas de ortografía); de ahí el prestigio
de estos. Tiene tanto prestigio que, dentro de la lexicografía, hablamos de una serie de productos
llamados falsos diccionarios; no es más que un libro que contiene una serie de ideas u opiniones
que se pueden ordenar alfabéticamente. Si se ordena alfabéticamente, se puede considerar un
diccionario, pero no lo es realmente.
Un diccionario no es mejor mientras más palabras tenga, sino mientras estén mejor explicadas.
Otro tópico dice que los diccionarios tienen lemas y significados. Pero no es así; tienen mucha más
información. Cuatro partes básicas:
Macroestructura: está formada por el conjunto de los lemas que conforman el diccionario,
es decir, la macroestructura obedece a una lectura parcial y vertical (no se lee la
información de la palabra, solo se busca la palabra que nos interesa). Hay gente que
sobrevalora los diccionarios y piensa que las palabras que no se encuentran en él, no
existen. Gracias a la macroestructura, podemos saber cómo se escribe la palabra que
buscamos, ya que, en el fondo, es la ortografía más condensada. Sin embargo, hay
matizaciones en las palabras (homonimia entre cómo y como) no va a aparecer, ya que los
verbos no aparecen en el diccionario conjugados, sino en infinitivo (en latín aparecían en la
primera persona del presente del indicativo).
El hablante suele aprender el sistema antes que la norma, por lo que usa la forma
sistemáticamente. Esto implica cometer errores en las formas verbales irregulares. A pesar
de este error, los nativos españoles entenderán el error (que un niño diga cabo en lugar de
quepo). En la macroestructura de los diccionarios, al aparecer la forma del infinitivo del
verbo, es difícil para el aprendiz español comprender estas formas irregulares. Los
diccionarios pecan en esta simplificación, que crean problemas normativos. Algunos
diccionarios escolares o diccionarios de español como segunda lengua incluyen algunas
formas irregulares. Incluyen, por ejemplo, un lema para quepo. Es posible que alguna vez se
salten estas convenciones, pero son diccionarios muy específicos, ya que saben que el
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Tema 6 Lexicografía

Un diccionario es una recopilación de unidades (se le puede llamar libro), que recoge vocablos propios de un momento concreto o de épocas pasadas. Los recoge generalmente de forma ordenada. Además, después de cada palabra recopilada, hay una serie de información. No es, simplemente, un listado de palabras. Este tipo de orden se denomina semasiológico. Otro tipo de ordenación posible sería el onomasiológico; es decir, no parte del significante para llegar al significado, sino que parte del significado para llegar al significante ( objeto de cuatro patas que sirve para sentarse -> silla). Los primeros diccionarios onomasiológicos se crearon en el siglo XIX. Ya en el siglo XX tenemos diccionarios más desarrollados, con esquemas. También existieron diccionarios de rimas. Asimismo, la ordenación puede ser según la cantidad de sílabas y por orden alfabético (diccionarios para amantes de crucigramas). Es por esto que el producto no está hecho para el filólogo, sino para el público en general. Es un instrumento muy distinto a otros instrumentos que se usa en la lexicografía. Esto implica que existe una limitación de espacio. Como se quiere vender este producto, la obra puede ser extensa (no se vende tanto pero da prestigio) o puede ser un producto destinado al aprendizaje del español, que se vende más. Sin embargo, la extensión será limitada para poder llamar la atención, y su precio será distinto. El lexicógrafo no es libre de escribir todo lo que quiera en un diccionario: todo depende de los objetivos comerciales. No es ni negativo ni positivo, simplemente condiciona. El diccionario tiene un carácter normativo. Cuando alguien aprende a expresarse, lo aprende en familia, pero en el colegio ya aprende la norma, por ejemplo, mediante el método docente. Existen varias normas que limitan el vocabulario en determinadas situaciones. Esto quiere decir que los diccionarios deben reflejar una norma (no deben contener faltas de ortografía); de ahí el prestigio de estos. Tiene tanto prestigio que, dentro de la lexicografía, hablamos de una serie de productos llamados falsos diccionarios; no es más que un libro que contiene una serie de ideas u opiniones que se pueden ordenar alfabéticamente. Si se ordena alfabéticamente, se puede considerar un diccionario, pero no lo es realmente. Un diccionario no es mejor mientras más palabras tenga, sino mientras estén mejor explicadas. Otro tópico dice que los diccionarios tienen lemas y significados. Pero no es así; tienen mucha más información. Cuatro partes básicas:

  • Macroestructura: está formada por el conjunto de los lemas que conforman el diccionario, es decir, la macroestructura obedece a una lectura parcial y vertical (no se lee la información de la palabra, solo se busca la palabra que nos interesa). Hay gente que sobrevalora los diccionarios y piensa que las palabras que no se encuentran en él, no existen. Gracias a la macroestructura, podemos saber cómo se escribe la palabra que buscamos, ya que, en el fondo, es la ortografía más condensada. Sin embargo, hay matizaciones en las palabras (homonimia entre cómo y como) no va a aparecer, ya que los verbos no aparecen en el diccionario conjugados, sino en infinitivo (en latín aparecían en la primera persona del presente del indicativo). El hablante suele aprender el sistema antes que la norma, por lo que usa la forma sistemáticamente. Esto implica cometer errores en las formas verbales irregulares. A pesar de este error, los nativos españoles entenderán el error (que un niño diga cabo en lugar de quepo ). En la macroestructura de los diccionarios, al aparecer la forma del infinitivo del verbo, es difícil para el aprendiz español comprender estas formas irregulares. Los diccionarios pecan en esta simplificación, que crean problemas normativos. Algunos diccionarios escolares o diccionarios de español como segunda lengua incluyen algunas formas irregulares. Incluyen, por ejemplo, un lema para quepo. Es posible que alguna vez se salten estas convenciones, pero son diccionarios muy específicos, ya que saben que el

lector de este producto lo va a necesitar. Es por esto que no se aplica a todos los diccionarios. Lo mismo ocurre con la forma superlativa ( pobre -> paupérrimo ). En algunos diccionarios, esta palabra no aparece. Dos funciones básicas: descodificar y codificar. A veces, por estas convenciones, se saltan estas funciones. El diccionario nos proporciona las herramientas necesarias para transmitir algo a otra persona (codificar). No puedo entrar por este sitio tan estrecho -> no quepo por aquí. La intención codificadora es repetir el mensaje con otra forma, usando otras palabras. La función codificadora suele darse en la microestructura.

  • Microestructura: es el conjunto de informaciones que va después del lema. Así, podemos decir que la microestructura obedece a una lectura de carácter horizontal que puede ser total o puede ser parcial. Aquí se incluye las acepciones de la palabra, la categoría, el número, etc. Una lectura total es la lectura completa de la información que viene en la parte horizontal, esto es, toda la información que le sigue a un lema. Una lectura parcial consiste en buscar una parte específica de toda la información que nos da el diccionario (buscar una acepción entre diez, buscar solo la etimología de una palabra que nos interesa, etc.). De la extensión de la microestructura dependerá la extensión del diccionario, es decir, podemos tener diccionarios con muchas palabras y menos páginas, o con pocas palabras y muchas páginas. Un diccionario que se vendía mucho era aquel que traía "muchas palabras" y era "el más barato" (esto se conseguía poniendo 6 columnas en cada página y haciendo que la microestructura fuese ínfima, incluso quitando información necesaria). Dentro de la microestructura, podemos ver un doble enunciado (doble enunciación). Esto significa que se puede buscar en un diccionario el contenido de una palabra de dos maneras: buscamos una palabra y nos dice de dónde viene la palabra, que es masculina, femenina, nos da sinónimos, acepción exclusiva de Colombia, etc... Pero esa lectura no tiene en cuenta qué significa la palabra, sino todo lo demás. Es una lectura secuencial que no tiene en cuenta el contenido. Toda la información que podemos leer saltándonos el contenido pertenece al primer enunciado. El segundo enunciado es referente al contenido de la palabra, mientras que el primero es referente a las palabras que siguen al contenido. ◦ Primer enunciado: después del lema, podría venir a transcripción fonética. Es una transcripción más bien informal, ya que pertenece al concepto inmediato de la palabra (no tiene en cuenta el contexto de esta, es decir, no tiene en cuenta las palabras que vendrían antes que esta o después). Al margen de la transcripción, lo que suele venir es la etimología. Normalmente, suele aparecer en los diccionarios, pero no siempre. El origen puede ser incierto y fácilmente deducible. También puede aparecer la categoría gramatical, que aparece con una abreviación. La categoría y la definición son imprescindibles.
  • Hiperestructura: está formada por el prólogo, por los apéndices, los cuadros gramaticales, etc. Es decir, toda esta información complementaria que aparece y que, a veces, es fundamental. En el prólogo viene cómo se maneja el diccionario, a quién va dirigido el diccionario...
  • Iconoestructura: está formada por las ilustraciones. Algunos diccionarios las poseen, sobre todo los escolares. Los dibujos deben ser didácticos, no solo deben adornar. Estas cuatro partes conforman el diccionario. Los diccionarios reflejan el sentido de las palabras, pero difícilmente los diccionarios van a reflejar la connotación de las palabras. Muchas veces, a determinadas personas les gustaría encontrar la connotación definida, por curiosidad.