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Cómo manejar a niños con TDAH: consejos para maestros y padres, Apuntes de Psicología Educacional

Este documento ofrece recomendaciones prácticas para los maestros y padres de niños con Trastorno de Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH). Aprenda cómo captar su atención, mantenerla concentrada y reorientarla cuando sea necesario, así como cómo utilizar conexiones lógicas para enseñarles a tomar decisiones y mejorar su conducta. Además, se incluyen técnicas para crear un ambiente estímulante y desafiante, así como la importancia de la cooperación entre maestros, padres y profesionales de la salud.

Tipo: Apuntes

2021/2022

Subido el 12/12/2022

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“SERCRECER” CENTRO DE ATENCION NEUROPSICOLOGICO
Neuropsicología- Psicología- - Orientación vocacional y profesional- sexología, Selección de personal- Coaching Empresarial- Yoga
Terapéutica (6)3443584-3117161559 Calle 7 Nº 14-08 Circunvalar Pereira- Risaralda. www.sercrecer.co.
TRASTORNO POR DÉFICIT DE LA ATENCIÓN CON
HIPERACTIVIDAD *
Existen muchas razones por las que un niño se comporta en forma disruptiva o no presta atención en el
aula. No obstante, muchos niños que presentan este tipo de conducta tienen un Trastorno por Déficit de
la Atención, con o sin Hiperactividad (TDA/TDAH). Con frecuencia tendrán otras discapacidades del
aprendizaje y si no se les diagnostica hasta que tengan más edad, es mayor la probabilidad de que
presenten trastornos más graves de la conducta y dependencia de los estupefacientes (intentos por auto
medicarse).
El TDA/TDAH es difícil de diagnosticar en forma definitiva. Se trata de un problema neurológico
caracterizado por trastornos de la conducta. Es necesaria una combinación de pruebas neurológicas,
psicológicas, y educativas, junto con una historia familiar detallada, para poder detectar que el problema es
debido al TDAH. Las pruebas o exámenes debieran eliminar la posibilidad de otros problemas médicos, de
la audición, o de la visión, ansiedad, depresión, maltrato, o negligencia.
El TDAH se caracteriza por cualquiera de los siguientes tres componentes principales: mala
capacidad para mantener la atención, control débil de los impulsos, y/o hiperactividad. Es probable
un diagnóstico positivo si aparecen por lo menos ocho de las siguientes características, por un período
mínimo de seis meses, antes de que el niño llegue a los siete años de edad:
1. Dificultad para mantener la atención.
2. Se distrae fácilmente.
3. Juega con objetos que estén a su alcance, se contorsiona, parece inquieto, tiene dificultad para
permanecer sentado.
4. Suelta las respuestas en forma abrupta, es muy impulsivo.
5. Tiene dificultad para esperar su turno.
6. Tiene dificultad para la organización, pierde cosas con frecuencia.
7. Tiene dificultad para seguir las instrucciones y para respetar las reglas.
8. Salta de una tarea a otra sin concluirlas.
9. Tiene dificultad para jugar en silencio y tranquilo.
10. Habla en exceso.
11. Interrumpe a otras personas o se inmiscuye en asuntos ajenos, carece con frecuencia de destrezas
sociales.
12. Parece no escuchar ni concentrarse (a menudo, los niños que sufren del TDA sin
hiperactividad parecen “estar en babia” o “estar pensando en las musarañas”.
13. Emprende actos peligrosos.
14. Con frecuencia es brillante, pero su rendimiento/desempeño está por debajo del promedio.
El tratamiento para un niño que tenga un TDAH es muy eficaz, en especial cuando el diagnóstico se hace a
una edad temprana. (El tratamiento implica una combinación de terapia individual y familiar, modificación de
la conducta, y medicamentos en caso que lo requiera.)
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“SERCRECER” CENTRO DE ATENCION NEUROPSICOLOGICO

Neuropsicología- Psicología- - Orientación vocacional y profesional- sexología, Selección de personal- Coaching Empresarial- Yoga

TRASTORNO POR DÉFICIT DE LA ATENCIÓN CON

HIPERACTIVIDAD *

Existen muchas razones por las que un niño se comporta en forma disruptiva o no presta atención en el aula. No obstante, muchos niños que presentan este tipo de conducta tienen un Trastorno por Déficit de la Atención, con o sin Hiperactividad (TDA/TDAH). Con frecuencia tendrán otras discapacidades del aprendizaje y si no se les diagnostica hasta que tengan más edad, es mayor la probabilidad de que presenten trastornos más graves de la conducta y dependencia de los estupefacientes (intentos por auto medicarse). El TDA/TDAH es difícil de diagnosticar en forma definitiva. Se trata de un problema neurológico caracterizado por trastornos de la conducta. Es necesaria una combinación de pruebas neurológicas, psicológicas, y educativas, junto con una historia familiar detallada, para poder detectar que el problema es debido al TDAH. Las pruebas o exámenes debieran eliminar la posibilidad de otros problemas médicos, de la audición, o de la visión, ansiedad, depresión, maltrato, o negligencia. El TDAH se caracteriza por cualquiera de los siguientes tres componentes principales: mala capacidad para mantener la atención, control débil de los impulsos, y/o hiperactividad. Es probable un diagnóstico positivo si aparecen por lo menos ocho de las siguientes características, por un período mínimo de seis meses, antes de que el niño llegue a los siete años de edad:

  1. Dificultad para mantener la atención.
  2. Se distrae fácilmente.
  3. Juega con objetos que estén a su alcance, se contorsiona, parece inquieto, tiene dificultad para permanecer sentado.
  4. Suelta las respuestas en forma abrupta, es muy impulsivo.
  5. Tiene dificultad para esperar su turno.
  6. Tiene dificultad para la organización, pierde cosas con frecuencia.
  7. Tiene dificultad para seguir las instrucciones y para respetar las reglas.
  8. Salta de una tarea a otra sin concluirlas.
  9. Tiene dificultad para jugar en silencio y tranquilo.
  10. Habla en exceso.
  11. Interrumpe a otras personas o se inmiscuye en asuntos ajenos, carece con frecuencia de destrezas sociales.
  12. Parece no escuchar ni concentrarse (a menudo, los niños que sufren del TDA sin hiperactividad parecen “estar en babia” o “estar pensando en las musarañas”.
  13. Emprende actos peligrosos.
  14. Con frecuencia es brillante, pero su rendimiento/desempeño está por debajo del promedio. El tratamiento para un niño que tenga un TDAH es muy eficaz, en especial cuando el diagnóstico se hace a una edad temprana. (El tratamiento implica una combinación de terapia individual y familiar, modificación de la conducta, y medicamentos en caso que lo requiera.)

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Neuropsicología- Psicología- - Orientación vocacional y profesional- sexología, Selección de personal- Coaching Empresarial- Yoga Por lo general, los niños que tienen un TDAH son brillantes, aun cuando no puedan demostrarlo. Ellos se sienten frustrados por su conducta y si bien los niños de más edad han aprendido a encubrir esto, con frecuencia lo manifiestan a través de actitudes y conductas negativas (“si no puedo evitarlo, me uniré a ello”). No obstante, éstos no son estudiantes “malos” y tienen un gran deseo de gustarles a los demás y de ser apreciados. Una vez que se establece el diagnóstico, muchos de los niños de más edad se sienten emocionados al descubrir que existe una razón que explica su carencia de control y su incapacidad de concentrarse ; que las cosas que ellos mismos consideraban que no estaban bien, tienen una causa. El motivar a estos niños da resultados. Cuando se motiva, se desafía, y se logra captar el interés de un niño con un TDAH, se produce realmente un cambio en los procesos químicos del cerebro (plasticidad cerebral) Por lo general, los progenitores de niños con un TDAH se sienten muy frustrados. Existe una actitud muy difundida de que los niños se comportan mal, los progenitores están dándoles una crianza muy mala. Se critica a los progenitores por no imponer una disciplina suficiente. Dentro del propio núcleo familiar puede haber parientes, incluidos los cónyuges, que los critiquen por ser demasiado estrictos. Con frecuencia hay choques y diferencias entre los cónyuges sobre cómo manejar al niño. Además, existe a menudo un sentimiento (en especial por parte de los padres) de que lo que el niño necesita simplemente es madurar. Lo que con frecuencia se pasa por alto, tanto en el hogar como en la escuela, es que el niño NO PUEDE “simplemente” madurar. Estos niños tienen un verdadero problema neurológico y necesitan ayuda para alcanzar el éxito. 103 SUGERENCIAS PARA QUE LOS MAESTROS TENGAN ÉXITO CON LOS NIÑOS CON TDAH:

  1. Cree un grupo de apoyo informal en el que usted pueda apoyarse. El tener niños con un TDAH en el aula puede ser agotador. Solicite ayuda de los especialistas (del aprendizaje, psicólogos, médicos). Haga que los padres participen (¿cómo manejan ellos ciertas situaciones en el hogar?; ¿qué pueden hacer ellos en el hogar para facilitar el trabajo de usted como maestro?). Haga que otros maestros participen en la búsqueda de soluciones a problemas específicos: el buscar ayuda no es un signo de debilidad.
  2. Sepa cuáles son sus propios límites , y acéptelos. Será más fácil para usted mantener su cordura general si acepta que no hay nada de malo en sentirse airado, cansado, frustrado, o hasta un poco enloquecido, que si usted piensa que tiene que ser perfecto.
  3. Evite las expectativas injustas. La mayoría de los niños con un TDAH son listos, y debido a que su conducta, desempeño y rendimiento son incongruentes/inconstantes, con frecuencia los maestros creen que los problemas del niño son debidos al no cumplimiento o a la haraganería, expresando esta idea con la siguiente frase estándar: “Sabíamos que si hacías un mayor esfuerzo podías lograrlo”. Pero esto no siempre es así. A veces el niño que saca 98 puntos en un día dado no puede, en otro día, pasar de 65 puntos. “No puede”, NO ES QUE “no quiera“. El mismo niño que responde a preguntas difíciles puede trabarse con las preguntas fáciles. ¡Y ellos se sienten tan frustrados como usted!

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  1. Haga que los niños elaboren sus propios horarios para después de la escuela , tanto para ayudarles a aprender el concepto de manejo del tiempo, como para evitar una de las principales características del TDAH: el posponerlo todo.
  2. Establezca límites y restricciones. Tiene que haber un sistema definido de las conductas aceptables e inaceptables, junto con las recompensas y las consecuencias(incentivos, refuerzos). Esto debe ser un elemento para contener y calmar, NO DEBE SER PUNITIVO. Sea congruente y predecible. (Más adelante se analizan en detalle los sistemas de recompensas.)
  3. Asuma el mando. Aplique las consecuencias (positivas o negativas) en forma inmediata. Evite los sermones tipo abogado sobre lo que es justo o no. Los muchachos con un TDAH son notorios por su capacidad para negociar.
  4. Su meta es ayudar a MOLDEAR la conducta. Usted no puede ser responsable de cambiar la conducta. El niño que golpea no dejará simplemente de golpear, ya que ése es un acto de reacción e impulsivo. Trate de alcanzar efectos graduales.
  5. Disciplinar significa enseñar, NO castigar. Los niños con un TDAH son impulsivos, por lo que con frecuencia hacen cosas que los meten en problemas aun cuando estén tratando de comportarse bien. Ellos necesitan de su apoyo.
  6. ¡NUNCA CULPE AL NIÑO: CRITIQUE LA CONDUCTA! A pesar de que por lo general, no lo expresan ni demuestran, los niños con un TDAH ya se sienten suficientemente mal con su conducta y su carencia de control. A menudo hacen cosas, debido a su impulsividad, que no tenían pensado o no deseaban hacer. Ellos saben que algo anda mal y tratan de encubrir esto con falsos alardes. Desde muy temprana edad ellos comienzan a pensar que no valen nada. Para cuando llegan a la secundaria, con frecuencia “han crecido y se han adaptado” al papel que se les asignó como creadores de problemas. Ellos necesitan de su apoyo.
  7. En la medida de lo posible, regañe al niño en privado.
  8. Dele al niño la posibilidad de escoger entre comportarse en la forma correcta o, de continuar comportándose en forma indebida, enfrentar las consecuencias preestablecidas: no un castigo, sino consecuencias que se relacionen en forma lógica con la conducta y que se le hayan explicado con claridad al niño por adelantado. Ejemplos: si el niño inclina la silla continuamente, se le quitará la silla (“ Eres tú quien decide si prefieres estar de pie durante toda la lección”). Si maltrata un juguete favorito, se le quitará el mismo al niño de inmediato (colocándolo en el estante): “Obviamente, tú has decidido no jugar hoy con este juguete, de lo contrario, no lo habrías maltratado, por lo que eres tú quien decide guardarlo”.
  9. Cuando tenga a un niño que sea testarudo o que tenga dificultades en decidirse , déle dos opciones que sean ambas aceptables para usted. “¿Prefieres guardar primero los bloques de madera o los rompecabezas?”. El niño llega a sentirse orgulloso de ser él quien tome la decisión, en vez de que se le diga qué hacer, pero al mismo tiempo, usted ha dejado claramente sentado qué es lo que tiene que hacerse.
  10. Explique la consecuencia de una opción dada, para que así la conducta final sea una decisión del niño : “Tus empujones nos están molestando tanto a mí como a los demás niños. Puedes o bien jugar con delicadeza o sino salirte del juego. ERES TÚ QUIEN DEBE DECIDIR”. Esto evita que el maestro sea siempre quien determine las tareas a realizar y quien imponga la disciplina, colocando la responsabilidad de una conducta aceptable en las manos del niño.

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  1. Presente las alternativas en una forma positiva. En vez de decir: “Si no te tranquilizas tendrás que ir a la oficina del director”, intente lo siguiente: “Si te tranquilizas tendremos tiempo para …”.
  2. Actúe con rapidez al aplicar una consecuencia , en especial con los niños de menor edad, para que así el castigo quede vinculado con una actividad específica.
  3. Trate de ser específico al definir la conducta. NO DIGA: “Pórtate bien”, sino diga: “No empujes”; “Deja de dar golpes con el libro”; etc.
  4. Relacione la crítica con la acción, NO CON EL NIÑO. En vez de decir: “Tú estás creando verdaderos problemas en la clase”, diga más bien: “Tu conducta (siendo específico de ser posible) está molestando a los otros niños y hace difícil que yo pueda dictar las clases”. Se trata de una diferencia sutil, pero en el primer caso, usted está condenando al niño; en el segundo caso, está condenando a la actividad. Esto deja al niño en libertad de mejorar, mientras que en la otra forma, se le hace sentir que no vale nada.
  5. Nunca le diga al niño que es bueno o malo, sino refiérase a la conducta (no aceptable). Evite las acusaciones que hagan que el niño sienta que no es bueno, que no vale nada como persona, y que hagan que levante sus defensas: “ Yo me siento mal cuando tú no comienzas a trabajar para responder las preguntas”, en vez de “ no estás haciendo un esfuerzo”.
  6. Concéntrese en las acciones y no en las motivaciones. Diga: “Es hora de empezar tu trabajo”. NO: “Deja de ser tan perezoso”.
  7. No alabe con una mano y critique con la otra. Aun cuando su intención sea buena, no es positivo decirle al niño: “Hoy no has hecho nada malo”. Diga más bien: “Me sentí muy contento por la forma en la que levantaste la mano en vez de interrumpir la clase”.
  8. Aproveche un período de enfriamiento. Cuando usted vea que el niño ha perdido el control, no confronte el problema, sino acérquese a él en forma calmada y dígale que se tome un tiempo para tranquilizarse y que cuando esté listo, se vuelva a unir al grupo. Usted tiene que vigilar al niño con el fin de ayudar a evitar las conductas negativas por medio de una intervención temprana, para aclarar las reglas, y para asegurarse que el niño experimente consecuencias predeterminadas y claramente definidas.
  9. Seleccione los problemas. Evite una confrontación ante todos y cada uno de los errores. Haga caso omiso de las conductas disruptivas de menor importancia y refuerce los esfuerzos que hagan los otros estudiantes por no prestarle atención a la mala conducta del estudiante con un TDAH (lo cual es un refuerzo, aun cuando negativo, para el niño en cuestión).
  10. Nunca se enfrente al niño ni exija una respuesta cuando él está fuera de control o su lenguaje corporal está diciendo “NO”. Dele 10 minutos de tiempo para tranquilizarse y verá que se producirán CAMBIOS FÍSICOS. Entonces, usted podrá conversar sobre lo sucedido desde la perspectiva de sentirse preocupado y de desear trabajar con el niño para evitar que se repita la conducta en cuestión. Haga que el niño se sienta bien respecto a sí mismo; hágale saber que usted está seguro que él lo puede lograr, pero que además usted comprende que para él es sumamente difícil y que por lo tanto, será un logro muy importante.
  11. Cuando la conducta del niño sea realmente disruptiva, la pausa para tranquilizarse no funcione, y la conducta del niño esté afectando a toda la clase , podría ser aconsejable llamar a una figura de autoridad. NUNCA deje al niño solo, pero a veces puede ser necesario sacarlo de la clase. En vez de hacer que el niño se siente sin hacer nada, usted o un administrador pueden ofrecerle papel y lápiz, y darle una oportunidad para que resuelva y dilucide sus sentimientos. (De esta forma, no está simplemente sentado y aburrido, pero al mismo tiempo, no se le está dando una recompensa.) En el caso de niños de menor edad, si el administrador escribe el nombre del niño en un libro que tenga

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  1. Subdivida las tareas grandes en tareas pequeñas. Esto ayuda a evitar las rabietas debidas a la frustración, real o prevista. Además, lo ayuda a interiorizar lo que usted esté tratando de enseñarle. Un ejemplo de esto consiste en establecer varios tiempos límites (cada 3 a 15 minutos) dentro de una tarea dada (por ejemplo, resolver dos problemas de matemáticas, pausa/descanso, cuatro problemas más, pausa/descanso, o escribir una composición, pausa/descanso, y después otra). Esto ayuda a aquéllos que tengan dificultad para comenzar y a aquéllos que tiendan distraerse o desinteresarse cuando van por la mitad y que tengan dificultad para concluir lo iniciado.
  2. Establezca metas realistas para la conclusión del trabajo. Se hace aplicando las consecuencias, dando indicaciones específicas respecto a cuándo debe concluirse el trabajo, de no hacerse durante la clase (recreo, después de la escuela). Fije metas apropiadas que el niño pueda cumplir (no aquéllas que “debiera” cumplir). Comience con metas fáciles. El éxito es el mejor elemento para la motivación, tanto para usted como para el niño. Reconozca cada éxito. Aliente al niño.
  3. Establezca límites de tiempo. Esto es de ayuda para los que se distraen y alejan del objetivo, pero también para los estudiantes impulsivos, quienes tienen entonces que tomar el tiempo adicional necesario para repasar su trabajo inicial que pueda haber sido hecho en forma descuidada, en vez de simplemente apurarse para salir del paso. Si un niño con un TDAH es el primero en entregar un examen/prueba (cosa que sucede con frecuencia), devuélvaselo y pídale que revise sus respuestas.
  4. Trate de asignar proyectos apropiados según la hora del día. Una hora buena para los proyectos que requieran de concentración es en la mañana cuando los niños están frescos (y para aquellos niños que estén recibiendo medicamentos, ésta es la hora en que los fármacos están actuando). Alrededor de la hora del almuerzo, las actividades de juego o las tranquilizantes y de baja intensidad son las más adecuadas. Tome conciencia de que, dependiendo del tipo de medicamento y de la dosis, el medicamento va “desgastándose”, siendo posible que durante este período del día, el niño experimente las mayores dificultades. No haga exigencias cuando los niños estén más débiles. Trabaje a partir de los puntos fuertes.
  5. Permita que el niño disponga de tiempo para estar solo o alejado de las actividades en el aula. A veces, cuando las distracciones se hacen excesivas, un niño con un TDAH necesita un espacio tranquilo y callado para reunir de nuevo sus recursos internos y reorganizarse. Si otros muchachos preguntan por qué ese niño puede hacer cosas que a ellos no les estén permitidas, explíqueles que “todos los que están en esta aula son especiales, y eso es algo que ese niño necesita, aún cuando sea diferente de lo que ustedes puedan necesitar”.
  6. Permita que el niño se mueva. Permítale que deje el aula por unos cinco minutos, o que camine alrededor del aula entre tareas o entre las diferentes partes de un proyecto.
  7. Los niños aprenden mejor cuando pueden tocar, además de ver o escuchar. Trate de darle al niño oportunidades para el aprendizaje táctil. Permítale que tenga en sus manos un objeto pequeño mientras esté tratando de concentrarse. Con frecuencia, estos niños logran concentrarse mejor al hacer que sus cuerpos participen.
  8. Permítale que tenga tiempo para hacer ejercicios. ( Todos los niños, y no sólo los que sufran de un TDAH , pueden beneficiarse con algunos ejercicios, como rotar el cuello o los hombros.)
  9. Esté alerta para detectar la fatiga. Con frecuencia, los niños con un TDAH se cansan en el aula. Esto no es debido a carencia de sueño sino al esfuerzo que les requiere enfocar la atención y concentrarse. A menudo se necesita de una actividad física para que el niño se mantenga mentalmente alerta. De lo contrario, mientras más largo sea el período de tiempo, mayor será la ineficiencia y la

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Neuropsicología- Psicología- - Orientación vocacional y profesional- sexología, Selección de personal- Coaching Empresarial- Yoga desorganización. Usted verá que el niño comenzará a bostezar y a estirarse. No es hora para descansar. ¡Es hora para moverse!

  1. Con frecuencia la memoria es un problema en estos niños. Enséñeles pequeños trucos, como las reglas nemotécnicas.
  2. Utilice esbozos. Enséñele cómo hacer los esbozos. Enséñele a subrayar.
  3. Busque pequeñas estrategias que ayuden al niño a sentirse exitoso.
  4. Aliéntelo a que lea en voz alta en su hogar. Haga que el niño lea en voz alta en el aula tanto cuanto sea posible. Utilice el contar cuentos. Ayude al niño a adquirir y ampliar su destreza de mantenerse en un mismo tema.
  5. Repita, repita, repita.
  6. Enseñe, no sermonee.
  7. Utilice la comunicación no verbal. A veces es necesario demostrarle físicamente al niño lo que usted desee, ya que las órdenes verbales, y muy especialmente los regaños verbales, son a menudo ineficaces.
  8. Ayude al niño a que escuche mejor. Aliéntelo a que escriba notas para sí mismo cuando tenga preguntas, para que así pueda escuchar sin la distracción de tener una pregunta por hacer ocupando su mente.
  9. Halague con frecuencia al estudiante por mantener conductas apropiadas mientras se realiza una tarea ( y recuerde llamar a los progenitores para contarles también las cosas buenas ). El refuerzo positivo es esencial para ayudar a desarrollar la auto-estimación en el niño. Estos niños viven con tanto fracaso, que necesitan todo el manejo positivo que se les pueda dar.
  10. Dele retroalimentación frecuente al niño sobre su trabajo. Sea honesto pero positivo en su enfoque: “Hiciste un excelente trabajo al escribir en forma muy clara. La próxima vez, vamos a hacer un esfuerzo especial por mantenernos dentro de los márgenes”. Vigile y verifique con frecuencia el progreso ; resalte toda mejora, aun la más pequeña, como por ejemplo en la frecuencia y duración del contacto visual. Estos niños quieren hacer las cosas bien, pero no creen que puedan hacerlo. La retroalimentación debiera ayudar al niño a desarrollar una conducta de auto-observación y ayudarlo a estar en capacidad de criticar su propia conducta.
  11. Considere la posibilidad de un informe diario sobre el progreso. Tenga un breve intercambio, en privado, al final de la clase.
  12. Asígnele de nuevo responsabilidades al niño , siempre que sea posible (por ejemplo: regar las plantas que haya en el aula, cambiarse de ropa a tiempo en el gimnasio).
  13. Haga que el niño participe. El niño necesita sentirse conectado con usted, con su trabajo, y con sus compañeros. Con frecuencia, los niños son muy intuitivos y pueden indicarle a usted cuál es la mejor forma para ellos aprender, si usted se los pregunta. Además, a menudo se sienten muy avergonzados como para ofrecer esa información de manera voluntaria. Y lo que si es seguro, es que ellos nunca darán esa información voluntariamente cuando hayan otros niños alrededor.
  14. Haga que el niño participe en una conducta de automotivación. Considere la posibilidad de usar un sistema de puntuación, con recompensas (predeterminadas) para las conductas deseables. Los programas para la motivación, utilizando materiales que sean de gran interés para el niño, son muy exitosos. Estos ayudan al niño a mantener la atención centrada en una meta, a filtrar esa meta (conducta aceptable), y separarla de otras. Los niños de menor edad podrían beneficiarse con el uso de premios que se coloquen en sitios visibles, como por ejemplo estrellas o puntos de verificación en una esquina del pizarrón para premiar la buena conducta, el comportarse como un buen amigo.

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  1. Mantenga al niño estimulado utilizando materiales para el aprendizaje que sean desafiantes e interesantes, y que estén al mismo nivel de la capacidad de aprendizaje del niño, cambiando de enfoque apenas el niño comience a perder interés.
  2. Module su voz. Cambie el tono, la velocidad, incluso utilice el susurro. Esto capta la atención del niño, evitando que su voz se convierta en un simple ruido más de fondo.
  3. Convierta las cosas en juegos. La motivación mejora el TDAH. La emoción respecto a un tema dado cambia los procesos químicos del cerebro. Esa es una de las razones por las que un niño que parezca no poder concentrarse en clase por más de cinco minutos, puede pasar una hora construyendo cosas con un LEGO o construyendo un modelo de aeronave.
  4. ¡Sea juguetón y diviértase! A los niños no les gusta sentirse aburridos. En especial cuando gran parte de su “tratamiento” tiene que ver con estructura, horarios, y predictibilidad. Ellos realmente disfrutan cuando hay un poco de “tonterías” en el ambiente.
  5. Hay signos de advertencia tempranos que aparecen antes de que se produzca la conducta. Un niño que esté a punto de perder el control le dará a usted indicaciones de ello si usted es un observador cuidadoso. Es mucho más fácil detener una conducta indeseable antes de que desarrolle por completo. Haga que el niño tome un receso para que se recargue. Sepárelo de los otros niños por un tiempo corto, asignándole una tarea especial. Vuélvalo a traer a la dinámica de grupo captando su atención. Establezca una señal privada entre usted (el maestro) y el niño, a utilizarse cuando el niño esté “desintonizándose” o actuando en forma impulsiva. Podría ser una señal con la mano o ponerle una mano sobre el hombro (a veces el contacto físico aceptable calma al niño, en especial a los niños de menor edad).
  6. Anuncie lo que usted esté a punto de decir antes de decirlo. Dígalo. Entonces repita lo dicho. Después, haga que el niño le repita lo que usted acabe de decir.
  7. ¡Simplifique todas las cosas!
  8. No le dé demasiadas opciones al niño. Usted es la autoridad.
  9. Planifique con anticipación. Prevea los problemas (momentos cuando ya el efecto del medicamento haya desaparecido, momentos de actividades no estructuradas, momentos en que a usted se le acabe la paciencia, etc.). Tenga a disposición recursos especiales para ayudarle a superar estas situaciones.
  10. Haga que los períodos de transición, sin un enfoque específico de la atención, sean cortos , y mantenga bajo vigilancia al niño con un TDAH. Siempre explique por adelantado la próxima actividad.
  11. Prepare al niño para los tiempos no estructurados. Adviértaselo, ayúdele a pensar qué hacer con el tiempo, y a que planifiquen por anticipado.
  12. Aliente la participación de grupo. Si se establece un subgrupo de niños que incurren o caen en conductas negativas, separe a esos niños para evitar que se alimenten de los aspectos negativos (por ejemplo, la impulsividad).
  13. Trabaje con el niño para transformar una actitud mandona en liderazgo.
  14. Ayúdelo a comprender los indicios o señales sociales.
  15. Aliente al niño a que tenga un “compañero de estudios” (del cual conozca el número telefónico) para cada tema o materia.
  16. Reúnase frecuentemente con los progenitores. Evite establecer un patrón de reuniones que sólo giren alrededor de los problemas o crisis. Considere a los progenitores como socios suyos en la educación del niño. Trate de no asustarlos ni deprimirlos. Ellos han pasado por mucho. Recalque los aspectos positivos y lo que sea posible lograr. No trate de esconder los puntos negativos que deban hacerse del conocimiento de los progenitores.

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  1. Coopere con los médicos del niño , lo cual es especialmente necesario para determinar la dosificación del medicamento cuando ello constituya un asunto de importancia. No discuta ni hable NUNCA sobre los medicamentos del niño delante de los demás estudiantes.
  2. Esté atento para captar los momentos de efervescencia. Subraye aquellos momentos en que los talentos y las aptitudes del niño salgan a la superficie. Los mismos son bloqueados con demasiada frecuencia. Estos niños son mucho más dotados y talentosos de lo que a menudo aparentan.
  3. MANTENGA UNA ACTITUD POSITIVA. Alabe, apruebe, aliente, dé palmaditas, alimente. Concéntrese en lo que usted quiera que el niño haga, y no simplemente en lo que usted quiera que el niño DEJE DE HACER.
  4. Sea honesto. Los niños saben cuándo no somos honestos; haga alabanzas siempre respecto a logros reales (por muy pequeños que puedan ser).
  5. No se dé por vencido. Su compromiso servirá de inspiración a su estudiante
  6. Recuerde, los niños son buenos niños. Los niños con un TDAH no desean tener una conducta disruptiva ni ser rechazados por los otros niños. Ellos necesitan gustarle a usted y que usted comprenda que ellos no siempre tienen la intención de comportarse en la forma en que lo hacen. Ayúdelos a que se sientan maravillosos por el hecho de asistir y formar parte del grupo, para que así quieran hacer cada vez más. La motivación y el respeto dan resultados increíbles.

ELIANETH GOMEZ ESCOBAR PSICOLOGA U.M Reg. 131726 COLPSI Mag. Neuropsicología Esp. Neuropsicopedagogia Esp. Educación Sexual, énfasis en sexología Esp. Pedagogía y desarrollo humano