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Celulas plasmaticas desorden afecta medula osea
Tipo: Resúmenes
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El mieloma múltiple (MM) es un tipo de cáncer que se origina en las células plasmáticas. Las células plasmáticas son un tipo de glóbulo blanco que se encuentra en la médula ósea y son una parte crucial del sistema inmunitario, ya que producen anticuerpos para combatir infecciones. En el mieloma múltiple, una célula plasmática se vuelve maligna y comienza a multiplicarse de forma descontrolada, creando un "clon" de células idénticas. Estas células plasmáticas malignas se acumulan en la médula ósea, lo que provoca varios problemas. Incidencia y prevalencia Incidencia: El mieloma múltiple es la segunda neoplasia hematológica más común, después del linfoma. Su incidencia ha ido en aumento a nivel mundial, lo cual se atribuye en parte al envejecimiento de la población, a una mayor conciencia de la enfermedad y a la mejora en las herramientas de diagnóstico. Prevalencia: La prevalencia también ha aumentado debido a la mejora en los tratamientos, que han prolongado la supervivencia de los pacientes. FACTORES DE RIESGO Aunque la causa exacta del MM es desconocida, se han identificado varios factores que aumentan el riesgo de desarrollarlo: Edad: Es el factor de riesgo más importante. La mayoría de los diagnósticos se realizan en personas mayores, con una edad promedio de diagnóstico de alrededor de 69 años. Menos del 1% de los casos ocurren en personas menores de 35 años. Género: El mieloma múltiple es ligeramente más común en hombres que en mujeres. Raza/Etnia: La incidencia es notablemente mayor en personas de raza negra en comparación con las de raza blanca, con una tasa que puede ser hasta el doble. Se desconoce la razón de esta disparidad, pero se están investigando factores genéticos y ambientales. Antecedentes familiares: Aunque el MM no es una enfermedad directamente hereditaria, el riesgo es mayor para personas que tienen un familiar de primer grado (padre, madre o hermano) con la enfermedad. Sin embargo, la mayoría de los pacientes no tiene antecedentes familiares. Condiciones preexistentes: La gammapatía monoclonal de significado incierto (GMSI) es la condición precursora del mieloma múltiple. Aunque la GMSI no causa síntomas, la mayoría de los pacientes con MM sintomático han pasado por esta
etapa. El riesgo de progresión de GMSI a mieloma es de aproximadamente 1% por año. Obesidad y sobrepeso: Se ha demostrado que tener sobrepeso u obesidad aumenta el riesgo de desarrollar MM. Exposición a sustancias y radiación: La exposición a ciertos químicos como benceno, dioxinas, pesticidas, herbicidas y disolventes, así como la exposición a la radiación, se han asociado con un mayor riesgo. CLINICA La acumulación de estas células malignas y la producción de la proteína M son las responsables de las principales manifestaciones clínicas del mieloma múltiple, que se conocen con la sigla CRAB C - Calcio elevado (Hipercalcemia): El mieloma causa la destrucción del hueso, lo que libera grandes cantidades de calcio al torrente sanguíneo. Esto puede provocar una serie de síntomas como: Náuseas y vómitos. Pérdida de apetito. Estreñimiento. Aumento de la sed y la necesidad de orinar (poliuria). Confusión, somnolencia y, en casos graves, coma. R - Insuficiencia Renal: La proteína M puede dañar los riñones, y la hipercalcemia también contribuye a este problema. Las manifestaciones de la insuficiencia renal incluyen: Disminución de la producción de orina. Fatiga y debilidad. Hinchazón de las piernas y tobillos. Dificultad para respirar. Confusión. A - Anemia: La acumulación de células de mieloma en la médula ósea desplaza a las células sanas que producen glóbulos rojos. Esto lleva a una disminución en el recuento de glóbulos rojos, lo que se manifiesta como: Fatiga y debilidad extrema.
El resultado es la formación de lesiones osteolíticas (agujeros en los huesos), que causan dolor, fracturas patológicas y, a menudo, hipercalcemia (niveles altos de calcio en la sangre).
Este es un paso crucial y a menudo definitivo para el diagnóstico. Procedimiento: Se extrae una pequeña muestra de la médula ósea (generalmente del hueso de la cadera) a través de una aguja. Análisis: La muestra se analiza al microscopio para determinar el porcentaje de células plasmáticas. Un conteo de células plasmáticas clonales del 10% o más en la médula ósea es uno de los criterios principales para el diagnóstico de mieloma múltiple. También se pueden realizar estudios genéticos (citogenética y FISH) en las células para identificar anomalías cromosómicas que son importantes para el pronóstico y el tratamiento.
la médula ósea ≥ 60%, una relación de cadenas ligeras libres en suero anormal extremadamente alta o más de una lesión focal en la resonancia magnética. TRATAMIENTO El tratamiento del mieloma múltiple ha experimentado grandes avances en las últimas décadas, lo que ha transformado la enfermedad de un pronóstico sombrío a una condición crónica y manejable para muchos pacientes. El tratamiento es individualizado y depende de varios factores, como la edad y el estado de salud general del paciente, las características genéticas del tumor y el estadio de la enfermedad. El objetivo principal del tratamiento es controlar la enfermedad, reducir los síntomas, prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida. Aunque no existe una cura para la mayoría de los casos, la remisión a largo plazo es un objetivo alcanzable. Aquí se presentan las principales modalidades de tratamiento:
Tratamiento de las lesiones óseas: Los bifosfonatos (como el ácido zoledrónico) y el denosumab son medicamentos que fortalecen los huesos y reducen el riesgo de fracturas. La radioterapia se puede usar para tratar lesiones dolorosas o fracturas que no responden a la quimioterapia. Manejo del dolor: Se utilizan analgésicos y otras terapias para controlar el dolor óseo. Transfusiones: Las transfusiones de glóbulos rojos pueden ayudar a tratar la anemia. Manejo de la insuficiencia renal: En casos graves, se puede requerir diálisis. Prevención de infecciones: Se pueden usar antibióticos profilácticos y vacunas para reducir el riesgo de infecciones. El plan de tratamiento se ajusta a lo largo de la enfermedad, especialmente si el paciente experimenta una recaída. La colaboración entre hematólogos, oncólogos, radioterapeutas y otros especialistas es fundamental para ofrecer una atención integral y de calidad.