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Mieloma multiple multiple, Resúmenes de Medicina

Celulas plasmaticas desorden afecta medula osea

Tipo: Resúmenes

2025/2026

Subido el 06/02/2026

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george-bello-1 🇻🇪

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MIOLOMA MÚLTIPLE
El mieloma múltiple (MM) es un tipo de cáncer que se origina en las células
plasmáticas. Las células plasmáticas son un tipo de glóbulo blanco que se
encuentra en la médula ósea y son una parte crucial del sistema inmunitario, ya
que producen anticuerpos para combatir infecciones.
En el mieloma múltiple, una célula plasmática se vuelve maligna y comienza a
multiplicarse de forma descontrolada, creando un "clon" de células idénticas. Estas
células plasmáticas malignas se acumulan en la médula ósea, lo que provoca varios
problemas.
Incidencia y prevalencia
Incidencia: El mieloma múltiple es la segunda neoplasia hematológica más común,
después del linfoma. Su incidencia ha ido en aumento a nivel mundial, lo cual se
atribuye en parte al envejecimiento de la población, a una mayor conciencia de la
enfermedad y a la mejora en las herramientas de diagnóstico.
Prevalencia: La prevalencia también ha aumentado debido a la mejora en los
tratamientos, que han prolongado la supervivencia de los pacientes.
FACTORES DE RIESGO
Aunque la causa exacta del MM es desconocida, se han identificado varios factores
que aumentan el riesgo de desarrollarlo:
Edad: Es el factor de riesgo más importante. La mayoría de los diagnósticos se
realizan en personas mayores, con una edad promedio de diagnóstico de alrededor
de 69 años. Menos del 1% de los casos ocurren en personas menores de 35 años.
Género: El mieloma múltiple es ligeramente más común en hombres que en
mujeres.
Raza/Etnia: La incidencia es notablemente mayor en personas de raza negra en
comparación con las de raza blanca, con una tasa que puede ser hasta el doble. Se
desconoce la razón de esta disparidad, pero se están investigando factores
genéticos y ambientales.
Antecedentes familiares: Aunque el MM no es una enfermedad directamente
hereditaria, el riesgo es mayor para personas que tienen un familiar de primer
grado (padre, madre o hermano) con la enfermedad. Sin embargo, la mayoría de los
pacientes no tiene antecedentes familiares.
Condiciones preexistentes: La gammapatía monoclonal de significado incierto
(GMSI) es la condición precursora del mieloma múltiple. Aunque la GMSI no causa
síntomas, la mayoría de los pacientes con MM sintomático han pasado por esta
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MIOLOMA MÚLTIPLE

El mieloma múltiple (MM) es un tipo de cáncer que se origina en las células plasmáticas. Las células plasmáticas son un tipo de glóbulo blanco que se encuentra en la médula ósea y son una parte crucial del sistema inmunitario, ya que producen anticuerpos para combatir infecciones. En el mieloma múltiple, una célula plasmática se vuelve maligna y comienza a multiplicarse de forma descontrolada, creando un "clon" de células idénticas. Estas células plasmáticas malignas se acumulan en la médula ósea, lo que provoca varios problemas. Incidencia y prevalencia Incidencia: El mieloma múltiple es la segunda neoplasia hematológica más común, después del linfoma. Su incidencia ha ido en aumento a nivel mundial, lo cual se atribuye en parte al envejecimiento de la población, a una mayor conciencia de la enfermedad y a la mejora en las herramientas de diagnóstico. Prevalencia: La prevalencia también ha aumentado debido a la mejora en los tratamientos, que han prolongado la supervivencia de los pacientes. FACTORES DE RIESGO Aunque la causa exacta del MM es desconocida, se han identificado varios factores que aumentan el riesgo de desarrollarlo: Edad: Es el factor de riesgo más importante. La mayoría de los diagnósticos se realizan en personas mayores, con una edad promedio de diagnóstico de alrededor de 69 años. Menos del 1% de los casos ocurren en personas menores de 35 años. Género: El mieloma múltiple es ligeramente más común en hombres que en mujeres. Raza/Etnia: La incidencia es notablemente mayor en personas de raza negra en comparación con las de raza blanca, con una tasa que puede ser hasta el doble. Se desconoce la razón de esta disparidad, pero se están investigando factores genéticos y ambientales. Antecedentes familiares: Aunque el MM no es una enfermedad directamente hereditaria, el riesgo es mayor para personas que tienen un familiar de primer grado (padre, madre o hermano) con la enfermedad. Sin embargo, la mayoría de los pacientes no tiene antecedentes familiares. Condiciones preexistentes: La gammapatía monoclonal de significado incierto (GMSI) es la condición precursora del mieloma múltiple. Aunque la GMSI no causa síntomas, la mayoría de los pacientes con MM sintomático han pasado por esta

etapa. El riesgo de progresión de GMSI a mieloma es de aproximadamente 1% por año. Obesidad y sobrepeso: Se ha demostrado que tener sobrepeso u obesidad aumenta el riesgo de desarrollar MM. Exposición a sustancias y radiación: La exposición a ciertos químicos como benceno, dioxinas, pesticidas, herbicidas y disolventes, así como la exposición a la radiación, se han asociado con un mayor riesgo. CLINICA La acumulación de estas células malignas y la producción de la proteína M son las responsables de las principales manifestaciones clínicas del mieloma múltiple, que se conocen con la sigla CRAB C - Calcio elevado (Hipercalcemia): El mieloma causa la destrucción del hueso, lo que libera grandes cantidades de calcio al torrente sanguíneo. Esto puede provocar una serie de síntomas como: Náuseas y vómitos. Pérdida de apetito. Estreñimiento. Aumento de la sed y la necesidad de orinar (poliuria). Confusión, somnolencia y, en casos graves, coma. R - Insuficiencia Renal: La proteína M puede dañar los riñones, y la hipercalcemia también contribuye a este problema. Las manifestaciones de la insuficiencia renal incluyen: Disminución de la producción de orina. Fatiga y debilidad. Hinchazón de las piernas y tobillos. Dificultad para respirar. Confusión. A - Anemia: La acumulación de células de mieloma en la médula ósea desplaza a las células sanas que producen glóbulos rojos. Esto lleva a una disminución en el recuento de glóbulos rojos, lo que se manifiesta como: Fatiga y debilidad extrema.

  1. Proliferación clonal de células plasmáticas: El mieloma múltiple comienza con la proliferación descontrolada de una célula plasmática anormal. Las células plasmáticas sanas producen anticuerpos que ayudan a combatir infecciones. En el mieloma, una única célula plasmática se vuelve maligna y se multiplica de manera incontrolada, creando un "clon" de células idénticas. Estas células plasmáticas malignas se acumulan en la médula ósea, desplazando a las células sanguíneas sanas (glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas).
  2. Producción de la proteína monoclonal (proteína M): A diferencia de las células plasmáticas sanas, que producen una variedad de anticuerpos, las células de mieloma producen grandes cantidades de un solo tipo de anticuerpo o de una parte de él, conocido como proteína monoclonal (proteína M). Esta proteína M no es funcional y no ayuda a combatir infecciones. Su acumulación en la sangre y la orina puede causar una serie de problemas, como daño renal.
  3. Interacción con el microambiente de la médula ósea: Las células de mieloma no actúan solas. Interactúan con las células que las rodean en la médula ósea (el microambiente de la médula ósea). Esta interacción induce la liberación de citoquinas y factores de crecimiento (como la interleucina-6, IL-6), que promueven la proliferación de las células de mieloma y las hacen resistentes a los tratamientos. El microambiente de la médula ósea también se ve afectado, lo que contribuye a las complicaciones de la enfermedad.
  4. Lesiones óseas: Una de las características más distintivas del mieloma múltiple son las lesiones óseas. Esto se debe a un desequilibrio en el proceso de remodelación ósea normal. Normalmente, la remodelación ósea es un proceso equilibrado en el que los osteoclastos (células que degradan el hueso) y los osteoblastos (células que lo construyen) trabajan juntos. En el mieloma, las células malignas liberan sustancias que: Activan los osteoclastos: Aumentan la degradación del hueso. Inhiben los osteoblastos: Impiden la formación de nuevo hueso.

El resultado es la formación de lesiones osteolíticas (agujeros en los huesos), que causan dolor, fracturas patológicas y, a menudo, hipercalcemia (niveles altos de calcio en la sangre).

  1. Insuficiencia renal: La insuficiencia renal es una complicación frecuente del mieloma múltiple. Puede ser causada por varios factores: Acumulación de la proteína M: Las cadenas ligeras de la proteína M (proteínas de Bence-Jones) pueden filtrarse en los riñones y dañar los túbulos renales. Hipercalcemia: Los niveles altos de calcio en la sangre pueden dañar la función renal. Deshidratación y el uso de ciertos medicamentos.
  2. Anemia, infecciones y problemas de coagulación: La infiltración de la médula ósea por las células de mieloma desplaza a las células sanguíneas sanas, lo que provoca: Anemia: Disminución de los glóbulos rojos, lo que causa fatiga y debilidad. Inmunosupresión: Reducción de los glóbulos blancos sanos, lo que aumenta el riesgo de infecciones recurrentes. A pesar de la producción de grandes cantidades de proteína M, la respuesta inmunitaria del paciente es deficiente. Problemas de coagulación: La producción de proteína M puede interferir con los factores de coagulación y la función plaquetaria, lo que puede provocar sangrado anormal. En resumen, la fisiopatología del mieloma múltiple es un proceso multifacético que se inicia con la proliferación de una célula plasmática clonal, lo que lleva a la producción de una proteína monoclonal. Esta proliferación y la interacción con el microambiente de la médula ósea causan una cascada de eventos que resultan en las manifestaciones clínicas clásicas del mieloma múltiple: Calcio elevado, Riñón afectado, Anemia y lesiones Bóseas (conocidas como los criterios CRAB). DIAGNOSTICO El diagnóstico del mieloma múltiple es un proceso que requiere una combinación de pruebas de laboratorio, estudios de imagen y una evaluación completa del paciente. No existe una única prueba que por sí sola pueda confirmar la enfermedad. El objetivo es identificar la proliferación de células plasmáticas malignas, la producción de la proteína monoclonal (proteina M) y el daño orgánico asociado.
  3. Evaluación clínica

Este es un paso crucial y a menudo definitivo para el diagnóstico. Procedimiento: Se extrae una pequeña muestra de la médula ósea (generalmente del hueso de la cadera) a través de una aguja. Análisis: La muestra se analiza al microscopio para determinar el porcentaje de células plasmáticas. Un conteo de células plasmáticas clonales del 10% o más en la médula ósea es uno de los criterios principales para el diagnóstico de mieloma múltiple. También se pueden realizar estudios genéticos (citogenética y FISH) en las células para identificar anomalías cromosómicas que son importantes para el pronóstico y el tratamiento.

  1. Estudios de imagen Los estudios de imagen son necesarios para detectar y evaluar el alcance del daño óseo: Serie ósea (radiografía del esqueleto completo): Es el método tradicional para buscar lesiones osteolíticas (agujeros en el hueso) en el cráneo, la columna, la pelvis, los huesos largos y las costillas. Tomografía computarizada (TC): Es más sensible que las radiografías y puede detectar lesiones más pequeñas. Tomografía por emisión de positrones (PET-CT): Proporciona información metabólica sobre las lesiones óseas y es útil para identificar enfermedad activa o enfermedad extramedular (tumores fuera de la médula ósea). Resonancia magnética (RM): La RM de cuerpo entero es muy útil para detectar la infiltración de la médula ósea, especialmente en la columna vertebral, y puede identificar lesiones que no se ven en las radiografías. Criterios de diagnóstico El diagnóstico de mieloma múltiple se confirma cuando se cumplen los siguientes criterios del Grupo Internacional de Trabajo sobre Mieloma (IMWG): Evidencia de proliferación clonal de células plasmáticas: Esto se confirma con un porcentaje de células plasmáticas clonales en la médula ósea ≥ 10% o la presencia de un plasmocitoma (tumor de células plasmáticas) documentado por biopsia. Evidencia de daño orgánico relacionado con el mieloma: Esto incluye la presencia de al menos uno de los criterios CRAB (hipercalcemia, insuficiencia renal, anemia o lesiones óseas). Además, el diagnóstico puede establecerse en ausencia de criterios CRAB si hay ciertos biomarcadores de alto riesgo, como un porcentaje de células plasmáticas en

la médula ósea ≥ 60%, una relación de cadenas ligeras libres en suero anormal extremadamente alta o más de una lesión focal en la resonancia magnética. TRATAMIENTO El tratamiento del mieloma múltiple ha experimentado grandes avances en las últimas décadas, lo que ha transformado la enfermedad de un pronóstico sombrío a una condición crónica y manejable para muchos pacientes. El tratamiento es individualizado y depende de varios factores, como la edad y el estado de salud general del paciente, las características genéticas del tumor y el estadio de la enfermedad. El objetivo principal del tratamiento es controlar la enfermedad, reducir los síntomas, prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida. Aunque no existe una cura para la mayoría de los casos, la remisión a largo plazo es un objetivo alcanzable. Aquí se presentan las principales modalidades de tratamiento:

  1. Terapia sistémica Estas terapias actúan en todo el cuerpo para destruir las células de mieloma. Se administran en ciclos, con periodos de tratamiento seguidos de periodos de descanso. Inhibidores del proteasoma: Son una clase de medicamentos que bloquean la acción de los proteasomas, estructuras dentro de las células que descomponen las proteínas. Al interferir con este proceso, los inhibidores del proteasoma causan la acumulación de proteínas en las células de mieloma, lo que las lleva a la muerte. Ejemplos incluyen bortezomib, carfilzomib e ixazomib. Agentes inmunomoduladores (IMiDs): Estos medicamentos actúan sobre el sistema inmunitario para ayudarlo a combatir las células de mieloma. También tienen efectos directos en las células cancerosas. Ejemplos comunes son la talidomida, la lenalidomida y la pomalidomida. Anticuerpos monoclonales: Son anticuerpos diseñados en laboratorio que se adhieren a proteínas específicas en la superficie de las células de mieloma, marcándolas para que el sistema inmunitario las destruya o inhibiendo su crecimiento. Ejemplos son el daratumumab e isatuximab. Quimioterapia: Utiliza medicamentos citotóxicos que destruyen las células de crecimiento rápido, incluidas las células de mieloma. Aunque se usa menos como terapia principal en la actualidad, sigue siendo una parte importante del tratamiento, especialmente en el contexto del trasplante de células madre. Un ejemplo es el melfalán.

Tratamiento de las lesiones óseas: Los bifosfonatos (como el ácido zoledrónico) y el denosumab son medicamentos que fortalecen los huesos y reducen el riesgo de fracturas. La radioterapia se puede usar para tratar lesiones dolorosas o fracturas que no responden a la quimioterapia. Manejo del dolor: Se utilizan analgésicos y otras terapias para controlar el dolor óseo. Transfusiones: Las transfusiones de glóbulos rojos pueden ayudar a tratar la anemia. Manejo de la insuficiencia renal: En casos graves, se puede requerir diálisis. Prevención de infecciones: Se pueden usar antibióticos profilácticos y vacunas para reducir el riesgo de infecciones. El plan de tratamiento se ajusta a lo largo de la enfermedad, especialmente si el paciente experimenta una recaída. La colaboración entre hematólogos, oncólogos, radioterapeutas y otros especialistas es fundamental para ofrecer una atención integral y de calidad.