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Asignatura: Aprendizaje, Profesor: , Carrera: Psicología, Universidad: UDIMA
Tipo: Apuntes
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PID_
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El fenómeno de indefensión aprendida apareció ligado al condicionamiento clásico y al condicionamiento instrumental y comenzó a cobrar importancia dentro de la literatura psicológica hace algo más de tres décadas. Fueron Over- mier y Seligman quienes, en 1967, llevaron a cabo una serie de investigacio- nes, por medio de las cuales demostraron que los animales que eran expuestos a descargas inescapables se mostraban incapaces de aprender nuevas conduc- tas de evitación o escape ante nuevas descargas escapables.
Estos estudios provocaron que diferentes autores mostraran interés por este fenómeno en los años siguientes (por ejemplo, Maier y Seligman, 1976; Selig- man, 1975), con lo que surgieron así las primeras aproximaciones teóricas so- bre la indefensión, las cuales se han ido transformando y perfilando gracias a las críticas y remodelaciones realizadas por diferentes investigadores, desa- rrollando modelos cada vez más complejos y elaborados, aunque en algunos aspectos más confusos.
En la teoría inicial de la indefensión aprendida, propuesta por Seligman en 1975, el autor afirma que "la indefensión es el estado psicológico que se pro- duce frecuentemente cuando los acontecimientos son incontrolables", y aña- de que "un hecho es incontrolable cuando no podemos hacer nada para cam- biarlo, cuando hagamos lo que hagamos siempre ocurrirá lo mismo".
La teoría de la indefensión aprendida sostiene que los organismos que experimentan hechos incontrolables y son capaces de percibir esa falta de control desarrollan una serie de déficit en sus aprendizajes posterio- res.
Estos déficit han sido demostrados empíricamente en una gran variedad de especies animales, incluidos los seres humanos, empleando diferentes estímu- los aversivos (el más frecuentemente utilizado ha sido la descarga eléctrica en animales no humanos) y aplicándose a una gran variedad de tareas.
La segunda formulación del modelo fue realizada por Abramson, Seligman y Teasdale en 1978, y un año más tarde por Alloy y Abramson (1979). Esta reformulación surgió como respuesta a las críticas que recibió la primera teoría, ya que cuando se aplicaba a seres humanos aparecían ciertas inadecuaciones teóricas; la principal aportación de la reformulación fue el concepto de estilo atribucional. A pesar de las mejoras que ofrece, esta segunda formulación tampoco se ha visto exenta de críticas.
A lo largo de este módulo profundizaremos en el fenómeno de la indefensión aprendida, conociendo, en primer lugar, cuál es la metodología experimental que se emplea para estudiarla (debéis dominar el diseñotriádico a la perfec- ción) para pasar, posteriormente, a conocer cuál fue la teoría inicial de la inde- fensión y qué motivos llevaron a reformularla. Dicha reformulación incluyó numerosas novedades, entre las que destaca la inclusión del estiloatribucio- nal como elemento fundamental de la teoría.
Es imprescindible para entender el fenómeno de indefensión estudiar con de- tenimiento los constructos de contigüidad y contingencia, controlabilidad e incontrolabilidad, así como asimilar en qué consisten los efectos de generali- zación y facilitación.
El fenómeno de indefensión aprendida presenta una serie de características que debéis conocer al detalle, tales como su curso temporal, las bases fisioló- gicas que median el proceso o la diferencia que existe entre indefensión per- sonal y universal.
Otro de los objetivos de este módulo es conocer cuáles son los déficit que causa la indefensión aprendida (que pueden ser de tres tipos: motivacionales, cognitivos y emocionales), en qué consisten éstos y cómo pueden prevenirse y combatirse mediante la terapia adecuada.
Por último estudiaremos las variables, tanto individuales como experimenta- les, que pueden modular la indefensión aprendida, lo que se ha desmostrado por medio de la experimentación realizada en humanos a lo largo de más de tres décadas.
Esquema del diseño triádico empleado en la investigación de la indefensión aprendida
Representación del diseño triádico en experimentación animal
La primera formulación surgió en 1975 de la mano de Seligman y un año más tarde de la de Maier y Seligman.
El supuesto básico de esta formulación mantiene que los individuos ex- puestos a hechos incontrolables sufren diferentes déficit que se hacen patentes en los aprendizajes futuros.
Más tarde, Seligman perfiló este supuesto afirmando que sólo aquellos sujetos que percibían la falta de control en estas situaciones sufrían los déficit propios de la indefensión (Seligman, 1975), que pueden ser de tres tipos: motivaciona- les, cognitivos o de aprendizaje y emocionales. Además, los sujetos transfieren esta expectativa de falta de control a los hechos que acontecen en el futuro, lo que interfiere en los nuevos aprendizajes.
La teoría de la indefensión aprendida propone que la exposición a un hecho aversivo incontrolable provoca que un animal, o un humano, se forme una representación de no contingencia entre su comportamiento y la terminación del suceso aversivo y espere que esa no contingencia se mantenga en el futuro.
Esta formulación parte de tres elementos principales: la información sobre la contingencia, la representación cognitiva de la contingencia y la conducta. Cuando se produce la representación cognitiva es cuando aparece la indefen- sión, ya que el sujeto se forma la expectativa de que la respuesta emitida por su parte y el resultado obtenido son independientes, lo cual le lleva a percibir que sus respuestas carecen de éxito. Seligman hace hincapié en el hecho de que únicamente los organismos que se forman expectativas de no contingen- cia sufren indefensión (Seligman, 1975).
Maier y Seligman (1976) comprobaron que cuando un animal es expuesto pre- viamente a descargas escapables, los efectos posteriores de indefensión apren- dida desaparecen totalmente, con lo que se demostró que la expectativa de in- controlabilidad es el factor crítico de indefensión, de manera que interfirien- do en los procesos de percepción de no contingencia y en la expectativa de la futura incontrolabilidad se puede eliminar la indefensión, incluso si ésta se ha desarrollado en su totalidad.
MartinSeligmanformulólateoríadelaindefensiónaprendidaen
En 1978, Lyn Abramson, Martin Seligman y John Teasdale presentaron la re- formulación del modelo de indefensión aprendida aplicada a seres humanos. La principal modificación fue la asignación de un efecto modulador de las atribuciones causales en el proceso por el cual se producen déficit al experi- mentar sucesos incontrolables.
Estos autores mantenían que si nos encontramos ante un hecho incon- trolable nos preguntamos a qué es debido, y la respuesta que nos dare- mos determinará en gran medida nuestra reacción.
Concretamente, el modelo incluye el concepto de estilo atribucional (más tar- de denominado estilo explicativo por Peterson y Seligman, 1984) y propone que cuando las personas son sometidas a experiencias de incontrolabilidad, y las perciben como tal, realizan una atribución respecto a cuál es la causa de esa falta de control, y no es suficiente la percepción de no contingencia entre respuestas y consecuencias para la aparición de los déficit de indefensión, sino que es imprescindible que los sujetos realicen atribuciones causales acerca de esta no contingencia y consideren las expectativas futuras para que surjan di- chos déficit.
A partir de esta segunda formulación, el fenómeno de indefensión aprendida presentaría las siguientes fases:
Esquema del modelo reformulado de la indefensión aprendida
Fuente: Abramson, Seligman y Teasdale (1978)
3.1. Locus de control
Julian Rotter (1954) elaboró su teoríadelaprendizajesocial haciendo espe- cial hincapié en la importancia que tiene la combinación de los refuerzos y las cogniciones en la determinación del funcionamiento humano, el cual se pro-
duce en todo momento dentro de un contexto social. A partir de esto, Rotter afirmó que en una situación determinada una persona tiene diferentes opcio- nes de comportamiento, cada una de las cuales está ligada a una consecuencia concreta, y esta consecuencia tiene, a su vez, un valor de refuerzo asociado a ella. Además, las personas tenemos expectativas acerca de la probabilidad de que aparezcan los reforzadores tras la conducta. Así, las consecuencias de las conductas, es decir, los reforzadores, poseen un determinado valor y unas expectativas concretas.
Parece lógico pensar, y así lo hizo Rotter, que la probabilidad de que cierta conducta se produzca está en función tanto del valor del reforzador como de la probabilidad de que tal reforzador aparezca. Estos dos parámetros son únicos para cada individuo, de manera que lo que es relevante para una persona no tiene por qué serlo para otra, del mismo modo que no todos los sujetos llevan a cabo los mismos cálculos sobre la probabilidad de ocurrencia de un hecho.
Ejemplo Para mí puede tener mucho valor como reforzador un comentario agradable que proven- ga de una determinada persona, alguien a quien quiero o admiro, pero este mismo co- mentario para otra persona puede no significar nada, porque, quizá, ni siquiera conoce a la persona que yo admiro o amo.
Además, estos parámetros también son únicos para cada situación concreta y pueden variar de una situación a otra. Pero no todas las expectativas de los su- jetos varían, sino que existen expectativas que se mantienen en las diferentes situaciones: las expectativas generalizadas (Rotter, 1966a, 1966b y 1990). Hay diferentes expectativas generalizadas, entre las que se encuentran la confianza interpersonal (en qué grado se puede confiar en la palabra de los demás) o, y es ésta la que aquí nos interesa, el locus de control de refuerzo interno frente al externo o teoríadellugardecontrol.
El concepto de locus decontrol hace referencia a la expectativa de cone- xión entre características personales, acciones y resultados experimen- tados.
Ejemplo Si consideráis que sacar buena nota en la asignatura Psicología del aprendizaje depende de vosotros mismos, de vuestro esfuerzo y de la dedicación que le pongáis, tendréis un locus de control interno; mientras que si consideráis que la nota de dicha asignatura dependerá únicamente de la suerte que tengáis en el examen, poseeréis un locus de control externo.
La reformulación de la teoría de la indefensión sostiene que los déficit que provoca la indefensión aprendida están determinados por el estilo atribucional que poseen los individuos, realizándose las atribuciones en función de tres dimensiones:
1)Internalidad-externalidad
Esta dimensión hace referencia a la asignación de causalidad en función de la responsabilidad que el sujeto cree tener con respecto a los resultados. Así, las personas pueden considerar que las causas del suceso incontrolable se deben a ellas mismas, es decir, a variables personales (internalidad) o a causas situa- cionales o relativas a otras personas, es decir, externas a ellos (externalidad).
Ejemplo Podéis pensar que no habéis conseguido un trabajo al que optabais porque no hicisteis bien la entrevista de trabajo debido a vuestros nervios (internalidad) o que no lo habéis conseguido porque la persona que realizaba la selección el día de vuestra entrevista no estaba de buen humor y no eligió para el puesto a ninguno de los entrevistados ese día (externalidad).
Se ha comprobado que atribuir la falta de control de un suceso negativo a causas internas producirá una disminución de la autoestima, mientras que atribuirla a causas externas no afectaría en absoluto a la misma. Así, el hecho de que consideréis que no habéis sido seleccionados porque el entrevistador no tenía un buen día no os afectará de la misma manera que pensar que no realizasteis adecuadamente la entrevista de trabajo.
2)Estabilidad-inestabilidad
Esta segunda dimensión está relacionada con el hecho de creer o no que la causa del acontecimiento se mantendrá en un futuro, esto es, si se debe a fac- tores estables o, por el contrario, depende de factores inestables y cambiantes. Con la consideración de esta dimensión nos aseguramos tener en cuenta la variable temporal, que ha resultado ser de gran relevancia en la gravedad y cronicidad de la sintomatología propia de la indefensión.
En caso de atribuir los hechos negativos a una causa inestable, los déficit de la indefensión serán breves porque las causas del hecho variarán, mientras que si se atribuyen a causas estables, la indefensión persistirá y será recurrente.
Ejemplo Si consideráis que siempre suspenderéis una determinada asignatura porque es extrema- damente difícil (la dificultad es algo estable), los sentimientos que se generarán serán de carácter más grave y prolongado que si, por el contrario, creéis que en la próxima convo- catoria aprobaréis la asignatura, puesto que esta vez no la habéis estudiado lo suficiente (el tiempo que dedicáis a estudiar es variable en gran medida, es decir, constituye una causa inestable).
3)Globalidad-especificidad
Por último, esta dimensión se refiere al número de áreas o situaciones de la vida que se ven afectadas. La causa del suceso puede repercutir sobre un gran número de áreas de la vida del sujeto por lo que se produce una gran generali- zación a diferentes situaciones (globalidad), o se limita únicamente a la tarea o situación original en la cual se produjo dicha incontrolabilidad (especificidad).
Ejemplo Considerar que no apruebo una asignatura porque no soy lo suficientemente inteligente puede llevarme a pensar que tampoco seré capaz de realizar correctamente un trabajo, o que no encontraré pareja, porque, en general, a la gente le gustan las personas inteligen- tes, con lo que se ven afectadas, así, un gran número de áreas de mi vida (globalidad). Por el contrario, puedo pensar que no tengo el tipo de habilidad intelectual requerida para esa asignatura concreta y que esto no me repercutirá en otras asignaturas y mucho menos en otras áreas de mi vida.
En la siguiente tabla se presentan algunos ejemplos teniendo en cuenta las posibles combinaciones de las diferentes dimensiones de las atribuciones.
Internas Externas Estables Inestables Estables Inestables Estudiantequesus- pende
"No soy inteligente" "Me encuentro can- sado"
"La gente tiene nor- malmente mala suer- te en los exámenes"
"Hoy es martes y tre- ce"
Globales^ Hombrerechazado^ "No resulto atractivo a las mujeres"
"Algunas veces mi conversación aburre a las mujeres"
"A las mujeres no les gustan los hombres rubios, como yo"
"Las mujeres algunas veces tienen cierta predisposición al re- chazo" Estudiantequesus- pende
"No se me dan bien las matemáticas"
"Me aburro con los problemas de mate- máticas"
"La gente tiene nor- malmente mala suer- te en los exámenes de matemáticas"
"El examen de mate- máticas era el número trece"
Específicas^ Hombrerechazado^ "No le resulto atrac-tivo a esta mujer"^ "Mi conversaciónaburre a esta mujer"^ "A ella no le gustanlos hombres rubios, como yo"
"Ella tenía hoy cierta disposición a rechazar- me"
Ejemplos de atribuciones atendiendo a sus tres dimensionesFuente: Adaptado de Buceta (1981)
3.2.1. Estilo atribucional optimista y estilo atribucional pesimista
La distinción entre estilo atribucional optimista o positivo y estilo atribucional pesimista o negativo se debe a Peterson y Seligman (1984) y Peterson y Barrett (1987).
El primero, el estiloatribucionalpositivo , se caracteriza por realizar atribu- ciones internas, estables y globales para los sucesos positivos, y externas, ines- tables y especificas para hechos negativos. Según Isaacowitz y Seligman (2002), las personas con un estilo cognitivo de estas características (este patrón atribu- cional se ha denominado dentro del ámbito de la psicología social self-serving attributional bias –sesgo atribucional de autoservicio– por Greenwald (1980), Miller y Ross (1975) y Weary y Arkin (1981)) presentarán, a largo plazo, un
generará indefensión, mientras que si consideráis que el resto de vuestros compañeros de aula son capaces de encontrar la solución a dicho problema, sí se os podrá generar.
Si relacionamos estos dos tipos de indefensión con el tipo de atribuciones rea- lizadas por los sujetos, se podría concluir que las atribuciones externas e inter- nas se corresponden con la indefensión universal y personal respectivamente. De este modo, cuando se considera que la causa de un fracaso escapa del con- trol personal, es decir, se realiza una atribución externa, la indefensión es uni- versal, mientras que si la atribución es interna, es decir, se considera la causa del fracaso como una falta de habilidad o capacidad propia, la indefensión es personal.
Tampoco se puede olvidar la repercusión que ambos tipos de indefensión pue- den tener en la autoestima del sujeto.
La autoestima disminuirá cuando la persona no sea capaz de hacer fren- te a un problema pero otras personas sí puedan hacerlo (indefensión personal), mientras que la autoestima no se verá mermada en el caso de que ni el propio sujeto ni el resto de las personas puedan resolver el problema (indefensión universal) (Buceta, 1981).
Esta distinción tiene un gran peso en los estados emocionales y la autoesti- ma de los sujetos. Así, la indefensión personal lleva consigo déficit de carác- ter emocional y de autoestima, mientras que la indefensión universal no tie- ne por qué producir dichos déficit. Sin embargo, los déficit cognitivos o de aprendizaje y motivacionales aparecen en ambos casos, ya que el simple he- cho de considerar que no se posee una respuesta adecuada para controlar una consecuencia produce estos déficit, independientemente de que otras perso- nas tampoco la posean.
4.1. Contigüidad y contingencia
La teoría del estímulo-respuesta (E-R) pone énfasis únicamente en la contigüi- dad temporal entre la respuesta y el refuerzo: si una respuesta es seguida de un refuerzo, ésta quedará reforzada aun no existiendo una relación "real" entre estos elementos.
Por el contrario, la teoría de la indefensión aprendida propone que el sujeto es capaz de detectar la relación de causa-efecto, con lo que puede separar las relaciones no causales de las que si lo son. El sujeto, tras percibir la contingen- cia, o la falta de ésta, forma una expectativa sobre la contingencia futura, y es esta expectativa la que se considera crítica para la aparición de los déficit observados. El principio de contingencia da pie a pensar que el sujeto integra información sobre las consecuencias de sus acciones, es decir, lo que ocurre tras emitir una respuesta o no emitirla.
4.2. Controlabilidad e incontrolabilidad
La controlabilidad es uno de los aspectos críticos de la teoría de la indefensión aprendida. Seligman, en 1975, afirmó que la indefensión se producía en caso de que los sucesos a los que un animal era expuesto fueran incontrolables, hecho que ha sido corroborado por diferentes investigaciones más actuales (por ejemplo, Maier, 1990).
Un acontecimiento es incontrolable cuando el resultado es independiente de las respuestas voluntarias del sujeto, entendiendo por respuestas voluntarias aquellas que pueden ser modificadas por la recompensa y el castigo, respuestas cuya probabilidad aumenta cuando son recompensadas y disminuye cuando son castigadas.
Por acontecimiento incontrolable entendemos todo aquel suceso que no podemos cambiar hagamos lo que hagamos, aquel en el que demos la respuesta que demos siempre ocurrirá lo mismo.
4.3. Curso temporal
En la investigación experimental el fenómeno de indefensión aprendida, tan- to en animales como en humanos, muestra un curso temporal. Los déficit que surgen en la indefensión desaparecen pasado un tiempo, que puede variar des-