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Resumen mod 4 Indefensión aprendida, Resúmenes de Psicología del Aprendizaje

Asignatura: Psicologia de l'aprenentatge, Profesor: , Carrera: Psicologia, Universidad: UOC

Tipo: Resúmenes

2013/2014

Subido el 03/01/2014

Sr_Goodman
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PSICOLOGIA DEL APRENDIZAJE
MODULO 4, LA INDEFENSION APRENDIDA
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1
El fenómeno de indefensión aprendida apareció ligado al condicionamiento
clásico y al condicionamiento instrumental.
La teoría de la indefensión aprendida sostiene que los organismos que
experimentan hechos incontrolables y son capaces de percibir esa falta de
control
desarrollan una serie de déficit en sus aprendizajes posteriores.
Estos déficit han sido demostrados empíricamente en una gran variedad de
especies animales.
El fenómeno de indefensión aprendida se ha empleado como modelo
explicativo de un gran número de trastornos, tales como la depresión, el
fracaso escolar, trastornos debidos a agresiones físicas, tales como robo y
violación, muerte en instituciones, úlceras de estómago, cáncer o trastorno de
estrés postraumático entre otros.
1. Metodología experimental para el estudio de la indefensión aprendida
La indefensión ha sido realizada principalmente con un diseño experimental
conocido como diseño triádico.
El diseño está compuesto por dos fases y tres grupos experimentales.
1) En la primera fase, de pretratamiento o inducción, cada uno de los grupos es
expuesto a una tarea o situación diferente:
a) Grupo escapable: los organismos son expuestos a un suceso que pueden
controlar dando una determinada respuesta. Por ejemplo, la exposición a una
descarga que se puede interrumpir pulsando una palanca.
b) Grupo acoplado o inescapable: los sujetos son expuestos al mismo suceso
que el grupo anterior pero carecen de control sobre dicho suceso. Por ejemplo,
son expuestos a la misma descarga, con frecuencia e intensidad idénticas,
pero no tienen la posibilidad de interrumpirla de ningún modo.
c) Grupo control o inexperto: no es expuesto a ningún suceso.
2) La segunda fase es de prueba. En ella, los tres grupos son sometidos a la
misma tarea, siendo lo más frecuente una tarea de evitación o escape. La
diferencia encontrada entre los tres grupos en esta fase proporciona
información acerca de cómo ha influido el grado de controlabilidad de la fase
anterior en una tarea de aprendizaje posterior. Como es de esperar, el grupo
acoplado es el que peor realiza la tarea en la fase de prueba,
mientras que los grupos escapable y control muestran un nivel de actuación
bueno y similar en ambos grupos.
Seligman interpretó este hecho afirmando que no es la descarga en sí lo que
impide a los sujetos realizar conductas de escape, sino que es la incapacidad
de controlar la descarga la que genera dicho impedimento.
Los organismos del grupo acoplado han aprendido en la primera fase que las
consecuencias son independientes de sus respuestas, por lo que reducen su
tasa de respuestas en la fase de prueba.
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MODULO 4, LA INDEFENSION APRENDIDA

El fenómeno de indefensión aprendida apareció ligado al condicionamiento clásico y al condicionamiento instrumental.

La teoría de la indefensión aprendida sostiene que los organismos que experimentan hechos incontrolables y son capaces de percibir esa falta de control desarrollan una serie de déficit en sus aprendizajes posteriores.

Estos déficit han sido demostrados empíricamente en una gran variedad de especies animales.

El fenómeno de indefensión aprendida se ha empleado como modelo explicativo de un gran número de trastornos, tales como la depresión, el fracaso escolar, trastornos debidos a agresiones físicas, tales como robo y violación, muerte en instituciones, úlceras de estómago, cáncer o trastorno de estrés postraumático entre otros.

  1. Metodología experimental para el estudio de la indefensión aprendida

La indefensión ha sido realizada principalmente con un diseño experimental conocido como diseño triádico.

El diseño está compuesto por dos fases y tres grupos experimentales.

1) En la primera fase, de pretratamiento o inducción, cada uno de los grupos es expuesto a una tarea o situación diferente: a) Grupo escapable: los organismos son expuestos a un suceso que pueden controlar dando una determinada respuesta. Por ejemplo, la exposición a una descarga que se puede interrumpir pulsando una palanca. b) Grupo acoplado o inescapable: los sujetos son expuestos al mismo suceso que el grupo anterior pero carecen de control sobre dicho suceso. Por ejemplo, son expuestos a la misma descarga, con frecuencia e intensidad idénticas, pero no tienen la posibilidad de interrumpirla de ningún modo. c) Grupo control o inexperto: no es expuesto a ningún suceso.

2) La segunda fase es de prueba. En ella, los tres grupos son sometidos a la misma tarea, siendo lo más frecuente una tarea de evitación o escape. La diferencia encontrada entre los tres grupos en esta fase proporciona información acerca de cómo ha influido el grado de controlabilidad de la fase anterior en una tarea de aprendizaje posterior. Como es de esperar, el grupo acoplado es el que peor realiza la tarea en la fase de prueba, mientras que los grupos escapable y control muestran un nivel de actuación bueno y similar en ambos grupos. Seligman interpretó este hecho afirmando que no es la descarga en sí lo que impide a los sujetos realizar conductas de escape, sino que es la incapacidad de controlar la descarga la que genera dicho impedimento.

Los organismos del grupo acoplado han aprendido en la primera fase que las consecuencias son independientes de sus respuestas, por lo que reducen su tasa de respuestas en la fase de prueba.

MODULO 4, LA INDEFENSION APRENDIDA

  1. Formulación inicial de la teoría de la indefensión aprendida

El supuesto básico de esta formulación mantiene que los individuos expuestos a hechos incontrolables sufren diferentes déficit que se hacen patentes en los aprendizajes futuros.

La teoría de la indefensión aprendida propone que la exposición a un hecho aversivo incontrolable provoca que un animal, o un humano, se forme una representación de no contingencia entre su comportamiento y la terminación del suceso aversivo y espere que esa no contingencia se mantenga en el futuro.

Esta formulación parte de tres elementos principales: la información sobre la contingencia, la representación cognitiva de la contingencia y la conducta. Cuando se produce la representación cognitiva es cuando aparece la indefensión, ya que el sujeto se forma la expectativa de que la respuesta emitida por su parte y el resultado obtenido son independientes, lo cual le lleva a percibir que sus respuestas carecen de éxito.

Diferentes investigadores mantienen que la indefensión no aparece únicamente cuando los hechos son aversivos, sino que también la encontramos en individuos expuestos a hechos incontrolables positivos (indefensión apetitiva) o neutros, aunque no es tan frecuente.

2.1. Críticas al modelo

Los resultados empíricos son en ocasiones desconcertantes ya que los efectos nocivos de determinadas situaciones precipitan reacciones de diferente tipo y distinta duración y no todos los sujetos que experimentan situaciones incontrolables muestran síntomas de indefensión aprendida.

Con respecto a los seres humanos en concreto, la formulación inicial presenta dos problemas fundamentales:

  1. No distingue entre los casos de indefensión universal, en la que los resultados son incontrolables para todo el mundo, y los casos de indefensión personal, en los que son únicamente incontrolables para determinadas personas.

  2. La formulación inicial no explica cuándo se generalizan los déficit que aparecen en los sujetos indefensos.

  1. Reformulación de la teoría de la indefensión aprendida

En 1978, Lyn Abramson, Martin Seligman y John Teasdale presentaron la reformulación del modelo de indefensión aprendida aplicada a seres humanos.

Estos autores mantenían que si nos encontramos ante un hecho incontrolable nos preguntamos a qué es debido, y la respuesta que nos daremos determinará en gran medida nuestra reacción.

MODULO 4, LA INDEFENSION APRENDIDA

estas interpretaciones se generalizan más allá de la experiencia inmediata.

Las ideas de Heider fueron popularizadas por Kelley (1967) mediante la postulación de la teoría de la atribución, la cual ha tenido una gran influencia en la explicación del fenómeno de indefensión. La reformulación de la teoría de la indefensión sostiene que los déficit que provoca la indefensión aprendida están determinados por el estilo atribucional que poseen los individuos, realizándose las atribuciones en función de tres dimensiones:

  1. Internalidad-externalidad. Esta dimensión hace referencia a la asignación de causalidad en función de la responsabilidad que el sujeto cree tener con respecto a los resultados. Así, las personas pueden considerar que las causas del suceso incontrolable se deben a ellas mismas, es decir, a variables personales (internalidad) o a causas situacionales o relativas a otras personas, es decir, externas a ellos (externalidad). Se ha comprobado que atribuir la falta de control de un suceso negativo a causas internas producirá una disminución de la autoestima, mientras que atribuirla a causas externas no afectaría en absoluto a la misma.

  2. Estabilidad-inestabilida Esta segunda dimensión está relacionada con el hecho de creer o no que la causa del acontecimiento se mantendrá en un futuro, esto es, si se debe a factores estables o, por el contrario, depende de factores inestables y cambiantes.

En caso de atribuir los hechos negativos a una causa inestable, los déficit de la indefensión serán breves porque las causas del hecho variarán, mientras que si se atribuyen a causas estables, la indefensión persistirá y será recurrente.

  1. Globalidad-especificidad Por último, esta dimensión se refiere al número de áreas o situaciones de la vida que se ven afectadas. La causa del suceso puede repercutir sobre un gran número de áreas de la vida del sujeto por lo que se produce una gran generalización a diferentes situaciones (globalidad), o se limita únicamente a la tarea o situación original en la cual se produjo dicha incontrolabilidad (especificidad).

(tabla)

3.2.1. Estilo atribucional optimista y estilo atribucional pesimista

El primero, el estilo atribucional positivo, se caracteriza por realizar atribuciones internas, estables y globales para los sucesos positivos, y externas, inestables y especificas para hechos negativos.

Las personas con un estilo cognitivo de estas características (este patrón atribucional se ha denominado dentro del ámbito de la psicología social self-serving attributional bias – sesgo atribucional de autoservicio– presentarán, a largo plazo, un mejor perfil afectivo y una menor probabilidad de sintomatología depresiva y tendrán una menor probabilidad de desarrollar indefensión personal (Abransom et al., 1978) y de realizar atribuciones globales tras la exposición a situaciones irresolubles (Pasahow, 1980), por lo que constituye un factor preventivo de la indefensión.

Por el contrario, el estilo atribucional negativo (tendencia a explicar las causas de manera pesimista) se caracteriza por el patrón contrario, atribuyendo los

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sucesos negativos a causas internas, estables y globales, y los sucesos positivos a causas externas, inestables y específicas. Este estilo representa un factor de riesgo para la indefensión y la depresión, y la estabilidad y la globalidad son las dimensiones más relevantes en el desarrollo de la misma, puesto que serían las responsables del mantenimiento de los déficit a lo largo del tiempo y en diferentes situaciones.

3.3. Indefensión personal e indefensión universal

Con la reformulación de la teoría se comienza a considerar la diferencia existente entre la indefensión personal y la indefensión universal.

No es lo mismo que un sujeto que se encuentra ante un problema o una situación irresoluble considere que ni él ni el resto de las personas pueden resolverlo (indefensión universal), a que piense que él en concreto no es suficientemente capaz de encontrar una solución (indefensión personal).

Si relacionamos estos dos tipos de indefensión con el tipo de atribuciones realizadas por los sujetos, se podría concluir que las atribuciones externas e internas se corresponden con la indefensión universal y personal respectivamente.

Tampoco se puede olvidar la repercusión que ambos tipos de indefensión pueden tener en la autoestima del sujeto. La autoestima disminuirá cuando la persona no sea capaz de hacer frente a un problema pero otras personas sí puedan hacerlo (indefensión personal), mientras que la autoestima no se verá mermada en el caso de que ni el propio sujeto ni el resto de las personas puedan resolver el problema (indefensión universal) (Buceta, 1981).

Esta distinción tiene un gran peso en los estados emocionales y la autoestima de los sujetos. Así, la indefensión personal lleva consigo déficit de carácter emocional y de autoestima, mientras que la indefensión universal no tiene por qué producir dichos déficit.

  1. Aspectos relevantes de la indefensión aprendida

4.1. Contigüidad y contingencia

La teoría de la indefensión aprendida propone que el sujeto es capaz de detectar la relación de causa-efecto, con lo que puede separar las relaciones no causales de las que si lo son. El sujeto, tras percibir la contingencia, o la falta de ésta, forma una expectativa sobre la contingencia futura, y es esta expectativa la que se considera crítica para la aparición de los déficit observados. El principio de contingencia da pie a pensar que el sujeto integra información sobre las consecuencias de sus acciones, es decir, lo que ocurre tras emitir una respuesta o no emitirla.

4.2. Controlabilidad e incontrolabilidad

Un acontecimiento es incontrolable cuando el resultado es independiente de las respuestas voluntarias del sujeto, entendiendo por respuestas voluntarias aquellas que pueden ser modificadas por la recompensa y el castigo

MODULO 4, LA INDEFENSION APRENDIDA

Los efectos a los que da lugar la indefensión son de muy distinta índole: aparece un aprendizaje erróneo de la conducta de escape, una disminución de la actividad en presencia de los estímulos aversivos, un aumento del tiempo de latencia en la conducta, un miedo condicionado exagerado, ansiedad, reducción de la interacción social, etc.

Para que se pueda interpretar un fenómeno en términos de la teoría de la indefensión aprendida, deben cumplirse tres criterios básicos (Peterson et al., 1993): Aparición de una pasividad inapropiada, disminución de las conductas o acciones encaminadas a resolver una situación en la que es posible un afrontamiento eficaz de la misma. Aparición de dicha pasividad como consecuencia de la presencia de sucesos incontrolables. Las cogniciones adquiridas durante la exposición a estímulos incontrolables son las que hacen que surjan los déficit, ya que se generalizan de manera errónea a nuevas situaciones.

Según Overmier (1985), cada uno de los efectos causados por la indefensión tienen un origen distinto; así, el déficit motivacional surge como resultado de la incontrolabilidad del suceso negativo, el déficit cognitivo o de aprendizaje asociativo como consecuencia de la impredecibilidad, y el déficit emocional por la mezcla de incontrolabilidad e impredecibilidad experimentada por el sujeto

5.1. Déficit motivacionales

En una situación de carácter aversivo los sujetos responden buscando un objetivo determinado: que su respuesta produzca alivio. Si el sujeto percibe que puede escapar de la situación estresante, se genera un aumento de la actividad fisiológica y cognitiva, lo que prepara al individuo para llevar a cabo una actuación adaptativa y eficaz (Valdés y Flores, 1990).

La motivación para responder ante una situación dada tiene dos componentes: drive e incentivo.

El drive se refiere a los impulsos determinados biológicamente, tales como el hambre o la sed, mientras que el incentivo se relaciona con la anticipación de un refuerzo futuro.

5.2. déficit cognitivos o de aprendizaje

El principal déficit cognitivo (también conocido como déficit asociativo) consiste en la adquisición de una expectativa de independencia entre respuesta y consecuencia, que se traduce en una dificultad para aprender que las conductas propias generan un resultado en una situación controlable.

Por lo tanto, cuando un organismo aprende, ante una situación de incontrolabilidad, que una determinada consecuencia es independiente de la respuesta emitida, le resulta más difícil aprender posteriormente que sus respuestas producen algún resultado.

Según Minor y sus colaboradores (1984) el déficit cognitivo puede deberse a que los estímulos aversivos producen: a) un déficit atencional-perceptual, es decir, los organismos no atienden a las pistas relacionadas con su propia respuesta y, por lo tanto, no asocian su respuesta con la finalización del estímulo aversivo, o

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b) un déficit de expectativa, el cual hace referencia a que los organismos tienen un sesgo expectacional, por lo que no esperan que haya contingencia respuesta-resultado en un futuro.

En seres humanos, la indefensión aprendida produce la llamada disposición cognitiva negativa, según la cual el individuo cree que el éxito y el fracaso son independientes de sus acciones y, por lo tanto, aparece una dificultad para aprender que sus respuestas han sido y serán eficaces, aun cuando realmente lo hayan sido (Seligman, 1975).

5.3. Déficit emocionales

Conocer que uno no controla los hechos crea un estado de ansiedad, miedo o apatía que persistirá hasta que: a) el sujeto aprenda que puede controlar el suceso, y por lo tanto la ansiedad disminuya o incluso desaparezca totalmente, o b) el sujeto sea consciente de que no puede controlar el estímulo aversivo, este estímulo persista en el tiempo y el miedo o la ansiedad den paso a la depresión.

La ansiedad, la depresión y la ira son tres emociones estrechamente relacionadas entre sí la existencia de un mismo estilo atribucional común para los hechos de carácter negativo asociado a la aparición de estas tres emociones negativas, es decir, el estilo atribucional característico de la indefensión aprendida. Las situaciones de incontrolabilidad también producen un decremento de los sentimientos de felicidad, confianza y satisfacción y pueden generar fobia ante situaciones o estímulos nuevos (Job y Barnes, 1995), lo que provoca que la conducta de exploración de los sujetos se reduzca de manera considerable.

Todos estos déficit se ven acentuados por las expectativas que tienen los sujetos de sufrir indefensión. De este modo, los individuos con expectativas altas de indefensión presentan mayores sentimientos de frustración, de depresión y de vergüenza, y un menor número de respuestas en comparación con los sujetos con bajas expectativas generales de indefensión (Yela et al., 1996).

En resumen, la incontrolabilidad de los sucesos aversivos provoca un amplio abanico de déficit que aparecen en una gran variedad de circunstancias y especies: Reduce la motivación para controlar el resultado. Interfiere en el aprendizaje de que existen respuestas que controlan los resultados. Si el resultado es traumático produce ansiedad y miedo durante un tiempo e incluso puede dar paso posteriormente a la depresión. Se produce interferencia proactiva, es decir, haber aprendido la independencia entre respuesta y resultado hace más difícil aprender posteriormente que las respuestas pueden producir resultados.

La incontrolabilidad distorsiona la percepción de control. En humanos aparece disposición cognitiva negativa.

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incontrolables y alcanza unos niveles más reducidos que los encontrardos en sujetos que no han sido expuestos a sucesos de este tipo

Las benzodiacepinas tienen la propiedad de facilitar la acción del GABA y se ha comprobado que la administración de estas sustancias antes de la exposición a un estresor reduce la ansiedad y el miedo, relaja los músculos y reduce la fatiga cerebral

6.4. Otras sustancias

Parece que la acetilcolina, la dopamina y algunas hormonas, como los corticoesteroides, están implicados en la aparición de la indefensión aprendida, ya que los experimentos demuestran que estas sustancias se alteran principalmente por estresores que varían en su grado de controlabilidad, y la manipulación farmacológica de éstas, previa a la exposición, altera el impacto que el estresor tiene en el organismo (Peterson, 1993).

  1. Experimentación en humanos

Los resultados obtenidos en experimentación animal y humana son bastante paralelos; se encuentran consecuencias muy similares tanto en el ámbito cognitivo como en el motivacional y emocional.

Pero también encontramos diferencias, ya que en los seres humanos las consecuencias están determinadas por el estilo de vida, las disposiciones personales y otras muchas variables que no afectan de igual modo a los animales.

En experimentación humana se han empleado una gran variedad de procedimientos experimentales, entre los que destacan: resolución de anagramas, puzzles irresolubles y tareas de decisión léxica, siendo el estímulo aversivo más frecuente un ruido de alta intensidad.

Las medidas más utilizadas para comprobar la aparición de los síntomas de la indefensión aprendida han sido: Latencia de respuesta para medir los déficit motivacionales. Cuestionarios y observación conductual para medir los déficit emocionales. Número de ensayos necesarios para resolver el problema y número de errores cometidos con el fin de medir los déficit cognitivos o de aprendizaje. También se han utilizado los autoinformes como medida de este déficit, pero los resultados de los estudios en los que se han empleado son inconsistentes (Alloy, 1982; Tennen, 1982).

7.1. Moduladores de la indefensión aprendida

La indefensión aprendida no es un fenómeno unitario, sino que es un producto de diferentes factores causales, es decir, un fenómeno multidimensional

7.1.1. Variables experimentales

  1. Características de la muestra - No todas las poblaciones se comportan de la misma manera ante los hechos incontrolables, por lo que no se pueden extrapolar completamente los resultados obtenidos en experimentos llevados a cabo con niños a poblaciones de adultos, pacientes psiquiátricos,

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estudiantes, etc.

  1. Parámetros del estímulo aversivo- Dentro de los parámetros estudiados que influyen en la indefensión aprendida destacan la intensidad de la descarga recibida (Anisman et al., 1978; Glazer y Weiss, 1976), la sensibilidad al estímulo aversivo (Yela y Marcos, 1988), el intervalo de tiempo entre la fase de pretratamiento y la fase del prueba y el lugar en el que se produzca el suceso aversivo (Anisman et al., 1978).

  2. Ambigüedad de la situación- El grado de ambigüedad de la situación a la que se enfrenta un individuo también influye en gran medida en el fenómeno de la indefensión aprendida.

  3. Presencia de compañeros- Los sujetos con un estilo atribucional externo se ven menos influidos por los resultados obtenidos por su compañero, mientras que los sujetos internos mejoran su ejecución en una segunda tarea si han experimentado el éxito de su compañero en la primera, habiendo fracasado ellos.

  4. Exposición al contexto en el que se produjo la estimulación incontrolable La exposición al ambiente en el cual el estímulo aversivo incontrolable ha aparecido prolonga la duración de los síntomas de la indefensión aprendida. Pero esta exposición únicamente es efectiva si se produce durante el período que sigue al estímulo aversivo.

7.1.2. Variables individuales

Existe un amplio número de variables que determinan cómo impacta un hecho incontrolable en la psicología y la fisiología del hombre (Baucon, 1983; Baucon y Danker - Brown, 1984).

  1. Introversión-extraversión -- Los sujetos introvertidos muestran un mejor rendimiento que los extravertidos tras la exposición a situaciones de indefensión (Ferrándiz, Olea y Pardo, 1985), pero sólo los extravertidos muestran el efecto de facilitación tras un entrenamiento débil en indefensión aprendida.

  2. Género -- El género es un moderador importante de los efectos de la indefensión aprendida, ya que entran en juego variables como el nivel de estrógenos en la hembra o el estado hormonal (Jenkins et al., 2001). Las mujeres parecen mostrarse más indefensas que los hombres en situaciones de ejecución: son menos persistentes y muestran mayor daño en la ejecución. Por el contrario, los hombres no suelen percibir el fracaso como una falta de competencia por su parte, sino que lo ven como una falta de motivación o esfuerzo y consideran la tarea como un reto, lo que los conduce a aumentar su persistencia ante los fracasos, mejorando así su ejecución.

  3. Locus de control -- Como se ha señalado anteriormente, en general, los sujetos que poseen un locus de control externo son más vulnerables a la indefensión. La primera formulación de la indefensión aprendida defiende que los sujetos externos se vuelven más indefensos porque perciben que los refuerzos no dependen de ellos.

MODULO 4, LA INDEFENSION APRENDIDA

8.3. Señal de cese y señal de seguridad

Ferrándiz y Pardo (1990) y Ferrándiz y de Vicente (1992) comprobaron que presentar una señal justo después de un estímulo aversivo inescapable reduce el miedo condicionado a dicho estímulo y, por lo tanto, los sujetos en esta situación se comportan de manera similar a los sujetos expuestos a descargas escapables.

Esta hipótesis está relacionada con el concepto de predecibilidad, ya que cuando hay una señal de seguridad, el estímulo aversivo es completamente predecible. Parece que los sujetos prefieren sufrir miedo agudo (cuando aparece el estímulo aversivo pero existe señal de seguridad) que ansiedad o miedo crónico (durante todo el tiempo, ya que desconocen cuándo va a aparecer el estímulo aversivo).

La combinación de la señal de seguridad y la señal de cese constituye el modo de inmunización más efectivo.

8.4. Aumento de la predecibilidad y grado de control

La predecibilidad hace referencia al grado de probabilidad de que un acontecimiento aparezca a partir de una señal o clave. A partir de los resultados, y de la consideración de las palabras de Lazarus y Folkman, se puede considerar que en la intervención lo que se debe hacer es intentar incrementar la predecibilidad del ambiente, ya que a mayor predecibilidad menores son los déficit de indefensión aprendida que se originan.

8.5. Proporción de feedback o retroalimentación

El hecho de proporcionar feedback a los sujetos en el entrenamiento de escape-evitación parece eficaz a la hora de inmunizar contra la indefensión aprendida, mejorando el aprendizaje y disminuyendo los efectos de la indefensión aprendida.

En cualquier caso, la aplicación de un estímulo feedback en situaciones incontrolables genera una interferencia proactiva, lo que produce una atenuación de los déficit generados por la indefensión.

8.6. Programas de reforzamiento

Tratando de comparar la eficacia de diferentes programas de reforzamiento en la inversión de los déficit producidos por la indefensión aprendida, se ha podido comprobar que tanto los programas de reforzamiento continuo como los de reforzamiento intermitente son eficaces a la hora de invertir los déficit de rendimiento, y son estos últimos los que provocan mayor persistencia de dicha inversión.