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ORTOPEDIA - ORTOPEDIA, Resúmenes de Ortopedía

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Tipo: Resúmenes

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FRACTURAS EN EL ADULTO MAYOR
Anatomía del húmero proximal
el humero proximal forma parte de una articulación de cual articulación va hacer parte de
la articulación glenohumeral, la cual es una articulación diartrosis formada por la cabeza
humeral y la cavidad glenoidea de la escápula,
Los relieves óseos del húmero proximal más importantes son la cabeza humeral, las
tuberosidades mayor y menor, como inserciones musculares, y la corredera bicipital que
se dispone entre ellos.
La nutrición de la cabeza humeral proviene principalmente de la anastomosis entre las
arterias circunflejas: la posterior dará vasos nutricios y la anterior dará la arteria arciforme
o arcuata, la más importante.
La vascularización de la cabeza humeral puede verse comprometida con fracturas poco
desplazadas dadas la disposición en pleno cuello quirúrgico y la poca movilidad de la
encrucijada axilar
.fracturas humerales proximales son especialmente comunes entre los
ancianos. Algunos pacientes tienen daño del nervio axilar (reduciendo
la sensibilidad sobre el deltoides medio) o daño de la arteria axilar.
Pueden observarse retracciones tras unos pocos días de inmovilización,
sobre todo en ancianos y ocurre mas frecuentemente en pacientes de
sexo femenino además nos nombrara que la mayoría de estas fracturas son
el resultado de una caída sobre un brazo hiperextendido; y que con
menor frecuencia, está involucrado un golpe directo.
La anamnesis inicial el paciente se presenta en Urgencias con una impotencia funcional
incapacitante del hombro afectado que mantendrá en posición antiálgica de adducción,
rotación interna y codo en flexión. A la exploración se observarán los clásicos signos de
tumefacción y, en un plazo aproximado de 24-48 horas, equímosis, que evoluciona por
gravedad hacia antebrazo, tórax y mama, tomando el nombre de hematoma de
Hennequin; a la palpación encontraremos crepitación y dolor. Es fundamental en este tipo
de lesiones la exploración neurovascular distal a la lesión. La palpación comparativa de
pulsos distales se hace imprescindible, así como una exploración neurológica que incluye
anamnesis en busca de parestesias, hipostesias; con particular interés en la parestesia del
territorio del nervio axilar (región deltoidea o “zona de la insignia”) y eventuales pérdidas
de fuerza (difíciles de valorar por el dolor).
DIAGNOSTICO
La radiografía simple es la prueba complementaria fundamental para el diagnóstico y la
evaluación inicial de este tipo de lesiones. Las proyecciones principales para la evaluación
de esta fractura son la proyección escapular anteroposterior verdadera la proyección
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FRACTURAS EN EL ADULTO MAYOR

Anatomía del húmero proximal el humero proximal forma parte de una articulación de cual articulación va hacer parte de la articulación glenohumeral, la cual es una articulación diartrosis formada por la cabeza humeral y la cavidad glenoidea de la escápula, Los relieves óseos del húmero proximal más importantes son la cabeza humeral, las tuberosidades mayor y menor, como inserciones musculares, y la corredera bicipital que se dispone entre ellos. La nutrición de la cabeza humeral proviene principalmente de la anastomosis entre las arterias circunflejas: la posterior dará vasos nutricios y la anterior dará la arteria arciforme o arcuata, la más importante. La vascularización de la cabeza humeral puede verse comprometida con fracturas poco desplazadas dadas la disposición en pleno cuello quirúrgico y la poca movilidad de la encrucijada axilar .fracturas humerales proximales son especialmente comunes entre los ancianos. Algunos pacientes tienen daño del nervio axilar (reduciendo la sensibilidad sobre el deltoides medio) o daño de la arteria axilar. Pueden observarse retracciones tras unos pocos días de inmovilización, sobre todo en ancianos y ocurre mas frecuentemente en pacientes de sexo femenino además nos nombrara que la mayoría de estas fracturas son el resultado de una caída sobre un brazo hiperextendido; y que con menor frecuencia, está involucrado un golpe directo. La anamnesis inicial el paciente se presenta en Urgencias con una impotencia funcional incapacitante del hombro afectado que mantendrá en posición antiálgica de adducción, rotación interna y codo en flexión. A la exploración se observarán los clásicos signos de tumefacción y, en un plazo aproximado de 24-48 horas, equímosis, que evoluciona por gravedad hacia antebrazo, tórax y mama, tomando el nombre de hematoma de Hennequin; a la palpación encontraremos crepitación y dolor. Es fundamental en este tipo de lesiones la exploración neurovascular distal a la lesión. La palpación comparativa de pulsos distales se hace imprescindible, así como una exploración neurológica que incluye anamnesis en busca de parestesias, hipostesias; con particular interés en la parestesia del territorio del nervio axilar (región deltoidea o “zona de la insignia”) y eventuales pérdidas de fuerza (difíciles de valorar por el dolor). DIAGNOSTICO La radiografía simple es la prueba complementaria fundamental para el diagnóstico y la evaluación inicial de este tipo de lesiones. Las proyecciones principales para la evaluación de esta fractura son la proyección escapular anteroposterior verdadera la proyección

lateral de escápula en “Y” y la proyección lateral-axial de la articulación gleno-humeral (que en algunos casos, dada la imposibilidad del paciente de abducir el miembro, se debe sustituir por la proyección axilar de Velpeau). La Tomografía Computarizada, con o sin reconstrucción tridimensional, puede ejercer de ayuda para establecer el nivel de conminución, la relación entre los fragmentos y posibles luxaciones glenohumerales que pasaran desapercibidas en la radiología simple. Es de gran ayuda en casos polifragmentarios para planificación preoperatoria. La clasificación más utilizada hoy día es la clasificación de Neer, que se basa en los cuatro fragmentos anatómicos descritos por Codman (cabeza, tuberosidades y metáfisis), describiendo la fractura por número de fragmentos y su desplazamiento lineal (más de 1 cm) o angular (más de 45º), así como la presencia de luxación. En los últimos años ha aparecido una clasificación con alto nivel de correlación inter e intraobservador, la clasificación de LEGO-Codman, que permite clasificar la fractura en 12 tipos distintos según el trazo, añadiendo tres factores de mal pronóstico: la afectación de la bisagra medial, la afectación del cuello anatómico y una amplitud del trazo metafisario mayor a 8 mm3 (Figura 3) Tratamiento conservador EL CUAL Sigue siendo el más usado , y está particularmente indicado en fracturas con desplazamiento menor al 5mm d troquíter, el cuello quirúrgico con un desplazamiento menor al 50% del diámetro de la diáfisis y menor al 45% angulación este tratamiento también esta indicado en pacientes con baja demanda funcional con comorbilidades que imposibiliten la cirugía. Se inicia con una inmovilización mediante cabestrillo o vendaje Velpeau, con o sin almohadillado axilar, iniciándose precozmente la rehabilitación con movimientos pendulares progresivos desde los 7-10 días del traumatismo. La reducción cerrada mediante tracción, flexión y adducción está indicada en fracturas de cuello quirúrgico desplazadas, bajo el riesgo de no obtener una reducción aceptable. Si es satisfactoria, esto es, que permanecen estables tras la manipulación, permite un tratamiento conservador siempre que se realice un control precoz (menos de 2 semanas). Tratamiento quirúrgico Está orientado a obtener una rehabilitación precoz de la articulación, para lo que es fundamental tanto la estabilidad como para la reducción anatómica de los fragmentos con especial interés en la metáfisis medial .Reducción cerrada y osteosíntesis percutánea Indicado en fracturas estables de cuello quirúrgico en 2 fragmentos con mínima conminución y calcar medial intacto, generalmente en pacientes con buena calidad ósea que sean colaboradores Se realiza mediante 2 agujas de punta roscada de 2,5mm de externo a interno y de abajo arriba

Actualmente la clasificación más utilizada para las fracturas subcapitales es la de Garden, que distingue cuatro tipos de fracturas según su desplazamiento y el consecuente compromiso vascular

  • Tipo I: fractura no desplazada, incompleta o impactada en valgo.
  • Tipo II: fractura completa, no desplazada.
    • Tipo III: fractura completa con desplazamiento parcial en varo y generalmente en retroversión.
  • Tipo IV: fractura completa y desplazamiento total. FRACTURAS EXTRACAPSULARES Representan hasta el 60 % de las fracturas de cadera en el anciano, afectando al macizo trocantéreo, el trazo puede ser intertrocantéreo o subtrocantéreo está última cuando el trazo se sitúa entre el trocánter menor y el inicio de la morfología cilíndrica de la diáfisis. Son fracturas extraarticulares, metafisarias sobre hueso esponjoso bien vascularizado con múltiples inserciones musculares, representando un problema mecánico más que biológico, siendo raro los trastornos de consolidación Pueden ser estables o inestables, si una vez reducida la fractura, existe o no contacto de la cortical medial y posterior. El 60% son inestables debido a la conminución, fragmentos intermedios desplazados o un trazo de oblicuidad inversa Clasificación La más utilizada es ladeBoyd y Griffi, que las divide en cuatro tipos Tipo I: no desplazada, estables y sin conminución (21% de las fracturas).
  • Tipo II: estables, con mínima conminución (31%).
  • Tipo III: gran área posteromedial conminuta (28%).
    • Tipo IV: intertrocantérea y subtrocantérea (15%). Al examen físico se va a observar una extremidad acortada, abducida y en rotación externa. Puede existir equimosis a nivel del trocánter mayor como resultado del golpe o de la extravasación del hematoma, siendo por lo tanto más frecuente de observar en fracturas extracapsulares. El rango articular, en especial las rotaciones y la flexión de cadera, se encuentran limitadas por dolor. En cuanto a las fracturas incompletas o no desplazadas pueden presentarse con mínima deformidad y escaso dolor, leves alteraciones del rango articular e incluso algunos pacientes son capaces de caminar. En estos casos, la fractura puede ser evidenciada mediante la maniobra de Stinchfield la cual, con el paciente en decúbito supino, se le pide que levante la pierna contra gravedad y luego contrarresistencia y si la maniobra genera dolor en la región inguinal o en el muslo, se considera positiva.

DIAGNÓSTICO El antecedente traumático nos orienta tanto en el paciente anciano (caída desde su propia altura) En la exploración física suele destacar un acortamiento y una actitud en rotación externa del miembro afectado, aunque no siempre está presente. En los casos de fractura de cabeza femoral, asociadas a luxaciones de cadera, la posición del miembro más habitual es en flexión, aproximación y rotación interna, como resultado de una luxación posterior (actitud de “bañista sorprendido”). Las serie radiográfica estándar consiste en proyecciones anteroposterior y axial de la cadera. También debe solicitarse una proyección focalizada de cadera AP y cross table En algunos casos, se realiza una TC para valorar la afectación acetabular o de la cabeza femoral. Esta prueba se realizará de forma sistemática tras una reducción de cadera con fractura de cabeza femoral. TRATAMIENTO DE FRACTURAS INTRACAPSULARES en el paciente anciano En pacientes de este grupo de edad o con baja demanda funcional, el tratamiento de elección es la artroplastia parcial de cadera esto debe realizarse precozmente, ya que se ha demostrado que la cirugía antes de 24 h en pacientes ≥65 años disminuye la estadía hospitalaria y la morbimortalidad Se recomiendan los implantes cementados, con mejores resultados de satisfacción y movilidad. aunque en la práctica habitual los implantes bipolares son los más utilizados. No existe consenso respecto al abordaje quirúrgico Sólo en determinados casos, como en pacientes pluripatológicos o no deambulantes, se podrá optar por un tratamiento menos agresivo, bien de forma ortopédica o mediante una síntesis con tornillos canulados (fracturas no desplazadas o impactadas) Fracturas extracapsulares: dentro de este grupo se incluyen las fracturas pertrocantéreas y las subtrocantéreas, con diferentes combinaciones y variantes.Los principios del tratamiento de estas fracturas no difieren en gran medida entre grupos de edad, aunque la incidencia es mucho mayor en personas ancianas. Existe el uso extendido de la tracción cutánea previa a la cirugía, con el fin de realinear el miembro y disminuir el dolor, pero no existe evidencia en la actualidad que recomiende la utilización de este dispositivo. El tratamiento habitual de estas fracturas consiste en una reducción cerrada mediante tracción en mesa de fracturas, y estabilización mediante tornillo-placa deslizante o enclavado endomedular Como norma general, se recomienda el enclavado endomedular como tratamiento de elección dadas sus ventajas biomecánicas, aunque en fractura estables y/o poco desplazadas la relación coste/beneficio se inclina hacia el primer implante. Las complicaciones más frecuentes de las fracturas de cuello femoral e intertrocantéreas operadas son la infección y el tromboembolismo. También están descritos dolor crónico, luxación de la prótesis, necrosis avascular, artrosis y pseudoartrosis en el caso de la osteosíntesis.

Clínica Frecuentemente existe una deformación evidente de la muñeca con desviación de la mano respecto a aquella que es variable dependiendo del tipo de fractura; se trata de un desplazamiento dorsal con aspecto en “dorso de tenedor”. La muñeca suele estar tumefacta, con equimosis y dolor a la palpación y a la movilización. La movilización de los dedos es posible pero dolorosa. Deben explorarse codo y hombro ipsilateral en busca de lesiones asociadas. Además, se ha de hacer una exploración neurovascular cuidadosa, especialmente del nervio mediano, ya que son frecuentes síntomas de compresión del túnel carpiano secundarios a la tracción durante la hiperextensión forzada de la muñeca, al efecto directo de los fragmentos fracturados, a la formación de un hematoma o al aumento de la presión compartimental. Diagnóstico Radiológico: Ante un paciente en el que se sospecha este tipo de fractura se deben realizar dos proyecciones radiológicas: AP y Lateral. Linden y Ericson demuestran que con sólo dos parámetros (inclinación dorsal y desplazamiento radial) son suficientes para el diagnóstico, ya que el resto de índices se encuentran implícitos en estos dos. Tratamiento conservador/ortopédico Indicaciones Como norma general, está indicado para todas las fracturas estables. De ahí la importancia de poder catalogar una fractura como estable o inestable con fidelidad; para lo cual es suficiente los siguientes parámetros: 1. Conminución dorsal y/o volar

  1. Desplazamiento interfragmentario mayor de 5 mm
    1. Angulación > 10º
  2. Acortamiento (impactación) > 5 mm
    1. Conminución articular
  3. Diástasis de la articulación radiocubital distal
    1. Fractura de la cabeza del cuello cubital
  4. Fractura asociada del escafoides o disociación escafolunar
  5. Fractura desplazada después del tratamiento conservador De tal forma que, si una fractura no cumple ninguno de estos criterios, se considera estable, mientras que si cumple uno o más, se toma como inestable. Se ha postulado que en personas > 60 años, el tratamiento único para las fracturas de extremidad distal de radio es la reducción y colocación de yeso, aunque esto está en revisión. Técnica de reducción e inmovilización con yeso Tal y como describió Chanley en 1976, mientras que en la cara palmar del radio existe una lesión importante de tejidos blandos, por sus caras dorsal y radial, tanto el periostio como la parte fibrosa del retináculo extensor suelen estar indemnes; conformando una “bisagra” de tejidos blandos con la que conseguir la reducción del desplazamiento.

Tratamiento funcional Consiste en una simple inmovilización con yeso durante 10 ó 15 días seguida de una movilización precoz bajo analgésicos. Este tratamiento, generador de callo vicioso, sólo se aplica en aquellos raros pacientes de edad avanzada que no pueden soportar la anestesia ni la inmovilización con yeso de duración normal. Tratamiento quirúrgico Se reserva para las fracturas que no reúnen criterios de estabilidad y en las que haya fracasado el tratamiento conservador