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Asignatura: Paleografia, Profesor: Juan Mª de la Obra Sierra, Carrera: Historia, Universidad: UGR
Tipo: Apuntes
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Grado de Historia
2º Curso
2013-
El hombre ha desarrollado dos cauces principales para comunicarse, es decir, una doble vía:
Posteriormente se produce un paulatino proceso de especialización y bifurcación: •Mientras los lenguajes verbales tienen todos una estructura básica común =
No debemos establecer un principio de jerarquización entre los distintos sistemas de escritura, como tradicionalmente se ha venido haciendo por los estudiosos de la escritura occidental. En nuestra área cultural ha prevalecido un sistema que no porque sea el hegemónico es el mejor, simplemente es, quizás, el más eficaz y económico desde una óptica puramente funcional; pero ello no lo hace mejor ni peor que otros procedimientos gráficos.
La escritura es fruto del interés del ser humano en buscar un medio que permitiese trasladar en el tiempo y en el espacio todo aquello que es digno de ser recordado, sin el temor a las alteraciones (verbales o conceptuales) propias de la transmisión oral.
El aumento vertiginoso del conocimiento y de la información provocó que su transmisión y conservación por vía oral fuese primero difícil y pronto imposible, convirtiéndose la escritura (el texto escrito/documento) en la fórmula más eficaz para retener, conservar y transmitir los hechos y acontecimientos.
La escritura ha estado omnipresente en todas las sociedades “modernas”, nada escapa a la pluma: desde la sanción de una Constitución (Código legal/ Hammurabi), hasta unos apuntes de clase. Toda actividad humana tiene un testimonio escrito: •Los compromisos •Las calificaciones de los exámenes •Todo producto en venta lleva sus componentes por escrito •Las últimas voluntades/nacimientos se escriben y registran
En nuestro ámbito cultural (occidente) los auténticos precursores de esta ciencia fueron los primeros humanistas italianos (s.XIII), fundamentalmente Francesco Petrarca “La forma actual de nuestros signos alfabéticos tal vez sería distinta si él no hubiese defendido la causa de la escritura carolina ” [Elisa Ruíz: Hacia una semiología de la escritura. Madrid, 1992, pág. 158]
El primero que abordó la Paleografía desde un punto de vista científico fue el benedictino francés Jean Mabillon , en su obra “ De re diplomatica libri sex ” (Paris, 1681), quién para rebatir las tesis expuesta por el jesuita Daniel van Papenbroeck , sobre la autenticidad de unos documentos merovingios (conservados en la abadía parisina de Saint Denis), realizó una verdadera exposición doctrinal; aunque no le otorgó nombre, ni autonomía, al considerarla como una parte de la Diplomática (materia que también “nace” bajo los auspicios del erudito monje).
Otro monje benedictino ligado, como el anterior, a la abadía de Saint Germain des Pres de París, Bernad de Mountfaucon, fue el primero que empleó el término Paleografía en su obra “ Paleographia Graeca…” (1708), en la que estudiaba la génesis de la escritura griega y su tipología, y aunque el término no es el más adecuado, la tradición lo ha impuesto.
En un primer momento y durante mucho tiempo, la Paleografía estuvo orientada a la lectura, transcripción, datación, identificación y clasificación de las escrituras (fundamentalmente en los testimonios escritos anteriores a la imprenta). Mantuvo su vinculación auxiliar con la Diplomática, y se caracterizó por un exacerbado interés por las nomenclaturas y clasificaciones de las mismas.
A su vez se fue constituyendo en una “técnica” auxiliar de la Historia, al permitir leer un texto escrito gracias a una operación de transliteración mecánica hecha para pasarlo de un estilo gráfico a otro. Por tanto coexistían:
o Paleografía de la lectura : Un simple medio de lectura de escrituras difíciles e inusuales. o Paleografía de análisis : Cuyo cometido era determinar las características de las distintas escrituras para establecer su identificación y su clasificación, así como su adscripción cronológica y geográfica y la naturaleza del texto.
Estas dos disciplinas (Paleografía y Diplomática) no surgieron porque sí. Debieron darse unas determinadas circunstancias en la sociedad para que se planteara su utilidad y la necesidad de crear ambos cuerpos disciplinares. Por lo general, han sido casi siempre los pleitos desarrollados en los s XVII y XVIII (entre particulares, entre el poder y los particulares, entre los diversos poderes, etc.), donde era necesario demostrar y testificar unos derechos, los que hicieron avanzar ambos conocimientos.
DANIEL VAN PAPENBROECK en el II vol. de Acta sanctorum aprilis plantea un modelo de análisis crítico de los documentos antiguos “ vetustae membranae”
DOM MABILLON publica su De re diplomatica libri sex como respuesta al modelo de análisis anterior. Para su elaboración Mabillon visitó multitud de bibliotecas (monasterios benedictinos), en busca de la información necesaria para escribir su obra, lo que le permitió conocer directamente los documentos alto y bajo medievales originales = es decir con sus plenas características tanto textuales como materiales).
En el caso de España, el desarrollo de la Paleografía estuvo determinado por la Ilustración (Catastro de Ensenada = hacia una “contribución” única) y la incorporación de los bienes señoriales al realengo (Procesos desamortizadores), proceso que avivó el estudio de los documentos antiguos y su transcripción, para así poder certificar y garantizar la propiedad de las tierras en litigio.
[Francisco Gimeno Blay: Las llamadas ciencias auxiliares de la Historia. Zaragoza, 1984, pág. 24]
Aunque la doctrina de Mabillon fue seguida de forma prácticamente unánime, algunos se desmarcaron tímidamente hacia una Paleografía que consideraba a los testimonios escritos (libros, documentos) como productos resultantes de la actividad humana y, por tanto, condicionados por los usos que se les da en cada sociedad. Un ejemplo fue Scipione Maffei , autor de una “ Historia diplomática… ” en la que contempla la Paleografía como “una Historia de la Escritura”.
SCIPIONI MAFFEI, marqués de Maffei, en su “ Istoria Diplomatica ” (Mantua,
A pesar de ello durante el S. XIX siguieron pesando los hábitos erudito- positivistas-descriptivos. Este siglo se caracterizó por la creación de institutos de investigación histórica:
Y por la aparición de:
En España se creó la Escuela Superior de Diplomática (1856)^2
(^1) Linaje Conde, “Los Monumenta Germaniae Historica y sus índices”, http://revistas.um.es/medievalismo/article/view/
A pesar de que la Paleografía había ampliado su campo de acción y sus objetivos, todavía no podía considerarse como “ una historia social de la escritura ”entendida ésta como: •Una historia de la producción, difusión, recepción o apropiación de lo escrito. •Una historia de los poderes y funciones de la escritura. •Una historia de las prácticas sociales del escribir y leer.
El paso lo dieron, entre otros:
Para algunos (como por ej. Alessandro Pratesi) las teorías de Hajnal y Gieysztor …, hacen excesivo hincapié en el aspecto social de la escritura, descuidando la verificación de sus posiciones con los datos reales ofrecidos por los documentos paleográficos. Otros (por ej. Armando Petrucci), sin embargo, están totalmente de acuerdo con ellas.
Esta renovación en el concepto de Paleografía se vio alentada y favorecida por los avances experimentados por la Historia en los años sesenta: •Se crearon nuevos temas de investigación (hª de las mentalidades, vida privada, mujer, libro y lectura …) •Emergen los estudios sobre alfabetismo y cultura escrita. •En definitiva la escritura comienza a ser estudiada como algo más que un sistema ordenado de signos gráficos.
La paleografía ya no se va a ocupar solo de responder al qué , al cómo , al cuándo y al dónde de la escritura sino que va a pasar a interrogarse, además, sobre el:
La nueva Paleografía estudia la FUNCIÓN y la DIFUSIÓN SOCIAL de las prácticas escritas, para ello necesita desarrollar NUEVAS FUENTES DE INVESTIGA-CIÓN, rescatando materiales que antes no interesaban a los paleógrafos (al no reconocerle su estatus de fuentes): •Las escrituras usuales.
Aunque este nuevo enfoque de la Paleografía no debe significar una negación absoluta de planteamientos anteriores, pues: •El conocimiento del quién escribe y el porqué se escribe.
Lo que ha ocurrido es que la Paleografía ha ido más allá:
Epigrafía: Ambas ciencias tienen un OBJETO común de estudio = la escritura. La Epigrafía estudia la escritura sobre soporte duro. La paleografía estudia la escritura sobre soporte blando. Papirología: Tiene por objeto la investigación total de los papiros:
Se refiere a la posición en la que se sitúa el instrumento del escriba con respecto a la línea de escritura; es decir el ángulo que forma el instrumento. Aunque a veces no es tan simple, sobre todo cuando el bisel de la pluma no está tajado en recto, sino sesgado hacia la derecha. En este caso no siempre coincide el ángulo del instrumento con el ángulo que forma el perfil más fino
Ante estas dos realidades se prefiere dar prioridad al ángulo que forma el perfil más fino respecto al pautado horizontal. No obstante, cualquiera que sea el ángulo considerado este elemento determinará la distribución de los grosores. El ángulo de escritura debe ser considerado un elemento estable siempre y cuando el escriba se siente en la mesa guardando siempre la misma postura; y siempre que el grado de inclinación de la mesa sea el mismo.
EL DUCTUS (DIGITUS = DEDO) El número, el orden de sucesión y el sentido de los trazos que forman una letra. Cada letra se realiza con cierto número de trazos, al final de cada uno se levanta el instrumento escriptorio del soporte. Los distintos trazos se realizan siguiendo un orden. El sentido de los trazos siempre es de izquierda a derecha, si el trazo es horizontal; y de arriba abajo si es vertical, nunca al revés.
Giorgio Cencetti (escuela italiana) desglosa al concepto malloniano de ductus y distingue entre:
- Ductus = el modo más o menos rápido de trazar las letras, es decir está en relación con la rapidez en la ejecución de la escritura (Ductus posado / ductus rápido). - Trazado = expresa el número, el orden de sucesión y la dirección en que se ejecutan las trazas que constituyen las letras.
Es la dimensión de las formas de las letras: la relación entre la altura media de las letras sin astil y su anchura.
Por la relación de la escritura con su soporte surgen a su vez otros elementos a tener en cuenta: ◦ Caja de escritura> espacio rectangular en el que se encuentra contenido lo escrito. ◦ Caja de renglón> espacio delimitado por dos líneas imaginarias paralelas y horizontales. ◦ Cuerpos de letras> trazos que quedarían si se suprimiesen los alzados o asta y caídos de las mismas. ◦ Alzado, astiles y caídos de las letras> trazos de las letras que sobresalen de su cuerpo y de la caja del renglón.
Además de las particularidades estudiadas que afectan a los signos gráficos analizados individualmente, conviene establecer unas categorías genéricas aplicables a los textos considerados en su totalidad:
Todas esta calificaciones tienen un valor genérico y son muchos los matices que en cada caso se pueden hacer
ELEMENTAL.- La modalidad que se enseña en el periodo de iniciación escolar. Es el patrón gráfico, que se suele conservar en individuos semianalfabetos y deja de ser realizada por aquellos que progresan en el dominio de la escritura.
USUAL.- Es la utilizada habitualmente por la mayor parte de las personas alfabetizadas en su vida cotidiana. En ella prima una clara tendencia a la cursividad derivada de la rapidez en su trazado. Por lo general tiene gran influencia en el desarrollo de las formas gráficas = en los cambios morfológicos
LIBRARIA.- Escritura, que parte de la usual, pero legible, clara y realizada con esmero caligráfico (= cuidada ejecución de las letras + armonía en sus dimensiones + regularidad en el alineado …)
Es una escritura especial, empleada en las oficinas encargadas de la confección y expedición de los documentos y escritos que tienen un rango administrativo y/o judicial. También parte de la escritura usual pero se caracteriza por su artificio formal , con abundantes trazos accesorios y superfluos que tienen por objeto dotar a la escritura de rasgos que serán útiles para comprobar su autenticidad (por tanto no tienen una finalidad estética).
CANONIZADA.- Es aquella derivada de la usual o de sus derivaciones cancillerescas o librarias, cuyas formas permanecen estables llegando a constituirse en cánones obligatorios, seguidos y reproducidos. Con el tiempo estas escrituras se fosilizan y son sustituidas por otras surgidas a partir de la usual, que seguirán la misma evolución.
SENTADA.- Aquella en la que se cuida con exactitud la ejecución de los signos/ letras.
Aquella en la que prima la rapidez en su trazado, sacrificando la exactitud de sus trazos, es decir su semejanza al modelo establecido.
CALIGRÁFICA.- Aquella que ofrece una regular uniformidad en su trazado y gran fidelidad a un modelo (el que cada copista elige). Esta escritura no es igual a la escritura sentada, ya que puede haber una escritura cursiva caligráfica, aunque no suele darse una escritura sentada que no sea caligráfica.
LIBRARIAS
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Hasta aquí, estos elementos constitutivos y tipologías genéricas de la escritura nos permiten realizar un análisis gráfico de la escritura y fijar la tipología de la misma, puntos fundamentales sobre los que se apoya la paleografía considerada como ciencia independiente.
Tradicionalmente las fuentes paleográficas se han clasificado en función de los soportes : papiro, pergamino, papel, madera, piedra, metales, etc.
PAPIRO : planta herbácea que crece exclusivamente en Egipto, a orillas del Nilo y en los pantanos del delta, y en el sur de Sicilia. Soporte usado por las civilizaciones egipcia, hebrea, griega y romana. Su calidad podía ser muy variada y su forma más frecuente es el rollo; entre los siglos III y IV d. C. comenzó a utilizarse de forma generalizada otro tipo de formato = el codex, lo que originó que su empleo fuera decayendo progresivamente, aunque seguirá utilizándose en la cancillería merovingia hasta el s. VIII (el último ejemplo data del año 787), y en la cancillería pontificia (hasta el año 1057). Los principales documentos en papiro se clasifican en función de su procedencia y de su temporalidad, por lo que podemos hablar de:
culturales desarrollados en las ciudades europeas: fundación de las escuelas catedralicias y de las universidades; mayor acceso a la educación (nuevos grupos sociales, la burguesía); desarrollo de nuevos profesionales de la escritura = el notariado; desarrollo de las cancillerías (reales, señoriales, municipales, etc.).
PIEDRA : inscripciones solemnes de carácter sagrado, honoríficas, funerarias, conmemorativas; trazadas con cincel; de las que se suele ocupar la Epigrafía. Una variedad podría ser la utilización de la tinta sobre la pared, como por ejemplo las pinturas murales o grafitos conservados en Pompeya y Herculano. Especial mención merecen los escritos documentales sobre pizarra encontrados en España, en letra visigoda y rayados o esgrafiados sobre ella.
METALES : los más frecuentes utilizados como soporte para la escritura han sido el bronce y el plomo (más frecuente en Roma que en la edad media). El bronce mediante el vaciado y más frecuentemente inciso con un punzón metálico. Se utilizan para textos legales que requieren ser expuestos, documentos administrativos oficiales y/o tratados diplomáticos. Ejemplos interesantes son las TABELLAE DEFIXIONUM que contienen textos mágicos o maldiciones (generalmente escritas sobre tumbas)
MADERA: se podía utilizar de diversas formas. Unas veces se escribía directamente sobre ellas con tinta, uniendo varias tablas por medio de bisagras hasta formas “cuadernos” (frecuente en la Roma republicana); aunque lo más frecuente era preparar la madera bien barnizándola en blanco, sobre el que se pintaba el texto que generalmente se refería a avisos públicos o proyectos de leyes (que eran destruidas una vez que cumplían su cometido); o bien se rebajaba la madera y se recubría con cera o goma laca fundida, sobre la que se rayaba el texto (fácil de borrar para volver a escribir), muy utilizado con fines escolares y para documentación cotidiana y de poca importancia.
PALEOGRAFÍA LATINA
Si consideramos que el objeto de la Paleografía es el estudio de la escritura y que la escritura es el medio del que se ha valido el hombre para fijar la lengua mediante unos signos establecidos, es evidente que el campo o ámbito de la Paleografía es muy amplio, pues ha de ocuparse de todas las manifestaciones escritas en todos los tiempos y en todo lugar. Algo inabordable para nosotros, por lo que se impone una delimitación en la que concurran consideraciones cronológicas, geográficas, lingüísticas etc.:
Un sistema de escritura que, partiendo de un escaso número de signos recibidos en préstamo de los griegos, se impuso en la mayor parte del mundo conocido. Desde el Éufrates hasta los Columnas de Hércules y desde la lejana Albión hasta el norte de África, se escribió de igual manera.
En el origen de cualquier tipo de escritura (en nuestro caso la escritura latina) hay que tener en cuenta tres aspectos: su procedencia, su función y su uso.
Su génesis hay que buscarla en el modelo alfabético; aunque su aparición en un momento determinado y en la región del Lacio hay que relacionarlo con las dos culturas con las que convivía: la etrusca y la helénica. Es decir con sus alfabetos, con su literatura, etc.
Su función es la de almacenar información: con carácter público (listas de magistrados, actas de colegios sacerdotales …); o con carácter privado (elencos genealógicos, oraciones fúnebres, inscripciones conmemorativas de antepasados, documentos cotidianos)
En virtud de estas necesidades está claro que los principales beneficiarios de la escritura son: la clase gentilicia , que la utiliza para proclamar su excelencia = fijación permanente del mensaje (nombres, discursos, elogios); y las corporaciones sacerdotales , que la utilizan para desempeñar sus funciones con eficacia.
Por tanto la escritura tuvo una difusión social restringida y limitada a la consecución de unos objetivos de naturaleza encomiástica, oficial y/o sacra. Objetivos, por otra parte, presentes en los orígenes de cualquier sistema de escritura. Estas funciones/objetivos condicionaron la tipología gráfica, pues para cumplirlos las formas más idóneas eran las de carácter = Monumental/