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Asignatura: Paleografia, Profesor: , Carrera: Historia, Universidad: UGR
Tipo: Apuntes
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El hombre ha desarrollado dos cauces principales para comunicarse (es decir una doble vía): ‐ La oral (= verbal) ‐ La visual En principio parten de un esquema común y se manifiestan como dos procedimientos expresivos paralelos y alternativos pero en equilibrio. Posteriormente se produce un paulatino proceso de especialización y bifurcación: •Mientras los lenguajes verbales tienen todos una estructura básica común = ‐ Se sirven de la sustancia fónica ‐ Se fundamentan en el principio de la doble articulación •En el campo de los sistemas de escritura (visuales) no ocurre así. No existe una matriz única y la gran variedad de tipos de escritura evidencia el carácter POLIGENÉTICO del fenómeno gráfico, es decir podemos hablar de POLIMORFISMO GRÁFICO, que ha sido la principal causa que ha impedido la constitución de una Ciencia de la Escritura, al no poderse sustentar ésta en unos principios teóricos que fuesen válidos de modo universal (principios teóricos universales). No debemos establecer un principio de jerarquización entre los distintos sistemas de escritura, como tradicionalmente se ha venido haciendo por los estudiosos de la escritura occidental. En nuestra área cultural ha prevalecido un sistema que no porque sea el hegemónico es el mejor, simplemente es, quizás, el más eficaz y económico desde una óptica puramente funcional; pero ello no lo hace mejor ni peor que otros procedimientos gráficos. La escritura es fruto del interés del ser humano en buscar un medio que permitiese trasladar en el tiempo y en el espacio todo aquello que es digno de ser recordado, sin el temor a las alteraciones (verbales o conceptuales) propias de la transmisión oral. El aumento vertiginoso del conocimiento y de la información provocó que su transmisión y conservación por vía oral fuese primero difícil y pronto imposible, convirtiéndose la escritura (el texto escrito/documento) en la fórmula más eficaz para retener, conservar y transmitir los hechos y acontecimientos. La escritura ha estado omnipresente en todas las sociedades “modernas”, nada escapa a la pluma:
En nuestro ámbito cultural (occidente) los auténticos precursores de esta ciencia fueron los primeros humanistas italianos (s.XIII), fundamentalmente Francesco Petrarca “ La forma actual de nuestros signos alfabéticos tal vez sería distinta si él no hubiese defendido la causa de la escritura carolina ” [Elisa Ruíz: Hacia una semiología de la escritura. Madrid, 1992, pág. 158] El primero que abordó la Paleografía desde un punto de vista científico fue el benedictino francés Jean Mabillon , en su obra “ De re diplomatica libri sex ” (1681), quién para rebatir las tesis expuesta por el jesuita Daniel van Papenbroeck , sobre la autenticidad de unos documentos merovingios (conservados en la abadía parisina de Saint Denis), realizó una verdadera exposición doctrinal; aunque no le otorgó nombre, ni autonomía, al considerarla como una parte de la Diplomática (materia que también “nace” bajo los auspicios del erudito monje). Otro monje benedictino ligado, como el anterior, a la abadía de Saint Germain des Pres de París, Bernad de Mountfaucon, fue el primero que empleó el término Paleografía en su obra “ Paleographia Graeca…” (1708), en la que estudiaba la génesis de la escritura griega y su tipología, y aunque el término no es el más adecuado, la tradición lo ha impuesto. En un primer momento y durante mucho tiempo, la Paleografía estuvo orientada a la lectura, transcripción, datación, identificación y clasificación de las escrituras (fundamentalmente en los testimonios escritos anteriores a la imprenta). Mantuvo su vinculación auxiliar con la diplomática, y se caracterizó por un exacerbado interés por las nomenclaturas y clasificaciones de las mismas. A su vez se fue constituyendo en una “técnica” auxiliar a la Historia, al permitir leer un texto escrito gracias a una operación de transliteración mecánica hecha para pasarlo de un estilo gráfico a otro. Por tanto coexistían: ‐Una Paleografía de la lectura: Un simple medio de lectura de escrituras difíciles e inusuales. ‐Una Paleografía de análisis: Cuyo cometido era determinar las características de las distintas escrituras para establecer su identificación y su clasificación, así como su adscripción cronológica y geográfica y la naturaleza del texto. Estas dos disciplinas (Paleografía y Diplomática) no surgieron porque sí. Debieron darse unas determinadas circunstancias en la sociedad para que se planteara su utilidad y la necesidad de crear ambos cuerpos disciplinares. Por lo general han sido casi siempre los pleitos desarrollados en los s XVII y XVIII (entre particulares, entre el poder y los particulares, entre los diversos poderes, etc.), donde eran necesario demostrar y testificar unos derechos, los que hicieron avanzar ambos conocimientos.
DANIEL VAN PAPENBROECK en el II vol. de Acta sanctorum aprilis plantea un modelo de análisis crítico de los documentos antiguos “ vetustae membranae” DOM MABILLON publica su De re diplomatica libri sex como respuesta al modelo de análisis anterior. Para su elaboración Mabillón visitó multitud de bibliotecas (monasterios benedictinos), en busca de la información necesaria para escribir su obra, lo que le permitió conocer directamente los documentos alto y bajo medievales originales = es decir con sus plenas características tanto textuales como materiales). En el caso de España, el desarrollo de la Paleografía estuvo determinado por la Ilustración (Catastro de Ensenada = hacia una “contribución” única) y la incorporación de los bienes señoriales al realengo (Procesos desamortizadores), proceso que avivó el estudio de los documentos antiguos y su transcripción, para así poder certificar y garantizar la propiedad de las tierras en litigio. [Fº Gimeno Blay: Las llamadas ciencias auxiliares de la Historia. Zaragoza, 1984, pág. 24] Aunque la doctrina de Mabillon fue seguida de forma prácticamente unánime, algunos se desmarcaron tímidamente hacia una Paleografía que consideraba a los testimonios escritos (libros, documentos) como productos resultantes de la actividad humana y, por tanto, condicionados por los usos que se les da en cada sociedad. Un ejemplo fue Scipione Maffei , autor de una “ Historia diplomática… ” (1727) en la que contempla la Paleografía como “una historia de la escritura”. SCIPIONI MAFFEI, Marqués de Maffei en su “ Istoria Diplomatica ” (Mantua, 1727) sienta las bases de la Paleografía Moderna, al distinguir un solo tipo de escritura “ la romana ”, manifestada en tres formas diversas: mayúscula, minúscula y cursiva. A pesar de ello durante el S. XIX siguieron pesando los hábitos erudito‐positivistas‐ descriptivos. Este siglo se caracterizó por la creación de institutos de investigación histórica: ‐ École des Chartes (1821): Para formar archiveros y bibliotecarios encargados de manejar los fondos desamortizados durante la Revolución Francesa a la nobleza y a las órdenes religiosas. Por la aparición de: ‐ Grandes colecciones documentales (“Monumenta”): y por la aplicación de la fotografía a la reproducción de facsímiles… En España se creó la Escuela Superior de Diplomática (1856)
A pesar de que la Paleografía había ampliado su campo de acción y sus objetivos, todavía no podía considerarse como “ una historia social de la escritura ” entendida ésta como: •Una historia de la producción, difusión, recepción o apropiación de lo escrito. •Una historia de los poderes y funciones de la escritura. •Una historia de las prácticas sociales del escribir y leer. El paso lo dieron, entre otros:
La paleografía ya no se va a ocupar solo de responder al qué , el cómo , el cuando y el donde de la escritura. Para pasar a interrogarse, además, sobre el: ‐ ¿ Por qué se escribe? (es decir sobre la función de la escritura) y sobre ‐ ¿ quién escribe? (es decir sobre la identidad de los escribientes) La nueva Paleografía estudia la FUNCIÓN y la DIFUSIÓN SOCIAL de las prácticas escritas, para ello necesita desarrollar NUEVAS FUENTES DE INVESTIGA‐ CIÓN, rescatando materiales que antes no interesaban a los paleógrafos (al no reconocerle su estatus de fuentes): •Las escrituras usuales.
Es el aspecto exterior de las letras que permite reconocerlas. Es el elemento de la escritura del que proceden y se derivan todos los demás. En términos generales la morfología de las letras (en el sistema latino y en cualquier otro) es invariable, con sus excepciones; las variaciones proceden del tratamiento personal que le dé el escriba a los signos, es lo que se denomina el estilo. La escritura “latina” en su evolución a pasado por varios periodos, cada uno con una determinada morfología o forma para las letras; de ahí que el conocimiento de ella ayude a situar un texto en el tiempo, aunque ello no siempre es fácil y en muchas ocasiones insuficiente (sobre todo en escrituras caligráficas o canonizadas). ÁNGULO DE ESCRITURA.‐ Se refiere a la posición en la que se sitúa el instrumento del escriba con respecto a la línea de escritura; es decir el ángulo que forma el instrumento. Aunque a veces no es tan simple, sobre todo cuando el bisel de la pluma no está tajado en recto,
sino sesgado hacia la derecha. En este caso no siempre coincide el ángulo del instrumento con el ángulo que forma el perfil más fino Ante estas dos realidades se prefiere dar prioridad al ángulo que forma el perfil más fino respecto al pautado horizontal. No obstante, cualquiera que sea el ángulo considerado este elemento determinará la distribución de los grosores. El ángulo de escritura debe ser considerado un elemento estable siempre y cuando el escriba se siente en la mesa guardando siempre la misma postura; y siempre que el grado de inclinación de la mesa sea el mismo EL DUCTUS (DIGITUS = DEDO).‐ El número, el orden de sucesión y el sentido de los trazos que forman una letra. Cada signo se realiza con cierto número de trazos. Los distintos trazos se realizan siguiendo un orden. El sentido de los trazos siempre es de izquierda a derecha, si el trazo es horizontal; y de arriba abajo si es vertical, nunca al revés.
2.‐ La posición de la pluma con respecta a la línea de escritura = el ángulo de escritura. 3.‐ La anchura y, sobre todo, la altura del cuerpo de la letra = el módulo de escritura EL ESTILO.‐ Concepto acuñado por León Gilessen. Es el modo particular con que un escriba, una escuela e incluso una época determinada, ejecuta una escritura. En cierto modo el estilo refleja la personalidad del escriba. El estilo no debe confundirse con ninguno de los cinco elementos de la escritura descritos hasta ahora; a lo sumo podría considerarse una suma de todos ellos. El estilo es, en realidad, una suma de elementos cualitativos y por lo tanto difícilmente mensurables, por lo que no resiste un análisis material. Otros elementos constitutivos de la escritura y que influyen en la estructura de los signos son: ‐ los ligados. ‐ la posición del cuerpo. ‐ los nexos. ‐ la sujeción de la pluma.
Además de las particularidades estudiadas (forma, ángulo, …) que afectan a los signos gráficos analizados individualmente, conviene establecer unas categorías genéricas aplicables a los textos considerados en su totalidad:
Tb. libraria 68 CURSIVA
b
-! Escritura cancilleresca y usual
PALEOGRAFÍA LATINA Si consideramos que le objeto de la Paleografía es el estudio de la escritura y que la escritura es el medio del que se ha valido el hombre para fijar la lengua mediante unos signos establecidos, es evidente que el campo o ámbito de la Paleografía es muy amplio, pues ha de ocuparse de todas las manifestaciones escritas en todos los tiempos y en todo lugar. Algo inabordable para nosotros, por lo que se impone una delimitación en la que concurran consideraciones cronológicas, geográficas, lingüísticas etc.: ‐ Lingüísticas: latín. ‐ Geográficas: el escenario del mundo romano (fundamentalmente península ibérica). ‐ Cronológicas: s. VII/VI a. C hasta el s. XVII/actualidad.
Un sistema de escritura que, partiendo de un escaso número de signos recibidos en préstamo de los griegos, se impuso en la mayor parte del mundo conocido. Desde el Éufrates hasta los Columnas de Hércules y desde la lejana Albión hasta el norte de África, se escribió de igual manera. En el origen de cualquier tipo de escritura (en nuestro caso la escritura latina) hay que tener en cuenta tres aspectos: •Su procedencia •Su función •Su uso Su génesis hay que buscarla en el modelo alfabético; aunque su aparición en un momento determinado y en la región del Lacio hay que relacionarlo con las dos culturas con las que convivía: