




























































































Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Prepara tus exámenes con los documentos que comparten otros estudiantes como tú en Docsity
Encuentra los documentos específicos para los exámenes de tu universidad
Estudia con lecciones y exámenes resueltos basados en los programas académicos de las mejores universidades
Responde a preguntas de exámenes reales y pon a prueba tu preparación
Consigue puntos base para descargar
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Comunidad
Pide ayuda a la comunidad y resuelve tus dudas de estudio
Ebooks gratuitos
Descarga nuestras guías gratuitas sobre técnicas de estudio, métodos para controlar la ansiedad y consejos para la tesis preparadas por los tutores de Docsity
Asignatura: perce, Profesor: Alumna Alumna, Carrera: Psicologia, Universidad: UB
Tipo: Apuntes
1 / 233
Esta página no es visible en la vista previa
¡No te pierdas las partes importantes!





























































































En 1997 una multinacional de los USA llamado "Proctor & Gamble" presentó un nuevo sucedáneo de comida conocido como Olestra. Este producto alimenticio suponía la realización de un sueño que parecía imposible: la grasa sin grasa. Conservaba las cualidades culinarias de la grasa, su textura y su sabor, pero el aparato digestivo era incapaz de digerirlo, por lo que no engordaba. En la actualidad existen bebidas alcohólicas sin alcohol, café sin cafeína y caramelos sin azúcar. Podemos preguntarnos ¿dónde se sitúa la línea difusa que separa lo real de lo artificial? ¿Es real la realidad? En nuestros días, un ordenador potente puede "crear" un mundo sintético de apariencia tan realista como el mundo real. ¿Cómo es posible distinguir claramente entre fantasía y realidad cuando continuamente lo irreal se hace realidad? Por ejemplo, un simulador de vuelo parece tan real como la realidad (se requiere conseguir la máxima credibilidad del usuario).
Desde la filosofía se han planteado y tratado de resolver dos problemas diferentes, a los que se refieren como:
realidad tras la apariencia?
conocimiento es un producto de la razón o de la experiencia?
En la vida cotidiana en el hombre de la calle se halla muy extendido el Practicismo o Realismo ingenuo, se admite, sin más reflexión, que la realidad existe y no se plantean el problema de cuestionar tal existencia.
Sin embargo, para los filósofos, el problema de la existencia o no de la Realidad Metafísica y la certeza sobre el conocimiento que sobre ella extraen nuestros sentidos (Epistemología) ha sido, desde los primeros filósofos griegos (pre-socráticos), y continua siendo, uno de los grandes problemas filosóficos que todavía no ha sido resuelto. Es decir, una cuestión sobre la que no tenemos respuesta unánimemente aceptada por todos los pensadores.
Desde antaño y hasta nuestros días, diferentes corrientes de pensamiento filosófico (o doctrinas) han tratado de responder al problema de si existe o no la realidad fuera de nuestra mente. Películas actuales como "Matrix" o "Abre los ojos" de Alejandro Amenábar, son buena muestra de que el problema de la realidad todavía nos tiene intrigados a los seres humanos de hoy.
La epistemología es una rama de la filosofía que se ocupa de la validez y fiabilidad de los conocimientos que obtenemos los humanos. Viene a ser como una teoría crítica del conocimiento. Desde el punto de vista epistemológico se han planteado cuestiones tales como:
el mundo psíquico es un producto inventado por la mente humana?
engañan nuestros sentidos?
objetos y sujetos (mundo)?
Seguidamente, destacaremos algunas corrientes filosóficas que han intentado resolver este difícil problema de la realidad:
contenedor y los objetos o cosas contenidas, existen fuera e independientemente del sujeto que las percibe. Y que el conocimiento que obtenemos o adquirimos a través de los sentidos (empíricamente) nos proporciona una imagen verdadera, real, del mundo.
Entre los filósofos, existen diversos grados de aceptación del realismo, tales como el realismo radical o ingenuo que llega a confundir la realidad con la representación mental de ésta. O también, el realismo moderado, que admite que la representación mental del mundo (realidad) no coincide, exactamente, con la realidad física, pero existe una correspondencia aceptable entre ambos.
que llamamos "real" depende, exclusivamente de nuestra conciencia, de nuestras ideas. El idealismo sostiene que las ideas, la representación mental del mundo o realidad, es anterior a la materia al mundo. Que el mundo psíquico (la conciencia) es una construcción mental o idealizada. Que las ideas preceden a las cosas u objetos (materia).
realidad exista o no exista. Niega la posibilidad de conocer la realidad con certeza absoluta. Según esta postura filosófica no hay ningún conocimiento firme, ni puede haber una opción completamente segura de la existencia de la realidad.
absoluta.
humano.
que es Dios.
independiente del sujeto. Vendría a ser un idealismo extremo o radical.
la realidad) es construido, por el ser humano, ordenado, de la mejor manera posible, el flujo de experiencias, que proporciona la interacción con la realidad, en hechos repetibles, en regularidades.
existe o no existe. Simplemente se abstiene de emitir cualquier juicio sobre la existencia del mundo, afirmativo, negativo o dubitativo. El filósofo Husserl sugiere que las afirmaciones sobre los objetos del mundo exterior se pueden traducir a afirmaciones sobre la posibilidad de la propia experiencia. Distingue entre fenómenos (lo que nos aparece en la mente, la experiencia sensorial) y noómenos (lo que ocurre en el mundo real o realidad). A la fenomenología le interesan los fenómenos, no los noómenos.
En definitiva, el hecho de que haya argumentos sólidos para defender todas estas posturas y también haya argumentos con fundamento para criticarlas, nos debe conducir a la conclusión de que mediante el debate y la discusión filosófica, desde sus tres principales ramas (Metafísica, Epistemología, Lógica), no ha sido posible resolver el problema de la realidad.
De acuerdo con Sigmund Freud, autor del psicoanálisis, qué es más real para una persona ¿la realidad física o la realidad psíquica? Este notable psiquiatra vienés ponía el ejemplo de una mujer que padece un delirio de celopatía, es decir, que estaba convencida de que su marido la engañaba y actuaba, en consecuencia, recriminándole su infidelidad. En realidad su esposo jamás la había engañado. Esa mujer estaba actuando y
fuera la naturaleza del estímulo que recibamos tanto del medio externo como del interno (luz, sonido, olor, sabor, temperatura, presión, vibración, dolor), estructuras bien diferenciadas (tales como la retina o las papilas gustativas) tendrán que traducir dichos estímulos, normalizándolos a señales electroquímicas codificadas. Es de Perogrullo afirmar que no nos está dado aprender esa realidad física como tal. Así, el gato que vemos en el tejado del vecino no podemos (afortunadamente) meterlo como tal dentro de nuestro cerebro, cosa que substituimos por su imagen correspondiente (representación). El ejercicio queda pues reducido a utilizar nuestras vías sensoriales para que, a través de una ventana cognoscitiva, podamos percibir esa realidad física, y para terminar elaborando una representación de dicha realidad expresada en términos de señales electroquímicas codificadas. Por lo que la realidad, es para cada ser humano, ni más ni menos que una serie de señales bioeléctricas que contienen información codificada sobre el mundo exterior. Al procesar esas señales, previamente captadas por el hardware fisiológico, mediante nuestro aparato psíquico (software: sistema operativo y programas), al interpretar estas señales bioeléctricas, inferimos que existe un mundo externo al yo. Pero nadie puede asegurar la certeza absoluta de esta inferencia. Y, en consecuencia, cada persona solo tiene constancia de su subjetividad. Y cuando el ser humano constata un alto grado de consenso en las subjetividades de otros seres humanos, otorga a este conocimiento la categoría de objetividad.
El cerebro de la especie humana, al nacer, se halla inacabado, inmaduro. Debido a esta inmadurez el cerebro humano posee una gran plasticidad y unas valiosas habilidades para adquirir conocimientos durante un dilatado período de tiempo, lo cual contribuye a reestructurar complejas redes de interconexiones, formando genuinos circuitos neurales. En esta modificabilidad, a partir del conocimiento, radica la gran capacidad de adaptación de los humanos a las diversas condiciones ambientales. Sin embargo, para lograr una adaptación exitosa al medio con el que interactuamos que incremente la probabilidad de supervivencia de la especie, debemos ser capaces de extraer información (conocimientos) verídica y útil. Debemos estar dotados de unos sensores (receptores) y sistemas perceptuales.
En nuestros días, se entiende por cognición, en cuanto acto de conocer, el conjunto de procesos mediante los cuales el ingreso sensorial (lo que entra por los sentidos) es transformado, reducido, elaborado, almacenado, recordado o utilizado (Neisser, 1967).
La mente, en cuanto sistema que posibilita el conocimiento (la cognición) de la realidad natural (interna y externa, a su vez, social, cultural, ambiental), trata de conseguir su objetivo (la adaptación de la especie) a través de su actividad. Esta actividad es, fundamentalmente, procesamiento de información. Para abordar el estudio del sistema cognitivo humano, se analiza dicha actividad en una serie de procesos básicos, los cuales no actúan independientemente, sino que interactúan de modo coordinado. Así, Percepción, Aprendizaje, Memoria, Razonamiento, etc., son procesos cognitivos que tienen lugar en un mismo sistema, al que es habitual referirse con la denominación de Sistema General de Procesamiento de Información o Sistema cognitivo (véase Figura 1). En este sistema la percepción vendría a ser el pilar básico en el que se asientan los procesos cognitivos superiores (memoria, aprendizaje, razonamiento, pensamiento, etc.). Y ha sido definida como el proceso de extracción activa de información y elaboración de representaciones.
FIGURA 1.- Modelo de multialmacén de procesamiento propuesto por Atkinson y Shiffrin (1968)
La epistemología se ocupa de la validez de los conocimientos que obtenemos, de si es procedente el método empleado, si son fiables los saberes de que disponemos. En definitiva, es una teoría crítica del conocimiento. Desde el punto de vista epistemológico, o teoría del conocimiento, son abundantes los problemas planteados en torno a los fenómenos perceptivos. En el núcleo de la cuestión se encuentran, aún sin respuesta definitiva, los que se preguntan por la certidumbre e incertidumbre de nuestro conocimiento. ¿Se corresponde la realidad con la representación cognitiva que el hombre tiene?, o ¿el mundo cognitivo es sólo un producto inventado por la mente humana? ¿Son fiables y válidos los datos informativos que los órganos sensoriales captan y transmiten? o ¿nos engañan los datos sensoriales? Estas cuestiones giran en torno a la correspondencia entre lo físico y lo psíquico y la validez de la percepción, existiendo una variedad de posiciones teóricas que se enclavarían en los diversos grados del Realismo (ingenuo o radical, moderado, etc.), nominalismo, idealismo, etc. Pero, en general, todos los autores parecen admitir de modo incuestionable que existe un mundo físico y, con menor rotundidad, que existe una cierta congruencia aceptable, aunque no siempre, entre la información proporcionada por la energía física y la experiencia psicológica correspondiente. Si bien, excepto la postura ecológica de J.J. Gibson, se asume que, además de la información estimular y contextual, intervienen las experiencias previas, las motivaciones, inferencias, expectativas, etc., añadiendo un plus de información en la construcción del mundo perceptual.
A la mayoría de las personas, la percepción les parece algo tan evidente que no creen que haya algo que explicar: vemos, oímos, olemos, etc., y ya está. Dado que ésta tiene lugar de forma rápida (casi inmediatamente), se logra sin esfuerzo y, normalmente, con facilidad, a las personas no les sorprende el hecho de que seamos conscientes de los objetos, situaciones y eventos del medio que nos rodea. Es algo que parece tan natural, tan obvio, que como indica Frisby (1979), se acepta sin plantearse preguntas, se da por supuesto que la realidad y la percepción son una misma cosa. Sólo cuando los recursos que la posibilitan se ven amenazados, o se pierden, se plantean ciertas cuestiones.
No es, por consiguiente, habitual el entender que el fenómeno de percibir es el producto de complejos procesos, que desde hace poco tiempo se están empezando a comprender y, desde luego, sobre el que ni mucho menos se hallan resueltos todos los problemas. El problema global de la percepción, como usualmente se denomina, ya fue planteado por los primeros filósofos griegos: ¿cómo el sujeto captura al objeto y lo llega a comprender?, y abordado con un enfoque metodológico que se mostró inadecuado, desde tres de sus ramas principales: la Metafísica, la Lógica y la Epistemología. No obstante, desde la adopción de un enfoque experimental, por parte de los primeros psicólogos, se fue
FIGURA 2.- Dálmata husmeando en hojarasca. [Original de D.Marr; 1982].
Precisamente como consecuencia de que los datos extraídos del estímulo son interpretados, en ocasiones, cometemos errores de interpretación, al basar las inferencias en 'pistas' (claves) inadecuadas. Esto nos remite a la polémica entre dos posturas epistemológicas clásicas, el empirismo y el racionalismo, respecto a algo tan importante como es la validez del conocimiento que adquirimos al percibir. Resulta de crucial importancia para la especie que la percepción sea verídica, que no cometamos errores de interpretación, que podamos confiar en la validez del conocimiento obtenido a través de los sentidos. El empirismo sostiene que la información sensorial es la única fuente de conocimiento válida, a esta concepción se contrapone el racionalismo, el cual defiende que ante el 'engaño' a que nos conduce, a veces, los sistemas sensoriales, el auténtico fundamento de nuestro conocimiento radica en las ideas claras y distintas, propuesto por René Descartes. Como señala acertadamente García-Albea (1993), paradójicamente, estas dos posturas llevaban razón justo en aquello que rechazaban. Es cierto que no podemos confiar ciegamente en los sentidos (como afirma el racionalismo), pero tal pérdida de credibilidad se produce en la medida en que los datos estimulares captados sean mal interpretados por el sistema cognitivo (por el aparato racional: memoria, razonamiento, etc.). También es cierto que nada hay en el intelecto que no haya pasado antes por los sentidos (tesis empirista), que nuestro conocimiento del mundo se fundamenta en los sentidos, pero sólo será cierto en la medida que tal información sea correctamente interpretada por el aparato cognitivo-racional. Precisamente, del estudio de la interacción entre los datos sensoriales (información extraída por los órganos de los sentidos) y el procesamiento cognitivo se ocupa la Psicología de la percepción, mediante el estudio de las ilusiones perceptivas y ciertos efectos particulares, los cuales se ponen de manifiesto en determinadas condiciones de estimulación.
Los organismos deben adaptarse a sus entornos para sobrevivir y reproducirse. Para lograr esta adaptación, los animales deben ser capaces de detectar estructuras y sucesos de su ambiente. Esta habilidad recibe el nombre de percepción, la cual requiere que el animal sea sensible a alguna forma de energía que le proporcione cierta información sobre el ambiente. Los organismos disponen de diversos tipos de sensores o receptores de la energía física del medio. Entre éstos destacan:
ondas sonoras.
y eléctricos del planeta, lo que les permite orientarse en la navegación aérea o acuática.
radiaciones destaca la luz visible o espectro cromático.
Los sistemas sensoriales tienen diverso alcance y utilidad. Así:
inmediato que se halla en contacto con el animal.
detectar la presencia de comida próxima o de depredadores. Pero apenas informa sobre la disposición del mundo inanimado.
normalmente no informa sobre estructuras inanimadas distantes. Salvo la excepción que constituye la ecodetección de ciertos tipos de animales (el murciélago, el delfín) por ultrasonidos.
que la mayoría de las especies disponen de estructuras sensibles a la energía lumínica, en diferente grado de complejidad.
Es posible hacer una clasificación de la cualidad sensorial, según el tipo de información que proporcionan los receptores sensoriales u órganos de los sentidos. Entre las múltiples clasificaciones existentes, por razones prácticas, nosotros adoptaremos la que expresa Pinillos (1975) siguiendo a Sherrington (1906):
olfato, gusto, tacto).
muscular, movimientos corporales, posición postural, equilibrio.
según autores de la sensibilidad afectiva.
dolor).
En cuanto al aspecto cuantitativo de la sensación, señalaremos que la relación entre la intensidad física del estímulo y la intensidad de la sensación que suscita es investigada por la Psicofísica, que iniciaron Weber y Fechner hacia mediados del s. XIX. En un apartado posterior se aludirá a la 'Psicofísica', por el momento, aquí, señalaremos que en
limitadísima porción. Pensemos, por ejemplo, en ciertos animales de la escala filogenética con capacidades más amplias. El murciélago es capaz de registrar los propios ultrasonidos que emite (98.000 Hz.) para orientarse y cazar en la obscuridad (ecolocalización), recordemos que tiene la visión atrofiada e hiperdesarrollada la audición. El perro es capaz de oír los ultrasonidos que emiten los silbatos especiales para esta especie y que no son audibles por los humanos (véase Figura 4).
FIGURA 4.- Algunos rangos de audición en la escala filogenética.
En definitiva, las especies vivas han evolucionado desarrollando ciertos rangos de sensibilidad hacia aquellas manifestaciones de la energía que les son útiles en su hábitat y de acuerdo con sus costumbres alimenticias y tipo de vida. Por consiguiente, las limitaciones en cuanto a rango de sensibilidad no son sino una consecuencia de la adaptación selectiva. Además, en determinadas circunstancias, se manifiestan ciertas limitaciones en cuanto a la calidad de nuestras percepciones. Como hemos indicado anteriormente, ello no quiere decir que los sentidos nos engañen, sino que al aplicar inferencias incorrectas sobre los datos sensoriales llegamos a conclusiones erróneas.
Podría decirse que existen tantas definiciones de percepción como autores se han ocupado de ella, sin que haya una que sea aceptada unánimemente por todos los psicólogos. Al revisar la amplia variedad de definiciones existentes, se pueden extraer aquellos aspectos que compartimos, al objeto de delimitar y caracterizar, qué entendemos por percepción. Sintéticamente, caracterizaremos la percepción mediante las notas que siguen:
los receptores entren en contacto con la energía física del estímulo.
cálculos que producen ciertas transformaciones, para producir una respuesta (output perceptual).
información) son las representaciones, entendidas como descripciones explícitas del estímulo, significativas para el sistema cognitivo.
avanza el procesamiento, éstas son de un nivel de abstracción superior. De modo que, inicialmente (procesamiento temprano), se generan representaciones basadas en la información contenida en el estímulo ( procesamiento guiado por los datos) y, en fases ulteriores (procesamiento tardío), se añade a éstas información previamente almacenada, expectativas, motivaciones, e información contextual.
vacío, sino que ocurre siempre en un contexto.
estímulo distal, con ayuda de inferencias, que sea significativa para el sujeto que percibe.
La distinción entre el significado de lo propiamente perceptual y lo conceptual, aunque artificial, resulta difícil ser delimitada, ¿dónde acaba uno y empieza otro? Sin embargo, suele admitirse con mayor facilidad que el primero se relaciona con lo concreto, mientras que el segundo se vincula con la abstracción de los elementos. En definitiva, la percepción es significativa, tiene significado para el sujeto que percibe, pero circunscrito al dominio de lo concreto, de lo espacial y lo temporal.
El estudio de los fundamentos biofisiológicos de la percepción, que nos proporciona la Biología y Fisiología sensorial, en ciertos aspectos, puede contribuir a la explicación del 'modus operandi' de la percepción humana, pero ello no resuelve totalmente todos los problemas planteados en el nivel comportamental (comportamiento humano). En efecto, es cierto que el conocimiento sobre la estructura histológica de la retina y el interconexionado de las diversas células que la componen permite explicar, por ejemplo, la agudeza visual. También es verdad que para comprender en profundidad el fenómeno de los postefectos se requiere ciertos conocimientos de neurofisiología de los sistemas sensoriales, dado que en ello radica la explicación y comprensión del mismo. Concretamente en la noción de campo receptivo de neuronas de las vías eferentes (sensoriales). Por ello, remitimos al estudio de la documentación teórica básica sobre bases neurofisiológicas de la sensorialidad, a modo de inicio de la temática perceptual, sirviendo así, al mismo tiempo, de soporte a numerosos fenómenos perceptivos.
No obstante, conviene advertir que la correspondencia entre Fisiología y Percepción no siempre posibilita la comprensión de cierto fenómeno perceptivo. Evidentemente, en Ciencia existen diferentes niveles explicativos (fisicalista, fisiológico, psicológico, sociológico), que podrían ordenarse en una jerarquía que fluctuaría de lo más concreto y material (físico y fisiológico) a lo más abstracto y mentalista (psicológico y sociológico). El pretender subordinar la explicación de la problemática de un nivel de esta jerarquía a otro nivel diferente, se denomina reduccionismo. Y el peligro de reduccionismo de una disciplina científica al lenguaje de otra se halla omnipresente en la historia de la Ciencia. Así, recomendamos huir de ciertos planteamientos reduccionistas, tales como: a) El Fisicalismo (pretende reducir todas las Ciencias a ramas especializadas de la Física; b) El Fisiologismo (pretende explicar todo el comportamiento, incluido el comportamiento psíquico, en base a sinapsis, procesos y mecanismos organicistas); c) El psicologismo (considera que las reglas de la lógica no son otras que las leyes de la mente humana). Nosotros aceptamos el emergentismo, es decir, consideramos que en la naturaleza, al hacerse más compleja la organización de la materia, emergen nuevas leyes o principios, los cuales sólo pueden explicarse desde el nivel de complejidad propio de sus conceptos y constructos (términos o construcciones teóricas que se postulan para explicar algo). Del mismo modo que no es posible explicar las propiedades de las superficies desde una geometría lineal (un cuadrado es bastante más que cuatro lados, por ejemplo, el concepto de área no existe en la geometría lineal). Tampoco es posible explicar el comportamiento inteligente estudiando el 'hardware' (el dispositivo físico o fisiológico), ya que tal comportamiento interactúa con un nivel de abstracción superior, el software (sistema operativo y programa adquirido a través de la experiencia.
En suma, esta cuestión nos conduce a plantearnos cuál es el nivel de explicación adecuado en la percepción, ¿puede una explicación neurofisiológica aclarar el nivel comportamental?, ¿es posible explicar bioquímicamente, pongamos por ejemplo, cómo formamos una imagen interna (mental) de un objeto? ¿o cómo percibimos un mundo 3D
interacciones (análisis del mecanismo procesador).
objeto (análisis del formato representacional).
En los sucesivos apartados nos detendremos a estudiar, de manera concisa, estos componentes básicos del sistema perceptivo.
La Teoría de la percepción directa, propuesta por J.J. Gibson (1904-1979), sostiene que la percepción no se construye mediante una interpretación de los datos sensoriales por parte del perceptor, sino que la percepción es una función directa del estímulo. Esto es, ni viene determinada innatamente, ni resulta enriquecida por la experiencia pasada, ni se produce como consecuencia de una organización espontánea de los datos sensoriales en la mente del que percibe. Para Gibson, la percepción tiene lugar al actuar directamente los sentidos sobre los estímulos-información, los cuales nos informan de las invariantes del ambiente, de modo que las propiedades del estímulo proximal (imagen retiniana) se hallan altamente correlacionadas con el estímulo distal (objeto real). Por consiguiente el estudio de la correspondencia entre las invariantes del estímulo y la percepción es un enfoque psicofísico que denomina Psicofísica de orden superior. Gibson distingue entre:
específicamente entrenados en captar esa modalidad (ondas luminosas, acústicas, etc.)
que representan constantes (invariantes) bajo todas transformaciones y proporcionan la información ambiental.
Por tanto, Gibson opone la noción de estímulo-información tanto al concepto de estímulo- energía como a la concepción de un patrón estático, en cuanto que percibimos un flujo temporal de información sobre el medio. Desde este punto de vista, consideraba los sentidos como auténticos sistemas perceptuales con los que buscamos en el ambiente la información necesaria. Esta información relevante es lo que denominamos invariantes, que son las que nos permiten reconocer los objetos y no las formas.
Al tratar de conceptualizar la noción de estímulo, la referencia obligada es el trabajo de Gibson (1960), en el que analiza las diferentes acepciones de este polisémico término y plantea, en torno a él, numerosas cuestiones: ¿el estímulo motiva al individuo o se limita a desencadenar en él una respuesta?, ¿es causa suficiente de la respuesta?, ¿puede activar un órgano sensorial?, ¿existe en el ambiente o en los receptores?, ?cuándo puede considerarse un patrón espacial como simple y cuándo como compuesto?, ?cuándo una secuencia estimular temporal es unitaria y cuándo compuesta?, ?hay estímulos que carecen de estructura?, ?cómo debe especificarse la estructura estimular?, ?transmiten información de los objetos en su medio o son meros patrones de energía que actúan sobre los sentidos?. Pelechano (1975) trató de agrupar estas cuestiones, clasificándolas según tres criterios: 1) problemas sobre el papel causal del estímulo; 2) los que giran en torno a la viabilidad de definirlo independientemente de la respuesta, y 3) los que aluden a reglas para decidir la unicidad-multiplicidad espacial o temporal.
Los conductistas se ocuparon meramente de estudiar las relaciones entre la entrada y la salida. Así, Skinner (1938) distinguió tres tipos de estímulo: reforzador, discriminativo y elicitante, este último, sería, en sentido estricto, el estímulo propio del proceso perceptivo, en cuanto que elicita la respuesta. Sin embargo, el aprendizaje perceptivo se lograría mediante el estímulo reforzador y el discriminativo. No obstante este tipo de análisis resulta insuficiente a todas luces. En efecto, quedaría por aclarar la naturaleza del estímulo, cuanta información contiene (medición), dónde se encuentra la información (contenido) y por qué se halla allí dicha información (causa).
En el intento de esclarecer que es el estímulo, también ha sido útil la distinción conceptual propuesta por Brunswik (estímulo proximal y distal). Esta distinción ofrecía la posibilidad de replantear el problema fundamental de la percepción.
La caracterización del estímulo proximal la completa Carpintero (1975), al considerar que éste viene determinado por dos factores, uno, la información que proporciona el medio y, otro, lo añadido por el organismo, con lo cual resulta una construcción en la que participan tanto el organismo como el medio.
Según lo expuesto, podemos caracterizar al estímulo por las siguientes notas:
sujeto añade otra información adicional, realizando una construcción, o mejor dicho, una reconstrucción del estímulo.
Los diferentes autores que se han enfrentado a la temática perceptiva han enfatizado alguno de los aspectos anteriores, con los que caracterizábamos al estímulo, destacando alguna de estas particularidades. Básicamente, son cuatro las diferentes maneras de entender el estímulo, a las que es habitual referirse como concepciones: biologista, fisicalista, cognitiva y como 'constructo hipotético'.
La teoría de la percepción directa considera que la percepción es la captación directa de la información ambiental contenida en el flujo estimular. Es decir, supone que la extracción de información ambiental, significativa en sí misma, tiene lugar sin que medie ningún proceso interno. En general, una teoría que se centrase exclusivamente en el estímulo no propondría inferencia alguna, simplemente podría considerar que el sistema perceptual se halla preprogramado de modo natural, de forma que, determinadas propiedades del estímulo, darían lugar a ciertos fenómenos perceptivos. Según esto, el trabajo de la Psicología consistirá en investigar las relaciones funcionales por las cuales determinados estímulos producirían ciertas percepciones. Por consiguiente, al hablar del proceso perceptual nos hallamos ante un problema ajeno a la teoría de la percepción directa y específico de las teorías inferenciales y constructivistas de la percepción, las cuales postulan una serie de procesos internos encargados de interpretar los datos sensoriales, a partir de los cuales se construye el output perceptivo.
La Psicología cognitiva, al abordar los fenómenos perceptivos, no se centra exclusivamente en el estudio del estímulo (input), ni en el de la respuesta perceptivo (output), sino que se ocupa, fundamentalmente, de poner en relación la entrada y la salida mediante los procesos intermedios encargados de transformar la entrada (estímulo proximal) en representaciones inteligibles, así como de intentar comprender las estructuras internas que lo posibilitan. Así, la teoría cognitiva de la percepción intenta describir y explicar el proceso perceptivo que tiene lugar internamente, plasmándolo en diagramas de flujo. Según esta teoría, el output perceptual es la resultante de combinar
FIGURA 2.- Modelo de procesamiento de información de Crowder (1982).
Forgus (1976) entiende que la percepción implica una serie de etapas ordenadas crecientemente según el grado de complejidad. Este autor se muestra de acuerdo con el modelo serial que propone, para el reconocimiento de la identidad del estímulo, la existencia de una progresión temporal de etapas durante las cuales se logra la transformación sucesiva de la estimulación proximal sobre el receptor sensorial. Tampoco excluye, de modo acorde con Neisser (1967), que estas sucesivas transformaciones de la información tengan como consecuencia, frecuentemente, una construcción activa de la información del estímulo, en lugar de una decodificación pasiva de la información del medio. El modelo de Forgus se representa en el diagrama de flujo de la Figura 3.
FIGURA 3.- Modelo de procesamiento perceptivo (Forgus, 1972)
Como puede observarse, para Forgus (1972), el proceso perceptivo comienza con el proceso de 'transducción sensorial', mediante el cual ciertos mecanismos del sistema nervioso transforman la información física del medio en mensajes informativos inteligibles para los centros superiores cerebrales. Esta etapa impone una selectividad de la información atribuible a la atención y a la sensibilidad de los receptores sensoriales, para captar preferentemente determinado conjunto de energía física. A continuación, tiene lugar el registro de la información estimular, en el almacén sensorial (Sperling,
Destaca Forgus la bidireccionalidad del flujo de información, representada en el esquema expuesto, mediante flechas que señalan en ambas direcciones. Como vemos, este modelo se fundamenta en la teoría multialmacén de la memoria y en una concepción secuencial del procesamiento.
Hemos considerado, de acuerdo con el paradigma del Procesamiento de información (P.I.), que la percepción es una actividad computacional del organismo, que ha de realizar una serie de cálculos, lo que implica la necesidad de postular un medio sobre el que se efectúe dicha actividad. Dado que las operaciones de cálculo tienen un carácter formal, los objetivos sobre los que actúen también han de ser formalismos, y a ellos solemos referirnos como símbolos o representaciones.
La noción de representación tiene un valor capital para la Psicología cognitiva, en general. Tal es así, que la diferencia fundamental con el paradigma conductista (E-R) radica en que el paradigma cognitivo (E-O-R) postula un sistema de pares procesos- representaciones internas, dentro de un modelo, que son imprescindibles para establecer una relación circular con el medio ambiente. En este apartado trataremos de esclarecer el concepto de representación y mostrar los formatos representacionales que mayor relevancia han alcanzado.
El sentido más divulgado de la noción de representación hace referencia a una descripción de un objeto o situación, mediante la cual queda explicitada alguna propiedad de ésta. El término representación se halla omnipresente en la concepción del P.I., no por ello resulta un concepto clarificado, más bien al contrario, crea numerosas confusiones señaladas por diversos autores que han tratado el tema (Simon, 1978; Anderson, 1978; D. Marr, 1982; A. Riviere, 1986, etc). En su obra 'Razonamiento y representación', A. Riviere (1986) reconoce este hecho al afirmar:
"La confusión terminológica que se observa en el estudio de la representación del conocimiento es, en realidad, expresión de una confusión más profunda entre los planos y dimensiones de análisis. Parece que, en el intento de abarcar de forma conjunta y mezclada todos esos planos, al concepto de 'representación' se le hubiera asignado una carga excesiva de significados, una polisemia que la representación ya no representa casi nada por querer representarlo casi todo" (pág. 4)
Sin embargo, la necesidad del concepto de lo representacional es ineludible, como indica el mismo autor, si no se quiere renunciar al proyecto global de construir una Psicología cognitiva. Para D. Marr (1982), una representación de un conjunto de entidades es un esquema formal para describirlas, junto con las reglas que especifican como se aplica el esquema a cualquiera de estas entidades en concreto. Asimismo, considera que una descripción es el resultado de aplicar una representación a una entidad particular. Desde el paradigma computacional-representacional, que Marr encabeza, se considera que una representación es aceptable si, además del realismo (constatar su utilización por el sistema cognitivo), satisface estas cinco propiedades: complección, suficiencia, explicitud, robustez, e irredundandia. Teniendo en cuenta que desde el paradigma computacional es tradicional establecer dos etapas (Marr, 1982), según un criterio temporal, a las que es habitual referirse como 'procesamiento temprano' - 'procesamiento tardío', y habida cuenta de considerar pares procesos-representaciones, distinguiremos dos grupos de representaciones:
fases del procesamiento sobre la información estimular registrada por los receptores.
requieren otras representaciones de más alto nivel, capaces de explicitar propiedades más complejas del estímulo. Es al proponer algún tipo particular de éstas, cuando se han establecido los litigios más crudos y los debates más exasperantes.
La literatura bibliográfica en este punto del debate es abundante, por lo que no nos extenderemos más allá de lo imprescindible (véase lecturas recomendadas).
Una breve mención a las obras más relevantes que abordan esta cuestión, no puede dejar de citar las obras en las que Paivio (1971 y 1977) propuso, con su hipótesis dual, la compatibilidad de dos formatos, el relativo a las imágenes y el proposicional. Aunque
observado desde cualquier punto de su eje de gravedad proyectará una imagen perfectamente circular. Podría decirse que para cada propiedad estimular (tamaño, forma, etc.) aplicamos el mecanismo de la constancia perceptiva. Quizá el caso más conocido sea el de la tendencia a mantener constante nuestro juicio sobre el tamaño, independientemente de la distancia de observación. Por ejemplo, el tamaño de la imagen que proyecta en la retina un autocar observado a 500 metros de distancia es pequeño, mientras que el mismo autocar observado a 2 metros proyecta una imagen tan grande que no cabe completamente en la retina, no obstante, debido a la tendencia a la constancia nuestro juicio sobre el tamaño del autocar apenas cambia, es decir, no basamos nuestro juicio, exclusivamente en la información contenida en la retina, lo que nos induciría a creer que el autocar se estira y se encoge, sino que inferimos que si es observado a mayor distancia (D) implicará que el tamaño retiniano (TR) será menor, pero no su tamaño percibido (TP) que estimamos mediante una combinación TP= TR x D. Estas evidencias reflejan, por tanto, otra característica de la respuesta perceptual a la que se alude bajo la denominación de las constancias perceptivas, las cuales contribuyen a que formemos una concepción estable del medio (Day, 1969).
Vinculado a este problema, nos enfrentaremos al de la estimación inexacta, o no verídica, de algunas de nuestras percepciones, en particular cuando se nos presentan las conocidas ilusiones ópticas. Estas, ponen en evidencia que la percepción no está determinada objetivamente de forma absoluta por los datos sensoriales (provenientes del estímulo), sino que existen determinantes estrictamente psicológicos (cognitivos), los cuales se ponen de manifiesto merced a las ilusiones, permitiendo de este modo un estudio privilegiado del proceso perceptual y facilitando la verificación de teorías sobre la percepción (véase Figura que sigue).
FIGURA 4.- Ilusiones visuales: a) Müller-Lyer; b) de la perpendicular; c) de Zölner; d) de Hering; e) de Ponzo y f) de Poggendorf.
Otro tipo de cuestiones relativas a la respuesta perceptual a las que la teoría debe enfrentarse se refieren al problema en torno a la inestabilidad de las percepciones: ¿por qué ocurren inversiones en la orientación percibida de algunos objetos en determinadas condiciones? y ¿por qué fluctúa el significado de ciertos dibujos bidimensionales (figuras ambiguas)?. Ciertos ejemplos simples, tales como 'el cubo de Necker', 'la escalera de Schroeder', 'el libro de Mach', 'el tubo compuesto de anillos', etc. (véase Figura 5), ponen de manifiesto que cuando hay poca o ninguna información sobre la profundidad, como ocurre en la visión monocular, el resultado es la fluctuación de la imagen percibida y, en particular, de la orientación de la imagen.
FIGURA 5.- Izq.: cubo de Necker. Dcha.: escalera de Schroeder.
Así pues, podemos sufrir errores perceptuales debido a que diferentes formas pueden proyectar una misma imagen plana sobre la retina. También los experimentos realizados con figuras ambiguas (véase en Figura 6) han confirmado que al presentar estas figuras a los sujetos, la experiencia pasada juega un papel decisivo en el intento de resolver la ambigüedad del estímulo.
FIGURA 6: Arriba: mujer joven o mujer vieja. Abajo: cabeza de pato o cabeza de conejo.
En este sentido, en la medida que la percepción resulte modificada por sucesos anteriores podremos afirmar que el output o respuesta perceptual no es innata, sino adquirida o resultante de un aprendizaje. Este efecto del aprendizaje sobre la percepción, con frecuencia ha sido atribuido a las expectativas del sujeto, a sus disposiciones, motivaciones, intereses, necesidades o anticipaciones basadas en suposiciones (hipótesis previas), todas ellas fundamentadas en la experiencia anterior. Las investigaciones han puesto de manifiesto que el efecto del aprendizaje se potencia cuando no hay otra información en base a la cual decidir sobre la identificación de una figura ambigua, como ocurre, por ejemplo, con las manchas del Test de Rorschach.
Otra peculiaridad de la respuesta se circunscribe a la cuestión acerca del por qué los juicios, basados en una exposición prolongada a la estimulación, pueden sufrir variaciones como consecuencia de la adaptación perceptiva. Inextricablemente ligado a