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1. ¿Te gusta leer cuentos? Sí No E x 2. ¿Por qué te gustan las narraciones cortas o cuentos? Responde brevemente. 3. Al leer el título de este cuento, ¿de qué crees que tratará la historia? 4. Los cuentos son historias: Reales De fantasía De una bruja y sus maldades. De un pueblito y sus conflictos sociales. De un joven que le gustaba navegar. Reales y de fantasía 0) Prohibida su reproducción D.L.822 Pero un día, agotado por su trabajo, se puso a meditar - sobre su vida y dijo: —¡Pobre de mí! ¡Qué triste mi suerte! —se lamentaba Himbad, cerca de la casa de un hombre que tenía muchas riquezas y que por casualidad lo escuchaba. Quiso el destino que este hombre se compadeciera y se conmoviera de él, así que mandó a uno de sus criados a invitarlo a su casa, la cual era muy lujosa, llena de maravillosos jardines y enormes salas. 5 Prohibida su reproducción D.L. 822 En torno a ella estaban sentadas varias personas, entre las que destacaba un anciano de rostro tranquilo y mirar aventurero, con muchas ansias de hablar y brindar sus sabios consejos. ducción D.L.822 repro: 6 Prohibida su (0) Prohibida su reproducción D.L.822 Este hombre, que se mostraba amable con los demás, era el dueño de esta hermosa casa y de todo lo que había en ella. El anciano con voz pausada, pero firme a la vez, mencionó lo siguiente: —Mi nombre es Simbad el Marino, y quiero narrarles mi historia. No crean que mi vida ha sido fácil. Para que la comprendan les contaré todas las situaciones difíciles que afronté y las aventuras que viví, $ d E E le E h a ( a t A z? 4 i Prohibida su reproducción D.L.822 2. Coloca (V) si el enunciado es verdadero o (F) si es falso. a. La ciudad donde vivía Himbad se llamaba Irán. b. Himbad se ganaba la vida transportando fardos muy pesados, c. Himbad se sentía muy feliz con su vida de cargador. d. Un día Himbad se lamentó de su suerte. e. Un hombre rico escuchó los lamentos de Himbad y lo ayudó. 3. ¿Qué le hubieras dicho a Himbad el Cargador para consolarlo cuando se lamentaba de su suerte? Capítulo 2 E , Historias de un famoso marino Bn mi padre, al morir me dejó una fortuna con- siderable —empezó a narrar Simbad— fue tanto lo que derroché que pronto me vi pobre y miserable. Toda mi fortuna la malgasté en viajes, festines y fiestas. Derroché mi dinero sin pensar en el futuro ni en las necesidades que podría tener a medida que pasara el tiempo. Entonces vendí lo poco que me quedaba y me embar- qué con unos mercaderes en busca de riquezas. 0 Prohibida su reproducción D.L.822 el ; ¿ $ ) E) Al bajar a tierra, el suelo tembló de repente y salimos todos proyectados. En realidad, la isla era una enorme p, ballena. Como no pude subir hasta el barco, me dejé = ; «7 arrastrar por las corrientes agarrado de una tabla hasta ¿llegar a una playa plagada de palmeras. 5 Prohibida su reproducción D.L. 822 3 Prohibida su reproducción D.L.822 Llegado a este punto, Simbad el Marino interrumpió su relato y agradeció a todos por su asistencia y atención, después los despidió cortésmente. Sin embargo, le dio al muchacho Himbad 100 monedas de oro y le rogó que volviera al día siguiente para continuar su relato. joven 100 monedas de oro, con el ruego de que vol- Terminado el relato, Simbad el Marino volvió a darle al viera al día siguiente... ELE 70 UONANPOLASs NS PpIquyosa ¿Qué leímos hasta aquí? 1. Marca con una aspa (X) el enunciado que no pertenece a este capítulo. ) a. “Toda mi fortuna la malgasté en viajes, festines y fiestas...” b. "Vendí lo poco que me quedaba y me embarqué A con unos mercaderes en busca de riquezas”. c. "Cuando Himbad llegó a la casa de este hombre, el criado lo llevó a la sala principal”. d. "Luego, me embarqué hacia otra aventura y llegué a un valle sembrado de diamantes”. 2. ¿Por qué crees que los personajes llevaban por nombres: "Himbad el Cargador” y "Simbad el Marino”? 0 Prohibida su reproducción D.L.822 Capítulo 3 y Reflexiones de Simbad , a salvo —prosiguió Simbad al siguiente dia—, regre- sé a Bagdad. Me hubiera podido quedar allí a disfrutar de la fortuna que había conseguido hasta entonces, pero mis ansias de aventura me hicieron partir una vez más. Así que me embarqué nuevamente con mi tripulación, pero esta vez decidimos ser más osados y partimos en pleno aguacero. 0 Prohibida su reproducción D.L.822 3 Prohibida su reproducción D.L.822 Teníamos en mente navegar, a pesar de la lluvia, día tras día, noche tras noche y disfrutar nuestra travesía, incluso enfrentando el clima hostil. Todo estaba bien, hasta que se desató una gran tormenta y el barco naufragó.