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La República —en griego: Πολιτεία, que proviene de πόλις — es la más conocida e influyente obra de Platón, y es el compendio de las ideas que conforman su filosofía
Tipo: Apuntes
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República Libro VI Capítulo I Sócrates-Glaucón Como habíamos establecido en el libro anterior, hay un hombre que puede captar la multitud de la belleza y la variedad de estímulos que se le presentan, pero en cambio existen hombres que son capaces de ver ''la cosa en sí'' (1). De alguna manera, existe un mundo sensible que está rodeado de cosas que nos llaman la atención y existe un mundo inteligible que sólo es captado por la razón y solo las personas que pueden ver las cosas en sí mismas, pueden acceder a este mundo. Glaucón pregunta a Sócrates quienes son los que deben ser los guardianes de la ciudad y Sócrates responde que quienes conozcan las leyes y su funcionamiento apropiado. Luego, Sócrates hace una pregunta sobre quiénes debieran custodiar la ciudad ¿debieran ser ciegos o tener buena vista? Sócrates dice que si el que tiene buena vista no puede ver lo que es bello o justo en sí mismo, ni tiene ningún modelo claro en su alma, son tan incapaces como los ciegos de gobernar. Por lo tanto, debemos tener como guardianes de la ciudad a quienes tengan pleno conocimiento del ser. Capítulo II Sócrates-Glaucón Es claro como habíamos dicho que el filósofo debe ser quien se muestre siempre ávido por el conocimiento de todas las cosas. Es quien puede ver las esencias de las cosas permanentes exentas de generación y corrupción, es decir, aquellas cosas que se mantienen siempre como una sola. El filósofo debe: ● Ser amante de la verdad en su totalidad y no parcialmente. ● Ser amante del conocimiento. ● Ser capaz de percibir la esencia de las cosas. ● Inclinarse a los placeres del alma y no a los placeres del cuerpo. ● Tener espíritu de libertad. ● Despreciar a la muerte (1). ● Tener buena memoria. ● Ser mesurado. Sócrates termina la descripción preguntando ¿Será posible que los filósofos puedan gobernar?
Capítulo III Sócrates-Adimanto Sorpresivamente, Adimanto aparece en la escena y discute con Sócrates sobre los filósofos debido a que estos no tienen una buena reputación. Una prueba de ellos es que los filósofos viven en la pobreza extrema (por ejemplo, Sócrates era muy pobre), se dedican al ocio más que a la productividad y a la abstracción más que a lo práctico. Sócrates admite todas las censuras que Adimanto hace a los filósofos. Cabe destacar también que estas son las acusaciones de la gente de la época. Capítulo IV Sócrates-Adimanto Un ejemplo que pone Sócrates para contra argumentar la acusación a los filósofos, es el ejemplo del capitán de un barco con sus marineros. Éste capitán era alto y corpulento, pero por otro lado era sordo, corto de vista. Acto seguido, los tripulantes, hartos de la dirección de aquel capitán, lo obligan a que salga del mando argumentando que para la navegación no se necesita ser instruido (cosa falsa, ya que para la navegación se necesita saber la dirección del viento, del mar y el clima que se podría aproximar). Entonces, el jefe queda reducido a una persona sin importancia mientras que los marineros son los que llevan el timón. Lo que quiere decir ésta historia es que la opinión de la gente no siempre es la correcta y siempre se van a dejar persuadir por quienes utilicen genialmente las palabras, o en el peor de los casos la violencia. Capítulo V Sócrates-Adimanto La naturaleza de los filósofos queda marcada por la búsqueda incansable del ser y su lucha por desenmascarar las apariencias ¿Quién entonces estaría más capacitado en ejercer el mando que el propio filósofo quien es buscador de la verdad? ¿Alguien que no se deja llevar por las apariencias? Capítulo VI Sócrates-Adimanto Si bien hay características buenas en los filósofos, existen también excepciones de corrupción entre ellos. Sócrates nos dice que las mismas cualidades que se le reconocen a un filósofo, son las mismas que lo pervierte o corrompe. Este elemento que es capaz de convertir al filósofo en corrupto, es la mala educación. La mala educación en Grecia según Sócrates, se debe a los antiguos retóricos llamados sofistas (2). Capítulo VII Sócrates-Adimanto
Este es el principio de que la naturaleza que prevalezca más tiempo, será a final de cuentas la que pueda gobernar correctamente, pero si es cambiante a lo largo del tiempo, lo hará de modo incorrecto. Capítulo XII Sócrates-Adimanto Sobre el gobierno del filósofo Sócrates y Adimanto concuerdan en que sería muy difícil que un filósofo pueda gobernar debido a su austeridad en los temas públicos y encima, a su desprestigiada vocación. Sin embargo, solo el gobierno de estos puede llevar a la ciudad a una manera justa de gobierno, puesto que ellos son los que conocen el bien, la justicia y lo bello en sí mismo. Lamentablemente, siempre habrá un ambicioso de poder que quiera apoderarse de este a través de la opinión del vulgo y además, a costa de la filosofía. Capítulo XIII Sócrates-Adimanto Sobre el diseño de la forma del gobierno por el filósofo Cuando los filósofos reciben estas acusaciones por parte del vulgo, ellos no pueden atacar de la misma manera y rebajarse a ese nivel, ellos solo deben mirar las cosas más elevadas y contemplarlas en sí mismas. El filósofo, finalmente, es un ser divino y ordenado que ha alcanzado la contemplación de las cosas únicas y permanentes (Mundo del conocimiento) y que no puede estar ocupado de lo múltiple y cambiante (Mundo de las apariencias). De este modo, si el recto filósofo gobernará en vistas del bien y la verdad en sí mismas, el pueblo no tendría por qué abuchearlos y desprestigiarlos, puesto que no se puede hacer tal cosa con un amante de la verdad y del ser. Capítulo XIV y XV Sócrates-Adimanto Sobre las pruebas que deben sortear los filósofos gobernantes Ya que se ha convencido al pueblo de que los filósofos son amantes de la verdad y del conocimiento, se deben sortear otro tipo de obstáculos que pueden perjudicar al filósofo. Se había dicho que para ser gobernante se debía pasar por un tipo de pruebas relativas a los placeres, peligros, trabajos, ejercicios, y el que resultara vencedor sería elegido para gobernar mientras que al otro no. Por otro lado, también se necesita la combinación de dos tipos de ciudadano, puesto que el espíritu vivaz dejará de lado lo que son los estudios, mientras que el culto dejará de lado los deberes del cuerpo. Por lo tanto serían muy pocos los que podrían ser eventualmente elegidos para tomar el mando de una ciudad.
Capítulo XVI Sócrates-Adimanto Sobre el conocimiento del bien Sócrates le hace recordar a Adimanto los 3 aspectos del alma: ● Aspecto cognoscible: relacionado con la sabiduría. ● Aspecto de la templanza: relacionado con el deseo. ● Aspecto del valor: relacionado con lo irascible. Sin embargo, dice Sócrates, no hay nada más importante que la idea del bien. Si los 3 aspectos del alma no están orientados hacia la idea del bien, no serviría de nada que existan, puesto que es el ''bien'' lo que las hace útiles. Recordemos que es en el bien donde se encuentra el conocimiento y el mal donde está la ignorancia. Capítulo XVII Sócrates-Adimanto Sobre el placer como el bien supremo Para algunas personas el bien consiste en el placer y para otras consiste en el conocimiento.Sin embargo mucha gente llama bien a lo que se les muestra en apariencia y creen que ese es el bien en sí mismo. Por eso es que mucha gente considera el placer como el máximo bien, pero deben reconocer también que existen placeres malos, entonces, ninguna de estas personas podría llevar a cabo la labor de gobernar una ciudad. Capítulo XVIII Sócrates-Adimanto-Glaucón Sobre la percepción del bien en sí mismo Adimanto, luego del diálogo, pregunta a Sócrates la opinión que él tiene sobre el placer, puesto que el dice que el bien es el conocimiento, si es así, entonces ¿qué son los placeres? a lo que Sócrates dice que la opinión que él tenga de tales asuntos , no interesa en lo más mínimo porque como habíamos visto, la opinión es un conocimiento inconsistente y que no está dirigido directamente al conocimiento sino que en medio de éste y la ignorancia. Esto causa un poco de disgusto a Sócrates y propone a Adimanto y a Glaucón ver el problema desde otra perspectiva recordando todo lo que habían visto previamente, Sócrates pregunta: ● ¿No es verdad que existen cosas bellas en sí mismas y buenas en sí mismas? Sí. ● ¿No decíamos que lo múltiple era visto pero no pensado? Sí. ● ¿No decíamos que las ideas son pensadas pero no vistas? Sí.
Así, se nos presenta que el sol es el mundo visible donde se encuentran: ● Las imágenes que nos acercan a formular una representación no muy clara de las cosas que llamaremos imaginación. ● Las cosas materiales donde ya se puede tener una aproximación más clara; dicha aproximación llamaremos creencia. Mientras que en el bien, que está presente en el mundo inteligible se encuentran: ● Los objetos matemáticos que nos brindan el pensamiento. ● Las ideas que nos brindan y potencian la inteligencia. Capítulo XXI Sócrates-Glaucón Sobre las cuatro operaciones del alma Es preciso entonces que el ser humano se desplace desde el más pequeño conocimiento, hasta el más profundo que sería alcanzando el mundo inteligible. Los 4 modos del alma coinciden con los 4 grados de conocimiento que vimos en la alegoría de la línea. Grados Niveles del alma El primero (y el más elevado) Inteligencia El segundo Pensamiento El tercero Creencia El cuarto Imaginación Conclusión Dura y esforzada vida la de los filósofos quienes deben soportar las calumnias de un pueblo cuando gobiernan. Difíciles son los requisitos que un filósofo debiera tener para gobernar e incluso para ser llamado filósofo. y tomar en consideración todas las disposiciones del alma. Toda la teoría que hemos visto anteriormente, es la antesala para analizar una de las más célebres alegorías que tiene la teoría del conocimiento, ''La alegoría de la caverna''. Esta, no solo ha influido en el campo de la filosofía, sino que también en el ámbito psicológico y pedagógico. Hay que aceptar que también se ha criticado fuertemente la alegoría. En el análisis de libro ''El elogio de la locura'' de Erasmo de Rotterdam, hay una referencia a este mito y encima una crítica. Insisto, el Libro VI es fundamental para comprender la teoría platónica.