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platon locuuuura de resumen extenso
Tipo: Apuntes
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El pensamiento de Platón se enmarca dentro de los siglos V-IV a.C. El siglo V a.C. había comenzado con el enfrentamiento entre griegos y persas (las Guerras Médicas, con las famosas batallas de Maratón 490 a.C. y Salamina, 480 a.C., en las que ganaron los griegos). Finalmente, los persas fueron derrotados y Atenas, gran protagonista en esta lucha, se convirtió en la polis hegemónica de Grecia. Con Pericles, a mediados del siglo V a.C., Atenas vive una época de gran esplendor económico, político y cultural. Múltiples edificios civiles, religiosos…convirtieron a esta ciudad en el auténtico ombligo del mundo. Se levantó la Acrópolis, en la que destaca el Partenón, decorado por Fidias. Los escultores Policleto y Praxíteles diseñaron, en un afán de orden y medida, el canon del ser humano. Esquilo, Sófocles y Eurípides representaron sus tragedias y Aristófanes sus comedias. Por su parte, Herodoto y Tucídides hacían de la historia una ciencia. Pero sobre todo hay que destacar la importancia del desarrollo de la democracia y las nuevas exigencias que ésta impuso para el triunfo en la política (importancia de la retórica para triunfar en la Asamblea y en los tribunales). Aparecen entonces los sofistas , en la segunda mitad del sigo V.a.C., como profesionales de la enseñanza y expertos en disciplinas humanísticas (retórica, política, derecho, moral, etc.). Pero pronto Atenas iba a ver cómo su prepotencia imperialista chocaba con los intereses de Esparta, desencadenándose, finalmente, la guerra del Peloponeso (431- a.C.). Esparta derrotó a Atenas, y le impuso el gobierno oligárquico de los Treinta Tiranos. En este contexto histórico es donde tenemos que situar a Platón. Aristocles, llamado más tarde Platón por lo ancho (platys) de sus hombros, nació probablemente en Atenas, en el año 427 a.C. Sus padres, Aristón y Perictione, pertenecían a la aristocracia ateniense. Cuando tiene veinte años sucede el acontecimiento fundamental de su vida: conoce a Sócrates, lo que le hace abandonar los intentos literarios que había realizado hasta entonces y dirigirse hacia la filosofía. A él permanecerá unido como discípulo hasta la muerte del maestro. Tras la caída del régimen de terror que supuso el gobierno oligárquico de los Treinta Tiranos, entre los que figuraban por cierto dos parientes de Platón, Cármides y Critias, se restaura la democracia pero ésta, dando pruebas de su debilidad y de la existencia de corrientes demagógicas, condena a muerte a Sócrates (399 a.C.). El sentimiento de injusticia y humillación que se derivó de este hecho, además de su procedencia aristocrática, podría explicar el recelo platónico hacia la democracia. Al morir Sócrates, Platón abandona Atenas junto a otros discípulos de Sócrates y se refugia en Megara, donde estaba la escuela socrática fundada por Euclides. Probablemente hizo otros viajes: Egipto, Cirene… luego volvió a Atenas. En Italia meridional se puso en contacto con los pitagóricos (especialmente con el matemático y filósofo Arquitas de Tarento), de los que recibirá numerosas influencias. En Sicilia, dominada entonces por el tirano Dionisio I de Siracusa –llamado “El Viejo”– entra en amistad con Dión, cuñado del tirano, a quien gana para sus ideas políticas y filosóficas. Pero la fastuosa vida en la corte le escandalizó y quizás sus críticas le valieron que Dioniso lo vendiera como esclavo. Rescatado por Anniceris de Cirene, consigue volver a Atenas. Allí, hacia 387 a.C., funda, en un jardín de su ciudad natal, lo que puede considerarse la primera universidad occidental (que sobrevivió hasta el 529 de nuestra era): la Academia
(llamada así porque estaba cerca de un templo dedicado al héroe Academos). En ella se estudiaba Filosofía, pero también Matemáticas o Astronomía; de hecho, a la entrada de la Academia se podía leer la siguiente inscripción: “Nadie entre que no sepa geometría”. El espíritu de las aulas se orientaba hacia el saber especulativo, fomentando el amor desinteresado por la sabiduría. En el 367 muere Dionisio I y le sucede su hijo Dionisio II. El amigo de Platón, Dión, tío de Dionisio II, le invita a que visite de nuevo la isla. Platón acepta, pensando que quizá podrá realizar, al fin, su proyecto: la creación de un Estado gobernado por filósofos, un estado en el que la muerte de Sócrates –“el mejor de los hombres que hemos conocido, el más sabio y el más justo”, últimas palabras del Fedón – sea imposible. Pero Dionisio II no quiere saber nada de esto y se aburre con las charlas de Platón. Dión es acusado de conspiración y enviado al exilio. Platón queda como prisionero en Siracusa y hasta dos años más tarde no puede volver a Atenas. El Platón que regresa ya no es el mismo, está lleno de dudas acerca de sus propias teorías (especialmente la teoría de las ideas) y es cada vez más pesimista. Desencantado, abandona definitivamente la vida pública y dedica su vida a la investigación y docencia en la Academia hasta su muerte en el año 347 a.C. Su sobrino, Espeusipo, le sucederá al frente de la Academia. Influencias filosóficas: en la filosofía platónica están presentes muchas de las ideas de los filósofos presocráticos. En el problema del conocimiento llega a una salida conciliatoria entre Parménides y Heráclito. El mundo inteligible está compuesto de ideas que tienen las características del ser de Parménides (cada idea es única, eterna e inmutable), mientras que el mundo sensible es un mundo fugaz, dominado por el continuo cambio (Heráclito). En la cosmología platónica, con la intervención del Demiurgo o inteligencia ordenadora, aparece la influencia del Nous de Anaxágoras. Asimismo, la influencia del atomismo de Demócrito y Leucipo se aprecia en su concepción de la materia, eternamente agitada por movimientos desordenados. Por otra parte, la ontología y la antropología de Platón están llenas de pitagorismo y orfismo. Así, son propias de estas sectas filosófico-religiosas las ideas sobre la existencia de dos mundos, el uno perfecto y el otro imperfecto; la inmortalidad del alma y su pertenencia al primero; el castigo que padece en la cárcel del cuerpo y la necesidad que tiene de purificarse por medio de la virtud, para volver al mundo de donde proviene y donde era feliz (si no quiere verse metida en el ciclo de las reencarnaciones). Pero no puede entenderse la filosofía de Platón sin atender a la gran influencia de Sócrates. Según Aristóteles, los conceptos universales de Sócrates (por ejemplo la idea de justicia), son el origen de la teoría de las ideas. Platón llamó ideas a estos conceptos universales y las consideró –cosa que Sócrates no hizo– realidades subsistentes en sí. Además, Platón compartió con el maestro su rechazo frontal al escepticismo y al relativismo de los sofistas, para los cuales no era posible un conocimiento absoluto o universalmente válido de las cuestiones morales, la justicia, el bien. Platón pensaba que aceptar esto implicaba la destrucción de los fundamentos del saber y de la moralidad. Su filosofía, por el contrario, es una búsqueda constante de un conocimiento infalible y absoluto, no solo en el campo de la moral sino en el del saber en general. OBRAS Mientras que de los presocráticos nos quedan muy pocos fragmentos, de Platón conservamos probablemente todo lo que escribió. El género que Platón eligió para su obra fue el diálogo , porque éste permitía reflejar mejor que ningún otro estilo el modo de filosofar
- La República o Politeía : es un diálogo muy amplio en el que Platón describe el Estado ideal y donde aparecen todos los temas principales del filósofo.
4. Últimos diálogos (369-347 a.C.) Son diálogos muy críticos, el estilo es muy difícil y seco y los problemas lógicos ocupan cada vez más espacio. - Parménides : Platón hace una autocrítica de la teoría de las ideas puesta en boca de Parménides.
Una fase de reorganización dialéctica (diálogos posteriores: Sofista y Timeo ) donde se trata de dar solución a los problemas señalados. Las ideas (del griego, eidos ) no son para Platón simples conceptos mentales, como podríamos pensar hoy: son objetivas, poseen una existencia independiente respecto a nuestro pensamiento. Por ejemplo, existen multitud de cosas sensibles bellas, pero la idea de belleza no es el concepto que yo extraigo a partir de esas cosas bellas, sino que dicha idea existe en sí, con independencia de mi pensamiento y también con independencia respecto a los objetos bellos. También los matemáticos, cuando operan sobre el cuadrado piensan en el cuadrado en sí, en la forma perfecta del cuadrado separada de los objetos sensibles cuadrados, que se limitan a aproximarse a ella. Las ideas son, en definitiva, la realidad misma y serán objeto de la ciencia (episteme) al ser necesarias, universales e inmutables. Esto implica que, según Platón, existen dos mundos: el mundo sensible o material de las cosas particulares, que es el que captamos por medio de los sentidos y el mundo inteligible e inmaterial de las ideas (Ideas = Formas = Esencias), captado por la razón. Pues bien, de los dos mundos, el propiamente mundo real es el mundo de las Ideas: el mundo sensible, que parece a muchos la única y verdadera realidad, no es más que apariencia de realidad, es decir, realidad de un grado muy inferior y que únicamente es en la medida en que participa del mundo ideal, inteligible. a) Características de las cosas (mundo sensible): Múltiples: el mundo sensible se caracteriza por la pluralidad de cosas existentes. Particulares: cada cosa es lo que es y no otra cosa. Cambiantes: todo en el mundo sensible está sujeto al cambio, al devenir, nada en él es permanente, estático. Espaciales y temporales: todo lo que captamos por los sentidos ocupa un lugar en el espacio y además está sujeto a la ley del nacer-perecer. Dependientes: el mundo sensible no tiene nada que subsista por sí mismo, de ahí que entre sus seres existan relaciones de dependencia mutuas. Complejas y divisibles: en el mundo de los sentidos reina la complejidad tanto en el mundo en su totalidad como en los seres que lo componen. Así, no encontramos nunca un ser que sea pura y exclusivamente una cosa. Por ejemplo, no hay nada que pueda resultar a los sentidos absoluta y únicamente bello, bueno, valeroso o justo sino que en todo hay mezclas e imperfecciones. Son copias imperfectas de las ideas y se captan con los sentidos. b) Características de las ideas (mundo inteligible): Únicas: sólo hay una idea de cada cosa. Aunque existan muchos hombres, todos proceden de la idea de hombre. Universales: incluyen todos los objetos que pertenecen a un mismo tipo de cosas, el especificado en su idea (la idea de triángulo incluye todos los triángulos Inmutables: las ideas no se encuentran bajo la ley del devenir, permanecen inmutables, sin sufrir cambio alguno. Por ello se las puede definir y conocer con precisión. Aunque cada hombre cambie a lo largo de su vida, la idea de hombre es siempre la misma, no crece, ni cambia, ni muere.
Platón en su etapa crítica y especialmente en el Parménides , revisó y criticó ciertos aspectos de su teoría de las Ideas (número y naturaleza de las ideas, relación entre ellas y las cosas sensibles, etc.) Ciertamente, si la teoría en lo fundamental no cambió, alguno de los problemas que planteó no iban a quedar claros nunca. Por eso, muy pronto, entre sus mismos discípulos, surgirían voces que se opondrían a ella, como es caso conocido de Aristóteles. Así, Platón admite que el concepto de participación no explica bien la relación que existe entre las Ideas y las cosas, porque si la idea es “participada” por las cosas, entonces pierde su unidad y separación. Por eso, a partir del Parménides , Platón opta por el concepto de imitación. Además, Platón decía que las Ideas no son conceptos subjetivos sino realidades existentes fuera e independientemente de nuestro pensamiento y del mundo sensible. También habló de “lugar celeste” o “mundo de arriba” al referirse a ellas y por eso a veces se le ha malinterpretado. Pero es que para hablar de ellas no tenía más remedio que acudir a un lenguaje poético y místico: decir que las ideas se encuentran en un lugar celeste o arriba es hablar metafóricamente: las ideas no están en ningún lugar. Son inespaciales e intemporales. 1.2. La cosmología platónica Platón explica el origen del universo en el Timeo. A la hora explicar la formación del mundo sensible, Platón se sirve de elementos tomados de los pitagóricos, de Empédocles, de los atomistas y de Anaxágoras, aunque la teoría de las ideas sigue siendo la principal clave explicativa. El último gran sistema cosmológico en el periodo presocrático fue el atomismo mecanicista, propuesto por Leucipo y Demócrito. Aunque Epicuro lo adoptó más tarde, en el periodo helenístico, los grandes filósofos griegos, Platón y Aristóteles, lo rechazaron enérgicamente por las consecuencias que acarreaba: -Porque las colisiones e infinitas combinaciones posibles de infinitos átomos moviéndose en el vacío hacía imposible el conocimiento de la naturaleza. -Porque implicaba aceptar que el universo es fruto azaroso de tales colisiones y combinaciones, resultando así que el cosmos, el orden, proviene del desorden. Platón rechaza esto de forma radical: el orden solo puede provenir de una inteligencia ordenadora o demiurgo , que construye el mundo a partir de una materia preexisten según el modelo de las Ideas eternas. Tenemos así tres elementos: -El modelo eterno (mundo de las ideas) -El demiurgo : inteligencia ordenadora y causa activa (influencia del Nous de Anaxágoras)
cosmológica, es presentado como un sabio pitagórico). Ordenados y mezclados, estos elementos dieron lugar a las sustancias que conocemos en el mundo sensible. Uno de los puntos más debatidos en el Timeo es el de la naturaleza del demiurgo. Es difícil decidir si ha de entenderse literalmente como un dios que realmente actúa sobre la materia tomando como modelo de ordenación las ideas, o si su intervención ha de interpretarse alegóricamente, en cuyo caso estaríamos ante una manera mítica de expresar la acción configuradora de las ideas sobre la materia. En cualquier caso, este libro tuvo una gran influencia durante siglos, y muy especialmente en los pensadores cristianos, que veían una notable semejanza entre la explicación platónica del origen del universo por obra del demiurgo y la explicación cristiana de la creación por obra de dios. Hay sin embargo una diferencia fundamental: el demiurgo platónico no crea, no produce el mundo “de la nada”, sino que actúa sobre una materia que él no ha hecho. El demiurgo es ordenador, no creador. 1.3. La teoría del conocimiento. Dijimos anteriormente, que de los dos mundos, el más real, el verdadero es el mundo de las Ideas mientras que el mundo sensible es sólo mera apariencia. Esta distinción es fundamental para el problema del conocimiento ya que Platón va a establecer los grados de conocimiento en relación con los grados del ser o realidad. a) Tipos o grados de conocimiento. Para Platón hay dos formas de conocimiento: el saber o ciencia (episteme) y la opinión (doxa), con características distintas y contrapuestas: Una opinión puede ser errónea (es posible opinar acerca de algo y equivocarse), hay opiniones falsas, mientras que, por su propia naturaleza, el saber excluye la posibilidad de error (no se puede saber algo y estar equivocado). Las opiniones son inestables, fáciles de cambiar, mientras que el saber es estable y firme. Ello se debe a que el saber se basa en razones mientras que las opiniones carecen de fundamento sólido. Además, según Platón, ambos conocimientos también se refieren a objetos distintos: sólo puede haber auténtico conocimiento (episteme) del mundo de las ideas (o mundo inteligible) por ser éste eterno e inmutable. Sin embargo, la doxa tiene por objeto el mundo físico, sensible, ya que en este mundo imperfecto todo está sometido al devenir y al cambio. Platón busca un objeto adecuado para un saber verdadero y absoluto y no sólo en su estudio del conocimiento, sino también en otros ámbitos como en el político: en efecto, los retóricos y los sofistas se mueven en el nivel de la opinión y no en el nivel del auténtico saber. Este saber es la ciencia y su objeto son las ideas. Los diálogos en los que aparece el tema del conocimiento son: Protágoras, Menón, Fedón, La República, El banquete y Teeteto, aunque es en La República donde encontramos la exposición más desarrollada del conocimiento. Ahora bien, tampoco en ella la teoría es
Al final del libro VI de La República , Platón describe los grados de conocimiento en relación con los grados de lo real, representándolos sobre una línea cortada en fragmentos (esto es lo que tradicionalmente se ha conocido como “metáfora de la línea”). Los grados de conocimiento siguen una escala ascendente que culmina con el conocimiento de la idea del Bien.
-La episteme, la ciencia, que es un conocimiento que sólo obtenemos por la razón , será el saber verdadero, que atraviesa las apariencias y llega al verdadero ser, a lo permanente, a la esencia de las cosas (a las Ideas): se trata de un saber eterno, absoluto, universal y exento de toda duda y error. El mundo visible se divide en dos grados de realidad: -Imágenes : es el nivel más bajo de la realidad. El segmento AB acoge las imágenes, las sombras de las cosas reales. Representa el reino de la apariencia. El conocimiento de estas imágenes y sombras corresponde a la imaginación. Este es un conocimiento engañoso, no fiable: es el grado ínfimo del conocimiento. -Cosas : el segmento BC corresponde a los objetos materiales sensibles (animales, plantas, cosas). Las cosas son imágenes o copias de las ideas. Pues bien, las imágenes o sombras (que son la realidad más baja) son a su vez copias de las cosas sensibles. El conocimiento que tiene por objeto a las cosas es la creencia. Este es un conocimiento por medio de los sentidos y que corresponde a la Física que, precisamente por ser sensible, no es una auténtica ciencia. El mundo inteligible también se divide en dos grados de realidad:
- Objetos matemáticos : los objetos matemáticos (objetos no sensibles sino inteligibles), se conocen mediante la razón discursiva o dianoia. - Ideas : las ideas son la realidad más alta. El conocimiento de las ideas, que será el conocimiento más elevado, es la noesis (inteligencia intuitiva o dialéctica). Platón diferencia muy bien el conocimiento matemático del dialéctico. Las matemáticas parten de hipótesis y deducen de ella conclusiones, ayudándose de imágenes visibles (dibujos de figuras geométricas). En cambio, en la dialéctica, las hipótesis son sólo peldaños para llegar a un principio no hipotético y para ello no recurre en absoluto a imágenes. En dialéctica por tanto se va pasando de idea en idea ascendiendo hasta la idea Suprema, que es la idea de Bien, primer principio, cúspide de toda realidad, cuyo conocimiento hace verdaderamente inteligibles las demás ideas. Platón piensa que el estudio de las matemáticas es muy beneficioso porque “dan un fuerte impulso hacia la región superior”, y nos acostumbra a contemplar los objetos inteligibles. Sin embargo, la ciencia perfecta será la dialéctica. Por dialéctica se entiende el proceso del conocimiento que nos lleva de los objetos sensibles a las ideas o esencias de las cosas, de la doxa a la ciencia. Dicho de otra manera, la dialéctica va desde el conocimiento más bajo o imaginación, al conocimiento auténtico o noesis, mediante el que se da la intelección de la idea de Bien. El proceso dialéctico tiene una doble dirección: - Ascendente : de lo individual a lo universal, hasta llegar al principio del que dependen todas las hipótesis, el Bien, realidad que no necesita de ninguna otra para existir sino que es ella la causa de la existencia de las demás realidades. Sólo el filósofo, el verdadero sabio, está capacitado para emprender este camino. Éste debe pasar de la ignorancia, que es el conocimiento sensible, al saber, que es el conocimiento racional. No puede quedarse en las apariencias, sino que tiene que alcanzar la verdad eterna e inmutable de lo que está oculto para los sentidos. - Descendente : de lo universal a lo particular e individual. Una vez contemplado el Bien, se extraen las consecuencias de ese principio para poder vivir de manera justa. Sólo los que han contemplado la idea de Bien son capaces, después, de organizar correctamente su vida y la de los demás.
En obras posteriores, la dialéctica se concebirá de otra forma más modesta, que servirá fundamentalmente para señalar las relaciones de afinidad o diferenciación que se dan entre las ideas. La metáfora de la línea tiene estos aspectos:
En el Fedro , Platón compara el alma con un carro alado tirado por dos caballos, uno bueno y otro malo, y conducidos por un auriga. El caballo bueno sería el alma agresiva, que nos transmite la energía y el entusiasmo vital; el caballo malo representa el alma apetitiva. El auriga equivale al elemento racional de nuestra alma, encargado de refrenar los apetitos y de gobernar a la persona. En el Fedón , Platón se esfuerza en demostrar la inmortalidad del alma empleando para ello distintos argumentos (aunque él mismo reconoce que sus argumentos no son sino probables y no disipan todas las dudas). Para hablarnos del alma recurre muchas veces a los mitos: mito de la caída y ascensión del alma ( Fedro ), mito de Er ( La República ). Según éste último, el destino futuro de las almas depende de su libre elección. En efecto, cada alma elige en qué cuerpo encarnarse en las sucesivas transmigraciones –desde el filósofo que representa la máxima virtud hasta el tirano, que representa la mínima–, con lo que somos nosotros realmente los que elegimos nuestro destino. Lo importante es que la razón domine lo irracional, las pasiones y los deseos, para que pueda, en sucesivas reencarnaciones, llegar a la contemplación de la verdad y así salir del ciclo. 2.2. La ética platónica Hemos visto que Platón divide el alma en tres partes. Pues bien, a cada parte del alma le va a corresponder una virtud: el alma racional se caracteriza por la sabiduría o prudencia , el alma agresiva por la fortaleza o el valor ; por su parte, la virtud del alma apetitiva será la templanza , es decir, el dominio de los placeres y apetitos. La suprema virtud será para Platón la justicia. Ésta la entiende como armonía entre las partes del alma, que surge cuando cada parte hace lo que le es propio y se someten al dominio de la racionalidad. Esto significa que la parte racional debe guiar tanto a la parte agresiva como a la apetitiva. Ser virtuoso es, en este sentido, ser capaz de controlarse, de no dejarse arrastrar por el cuerpo. Un hombre justo será aquel que disfruta de armonía interior, de equilibrio y organización de los distintos elementos de su carácter. En La República Platón dice que mediante una vida virtuosa podemos acceder al Sumo Bien y por tanto a la suprema felicidad. Le ética personal y la social corren paralelas en Platón. Quien es capaz de ordenar con justicia sus pasiones, será capaz de comportarse justamente en la sociedad. 2.3. La política de Platón. Platón fue fundamentalmente un pensador político. Muchos autores piensan, incluso, que todas sus demás doctrinas (teoría de las ideas, etc.), están subordinadas a su teoría política. Varias veces en su vida le surgió la posibilidad de poner en práctica sus ideas políticas, pero en todas ellas fracasó. El proyecto político de Platón se encuentra sobre todo en La República. En este libro nos describe una ciudad ideal: se trata de una utopía que Platón consideró realizable. En el estado platónico, la característica más notoria es la división del trabajo , es decir, es un estado en el que cada uno de sus miembros está especializado en una tarea concreta (habrá músicos, artesanos, rapsodas, marineros, labradores...). Esta especialización se basa en que cada uno tiene unas capacidades naturales distintas: así los hombres menos capacitados, en los que predomina el deseo más que la razón, deberían ser artesanos– labradores y dedicarse de lleno a todo lo concerniente al aspecto material de la vida (agricultura, industria, comercio, etc.); los hombres en los que predomine el sentido del honor y el valor deberán ser guardianes (guerreros ) y su función será defender el estado; por
último, los mejores, aquellos en que predomina la razón, deberán ser los gobernantes , cuya función es dirigir el estado, no en beneficio propio sino en el de la ciudad. El estado platónico será a imagen y semejanza del alma humana: está dividida en tres clases sociales al igual que son tres los elementos que constituyen al hombre desde el punto de vista psicológico. La sociedad es, por tanto, reflejo del hombre mismo. Así, cada clase social se corresponde con una parte del alma (y con una virtud específica): los artesanos- labradores, en los que predomina la concupiscencia, deben practicar la virtud de la templanza y la moderación; los guardianes, en los que predomina el alma irascible, deben practicar la virtud de la valentía y la fortaleza y, por último, los filósofos, en los que destaca la racionalidad, deberán practicar la virtud de la sabiduría y la prudencia. Partes del alma Clases sociales Virtudes Racional Gobernantes-filósofos Prudencia (sabiduría) (nous, logos) (archantes) (phrónesis, sophía) Agresiva Guardianes (guerreros) Fortaleza (valor) (thymós) (andreía) Apetitiva Artesanos y labradores Templanza (epithymía) (sophrosyne) Armonía entre las Armonía entre las Justicia partes del alma clases sociales (diakaiosyne) La justicia social (que es el objetivo máximo al que tiene que aspirar el Estado perfecto) consiste en la armonía entre las tres clases, es decir, en que cada uno ocupe la clase que por sus cualidades le corresponde sin inmiscuirse en las demás y en que las clases inferiores estén subordinadas a la de los gobernantes. La ciudad ideal tiene un marcado carácter ético: la ciudad tiene que ser una ciudad justa y para ello es necesario a su vez que los ciudadanos sean virtuosos. Y viceversa, los ciudadanos sólo pueden ser justos en el seno de una sociedad justa. Ética y política están, de
En la utopía política de Platón, los gobernantes serán los filósofos : “No acabarán los males para el ser humano hasta que llegue la raza de los puros y auténticos filósofos al poder (...)” (Carta VII) Los filósofos son los únicos que conocen el Bien supremo, culminación del saber teórico (porque permite la captación del orden y de la estructura de todo lo real), pero también del saber práctico, porque el conocimiento del Bien implica el conocimiento de la verdadera justicia. Por tanto, si el poder fuera puesto en manos de los filósofos (que no necesitan leyes para gobernar ya que su saber les permitirá adoptar en cada caso las disposiciones más adecuadas), cesaría el gobierno de los incompetentes y se habría dado el primer paso serio hacia la edificación de una sociedad justa. (Este convencimiento de Platón se basa, por otra parte, en una discutible identificación del saber teórico y el saber práctico).
inicia un penoso ascenso por la caverna, viendo los objetos que producen las sombras, la hoguera que las proyecta, etc., hasta que abandona la caverna y sale a la luz. Al principio se trata de una experiencia dolorosa y el recién liberado se siente cegado por la claridad del día. Luego va siendo capaz de mirar las sombras, las imágenes reflejadas en el agua, luego las cosas mismas, luego, en la noche, la luna y las estrellas. Finalmente es capaz de mirar incluso al mismo Sol, fuente de toda luz. En este mito, que ha tenido interpretaciones diversas, Platón expone:
- Tiranía : surge cuando, ante la situación de desorden provocada por la democracia, se apodera del mando el más audaz y violento, que suprime la libertad e impone el orden por la fuerza. Es la peor forma de gobierno, la más injusta, puesto que el tirano, hombre inmoral, domina la sociedad guiado por la fuerza de sus pasiones. 3. ACTUALIDAD DE PLATÓN La influencia de Platón en la historia de la filosofía ha sido enorme y constante. Su Academia, germen de la futura universidad, mantuvo su actividad durante ocho siglos y su enseñanza fue recogida por el cristianismo e impregnó en profundidad toda la cultura europea. Muchas son las aportaciones valiosas de Platón: su teoría del conocimiento, en la que afirma que debemos y podemos alcanzar un conocimiento científico de carácter verdadero y universal, por encima de las opiniones particulares o su descripción sistemática de la psicología humana en la que destaca la idea de que el ser humano será mejor si utiliza la razón. Por otra parte, los aspectos más criticados de su teoría han sido: su rechazo al mundo sensible (Nietzsche), su dualismo antropológico, que destroza la concepción unitaria del hombre al abrir un abismo entre cuerpo y alma y su política. En efecto, Karl Popper califica de totalitario el proyecto político de Platón, pues divide estrictamente la sociedad en clases, defiende una censura las actividades intelectuales y propugna una propaganda que unifica la forma de pensar de los ciudadanos. Hay, sin embargo, un mensaje valioso en la teoría política de Platón: el gobernante ha de servir a la sociedad y no debe buscar su propio interés. También destacaríamos la importancia que el autor le dio a la educación , clave para erradicar el mal en la personas y en la sociedad.