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Orientación Universidad
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practica jacobs, Ejercicios de Psicología

Asignatura: Percepción y Atención, Profesor: David Jacobs, Carrera: Psicología, Universidad: UAM

Tipo: Ejercicios

2013/2014

Subido el 07/10/2014

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PRÁCTICA 5 AMBIGÚUÚEDAD PERCEPTUAL Y RECONOCIMIENTO VISUAL MEDIANTE MARCOS DE REFERENCIA ANTONIO CRESPO LEÓN FUENCISLA GARCÍA MORENO Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) L INTRODUCCIÓN Junto con las ilusiones visuales y las figuras imposibles, uno de los fenómenos que más poderosamente captan la atención del observador en percepción, por lo que tienen de estético y sorprendente, son las figuras ambiguas. Denominamos “figuras ambi- 'guas” a aquellos estímulos físicos que generan más de un percepto o experiencia feno- 'ménica permaneciendo constante su estructura geométrica. Uno de los ejemplos más populares en psicología de la percepción es la conocida figura reversible de la copa y los rostros de Rubin (figura 5.1). La explicación que este investigador de la Gestalt pro- porcionó a este fenómeno fue en términos de reversibilidad y segregación figura-fondo, de tal manera que la percepción de los rostros o de la copa es debida a que las áreas de ambas configuraciones son igualmente poderosas para erigirse como figura sobre un fondo, ocasionándose así reversibilidad en la forma. Ficura 5.1. Reversibilidad en la percepción de la forma: la copa y los rostros de Rubin. 67 La moderna psicología científica ha recurrido al uso de estímulos mucho más sil plificados (y con propiedades geométricas bien definidas) con objeto de estudiar €: rimentalmente este tipo de fenómenos de ambigúedad. Por ejemplo, una clase de mulos con ambigiledad en la forma son los cuadrados-rombos. Mach (1914) ob: cómo un simple cuadrado rotado 45” generaba un percepto diferente y se percibía un rombo (figura 5.2.2). Asimismo demostró cómo es posible distorsionar la perce; generando configuraciones estimulares mediante el alineamiento de cuadrados o bos: en 5.2.b una sucesión de figuras que geométricamente son cuadrados al alin por el eje diagonal se tiende a percibir como una configuración de rombos. A la in sa, en 5.2.c una sucesión de figuras que geométricamente son rombos se perciben como cuadrados al alinearse por las bases o lados. > $ (a) (b) (c) FiGura 5,2. Ambigiiedad cuadrado-rombo de E. Mach (1914). De forma similar a los fenómenos de ambigiedad en la forma, resulta posible des=: cubrir figuras con ambigiiedad en la orientación. Una de ellas es el triángulo equiláte= ro. Se dice que un triángulo equilátero es una figura orientacionalmente ambigua por= que puede percibirse apuntando en cualquiera de las tres direcciones indicadas por sus: vértices. Por ejemplo, si imaginamos el triángulo de la figura 5.3.4 inserto en una supuesta esfera de reloj, éste puede percibirse apuntando hacia la 1h, hacia las 5h y hacia las 9h. Algo análogo ocurre con el triángulo de 5.3.b, que puede percibirse hacia las 3h, las 7h ó las 11h. Estos fenómenos de ambigtiedad orientacional en triángulos fueron puestos de manifiesto originalmente por Attneave (1968), quien además obser- vó otros efectos curiosos que podían ocurrir durante su percepción. El primer efecto es el de “multiestabilidad”: un triángulo puede percibirse en cualquiera de las tres direcciones indicadas por sus vértices, sin embargo solamente una de ellas será dominante sobre las otras en un momento determinado; bajo condi- ciones de visión prolongadas podemos comprobar cómo el apuntamiento cambia alternativamente de una dirección a otra. Por ejemplo, si observamos detenidamente la configuración aleatoria de triángulos presentados en 5.3.c percibiremos todo el con- junto apuntando hacia la misma dirección; además, si persistimos en su observación y no retiramos la vista, veremos cómo el apuntamiento percibido va cambiando progre= sivamente hacia direcciones alternativas. 68 IL FUNDAMENTACIÓN Los psicólogos hemos utilizado estímulos ambiguos como los aquí descritos objeto de estudiar el proceso que se pone en marcha durante el reconocimiento vi de la forma y orientación de los objetos. Aunque son varias las explicaciones das para dar cuenta del reconocimiento visual (véase las revisiones clásicas de 1984; Humphreys y Bruce, 1989; Humphreys y Quinlan, 1987), una de las hipótesis más está acaparando la atención de los investigadores es la de los “marcos de reft cia perceptuales”. Un marco de referencia perceptual (MRP) es un constructo manejado para car el reconocimiento visual de objetos. El MRP debe ser entendido, de forma an a lo que sucede en geometría, como un sistema de ejes de coordenadas que posil una descripción estable de las propiedades de los estímulos con independencia de la transformaciones a las que éstos sean sometidos (Humphreys, 1983; Palmer, 1 1989; Rock, 1990). E $7 Y. E Y E (a) (e) Ficura 5.4. Explicación de los efectos de ambigiledad en términos de Marcos de Referencia Perceptuales (MRP). 70 Por ejemplo, en la figura 5.4.a la letra A mayúscula sigue percibiéndose como tal a pesar de ser transformada en el plano 120”, pues como se observa el sistema de ejes o MRP utilizado por el sistema visual para la descripción de la forma sufre una transfor- mación de igual magnitud. Esta hipótesis de los MRP también explica satisfactoriamente los fenómenos de ambigiiedad perceptual anteriormente descritos (cuadrado-rombo o triángulos mul- tiestables). Se argumenta que estos efectos de ambigiiedad son debidos a que el mismo estímulo físico dispone de varios marcos de referencia alternativos que pue- den utilizarse para describir la figura. Por ejemplo, la ambigiiedad cuadrado-rombo (figura 5.4.b) se debe a que la figura geométrica dispone de dos MRP alternativos que generan perceptos diferentes; por efecto de la gravedad, el marco coincidente con la vertical será preponderante frente a posibles marcos oblicuos. En consecuencia, la percepción de un cuadrado se origina porque nuestro sistema visual ha seleccionado un marco diferente al que se selecciona cuando se transforma el estímulo 45" y se per- cibe un rombo. Similarmente la ambigúedad orientacional en triángulos equiláteros es debida a que estas figuras disponen de tres marcos alternativos (figura 5,4,c); dependiendo del marco seleccionado por el sistema visual los percibiremos apuntando en una de las tres direc- ciones posibles. Los efectos que se producen mediante el alineamiento configuracional también son explicados por los mismos principios. En 5.4.d la configuración de rombos dispone ahora de un único eje o MRP global que describe el percepto como una secuencia de cuadrados (lo contrario sucede con la configuración de cuadrados alineados que se per- ciben como una secuencia de rombos). También se aprecia en 5.4.2 cómo los efectos de sesgo que se obtienen mediante el alineamiento por el eje y por la base en triángulos no son sino descripciones que el sis- tema visual utiliza seleccionando un único eje o MRP global que anula a los marcos más locales de cada triángulo, haciendo que se perciban los triángulos en una dirección con- sistente con el marco. La teoría de la simetría en la selección del marco. Por consiguiente, si reconocer un objeto se reduce a seleccionar un sistema de ejes o MRP estrechamente vinculado a la geometría del estímulo, resulta lógico que la investigación en este campo se haya centrado en descubrir las propiedades geométricas de las figuras que el sistema visual utiliza en dicha selección, a partir de las cuales se describe su forma u orientación. Si el lector vuelve a nuestras figuras ambiguas y las analiza detenidamente en tér- minos de MRP, advertirá que el eje de simetría bilateral es el factor geométrico utiliza- do para establecer el marco. Este hecho no se le ha escapado a los investigadores y de esta forma, la “teoría de la simetría” se ha convertido así uno de los modelos explica- tivos que más poderosamente ha llamado la atención de los investigadores. Los postu- lados formales de esta teoría fueron propuestos por Palmer (1985) y, para los propósi- tos de esta práctica, se reducen a los cuatro siguientes: m realidad todo el conjunto estimular se reduce a la utilización de dos únicos triángulos físi- cos (1h, 5h, 9h vs. 3h, 7h, 11h) que ocasionan seis direcciones de apuntamiento distintas. El alumno-experimentador dibujará sobre tarjetas los dieciocho estímulos (uno en cada tarjeta), asegurándose de la perfecta ubicación en el centro de la misma para evi- tar posibles distorsiones en la orientación percibida. La tarea de dibujo se ve facilitada utilizando plantillas de delineación con triángulos equiláteros que pueden adquirirse en papelerías; utilice un tamaño de lado de unos 8mm. aproximadamente. Una vez dibujados los triángulos, el alumno-experimentador habrá creado una bara- ja de 18 estímulos que identificará en el reverso de la tarjeta escribiendo con lapicero muy suave las siguientes claves: El, E3, ES... (eje 1, eje 3, eje 5...), B1, B3, B5...(base 1, base 3, base 5...), CL, (3, C5... (control 1, control 3, control 5...). Ello es necesario para saber en todo momento qué estímulo se presenta cuando sean aleatorizados. Sujetos Seleccionar una muestra de al menos 15 sujetos experimentalmente ingenuos que no padezcan problemas de visión, o que la tengan corregida mediante gafas o lentes de contacto. Procedimiento La tarea que van a realizar los sujetos es muy sencilla. Se les facilitará el mazo de 18 tarjetas con una tarjeta en blanco en la parte superior con objeto de que no perciban el primer estímulo. Cuando el experimentador lo indique, el sujeto retira la tarjeta en blanco y, una tras otra, dirá en voz alta la primera dirección en la que vea apuntar los triángulos, indicando la hora hacia la que supuestamente marcarían (1h, 3h, 5h, 7h, 9h, 11h), teniendo en cuenta que en los alineamientos por el eje y por la base el sujeto debe indicar la primera dirección en la que percibe apuntando el triángulo central. Si para un determinado estímulo el sujeto dice una dirección que no corresponde con cualquiera de las tres posibles, se le tendrán que recordar de nuevo las instrucciones. Con objeto de evitar posibles efectos de sesgo, el orden de presentación de tarjetas deberá alatorizarse para cada sujeto, Para cada uno de los quince sujetos se utilizará una hoja de registro de respuestas que puede ser similar a la mostrada en el Ánexo IL En ella aparecen cuatro bloques de ensayos correspondientes a la secuencia de tarjetas ale- atorizadas que se suministran al sujeto. El bloque 1 consiste en pasar el mazo de tarje- tas en orden normal, el bloque 2 en orden inverso, el bloque 3 de nueyo normal, y por último el bloque 4 en orden inverso. Ante cada estímulo, el experimentador puntuará con “1” cuando la respuesta del sujeto coincida con la dirección de apuntamiento definida en el estímulo y con “0” cuando coincida con las otras dos direcciones alternativas. Por ejemplo, ante el estímu- lo B7 (alineado por la base 7) se puntúa con | cuando el sujeto diga “hacia las 7” y con 0 cuando mencione “hacia las 11 0 hacia las 3”. Si el sujeto menciona otra “hora” dife- rente, debe detenerse el experimento y explicarle de nuevo las instrucciones. 73 Instrucciones Al inicio del experimento debe facilitarle al sujeto las siguientes instrucciones: En primer lugar explique al sujeto que está interesado en estudiar cómo las personas perciben la orientación de figuras. Seguidamente explíqueles el fenómeno de multies- tabilidad orientacional presente en triángulos; en este sentido es interesante dibujar en una tarjeta de muestra un único triángulo del tipo (1h-5h-9h) y en otra tarjeta otro del tipo (3h-7h-11h) y explicar el fenómeno sobre ellas. Explique pausadamente al sujeto que un triángulo puede percibirse apuntando en tres direcciones posibles, pero sola- mente una de ellas va a ser percibida en un momento determinado: si se imagina inser- to en una esfera de reloj el triángulo apuntaría hacia la 1h, las 5h o las 9h. (en una de las tarjetas), y hacia las 3h, las 7h y las 11h (en otra de las tarjetas). Asegúrese de que el sujeto comprende plenamente el fenómeno realizando pequeños ensayos en los que Ud. como experimentador indica una de las tres orientaciones posibles con la punta de un lapicero y el sujeto contesta la supuesta hora hacia la que señala. El sujeto debe ser capaz de discriminar perfectamente entre la 1h, las 3h, las Sh, las 7h, las 9h y las 11h. Indíquele acto seguido que en las tarjetas puede aparecer el triángulo aislado o rode- ado de otros triángulos (elabore algunas otras tarjetas de muestra con ejemplos de con- figuraciones de triángulos alineadas por el eje y por la base). Recuerde al sujeto que en el caso de triángulos de control debe nombrar la primera dirección de apuntamiento que perciba; en el caso de configuraciones debe nombrar la primera dirección en la que vea apuntando el sriángulo central, Finalmente, entregue la baraja aleatorizada al sujeto y comience la tarea experimen- tal propiamente dicha. Realice los cuatro bloques (orden normal, inverso, normal e inverso) y una vez finalizados agradezca al sujeto su participación. El diseño es un diseño factorial 3x6 de medidas repetidas con los siguientes factores: Alineamiento (eje, base, control) x Dirección de Apuntamiento (Vh, 3h, 5h, 7h, 9h, 11h). 3.3. RESULTADOS Con vistas al análisis de resultados trabajaremos solamente con los tres últimos blo- ques de estímulos de cada sujeto; el primer bloque lo vamos a considerar como prácti- ca y por tanto lo descartamos del análisis. Al manejar solamente los tres últimos bloques, cada sujeto nos va a proporcionar tres registros diferentes para cada uno de los dieciocho estímulos; si se han utilizado 15 sujetos, ello supone un total de 45 registros para cada uno de los dieciocho estímulos. Como sabemos cada uno de estos registros está constituido por | ó 0. Trabajaremos con proporciones de respuesta que expresaremos en forma de porcen- tajes: para cada estímulo estimar la proporción de percibirse señalando hacia la direc- ción de apuntamiento definida; ello se reduce a sumar los | y dividir la cantidad obte- nida entre 45; por ejemplo, si el estímulo E9 ha obtenido cuarenta “unos” (y cinco “ceros”) la proporción de percibirse apuntando hacia la dirección de sesgo (9h) es 0.888. Expresado en porcentajes equivale al 88.88%. 74 IV. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ATTNEAVE, F. (1968). Triangles as ambiguous figures. American Journal of Psychology. 81, 447-453. CRESPO LEÓN, A. (1993). Ejes en el reconocimiento visual: alargamiento y simetría en la selección del marco. Revista de Psicología General y Aplicada, 46, 257-266. CRESPO LEÓN, A. (1994). Marcos de referencia perceptuales: simetría y compatibilidad de respuesta. Estudios de Psicología, 51, 43-57. CresPO LEÓN, A., Fernández Trespalacios, J. L., y Rivero, M. P. (1994). Efectos de la proximidad del contexto sobre la percepción de triángulos ambiguos. Revista de Psicología General y Aplicada, 47, 397-408. HUMPHREYs, G. W. (1983). Reference frames and sahpe perception. Cognitive Psycho- logy, 15, 151-196. HUMPHREYs, G. W., y Bruce, V, (1989). Visual cognition: Computational, experimen- tal, and neuropsychological perspectives. Hillsdale, NJ: LEA. HUMPHREYs, G. W., y QUINLAN, P. T. (1987). Normal and pathological processes in visual object constaney. en G. W. Humphreys, y M. L Riddoch (Eds.), Visual object processing: A cognitive neuropsychological approach (pp. 43-105). Hills dale, NJ: LEA. Jáñez, L. (1983). Stimulus control of visual reference frame orientation: Quantiative theory. Informes de Psicología, 133-147, Mach, E. (1914). The analysis of sensations. Chicago: Open Court, PALMER, S. E. (1980). What makes triangles point: Local and global effects in configu- rations of ambiguous triangles, Cognitive Psychology, 12, 285-305. PALMER, S. E. (1985). The role of symmetry in shape perception. Acía Psychologica, 59, 67-90. PALMER, S. E. (1992). Refence frames in the perception of spatial structure. En H. G. Geissler, S. W. Link, y J. T. Townsend (Eds.), Cognition, information processing, and psychophysics: Basic issues (pp. 141-174). Hillsdale, NJ: LEA. PaLmer, S. E. y BUCHER, N. M. (1981). Configural effects in perceived pointing of ambiguous triangles. Journal of Experimental Psychology: Human Perception and Performance, 7, 88-114. PaLMER, S. E. y BUCHER, N. M. (1982). Textural effects in perceived pointing of ambi- guous triangles. Journal of Experimental Psychology: Human Perception and Performance, 8, 693-708. PINKER, S. (1984). Visual cognition: An introduction. Cogririon, 18, 1-63. Rock, IL. (1990). The frame of reference. En 1. Rock (Ed.), The legacy of Solomon Asch: Essays in cognition and Social Psychology (pp. 243-268). Hillsdale, NJ: LEA. 76 Tipo de Alineamiento ANEXO I CONJUNTO ESTIMULAR COMPLETO Dirección de Apuntamiento de SA Zh 2h