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Protocolo disección ave, Apuntes de Veterinaria

Asignatura: APG, Profesor: , Carrera: Veterinaria, Universidad: UCH-CEU

Tipo: Apuntes

2015/2016

Subido el 10/01/2016

aidasanda
aidasanda 🇪🇸

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Martínez-Acevedo LS*
* MVZ, Dipl. Med. FS, Esp. Anatomopat. Vet. Correo e: [email protected]
Resumen
En aves al igual que en otras especies, la necropsia hace parte integral de la
medicina clínica. Esta se realiza con la finalidad de determinar la causa de
enfermedad y muerte de un animal, confirmar un diagnóstico clínico o identificar la
etiología de una enfermedad por medio de la toma de muestras complementarias.
Siempre es indispensable tener en cuenta las diferencias anatómicas y biológicas de
cada especie.
El examen de necropsia es un procedimiento que debe realizarse de forma
sistemática y organizada, con el fin de evitar la omisión de lesiones relevantes para
la orientación hacia un diagnóstico definitivo. A pesar de que el reconocimiento e
interpretación de lesiones macroscópicas puede permitir identificar diagnósticos
diferenciales, así como la causa de muerte, pocas lesiones macroscópicas son
patognomónicas; es por esto que toda necropsia debe ser complementada con
ayudas diagnósticas como patología clínica, histopatología, microbiología,
parasitología y toxicología, que permiten un acercamiento al diagnóstico final de
muerte.
En este documento se describen los procedimientos a llevar a cabo, antes durante y
posterior a un examen de necropsia. Inicialmente la preparación para la necropsia,
seguido por el procedimiento del examen externo e interno, mencionando algunas
características anatómicas y las lesiones asociadas a patologías en los diferentes
órganos y sistemas.
Palabras claves: necropsia, aves, lesiones, diagnóstico
Procedimientos Previos a la Necropsia
Antes de realizar un procedimiento de necropsia es importante hacer una
revisión de la anatomía y biología de la especie que será estudiada, ya que
existen algunas diferencias entre las estructuras anatómicas de las especies
de aves [10, 13, 7]. Sin embargo, a pesar de estas diferencias la técnica no
tiene muchas variaciones.
Historia clínica
La historia clínica es fundamental para orientar el examen de necropsia y la
toma de muestras complementarias. Es indispensable tener comunicación
directa con el médico veterinario clínico que remite el cadáver, quien
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MEM. CONF. INTERNA MED. APROVECH. FAUNA SILV. EXÓT. CONV. · 2012, 8: 1

Página 4

TÉCNICA DE NECROPSIA EN AVES

Martínez-Acevedo LS*

Resumen

En aves al igual que en otras especies, la necropsia hace parte integral de la medicina clínica. Esta se realiza con la finalidad de determinar la causa de enfermedad y muerte de un animal, confirmar un diagnóstico clínico o identificar la etiología de una enfermedad por medio de la toma de muestras complementarias. Siempre es indispensable tener en cuenta las diferencias anatómicas y biológicas de cada especie.

El examen de necropsia es un procedimiento que debe realizarse de forma sistemática y organizada, con el fin de evitar la omisión de lesiones relevantes para la orientación hacia un diagnóstico definitivo. A pesar de que el reconocimiento e interpretación de lesiones macroscópicas puede permitir identificar diagnósticos diferenciales, así como la causa de muerte, pocas lesiones macroscópicas son patognomónicas; es por esto que toda necropsia debe ser complementada con ayudas diagnósticas como patología clínica, histopatología, microbiología, parasitología y toxicología, que permiten un acercamiento al diagnóstico final de muerte.

En este documento se describen los procedimientos a llevar a cabo, antes durante y posterior a un examen de necropsia. Inicialmente la preparación para la necropsia, seguido por el procedimiento del examen externo e interno, mencionando algunas características anatómicas y las lesiones asociadas a patologías en los diferentes órganos y sistemas. Palabras claves: necropsia, aves, lesiones, diagnóstico

Procedimientos Previos a la Necropsia

Antes de realizar un procedimiento de necropsia es importante hacer una revisión de la anatomía y biología de la especie que será estudiada, ya que existen algunas diferencias entre las estructuras anatómicas de las especies de aves [10, 13, 7]. Sin embargo, a pesar de estas diferencias la técnica no tiene muchas variaciones.

Historia clínica

La historia clínica es fundamental para orientar el examen de necropsia y la toma de muestras complementarias. Es indispensable tener comunicación directa con el médico veterinario clínico que remite el cadáver, quien

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proporciona la información suficiente para realizar un procedimiento completo y acertado. En la historia clínica se especifica la edad, género, dieta, sintomatología, tratamientos aplicados y exámenes clínicos realizados antes de la muerte del ave.

La calidad del diagnóstico final depende directamente de la información suministrada por el clínico, de la buena calidad del cadáver y de las muestras tomadas durante la necropsia. El cadáver debe ser enviado para diagnóstico tan pronto sea posible para evitar los cambios post-mortem o autolisis.

Elementos de Protección Personal

Durante el procedimiento de necropsia de un ave debe considerarse la salud y el bienestar del veterinario o patólogo que lo realice. Se deben considerar las enfermedades zoonóticas como chlamydiosis, mycobacteriosis, salmonelosis y campilobacteriosis [10]. Por lo tanto siempre se deben usar implementos de protección tales como overol, guantes, mascarilla facial, gorro, gafas y botas.

Materiales y Equipos de Trabajo

El equipo necesario para la realización de una necropsia aviar depende del peso del animal, que puede ser de pocos gramos hasta varios kilos como en las rátidas [10]. El instrumental básico de trabajo esta compuesto por tijeras rectas y curvas, pinzas con y sin garra, tijeras de podar, en el caso de pequeñas aves puede ser usado instrumental oftálmico y una lupa como ayuda para la observación de lesiones macroscópicas e identificación de tejidos para el muestreo [10]. Para las especies de rátidas, es necesario un cuchillo y un costótomo grande. Se debe tener en cuenta que todo el material debe estar limpio y desinfectado. Adicionalmente, para la toma de muestras complementarias para análisis de microbiología, virología, parasitología y toxicología, se requiere de un equipo de disección estéril, hisopos estériles, bolsas plásticas estériles, tubos para muestras de sangre con y sin anticoagulante, jeringas para toma de líquidos de cavidades, láminas portaobjetos y cubreobjetos para citologías o extendidos sanguíneos [1, 10].

Finalmente, un marcador indeleble para la identificación de las muestras tomadas y una cámara fotográfica para registrar todos los hallazgos macroscópicos.

Manejo del Cadáver

En la mayoría de los casos la muestra remitida para necropsia es el cadáver completo; sin embargo, en los casos en los cuales el animal aún se

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Examen Externo

La identificación del cadáver debe basarse en los datos de la historia clínica como la edad, especie, color, género, así como el uso de anillos de identificación, tatuajes o microchip implantado; esta identificación debe ser registrada en el informe de necropsia. Igualmente, se registra el peso del cadáver y la condición corporal por observación de los músculos pectorales [1, 10]. En el examen externo, se inspecciona cuidadosamente la piel, las uniones mucocutáneas, el plumaje, el pico, las extremidades y las uñas. La piel de las aves es generalmente delgada y transparente, con una hipodermis delgada o ausente, en contraste con la de los mamíferos [4, 10]. La piel se examina en busca de acumulación de escamas o costras, asociadas a dermatitis de origen bacteriano, micótico o viral [4, 10]. La presencia de tumefacciones en la piel o en membranas mucosas, pueden corresponder a neoplasias, granulomas bacterianos o lesiones virales. En pelicanos y cormoranes, la piel tiene extensos sacos aéreos subcutáneos que no deben confundirse con enfisema subcutáneo [6].

El plumaje se examina, buscando cambios en las plumas como pérdida, deformidad, cambios de color o fracturas, que pueden ser consecuencia de procesos infecciosos o nutricionales. Además, se debe revisar la presencia de piojos o ácaros, que pueden ser observados microscópicamente por medio de un raspado [1, 10]. En el pico y las uñas, se revisa la existencia de deformidades, fisuras o fracturas. Las lesiones en el pico favorecen la difícil prensión de alimentos y subsecuente malnutrición [1, 10].

Todos los orificios corporales (ojos, meato auditivo externo, senos nasales, cavidad oral y cloaca) se examinan en busca de descargas, exudados respiratorios u oculares, diarrea, masas, cuerpos extraños, úlceras y placas [8, 10]. Las descargas oculares pueden ser vistas en clamidiosis, infecciones bacterianas, virales o parasitarias o micoplasmosis. Las masas y placas orales pueden ser causadas por infecciones bacterianas, virales o parasitarias, así como quemaduras, traumas o deficiencias de vitamina A, necrosis de la lengua o el paladar, es característico de la enfermedad del pico y las plumas por circovirus. Empastamiento de la cloaca, esta relacionado con infección entérica o disfunción cloacal, y en enfermedad hepática o entérica los uratos toman una coloración verde o amarillenta. En aves del género Amazona , las masas cloacales indican papilomas que frecuentemente están acompañados de prolapso cloacal [10]. Durante el examen externo se toman hisopos conjuntivales, cloacales o traqueales si aplica para el caso analizado, para cultivos microbiológicos o estudios virológicos. En neonatos se sugiere revisar que el ombligo este limpio y que no este inflamado [8].

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8 · © Asociación de Veterinarios de Vida Silvestre (VVS) ISSN 2011 - 9348

La necropsia de un ave, puede realizarse con el ave seca o húmeda. Humedecer el cadáver con agua jabonosa o solución desinfectante disminuye la posibilidad de la exposición a aerosoles con patógenos potenciales, sin embargo, al hacerlo debe tenerse la precaución que el agua no ingrese al interior del ave por el pico, ya que la solución desinfectante podría afectar las muestras para análisis microbiológico [10]. Remover las plumas de la región cervical ventral, torácica y abdominal, permite observar si hay lesiones cutáneas como heridas o hemorragias [10].

Examen Interno in situ

Para iniciar el examen interno, el ave se ubica en decúbito dorsal, en aves muy pequeñas las extremidades deben pegarse a la mesa con cinta para inmovilizar la carcasa [10]. En aves grandes la unión coxofemoral se desarticula por medio de una incisión con bisturí, a través de la piel hasta la capsula coxofemoral [1]. Se incide por la línea media ventral desde el área intermandibular hasta el área pélvica. Se retira la piel exponiendo la musculatura cervical, la tráquea, el esófago, el buche, los músculos pectorales y la quilla. La musculatura pectoral normal debe ser café-rojiza, y se examina cortando con un bisturí, en búsqueda de hemorragias, heridas, palidez o pérdida de la masa muscular por atrofia [8, 10]. La palidez se asocia a necrosis, inflamación o neoplasias y la atrofia muscular puede ser un indicio de inanición.

La cavidad celómica se expone por medio de una incisión a través de la musculatura pectoral a nivel del borde ventral del esternón, hacia los extremos laterales, esta incisión se continúa craneodorsalmente por las uniones costocondrales, exponiendo la cavidad torácica y los sacos aéreos. Los sacos aéreos normales son membranas delgadas y traslúcidas, en caso de observarse engrosamiento, opacidad, cambios de coloración, fluidos o exudados, estos cambios están relacionados con procesos infecciosos y se deben muestrear para análisis microbiológico [10].

Se remueve la placa esternal cortando las costillas y se observan los órganos de las cavidades toraco-abdominales in situ , en búsqueda de fluidos exudados, fibrina dentro de las cavidades y anomalías anatómicas o posicionales. En la cavidad celómica normalmente se encuentra una pequeña cantidad de grasa, alrededor de la cloaca y en el surco coronario; un exceso de grasa indica obesidad y un aspecto gelatinoso traslucido y atrófico indica inanición [10]. El saco pericárdico debe ser transparente y con poco fluido, una coloración blanquecina puede indicar gota visceral por depósito de uratos. Hemorragias petequiales pericárdicas, se asocian a procesos septicémicos o agónicos [10].

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10 · © Asociación de Veterinarios de Vida Silvestre (VVS) ISSN 2011 - 9348

con una pinza, cortando el tejido conectivo que la adhiere a la carcasa, retirándola con el esófago, el buche, la tráquea y el timo, el cual aparece a lo largo de la fascia cervical adyacente a la tráquea (el timo involuciona con la madurez sexual del ave) [4, 7, 10, 12].

La tráquea está compuesta por anillos cartilaginosos completos, en algunas especies es aplanada o tienen anillos superpuestos, en especies como los cisnes y los gansos tiene un trayecto serpentoide [7] y en pingüinos es bifurcada [2]. La tráquea de los emús adultos, en su parte craneal a la entrada torácica, tiene una hendidura o abertura con aspecto de bolsa expandible que se comunica con el tejido subcutáneo, cuando entra el aire la piel del cuello se expande y emite un sonido característico [4, 12, 13], esta no debe confundirse con una lesión o anormalidad anatómica. Distalmente la tráquea se continúa con la siringe (órgano vocal de las aves), esta se examina con cuidado ya que allí se localizan lesiones de aspergilosis o aspiración de cuerpos extraños.

El esófago, el buche y la tráquea se abren con una tijera para observar su contenido y el aspecto de la mucosa, cualquier anormalidad debe ser muestreada para histopatología, en casos de sospechas de intoxicación alimentaria se toman muestras del contenido del buche [8, 10]. El buche es una dilatación del esófago presente en gallináceas, loros y otras pocas especies [7] y está ausente en pelicanos, tucanes y rátidas [3, 6, 13, 14]. Algunas especies de aves granívoras, gaviotas, patos y gansos carecen de buche y tienen el esófago más distensible [4]. En aves muy pequeñas, no se recomienda abrir estos tejidos ya que se puede desprender la mucosa con la tijera, por lo tanto se deben depositar directamente en el frasco con formol para su fijación.

Una vez examinados los órganos ubicados en la región cervical, se procede a remover el corazón y la glándula tiroides. Las glándulas tiroides se toman antes de remover el corazón; estas se examinan en busca de cambios de tamaño, forma y coloración [10]. Posteriormente se remueve el corazón cortando con una tijera en la base a nivel de los grandes vasos, después se abre para examinar el endocardio y las válvulas cardiacas. Para análisis microbiológicos, el coagulo del corazón es una buena muestra, de este también pueden hacerse extendidos para diagnóstico de hemoparásitos o bacterias usando coloraciones especiales [8].

Se procede a retirar el tracto gastrointestinal con el hígado y el bazo. El bazo se localiza dorsalmente entre el ventrículo y el proventrículo, es de color café rojizo y su forma varía entre redondo y ovalado. En procesos infecciosos, puede encontrarse agrandado o con cambios de coloración [4, 8, 10].

El hígado de las aves es bilobulado y la vesícula biliar esta presente en algunas especies (gallináceas) y ausente en otras (pericos, loros, palomas y

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avestruces) [7, 11, 13]. Antes de retirar el hígado y la vesícula biliar (si se presenta), se debe comprobar la patencia del ducto biliar con el duodeno, presionando un poco la vesícula y comprobando el flujo de la bilis hacia el duodeno; retirar el hígado y examinar su tamaño, forma, color y textura, posteriormente cortarlo con el bisturí o con cuchillo en busca de cambios de consistencia o lesiones que profundicen el parénquima. Porsteriormente se debe abrir la vesícula biliar, tras lo cual se pueden encontrar cálculos o parásitos. Se deben tomar muestras para histopatología y microbiología si se observa alguna anormalidad.

El proventrículo y el ventrículo, se separan del intestino y se abren con tijera examinando el contenido y la mucosa. La morfología del ventrículo varía de acuerdo al ave y a la dieta [10]; el ventrículo de aves que se alimentan de semillas tiene una pared muscular gruesa y en su superficie una capa de coilina (material corneo) y a menudo esta teñido de bilis [4,10]. En aves carnívoras y piscívoras (pelicanos y cormoranes), el ventrículo es fusiforme, de paredes delgadas y está fusionado con el proventrículo [6, 7, 10] y en aves rapaces el estómago es glandular simple [9]. Estos dos órganos se muestrean sin separar con el fin de que el istmo quede incluido, ya que este es un lugar común de lesiones por gastritis o carcinomas [8]. El intestino de las aves se divide en intestino delgado e intestino grueso; el intestino delgado empieza con la curvatura duodenal hasta el ciego, que marca la unión del intestino delgado con el grueso [4, 7]. El ciego es más grande en especies herbívoras y siempre se encuentra distendido en aves muertas; el ciego es pareado, mas grande y mas largo en gallináceas y búhos, muy pequeño en palomas y paseriformes y está ausente en pericos, palomas, tucanes, psitácidas y otras especies [3, 5, 7, 11]. En las especies en que está presente, el ciego se examina buscando exudados, parásitos u otras lesiones y el contenido cecal se colecta para estudios parasitológicos [8, 10]. En aves grandes, el intestino se abre con tijeras de punta roma, en busca de erosiones, hemorragias u otro cambio en la mucosa, así como parásitos intestinales; se deben tomar muestras de todas las porciones y del contenido intestinal en búsqueda de parásitos. En aves pequeñas se recomienda no abrir el intestino, prefiriendo inyectar formol cuidadosamente con una jeringa e incluirlo completo en el frasco. En caso de observar lesiones macroscópicas que sugieran procesos bacterianos se toman muestras en bolsas estériles para cultivo microbiológico. El páncreas que se encuentra adherido al mesenterio duodenal, es un órgano que puede ser afectado por múltiples enfermedades virales y debe ser muestreado para análisis histopatológico y virológico [8].

Se continúa con el examen del intestino grueso y la cloaca. La cloaca es la cámara terminal del tracto digestivo de las aves, donde el recto desemboca

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Las aves sometidas a estrés pueden experimentar disminución en el tamaño del útero y los ovarios se atrofian por alteraciones hormonales.

El remanente de la carcasa consiste en el sistema musculo-esquelético, piel y sistema nervioso. Se deben tomar muestras de tejido muscular y piel y proceder con el examen del sistema nervioso. El examen del sistema nervioso y órganos asociados, incluye los ojos, médula espinal, nervios y médula ósea. Para la remoción del cerebro, se debe retirar la piel del cráneo y con el uso de tijeras cortar desde el agujero occipital hacia adelante a lado y lado, encontrándose los dos cortes en el ángulo anterior de la cavidad craneal, se retira el fragmento de cráneo, quedando así expuesto el cerebro; se examinan cambios microcirculatorios como congestión o hemorragias y se extrae completo [1, 10]. Si se encuentran lesiones oculares, los ojos se remueven completos para análisis histopatológico. En los casos de enfermedades neurológicas, se debe tener especial atención en la evaluación de la columna vertebral y la medula espinal [10], por lo tanto se deberán muestrear cuidadosamente estas estructuras para histopatología. Las muestras pueden ser tomadas por secciones completas de la columna vertebral, de 1 a 2cm de longitud y se fijan para su posterior estudio [8, 10].

Los huesos y las articulaciones se examinan buscando fracturas, enfermedades óseas, flexibilidad, inflamaciones, deformidades, anormalidades en el líquido articular o depósitos de uratos en casos de gota articular [8, 10]. La médula ósea también debe examinarse, especialmente en casos de anemia; se recomienda tomar muestras del tibio tarso o las costillas, ya que la mayoría de los huesos en las aves son neumáticos. [4, 10] Otra muestra puede ser un aspirado medular con jeringa para análisis citológico.

En aves extremadamente pequeñas, que no permiten un análisis macroscópico y un muestreo sistemático, se recomienda abrir la cavidad celómica por medio de un corte exponiendo los órganos internos, inyectar formol en el tracto gastrointestinal con una jeringa, cortar el cráneo por el agujero occipital para que se fije el cerebro y embeber el ave completa en el frasco de formol, para realizar el muestreo posterior a la fijación [10].

Manejo de Muestras Complementarias

El muestreo definitivo se basa en la historia clínica y en las lesiones macroscópicas encontradas durante el examen de necropsia. Las ayudas diagnósticas consisten en histopatología, citología, microbiología, toxicología y parasitología.

Todos los tejidos y órganos, deben colectarse para análisis histopatológico. Se requiere de frascos preferiblemente plásticos, de boca ancha y de tapa

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rosca, con formol buferado al 10%, con el fin de evitar artefactos en los tejidos que puedan interferir con el examen microscópico [10]. Se debe tener en cuenta durante la toma de muestras que la relación de tejidos y formol debe ser de 1/9, para una adecuada fijación y que el tamaño de las muestras no debe superar los 8mm. Los órganos o tejidos muy pequeños se deben incluir en casetes portatejidos para que no se pierdan o confundan durante el corte. Siempre se deben tomar muestras representativas de todos los órganos y tejidos, aun si no se observan lesiones aparentes, si en los tejidos se encuentran lesiones se sugiere tomar el limite de la lesión involucrando tejido normal y tejido lesionado. Las muestras para histopatología no requieren refrigeración y nunca se deben congelar. Las muestras de hematología y citología, se toman en tubos y láminas portaobjetos limpias; para las improntas, se debe secar primero la superficie de la muestra sobre toallas de papel para evitar excesos de sangre o fluidos y poner suavemente el tejido sobre la lámina para su posterior coloración. De cada muestra se deben tomar mínimo 3 láminas. El muestreo para análisis microbiológico o virológico, consiste en hisopos o muestras de tejidos. Los hisopos deben ser estériles y algunos contienen medio de conservación para el transporte, que mantienen los microorganismos viables durante el transporte al laboratorio de análisis. Las muestras de tejidos se colectan en bolsas estériles sin exceder los 2cm de longitud. Las muestras de fluidos se toman con jeringas estériles. Debe asegurarse que las muestras lleguen al laboratorio en menos de 24 horas con el fin de lograr el aislamiento del microorganismo sospechoso y evitar el crecimiento de microorganismos contaminantes, además de mantenerlas refrigeradas. Para estudios de virología las muestras de tejidos pueden ser congeladas mientras se realiza el diagnóstico.

Las muestras para estudios parasitológicos consisten en materia fecal, contenido intestinal, fragmentos de intestino o improntas intestinales. Al finalizar la necropsia, las muestras deben quedar correctamente identificadas y rotuladas, y ponerlas en refrigeración para su envío a los laboratorios de diagnóstico. Las instalaciones y el material usado durante la necropsia deben lavarse y desinfectarse apropiadamente. Todos los residuos generados, se desechan en bolsas rojas como residuos biológicos y se conservan en refrigeración o congelación para su posterior disposición y manejo como residuo biológico.

Por último, tan pronto sea posible, se escribe el informe de necropsia teniendo en cuenta cada sistema y órgano examinado. Los hallazgos macroscópicos, debe ser descritos con detalle determinando la localización, distribución y severidad.