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PROYECTO TESIS FINAL VDG, Tesis de Psicometría

TESIS FINAL VDG CONCLUIDA PARAAPORTE DE INVESTIGACION

Tipo: Tesis

2020/2021

Subido el 04/06/2021

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FACULTAD DE HUMANIDADES
ESCUELA ACADÉMICO PROFESIONAL DE PSICOLOGIA
’’AÑO DE LA LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN E IMPUNIDAD´´
Título
SEXISMO Y VIOLENCIA DE GÉNERO EN JOVENES UNIVERSITARIAS DE
UNA UNIVERSIDAD PRIVADA DE LA CIUDAD DE PIURA
AUTORES:
Olivos Valdiviezo, Diana
Reyes palacios, Gabriela
Vegas Aguilera, Marianela
Yovera More, Erick Roland
ASESOR:
Dr. Oscar Vela Miranda
LÍNEA DE INVESTIGACIÓN:
Violencia
PIURA – PERÚ
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FACULTAD DE HUMANIDADES

ESCUELA ACADÉMICO PROFESIONAL DE PSICOLOGIA

’’AÑO DE LA LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN E IMPUNIDAD´´ Título SEXISMO Y VIOLENCIA DE GÉNERO EN JOVENES UNIVERSITARIAS DE UNA UNIVERSIDAD PRIVADA DE LA CIUDAD DE PIURA AUTORES: Olivos Valdiviezo, Diana Reyes palacios, Gabriela Vegas Aguilera, Marianela Yovera More, Erick Roland ASESOR: Dr. Oscar Vela Miranda LÍNEA DE INVESTIGACIÓN: Violencia PIURA – PERÚ

INDICE

  • RESUMEN……………………………………………………………………….
  • ABSTRACT…………………………………………………………………….
  • I.INTRODUCCION………………...………………………………………………… 5-
  • 1.1Realidad problemática……………………………………….…………………….
  • 1.2Teorias relacionadas al tema……………………………………………………10-
  • 1.3Justificación del estudio…………………………………………………………
  • 1.5 Hipótesis…………………………………………………………………………19-
  • 1.6 Objetivo General y Objetivos específicos……………………………………19-
  • II. METODOLOGIA DE LA INVESTIGACION……………………………………
  • 2.1 Diseño de investigación………………………….………………………………
  • 2.2 Variables, operacionalizacion………………………………………………… 24-
  • 2.3 Población y muestra……...…………………………………….……………….
    • 2.4 Técnicas e instrumentos de recolección de datos, validez……………….28-
    • 2.5 Métodos de análisis de datos...……..………………………….………………
  • 2.6Aspectos éticos…….. ……...…………………………………….…………………
  • III.RESULTADOS…………….…………………………………………….……......33-
  • IV.DISCUSION………………...……………………………………………………36-
  • V.CONCLUSIONES…………...………………………………………..…………...38-
  • VI.RECOMENDACIONES……………...………………………………………..…..
  • VII.REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS …………………………………………….
  • ANEXOS………...……………………………… …………………………………….

ABSTRACT

Violence against women is a public health problem in our country, which has been underestimated to the present. More than half of the women in Peru have been victims of some type of violence; because violence has been present in most of the moments of our lives, manifesting itself in various aspects both at a private level, such as in the family, or publicly, whether at work, on the street or at the time of formulate public policies. This is because, in our country, the idea persists that violence is the only method to submit and exercise control over the life of women, and it is a reality that demands firm responses from the State, society and justice operators in order to safeguard the integrity and dignity of victimized women. This research seeks to clarify and expand knowledge between the relationship between sexism and gender violence in female students of psychology at a private university in Piura because it is through this one that provides a broad overview of the problem in the city of Piura and the need to reduce violence that especially affects young and adult women, establishing strategic objectives, monitoring, evaluation, monitoring and implementation of workshops that contribute to their development. According to the results obtained using the questionnaire instrument, it is possible to observe that there is a significant relationship between sexism and gender violence.

I. INTRODUCCIÓN

1.1 Realidad problemática El Diccionario de la Real Academia Española define «sexismo» como «discriminación de las personas por razón de sexo». García Meseguer (2001: 20-

  1. establece dos tipos de sexismo, el sexismo lingüístico y el sexismo social, y los define de la siguiente manera: Un hablante incurre en sexismo lingüístico cuando emite un mensaje que, debido a su forma (es decir, debido a las palabras escogidas o al modo de enhebrarlas) y no a su fondo, resulta discriminatorio por razón de sexo. Por el contrario, cuando la discriminación se debe al fondo del mensaje y no a su forma, se incurre en sexismo social. La violencia de género es un problema social que afecta a mujeres de todo el mundo, con independencia de su origen, cultura, procedencia o edad. Conforma un problema social que atenta contra los derechos humanos y por ende, contra los derechos a la vida, a la seguridad, a la libertad y a la dignidad de las personas. Esta forma de violencia ha sido especialmente estudiada en la etapa adulta, sin embargo, son recientes los estudios centrados en las etapas más jóvenes. Durante los últimos años se ha definido el tema de los malos tratos como un problema social, recientemente en los medios de comunicación se han destacado numerosos casos de mujeres de edad media que venían sufriendo este tipo de violencia desde hacía varios años. Sin embargo, estas mujeres no son las únicas que sufren los abusos de su pareja. El abuso y los malos tratos están presentes de alguna manera en todos los ciclos de la vida en común, aunque la forma de manifestarse pueda variar durante los mismos. En nuestro país no existen estimaciones concretas sobre la prevalencia e incidencia de este problema, ya que las encuestas de victimización llevadas a cabo desde diferentes instituciones nunca se habían ocupado de forma directa de la violencia doméstica. En este sentido, las estadísticas al uso empiezan a reflejar los malos tratos domésticos, pero no suelen registrar con la misma precisión las situaciones de violencia física y psíquica en parejas de novios. Aunque el proyecto en que se enmarca esta investigación aborda fundamentalmente el análisis de la violencia en el hogar, nos parecía de interés analizar situaciones anteriores a la formalización de la violencia en la pareja, ya que se tenía constancia de estudios referidos a situaciones de maltrato en la etapa previa de noviazgo. Así, algunos modelos de conducta sugieren que un aumento gradual de la interacción coactiva (insultos, desvaloración, amenazas aisla- aislamiento, etc.) tiene como consecuencia una

novio o ex novia, o alguien con quien se tiene una cita. Puede adoptar muchas formas, pero involucra el uso de la intimidación y amenazas o conductas violentas para ejercer poder y control sobre otra persona. En general, la persona abusiva es de sexo masculino y las mujeres a menudo son las víctimas; sin embargo, la violencia familiar también se produce contra los hombres. El maltrato infantil, de personas mayores y de hermanos también se considera violencia familiar. Los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades ("CDC", por sus siglas en inglés) ofrece los siguientes datos sobre la violencia familiar y las mujeres: Alrededor de 4,8 millones de mujeres son víctimas de maltrato de sus parejas íntimas cada año. Existe una estrecha vinculación entre el acoso y otras formas de violencia: el 81 % de las mujeres acosadas por el esposo o la pareja actual o anterior, también sufrieron agresión física por parte de esa pareja, y el 31 % también sufrió maltrato sexual. Las consecuencias psicológicas de las víctimas de violencia de parejas íntimas pueden incluir depresión, pensamientos e intentos suicidas, baja autoestima, abuso de alcohol y otras drogas, y trastorno de estrés postraumático. En diversos países las relaciones de pareja siguen estando normadas por tradiciones culturales, en los jóvenes ha disminuido la asimetría de poderes, lo cual, revela cambios profundos en relación con el género y abriría caminos hacia la equidad (Amurrio, Larrinaga, Usategui & Del Valle, 2010; Ibaceta, 2011; Rivera, et. al., 2008; Rojas-Solís, 2011a, 2013abc; Saldívar, Ramos, & Romero, 2008; Straus, 2006). Lamentablemente dichos cambios no terminan de concretarse, pues resultan en interacciones violentas. Cómo es que el sexismo se manifiesta de manera prevalente en nuestra joven población universitaria Es por ello que nuestra investigación la realizaremos a través de encuestas, cuestionarios a la población para obtener resultados y así poder concluir. Parte de la conceptualización de la Violencia de Género, entendida ésta como todos los actos que las mujeres sufren a causa de su posición social subordinada con respecto a los hombres. Cuando la violencia se explica desde la óptica del sexismo, debe entenderse que es el hombre sexista, el varón sexista, quien la ejerce y la mujer quien la padece. Dicho de otro modo, todo acto de abuso, maltrato y violencia derivado de ideas sexistas de legitimidad de autoridad del

varón frente a la mujer es lo que se denomina Violencia de Género; también llamada Violencia contra las mujeres, violencia machista o violencia sexista. La violencia en el Perú aumenta cada año, los casos registrados hasta la fecha a nivel nacional son superior en un 40% a los registrados en el 2018 en el mismo periodo. En los primeros meses del año se han registrado más de 3 mil casos de mujeres violentadas. El último reporte del Programa Nacional Contra la Violencia Familiar y Sexual del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) señala que durante los primeros 6 meses del año se han registrado 3 mil 121 denuncias de mujeres violentadas, de las cuales 155 corresponden a niñas agredidas sexualmente, es decir, cada semana 6 niñas sufren violencia sexual. Según el informe, del total de denuncias registradas por el Centro de Emergencia Mujer, el 45% pertenece a casos de violencia psicológica y un 38%, de violencia física. La misma estadística señala que la provincia de Piura es la que registra el mayor número de denuncias, con 1,458; le sigue Sullana con 969 denuncias registradas y Paita, con 284. Mientras que al finalizar el año 2018, el MIMP registró 4,340 denuncias de mujeres que han sido víctimas de violencia familiar y sexual. La coordinadora de la ONG Centro Ideas, Milagros Mendoza, manifestó que las denuncias donde las agraviadas son niñas o adolescentes, en su mayoría el victimario es un familiar o alguna persona cercana a su entorno. De las denuncias recepcionadas en los Centros de Emergencia Mujer, el 86.4 % de las víctimas fueron mujeres y el 13.6% varones. Cifras alarmantes. De enero a febrero de este año, se han registrado en los Centro de Emergencia Mujer 27, 432 denuncias de violencia familiar en el Perú, así lo señalan las estadísticas del Programa Nacional contra la Violencia Familiar y Sexual del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables. En tanto, en Piura se registraron 1, 183 casos de violencia en estos dos primeros meses del año, de esta cifra solo el 17% interpuso la denuncia en una comisaría y hasta la fecha ningún agresor ha sido sentenciado. De esta cifra la violencia con mayor incidencia es la de tipo psicológica con 14, 058 casos, seguida de la física con 10, 915, en tercer lugar, la violencia sexual donde se reportan 2, 333 casos y por último la violencia económica con 126 casos.

hostiles (sexismo hostil) con ellas (Durán, 2010). Así mismo, las personas protectoras (pareja sexista benevolente) suelen provocar en la víctima menor resistencia que las personas hostiles ante un acto de agresión Jakman (1994,Durán, 2010). De igual forma Fernández (2007 citado por Durán, 2010) postula que las mujeres presentan incapacidad para asumirse como víctimas de este tipo de violencia. 1.2 Trabajos previos La presente investigación, titulada “Sexismo y violencia de género en estudiantes de una institución educativa privada, Chimbote - 2018” tiene como objetivo determinar la relación Determinar la relación entre relación entre sexismo y violencia de género en estudiantes de una institución privada de Chimbote – 2018, estudiando las dos variables para así establecer las recomendaciones necesarias para esta problemática. La presente investigación fue de diseño descriptivo – correlacional, su población fue de 109 a quienes se les aplico la escala de detección de sexismo en adolescentes determinando su confiabilidad con el Alpha de Cronbach = ,902 y en la escala de actitudes hacia la violencia de género EAGV que obtuvo, 961 , ambas escalas utilizan la escala de likert. Para el procesamiento de datos usamos el software estadístico de SPSS versión 21. Con la presente investigación se busca aportar con los resultados para determinar si hay relación entre sexismo y violencia de género lo cual servirá para implementar programas de intervención. Asimismo, Ferragut (2014), en su estudio sobre fortalezas, actitudes y sexismo: perfiles de adolescentes según el sexo, realizado en Málaga, encontró que los chicos y las chicas difieren en fortalezas psicológicas desde etapas tempranas de la adolescencia, donde las chicas destacan especialmente en aquellas relacionadas con la conducta prosocial y de contacto con los iguales. Además, los chicos justifican en mayor medida las actitudes de violencia y presentan mayor acuerdo con creencias sexistas, mientras que las chicas manifiestan menores actitudes sexistas, ya sean relativas al sexismo más explícito que concibe a la mujer como inferior o a aquél que la considera estereotipada y necesitada de protección. Sin embargo, tanto chicos como chicas muestran mayor acuerdo con actitudes de xenofobia, racismo, rechazo a la diversidad y justificación de la violencia hacia las minorías; y en cambio, la actitud de justificación de la violencia entre compañeros como una demostración del propio valor es el factor con el que los adolescentes se muestran menos de acuerdo.

Se puede considerar que, lo obtenido en mi investigación, en cuanto a la relación entre el sexismo benevolente y la violencia psicológica sufrida que se puede expresar en manera verbal - emocional y por medio de amenazas, se explicaría porque el sexismo benevolente logra mantenerse poco detectable al manifestarse, por su forma encubierta; al igual que este tipo de ideología encajaría de una manera más estratégica y efectiva con la violencia psicológica, pues este tipo de violencia, al igual que esta tonalidad de sexismo, usualmente busca expresarse de forma positiva y poco evidente, pues suele camuflarse en la interacción de la pareja, convirtiendo a la pareja más propensa a sufrir violencia en este apartado sería la psicológica (Herrera, 2015). Rottenbacher (2010), a escala Perú, hace comparaciones sobre sexismo. Por áreas de estudio, se tiene que existen diferencias significativas en el sexismo benévolo paternalista, de modo que los estudiantes de ingenierías presentan puntajes mayores que los de sociales. Y en función de la universidad de procedencia, se encontró que los estudiantes de la universidad pública tenían mayores niveles de sexismo hostil, benévolo paternalista y ambivalente que quienes estudian en una universidad privada, es decir, que el sexismo está mediado por la condición socioeconómica de las personas; sugiere que los varones tienen más prejuicios que las mujeres, y que sus ideas son más sexistas, atribuyendo ciertos papeles a la mujer. En ese sentido, los varones tienen, además de mayores niveles de sexismo hostil, puntuaciones más altas en sexismo benévolo heterosexual, y en el sexismo benévolo paternalista, lo que quiere decir que, mientras hay varones que asumen un papel de protectores de la mujer, hay otros que asumen uno más violento. 1.3 Teorías relacionadas al tema El sexismo se define como una actitud dirigida a las personas en virtud de su pertenencia a un determinado sexo biológico en función del cual se asumen diferentes características y conductas. Por un lado, a través de los estereotipos “descriptivos” se establecen las características que describen a cada sexo. Características que nutren de contenido los conceptos de “masculino” y “femenino”, obviamente para definir y describir a hombres y mujeres. Así, la masculinidad es asociada con características de dominancia, control e independencia y la feminidad con atributos de sensibilidad, afecto y preocupación por el bienestar ajeno. En palabras de Lipovetsky (1997) “si el hombre encarna la nueva figura del individuo libre, desligado, dueño de sí, a la mujer se la sigue concibiendo como un ser dependiente por naturaleza, que vive para los demás e

tradicional de sexismo como simple antipatía a las mujeres olvida los sentimientos positivos que existen hacia ellas y que coexisten con la antipatía sexista. Para estos autores, el sexismo es ambivalente pues está formado por dos componentes claramente diferenciados: el sexismo hostil y el sexismo benévolo. El primero, el sexismo hostil, coincide con la actitud negativa hacia las mujeres y el benévolo es definido como un conjunto de actitudes interrelacionadas hacia las mujeres, que son sexistas en cuanto las considera de forma estereotipada y limitada a ciertos roles, pero que tiene un tono afectivo positivo y tiende a suscitar en éste conductas típicamente categorizadas como prosociales. Este sexismo sigue siendo sexismo porque a pesar de los sentimientos positivos, descansa en la dominación tradicional del varón sobre la mujer. La hostilidad sola crearía resentimiento y rebelión por parte de las mujeres y el sexismo benévolo debilita la resistencia de las mujeres frente al patriarcado, ofreciéndole las recompensas de protección, idealización, y afecto para aquellas mujeres que aceptan sus roles tradicionales y satisfagan las necesidades de los hombres. 1.4 Tipos de sexismo: El sexismo hostil se compone de un conjunto de actitudes de prejuicio o conductas discriminatorias basadas en la supuesta inferioridad o diferencia de la mujer como grupo. Paternalismo dominador, en el cual las mujeres se perciben como seres inmaduros y no autosuficientes, lo que legitima la necesidad de una figura masculina dominante. La diferenciación competitiva de género, según la cual sólo los hombres poseen las características necesarias para gobernar las instituciones sociales importantes, siendo la familia y el hogar los ámbitos femeninos. El sexismo benévolo es un conjunto de actitudes y conductas sexistas hacia las mujeres en cuanto que las percibe de forma estereotipadas y limitada a ciertos roles, pero tiene un tono afectivo positivo y tiende a suscitar en el perceptor conductas típicamente categorizadas como pro sociales o de búsqueda de intimidad.

El sexismo hostil o sexismo tradicional se compone de una serie de actitudes prejuiciosas y con un tono negativo más explícito y conductas discriminatorias basadas en la supuesta inferioridad de las mujeres. Se trataría de aquella forma de prejuicio más tradicional, aquella que refleja antipatía e intolerancia que incluiría el deseo de obediencia y subordinación. El sexismo hostil se articula en torno de tres componentes: paternalismo dominante, diferenciación competitiva de género y heterosexualidad hostil. El paternalismo dominante se refiere al tipo de relación que se da entre un adulto y un niño, resaltando únicamente aquellos aspectos referidos a la subordinación y sometimiento, así como al deseo de control de la conducta de la mujer y de obediencia por parte de esta. La diferenciación competitiva de género intenta mostrar la imagen de un hombre hábil y competente, toda vez que dibuja la caricatura de una mujer como desprovista de dichos rasgos. Se trata de una exageración de las diferencias entre ambos sexos que se resuelve a favor de los hombres. La heterosexualidad hostil instala a la mujer como un adversario peligroso que utiliza su atractivo físico para dominar y manipular al hombre (Cárdenas et al. 2010). La Organización Mundial de la Salud define la violencia como: El uso intencional de la fuerza o el poder físico, de hecho, o como amenaza, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones. La violencia juvenil, que daña profundamente no solo a las víctimas, sino también a sus familias, amigos y comunidades. Sus efectos se ven no solo en los casos de muerte, enfermedad y discapacidad, sino también en la calidad de vida. La violencia que afecta a los jóvenes incrementa enormemente los costos de los servicios de salud y asistencia social, reduce la productividad, disminuye el valor de la propiedad, desorganiza una serie de servicios esenciales y en general socava la estructura de la sociedad. Se presenta la violencia juvenil en personas cuyas edades van desde los 10 y los 29 años. No obstante, las tasas altas de agresión y victimización a menudo se extienden hasta el grupo de 30 a 35 años de edad y este grupo de jóvenes adultos de más edad también debe ser tenido en cuenta al tratar de comprender y evitar la violencia juvenil. En 2000, se produjeron a nivel mundial unos 199 000 homicidios de jóvenes (9,2 por 100 000 habitantes). En otras palabras, un promedio de 565 niños, adolescentes y adultos jóvenes de 10 a 29 años de edad mueren cada día como resultado de la violencia interpersonal. Las tasas de homicidios varían considerablemente según la región y fluctúan entre 0,9 por 100 000 en los países de ingreso alto de Europa y partes de

no a las creencias e ideas sobre los roles de género construidos socialmente donde se atribuye debilidad y sumisión a las mujeres. El segundo, relacionado con lo afectivo, asociado a la construcción sexista de las identidades. Finalmente, un elemento conductual a través del cual se lleva a la práctica la discriminación. Parte del trabajo para visualizar la violencia de la que son víctimas las mujeres radica en identificar las diferentes formas en que esta se materializa. Como ya se ha dicho, no solo se trata de violencia física y no solo se da en el marco de una relación de pareja. Aquellas fuerzas que violentan a las mujeres y que excluyen la utilización de la fuerza física son, según Sáez, las que más se perpetúan en las relaciones de género. Este tipo de violencia es imperceptible y al no dejar marcas físicas se convierte en una forma invisible de violencia. Por tanto, al hablar de la violencia contra las mujeres se debe tener en cuenta el contexto y comprender que esta se presenta de manera transversal en las clases sociales, culturas, etnias. Se puede encontrar violencia en el contexto familiar, laboral, social o comunitario y sus manifestaciones pueden ser variadas como la violencia física, representada en cualquier acto que provoque o pueda provocar daño en el cuerpo de las mujeres. La psicológica, produciendo desvalorizaciones y humillaciones a través de amenazas, insultos, coacciones, control, ridiculización y menosprecio. Violencia económica, donde se da un control de los recursos económicos y las decisiones sobre éstos. Violencia hacia los derechos sexuales y reproductivos, donde las mujeres se ven forzadas a tener relaciones sexuales no consentidas, a casarse obligadas, a no gozar de y con su cuerpo o a tener embarazos no deseados. 1.6 Teorías de violencia de género El concepto de violencia de género es una construcción cultural diferente al concepto de sexo que se refiere a las características biológicas de mujeres y hombres (MIMP, 2012). El concepto de género “alude a los distintos roles, responsabilidad y atributos que se asignan a hombres y mujeres en la sociedad como producto de una construcción socio cultural respecto de su sexo biológico” (MIMP, 2012). Es decir, este concepto nos ayuda a entender que lo que creemos características naturales de hombres y mujeres no se derivan del sexo de las personas, sino que son construidas a través de las relaciones sociales y las imposiciones culturales. En el orden simbólico, el género clasifica y jerarquiza el mundo (Asakur, 2004) y es allí donde lo femenino es concebido como inferior. Los atributos y características señalados para cada uno de los géneros marcan las relaciones humanas, y son vivenciadas a través del cuerpo, que “aparece como un ente/artefacto simultáneamente físico y simbólico, producido tanto natural como culturalmente, y situado en un momento histórico concreto y una cultura

determinada” (Lamas, 1999). Es en este espacio en el que la violencia tiene un papel importante para el reforzamiento del orden de género establecido. La violencia simbólica es el eficaz mecanismo opresor mediante el cual el sistema de género es incorporado en las personas. Pero, además, cabe señalar que la relación de dominación, avanzada a través de los siglos, ha sido posible gracias a un mecanismo de vigilancia y de control 4 sobre cada género a fin de que cada uno pueda guardar su rol tradicional: la violencia por prejuicios. En el sistema de género, los hombres y las mujeres son sujetos históricos a los que se les ha asignado características a partir de sus cuerpos sexuados y que “deben” realizar actividades propias de su género. Se trata de mandatos muy poderosos. El sistema de identidades genéricas funciona como un sistema binario, cerrado, antagónico, donde cualquier cambio es vivido como transformación en el otro y como pérdida, sea de masculinidad, sea de femineidad (Lagarde, 1992). Se sabe, no obstante, que el género asignado por el sistema no es inmutable, sino que se elabora e interpreta por los sujetos a partir de las experiencias. Cuando la experiencia vivida se distancia de la identidad asignada, el sujeto entra en conflicto, percibe que está construyendo una subjetividad no solo de alguien diferente sino equivocada (Lagarde, 1992) y el sistema de género lo cataloga como no natural, desviado, enfermo y lo sanciona. El género asigna de manera rígida estas características masculinas y femeninas y establece sanciones sociales para quienes no las cumplen. Estas sanciones se expresan en actos de discriminación y violencia. Quién vigila que se cumplan tales asignaciones de género y castiga su incumplimiento es el sistema de género en su conjunto: los propios sujetos, la familia, la escuela, el espacio laboral, la religión, las leyes. Segato va más allá aún al señalar que hay una “dimensión violenta inherente en la propia dinámica tradicional de género, prácticamente inseparable de la estructura misma, jerárquica, de esa relación” (Segato, 2003). De ahí que la violencia contra las mujeres sea percibida casi como normal y resulte tan difícil de erradicar. En el plano de las relaciones interpersonales, son principalmente los hombres –aunque no exclusivamente– quienes se sienten legitimados para hacer cumplir y perpetuar el sistema de género tradicional y aprovechando su situación de poder para lograrlo, incluso a través de la violencia. Y es que la construcción de su masculinidad está fuertemente ligada al ejercicio de la autoridad sobre las mujeres, que se fundamenta en la supuesta superioridad que el sistema de género les ha otorgado. Se puede decir entonces que la construcción social que otorga mayor poder a los hombres es uno de los fundamentos de la violencia basada en género, que ha

fuentes de su poder) y la amplia difusión y uso de los anticonceptivos (que les permiten un mayor control de sus propios cuerpos y desliga la sexualidad de la reproducción Todos ellos son elementos que coadyuvan a la crisis del sistema de género e incentivan la violencia a la que recurren los hombres buscando recuperar a la fuerza el poder que sienten que han perdido. Por ello, en el campo de las relaciones interpersonales, la violencia que se ejerce para imponer el sistema de género es precisamente una muestra de cómo éste viene haciendo crisis. 1.7 Justificación Investigando la problemática sobre sexismo que se viene presentando de diversas formas en nuestro país, incluyendo la ciudad de Piura, tal y como se han mostrado en los índices estadísticos y la necesidad de contar con un instrumento válido y confiable que probara medir dicha realidad; con la Escala de Señales de riesgo de violencia en las relaciones de pareja, planteadas de acuerdo a la realidad de la población local; para lo cual se tuvo que desarrollar esta investigación en estudiantes universitarios de Piura de 20 a 25 años; que sirva como antecedente para los profesionales de la salud mental, de la rama clínica, educativa y social que deseen realizar futuras investigaciones relacionadas a la misma variable. ¿Existe una relación significativa entre sexismo y violencia de género en jóvenes estudiantes universitarios de una universidad privada de Piura? La investigación surge para evidenciar los niveles de violencia de género y sexismo que existe en una relación de pareja, es un hecho real que afecta a muchas personas dentro de la sociedad los datos estadísticos corroboran el incremento que se ha venido dando en los últimos años es por ellos que esta investigación nos servirá para determinar cuál es la relación que existe entre violencia de género y sexismo por lo cual se aplicará encuestas a jóvenes estudiantes de una universidad privada de Piura. Está investigación tendrá teorías que fundamentan la investigación y permiten a su vez obtener nuevos conocimientos sobre la relación entre el sexismo y violencia de género en jóvenes estudiantes de una universidad privada para ello se aplica un cuestionario que nos permita demostrar la relación existente

Se considera que la presente investigación es pertinente y trascendente pues la violencia de género y el sexismo influye en las relaciones de pareja, además la investigación aportará información que podrá ser utilizado para otros trabajos similares o afines con el tema. Objetivo General  Determinar la relación existente entre el sexismo y la violencia de género en jóvenes universitarios de una universidad privada de Piura. Objetivos Específicos

  • Identificar los niveles de sexismo en los jóvenes universitarios de una universidad privada de Piura.
  • Identificar los niveles de violencia de género en los jóvenes universitarios de una universidad privada de Piura.
  • Identificar la relación que existe entre los niveles de sexismo y violencia de género en los jóvenes universitarios de una universidad privada de Piura según el género.
  • Detectar los comportamientos de violencia que existen en la universidad privada de Piura
  • Conocer los factores que intervienen en la adquisición de comportamientos violentos en las relaciones de pareja entre adolescentes.
  • Comparar los diferentes estudios y recorrer los datos de los últimos años de víctimas de la violencia de género. Hipótesis General Existirá una relación significativa entre el sexismo y la violencia de género en jóvenes universitarios de una universidad privada de Piura. Hipótesis Específicas