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Orientación Universidad
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¿Qué es el lenguaje?, Apuntes de Comunicación Audiovisual

Asignatura: Lengua Española: Normas y Uso, Profesor: Araceli López, Carrera: Comunicación audiovisual, Universidad: US

Tipo: Apuntes

2012/2013

Subido el 16/07/2013

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Departamento de Lengua española,
Lingüística y Teoría de la Literatura
Prof.ª Araceli López Serena
Tfno. 954 55 9663
ASIGNATURA: LENGUA ESPAÑOLA: NORMA Y USO
GRUPO 5 de 1.º de PERIODISMO
Algunos apuntes escritos para el tema 1
Objetivos
Primero: ¿Qué es el lenguaje?
En este tema nos proponemos comprender qué tipo de realidad es el lenguaje.
Para ello, tendremos que
1) reflexionar sobre su naturaleza, tanto biológica como social,
2) conocer cuáles son sus características universales, consideradas como
condición sine qua non para la existencia del lenguaje humano.
Una vez hecho esto, pasaremos a aplicar esta reflexión a la elucidación de cuestiones
prácticas como:
¿por qué existe tanta diversidad lingüística en el mundo?, esto es, ¿por qué hay
tantísimas lenguas diferentes en todo el planeta?,
¿de qué manera podemos organizar esta diversidad para su estudio?,
¿por qué cambian las lenguas?,
¿es bueno o malo que las lenguas cambien?: ¿están justificadas las posturas
conservadoras que condenan toda evolución como perjudicial?,
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Departamento de Lengua española,

Lingüística y Teoría de la Literatura

Prof.ª Araceli López Serena

[email protected]

Tfno. 954 55 9663

ASIGNATURA: LENGUA ESPAÑOLA: NORMA Y USO

GRUPO 5 de 1.º de PERIODISMO

Algunos apuntes escritos para el tema 1

Objetivos

Primero: ¿Qué es el lenguaje? En este tema nos proponemos comprender qué tipo de realidad es el lenguaje.

Para ello, tendremos que

  1. reflexionar sobre su naturaleza , tanto biológica como social ,

  2. conocer cuáles son sus características universales , consideradas como condición sine qua non para la existencia del lenguaje humano.

Una vez hecho esto, pasaremos a aplicar esta reflexión a la elucidación de cuestiones prácticas como:

  • ¿por qué existe tanta diversidad lingüística en el mundo?, esto es, ¿por qué hay tantísimas lenguas diferentes en todo el planeta?,
  • ¿de qué manera podemos organizar esta diversidad para su estudio?,
  • ¿por qué cambian las lenguas?,
  • ¿es bueno o malo que las lenguas cambien?: ¿están justificadas las posturas conservadoras que condenan toda evolución como perjudicial?,
  • ¿por qué puede ser necesario que las lenguas sean sistemáticas, que en la comunicación lingüística se respeten unas reglas y unas normas?

Segundo: ¿De qué se compone el lenguaje?, ¿cómo es el signo lingüístico?

Habrá que considerar también, como parte de esta aproximación a la definición del lenguaje, no sólo qué es el lenguaje, qué tipo de naturaleza posee, sino también cuál es la naturaleza de uno de sus componentes principales:

¿Cómo es el signo lingüístico , en relación con otros tipos de señales?

¿Qué características lo diferencian de esos otros tipos de señales?

Tercero: ¿Para qué sirve el lenguaje?, ¿cuáles son sus funciones?

Una vez que hayamos dado respuesta a qué es el lenguaje y a qué es el signo lingüístico, tendremos que continuar la caracterización de uno y otro indagando sobre su función.

Para ello, serán ineludibles dos preguntas:

  1. ¿Cuáles son los elementos fundamentales del proceso comunicativo?

  2. ¿Cuáles son las principales funciones del lenguaje , que tradicionalmente se han propuesto, siguiendo a Jakobson, en correlación con cada uno de los elementos del proceso de comunicación?

Cuarto: ¿Cómo organizar toda la complejidad del lenguaje para su estudio sistemático?

Por último, será necesario organizar la extraordinaria complejidad del fenómeno del lenguaje humano en distintos subcomponentes que permitan el estudio sistemático de cada uno de sus aspectos por separado.

Obviamente, a tal fin, lo primero será la necesidad de comprender la complejidad esencial que caracteriza a los hechos lingüísticos, a la competencia lingüística y a la lingüística como estudio científico.

  • los distintos grados de necesidad de acatar la norma,
  • las relaciones entre dialectos, sociolectos y estándar,
  • las posibilidades de explotar todo lo que nos ofrece nuestra lengua en su funcionamiento real...

Para ello, resulta imprescindible hacerse previamente con la ayuda que para tal reflexión supone estar familiarizado con el mejor utillaje teórico posible. Y esto lo vamos a hacer de una manera ordenada en los tres primeros temas de esta asignatura, atendiendo, sucesivamente,

  • en el tema 1, al fenómeno del lenguaje en sus características universales , compartidas por todos los hablantes de todas las lenguas del mundo;
  • (^) en el tema 2, a las peculiaridades que, en las distintas lenguas del mundo, y en la española en particular, tiene la cuestión de la existencia y conformación histórica de normas ;
  • y, en el tema 3, a cómo este lenguaje, en la forma de lenguas, que poseen determinadas normas de realización, se pone en uso en situaciones comunicativas concretas, en las que además de las reglas lingüísticas hay que recurrir a otros principios y máximas que nos ayudan a interpretar el sentido particular de los distintos discursos.

Esto quiere decir que los tres primeros temas de esta asignatura están concebidos como un todo , como un conjunto orgánico, y que sólo por la necesidad de organizar la reflexión secuencialmente los vamos a ir tratando sucesivamente.

A su vez, todo el conjunto de conocimientos y reflexiones que susciten estos tres primeros temas tendrán que ser tenidos en cuenta a lo largo de todo el curso, también cuando entremos en temas que consideran más concretamente distintos aspectos de la norma y el uso del español (como sus problemas de pronunciación, de empleo de los morfemas de género y número, de construcción verbal...).

En consecuencia, de ninguna manera vamos a contentarnos con memorizar tales o cuales definiciones de tales o cuales conceptos teóricos, sino que será imprescindible comprender en profundidad para qué nos van a servir.

Por todo ello os invito a leer, siempre , en cada uno de los diferentes temas, los objetivos que persigue cada tema y a juzgar si sois capaces de ver para qué nos sirven, de modo que no tratemos de avanzar por sus contenidos sin antes habernos asegurado previamente de que entendemos cuál es su razón de ser, su utilidad para el tipo de reflexión que vamos a emprender conjuntamente a lo largo de esta asignatura.

2.. Esquema general del tema

1. El lenguaje humano: características esenciales

Algunas nociones previas

El estudio de esta asignatura no comienza en el vacío. Debido a nuestro propio saber como hablantes de una o más lenguas, y al bagaje de conocimientos que traemos de la escuela y el Bachillerato, ya disponemos de muchas nociones previas que nos van a ser de mucha utilidad en este y otros temas. Vamos a comprobarlo, pensando, por ejemplo, en cómo has definido el lenguaje cuando te has ocupado de él, o en las funciones del lenguaje que ya conoces, en el significado y el significante como componentes del signo lingüístico… Todo eso lo recuperaremos durante este tema.

1.1. Características definitorias del lenguaje según Hockett

El lenguaje se puede definir, principalmente, desde dos puntos de vista.

Por una parte, si nos centramos en su naturaleza biológica, podemos considerarlo como una facultad específica del ser humano, que lo diferencia del resto de especies animales.

Por otra parte, desde un punto de vista social, el lenguaje es un sistema de comunicación que permite a los seres humanos organizarse en comunidades de diversa magnitud y transmitir a sus semejantes conocimientos, estados de ánimo, etc.

Si se aúnan ambas perspectivas, el lenguaje humano posee una serie de rasgos definitorios que, en su conjunto , son exclusivos de este sistema de comunicación. Algunos de ellos también están presentes en diversos sistemas de comunicación animal, pero ninguna otra especie emplea una forma de comunicarse que reúna exactamente las mismas características que la nuestra.

En este sentido, el autor que más en profundidad se ocupó de enumerar una a una estas características, de definirlas y de reflexionar sobre si se trataba de rasgos compartidos por otros sistemas de comunicación animales o no fue Charles Hockett. En un capítulo titulado «Las propiedades generales del lenguaje», de su Curso de Lingüística moderna (escrito en inglés en 1958 y traducido al español en 1979), enumeró los siguientes rasgos definitorios del lenguaje.

Modo de comunicación vocal-auditivo: Frente a otros sistemas de comunicación animal (y a algunas formas semióticas humanas) que emplean sentidos como la vista, el oído, el olfato, etc., el lenguaje humano se vale fundamentalmente del canal vocal- auditivo para la emisión y la recepción de signos lingüísticos sonoros.

Transmisión difundida y recepción dirigida: Al emplear el canal vocal-auditivo, los mensajes lingüísticos se transmiten en forma de ondas que se difunden en todas las direcciones a partir de la fuente emisora del sonido (transmisión difundida). Con todo, los receptores son capaces (y esto gracias a una facultad innata) de reconocer desde qué dirección procede la fuente del sonido (recepción dirigida).

Transitoriedad: Debido al empleo del canal vocal-auditivo, los mensajes lingüísticos son transitorios o fugaces.

Desarrollo interlocutivo e intercambiabilidad: En muchos sistemas de comunicación animales solamente determinados individuos de la especie tienen la potestad de actuar

varios niveles. Los dos más señalados son la primera articulación en signos mínimos (monemas) y la segunda articulación en unidades que poseen forma exterior pero no significado, pero que sirven para constituir signos que sí poseen significados distintos (por ejemplo, los sonidos /p/ y /b/ en las palabras /peso/ y /beso/).

Desplazamiento: El contenido de los mensajes lingüísticos, su referente, no ha de estar necesariamente presente en la situación de comunicación. A diferencia de otros sistemas de comunicación, el lenguaje humano permite hablar de cosas alejadas en el espacio y en el tiempo (pasadas o futuras, e incluso inexistentes).

Productividad: El lenguaje humano es esencialmente creativo, en el sentido de que permite la construcción de infinitos mensajes nuevos, que no han de ser necesariamente una repetición exacta de mensajes anteriores. Esto es posible gracias a la doble articulación del lenguaje, que permite combinar diferentes unidades finitas para conformar mensajes siempre nuevos, y también gracias al desplazamiento referencial, que da total libertad con respecto a los referentes de la comunicación.

Prevaricación: También en relación con el desplazamiento referencial y la productividad, en el lenguaje humano es posible prevaricar, esto es, mentir, hacer referencia a entes no únicamente pasados o futuros, sino inexistentes. De esta manera se alcanza la mayor cota de creación lingüística posible: la ficción.

Transmisión cultural: Los distintos sistemas lingüísticos en que se manifiesta el lenguaje no se dominan por la simple herencia genética de esta facultad, sino que es necesaria una adquisición o transmisión sociocultural. Como vemos, esto diferencia, de nuevo, el lenguaje humano de otros sistemas de comunicación animal que se desarrollan espontáneamente en los individuos de la especie, sin necesidad de aprendizaje.

Función metalingüística: El lenguaje humano es el único sistema de comunicación existente que permite a los individuos que lo manejan hacer referencia a él mismo.

1.2. Los universales del lenguaje según Coseriu

Para nuestros objetivos en esta asignatura, más interesante que la propuesta de Hockett es la de Coseriu. Este se centra en seis características universales, rasgos esenciales y a priori del lenguaje, que son universales porque las comparten absolutamente todas las lenguas existentes, pero que, además, son a priori porque se imponen a estas como condiciones sine qua non. Así pues, se trata de requisitos sin cuya posesión no estaríamos ante lenguas, sino ante otro tipo de realidades. Entre estas características universales se distinguen tres universales primarios: creatividad, semanticidad, alteridad y tres universales secundarios o derivados: historicidad, materialidad o exterioridad y sistematicidad o discursividad.

La semanticidad del lenguaje, que ya hemos visto que destacaba Hockett, tiene que ver con el hecho de que, al enfrentarnos con el fenómeno del lenguaje, nos hallamos ante un sistema de comunicación que consta de signos cuya razón de ser es la transmisión de significados. El lenguaje es una actividad que crea significados, que posibilita que los seres humanos compartan ciertas informaciones, emociones, etc. Las lenguas se han definido al menos desde Saussure como sistemas de signos, esto es, como vinculación entre significantes y significados. Es obvio, por tanto, que no podemos hablar de lenguaje en ausencia de significado, de semanticidad.

Pero, además, estos significados se crean constantemente, se articulan en discursos siempre nuevos, que, dentro de unos límites, explotan la segunda característica universal del lenguaje: la creatividad. La creatividad caracteriza a todas las formas de la cultura. Entre estas, el lenguaje es la actividad que crea significados, es decir, crea signos con significaciones (y en esto, como acabamos de ver, consiste su semanticidad ). La acción de la creatividad se comprueba fácilmente en la evolución de las lenguas, cuando somos capaces de crear nuevos signos para nuevas realidades, o en la creación literaria, en la que asistimos a nuevas formas de arrojar significado sobre la realidad, pero también, sin ir más lejos, en la articulación de cada discurso, en el que cada individuo crea un mensaje empleando para ello los instrumentos que le presta su lengua.

Dado que empleamos instrumentos de la lengua, es decir, que nos movemos dentro de las posibilidades de nuestro sistema lingüístico, la creatividad de la que hablamos no puede ser absoluta. Permanece dentro de los límites que le impone el sistema lingüístico en el que se estén creando los mensajes, y, además, teniendo en cuenta que estos signos son siempre creados "para el otro" o, mejor dicho, como perteneciendo desde el inicio también al otro, como necesariamente compartidos y compartibles por otros. Pues bien, precisamente en esto radica el tercer universal del lenguaje, la alteridad. Aprendemos las lenguas de otros, de otras personas de nuestro entorno inmediato, de otras personas a partir de materiales escritos, y las empleamos siempre con otros, moviéndonos dentro de los límites de lo compartido con la comunidad propia de lengua. Incluso cuando hablamos solos, con nosotros mismos, nos descubrimos muchas veces dirigiéndonos a nosotros mismos en segunda persona. En este sentido, el lenguaje es la manifestación primaria de la alteridad , del ser con el otro característico del hombre, ser social por naturaleza.

La historicidad resulta de la creatividad y de la alteridad. Esto significa que la técnica de la actividad lingüística se presenta siempre bajo la forma de sistemas tradicionales propios de las comunidades históricas, sistemas que se llaman lenguas : incluso lo que se crea en el lenguaje se crea siempre en una lengua. La historicidad no tiene que ver, por tanto, únicamente con el hecho de que las lenguas cambien con el transcurso del tiempo, sino con la realidad, intrínseca a toda forma del lenguaje, de la variación. Al existir históricamente , el fenómeno del lenguaje se cristaliza en numerosos tipos de variedades diferentes: lenguas distintas, variedades diatópicas (dialectos) dentro de esas lenguas, variedades sociales (sociolectos) o variedades diafásicas (registros) que empleamos en las distintas situaciones de la vida.

Además de los universales de la semanticidad, la creatividad, la alteridad y la historicidad , el lenguaje es necesariamente, también, material. La materialidad o exterioridad resulta de la semanticidad y de la alteridad. En efecto, la semanticidad , la experimentación de significaciones, es un hecho de la conciencia, pero que no sale de ella. Es decir, para que la conciencia sea realmente para el otro debe estar representada en el mundo sensible por los significantes materiales. Es el mismo caso para las otras actividades culturales, cuyos contenidos, se sabe, se constituyen únicamente en la conciencia y deben estar "representados" en el mundo sensible. No hay posibilidad de comunicar significado alguno ( semanticidad ) a los otros ( alteridad ) si no es por medio de signos de existencia material ( exterioridad ), perceptibles por los otros, con una entidad histórica determinada ( historicidad ), dentro de cuyos límites se puedan crear los más diversos discursos ( creatividad ).

símbolos o los indicios) por una serie de criterios que vamos a tratar en el siguiente apartado.

Las señales y los tipos de señales

El signo lingüístico es un tipo de realidad material (sonora o gráfica) que lleva aparejado un determinado contenido. Para su existencia son, pues, fundamentales, dos de las características universales del lenguaje señaladas por Coseriu. ¿Puedes pensar cuáles crees que son?

Criterios para el establecimiento de tipos de señales

Todas las señales poseen semanticidad y exterioridad (estas son las dos características universales del lenguaje señaladas por Coseriu a las que nos referíamos en la pregunta de la página anterior). Pero aunque todas las señales compartan estas características, se diferencian por distintos tipos de rasgos:

  • El canal a través del cual se emiten y captan (vocal-auditivo, gráfico-visual, gestual-visual, olfativo, táctil)
  • Su carácter directo (señales que representan directamente una determinada realidad) o indirecto (señales que representan a otras señales)
  • Etc.

En cualquier caso, los criterios más importantes para la diferenciación entre los signos lingüísticos y otros tipos de señales son dos:

  • La relación natural (de causa-efecto), icónica (se gran semejanza) o absolutamente arbitraria (convencional) entre el referente y la señal.
  • La presencia o ausencia de intención comunicativa en la producción de la señal.

De la combinación de estos dos criterios se obtiene la siguiente clasificación de señales:

señales naturales, icónicas

señales convencionales señales inintencionadas indicios o síntomas señales intencionadas símbolos signos

Los tipos se señales y los procesos semiológicos y

sintomatológicos

Cada uno de los tipos de señales que hemos distinguido participa en distintos procesos de significación.

Los signos y los símbolos, al ser señales intencionadas, necesitan la participación de un agente humano que los emita y de otro agente humano que los interprete. De ahí que en relación con ellos hablemos de procesos de comunicación.

Sin embargo, para la existencia de un acto de interpretación de un indicio o un síntoma (ya has visto que se trata de términos sinónimos) es suficiente con la presencia de un único sujeto (el que los interpreta), puesto que, al no ser señales intencionadas, es imposible que sean producto de la acción de un emisor humano.

En la siguiente tabla, puedes ver otras características de unos procesos y otros:

Procesos de comunicación

(semiológicos)

Procesos de significación (sintomatológicos)

Intervienen dos sujetos (emisor / receptor) Interviene un sujeto (receptor-interpretador)

Señales intencionales, codificadas, convencionales e intersubjetivas

Señales no intencionales, no codificadas, no convencionales, no intersubjetivas

Conocimiento relación significante- significado de señales gracias aprendizaje de un código

Conocimiento relación significante- significado de señales gracias al conocimiento, no de un código, sino de la realidad

dos procesos: codificación + descodificación

un único proceso: interpretación (no hay codificación)

señales: símbolos y signos señales: indicios o síntomas

El signo lingüístico

Como hemos visto, la relación entre el signo lingüístico y su referente (es decir, la realidad que representa), es arbitraria. Tradicionalmente, esta relación se asociaba con un esquema diádico del siguiente tipo, en el que referente (o cosa representada) y significado del signo se concebían como idénticos:

Sin embargo, en la actualidad, tal concepción, de raíces aristotélicas, ha sido superada por el siguiente modelo triádico, en el que el significante y el referente se relacionan a través de una realidad mental, el significado. Esto hace posible que empleemos un mismo signo para hacer referencia a realidades muy distintas, siempre que extendamos el significado de tal manera que logremos establecer una relación metafórica o metonímica con el nuevo referente (como cuando los poetas del Siglo de Oro empleaban la palabra rubí para referirse a los labios de la amada):

3. El lenguaje como sistema de comunicación: elementos y

funciones

Los elementos de la comunicación

"tradicional" propuesta por Jakobson a mediados del siglo XX, es obligado advertir que tal visión ha sido superada por las propuestas de la Pragmática, que estudiaremos con más detenimiento en el tema 3.

De acuerdo con el planteamiento de Jakobson, el lenguaje era concebido como un "decir": un decir sentimientos (función expresiva), informaciones generales (función referencial) o sobre el lenguaje (función metalingüística), órdenes (función conativa), o un decir bello (función poética).

Sin embargo, en una serie de conferencias publicadas póstumamente con el título How to do things with words (traducido al español por Cómo hacer cosas con palabras ) un filósofo norteamericano llamado Austin propuso concebir el lenguaje no solamente como un decir , sino también como un hacer.

Así las cosas, cabría añadir a las seis funciones ya vistas una séptima función performativa , en la que el lenguaje se utiliza como acción, esto es, en la que la mera emisión de un enunciado ya equivale a su realización, como ocurre en "Yo os declaro marido y mujer".

Pero, como decía, ya veremos todo esto más adelante, en el tema 3. En este primer tema, concluiremos mejor, en el apartado siguiente, con la presentación de una serie de conceptos teóricos que nos van a resultar muy útiles como tecnicismos que nos permitirán reflexionar sobre el lenguaje con mayor precisión que los usos lingüísticos comunes.

4. La complejidad del lenguaje y la competencia lingüística

El fenómeno lingüístico manifiesta una extraordinaria complejidad, debido a la gran cantidad de aspectos de diferente naturaleza que participan en su ejecución. El lenguaje -o, si lo preferimos-, la competencia lingüística de un individuo está constituido por un gran número de subcompetencias específicas.

Es fácil darse cuenta de esto si pensamos en todos los mecanismos y conocimientos que hemos de poner en marcha cada vez que emitimos un enunciado. Para ello, si se trata de un enunciado oral, hemos de tener alguna intención comunicativa y enviar determinados impulsos nerviosos, desde el cerebro, a los órganos encargados de expulsar el aire que ha de ser articulado en forma de sonidos lingüísticos que compongan un mensaje que pueda ser interpretado por nuestros interlocutores. Este mensaje ha de ser construido de acuerdo con un determinado sistema fonológico, léxico y gramatical, que hemos aprendido en contacto con la comunidad lingüística a la que pertenecemos, y cuyo conocimiento hemos de tener almacenado en la memoria.

Pues bien, es posible agrupar todos estos aspectos o subcompetencias en dos grandes componentes de naturaleza muy diversa, pero de igual importancia en la configuración de la competencia lingüística: un componente biológico y un componente social.

Los componentes biológico y social del lenguaje

"El lenguaje y la lingüística" podría haber sido otro posible título para este último apartado del tema en el que vamos a tratar, de nuevo, cuál es la naturaleza del lenguaje, pero, esta vez, en lugar de mediante la enumeración de una serie de rasgos, más bien mediante la identificación de cuáles son los dos componentes principales de la competencia lingüística y, cuáles son, por tanto, las dos naturalezas entremezcladas en el lenguaje: la biológica y la social.

Dado que es estudio del lenguaje se organiza también de acuerdo con los distintos aspectos que comprenden un componente y otro. Este apartado nos servirá también para esclarecer cuáles son las áreas de estudio que componen la lingüística.

En seguida veremos también que los hechos lingüísticos, además de complejos , son diversos o heterogéneos.

La diversidad (variedad o heterogeneidad ) afecta a diferencias entre hechos de una misma naturaleza.

La complejidad se debe a la interconexión, en la competencia lingüística, de componentes de diferente naturaleza.

La complejidad de los hechos lingüísticos se debe a la doble naturaleza -(i) social y (ii) biológica- del lenguaje, es decir, a la co-existencia, en la competencia lingüística, de un componente social y de un componente biológico.

La naturaleza social del lenguaje es el resultado de que los fenómenos lingüísticos existan en únicamente en coordenadas sociales.

Los fenómenos lingüísticos sólo son si comunican, si permiten la interacción interindividual, es decir, social.

Esta naturaleza social del lenguaje se manifiesta en algunas de las características universales de este que ya hemos visto, por ejemplo en la alteridad, la historicidad, la exterioridad o la sistematicidad.

Dentro del cauce de investigación interesado por la naturaleza social del lenguaje (que se opone al cauce de investigación que resalta su naturaleza biológica), se distinguen tres dimensiones de estudio:

  • antropológico-cultural
  • sociológica
  • simbólica

Los conceptos de sistema, norma y habla

Para estudiar los fenómenos lingüísticos, de naturaleza compleja y heterogénea, es necesario reconocer pautas de unidad o estadios de codificación que permitan sistematizar la variación.

Una de las formas de organizar la complejidad del lenguaje es dividir su estudio entre disciplinas que se ocupan del componente social y disciplinas que se ocupan del componente biológico.

Además, como hemos visto, dentro del componente social existen tres dimensiones de estudio diferentes: antropológico-cultural, sociológica y simbólica.

Y también el estudio del componente biológico se reparte entre disciplinas como la neurolingüística, la fonética o la logopedia, que se ocupan de la parte fisiológica, y la psicolingüística, que se ocupa de la parte psicológica.

Dentro de la dimensión simbólica , que pertenece al estudio del componente social del lenguaje, hemos visto que la investigación se reparte entre disciplinas como la Fonética, la Fonología, la Morfología, la Sintaxis, etc.

Otra posible división, en el estudio de las lenguas como sistemas simbólicos, es la distinción entre LENGUA y HABLA, propuesta por Ferdinand de Saussure.

La LENGUA es el nivel codificado: lo social, lo esencial, lo homogéneo, sistemático.

Además de explicar por qué en las situaciones de inmediatez propicia tanta variación, mientras que en las de distancia se tiende hacia la homogeneidad, este modelo explica también el fenómeno de la cadena variacional, es decir, la relación secuencia entre rasgos diatópicos, diastráticos y diafásicos, de acuerdo con el siguiente orden: los rasgos diatópicos pueden funcionar como marcas diastráticas de los hablantes que no logran desprenderse de ellos en situaciones de máxima distancia, y los rasgos diastráticos pueden servir como marcas diafásicas, por ejemplo cuando un hablante culto los emplea en una situación propia de la inmediatez.

Considérese, por ejemplo, la pronunciación cardito por caldito. Se trata de un fenómeno diatópico que consiste en el trueque de una consonante líquida, la l , por otra consonante líquida, la r. Empleado por un hablante en una situación de distancia comunicativa, este rasgo marcaría a dicho hablante como alguien de procedencia diastrática baja. Sin embargo, el mismo rasgo, usado por un hablante culto en una situación distendida, como a la hora del amanecer en una feria, se convertiría, simplemente, en algo diafásicamente marcado.

Veamos, por último, algunas citas procedentes de obras de distintos autores, en las que se explica de otra manera este mismo hecho de la multiplicación de la variación en la inmediatez comunicativa frente a su minimización y tendencia a la máxima homogeneidad posible en la distancia comunicativa:

(1) «... el buen uso, que es el de la gente educada [...] es el más uniforme en las varias provincias y pueblos que hablan una misma lengua, y por lo tanto el que hace que más fácil y generalmente se entienda lo que se dice; al paso que las palabras y frases propias de la gente ignorante varían mucho de unos pueblos y provincias a otros, y no son fácilmente entendidas fuera de aquel estrecho recinto en que las usa el vulgo (Bello 1847-1860 [1988], pág. 165).

(2) «... la homogeneidad del objeto es mayor a medida que nos elevamos por encima de las numerosísimas diferencias existentes en el uso popular , coloquialo familiar de las diferentes zonas del dominio hispanohablante» (Narbona (1985[1989], pág. 34)

(3) «... uno de los hallazgos más importantes de la sociolingüística cuantitativa es la intersección del continuum social con el estilístico. Esto quiere decir que si un rasgo ocurre más frecuentemente en el habla de la clase obrera, ocurrirá más frecuentemente en el habla informal de todos los hablantes » «Aunque cada clase presenta índices de uso diferentes en cada estilo, todos los grupos conforme crece la formalidad, cambian de estilo en la misma dirección, es decir, en dirección a la norma estándar. Esta similitud puede también tomarse como indicio de pertenencia a una comunidad de habla. Todos los grupos reconocen el declarado prestigio de la variedad estándar y pasan a ella en los estilos más formales» (Susanne Romaine, El lenguaje en la sociedad (Barcelona, Ariel, 1996: 96-97)

Los niveles universal, histórico y actual del lenguaje

Otra importante distinción coseriana es la de los tres niveles del lenguaje:

El nivel universal, o del lenguaje, comprende todos los aspectos y características universales del lenguaje, las capacidades universales que son comunes a los hablantes de cualquier lengua del mundo: semanticidad, alteridad, referencialización, las funciones del lenguaje, los elementos de la comunicación, la doble articulación del lenguaje, etc.

El tipo de significación propio del nivel universal es la designación o referencia , es decir, los objetos e ideas exteriores e independientes de cada lengua, a los que el hablante remite por medio de una única palabra o de una combinación de palabras, según la lengua e la que se trate.

español abuelo abuela

sueco farfar morfar farmor mormor

abuelos paternos abuelos maternos


español en Roma a Roma de Roma

italiano a Roma da Roma