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Radio tema 18 Cebrian, Apuntes de Periodismo

Asignatura: Información de Radio y Televisión, Profesor: Rafael Diaz Arias, Carrera: Periodismo, Universidad: UCM

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 15/05/2014

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Información Radiofónica: Mediación Técnica Tratamiento y Programación-
Mariano Cebrián Herreros es catedrático de Periodismo en la Facultad de Ciencias
de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido profesional de
radiotelevisión Española y está especializado en la investigación de la información
audiovisual en cuyo marco se encuadra la información radiofónica.
Cuarta Parte- Programación y programas Informativos
Capítulos18 -PROGRAMACIÓN INFORMATIVA RADIOFÓNICA
18.1. Concepción general de la programación radiofónica
Se concibe la programación radiofónica como la planificación de una relación
comunicativa entre una empresa de radio y una audiencia mediante unos
contenidos sistematizados y organizados en un conjunto armónico según unos
criterios de selección, dosificación y ordenación, elaborados según una duración y
unos horarios, condicionados por los recursos técnicos, humanos y económicos de
producción y previstos para ser emitidos durante un tiempo.
Toda programación requiere una planificación a corto, medio y largo plazo de lo que se desee
transmitir. Es una previsión de producciones propias o ajenas y de exhibiciones en unos días
y horarios determinados. La planificación no quiere decir que en el momento de su
realización se cumpla tajantemente tal como estaba diseñada. Pueden haberse introducido
variantes o incluirse cambios de última hora entre otras razones por la lucha de mercado
generada por la presencia de otras ofertas competitivas. Esto explica que una emisora varíe de
un día para otro o el mismo día determinados programas con objeto de contrarrestar lo
programado por otra emisora. Para anunciárselo a la audiencia seguidora del programa acude
a la autopromoción del mismo y para conseguir nueva audiencia hace publicidad en otros
medios de comunicación.
La planificación se efectúa a corto plazo para informar de las propuestas del día o de la
semana siguiente. El medio plazo avanza el diseño de programación para una temporada: de
invierno o de verano. La planificación a largo plazo exige unas estrategias de diseño de la
producción, calendario de transmisiones y preparación de coberturas de grandes
acontecimientos informativos.
Las emisiones son la plasmación final de lo programado. La programación es previsión de un
proceso de comunicación que se pone en funcionamiento con las emisiones reales de la
misma y como tal proceso establece las diversas relaciones entre los emisores y los
receptores: aceptaciones, rechazos e incluso en la actualidad una gama de interacciones
mediante diversos recursos dentro de la emisión como las llamadas telefónicas.
Es una comunicación según las peculiaridades de cada emisora: pública-privada, local-
nacional, generalista-especializada. Y además según los objetivos de cada momento. Todo
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Información Radiofónica: Mediación Técnica Tratamiento y Programación- Mariano Cebrián Herreros – es catedrático de Periodismo en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido profesional de radiotelevisión Española y está especializado en la investigación de la información audiovisual en cuyo marco se encuadra la información radiofónica.

Cuarta Parte- Programación y programas Informativos

Capítulos18 - PROGRAMACIÓN INFORMATIVA RADIOFÓNICA

18.1. Concepción general de la programación radiofónica

Se concibe la programación radiofónica como la planificación de una relación comunicativa entre una empresa de radio y una audiencia mediante unos contenidos sistematizados y organizados en un conjunto armónico según unos criterios de selección, dosificación y ordenación, elaborados según una duración y unos horarios, condicionados por los recursos técnicos, humanos y económicos de producción y previstos para ser emitidos durante un tiempo. Toda programación requiere una planificación a corto, medio y largo plazo de lo que se desee transmitir. Es una previsión de producciones propias o ajenas y de exhibiciones en unos días y horarios determinados. La planificación no quiere decir que en el momento de su realización se cumpla tajantemente tal como estaba diseñada. Pueden haberse introducido variantes o incluirse cambios de última hora entre otras razones por la lucha de mercado generada por la presencia de otras ofertas competitivas. Esto explica que una emisora varíe de un día para otro o el mismo día determinados programas con objeto de contrarrestar lo programado por otra emisora. Para anunciárselo a la audiencia seguidora del programa acude a la autopromoción del mismo y para conseguir nueva audiencia hace publicidad en otros medios de comunicación. La planificación se efectúa a corto plazo para informar de las propuestas del día o de la semana siguiente. El medio plazo avanza el diseño de programación para una temporada: de invierno o de verano. La planificación a largo plazo exige unas estrategias de diseño de la producción, calendario de transmisiones y preparación de coberturas de grandes acontecimientos informativos. Las emisiones son la plasmación final de lo programado. La programación es previsión de un proceso de comunicación que se pone en funcionamiento con las emisiones reales de la misma y como tal proceso establece las diversas relaciones entre los emisores y los receptores: aceptaciones, rechazos e incluso en la actualidad una gama de interacciones mediante diversos recursos dentro de la emisión como las llamadas telefónicas. Es una comunicación según las peculiaridades de cada emisora: pública-privada, local- nacional, generalista-especializada. Y además según los objetivos de cada momento. Todo depende de la personalidad de la emisora, de su cultura y de la identidad corporativa que

desee difundir. De sus estatutos e idearios dimanarán unas consecuencias que se representarán en los programas. Cada vez es más frecuente en la radio la existencia de cadenas que dispongan de varios canales con programaciones diferenciadas. En este caso la personalidad de la emisora se manifiesta con diversas programaciones pero dentro de unos planteamientos coherentes. Esto obliga a que cada canal tenga su propia identidad suficientemente diferenciada de los demás. Se ofrecen programaciones variadas y complementarias, pero nunca competitivas entre sí. La competitividad se establece con los canales de otras cadenas. Lo que se pretende con tal estrategia es cubrir el espectro más amplio posible para responder a la variedad de audiencias. La audiencia es la referencia permanente de toda programación. Se diseñan los contenidos pensando en la audiencia bien como un servicio a la misma si se trata de emisoras públicas o bien como un potencial mercado publicitario. En esta atención a la audiencia siempre ha habido dos corrientes extremas. Aquella que enfocaba la programación pensando en lo que el emisor consideraba que sería conveniente para mejorar el nivel educativo y cultural de la audiencia y calificada como aristocrática y autoritaria, o aquella que ofrecía sólo lo que gustara a la audiencia calificada de demagógica o comercial. La situación actual ha flexibilizado ambos planteamientos y la programación adquiere otros matices. Hoy se está atento al comportamiento de la audiencia tanto desde el punto de vista cuantitativo como cualitativo. Se pretende conseguir el máximo de audiencia para atraer más publicidad. Se investiga para conocer el número de seguidores de los programas y además para detectar los cambios de gustos, de intereses y de expectativas. Toda programación requiere una investigación de audiencias a fondo en toda la complejidad de las mismas. Las emisoras públicas tienen que dar respuesta además a las audiencias minoritarias por imperativo de sus propios estatutos. Esto obliga a la ampliación de sus ofertas a los diversos grupos. La programación se refiere a unos contenidos, a unos mensajes. Es lo que determina la oferta de cada emisora. Es por lo que se conoce a la emisora. Tales contenidos necesitan una sistematización y organización conforme a criterios de armonía y coherencia según la identidad y objetivos de la emisora. Los contenidos requieren también una selección, dosificación y ordenación tanto para una emisora de programación generalista como para otra especializada en determinados temas. Gracias a la selección cada emisora dará mayor importancia a unos contenidos que a otros. Le llevará a orientarse hacia una actitud generalista o especializada. Y dentro de cada una de estas variantes habrá mayor predominio de unos temas que de otros. La especialización introducida en el campo de la radio ha dado lugar a emisoras muy diversificadas. La dosificación se refiere a la distribución de los diversos contenidos según criterios de equilibrio o de predominio de unos sobre otros. En la programación clásica solía seguirse el principio de la dosificación equilibrada según la consideración tradicional de las funciones de los medios de comunicación, es decir: 30% de contenidos informativos, 30% de entretenimiento, 30% de contenidos culturales y educativos y el resto se repartía entre estos o bien se incorporaban los contenidos persuasivos: publicidad, propaganda y autopromoción. El ideal de este principio llegaba incluso a plasmarse en los propios programas. De ahí que se dijera, por ejemplo, que un noticiario, además de su carga fundamentalmente informativa debería ser atractivo o entretenido y además ilustrativo o formativo para la audiencia. En este caso se buscaba combinar el equilibrio con un cierto predominio de un contenido. Pero tal planteamiento condujo a múltiples aberraciones al intentar por todos los medios conseguir, al margen de las exigencias propias, un programa informativo divertido. La dosificación en la actualidad se entiende como el reparto de unos contenidos y otros. Ya no se busca tanto el equilibrio cuanto la oferta diferenciada según los objetivos de cada

La programación nace para sobrevivir un cierto tiempo: un trimestre, la temporada de otoño, invierno y primavera, la temporada de verano o unas fechas especiales: Navidad, Semana Santa. Fernández Asís relacionaba la programación con la estructura y sintetizaba de esta manera su enfoque: "No se puede desglosar el concepto de programas - referido a su totalidad- del de estructura. Los programas se ordenan de cierta manera y se deduce de ello una estructura, una relación de funciones que los conecta entre sí. El primer supuesto de la programación es el de la relación programa-destinatario. Se programa, ¿por quién? En tiempo y espacio, ¿dónde? Con una forma, ¿cómo? Con un contenido, ¿qué? Con unos medios, ¿cuáles? Con unos efectos, ¿cuáles? Con un fin, ¿para qué? Con un destinatario ¿para quién? El programa equivale siempre, sea o no informativo, a un mensaje'." 18.2. Ciclos de programación La programación se diseña por períodos temporales. La periodicidad es una peculiaridad inexorable de la programación. Suele establecer dos grandes variantes debido a los cambios climáticos y de comportamientos de las audiencias. Esto conlleva el que se haga una programación de temporada larga que va desde el inicio del otoño hasta el final de la primavera y otra corta que cubre sólo el verano. En la primera, la audiencia, salvo períodos muy cortos de Navidad y de Semana Santa, apenas modifica sus hábitos y combinación de tiempo en el trabajo, traslados o en el domicilio; por tanto, la programación apenas sufre variantes importantes. No obstante, se producen algunas alteraciones debido al fracaso o conclusión de un programa y que requiere la sustitución por otro; dentro de esta programación algunas emisoras efectúan cambios por trimestres, aunque la renovación no es total sino más bien de modificación de algunos programas. Supone una renovación y una nueva llamada de atención de la audiencia. Se trata más de un planteamiento de promoción de los nuevos programas que un cambio de programación. Suele producirse un gran cambio en la época estival al modificarse los comportamientos de la audiencia. Es una época en la que se pasa más tiempo fuera del hogar, gran parte de la misma goza de sus vacaciones y en general cambian las relaciones con los medios, especialmente respecto de la radio y la televisión. Se mantiene, no obstante, la programación de los noticiarios y demás programas informativos, aunque con algunos reajustes de horarios. Es más, suele ser el momento de un incremento de programación informativa especializada en deportes hasta llegar a constituirse en la oferta fuerte de algunas emisoras. Las fiestas de Navidad y de Semana Santa han dado entrada a unas programaciones especiales para estos días. Lo más frecuente es que se mantenga la base de la programación

general con la introducción de algunos programas centrados específicamente en los temas de estas y en seguir los actos de la comunidad en la que esté ubicada la emisora. Son escasas las emisoras que diseñan una programación totalmente distinta a la del resto del año. También hay una tendencia, totalmente implantada en la actualidad, a establecer diferencias de programación en ciclos más cortos como es el semanal. Prácticamente todas las emisoras de radio mantienen una programación de días laborales y otra de fin de semana debido también a los cambios de comportamiento de la audiencia y a una organización interna del trabajo. Donde más se observa este cambio es en los servicios informativos. Los equipos de profesionales son distintos, dan otra faceta de la identidad de la emisora. El fin de semana es también el momento de mayor actividad deportiva y esto se nota en la programación. De ahí que las emisoras de radio se centren en las mañanas de los sábados y de los domingos en unos magazines que siguen de cerca los acontecimientos del momento y por las tardes en la información deportiva. Desde hace algún tiempo se ha introducido, aunque todavía con muy poca flexibilidad, una pequeña modificación de la programación en los días festivos. Lo más frecuente es que se continúe con la misma programación del día laboral correspondiente, salvo algunas referencias a la fiesta. Pero no se ha conseguido una adaptación a pesar de los cambios de comportamiento de la audiencia como ha ocurrido en los fines de semana. Cada nueva temporada se habla de reestructuración como la palabra mágica de renovación cuando no se pasa más allá de pequeños retoques de cambios de horarios o de personas de unos puestos a otros. Algo similar sucede con el cambio de equipo directivo de la emisora. Lo primero que se hace es reestructurar la programación para que se note el cambio de equipo, pero apenas cambia nada. La radio para dar el salto hacia delante tendrá que llenar de creatividad e imaginación la innovación técnica, provocar nuevos mundos de imágenes acústicas y psicológicas cargadas de vivencias emocionales y de intimidad. Es decir, acudir a la esencia de todas sus renovaciones para conseguir una auténtica y valiosa cultura portátilz. 18.3. Organización global de una programación La programación aparece organizada en tres grandes bloques de contenidos: Macrounidades, unidades y microunidades. 18.3.1. Las macrounidades Abarcan unos contenidos sumamente amplios hasta englobar diversos programas con una cadencia determinada. Se caracteriza por la organización de contenidos de manera continuada. Tal continuidad tiene a su vez tres modalidades: A) Macrounidades cíclicas. La estructura del contenido se repite cada cierto tiempo, generalmente cada semana; se mantienen la organización, presentadores y enfoques, sólo cambia el contenido específico. En este sentido puede decirse que toda programación está concebida conforme a esta macrounidad cíclica. De este modo la audiencia sabe de antemano lo que se emitirá todos los lunes y demás días de la semana. La programación se consolida por su reiteración y además busca la renovación y recuperación de lo atractivo por la variación específica de los contenidos. La audiencia sabe, en consecuencia, que todos los

destacan Muñoz y Gil: "El índice es fundamentalmente un documento interno de la emisora para sus dependencias y personal, teniendo carácter ejecutivo salvo modificación realizada por persona autorizada a tiempo y ante un hecho absolutamente justificable para el cambio`. 18.4. Modelos y enfoques de la programación La multiplicación de emisoras ha dado origen a varios modelos y enfoques de la programación. Entre otros destacan los siguientes por su proximidad a la información. 18.4.1. Según contenidos La radio actual sigue dos planteamientos de programación: a) La generalista (también conocida como convencional), caracterizada por la oferta de contenidos tan variados que puede incorporar cualquier tema, por el uso de toda la gama de géneros informativos, de entretenimiento y de ficción y por dirigirse a todos los públicos potenciales de la emisora sea por fragmentación heterogénea o con cierta homogeneidad. b) Especializada en determinados contenidos. La especialización puede referirse a toda la programación de la emisora, es decir, se trataría de una emisora especializada exclusivamente en un tema, o referirse a una parte de la programación dentro de la misma emisora. En el primer caso la emisora concentra todo su esfuerzo en un solo tema: música clásica, música ligera, información. La especialización monotemática está sumamente extendida en Estados Unidos. En España apenas se ha conseguido diversificar en muy pocos temas; en concreto dentro del campo de la información se aprecian dos variantes: Radio Salud en Barcelona, centrada en aspectos vinculados directa o indirectamente con la salud y Radio Santa María en Toledo, orientada hacia aspectos religiosos: celebraciones litúrgicas, noticias religiosas, etc. En el segundo caso la especialización se refiere sólo a una parte de la programación general y depende de otros factores como el de la atención a determinados tipos de audiencias. c) Además de la especialización por contenidos se ha desarrollado la especializa- ción por los tratamientos o formatos peculiares de la programación. La más extendida es la "Radio-fórmula" en el campo de la música'. La concentración de emisoras en grandes ciudades podría haber sido una ocasión para la ampliación y diferencia de ofertas, sin embargo, está suponiendo mayor concurrencia con idénticos planteamientos. Y además con una estrategia similar de concentración de los mismos tipos de contenidos a las mismas horas. Así es la programación de los noticiarios, de los magazines, de las transmisiones deportivas, de la difusión musical, etc. Hacer un recorrido por el dial durante la mañana de cualquier día es encontrarse con los discos, personajes y contenidos de moda similares, o por la tarde de los domingos, con música y deportes. La renovación de la programación matinal de la cadena SER de los fines de semana ha arrastrado rápidamente al resto de cadenas a unos esquemas parecidos.

18.4.2. Según estructura En una obra anterior concretaba la técnica de la programación en torno a tres modalidades. El paso del tiempo y la aceptación por otros autores de la propuesta confirman su vigencia. a) Programación mosaico. Es la yuxtaposición de unos programas de corta duración junto a otros para ir creando como pequeños mosaicos la propuesta programática global. La única continuidad entre unos y otros es la contigüidad, pero sin relación alguna. La información es programada también como un mosaico, a unos horas determinadas y sin conexión alguna ni con los narradores, ni con los contenidos de los programas anteriores o posteriores. b) Programación por bloques. La programación amplía sus duraciones más allá de los microespacios particulares. Un coordinador se encarga de dar una cierta unidad y coherencia a la diversidad de contenidos y temas que se exponen dentro del bloque. La información de actualidad inmediata se integra como un microespacio más. Se llega incluso a introducir determinados microespacios de información permanente tratados en profundidad. c) Programación en continuidad. La información inmediata y permanente procedente del exterior o provocada por la propia emisora constituye el elemento conductor de la programación. Es la programación abierta permanentemente a cualquier noticia de interés que llegue a la emisora. La programación en continuidad permite sobre todo su seguimiento a medida que se vayan conociendo nuevos datos. Los demás contenidos están contemplados desde la perspectiva de la información'. Se observa el abandono de la programación por bloques monográficos en beneficio de un programa de larga duración en el que se va cambiando el tema cada poco tiempo o se persigue la secuencialidad real de un suceso. Los únicos hilos conductores de los temas son su vinculación con la actualidad permanente o a ser posible con la actualidad inmediata y la narración interesante de un presentador que llega a convertirse también en tema atractivo por sí mismo, a veces más que por lo que diga, aunque, claro está, si ha llegado a interesar a la audiencia, es porque lo que dice es atractivo para ella. Se programa su vedetismo y espectáculo. Es una programación en continuidad, de "saco sin fondo", en la que cabe todo tipo de contenidos siempre que sean breves o que cuando se trate un tema durante un largo tiempo se ofrezca con cortos cambios de puntos de vista o de interlocutores. Es decir, una programación con variedad de temas y multiplicidad de perspectivas. Se rompe la monotonía de una sola voz o la de "todo música" para lograr una mayor agilidad. La radio ha roto con los viejos corsés de la programación rígida y de bloques monotemáticos dirigidos a un sector de la audiencia con rechazo del resto. Las emisoras dirigidas a todo público, aunque varíen la cobertura: nacional, regional o local y consecuentemente destinada a una audiencia heterogénea, buscan el interés de aquellos elementos que por alguna razón puedan ser de mayor preocupación común. La radio actual no se conforma con los éxitos momentáneos, sino que revisa permanentemente los programas para que se ciñan al máximo a las necesidades variables de la audiencia en todo tiempo. El sentido de continuidad de la radio lleva a buscar el programa ideal en la conciliación de lo informativo con lo formativo y lo diversivo, sin establecer diferencias tajantes entre unos y otros, excepto en los noticiarios en los que, además de las exigencias informativas propias, existe un predomino de la claridad auditiva y comprensibilidad por encima del sentido diversivo o de entretenimiento.

18.4.5. Según estrategia y relaciones de la cadena con sus emisoras La tendencia a la concentración de emisoras en grandes cadenas ha traído consigo la estrategia de unas programaciones básicamente en cadena con escasos tiempos para la programación de las emisoras integradas. Es el intento de competir en todos los terrenos y de rentabilizar los elevados costos de la producción de calidad. Tal estrategia se ha desarrollado principalmente en las cadenas propietarias de todas las emisoras incorporadas. En estos casos se diseña una programación para toda la cadena y se dejan unos tiempos para que aquellas emisoras de la misma ubicadas dentro de una Comunidad Autónoma programen unos servicios informativos para atender las necesidades específicas de cada Comunidad. También se deja otro tiempo para que las emisoras locales de la cadena ofrezcan su programación informativa local. Las cadenas formadas por unas emisoras propias y otras afiliadas o asociadas establecen acuerdos específicos para combinar la programación en red y la programación por cada una de las emisoras particulares. En tales acuerdos se decide sobre los programas a los que se conectan, los apoyos que dan a la programación en cadena como coberturas de determinados hechos locales de interés general, realización de reportajes, entrevistas, etc. La multiplicidad de variantes en los acuerdos hacen imposible cualquier sistematización de relaciones entre la programación en cadena y la programación por emisoras. Existen grandes pros y contras en esta modalidad. Todo depende del lado desde el que se analice. Martí ha sintetizado algunos: "La tendencia actual (...) es la de ocupar los segmentos más importantes de la programación diaria en cuanto a audiencia con el fin de rentabilizar su eficacia publicitaria, con lo que a las emisoras locales les restan solamente fragmentos horarios muy pequeños y, generalmente residuales, de la parrilla de programas. En este aspecto, las estrategias de las cadenas oficiales y comerciales son plenamente coincidentes, con lo que la autonomía local queda muy limitada. La estación local de radio adscrita a una gran cadena que funcione con programación prioritaria para la central tiene muy reducidas sus posibilidades de decisión y sólo puede atender esporádicamente las necesidades informativas de su ámbito de audiencia. Se trata sin duda de un condicionante muy importante por lo que respecta a la libertad de determinadas estrategias programáticas de cada emisora, un problema de plena vigencia en la radiodifusión actual`. 18.4.6. Según destinatarios La programación también se enfoca según las peculiaridades de los grupos a los que quiere dirigirse. Existe una programación heterogénea para todos los públicos. Y junto a ella otras programaciones destinadas a niños y jóvenes - programación infantil y juvenil- que además suelen centrarse en los problemas de los mismos; igualmente sucede con otros sectores sociales como las mujeres o la tercera edad. La programación se plantea para dar mayor atención a las necesidades de los destinatarios. Por eso la radio actual se preocupa más que nunca de conocer a fondo la sociedad comprendida en el diámetro de su cobertura. Mantiene una actitud de permanente vigilancia e investigación'. La nueva radio es cada vez más exigente con el planteamiento y delimitación de objetivos claros, para desarrollarlos y efectuar un seguimiento controlado y riguroso del modo como se cumplen. Es decir, un planteamiento científico de la programación. La radio se adapta permanentemente a las situaciones de la audiencia: horarios, comportamientos, gustos. Huye de la excesiva sectorialización de núcleos de audiencias. Dirigirse por las mañanas al público femenino, principalmente a las amas de casa, como se

hizo en etapas anteriores, es perder la abundante audiencia que transita por las calles y carreteras en automóvil, a los dependientes de comercios y demás establecimientos públicos. La radio intenta ofrecer un servicio a todos o al menos a sectores amplios de la población. Por eso indaga nuevas formas de alternar temas y tratamientos. La radio cada vez se dirige más a los problemas acuciantes y permanentes del hombre por encima de la mera curiosidad. La insistencia en la cotidianidad de los hechos a fondo y con diversos puntos de vista atraen ya más que las radionovelas de otras épocas`. Más que conocer vidas ficticias ajenas prefiere seguir la vida y peripecias de los personajes y hechos reales hasta convertirlos en auténticos relatos próximos a los seriales. Se ha relegado lo ficticio a un segundo plano en la radio, posiblemente porque ella, por todas las características provocadoras de la imaginación humana, no necesita trasladarse a mundos recreados. La recreación ya no será de la emisora, sino del oyente. Ha penetrado un mayor realismo para dar cuenta, segundo a segundo de lo que sucede en la realidad, en cualquier realidad por muy vulgar que sea. De la radio "todo música" se está pasando a una mayor conjugación de la palabra viva de los protagonistas de los hechos con la música procedente de los discos como separación de conversaciones y distensión de la excesiva concentración en lo verbal. 18.5. De la fragmentación de audiencias a la autoprogramación La multiplicidad de emisoras y la variedad de ofertas llevan consigo un servicio más amplio y abundante a la audiencia. Una audiencia cada vez más homogénea por ser más reducida, aunque dentro de una diversidad de peculiaridades. Se produce un cono cimiento más directo de la comunidad y por parte de la audiencia una participación presencial mayor en los programas para exponer, reflexionar e idear soluciones a los problemas que tenga a su alrededor. La radio se convierte cada vez más en el espejo y motor de la vida ciudadana. La audiencia dispone de mayor número de opciones para elegir posibilidades referidas no sólo al número de emisoras: nacionales, regionales, locales, sino también a las características de programas. Puede encontrar el programa que más se adecue a la necesidad del momento: información, música, entretenimiento. La diversidad de emisoras no ha venido a desplazar unas a otras para crear una situación de acumulación radiofónica, una competencia para servir mejores contenidos sino también competencia para ofrecer mejor calidad de sonido. Estamos ante un fenómeno de coexistencia simultánea de multitud de posibilidades radiofónicas. Más que de la radio habría que hablar de "las radios", en plural. Un pluralismo conducente a que cada oyente encuentre en cada momento el programa que más necesite o que más se adecue a su estado de ánimo. El oyente se siente menos atado a una sola emisora. Está produciéndose un proceso selectivo. En lugar de conectar una emisora determinada, se buscan programas pertenecientes a distintas emisoras. De este modo se pasa, desde la perspectiva del oyente, de una radio que le programaba todo previamente, a una situación en la que él se convierte en su propio programador. Incluso se ha hablado de autoprogramación. Se busca música o información según las necesidades de cada cual. Dada la pluralidad de servicios que la radio podría ofrecer, el oyente encontraría solución a sus deseos en cada momento". Sin embargo, la variedad de oferta ha quedado bastante restringida y es difícil confirmar la posibilidad de una amplia autoprogramación de contenidos según las situaciones y estados de ánimo de cada oyente. En lugar de la diversidad se ha producido un incremento de la oferta en contenidos similares. Se compite con los mismos contenidos a las mismas horas. No es

Es una ventaja, pero también puede convertirse en un riesgo especialmente en noticias relacionadas con sucesos de asaltos, secuestros, atentados o violaciones al generarse un morbo por entrar en la vida de los demás y en la trama oculta de los hechos hasta desfigurar el núcleo de los mismos. 18.6.2. La información en el conjunto de la programación Existen emisoras en las que la planificación gira siempre en torno al contenido de su especialización, de tal manera que una emisora especializada en música ligera o en música clásica es posible que no introduzcan ningún servicio de noticias generales; como máximo incorporan noticiarios musicales. Y, en consecuencia, no se contraiga relación alguna entre los contenidos informativos y los de otro tipo. En otros supuestos similares también se programa algún noticiario, aunque de escasa duración, sólo la suficiente para dar un resumen de noticias para que los seguidores de esa emisora tengan al menos conocimiento de las noticias destacadas del momento; en este supuesto, y a pesar de tener una presencia escasa, su programación siempre se hace a unas horas prefijadas con exactitud con objeto de que sirva de cita puntual y consecuentemente condicionan los horarios y con frecuencia la duración del resto de contenidos especializados. Y en el polo opuesto, cabe la posibilidad también, como ocurre en algunas emisoras de Estados Unidos, de que la especialización gire sobre la información general, en cuyo caso todos los contenidos son informativos, sean con tratamiento de noticias, de reportajes, de entrevistas o documentales. En este caso tampoco se establece relación alguna entre estos contenidos y otros no informativos. Por tanto, conviene centrarse ahora en las emisoras de programación dirigida a públicos generales y a los que se les hace una oferta de contenidos muy heterogéneos: musicales, concursos, informativos. En este caso la información radiofónica no es una isla en la programación general de la radio. La información se integra en un conjunto más amplio de programación. Se trata, por supuesto, de emisoras generalistas, de programación "convencional" o total`. La intermitencia de la información radiofónica necesita una combinación adecuada con el resto de contenidos de la emisora. Se plantea en consecuencia la relación de los programas informativos con los programas generales de la emisora. Es clásica la división de estos dos ámbitos en las cadenas y emisoras importantes. Se trata de un dirección de programas generales y otra de servicios informativos, armonizadas ambas por el director de la emisora. La interacción de una y otra queda plasmada en la programación general. Los contenidos informativos tienen sus propias exigencias de actualidad e inmediatez a diferencia del resto de contenidos. Y además requiere unos horarios fijos, de cita puntual con la audiencia que conecta la radio a una hora determinada en busca de noticias o de la narración de un hecho importante que se celebra a una hora concreta. Este requisito conduce a que la información ocupe un lugar privilegiado en aquellas emisoras que ofrecen una programación generalista a una audiencia heterogénea. Son, pues, las exigencias prioritarias de la información frente a otros contenidos. Ocupa los horarios preferentes y además el resto de contenidos se adaptan a unos tiempos o se interrumpen para dar paso a las noticias anunciadas a una hora exacta. Es más, cuando los hechos son de máxima transcendencia la noticia de los mismos interrumpe cualquier otro programa para que salga al aire inmediatamente hasta llegar al extremo de sustituir la programación prevista por la narración continua y sin interrupción alguna, ni siquiera de la publicidad. La programación en este caso se convierte en el seguimiento de la noticia.

Este predominio de la información en las emisoras de radio no especializadas llega a contagiar con frecuencia a los programas con otros contenidos variados, especialmente a los magazines. Aunque el magazine de cada día tenga toda su estructura y contenidos previamente preparados, sin embargo, desde el momento en que un día acaece un hecho de gran relieve, a partir de ese instante la mayoría de las intervenciones quedan contagiadas por este hecho y se centra toda la atención en el mismo. 18.6.3. Dinamismo de la programación informativa La consecuencia de todos estos planteamientos es que la programación no se presenta como algo rígido e inflexible, sino que, por el contrario, puede modificarse conforme a la importancia de los hechos de actualidad. Tal adecuación a la información se comprueba mucho más en la radio que en la televisión, aunque también puede encontrarse alguna vez, y es lo que otorga a la programación radiofónica un gran dinamismo y una revitalización para escapar de la rutina y presentar una radio viva, pegada a la evolución de la sociedad minuto a minuto. La radio es ante todo un medio de comunicación informativa. La radio nació para difundir a distancia lo que estaba ocurriendo en un lugar en el momento en que sucedía. Es la esencia de la radio y también la de la información. La rapidez e inmediatez alcanzada por la radio dentro de los medios es lo que más la aproxima a la concepción de lo informativo o del deseo de conocer lo que está sucediendo en otro sitio cuanto antes y de la mejor manera posible. La radio en España ha pasado el sarampión de la información política. Una vez superado se ha caído en la enfermedad de los "casos", en la búsqueda de "watergates" particulares para conseguir el éxito. Se acusa, se ataca, se insulta. El programa rey de la radio actual es el configurado mediante las tertulias en las que se habla de todo, se improvisa la interpretación y apenas se corroboran los datos. No obstante, existe otra tendencia en la que se entrevé una cierta imposición de la búsqueda de la trama general (social, política, económica, cultural) de la política de las cosas. Se trata de ampliar el campo informativo a otras preocupaciones de la sociedad, en particular a las de la vida diaria con realismo y sin sensacionalismos. Se prefiere ofrecer una información de hechos de actualidad inmediata que saltan a la antena en el momento en que se captan. Su interés se amplía a todo cuanto acucie a la sociedad en cualquier momento. Su agilidad le permite estar presente en cualquier acontecimiento. La radio tiene un tiempo durante gran parte del día y de la noche. Pierde su audiencia durante las emisiones televisivas principales. Por esta razón en lugar dé entrar en lucha con ella, lo que hace es ofrecer una programación complementaria y alternativa. Sitúa los programas informativos antes y después de las horas altas de la televisión, es decir, antes de las 9 de la mañana, antes de las tres del tarde, antes de las nueve de la noche y al cierre de las emisiones principales de televisión. Durante este tiempo intercala programas informativos de menor entidad y, sobre todo, busca a los aficionados a otros temas: deportes, música, divulgación cultural. El sentido amplio que la radio da a la información en la programación general (y no en la específica) le lleva a establecer una cierta mezcla entre información y entretenimiento o distracción y una combinación de lo formal con lo informal, la entrevista a un filósofo, a un escritor, a un político con la difusión del disco de moda o la entrevista con un coleccionista o con alguien que ofrezca una información de simple curiosidad humana. Una combinación difícil, pero que cuando se atina con la fórmula, surge el programa seguido por cientos de miles de personas.

convierte a su vez en generadora de una nueva cultura mediante su lenguaje sonoro y por la combinación y tratamiento que da a cuanto vehicula por él. La radio es el arte y cultura de la combinación de los sistemas expresivos sonoros. 18.7. Planificación de los contenidos informativos Para toda planificación de la programación se requiere plantear previamente las siguientes cuestiones: 18.7.1. Plasmación de la identidad de cada emisora en los contenidos Cada emisora tiene su propia concepción programática, atendiendo a todas las variantes señaladas. Es posible crear una programación ideal conforme a unos planteamientos ideales, pero en su puesta en práctica real habrá que analizar y dar respuesta precisa a cada uno de los elementos indicados anteriormente. Cada emisora está ubicada en un ámbito espacial y se dirige a una audiencia. Estos dos componentes suelen estar compartidos por una o varias emisoras más. Por lo tanto, se plantea siempre una programación en competencia con otras. Es el momento de identificar y definir el perfil propio tanto si se trata de una emisora pública como de una privada y de las relaciones que deben mantener unas con otras y además partir de la base si se trata de una emisora independiente o está integrada en una cadena. La programación informativa varía en cada una de las situaciones. Son muchas las variables que entran en juego a la hora de elaborar la programación. Del acierto en la combinación de cada una de ellas se obtendrán resultados diferentes. La información está disponible para todas, pero cada una la enfocará según su identidad, ámbito de cobertura, objetivos y relaciones con la propia cadena. La emisora puede funcionar con plena autonomía para su ámbito de circunscripción y además funcionar como corresponsalía para su cadena nacional o para la programación autonómica particular. 18.7.2. Delimitación de objetivos Hay que fijar con exactitud lo que se quiere, cómo, a quién dirigirse. Una confusión en este planteamiento conllevará oscuridad a todo el proceso de planificación y producción de programas particulares. Es preciso una clarificación de los objetivos que se deseen alcanzar con la programación general informativa y de cada unidad programática particular. El conjunto de objetivos debe estar perfectamente estructurado, diseñado y dosificado. De este planteamiento emergerá la necesidad de determinados recursos y sobre todo la organización adecuada para cada uno de los pasos. La graduación de estos obligará a deslindar y especificar al máximo. De este modo se conjugarán los objetivos genéricos con los específicos y operativos. Cada programa puede convertirse en el desarrollo de uno de los varios objetivos que tenga cada tema. Y éste a su vez será la concreción de algunos de los objetivos ideados en la programación general en la radio. La trabazón de objetivos generará una coherencia entre las partes y el conjunto imprescindible para que el producto final alcance el nivel óptimo de la calidad radiofónica y el radioyente efectúe la descodificación con la máxima comprensibilidad.

18.7.3. Estructuración y secuencialidad de la programación Una vez establecidas las delimitaciones indicadas hay que determinar los contenidos concretos y las funciones que se quieren desarrollar mediante la radio. Se trata de una planificación general de los contenidos informativos de actualidad inmediata y permanente y además una organización de la emisión de cada día. La delimitación y organización de contenidos permite establecer el perfil de los temas, enfoques y orientaciones generales para la selección de noticias. La planificación de los contenidos informativos, como ocurre con cualquier otro contenido, requiere también una selección, distribución y ordenación considerada siempre según las exigencias y principios propios de la información. La programación informativa supone también una selección de hechos. La realidad es sumamente compleja. La información establece unos criterios de selección conforme a los objetivos de la emisora y según los enfoques profesionales de los mismos. La programación organiza y sistematiza tal selección de hechos, temas y noticias. Además de seleccionar los temas y noticias la programación informativa los dosifica conforme a unos criterios de valoración y de prioridad según sus estrategias o principios dinamizadores de la información. De ahí las divergencias entre unas emisoras y otras al referirse todas a los mismos ámbitos de cobertura, pero con criterios de valoración de la realidad divergentes. Una vez realizadas las operaciones anteriores se organiza y se ordena el material seleccionado y dosificado con criterios de relato informativo de manera agrupada dentro de un conjunto de noticias o mediante la profundización en uno o varios temas hasta originar los diversos tipos de programas informativos dentro de los cuales cabe destacar los noticiarios, sean horarios o diarios hablados, los programas diarios con la misma estructura, aunque varíe el tema, o no diarios como los de periodicidad diaria alterna, los semanales, mensuales y anuales, o bien los programas especiales y extraordinarios motivados por algún acontecimiento importante puntual e inesperado, o una conmemoración. 18.7.4. Fijación de horarios idóneos de las emisiones El esfuerzo que requiere la elaboración de programas, la calidad alcanzada, de poco servirá si no se cuenta con un horario adecuado para la audiencia a la que está destinado. Se requiere un conocimiento empírico de las situaciones sociológicas y psicológicas de los radioyentes. De lo contrario, se incurrirá en el fracaso. La planificación tiene que determinar los grupos de audiencia a los que se quiere alcanzar tanto generales como específicos, y el ámbito de cobertura territorial al que se quiere llegar. La programación suele hacerse por estaciones temporales según los cambios sociales más importantes. 18.7.5. La información en la organización de la emisión diaria La programación se concreta en emisiones diarias, en unos fragmentos horarios. Cada emisión constituye un conjunto de programas organizados conforme a una continuidad. Es dentro de esta continuidad radiofónica en la que hay que armonizar los contenidos y programas generales con los demás contenidos informativos de acuerdo con los niveles

para la radio por cable que supera con creces las experiencias anteriores del hilo musical y que viene a cubrir unas necesidades concretas de múltiples sectores de audiencia. Además de la búsqueda de servicios y programaciones especializadas es preciso la renovación de enfoques de los contenidos, especialmente de los informativos. Hemos vivido una etapa de saturación de la información política hasta aproximadamente

  1. El desarrollo económico de los años siguientes trajo una exuberante información económica hasta llegar incluso a la contraprogramación radiofónica con la información bursátil, impensable hasta entonces. La crisis económica está dando paso a otro enfoque de corte más social como los problemas de la droga, asuntos raciales, violaciones y asesinatos, cuestiones ecológicas, moda y belleza o flirteos de las personalidades y todo ello seguido y difundido con cierto amarillismo. Tales planteamientos se han congregado en los programas específicos, pero también se observa ya alguna penetración en las noticias de los diarios hablados. Todo ello se produce por la fuerte competitividad desatada entre los propios medios que les ha llevado a reconquistar audiencias por la agresividad, amarillismo y crítica pertinaz y obsesiva contra determinados políticos y personalidades. La competitividad ha conducido también a las imitaciones de programas. Cada vez que aparece una innovación en una emisora inmediatamente se reproduce en las demás. Especial desarrollo ha tenido la imitación humorística. La radio cuenta con múltiples humoristas en la actualidad, pero de un humor basado fundamentalmente en la imitación de las personalidades públicas. La radio se ha instalado ya como medio de referencia y de dinamización de la opinión pública, especialmente por los comentarios y análisis de las tertulias en las que se han aposentado la mayoría de los comentaristas y columnistas de la prensa. Unos comentaristas que no habían conseguido nunca la popularidad hasta que no han encontrado en la radio su altavoz; con ello amplían su campo de influencia entre los grupos de élite y sectores populares. La radio ha convertido en personajes públicos a un restringido número de privilegiados que siempre están en candelero. Apenas renueva a sus participantes en las tertulias, en los programas de debate y, por supuesto, ha creado su Star System peculiar que ha llegado incluso a generar empresas particulares dentro de la empresa radiofónica. Es la radio de estrellas frente a la radio de programación de contenidos. Ante la implantación de la radio de estrellas ya se han escuchado propuestas y apuestas por el cambio hacia la radio de programas. En la radio de estrellas lo atractivo es el profesional, no la emisora. Se cae en cierto chantaje ya que al cambiar la estrella de una emisora a otra con ella se va la audiencia y en consecuencia se pierde identidad. Se apuesta por la oferta de programaciones para buscar una mayor fidelidad a la emisora. Se trata de imponer un estilo de emisora, no el de la estrella particular. No obstante, existe la doble propuesta en la actualidad. Pero la radio de estrellas puede ser una apuesta por el pan de hoy y el hambre de mañana. NOTAS AL CAPÍTULO 18 ' FERNANDEZ ASIS, Victoriano: Radiotelevisión. Información y programas. Radiotelevisión Española, Madrid, 1986, Tomo II, pág.31.

(^2) CONTE, Rafael (Dir.): Una cultura portátil. Cultura y sociedad en la España de hoy. Ediciones Temas de Hoy, Madrid, 1990. MUÑOZ, José Javier y GIL, César: La radio. Teoría y práctica. Instituto Oficial de Radio y Televisión, Madrid, 1986, pág. 48. ' MARTI, Josep Ma: Modelos de programación radiofónica. Feed-Back, Barcelona, 1991, caps. 5 y 6, págs 97-139. Véase además DIAZ MANCISIDOR, Alberto y URRUTIA, Víctor: La nueva radio. Universidad del País Vasco, Bilbao, 1986. ' Teoría y técnica de la información audiovisual. Alhambra, Madrid, 1987, págs. 369-

  1. ' ESCHENBASCH, Joseff: Radiodifusión para la innovación. Epoca, Quito, 1978. ' PRADO, Emilio: "El movimiento por la libertad de emisión en España", En BASSETS, LL. y otros: De las ondas rojas... op. cit. págs. 237 - 255. MARTI, J.M.: op. cit. pág. 70. LICHTY, Lawrence W.: Broadcast program and audience analysis. American Printing & Publishing,1975. '° DRAKAKIS, John: British radio drama. Cambridge University Press, Londres, 1981. Sobre las repercusiones de la radionovela véase la obra de Manuel J. CAMPO: Simplemente María y su repercusión entre las clases trabajadoras. Avance, Barcelona, 1975. " CEBRIAN, Mariano: "La estrategia de las diferentes emisoras en materia de programación", en Rencontre de Torremolinos, 1979. Radio Nacional de España, 1979, págs. 47 - 58. 'z HALPER, Donna L.: Full-Service Radio. Programming for the Community. Focal Press, Boston, 1991. " MERAYO PEREZ, Arturo: Para entender la radio. Estructura del proceso informativo radiofónico. Universidad Pontificia de Salamanca, 1992, pág. 335. Capítulo 22 - OTROS PROGRAMAS INFORMATIVOS La programación informativa radiofónica, además del planteamiento según la organización de la información, tiene otras ofertas dentro de la tendencia actual de búsqueda de mayor profundización en las noticias y un servicio más centrado en audiencias específicas. Tal interés ha dado origen a otro conjunto de programas. No se trata ahora de establecer una clasificación exhaustiva de los mismos, sino de destacar los más sobresalientes y que sirvan de orientación para la renovación y creación de otros nuevos. Tampoco se trata de establecer unos criterios de total oposición de unos con otros ya que con frecuencia las fronteras son difíciles e incluso imposibles de establecer puesto que en algunos casos unos tipos se superponen a otros. En aras de una mayor claridad se proponen las siguientes variantes:
  2. Otros programas clasificados según la periodicidad de programación.
  3. Programas especiales y extraordinarios sin periodicidad prevista.
  4. Programas especializados.