















Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Prepara tus exámenes con los documentos que comparten otros estudiantes como tú en Docsity
Encuentra los documentos específicos para los exámenes de tu universidad
Estudia con lecciones y exámenes resueltos basados en los programas académicos de las mejores universidades
Responde a preguntas de exámenes reales y pon a prueba tu preparación
Consigue puntos base para descargar
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Comunidad
Pide ayuda a la comunidad y resuelve tus dudas de estudio
Ebooks gratuitos
Descarga nuestras guías gratuitas sobre técnicas de estudio, métodos para controlar la ansiedad y consejos para la tesis preparadas por los tutores de Docsity
Asignatura: Motivacion y Emocion, Profesor: Constanza Calatayud, Carrera: Psicologia, Universidad: UV
Tipo: Ejercicios
1 / 23
Esta página no es visible en la vista previa
¡No te pierdas las partes importantes!
















Universidad de Valencia 2º Grupo G
Existen personas que, en medio de condiciones muy diversas, logran enfrentar con éxito sus dificultades y romper con las expectativas de fracaso que les otorgaban. Todos hemos conocido alguna vez a personas que parecen de acero, capaces de afrontar todo aquello que les suceda. Y es que el ser humano se enfrenta, durante su ciclo vital, a situaciones que cambian dramáticamente su vida y que aumentan su estado de tensión. Pero aun así, nos adaptamos, lo afrontamos, y seguimos hacia adelante. Puede ser consecuencia de las diversas formas en que el ser humano aprende y desarrolla “mecanismos protectores” o de “resiliencia”. La resiliencia, según la definición de la Real Academia Española, se trata de “la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas”. Resumido por Nietzsche sería; “lo que no me mata, me hace más fuerte”. Hay cierta discordia entre autores a la hora de valorar si una persona es resiliente o no. Algunos consideran que es suficiente disponer de una adecuada capacidad de recuperación. Otros creen que además de esa recuperación debe existir también un crecimiento personal, como un incremento de la autoconfianza y fortaleza. Esto provoca la existencia de dos opiniones acerca del concepto de resiliencia; los que la consideran como un proceso y los que la definen como un resultado. Los primeros, estudian la relación entre los factores de riesgo y los resultados (positivos o negativos) y la mediación de otras variables en el momento de hacer frente a la adversidad. Estos factores son llamados protectores por su capacidad para amortiguar o eliminar el efecto de dicha adversidad. Un ejemplo de ello sería el optimismo. Por su parte, los estudios que consideran la resiliencia como un resultado buscan sujetos que, tras sufrir un trauma, continúan mostrando conductas y emociones que indican buenos resultados. Estas investigaciones han permitido el desarrollo de programas de tratamiento dirigidos a potenciar las fortalezas en diferentes dominios particulares, como el emocional o el cognitivo.
Ser resiliente no quiere decir que la persona no experimenta dificultades o angustias. El dolor emocional y la tristeza son comunes en las personas que han sufrido grandes adversidades o traumas en sus vidas. La resiliencia no es una característica que la gente tiene o no tiene. Incluye conductas, pensamientos y acciones que pueden ser aprendidas y desarrolladas por cualquier persona. La definición más aceptada de resiliencia es la de Garmezy (1991) que la define como «la capacidad para recuperarse y mantener una conducta adaptativa después del abandono o la incapacidad inicial al iniciarse un evento estresante». (El concepto de resiliencia no implica tanto una invulnerabilidad al estrés sino la habilidad de recuperarse de eventos negativos).
Inicialmente y hasta no hace muchos años, los estudios sobre personas que sufren un suceso traumático se han centrado en modelos patogénicos de la salud (modelo de riesgo) que centran el foco de la atención en las debilidades del ser humano. Más allá de este tipo de modelos, hay otras formas de entender el trauma. Desde modelos más optimistas, se entiende que la persona es activa y fuerte, con una capacidad natural de resistir y rehacerse a pesar de las adversidades. Esta concepción se enmarca dentro de la Psicología Positiva que busca comprender los procesos y mecanismos que subyacen a las fortalezas y virtudes del ser humano (Vera, B., Carbelo, B., Vecina, M.L., 2006). La resiliencia muestra este cambio de mirada hacia las fortalezas humanas (Mateu, R., Flores, R., Garcia-Renedo, M., Gil, J.M., 2013). El foco de investigación en el campo de la resiliencia ha tenido una evolución en el transcurso del tiempo. Según Richardson (2002), hay tres generaciones en el estudio de la resiliencia, que a su vez, está ligado a tres modelos explicativos sobre resiliencia:
Este modelo inicialmente pertenece a la primera generación de estudios de la resiliencia. Busca catalogar los factores de protección y de riesgo en tres grupos: los atributos individuales, las características familiares y las del ambiente social. Como se muestra en la tabla, las características temperamentales y genéticas constituyen una base en la persona y es en ella donde actúan los factores ambientales y sociales (Mateu et al. 2013). Pese a que este modelo está obsoleto, es importante porque constituyó el inicio de los posteriores modelos, cambiando el objeto de estudio de los investigadores del déficit a las fortalezas, al poner énfasis en la búsqueda de los factores protectores. Figura 1. Modelo tríadico (Infante 2004)
Este fue el modelo que sirvió como base para las posteriores investigaciones de la segunda generación, ya que destaca la resiliencia como un proceso y no como cualidades. Bronfenbrenner (1979) considera la resiliencia como un proceso dinámico, inmerso en la ecología del desarrollo humano determinado por diferentes niveles que interactúan entre sí (Mateu et al. 2013). Como se muestra en la figura 2, hay cuatro niveles de influencia de donde proceden los factores de riesgo y protección. De este modo, a través de la interacción entre los cuatro contextos (individual, familiar, comunidad y sociedad) el individuo provisto de factores de protección, tendrá mayor adaptación resiliente. Figura 2. Modelo ecológico de Bronfenbrenner (1979) MODELO DE RICHARDSON, NEIGER, JENSON Y KUMPFER (1990) Según los autores, el proceso de adquisición de las cualidades resilientes se produce como una elección consciente o inconsciente tras un evento traumático que, dependiendo de los mecanismos protectores y ambientales que se activen, se producirá o no una ruptura psicológica. Si tras el evento no se produce ninguna “crisis”, continuara su desarrollo vital en un
MODELO DE GROTBERG (1995) Este modelo proporciona las actitudes necesarias para favorecer la capacidad para enfrentarse a las adversidades. Para ello, Grotberg (1995) desarrolló una guía de resiliencia en la que destaca que se requiere la interacción de tres factores resilientes provenientes de tres niveles diferentes para la promoción de la resiliencia (Mateu, R., García, M., Gil, J. M., & Caballer, A., 2009). Estos son: YO TENGO Personas del entorno en quienes confío y que me quieren incondicionalmente. Personas que me ponen límites para que aprenda a evitar los peligros o problemas. Personas que me muestran por medio de su conducta la manera correcta de proceder. Personas que quieren que aprenda a desenvolverme solo. Personas que me ayudan cuando estoy enfermo o en peligro o cuando necesito aprender. YO SOY Una persona por la que otros sienten aprecio y cariño. Feliz cuando hago algo bueno para los demás y les demuestro mi afecto. Respetuoso de mí mismo y del prójimo. YO ESTOY Dispuesto a responsabilizarme de mis actos. Seguro de que todo saldrá bien. YO PUEDO Hablar sobre cosas que me asustan o me inquietan. Buscar la manera de resolver los problemas. Controlarme cuando tengo ganas de hacer algo peligroso o que no está bien. Buscar el momento apropiado para hablar con alguien o actuar. Encontrar a alguien que me ayude cuando lo necesito.
Este modelo sintetiza las generaciones de estudio de resiliencia. Toma como base el modelo ecológico de Bronfenbrenner (1979). Como se puede observar en la figura 4, el modelo se basa en los diferentes sistemas que interactúan para generar resiliencia (individuo, familia y sociedad), destacando los aspectos protectores en cada uno de ellos. Figura 4. Modelo de Masten y Obradovic (2006)
Los factores de riesgo hacen referencia a aquellas características o cualidades de una persona, de una familia o de una comunidad que se sabe va unida a una elevada probabilidad de dañar su salud (Mateu et al. 2009). Gracias a los estudios de primera generación se contribuyó a elaborar un listado de estos factores. En la tabla 2 se muestran los principales factores de riesgo que diferentes autores han encontrado en sus investigaciones.
Asistir a escuelas eficaces y concienciadas con las necesidades no solo académicas, sino con las emocionales también, promueve el desarrollo de procesos resilientes. Por supuesto, también es importante disponer de relaciones sociales y promover la conducta prosocial. Con respecto a las cualidades individuales, Wolin y Wolin (1993) proponen el modelo de los siete pilares de la resiliencia, representado por una figura llamada “mandala de la resiliencia”. Como se puede observar en la figura 5, en el centro se encuentra la persona y de ella surgen las siete características de resiliencia: Independencia: ser capaz de establecer límites entre uno mismo y el ambiente adverso. Capacidad de relacionarse : o establecer vínculos satisfactorios con otras personas. Iniciativa : capacidad de hacer algo, de hacerse cargo y ejercer control. Humor : capacidad de encontrar una parte cómica en la tragedia. Creatividad : capacidad de crear orden, belleza y finalidad partiendo de un desorden. Moralidad : capacidad de comprometerse con valores. Introspección : ser honesto con uno mismo. Figura 5. Siete pilares de la resiliencia. Wolin y Wolin (1993)
Este término está estrechamente relacionado con la resiliencia. Deci y Ryan (1985), definen la competencia como «la necesidad psicológica de eficacia en las interacciones con el ambiente y refleja el deseo de ejercer las propias capacidades y habilidades y, al hacerlo, buscar y dominar desafíos de manera óptima» (citado en Reeve, J. M. 2009). Las personas podemos ser competentes en distintos ámbitos de nuestra vida, de modo que, como sucede con los factores de protección, las características personales, familiares y ambientales actúan como reforzadores de la competencia. Pero no por ello se deben considerar estos conceptos como iguales, puesto que a diferencia de la resiliencia, la competencia solo se centra en los aspectos positivos y las conductas observables. VULNERABILIDAD Algunos investigadores consideran que resiliencia y vulnerabilidad son los polos opuestos del mismo continuo. La vulnerabilidad se refiere a incrementar la probabilidad de un resultado negativo, típicamente como un resultado de la exposición al riesgo (Becoña, E. 2006). En este sentido, aquellas personas con menos características resilientes, como por ejemplo las propuestas por Wolin y Wolin (1993), serán más vulnerables ante las situaciones de estrés. LOCUS DE CONTROL Rotter (1966), define el locus de control como una característica estable que actúa como modulador de la respuesta de estrés (citado en Montero, Zafra, de los Fayos & Montesinos, 2008). Diferentes autores afirman que el locus de control interno y el estilo atribucional, son factores que promueven la resiliencia porque protegen de los estresores de la vida. Sin embargo, a nuestro juicio, un excesivo locus de control interno puede resultar negativo en casos como el diagnostico de una enfermedad crónica o mortal. En estas situaciones, asumir la responsabilidad de lo que te ha pasado puede ser perjudicial. Es por esto que creemos que la virtud se encuentra en el
https://www.youtube.com/watch?v=93kO7HY0veM
La resiliencia en los estudiantes de educación básica, un tema primordial en comunidades marginales. En este artículo se quiere ilustrar la manera en que los profesores de jóvenes en situación de marginación se constituyen en “personas significativas en resiliencia”. Estos marcan una influencia clave en formación y perseverancia de alumnos de educación básica en condiciones de pobreza. Los argumentos se basan en los elementos teóricos de la resiliencia y toma evidencias empíricas de las historias de vida de 29 personas que participaron en un estudio cualitativo sobre los factores que permiten la permanencia escolar en condiciones de marginación en 16 localidades mexicanas. Como conclusiones, destacan que instituciones educativas y profesores están en un lugar clave para influenciar de manera efectiva en los humanos. Una interacción intencionada en torno a las aptitudes y deseos de alumnos demuestra tener gran impacto, más que la relación maestro-alumno centrada en aprendizajes. Dicho de otra manera, un acercamiento por parte del profesor que no refleje un conocimiento de las expectativas del alumno con relación a su futuro, producirá efectos mínimos en el logro y permanencia del estudiante. Otra de las conclusiones es el hallazgo de los “motores”, uno que empuja con su apoyo (la madre o algún familiar) y otro que jala con su ejemplo (el maestro), cruciales en la persistencia escolar y denominadas personas significativas en resiliencia (Brooks y Goldstein, 2004; Cyrulnik, 2002; Grotberg, 1997 y 2006; Melillo, 2004; Vanistendael y Lecomte, 2002). La escuela se convierte en un área de reflexión, exploración y actuación para un futuro cercano.
La última conclusión aparece al diferenciar el ámbito de acción de estas dos últimas personas mencionadas. Por parte del maestro ha conseguido establecer una relación significativa con su alumno, lo que tiene efectos importantes en la vida académica y personal, que en condiciones de marginación son los que propician motivación constante para hacer frente a las adversidades. Características de resiliencia en jóvenes usuarios y no usuarios en drogas. En este artículo se quiso identificar y comparar posibles características de resiliencia entre estudiantes de educación básica y superior, abusadores o dependientes de drogas, usuarios experimentales y no usuarios, para obtener indicadores que pudieran orientar el desarrollo de estrategias de intervención preventiva. Se consiguió una muestra de 1021 jóvenes de entre 13 y 18 años y se les pasó un cuestionario que median las áreas sociodemográfica, familiar, individual y el uso de drogas y se encontraron diferencias significativas en los tres grupos. Las características resilientes que mejor diferenciaban a los abusadores y dependientes de los no usuarios eran el manejo de conflicto, el control ante situaciones de riesgo, el sentido del humor, la orientación al futuro, la unión familiar, la aceptación de la madre y el “aguante”. Como conclusión se obtuvo que el desarrollo de intervenciones debía centrarse en el fortalecimiento de los elementos protectores. Cabe destacar que para reunir a los encuestados se llevó a cabo un muestreo no probabilístico y los participantes se encontraban en escuelas en zonas de alto riesgo de acuerdo con criterios internos de Centros de Integración Juvenil. No son considerados como representativos de adolescentes mexicanos de todas las zonas urbanas.
que, a menudo, se ve afectado ( contagiado) por los problemas con los que trabaja ( burnout). En general los objetivos de intervención se centran en: Entrenar habilidades de afrontamiento y de competencia personal Normalizar lo anormal (desdramatizar, facilitar diversos enfoques) Disminuir conductas de Evitación y enseñar técnicas de solución de conflictos Restablecer la autoestima Facilitar el contacto con redes de apoyo, grupos de amigos, etc. Contactar y coordinar con los diferentes profesionales que intervienen en el tema para unificar criterios (legales, médicos, etc.) La seguridad en uno mismo y en la propia capacidad de afrontamiento, el apoyo social, tener un propósito significativo en la vida, creer que uno puede influir en lo que sucede a su alrededor y creer que se puede aprender tanto de las experiencias positivas como de las negativas, favorecerían las respuestas resilientes. Para un TEPT (trastorno estrés post traumático) el tratamiento incluye tres aspectos fundamentales: Psicoeducación por los médicos de atención primaria durante las dos o tres primeras semanas tras la exposición al trauma Tratamiento psicológico Tratamiento farmacológico por los especialistas adecuados, sobre todo cuando tras este tiempo el paciente permanece muy angustiado, incapacitado funcionalmente, o aislado socialmente. La labor del psicólogo vista desde la Psicología Positiva debe servir para reorientar a las personas a encontrar la manera de aprender de la experiencia
traumática y progresar a partir de ella, teniendo en cuenta la fuerza, la virtud y la capacidad de crecimiento de las personas. En vez de intentar satisfacer sus necesidades de dependencia es mejor ayudarles a aprender de su experiencia emocional propia. Lo esencial es aprender a tomar conciencia y a pensar en uno mismo, autoobservarse, cuidarse, y poder utilizar de nuevo los afectos como instrumentos vitales y no de muerte como ocurrió en el trauma. Hay que elaborar una relación confianza/seguridad y evitar "arrancar esa página de tu vida". Recordar el trauma solo es terapéutico si se asocia a la reviviscencia del afecto experimentado en su origen, porque la falta de descarga del afecto, o mejor, su procesamiento cognitivo-afectivo incompleto o inadecuado, mantiene el recuerdo traumático de forma patógena.