




Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Prepara tus exámenes con los documentos que comparten otros estudiantes como tú en Docsity
Encuentra los documentos específicos para los exámenes de tu universidad
Estudia con lecciones y exámenes resueltos basados en los programas académicos de las mejores universidades
Responde a preguntas de exámenes reales y pon a prueba tu preparación
Consigue puntos base para descargar
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Comunidad
Pide ayuda a la comunidad y resuelve tus dudas de estudio
Ebooks gratuitos
Descarga nuestras guías gratuitas sobre técnicas de estudio, métodos para controlar la ansiedad y consejos para la tesis preparadas por los tutores de Docsity
Asignatura: teoria de la literatura, Profesor: romero romero, Carrera: Estudios Árabes e Islámicos, Universidad: US
Tipo: Resúmenes
1 / 8
Esta página no es visible en la vista previa
¡No te pierdas las partes importantes!





Descargado en:
patatabrava .com
El vocablo barroco es plurivalente y peligrosamente ambiguo, lo que afecta gravemente a la constitución de una rigurosa terminología critica, y dificulta los estudios relacionados con la periodización literaria.
En las últimas décadas, ha habido un progreso muy apreciable, se han revisado conceptos tradicionales, establecido nuevas divisiones periodológicas, propuesto nuevas designaciones, etc. Muchos autores han sido explicados y valorados de manera nueva.
Pero las dudas no han desaparecido, a pesar de que la realidad historia de los diferentes periodos literarios se conoce hoy mejor que hace algunas décadas.
La determinación de un estilo y un periodo barrocos en las diversas literaturas europeas, a continuación del Renacimiento y distinguiéndose claramente de este, vino a romper de golpe la pretendida homogeneidad relativa de aquella época “clásica”, y la introducción de nuevas unidades periodológicas permitió trazar con más exactitud la historia de los estilos y de los periodos literarios.
El establecimiento ha sido empresa muy ardua, se ha visto acompañada de incomprensiones y equívocos. Las certezas adquiridas acerca de la cuestión del barroco representan caudal notable de conocimientos y constituyen uno de los títulos más meritorios.
La etimología y la historia semántica de la palabra barroco están hoy suficientemente esclarecidas. Durante muchos años, “barroco” de baroco , termino de la lógica escolástica, defendida por los estudiosos tan insignes como Benedetto Croce y Carlo Calcaterra. Este vocablo adquirió carácter peyorativo en los sectores humanistas del Renacimiento. Un argumento in baroco significaba un argumento falso y tortuoso; paso al dominio de las artes para designar un estilo que parecía también falso y ridículo
Esta etimología corresponde a una perspectiva italiana, aunque tal solución no es satisfactoria; el origen debe buscarse en el término “barroco”, usado en el portugués del siglo XVI para designar una perla de forma irregular. La etimología de esta palabra portuguesa no está suficientemente explicada, aunque se admita su derivación del latín uerruca.
La palabra barroco ha adquirido nueva visa en los países de Oriente, pasando a designar las perlas no redondas e imperfectas. Aunque no existen textos que corroboren, en 1503 aparece un texto en castellano con la expresión “perlas berruecas”. En textos españoles y franceses de la segunda mitad del siglo XVI, aparecen con frecuencia las designaciones de berrueco y baroque.
Para la historia semántica de la palabra, hay que detenerse en el francés “baroque”, pues fue aquí donde el término sufrió importantes transformaciones. Baroque que simplemente definía perlas imperfectamente redondas, en 1739 adquiere un sentido genérico de “irregular”, un concepto extremadamente genérico de imperfección.
Hacia mediados del s.XVIII, comienza a aplicarse al dominio de las artes. Se empleaban expresiones a objetos que hoy serian de estilo rococó. En 1788, en la sección de la Encyclopédie méthodique de arquitectura conviene subrayar estos conceptos de la definición:
a. Transferencia a la arquitectura con sentido de extravagancia y ridiculez
historiadores trataron de transferir estas características a la literatura, aunque Wölfflin no había propugnado sus análisis a la literatura. Pero esta transferencia es muy problemática. Wölfflin elaboro sus categorías considerando estrictamente elementos específicos de las artes plásticas.
El concepto de barroco también se extendió a la filosofía, psicología, matemáticas, etc. El responsable de esta extensión fue Oswald Spengler. En las dos últimas décadas, los estudios sobre el barroco en las diferentes literaturas nacionales se han multiplicado. Una gran zona de las letras europeas ha recuperado el favor de la inteligencia y la sensibilidad del hombre de nuestro tiempo.
4.1.
Muchos poetas, han desempeñado un papel muy importante al afirmarse, entre 1920 y 1940, y haber descubierto en sí mismo, en sus ideales y anhelos, parentesco con el arte y la poesía del barroco. Estos poetas y artistas han sido precursores de los modernos estudios hagiográficos y críticos sobre el barroco. Cabe mencionar a T. S. Eliot y sus ensayos. En España, el redescubrimiento de Góngora y la poesía barroca se debe a los artistas e intelectuales de la generación del 27, quienes convirtieron a Góngora en modelo ideal y maestro luminoso de la poesía “anti-realista”
Sobresalen algunos autores del 27 como Dámaso Alonso, García Lorca, Gerardo Diego y Jorge Guillen. En Alemania el expresionismo de los años veinte estuvo igualmente asociado al descubrimiento y revalorización del barroco. En Francia, los pioneros de los estudios barrocos fueron hombres de letras ajenos a la investigación universitaria y a la erudición.
El progreso del barroco crep nuevos y difíciles problemas, algunos de los cuales han dividido los espíritus y provocado disensiones. Entre estos problemas se encuentra el de saber si el barroco debe considerarse como una “constante” de la cultura y de los estilos artísticos o si debe ser considerado como un fenómeno históricamente situado y condicionado.
Aunque Wölfflin estudia el clasicismo y el barroco en el arte de los siglos XVI y XVII, se aproxima mucho a un clasicismo u a un barroco eterno. En alguna de las categorías de Wölfflin se proyectan principios absolutos e intemporales.
El problema empeoro con los escritos de un crítico español, Eugenio D’ors, quien se sintió seducido por la belleza y el misterio del barroco, y las páginas que escribió sobre su espíritu y significado constituyeron una valoración apasionada y luminosa de este arte, con importante reflejos en la cultura europea de los años treinta.
Eugenio D’ors apoya su concepción del barroco en una filosofía de la historia sumamente vulnerable, basada en mitos nietzscheanos del eterno retorno y del antagonismo entre el espíritu apolíneo y el espíritu dionisiaco. Este autor llama a las realidades “constantes históricas” y para designarlas escogió el eón. Para Eugenio toda la historia se reparte entre dos eones opuesto eón del barroco y el eón del clasicismo. De acuerdo con su doctrina de las “constantes históricas” Eugenio D’ors establece en la categoría meta-histórica del barroco diversas modalidades históricas, resultantes de la “encarnación” temporal del eón.
Sin la osadía de D’ors, otros estudiosos han defendido la concepción de un barroco supra-histórico: Henri Focillon, considera el barroco como la fase de exuberancia y fantasía que sucede a una dase de equilibrio y plenitud; E. R. Curtis sustituyendo el término “barroco” por el vocablo “manierismo” concibe igualmente el barroco como categoría permanente de los estilos literarios.
Actualmente, esta concepción meta-histórica del barroco tiene pocos defensores, se puede decir que se acepta unánimemente el principio fundamental de que el barroco debe ser considerado y estudiado como fenómeno histórico que se sitúa en un tiempo
determinado.
Para establecer sus límites cronológicos es necesario observar que el barroco europeo no constituye un fenómeno totalmente homogéneo, que haya surgido al mismo tiempo en las diferentes literaturas europeas. En su formación y es su división existen diversidades cronológicas y geográficas: el barroco de la Europa central es muy posterior al italiano y, mientras que, en la literatura francesa, el barroco desaparece prácticamente a finales del siglo XVII, en España y Portugal persiste vigorosamente en la primera mitad del siglo XVIII.
La cuestión de los límites cronológicos del barroco está ligada también a la existencia, en las artes europeas del siglo XVI de un periodo y un estilo manieristas.
6.1.
Desde Wöllflin se acepta que el barroco representa una transformación de los valores formales del renacimiento. Entre ambos estilos se manifiesta un tercero que recibe el nombre de manierismo.
Los historiadores de la literatura han recurrido a los esquemas periodológicos de la historia del arte y han trasplantado el concepto de manierismo al campo de los estudios literarios. Aunque surge una duda sobre si el manierismo debe ser considerado como fenómeno histórico o como una “constante” supra-histórica.
La introducción de esta nueva unidad periodológicos ha producido ya algunos resultados benéficos, y creemos que, utilizándola con prudencia y discernimiento, constituye un elemento importante para la compresión del periodo que media entre el renacimiento y el barroco.
La designación “manierismo” proviene del vocablo maniera que significa el estilo individual de un artista y el estilo propio de una época. Por eso, en el siglo XVI, se llamaba manieristas a los numerosos artistas que imitaron la maniera de Miguel Ángel. Se asociaba a los manieristas con el gusto por la elegancia y la estilización preciosista, confluían en el concepto de manierismo dos ideas fundamentales: “la repetición vacía de las formulas creadas por el arte renacentista” y “un elemento de estilización elegante y artifiosa, junto con la cual se manifestaba una renovación de tendencia góticas y cortesanas”.
Todos los estudiosos del manierismo concuerdan en interpretarlo como manifestación artística de una época de crisis. En su temática y en sus estructuras formales, expresa la inseguridad y las tensiones espirituales de una nueva época. El artista manierista rompe con la autoridad de las reglas y de los modelos para obedecer a la voz intima que se revela en su interior.
Entre las características más importante destaca: fuerte complejidad psicológica, aguda ansiedad y agitación de espíritu que se traduce en técnicas insólitas, figuras angulosas y espacios curvos (El Greco), ambigüedades y enigmas (de Hamlet ), sentimiento de la inestabilidad de todas las cosas, visión angustiosa del hombre, gusto por la sorpresa y por lo abrupto, etc.
En resumen, aunque imperfectamente caracterizado, existe un estilo manierista en las literaturas europeas del siglo XVI, que fue un estilo de transición entre el Renacimiento y barroco, y mucho de sus caracteres persisten en el barroco, aunque este, sea un estilo diverso.
6.2.
En la literatura italiana el manierismo comienza después de 2520, fecha del declive del Renacimiento, comenzando a afirmarse el barroco en los últimos años del siglo XVI. En España el manierismo es más tardío, entre 1570 y 1600. En la literatura francesa,
cuenta como uno de los elementos fundamentales que estructuran su ideología, sensibilidad y temática del barroco.
El barroco es resultado y expresión de una profunda crisis espiritual y moral desencadenada por la descomposición de los valores renacentistas y por la búsqueda de una nueva síntesis de valores. Se desarrolla una nueva concepción del espacio, infinito, y una nueva concepción angustiosa del tiempo, tiempo como fuga y muerte; el hombre se sabe grande y miserable. Son aspectos de la crisis multiforme que se averigua en Europa desde el s. xvi.
La teorización literaria adquiere desarrollo sobre todo en Italia, en torno a la Poética y Retorica de Aristóteles y a problemas como la finalidad de la literatura. Esta actividad tuvo una gran importancia en la formación de la poética barroca. El arte barroco nacerá de un nuevo esfuerzo de invención, que se desenvuelve en dos planos: plano del descubrimiento de lo real y de sus relaciones insospechadas; un descubrimiento alegre, una inteligencia activa, móvil, capacidad inventiva para liberarse de muchos siglos de orden.
El barroco solo puede ser correctamente interpretado si es entendido como lenguaje artístico que acoge y reelabora e intensifica muchos elementos de loa temática y de los aspectos formales del arte renacentista.
En relación con la temática del barroco, Dámaso Alonso define el barroco como el arte de oposiciones dualistas, de antítesis violentas y exaltadas. En la literatura barroca, la expresión de la belleza adquiere un fulgor y una riqueza exuberante, aparece también una estética de lo feo y lo grotesco y un gusto por lo anormal e insolito.
Las escenas crueles y sangrientas abundan en la literatura barroca. Algunos críticos han relacionado la sensibilidad barroca con ciertos aspectos pre-románticos y románticos. Las tensiones del barroco se expresan en antonimias entre el espíritu y la carne, así como en la descripción y el análisis del pecado. La expresión de la religiosidad está íntimamente asociada con motivos eróticos: espiritualismo y sensualismo se confunden constantemente.
Los valores sensoriales y eróticos tienen gran importancia: el mundo es conocido y gozado a través de los sentidos. Las palabras y las metáforas se esfuerzan por traducir la intensidad y la fascinación de las impresiones sensoriales.
El tema de la fugacidad, de la ilusión de la vida ocupa un lugar central en la literatura barroca. Las motivaciones religiosas de este tema son bien evidentes: en la tierra todo es efímero. Surge un pensamiento que invita al goce y deleite de la vida.
El barroco ama la metamorfosis y la inconstancia, alteran toda la realidad y busca en el movimiento y en el fluir universal la esencia de las cosas y de los seres. La literatura barroca utiliza un vasto conjunto de símbolos, por ejemplo, el agua, elemento muy importante en la emblemática del barroco.
La muerte se considera expresión suprema de la condición efímera, constituye así un tema mayor del barroco. Es una presencia obsesiva y teatral, que se encuentra oculta en todo lo que vive. El artista barroco siente ansia, y también el amargo deleite, de recordarlo sin cesar. La muerte se transforma en espectáculo terrible, y el poeta, fascinado por el horror, contempla su propio fin.
El barroco expresa un mundo de ostentación y sinuosidad, de gloria y de magnifico aparato. Es arte de exuberancia y de intenso poder expresivo. El teatro es por excelencia la forma de expresión de este ideal barroco: el espectáculo teatral barroco se alimenta de la exuberancia sensorial y de la magia. La máscara y el disfraz representan elementos importantes: personajes y situaciones multiformes. Existe un gusto por lo complicado y sorprendente, el teatro constituía un cuadro completo y un símbolo perfecto del mundo tal como el arte barroco lo concebía.
Se expresan a través de una poética y una estilística propia. Se huye de la expresión sincera y directa, de las estructuras de las formas simples y lineales. El barroco es necesariamente una literatura de fuertes tensiones de vocabulario, de estructuras complejas e inéditas.
Helmut Hatzfeld, hizo importantes estudios, señalo como rasgo importante el fusionismo. El escritor barroco busca la expresión que encierra una multivalencia significativa, que traduce valores contrastantes.
Es obvio que en la literatura anterior al barroco existen personajes que experimentan contradicciones de sentimientos y ansias, pero estas contradicciones son consideradas como sucesión, no como simultaneidad. Los personajes más característicos de la literatura barroca tienen un carácter complejo, marizado entre un sí y un no, incisivo y vacilante. Considera el libre albedrio como un peligro y la fuerza mayor como una bendición.
El fusionismo explica también que, en la literatura barroca, las personas, las cosas, los paisajes y las acciones no se describan propiamente sino que se sugieran, y sus contornos se atenúan y confunden.
Resultan formas de expresión como la paradoja y el oximoro. La paradoja caracteriza a los personajes divididos; el oximoro es una figura estilística que traduce precisamente esta fusión de valores paradójicamente contradictorios. La poética barroca busca constantemente suscitar en el lector la sorpresa y la maravilla. La literatura barroca plasma mundos que, esplendentes o lóbregos, se caracterizan por el propósito de maravillar, de despertar en el lector una admiración sin medida.
La metáfora es el elemento fundamental de esta poética: es el fruto más sublime del ingenio, y es visceralmente conceptuosa. El barroco renovó profundamente el lenguaje literario heredado de la tradición renacentista, transformando la búsqueda de la expresión en gozosa aventura por el mundo del lenguaje.
Ofrece también con mucha frecuencia una belleza fascinante, una densidad de significación fantástica y una osadía que solo encuentran paralelo en la poesía simbolista. Un procedimiento estilístico característico del barroco consiste en la acumulación de metáforas o en el desarrollo de una metáfora inicial mediante una serie nueva de metáforas.
La hipérbole, la repetición, el hipérbato, la anáfora, la antítesis violenta, son otros tantos rasgos estilísticos que caracterizan la literatura barroca. La construcción zeugmática de la frase es también característica del barroco y produce la sorpresa.