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Resumen Capítulo VII, Resúmenes de Filosofía

Resumen de filosofía pasa por cada uni de los autores de ese momento de la filosofía

Tipo: Resúmenes

2018/2019

Subido el 24/11/2019

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Capítulo VII
ÍNDICE:
LOS PRESOCRÁTICOS: EL PASO DEL MITO AL LOGOS
TALES DE MILETO: EL PRIMER FILÓSOFO OCCIDENTAL
ANAXIMANDRO Y EL ÁPEIRON
ANAXÍMENES
PITÁGORAS
HERÁCLITO, EL OSCURO
PARMÉNIDES DE ELEA
Los presocráticos: el paso del mito al logos
Introducción
La afirmación “El paso del Mito al Logos” es el concepto utilizado por los estudiosos de la
filosofía para definir el inicio del pensamiento en Grecia tras una Edad Oscura anterior de la que
se tiene poca información.
Este periodo histórico comienza con los llamados pensadores «presocráticos», si hacemos caso
de las indicaciones de Aristóteles en su libro Metafísica. Según el de Estagira, fue el aristócrata
Tales, ciudadano de Mileto, en Asia Menor, quién al sustituir los principios míticos para explicar
el mundo y su oigen por un principio “físico”, el agua, inició una nueva forma de interpretar la
realidad mucho más acorde con un pensamiento lógico y racional. Fue así como Aristóteles
organizó cronológicamente la historia pre-clásica de la filosofía occidental con inicio en Tales
de Mileto.
La visión aristotélica del nacimiento de la filosofía, al menos hasta finales del siglo XIX, se
convirtió en fundamento para cualquier libro de historia filosófica. No obstante, en los últimos
ciento veinte años, sin que se haya rechazado totalmente el hecho de que con los presocráticos,
y en concreto con Tales, diera comienzo la filosofía, otros pensadores e historiadores han
precisado aún más y, aún asumiendo a Tales y compañía como grandes iniciadores, han añadido
a éstos otros aportes de civilizaciones como la egipcia o la babilonia.
Dónde y por qué aparecieron los presocráticos:
Una pregunta que se hace la historia de la filosofía y la historiografía en general es porqué los
presocráticos aparecieron en las colonias de la Grecia continental y no en Atenas, la ciudad de
mayor importancia de toda la Helade. Para el filósofo inglés Bertrand Russell (1) esto tiene una
explicación muy sencilla: las áreas griegas colonizadas en las costas de la actual Turquía (Asia
Menor), Sicilia y el sur de Italia o Abdera, al norte en Tracia, eran más ricas que la propia
Grecia continental. Esto provocó el nacimiento de una sólida clase aristócrata que, liberada del
trabajo ordinario y de su participación en guerras, podía permitirse dedicarse a otra actividad
como es el estudio y la investigación. De hecho, cuando Atenas, en el siglo V a.C. se convierte
en la ciudad más rica de toda Grecia, aparecen entonces grandes filósofos como Sócrates o
Platón.
Otro aspecto importante acerca de este periodo tiene que ver con la propia definición de
filosofía. ¿Qué les llevó a los presocráticos, desde un punto de vista epistemológico, a actuar de
esa manera? Aristóteles, de nuevo, en su Metafísica, asegura que la función y actividad de un
filósofo tiene su origen en la necesidad de saber: «Todos los hombres por naturaleza desean
saber» (2), y en la admiración: «Pues fue el asombro el que empujó a los hombres a filosofar,
tanto en el principio como ahora», nos dice el discípulo de Platón.
Físicos más que filósofos:
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Capítulo VII

ÍNDICE:

• LOS PRESOCRÁTICOS: EL PASO DEL MITO AL LOGOS

• TALES DE MILETO: EL PRIMER FILÓSOFO OCCIDENTAL

• ANAXIMANDRO Y EL ÁPEIRON

• ANAXÍMENES

• PITÁGORAS

• HERÁCLITO, EL OSCURO

• PARMÉNIDES DE ELEA

Los presocráticos: el paso del mito al logos

Introducción

La afirmación “El paso del Mito al Logos” es el concepto utilizado por los estudiosos de la filosofía para definir el inicio del pensamiento en Grecia tras una Edad Oscura anterior de la que se tiene poca información.

Este periodo histórico comienza con los llamados pensadores «presocráticos», si hacemos caso de las indicaciones de Aristóteles en su libro Metafísica. Según el de Estagira, fue el aristócrata Tales, ciudadano de Mileto, en Asia Menor, quién al sustituir los principios míticos para explicar el mundo y su oigen por un principio “físico”, el agua, inició una nueva forma de interpretar la realidad mucho más acorde con un pensamiento lógico y racional. Fue así como Aristóteles organizó cronológicamente la historia pre-clásica de la filosofía occidental con inicio en Tales de Mileto.

La visión aristotélica del nacimiento de la filosofía, al menos hasta finales del siglo XIX, se convirtió en fundamento para cualquier libro de historia filosófica. No obstante, en los últimos ciento veinte años, sin que se haya rechazado totalmente el hecho de que con los presocráticos, y en concreto con Tales, diera comienzo la filosofía, otros pensadores e historiadores han precisado aún más y, aún asumiendo a Tales y compañía como grandes iniciadores, han añadido a éstos otros aportes de civilizaciones como la egipcia o la babilonia.

Dónde y por qué aparecieron los presocráticos:

Una pregunta que se hace la historia de la filosofía y la historiografía en general es porqué los presocráticos aparecieron en las colonias de la Grecia continental y no en Atenas, la ciudad de mayor importancia de toda la Helade. Para el filósofo inglés Bertrand Russell (1) esto tiene una explicación muy sencilla: las áreas griegas colonizadas en las costas de la actual Turquía (Asia Menor), Sicilia y el sur de Italia o Abdera, al norte en Tracia, eran más ricas que la propia Grecia continental. Esto provocó el nacimiento de una sólida clase aristócrata que, liberada del trabajo ordinario y de su participación en guerras, podía permitirse dedicarse a otra actividad como es el estudio y la investigación. De hecho, cuando Atenas, en el siglo V a.C. se convierte en la ciudad más rica de toda Grecia, aparecen entonces grandes filósofos como Sócrates o Platón.

Otro aspecto importante acerca de este periodo tiene que ver con la propia definición de filosofía. ¿Qué les llevó a los presocráticos, desde un punto de vista epistemológico, a actuar de esa manera? Aristóteles, de nuevo, en su Metafísica, asegura que la función y actividad de un filósofo tiene su origen en la necesidad de saber: «Todos los hombres por naturaleza desean saber» (2), y en la admiración: «Pues fue el asombro el que empujó a los hombres a filosofar, tanto en el principio como ahora», nos dice el discípulo de Platón.

Físicos más que filósofos:

Como decimos, Tales inicia lo que hoy entendemos como filosofía, aunque tanto el milesio como los que le siguieron después eran más «físicos» que filósofos, pues se centraban en el estudio de la physis, o lo que es lo mismo, la naturaleza. En cualquier caso, estos aportes fueron trastocando, poco a poco y durante dos siglos, la mentalidad de la sociedad griega, la cual produjo una brecha en la civilización occidental comparable con la que hombres como Confucio, Tao o el Buda crearon en oriente más o menos por la misma época.

No obstante, hay que recalcar que aunque todo parece indicar que en un breve periodo de tiempo el mundo mítico sucumbió a uno más racional, esto no ocurrió realmente así. Es decir, no existió una explosión en la conciencia de forma tan espontánea y generalizada sino que aquel momento vino a ser la conclusión necesaria de una evolución anterior. ¿Quiere esto decir que ya había filósofos o físicos antes de los presocráticos? Seguramente sí. De hecho, en las obras de Homero y Hesíodo (3) ya se advierten reflexiones en las sociedades de su tiempo que hoy podríamos llamar ilustradas. Por ejemplo en la Iliada de Homero, el autor asegura que el océano es el «generador de dioses» y «génesis de todas las cosas». Estas afirmaciones le sirven a Aristóteles, siglos más tarde, para sospechar que la idea propuesta por el presocrático Tales de que el agua (o lo húmedo) domina todas las cosas o todas las cosas se originan en ella, es una evolución de la cosmología expresada en la Iliada. En este sentido, en la búsqueda de una explicación científica al origen del mundo, todos los presocráticos tuvieron algo en común: encontrar las sustancias originales de las cuales todo lo demás se formaba. A este principio germinal del mundo, los primeros filósofos lo llamaron arkhé que tiene varios significados como principio, comienzo, mandato rector, punto de partida o fundamento, todos ellos muy indicados para una explicación del origen de las cosas.

En próximos capítulos, veremos qué elemento o condición le otorga cada pensador presocrático a este concepto.

En relación a este apartado, señalar que el aporte más importante que realizaron los presocráticos fue la producción de una nueva episteme o una nueva forma de conocimiento sobre cómo se relata la historia del mundo y la «sustancia» que lo compone. Además, y aunque es cierto que no abandonaron radicalmente la mentalidad antigua, sí que dejaron atrás las cosmogonías antropomórficas para proponer cosmologías físicas. Es decir, explicaron el origen del universo atendiendo a los fenómenos naturales y no a relatos míticos basados en un panteón religioso.

Antecedentes del pensamiento filosófico griego

Cuando decimos que esta revolución en el pensamiento no se produjo de forma espontánea, lo hacemos porque a través de la propia historia de Grecia, se pueden adivinar cuáles son los antecedentes de tal movimiento. Habremos de retomar los tiempos de la emergencia de Creta y los minoicos en el milenio II a.C., la comunicación de los griegos con Egipto y su ciencia y el intercambio con Babilonia en Asia Menor. Estos intercambios y una evolución del pensamiento lenta pero eficaz fueron construyendo las condiciones para que en las provincias de la Grecia del siglo VII (Asia Menor y el sur de Italia, principalmente) se produjera un avance intelectual tal y como se describe en los libros de la historia del pensamiento.

Pese a reconocer la progresión del conocimiento en unas y otras civilizaciones y con la certeza de que fue en Grecia donde de produjo esta transición, hay que preguntarse: ¿qué diferenciaba a estos físicos griegos de los pensadores o filósofos del resto del mundo conocido? Es difícil resumir en pocas palabras la naturaleza de la aparente nueva actividad intelectual de los presocráticos (y aún más definir qué es filosofía) aunque sí podríamos convenir que lo que realmente aportan Tales y compañía es un «pensar más crítico», más moderno si se quiere, e iniciador de un paradigma racional que reconocemos hoy por ser herederos del mismo.

Esta evolución intelectual y cognitiva lo es porque el tipo de pensamiento anterior al momento presocrático, aunque como hemos dicho posee sus luces y parcialmente puede fundamentar al pensamiento griego, no es ni mucho menos un sistema organizado y categorizado. Los griegos

Está bastante claro que Sócrates existió, debido a lo que nos cuenta Platón en sus diálogos o, si buscamos fuentes no tan afiliadas al ateniense, la interpretación de la obra de Aristófanes, «Las Nubes», representada por primera vez en el 432 a.C. y donde Sócrates aparece como un sofista más que cobra a sus alumnos por la enseñanza de la retórica y la oratoria. Independientemente de si la crítica de Aristófanes o las alabanzas de Platón son fieles a la personalidad de Sócrates o no, parece cierta la existencia de pensador.

No obstante a todo esto, en alusión al título de este apartado, un pensador tan importante como el «manipulado» Friedrich Nietzsche, tras interesarse por el positivismo del XIX heredero del pensamiento ilustrado, acaba discrepando del advenimiento de la razón durante el «Paso del Mito al Logos» y de la imposición de esta razón sobre «pueblos bárbaros». En este sentido Nietzsche no acepta lo dado, es decir, que la historia de la filosofía tenga un comienzo feliz con Tales de Mileto, sino que observa la «prehistoria» de ese fenómeno que se ha dado en llamar filosofía. En obras como «El origen de la tragedia» donde departe sobre lo «apolíneo» y lo «dionisíaco», Nietzsche ahonda en este aspecto y crítica el hecho de que asumir el «paso del mito al logos» nos ha hecho imponer ese Logos al resto del mundo sin ahondar en las filosofías y sabidurías de otros pueblos, lo cual le da, en opinión de Nietzsche, un carácter ideológico a la propia historia de la filosofía occidental.

Por otro lado, Nietzche, rompiendo la tradición de la historia de la filosofía del siglo XIX, niega la continuidad en contenido y temporalidad de los presocráticos, a los que llama preplatónicos. Es decir, para Nietzche, la relacción e historicismo de estos físicos de la naturaleza es artíficial, así lo afirma en sus Cuadernos Los Filósofos Preplatónicos:

«En efecto, desde Tales hasta los sofistas y Sócrates, disponemos de siete rúbricas independientes, es decir, de siete filósofos originales e independientes:

  1. Anaximandro
  2. Heráclito
  3. eleatas
  4. Pitágoras
  5. Anaxágoras
  6. Empédocles
  7. el atomismo (De mócrito). Su agrupación en διάδοχου [sucesiones] es arbitraria si no completamente falsa. Son siete concepciones del mundo totalmente diferentes: los puntos en los que muestran mayores coincidencias, aquellos en los que uno parece aprender del otro, ponen en evidencia, en general, lo más débil de su naturaleza.» (

Los presocráticos: grandes iniciadores

Desde algunas posiciones filosóficas se ha tendido a concretar en tiempos y hechos la narración de la filosofía, dando la impresión de que los presocráticos comenzaron su andadura con un conocimiento similar al de nuestros días. No es así, también se ha evolucionado mucho desde entonces, sobre todo en el terreno de la ciencia o episteme con los aportes de Ockham, Bacon, Galileo o Descartes, sin embargo, sí podemos concluir que aquellos pensadores del mundo antiguo sentaron las bases de una nueva forma de pensar y, como iniciadores de un nuevo paradigma en el pensamiento humano, son de vital importancia para la historia del conocimiento universal.

TALES DE MILETO: el primer filósofo occidental

¿Quién era Tales de Mileto?

Algunas fuentes, sin que nos dejen una fecha exacta de su nacimiento, sí nos orientan acerca de en qué siglo nació Tales de Mileto. Para ello contamos con un dato: el 28 de mayo de 585 a.C., día en el que se produjo un eclipse de sol que pudo verse en todo medio oriente. Según nos cuenta el historiador griego Herodoto (1), en aquellos años, Lidios y Medos luchaban por controlar la actual Turquía y tiempo antes de que ocurriera el eclipse, siempre según Herodoto,

Tales lo predijo basándose en estudios anteriores, lo cual provocó, cuando ocurrió el evento astronómico, que unos y otros abandonaran la batalla y firmaran un tratado de paz.

Jonia, Asia Menor

La Jonia, en Asia Menor (en azul), fue una de las zona de influencia griega con varias colonias importante como Samos, Éfeso y la propia Mileto. Con esta información, otro historiador posterior, Diógenes Laercio, en el siglo III a.C. (2) recogió comentarios de otros pensadores e historiadores anteriores para fijar la fecha de nacimiento y muerte de Tales:

«Apolodoro, en sus Crónicas, dice que había nacido en el primer año de la Olimpíada 35 ( a.n.e.) [o “de la 39” (624)]. Y murió a la edad de setenta y ocho años (o, como dice Sosícrates, a los noventa), porque murió en la Olimpíada 58 (548-545 a.n.e.), siendo contemporáneo de Creso. »

Así, el 624 a.C. se acepta como el año aproximado del nacimiento de Tales ya que para Apolodoro, en la fecha del eclipse, Tales tenía cuarenta años. Sin embargo, más allá de la exactitud de esta fecha, lo que sí es muy probable es que el filósofo viviera a caballo entre el siglo VII y VI a.C.

En cuanto a su origen geográfico y su pertenencia a un pueblo u otro, también tenemos en Diógenes a su mejor biógrafo, el cual recoge la información anterior para dar algunas pistas de la nacionalidad y familia de Tales:

«Tales, como dicen Heródoto, Duris y Demócrito, tuvo por padre a Examio y por madre a Cleobulina, de la familia de los Telidas, que son fenicios, los más notables de los descendientes de Cadmo y Agenor. Era uno de los siete sabios, como dice Platón. Fue el primero en recibir el nombre de sabio, cuando se nombraron así los siete, siendo arconte de Atenas Damasio, como dice Demetrio Falero en su Catálogo de los arcontes. Fue inscrito como ciudadano de Mileto, cuando llegó allí con Neleo, que había sido expulsado de Fenicia. Pero como afirma la mayoría, era Milesio de nacimiento y de familia ilustre. » (4)

Fuera Tales original de la legendaria Fenicia o natural de la colonia griega de Mileto, si que fue en la costa de Asia Menor donde residió gran parte de su vida colocando a esta zona de influencia griega en los libros de historia.

¿Cuáles fueron sus logros y pensamiento? A Tales se le atribuyen varias frases y reflexiones además de haber sido una personalidad muy importante en su tiempo, no solo como pensador sino también como político.

Como filósofo y científico, además de su famosa predicción del eclipse del año 585 a.C. Tales es conocido por ser el primer pensador que de forma explícita explicó la naturaleza ( physis ) basándose en un elemento físico como es el agua, al tiempo que también formalizó, como iniciador, la historia del pensamiento racional o científico ( episteme). Este hecho, pese a la cierta ingenuidad de Tales como físico, coinciden los historiadores de la filosofía y la ciencia, constituye un cambio desde una racionalidad colectiva mítica ( mythos ) a una más racional ( logos ). En este sentido, el texto de Aristóteles en su Metafísica es importante:

« […] Pues ha de haber alguna naturaleza, ya sea única o múltiple, de la cual se generan las demás cosas, conservándose ella. En cuanto al número y la especie de tal principio no todos dicen lo mismo, sino que Tales, iniciador de tal filosofía, dice que es el agua (y por ello también manifestó que la tierra está sobre agua) .» (5)

Así, Tales es sobre todo conocido dentro del campo del pensamiento por su búsqueda de arkhé del mundo, aquella esencia o elemento que lo domina y de lo que todo parte. Veremos, en los

Para finalizar, huelga decir que Tales de Mileto es reconocido como el primer pensador científico en occidente, lo que no implica que en otras latitudes, sobre todo en oriente, y durante la misma época (siglos VI-V), también se produjera un despertar de la razón o, como se ha llamado en nuestra civilización, un paso del Mito al Logos.

Anaximandro y el Ápeiron

Biografía de Anaximandro (aprox. 610 a.C. – 546 a.C.) Su fecha de nacimiento y su periodo vital, al igual que ocurre con Tales, son propuestos según testimonios posteriores. Diógenes Laercio, escribe:

“Apolodoro de Atenas… en sus Crónicas dice que [Anaximandro] tenía sesenta y cuatro años en el segundo año de la Olimpíada 58a. (547-546 a.n.e.), y murió poco después; de modo que alcanzó su acmé aproximadamente en el tiempo de Polícrates, tirano de Samos.”

Hipólito es un poco más preciso indicando incluso de quién era hijo:

“De Tales se hizo discípulo Anaximandro… Anaximandro de Mileto, hijo de Praxíades… nació en el tercer año de la Olimpíada 42a. (610 a.n.e.).” (1)

Como ocurriera con Tales, Anaximandro ejerció una importante actividad pública en la ciudad milesia, asumiendo responsabilidades políticas y administrativas como la de encabezar expediciones para fundar colonias, siendo la más famosa Apolonia, antiguo asentamiento tracio (Antheia) en las costas del mar negro y que actualmente toma el nombre de Sozopol, en Bulgaria (2).

Además de esta actividad política, Anaximandro también dedicó parte de su vida a la investigación geográfica y astronómica y la creación de inventos. Aunque Herodoto, un siglo después, afirmara que el gnomon o reloj de sol fue inventado por los babilonios, fue Anaximandro quién lo popularizó en la Jonia y, posteriormente, en el mundo griego.

Gracias a la introducción del gnomon en Grecia y otros aportes, otro científico posterior a Anaximandro, Eratóstenes de Cirene (Cirene, 276 a. C. – Alejandría, 194 a. C.) desarrolló conceptos como la latitud y el meridiano para poder mediar la circunferencia de la Tierra, la cual estimó en alrededor de 40.000 kilómetros -39.614,4 km, según unos cálculos, frente a los 40.008 km, según otros-; una cifra, no obstante, asombrosamente aproximada a la real. Fue también Eratóstenes, director de la Biblioteca de Alejandría durante el reinado de Ptolomeo III, quien afirmó que Anaximandro fue el primer hombre en elaborar un mapa de la tierra. Así lo recoge el geógrafo del siglo I d.C. Estrabón:

Mapa Anaximandro Hecateo

“Eratóstenes dice que los primeros [estudiosos de la geografía] después de Homero fueron dos: Anaximandro, amigo y conciudadano de Tales, y Hecateo de Mileto. El primero publicó un mapa geográfico, en tanto que Hecateo dejó un bosquejo que se puede creer que era suyo por el resto de sus escritos.” (5)

Otro aporte que se ha adjudicado a Anaximandro es el desarrollo de la idea de un universo en forma esférica, es decir que los elementos que lo componen, como la Tierra, eran cuerpos esféricos, así como el Sol que, según el milesio, era entre 27 o 28 veces más grande que nuestro planeta. Estas afirmaciones y noción de la estructura de nuestro universo, pese a imprecisiones, es de suma importancia para la ciencia moderna que inician Copérnico, Keppler y Galileo, ya que éstos, sin duda alguna, volvieron a los clásicos y físicos griegos para poner en duda la cosmología impuesta por el dogma cristiano tan alejada de la realidad.

Tampoco hay que desdeñar las reflexiones de Anaximandro en torno a la biología, reflexiones éstas derivadas de sus estudios sobre el arckhe de la naturaleza y sobre la evolución de los seres vivos. Aasí lo recoge Hipólito:

«Anaximandro dijo que los primeros seres vivos nacieron de la humedad y cubiertos de tegumentos espinosos, pero que, tan pronto como crecieron, emergieron hacia la parte más seca, partieron el tegumento y continuaron viviendo durante un pequeño espacio de tiempo». Hipólito, Ref. I,6, 6 (A 11)

Plutarco se extiende un poco más recordando la evolución hasta el hombre:

«Anaximandro de Mileto dijo que, en su opinión, nacieron del agua y la tierra cuando estaban calientes unos peces o seres semejantes a peces. Los hombres se formaron dentro de estos seres y los pequeños se quedaron entre ellos hasta el tiempo de la pubertad; luego, por fin, los seres se abrieron paso y emergieron hombres y mujeres capaces ya de hallar su propio sustento». Plutarco, Strom. (A 10)

Otros supuestos descubrimientos, como los solsticios y equinoccios, mapa de la bóveda celeste o predicción de los terremotos, fueron atribuidos a Anaximandro e, independientemente de que fueran atribuciones ciertas o no, queda claro el tipo de mentalidad que el milesio poseía, para muchos, superior a la de su maestro Tales.

Esta superioridad, sin embargo, no tenía tanto que ver con los descubiertos de carácter cotidiano que Anaximandro realizó durante su vida. Lo que verdaderamente ha pasado a la historia es su aporte más trascendental, es decir su cosmología, más compleja y completa que la de Tales.

Sus libros, el concepto de ápeiron y la cosmología de Anaximandro Para conocer y comprender la cosmología de Anaximandro, los estudiosos posteriores nos remiten a un libro que es famoso, entre otras cosas, por ser la primera obra escrita en prosa, lo cual da origen a una nueva e innovadora forma de transmitir información distinta de la poesía. El título es Sobre la naturaleza y toma este nombre a causa de que Aristóteles nominara a los pensadores pre-socráticos como fusikoí o estudiosos de la naturaleza o physis. De ahí que el escrito de Anaximandro, que trataba sobre este tema, tomara el nombre de Sobre la naturaleza o Perí fúsew. Es posible, incluso, que este tratado se conservara en la biblioteca de Teofrasto, discípulo y compilador de Aristóteles (6).

Por otro lado, la enciclopedia bizantina Suda (o Suida) creada en el siglo X de d.C. y que contenía una ingente cantidad de escritos de los pueblos mediterráneos desde los presocráticos, atribuye a Anaximandro cuatro libros: el citado Sobre la naturaleza, Perímetro de la tierra, Sobre las estrellas fijas y Esfera caliente. En este sentido, es posible que los últimos tres libros fueran los capítulos del tratado y no libros independientes. En cualquier caso, el contenido del Perí fúsew es lo importante y en él nos debemos centrar.

Siguiendo los pasos de Tales, Anaximandro también se preocupa por teorizar sobre el arjé de todo lo conocido. La principal diferencia con la teoría de Tales, quien entendía que ese elemento primordial era el agua o lo húmedo, fue que para Anaximandro ese arjé se constituía de algo intangible, es decir, no era un elemento físico ya que Anaximandro entendía que todo ente determinado poseía su contrario y éste irrumpiría para eliminar a su opuesto, además de no poder nacer de una sustancia determinada su contrario. Por ello, que Anaximandro pensó que ese arjé esencial debía ser indeterminado. Y a este principio, el milesio lo llamó ápeiron o «lo ilimitado» que se deriva de la negación [a] y peras, o ausencia de límites, algo que se ha asociado a lo infinito, al no poder determinarse ni desde el punto de vista temporal ni espacial.

Esta sustancia, al ser indeterminada, no ser ni una cosa ni otra, podría ser justamente todo, ya que de ella parten la totalidad de los elementos. Así, la cosmología de Anaximandro decía que en un principio hubo una separación entre lo frío y lo caliente, la primera división o creación nacida de la sustancia eterna que es el ápeiron. Después el calor, en movimiento rotativo, creó

Además de diferir con los otros dos milesios acerca de la sustancia que lo genera todo, con Anaximandro, también tiene otra divergencia cosmológica. Para Anaxímenes el universo era uno e infinito, al igual que pensaba Anaximandro, pero no indeterminado, sino preciso en una sustancia: el aire.

Con el aire como propuesta, Anaxímenes elabora una interesante teoría sobre la naturaleza del mundo y la formación de los cuerpos donde la rarefacción y la condensación es el modo en el que se ha desarrollado el universo: « el alma es aire; el fuego, aire enrarecido; cuando el aire se condensa se convierte, primero, en agua; después, si se densifica más, en tierra y, por fin, en piedra.» (2)

Pese a la aparente ingenuidad científica de esta teoría, hay que destacar los conceptos de condensación y rarefacción en la formación de los cuerpos, algo aplicable, por ejemplo, al agua y sus diferentes estados: gaseoso, líquido o sólido. Es decir, en la teoría de Anaxímenes, hay que valorar su capacidad de observación y especulación científica y en general de todos los presocráticos, por su creatividad para penetrar en la química y física de los cuerpos iniciando el pensamiento racional moderno. Como asegura Nietzsche, Anaxímenes es: « el primero en asegurar con certeza que todo ha surgido por condensación y rarefacción de una materia primitiva » (3); y esa es la parte capital del aporte de Anaxímenes, todo un principio de teoría atomístico-materialista para explicar el desarrollo de un universo mecánico y ahogar las concepciones mítico-religiosas.

Sobre sus ideas acerca de la formación del Cosmos, Anaxímenes piensa que la tierra es redonda, pero no esférica sino plana, como una mesa. De la tierra parten los demás cuerpos celestes que también son planos.

Finalmente, la obra de Anaxímenes influyó bastante en Pitágoras y otras escuelas posteriores alcanzando en la antigüedad mayor notoriedad que el propio Anaximandro, aunque con el correr de los siglos, fue decayendo en seguidores y el citado Anaximandro prevaleció como el físico o pensador milesio con mayor y mejor contenido.

Pitágoras de Samos y los «matematikoi»

No conozco ningún otro hombre que hubiese tenido mayor influencia en el campo del pensamiento. Lo digo porque lo que aparece como platonismo resulta, después de analizarlo, esencialmente pitagorismo.

Bertrand Russell

Pitágoras

Pitágoras de Samos (aprox. 570 a.C. – 490 a.C.) original de Jonia aunque conocido como el primer gran pensador itálico. Todo aquel que se acerque a la historia del pensamiento científico y matemático, pronto se topará con este pensador griego considerado el promotor de las matemáticas puras y, según el filósofo Bertrand Russell, entre otros, uno de los personajes más influyentes en la historia de la filosofía. Hablamos de Pitágoras de Samos, que ha pasado a formar parte de la historia universal por su famoso teorema, aunque claro está, su aporte fue mayor y del que gracias, sobre todo a Diógenes Laercio (siglo III d.C), nos ha llegado bastante información.

Que Pitágoras, pese a nacer en la Jonia , no dé continuidad a los filósofos de Mileto no es una cuestión cronológica –de hecho el de Samos es contemporáneo de Anaximenes– sino más bien se debe al contenido de su filosofía, que en opinión de Nietzsche no tiene nada que ver con la de filósofos anteriores ni tampoco con la de sus coetáneos: «No guarda ninguna relación con los antiguos filósofos, pues no fue en absoluto un filósofo, sino algo distinto». (1) Aunque en el pensamiento de Pitágoras también encontramos la búsqueda de arjé, que el de Samos anuncia se

encuentra en los números, la oferta intelectual de Pitágoras es mucho más amplia e influyente que la de los milesios, al menos por lo que podemos conocer de sus obras a través de las fuentes.

De esta suerte, Pitágoras, para desplegar su pensamiento fundó un grupo elitista, los matematikoi o matemáticos, como se llamaban a si mismos, a caballo entre la ciencia y la mística debido a una fuerte influencia órfica y donde la trasmigración de las almas ometempsícosis se convirtió en el principal fundamento espiritual. Este movimiento, allende en forma y contenido de la religiosidad arcaica griega, en un primer momento, logró incluso convertirse en doctrina de varias ciudades-estado pero finalmente, terminó siendo perseguida, lo que llevó a Pitágoras y a sus discípulos a huir y esconderse.

Pese a los rigores iniciales en el desarrollo del pitagorismo, este movimiento acabará siendo una de las propuestas más interesantes dentro del grupo de los pre-socráticos.

Origen y periodo vital de Pitágoras

La isla de Samos se encuentra frente a las costas de Asia Menor, actual Turquía, y junto a Mileto y Éfeso constituyeron durante la época arcaica de Grecia uno de los centros intelectuales más importantes de toda la Helade. Recordemos que Mileto fue la ciudad de Tales, Anaximandro y Anaxímenes; y Éfeso, el lugar donde vivió Heráclito, pensador que trataremos más adelante. Por lo tanto, podemos considerar a Pitágoras, en origen, como uno más de los filósofos jonios, aunque debido a circunstancias vitales acabará siendo recordado como un filósofo itálico.

Una de las fuentes que mejor nos informa sobre la ciudad natal de Pitágoras se encuentra en los escritos de Diógenes Laercio (II d.C.) que, en principio, ubica en Samos el nacimiento y los primeros años del pensador; si bien hay que destacar que se hace eco de anteriores autores que proponen otros posibles lugares de dicho nacimiento así como familia de origen:

«[…] Pitágoras, hijo de Mnesarco, grabador de anillos, natural de Samos, como dice Hermipo, o bien fue tirreno, natural de una isla que poseyeron los atenienses echando de ella a los tirrenos, según escribe Aristójeno. Algunos dicen que fue hijo de Mármaco; éste, de Hupaso; éste, de Eutifrón y éste lo fue de Cleónimo, que es el que huyó de Filunte. Que Mármaco habitó en Samos, de donde Pitágoras se llamó Samio. Que pasando éste de allí a Lesbos, fue recomendado a Ferécides por Zoilo, tío suyo; construyó tres cálices de plata y los llevó en regalo a tres sacerdotes egipcios. Tuvo dos hermanos, el mayor de los cuales se llamó Eunomo, el mediano se llamó Tirreno. Tuvo también un esclavo, llamado Zamolxis, a quien sacrifican los getas juzgándolo Saturno, como dice Herodoto.» (2)

En cuanto a la fecha de nacimiento y muerte, ser precisos es más complejo. Friedrich Nietszche, (3) en Filósofos Preplatónicos, propone dos fechas aproximadas en función de dos momentos importantes en la vida de Pitágoras.

El primer suceso y por el que se puede datar su fecha de nacimiento es el relativo a una inscripción olímpica de la que Eratóstenes, según cuenta a su vez Diógenes Laercio, nos dice que en el primer año de la Olimpiada 48 (588 a.C) un joven Pitágoras de Samos entabla combate con unos luchadores mayores de edad. Dado que para luchar con adultos, Pitágoras debía de serlo, Eratóstenes establece la edad del filósofo participando en aquella disputa en 18 años, límite de la adolescencia. Si hacemos un cálculo simple, entonces el de Samos debería haber nacido alrededor del año 606 a.C.

La otra posición toma en cuenta la edad de madurez de Pitágoras, que en la Grecia antigua estaba consideraba en alrededor de cuarenta años. Esa edad del filósofo, según Aristoxeno, coincide con la Olimpiada 62 que se celebró en el 532 a.C. Si Pitágoras tenía entonces alrededor de 40 años, su fecha de nacimiento rondaría el 572, a.C. El hecho de que la edad de madurez de Pitágoras y la Olimpiada 62 coincidan, según Aristoxeno, obedece a que en el año 532 a.C. dio

más veraz, que conoció a Epiménides de Creta, la isla que milenios atrás diera comienzo a la civilización minóica.

En cualquier caso, Pitágoras, antes de regresar a Samos por última vez, parece ser se ilustró sobradamente por todo el mundo conocido. De vuelta a su ciudad natal, tras aquella experiencia, encontró Samos tiranizada por Polícrates, líder aquel que una vez le sirvió casi de mecenas y ahora se aliaba con persas, griegos y egipcios según le convenía mientras mantenía a su pueblo bajo la dictadura.

Fue entonces cuando Pitágoras se trasladó a Crotona para participar en la vida política de los itálicos y convertir aquella parte de la nueva república italiana en una aristocracia. Y en este punto, aquí tendríamos, junto a Solón y a Clístenes, a otro de los exportadores de las tesis políticas griegas a Italia, en este caso la elitista aristocracia y no la democracia.

Precisamente en Italia, Pitágoras fue un consejero político muy reconocido en su tiempo, aunque fue la propia escuela pitagórica la que también hizo política, la cual se basaba en la aristocracia como modelo político. En vida de Pitágoras, en Crotona, su escuela cumplía un papel muy importante a nivel político y dado que no estaban de acuerdo con la democracia, esto pudo ser una de las razones por las que los pitagóricos fueron perseguidos. Algo parecido ocurrió con sus seguidores que también ejercieron su influencia política en distintas ciudades de la Magna Grecia, y también fueron perseguidos por su elitismo y falta de sentido democrático.

No obstante a esas persecuciones, Pitágoras ejerció una influencia importante a nivel social y político, ya fuera como consejero de varios gobernantes o como líder y fundador del grupo de los « matematikoi » o matemáticos en Crótona. En ambos campos, como político o líder religioso, Pitágoras apostaba por una sociedad aristócrata, donde una elite bien preparada gobernara al pueblo. Este modelo de organización era el que la secta pitagórica también seguía en su funcionamiento interno.

Matemático puro Como los demás pensadores de Mileto, su primer interés será el estudio de la Physis desde un punto de vista epistémico, es decir, explicar la naturaleza racionalmente. Así, para Pitágoras, el origen de las cosas o su arjé tenía que ver con los números. «Todas las cosas eran números», y fundamentaba esta afirmación gracias al estudio y relación que realizó entre la música y las matemáticas. Tanto en el Cosmos como en la música, para Pitágoras gobierna la armonía. Y ya que la armonía musical se puede dividir en sonidos más intervalos entre sí y medirlos de forma exacta numéricamente, en cuanto al universo, su naturaleza también se forma de unidades e intervalos entre sí ordenados por relaciones numéricas, las cuales, según Pitágoras, confieren dicha armonía al universo.

Ahondando más en la definición de la naturaleza del universo, Pitágoras aboga por una especie de dialéctica cosmológica radical donde cada elemento posee su contrario: limitado e ilimitado, par o impar, luz y oscuridad. Y esos contrarios mezclados constituyen el Cosmos. Sin embargo, existe un elemento que no posee un contrario, y este es el número Uno, el Alfa de todo, que para los pitagóricos era a la vez par e impar, es decir, en un elemento se concentraban sus dos contrarios y por lo tanto el número Uno se convertía en el fundamento último de la Physis, es decir, el arjé de la naturaleza. Además, y en relación a los números y cosmología, también decía que todos los astros del cosmos giran en torno a un fuego central, y que estos astros son 10, el número perfecto. Dado que los astros conocidos en aquel entonces eran nueve, Pitágoras salva esta incongruencia creando un nuevo astro, la «anti-tierra», opuesta a nosotros y por ello invisible.

Es cierto que esta concepción cosmológica puede resultar un poco ingenua o con demasiados huecos por rellenar para la ciencia de hoy, no obstante, lo esencial de la propuesta de Pitágoras o los pitagóricos, es destacar la importancia de las matemáticas para explicar la naturaleza del Cosmos.

Profeta religioso Como profeta religioso, Pitágoras gozaba de un prestigio que traspasaba las fronteras de Crotona y pronto se crearon otros grupos bajo su influencia por toda la Helade. Ese prestigio, como en otros muchos casos, se fundamentaba en leyendas sobre el carácter divino del filósofo:

“Otra cosa dice también de Pitágoras Hermipo, y es: «Que pasado a Italia, se hizo una habitación subterránea y mandó a su madre anotase por escrito cuanto sucedía, señalando también el tiempo; luego se entró en el subterráneo, dándole su madre escritas cuantas cosas acaecían fuera. Que pasado tiempo, salió Pitágoras flaco y macilento, y congregando gentes dijo que volvía del infierno, y les iba contando las cosas acontecidas. Que los oyentes, conmovidos de lo que había dicho, prorrumpiendo en lágrimas y lamentos, y creyeron en Pitágoras algo divino, de manera que le entregaron sus mujeres para que aprendiesen sus preceptos; de donde vino que fueron llamadas Pitagóricas. […]»”. Diógenes Laercio.

De este último párrafo debemos rescatar el hecho de que Pitágoras parece no hacer distinción entre hombres y mujeres a la hora de participar en su escuela místico-religiosa. Ésta, fundada como decimos en Crotona, se dedicaba al estudio de la música, las matemáticas y sobre todo la renovación moral a través de una vida ascética. Tenía su fundamento en el orfismo, el cual tenía influencias del culto a Dionisos. Así, esta secta también se llamó órfico-pitagórica y la figura del maestro era venerada, el cual compartía sus secretos con los miembros más importantes de la escuela, los matemákoi, mientras que para los oyentes, los acusmáticos, la divulgación de la doctrina era menor. Desde un punto de vista más religioso, los pitagóricos defendían doctrinas sobre la inmortalidad y sobre todo sobre la transmigración de las almas. Discípulos y miembros posteriores de la escuela como Filolao o Hípaso desarrollaron el pitagorismo en otras direcciones aunque a veces es difícil discernir entre lo que aportó el propio Pitágoras y los aportes de sus seguidores.

Notas finales

Si los milesios Tales, Anaximandro y Anaxímenes iniciaron el pensamiento epistémico Pitágoras, a través de su matemática, lo puso en práctica, ejerciendo una gran influencia en pensadores posteriores. Recordemos sino las palabras de Bertrand Russell:

“No conozco ningún otro hombre que hubiese tenido mayor influencia en el campo del pensamiento. Lo digo porque lo que aparece como platonismo resulta, después de analizarlo, esencialmente pitagorismo.” Bertrand Russell.

Heráclito

Pequeña biografía

Heráclito nació en Éfeso, ciudad situada en la costa de Asia Menor y cerca de Mileto, el lugar de procedencia de Tales, Anaximandro y Anaxímenes. Su vida transcurrió aproximadamente entre el 544 y el 484 a.C. y lo que se sabe de él y su pensamiento nos lo han referido pensadores posteriores. éstos, aseguran que Heráclito, hijo de Elisión o Heracon (Los Filósofos Pleplatónicos, Frederich Nietzsche, pp 69) perteneció a una familia aristocrática, vinculada con la realeza de su ciudad hasta el punto de ser considera heredera de los fundadores de la misma. No obstante, aunque era un buen político, parece ser que el pensador se desentendió pronto de sus responsabilidades socio-políticas y posibles derechos dinásticos para retirarse al Templo Artemisa Efesia [1] y dedicarse al pensamiento y al estudio de la naturaleza. Su abandono de la vida pública se debió a sus enfrentamientos con el Partido democrático y sus concepciones antropológicas, las cuales también eran, como su clase, aristócratas. No tenía mucho interés por el saber popular, al que consideraba incapaz de conocer los misterios del universo: «los ojos y los oídos son malos testigos para los hombres que tienen una alma bárbara»[2]. En este sentido,

sentidos, sólo se descubrirá a las personas que se deshagan del poder de los sentidos y la doxa (opinión).

Parmenides de Elea: ser o no ser

Biografía:

Parménides de Elea pertenece al grupo de filósofos presocráticos. No se conservan demasiados datos de la vida de este filósofo. Se estima que nació en Elea, ciudad griega situada en la Italia meridional; en el año 540 a .C. Allí surgirá una de las grandes escuelas filosóficas más importantes de la Antigua Grecia: la Escuela Eleática. Tradicionalmente se atribuye la creación a Jenófanes de Colofón, pero algunos apuntan a que pudo ser su fundador el propio Parménides.

Parménides se inicia en la filosofía de la mano de los pitagóricos, pero termina por distanciarse y desarrollar su propio pensamiento filosófico. Su filosofía será muy apreciada por filósofos posteriores como Platón.

Su pensamiento es uno de los pilares de la Escuela Eleática. Además de dedicarse a la filosofía, Parménides participó activamente en la vida política de su ciudad, contribuyendo en la constitución de las leyes.

Obra: Aunque no se sabe a ciencia cierta si escribió más obras a lo largo de su vida, la que ha llegado a nuestros días es Sobre la naturaleza, poema compuesto de versos hexámetros donde expone su filosofía.

La primera parte de este poema es un mito en el que Parménides relata cómo es conducido hasta la Diosa de la Verdad, ante la cual tiene una revelación de carácter filosófico. La parte central del Poema se centra en esta revelación y se divide en dos partes:

La vía de la verdad y la vía de la falsedad: Parménides expone su pensamiento filosófico. La vía de la opinión : Describe una cosmología que considera engañosa. Pensamiento En la primera parte de su poema, Parménides nos expone su pensamiento filosófico bajo una premisa fundamental: lo que es, el Ser, puede pensarse; lo que no es, el No-ser, no puede pensarse. Es una afirmación del ser como unidad y un rechazo del devenir o el cambio como multiplicidad. Es decir que la unidad es la verdad, lo que existe, y todo lo que implica multiplicidad no es más que una ilusión.

El Ser:

Una de las aportaciones principales de la filosofía de Parménides es precisamente su definición del Ser, al que le atribuye una serie de características.

Unidad. El ser no puede ser más que “uno”, si fuera otra cosa distinta al “uno” sería el no-ser. Indivisible. En relación a la unidad, el ser es indivisible y compacto. El vacío sería el no-ser, y el no-ser no existe. Finito. El ser es finito y esférico. Estas ideas probablemente las tomó de los pitagóricos, que relacionaban dichas características con lo determinado. Inmutable. El Ser no puede cambiar. Si el Ser cambia o se mueve deja de Ser. Indestructible. El Ser es, si deja de ser ya no puede ser el Ser. Ingénito. El Ser no ha podido ser engendrado, ya que entonces habría sido creado por el No-ser, y el No-ser no existe. El camino al conocimiento: En su obra también trata el problema del conocimiento. Parménides nos plantea dos opciones para llegar al conocimiento. Una es la vía de la verdad y la otra es la vía de opinión. La primera vía se basa en la razón, y es el único camino verdadero para llegar al conocimiento. La segunda

vía, la de la opinión, se basa en los sentidos que crean la ilusión de cambio y multiplicidad, por lo que son engañosos. La vía de la opinión implica la aceptación de la existencia del no-ser, por lo que nunca nos podrá conducir al conocimiento de la verdad. Es trabajo del hombre elegir un camino u otro.

Conclusión:

El pensamiento filosófico de Parménides, expuesto en su obra Sobre la naturaleza puede resumirse en una serie de premisas:

La realidad es única, y de ella no puede surgir la multiplicidad. Negación del cambio. El cambio y el movimiento no pueden existir, son simples ilusiones. Primacía de la verdad (o razón) sobre la opinión (o sentidos). La realidad se relaciona con la razón. El primer principio no es otro que el Ser: Lo que es, es. Lo que no es, no es. Parménides es considerado como el primer metafísico y fundador de la ontología, por ser el primero que sitúa al ser o al ente como principio. Su poema supone, además, un uso de la dialéctica y de la deducción lógica totalmente novedoso en su época.

Hasta la filosofía de Parménides, la pregunta fundamental de la filosofía era sobre el origen del universo. Él es el primero en situar al Ser como objeto principal del pensamiento filosófico. Este hecho tendrá una gran influencia en la filosofía desarrollada posteriormente en Grecia y en la historia de la filosofía.