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Comparación y explicación en ciencia política: Ideográficos, teóricos y comparativistas, Resúmenes de Sistemas Políticos

El documento 'comparación y explicación' de panebianco aborda la importancia de la comparación en ciencia política y la división de intereses y métodos entre ideográficos, teóricos y comparativistas. El autor explica cómo cada grupo entiende la disciplina y cómo se relacionan entre sí, así como las funciones y limitaciones de la teoría. Se discuten los problemas metodológicos de la descripción y la comparación en las ciencias sociales y se presentan dos modelos de explicación: funcionalista y nomológico-deductivo.

Tipo: Resúmenes

2019/2020

Subido el 16/09/2022

FacuSeo
FacuSeo 🇦🇷

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PANEBIAN CO: “ Comparación y explic ación”
Ideográficos, teóricos y comparativistas
Planteo: ¿por qué en la actualidad se compara tan poco?
Es imposible responder esto sin tener en cuenta las divisiones de fondo que atraviesa la comunidad internacional de científicos
sociales que se refieren a la naturaleza y metas de las ciencias sociales.
Si la comparación es el principal instrumento disponible de la ciencia política para controlar las hipótesis, el hecho de que se
practique tan poco requiere una explicación. Erróneamente, estamos acostumbrados a pensar las divisiones del a comunidad
politológica internación como un resultado de la competencia entre paradigmas. Sin embargo, las divisiones no tienen nada que ver
con disputas teóricas o metodológicas, sino que refieren a modos completamente diferentes de entender la actividad de
investigación que se lleva a cabo bajo la etiqueta de ciencia política.
Existen tres grupos de científicos políticos, según sus intereses de investigación y sus modos de entender la disciplina:
1. Los ideográficos (o empíricos). Es el grupo mayoritario. No tienen ningún interés por la construcción de un cuerpo teórico
generalizado. Se alejan de los manuales de estudio. Entienden su trabajo como una actividad eminentemente descriptiva-
interpretativa de singulares fenómenos políticos delimitados en el tiempo y el espacio. Buscan entender los cambios de los
sistemas políticos, los modos del proceso de democratización en ciertos países, las transformaciones de partidos, etc.
Ven a los objetos indagados como interesantes por sí mismos y no por la contribución que su comprensión pueda dar a
cierta teoría. Tienden a concentrarse en la actualidad política. No se ocupan de la acumulabilidad de saber politológico.
Dan explicaciones parciales sobre fenómenos relevantes en un momento dado. Toman los conocimientos disponibles,
siempre para el caso concreto que estudian. Carecen de datos suficientes para argumentar sus conclusiones.
2. Los teóricos. Conforman un grupo más restringido. En este grupo se encuentran los cultivadores de la teoría de la elección
racional, de la teoría de los juegos, de la teoría del poder, teorías sistémicas, etc. Éstos se enfocan exclusivamente en hacer
progresar la teoría. No someten generalmente sus teorías al examen del mundo empírico. Comúnmente, se limitan a usar
ejemplos empíricos para ilustrar la teoría. En contraposición del grupo anterior, hay acumulatividad del saber y poco control
empírico.
3. Los comparatistas. Es un grupo aún más restringido que el anterior. Se encuentran a mitad de camino entre los ideográficos
y los teóricos. Conjugan un interés sustancial con un interés por la teoría. Se interesan por comunicarse con ambos grupos:
están interesados tanto en los estudios de caso con propósito ideográfico, como en la teoría pura. Los estudios de caso
theory oriented”, pueden ubicarse junto a estas investigaciones.
Intenta juntar el conocimiento parcial para crear una acumulación de conocimiento.
En una ciencia social donde no existe una división institucionalizada, o rígida, se pueden traspasar los límites de los grupos. Pero en
el caso de la ciencia política, la tripartición indicada debería ofrecer un cuadro bastante realista de la situación. La pregunta es por
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PANEBIANCO: “Comparación y explicación” Ideográficos, teóricos y comparativistas Planteo: ¿por qué en la actualidad se compara tan poco? Es imposible responder esto sin tener en cuenta las divisiones de fondo que atraviesa la comunidad internacional de científicos sociales que se refieren a la naturaleza y metas de las ciencias sociales. Si la comparación es el principal instrumento disponible de la ciencia política para controlar las hipótesis, el hecho de que se practique tan poco requiere una explicación. Erróneamente, estamos acostumbrados a pensar las divisiones del a comunidad politológica internación como un resultado de la competencia entre paradigmas. Sin embargo, las divisiones no tienen nada que ver con disputas teóricas o metodológicas, sino que refieren a modos completamente diferentes de entender la actividad de investigación que se lleva a cabo bajo la etiqueta de ciencia política. Existen tres grupos de científicos políticos, según sus intereses de investigación y sus modos de entender la disciplina:

  1. Los ideográficos (o empíricos). Es el grupo mayoritario. No tienen ningún interés por la construcción de un cuerpo teórico generalizado. Se alejan de los manuales de estudio. Entienden su trabajo como una actividad eminentemente descriptiva- interpretativa de singulares fenómenos políticos delimitados en el tiempo y el espacio. Buscan entender los cambios de los sistemas políticos, los modos del proceso de democratización en ciertos países, las transformaciones de partidos, etc. Ven a los objetos indagados como interesantes por sí mismos y no por la contribución que su comprensión pueda dar a cierta teoría. Tienden a concentrarse en la actualidad política. No se ocupan de la acumulabilidad de saber politológico. Dan explicaciones parciales sobre fenómenos relevantes en un momento dado. Toman los conocimientos disponibles, siempre para el caso concreto que estudian. Carecen de datos suficientes para argumentar sus conclusiones.
  2. Los teóricos. Conforman un grupo más restringido. En este grupo se encuentran los cultivadores de la teoría de la elección racional, de la teoría de los juegos, de la teoría del poder, teorías sistémicas, etc. Éstos se enfocan exclusivamente en hacer progresar la teoría. No someten generalmente sus teorías al examen del mundo empírico. Comúnmente, se limitan a usar ejemplos empíricos para ilustrar la teoría. En contraposición del grupo anterior, hay acumulatividad del saber y poco control empírico.
  3. Los comparatistas. Es un grupo aún más restringido que el anterior. Se encuentran a mitad de camino entre los ideográficos y los teóricos. Conjugan un interés sustancial con un interés por la teoría. Se interesan por comunicarse con ambos grupos: están interesados tanto en los estudios de caso con propósito ideográfico, como en la teoría pura. Los estudios de caso “ theory oriented ”, pueden ubicarse junto a estas investigaciones. Intenta juntar el conocimiento parcial para crear una acumulación de conocimiento. En una ciencia social donde no existe una división institucionalizada, o rígida, se pueden traspasar los límites de los grupos. Pero en el caso de la ciencia política, la tripartición indicada debería ofrecer un cuadro bastante realista de la situación. La pregunta es por

qué el primer grupo agota casi la totalidad de la comunidad politológica internacional, y los comparatistas terminan por ser una categoría residual (aunque dotada de cierto prestigio académico). Modelo sistémico (estructural funcionalista) vs. Modelo nomológico deductivo. El primero se queda corto, el segundo también resulta problemático. Intenta explicar las cosas a partir de leyes, pero es insuficiente (yo podría deducir una ley a partir de un fenómeno político pero no se explican los nexos causales, por qué b genera a). El estudio de caso permite ver las características que toma A a causa de B (variaciones). El estudio de variables es una comparación estadística. Cuando comparamos buscamos explicaciones, no sólo para comprender los fenómenos políticos, sino también para acumular conocimiento. Saber nomológico^1 y explicaciones locales Tal como lo entienden los ideográficos, el objetivo principal de las ciencias sociales no es contribuir a la acumulabilidad del saber científico-social, sino comprender^2 fenómenos que son percibidos por el estudioso como culturalmente relevantes. Aquí radica el por qué el saber politológico resulta siempre poco acumulable. Por eso, se redefine constantemente y depende de los variables puntos de vista, cuya sucesión domina la evolución de las ciencias sociales. Basado en la visión weberiana, el autor afirma que el saber nomológico no constituye un fin en sí mismo: su enriquecimiento no es un objetivo primario de las ciencias sociales. Es entonces, un medio para el estudio de los fenómenos que se consideran culturalmente relevantes. No consiste en producir teorías generales, sino en un instrumento para construir explicaciones locales, ideográficas, independientemente de las características del objeto estudiado. La crítica a los ideográficos es que, con frecuencia, hacen mal su propia tarea: no advierten el hecho de que si se aferran exclusivamente a la vía ideográfica, entonces o pueden alcanzarse verdaderas explicaciones, no se tienen pruebas suficientes de la plausibilidad de la explicación dada. Funciones y disfunciones de la teoría La función del saber nomológico es ser utilizado para explicar fenómenos políticos específicos. Frecuentemente, los teóricos no lo advierten y reproducen el error de la ciencia económica. Los científicos políticos suelen tener complejos de inferioridad con respecto a la economía, porque ven en ella las promesas positivistas de la acumulación del saber y, por ende, del progreso científico. Esto, lo aporta la matemática aplicada al estudio de las economías. Los politólogos teóricos erran en intentar seguir las huellas de la ciencia económica. En primer lugar, porque las diferencias entre fenómenos económicos y fenómenos políticos son distintas: en la primera, es más fácil resolver el problema hermenéutico de la identificación de las motivaciones de las acciones, dada la racionalidad de la conducta económica; en las otras ciencias sociales el problema hermenéutico es de más difícil solución, dada la falta de parámetros comunes al observador y al actor, que permitan identificar los motivos de las acciones. Surge el problema de la “lógica de la situación” (Popper), donde el problema es si la reconstrucción realizada por el observador corresponde o no a la lógica de la situación tal como aparece el actor. Por ello, el rigor alcanzado por la economía es inalcanzable para la ciencia política. (^1) Que crea leyes. (^2) Runciman le otorga 3 significados: la comprensión que es necesaria para referir correctamente cuando ha sido observado; la comprensión de lo que ha causado el fenómeno; la comprensión necesaria a la descripción, la reconstrucción de lo examinado. Para el autor, es la descripción la que plantea especiales problemas metodológicos en las ciencias sociales.

y adaptación del sistema. En el segundo, se reputan aceptables sólo las explicaciones basadas sobre leyes. Ambos modelos resultan insatisfactorios: para el funcionalista no existe nada análogo a la teoría causal de la selección natural que legitima la explicación funcional; el nomológico sirve, pero no basta. Uno de los argumentos usados contra la explicación causal, y a favor de las explicaciones sistémico-funcionales, es el de la que en las ciencias sociales nos encontramos frente a fenómenos de causalidad recíproca: A es causa del estado de B pero, a su vez, el estado B es causa del estado de A. Pero la llamada causación reciproca es definible mejor como un caso de causalidad compuesta. Debemos hablar de causas necesarias pero no suficientes. No obstante, del concepto de causa no podemos prescindir, que en las ciencias físicas se trata de un residuo de una época precientífica. Es necesario ratificar lo que es conocido. En cuanto a cualquier fenómeno social es el producto de una multiplicidad de causas lo que, realísticamente, es posible hacer es identificar uno o más subconjuntos del complejo “conjunto de circunstancias” (Causas) que preceden la aparición del fenómeno que nos interesa explicar. Elaborar una explicación adecuada significa entonces individualizar un conjunto de condiciones causales y reconstruir sus interrelaciones. El objetivo de la explicación es el de identificar mecanismos causales. Debemos ser concientes del hecho de que nuestras explicaciones podrán identificar sólo algunos aspectos del complejo engranaje causal que preside el fenómeno que se examina. Es perfectamente lícito rechazar esta concepción de la explicación. El método comparativo: dos estrategias Si estamos interesados en explicaciones locales, entonces debe precisarse el rol de la comparación como método de control de las hipótesis. En la práctica de las ciencias sociales, se identifican dos tipos de comparación.

  1. Se limitan a comparar hipótesis de alcance general. Comparación estadística, derivada de la tradición durkheimiana. Esta perspectiva es una variante del método estadístico.
  2. Comparación histórica. Ambas estrategias no se excluyen, sino que la disponibilidad de buenas comparaciones estadísticas es una condición que acrecienta las posibilidades de buenas comparaciones históricas. Deben utilizarse simultáneamente. Sin embargo, el objetivo final no consiste en simplemente controlar la veracidad de una proposición general, sino en explicar específicos fenómenos histórico-políticos. Conclusiones Hay que desligarse del complejo de la ciencia norma, entendida como variante de la concepción positivista de la pirámide científica. Si bien la ciencia normal en el sentido de Kuhn existe, ha sido mal explicada a partir de un espíritu dogmático. No estudiamos los diferentes fenómenos políticos para contribuir al enriquecimiento del saber nomológico, pero utilizamos el saber nomológico disponible, para comprender fenómenos histórico-políticos relevantes para nosotros y para nuestros tiempos. Las ciencias sociales están sujetas a permanentes traslados de intereses cognoscitivos y de puntos de vista. La mejor ciencia política busca explicar fenómenos políticos considerados de relieve y lo lleva a cabo utilizando cuadros teóricos y modelos.