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El documento 'comparación y explicación' de panebianco aborda la importancia de la comparación en ciencia política y la división de intereses y métodos entre ideográficos, teóricos y comparativistas. El autor explica cómo cada grupo entiende la disciplina y cómo se relacionan entre sí, así como las funciones y limitaciones de la teoría. Se discuten los problemas metodológicos de la descripción y la comparación en las ciencias sociales y se presentan dos modelos de explicación: funcionalista y nomológico-deductivo.
Tipo: Resúmenes
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PANEBIANCO: “Comparación y explicación” Ideográficos, teóricos y comparativistas Planteo: ¿por qué en la actualidad se compara tan poco? Es imposible responder esto sin tener en cuenta las divisiones de fondo que atraviesa la comunidad internacional de científicos sociales que se refieren a la naturaleza y metas de las ciencias sociales. Si la comparación es el principal instrumento disponible de la ciencia política para controlar las hipótesis, el hecho de que se practique tan poco requiere una explicación. Erróneamente, estamos acostumbrados a pensar las divisiones del a comunidad politológica internación como un resultado de la competencia entre paradigmas. Sin embargo, las divisiones no tienen nada que ver con disputas teóricas o metodológicas, sino que refieren a modos completamente diferentes de entender la actividad de investigación que se lleva a cabo bajo la etiqueta de ciencia política. Existen tres grupos de científicos políticos, según sus intereses de investigación y sus modos de entender la disciplina:
qué el primer grupo agota casi la totalidad de la comunidad politológica internacional, y los comparatistas terminan por ser una categoría residual (aunque dotada de cierto prestigio académico). Modelo sistémico (estructural funcionalista) vs. Modelo nomológico deductivo. El primero se queda corto, el segundo también resulta problemático. Intenta explicar las cosas a partir de leyes, pero es insuficiente (yo podría deducir una ley a partir de un fenómeno político pero no se explican los nexos causales, por qué b genera a). El estudio de caso permite ver las características que toma A a causa de B (variaciones). El estudio de variables es una comparación estadística. Cuando comparamos buscamos explicaciones, no sólo para comprender los fenómenos políticos, sino también para acumular conocimiento. Saber nomológico^1 y explicaciones locales Tal como lo entienden los ideográficos, el objetivo principal de las ciencias sociales no es contribuir a la acumulabilidad del saber científico-social, sino comprender^2 fenómenos que son percibidos por el estudioso como culturalmente relevantes. Aquí radica el por qué el saber politológico resulta siempre poco acumulable. Por eso, se redefine constantemente y depende de los variables puntos de vista, cuya sucesión domina la evolución de las ciencias sociales. Basado en la visión weberiana, el autor afirma que el saber nomológico no constituye un fin en sí mismo: su enriquecimiento no es un objetivo primario de las ciencias sociales. Es entonces, un medio para el estudio de los fenómenos que se consideran culturalmente relevantes. No consiste en producir teorías generales, sino en un instrumento para construir explicaciones locales, ideográficas, independientemente de las características del objeto estudiado. La crítica a los ideográficos es que, con frecuencia, hacen mal su propia tarea: no advierten el hecho de que si se aferran exclusivamente a la vía ideográfica, entonces o pueden alcanzarse verdaderas explicaciones, no se tienen pruebas suficientes de la plausibilidad de la explicación dada. Funciones y disfunciones de la teoría La función del saber nomológico es ser utilizado para explicar fenómenos políticos específicos. Frecuentemente, los teóricos no lo advierten y reproducen el error de la ciencia económica. Los científicos políticos suelen tener complejos de inferioridad con respecto a la economía, porque ven en ella las promesas positivistas de la acumulación del saber y, por ende, del progreso científico. Esto, lo aporta la matemática aplicada al estudio de las economías. Los politólogos teóricos erran en intentar seguir las huellas de la ciencia económica. En primer lugar, porque las diferencias entre fenómenos económicos y fenómenos políticos son distintas: en la primera, es más fácil resolver el problema hermenéutico de la identificación de las motivaciones de las acciones, dada la racionalidad de la conducta económica; en las otras ciencias sociales el problema hermenéutico es de más difícil solución, dada la falta de parámetros comunes al observador y al actor, que permitan identificar los motivos de las acciones. Surge el problema de la “lógica de la situación” (Popper), donde el problema es si la reconstrucción realizada por el observador corresponde o no a la lógica de la situación tal como aparece el actor. Por ello, el rigor alcanzado por la economía es inalcanzable para la ciencia política. (^1) Que crea leyes. (^2) Runciman le otorga 3 significados: la comprensión que es necesaria para referir correctamente cuando ha sido observado; la comprensión de lo que ha causado el fenómeno; la comprensión necesaria a la descripción, la reconstrucción de lo examinado. Para el autor, es la descripción la que plantea especiales problemas metodológicos en las ciencias sociales.
y adaptación del sistema. En el segundo, se reputan aceptables sólo las explicaciones basadas sobre leyes. Ambos modelos resultan insatisfactorios: para el funcionalista no existe nada análogo a la teoría causal de la selección natural que legitima la explicación funcional; el nomológico sirve, pero no basta. Uno de los argumentos usados contra la explicación causal, y a favor de las explicaciones sistémico-funcionales, es el de la que en las ciencias sociales nos encontramos frente a fenómenos de causalidad recíproca: A es causa del estado de B pero, a su vez, el estado B es causa del estado de A. Pero la llamada causación reciproca es definible mejor como un caso de causalidad compuesta. Debemos hablar de causas necesarias pero no suficientes. No obstante, del concepto de causa no podemos prescindir, que en las ciencias físicas se trata de un residuo de una época precientífica. Es necesario ratificar lo que es conocido. En cuanto a cualquier fenómeno social es el producto de una multiplicidad de causas lo que, realísticamente, es posible hacer es identificar uno o más subconjuntos del complejo “conjunto de circunstancias” (Causas) que preceden la aparición del fenómeno que nos interesa explicar. Elaborar una explicación adecuada significa entonces individualizar un conjunto de condiciones causales y reconstruir sus interrelaciones. El objetivo de la explicación es el de identificar mecanismos causales. Debemos ser concientes del hecho de que nuestras explicaciones podrán identificar sólo algunos aspectos del complejo engranaje causal que preside el fenómeno que se examina. Es perfectamente lícito rechazar esta concepción de la explicación. El método comparativo: dos estrategias Si estamos interesados en explicaciones locales, entonces debe precisarse el rol de la comparación como método de control de las hipótesis. En la práctica de las ciencias sociales, se identifican dos tipos de comparación.