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Resumen sintaxis, Apuntes de Historia de la Lengua

apuntes sintaxis

Tipo: Apuntes

2015/2016

Subido el 28/02/2016

Alba.Morell
Alba.Morell 🇪🇸

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FUNDAMENTOS DE SINTAXIS
Tema 1 – Niveles y unidades lingüísticas
1. Niveles y unidades lingüísticos
El concepto de nivel se trata de una categoría metalingüística actual con dos sentidos diferentes. Nivel es sinónimo de etapa
específica en la descripción lingüística, y unidad la clase o clases de elementos o secuencias de elementos con determinadas
características específicas que es posible encontrar en cada nivel.
2. La jerarquía de niveles y unidades lingüísticos
El nivel fonemático, especializado en el ámbito de las unidades y fenómenos del plano de la expresión, el resto de niveles
señalados son dominios lingüísticos donde operan signos, unidades dotadas de significados de mayor o menor complejidad.
El nivel morfemático es el de mayor simplicidad. Sus unidades, los morfemas, pueden ser caracterizados como las menores
unidades dotadas de significado; los signos mínimos a los que se llega tras la segmentación de un enunciado.
El nivel de la palabra es el dominio de una unidad profundamente asentada en el conocimiento metagramatical intuitivo de
los hablantes de lenguas.
En el nivel sintagmático operan las unidades sintagmas , cuya característica definitoria es la de construir espacios mínimos
unitarios en los que se incardinan las relaciones o funciones sintácticas oracionales. Tales unidades vienen a ser un nivel
intermedio entre el de la palabra y el de la oración absolutamente necesario desde un punto de vista descriptivo o explicativo,
pues la forma de una oración no es necesariamente la de <<Antonio corre deprisa.>>, sino con frecuencia la de <<Ese
automóvil puede correr muy deprisa.>>.
El nivel oracional y a la unidad oración les corresponde el papel de nivel y unidad de mayor complejidad abordados por los
modelos lingüísticos de naturaleza o intereses <<gramaticales>>, los no orientados hacia problemas de carácter discursivo o
textual. La oración es una unidad cuyas características de funcionamiento se han de poner en relación con la operatividad de
un mecanismo de predicación gramatical. No supone necesariamente identificar tal propiedad con la presencia de dos
elementos o funciones.
Denominamos textos a la unidad característica del nivel textual, dimensión comunicativa. El texto puede definirse como la
menor unidad dotada de autonomía comunicativa. No está supeditada a una precisa extensión o complejidad superficial.
Como consecuencia de la dimensión comunicativa en la que basa el texto su propia naturaleza funcional, frente a la
gramatical del resto de niveles mencionados con anterioridad. La materialización <<gramatical>> puede realizarse en formas
muy variadas. El nivel oracional se perfila en virtud de una característica posibilidad de actualizar predicaciones
gramaticales, estas, justamente con las distintas funciones sintácticas que integran el esquema más complejo de relaciones
sintácticas oracionales, se materializan y concretan en los distintos tipos de sintagmas, unidades del nivel jerárquicamente
inferior. Si el nivel sintagmático se configura como tal merced a que sus unidades comparten la misma propiedad de ser las
que materializan las distintas funciones oracionales, los distintos tipos sintagmáticos se concretan en un material suministrado
desde el nivel de la palabra, cuyas diferentes clases dan lugar a los distintos tipos sintagmáticos.
3. La recursividad
La recursividad amplia y hace de mayor complejidad las posibilidades de interrelación entre niveles y unidades lingüísticos,
al permitir que una unidad de un nivel determinado esté constituida o pueda ser analizada en unidades de su mismo nivel. En
niveles inferiores, como el de la palabra, las palabras compuestas constituyen un caso particular de la operatividad de los
mecanismos de recursividad en dicho nivel. Un enunciado perteneciente a ese nivel puede ser analizado de forma que en su
estructura interna encontraremos, no solo morfemas constitutivos, sino otras palabras.
4. Unidades simples, compuestas y complejas
El funcionamiento de los sistemas lingüísticos tiene lugar gracias a unidades que, además de acomodarse al procedimiento
más elemental, donde cada nivel se conforma con unidades de complejidad mínima, pues no contienen dentro de sí ninguna
otra de su mismo nivel, pueden verse afectadas por la recursividad, dando origen a unidades que presentan dentro de su
estructura otras del mismo tipo. La expansión de una determinada unidad puede realizarse también mediante un
procedimiento distinto como es el de la coordinación de otras unidades del mismo tipo estructural. Atendiendo a su
complejidad interna, las unidades lingüísticas pueden obedecer a escalas o grados de simplicidad diferente: las más
elementales (unidad simple), que no contienen en su interior unidades del mismo tipo o nivel. Frente a ellas, unidades no
simples, dentro de las que, a su vez, cabe distinguir entre las que incluyen en su interior otras del mismo tipo sujetas entre sí
a una relación de coordinación funcional, o a una o más secuencias del mismo tipo sujetas a una relación de dependencia
funcional más estrecha que la simple coordinación (unidad compleja) frente a (unidad compuesta).
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FUNDAMENTOS DE SINTAXIS

Tema 1 – Niveles y unidades lingüísticas

1. Niveles y unidades lingüísticos

El concepto de nivel se trata de una categoría metalingüística actual con dos sentidos diferentes. Nivel es sinónimo de etapa específica en la descripción lingüística, y unidad la clase o clases de elementos o secuencias de elementos con determinadas características específicas que es posible encontrar en cada nivel.

2. La jerarquía de niveles y unidades lingüísticos

El nivel fonemático , especializado en el ámbito de las unidades y fenómenos del plano de la expresión, el resto de niveles señalados son dominios lingüísticos donde operan signos , unidades dotadas de significados de mayor o menor complejidad.

El nivel morfemático es el de mayor simplicidad. Sus unidades, los morfemas , pueden ser caracterizados como las menores unidades dotadas de significado; los signos mínimos a los que se llega tras la segmentación de un enunciado.

El nivel de la palabra es el dominio de una unidad profundamente asentada en el conocimiento metagramatical intuitivo de los hablantes de lenguas.

En el nivel sintagmático operan las unidades sintagmas , cuya característica definitoria es la de construir espacios mínimos unitarios en los que se incardinan las relaciones o funciones sintácticas oracionales. Tales unidades vienen a ser un nivel intermedio entre el de la palabra y el de la oración absolutamente necesario desde un punto de vista descriptivo o explicativo, pues la forma de una oración no es necesariamente la de << Antonio corre deprisa .>>, sino con frecuencia la de << Ese automóvil puede correr muy deprisa .>>.

El nivel oracional y a la unidad oración les corresponde el papel de nivel y unidad de mayor complejidad abordados por los modelos lingüísticos de naturaleza o intereses <>, los no orientados hacia problemas de carácter discursivo o textual. La oración es una unidad cuyas características de funcionamiento se han de poner en relación con la operatividad de un mecanismo de predicación gramatical. No supone necesariamente identificar tal propiedad con la presencia de dos elementos o funciones.

Denominamos textos a la unidad característica del nivel textual , dimensión comunicativa. El texto puede definirse como la menor unidad dotada de autonomía comunicativa. No está supeditada a una precisa extensión o complejidad superficial. Como consecuencia de la dimensión comunicativa en la que basa el texto su propia naturaleza funcional, frente a la gramatical del resto de niveles mencionados con anterioridad. La materialización <> puede realizarse en formas muy variadas. El nivel oracional se perfila en virtud de una característica posibilidad de actualizar predicaciones gramaticales, estas, justamente con las distintas funciones sintácticas que integran el esquema más complejo de relaciones sintácticas oracionales, se materializan y concretan en los distintos tipos de sintagmas, unidades del nivel jerárquicamente inferior. Si el nivel sintagmático se configura como tal merced a que sus unidades comparten la misma propiedad de ser las que materializan las distintas funciones oracionales, los distintos tipos sintagmáticos se concretan en un material suministrado desde el nivel de la palabra, cuyas diferentes clases dan lugar a los distintos tipos sintagmáticos.

3. La recursividad

La recursividad amplia y hace de mayor complejidad las posibilidades de interrelación entre niveles y unidades lingüísticos, al permitir que una unidad de un nivel determinado esté constituida o pueda ser analizada en unidades de su mismo nivel. En niveles inferiores, como el de la palabra, las palabras compuestas constituyen un caso particular de la operatividad de los mecanismos de recursividad en dicho nivel. Un enunciado perteneciente a ese nivel puede ser analizado de forma que en su estructura interna encontraremos, no solo morfemas constitutivos, sino otras palabras.

4. Unidades simples, compuestas y complejas

El funcionamiento de los sistemas lingüísticos tiene lugar gracias a unidades que, además de acomodarse al procedimiento más elemental, donde cada nivel se conforma con unidades de complejidad mínima, pues no contienen dentro de sí ninguna otra de su mismo nivel, pueden verse afectadas por la recursividad , dando origen a unidades que presentan dentro de su estructura otras del mismo tipo. La expansión de una determinada unidad puede realizarse también mediante un procedimiento distinto como es el de la coordinación de otras unidades del mismo tipo estructural. Atendiendo a su complejidad interna, las unidades lingüísticas pueden obedecer a escalas o grados de simplicidad diferente: las más elementales ( unidad simple ), que no contienen en su interior unidades del mismo tipo o nivel. Frente a ellas, unidades no simples, dentro de las que, a su vez, cabe distinguir entre las que incluyen en su interior otras del mismo tipo sujetas entre sí a una relación de coordinación funcional, o a una o más secuencias del mismo tipo sujetas a una relación de dependencia funcional más estrecha que la simple coordinación ( unidad compleja ) frente a ( unidad compuesta ).

Tema 2 – Las relaciones sintácticas

Las unidades del plano de la expresión son el objeto de estudio de la Fonología , que las toma en consideración en tanto que unidades del sistema de la lengua; sus realizaciones en el plano del habla son estudiadas por la Fonética. Por lo que a las unidades dotadas de contenido se refiere, exceptuada la del <>, unidad central de la Lingüística del texto , las restantes configuran el ámbito de trabajo tradicionalmente acordado a la Gramática , que suele reservar el estudio de la <>, su estructura interna y los tipos posibles dentro de tal unidad a la Morfología , mientras que el estudio del <> y la <<Oración>> se adscriben habitualmente al dominio de la Sintaxis.

Junto a la Semántica y a la Pragmática , la Sintaxis es la disciplina encargada del estudio de la estructura interna de las unidades, basada en unas determinadas relaciones , o funciones , sintácticas.

1. Las funciones sintácticas como relaciones sintagmáticas

Desde los planteamientos saussureanos (lingüística estructural), las relaciones lingüísticas son de dos tipos:

  • Relaciones paradigmáticas : se producen en el plano del sistema de la lengua, y suponen la oposición de los elementos afectados por ellas. Los elementos afectados por tales relaciones en el sistema no concurren simultáneamente en el habla.
  • Relaciones sintagmáticas : se producen en el plano del discurso , o del habla , y se dan entre los elementos lingüísticos al combinarse en las cadenas lingüísticas en las que se materializan o actualizan, formando un sintagma. Las relaciones sintagmáticas entre elementos suponen la co-ocurrencia de los elementos en cuestión en la misma cadena.

Para caracterizar el estatuto lingüístico de las relaciones o funciones sintácticas es de especial utilidad el concepto saussureano de relación sintagmática. De la caracterización saussureana de relación sintagmática como aquella que contraen entre sí dos o más elementos que co-ocurren en la misma cadena lingüística, se desprende con claridad que algunas relaciones que habría que considerar <<sintagmáticas>>, porque afectan a elementos que forman parte de una misma cadena lingüística, no pueden considerarse en modo alguno relaciones sintácticas.

Como han señalado G. Rojo y T. Jiménez Juliá, el concepto de relación sintagmática tiene alguna utilidad para esclarecer en qué consisten las relaciones o funciones sintácticas es porque dicho concepto puede ser interpretado en un sentido distinto al anterior, más restringido.

1.1. Las funciones sintácticas como relaciones de constitución inmediata

Las relaciones de constitución pueden ser de dos tipos: los mecanismos de constitución indirecta o mediata y los mecanismos de constitución directa o inmediata. Los constituyentes indirectos o mediatos son los obtenidos en etapas diferentes del análisis, no son del interés de la sintaxis, al contrario, de las que establecen entre los constituyentes directos o inmediatos , que son aquellos que se obtienen directa o inmediatamente al analizar una unidad N en los elementos que la integran o constituyen en el nivel jerárquico inmediata o directamente inferior. Las relaciones sintácticas o funciones sintácticas son las relaciones sintagmáticas que establecerán entre sí los constituyentes inmediatos o directos de las unidades <> y <<oración>>.

1.1. Las relaciones sintácticas parte-todo y parte-parte

Dado que las relaciones sintagmáticas directas o inmediatas que tienen lugar en la estructura de una determinada unidad son relaciones combinatorias que afectan a los constituyentes de tal unidad que co-ocurren en el plano del habla, parece necesario concluir que tales son de dos tipos: las relaciones parte-todo son las relaciones que se dan entre los constituyentes inmediatos y directos de una unidad y la unidad como constituto. Las relaciones parte-parte son las relaciones que los constituyentes inmediatos y directos de una unidad establecen entre sí.

Han propuesto denominaciones específicas: funciones para las relaciones sintácticas del tipo de 1, y conexiones para las de 2. Como partes de un todo que es el constituto en que se integran, las concretas relaciones de este tipo que se manifiestan en los distintos tipos de sintagmas y oraciones son una variante de un mismo tipo general de relaciones de constitución, las de constituyentes que, en tanto que partes de un todo, se relacionan con dicho todo como su núcleo , o bien como un elemento marginal, o margen

Para que pueda existir una unidad lingüística perteneciente a los niveles sintagmático u oracional, es imprescindible que dicha unidad esté articulada al menos por un constituyente, que funcionará como su núcleo ; siendo posible que junto al mismo, puedan encontrarse en la estructura interna de dichas unidades otros constituyentes cuyo papel o función es, dada su prescindibilidad, marginal [Estaba (núcleo) en la cima de la colina (margen) la casa (margen)]. Los sintagmas preposicionales parecen resistirse a

Las relaciones parte-todo en la estructura interna del sintagma incluyen otras relaciones, entre las que se cuenta la de Determinante o Especificador , que sirve para identificar la referencia del Nombre a través de su situación espacio-temporal o delimitar su número por medio de su cuantificación. El papel cumplido por la <<determinación>> o <<especificación>> viene a coincidir con dos de las operaciones de la determinación: la actualización y la discriminación. La actualización la realiza fundamentalmente el artículo determinado, que permite que el SN tenga una referencia definida o concreta. La discriminación es efectuada por los cuantificadores y por los indicadores de situación (demostrativos y posesivos).

Los distintos determinantes o especificadores son incompatibles entre sí, y su combinación solo es posible cuando los elementos distintos del artículo aparecen en posición post-nominal, no ya en función de determinante sino de complemento (*El este hombre/El hombre este). Los cuantificadores sí pueden concurrir en la función de que hablamos, siguiendo a cualquiera de los elementos de la clase de los artículos o indicadores de situación. Algunas gramáticas denominan estos elementos capaces de anteceder a los más directamente conectados con el núcleo sustantivo predeterminantes , reservando la denominación de determinantes para los últimos, de forma que, junto a la función de <<determinación>> o <<especificación>> sería necesario establecer otra de <<pre-determinación>> o <<pre-especificación>>.

Respecto del constituyente sintagmático en función de complemento, los SSNN pueden presentar en tal función a secuencias de la forma de las representadas en Sintagmas Adjetivales, SPreposicionales u Oraciones de relativo.

Junto a los complementos que cumplen una función plenamente restrictiva o determinadora y que se denominan habitualmente especificadores , los segmentos que pueden desempeñar esta función en los SSNN tienen en otras ocasiones un papel diferente, el de complementos incidentales , apositivos o explicativos. Son elementos que no restringen, como los especificativos, la extensión del núcleo del SN, sino que aportan una información complementaria. Forman un grupo fónico independiente del resto de la secuencia de elementos que integran el SN.

3.1.2.1. Los determinantes

Con respecto al Determinante , se trata de un constituyente funcional obligado cuando el SN ocupa la posición de sujeto oracional. Mientras que su ausencia es posible con sujetos postverbales, con verbos como pasar, salir o venir , los verbos transitivos no admiten sujetos postverbales sin determinante. En la posición de complemento directo de los verbos transitivos son admisibles sin determinante bajo ciertas condiciones: el nombre en función nuclear debe aparecer en plural si es contable (Cantaremos boleros/ *cantaremos bolero), mientras que ello es innecesario si es continuo (Bebimos leche). Caso diferente es el de la negación, la presencia de SSNN sin determinante explícito es posible en oraciones negativas (No dijo palabra) donde es necesario suponer un determinante implícito que es afectado por el ámbito de la negación oracional (No dijo ni una palabra/ No dijo ninguna palabra).

Dentro del grupo de elementos que pueden desempeñar la función de determinantes, los Cuantificadores tienen un comportamiento especial. Los cuantificadores pueden ser clasificados en dos grupos: cuantificadores universales o no universales o débiles. Los primeros involucran a todos los elementos de la clase cuantificada de que se trate (Ningún hombre/ Toda persona/Cada mujer), los segundos no lo hacen (Algunos hombres/Tres personas/Ciertas mujeres). Los cuantificadores universales no pueden aparecer en sintagmas encabezados por un determinante, sea este definido o indefinido (Los ambos niños/ La cada niña/Unos sendos vasos). Entre los cuantificadores universales se cuentan el colectivo todo y el distributivo cada (y sus variantes). Por su contenido semántico, todo no puede formar parte de SSNN cuyo núcleo sea un nombre continuo o no contable (Toda sal/*Todo vino).

Cada aparece en SSNN como constituyente que desempeña la función de determinador cuando en el SN no hay ningún otro determinante; cuando existe también en función de determinante un numeral o cuando en el SN existe un relativo en función nuclear como cual o quien. Cada uno puede funcionar también como <>.

Los cuantificadores no universales podemos clasificarlos en dos grupos: aquellos que no son sensibles al carácter continuo o discontinuo de los sustantivos a que determinan, y los que sí lo son.

Una buena parte de los cuantificadores no universales sometidos a restricciones para combinarse con sustantivos seleccionan como núcleos a nombres discontinuos: indefinidos como varios , cualquiera , alguno , ninguno , como se advierte en los enunciados. Los numerales cardinales se combinan solo con nombres contables (Varias casas/Varia esperanza; Algunos incendios/algún agua).

Dentro del conjunto de elementos que pueden desempeñar la función de determinación o especificación, los posesivos y demostrativos requieren también algún comentario.

G. Rigau ha señalado que la determinación llevada a cabo en un SN mediante posesivos contrasta con el papel y restricciones de estos mismos elementos cuando ocupan posiciones complementarias dentro del sintagma. Así, mientras que en este segundo caso es difícil su utilización cuando el nombre nuclear no se refiere a personas o seres animados, cuando el posesivo funciona como determinador no parece estar sujeto a estas restricciones (Su procedencia no me interesa/la procedencia suya no me interesa/La procedencia de ella no me interesa). Salvo en dialectos del español como el leonés o el asturiano, la presencia del posesivo en la función de determinante excluye en español actual la del artículo, pues el contenido semántico de las piezas incompatibles en función de determinante resulta redundante (La mi vaca/*El tu amigo).

En español los nombres propios son incompatibles con la presencia en el SN en que concurren determinantes. Poseen en sí mismos un contenido de identificación que hace innecesaria cualquier operación orientada a producir tal efecto, como la determinación. Son, en todo caso, posibles combinaciones de tales formas nominales con determinantes cuando el SN tiene una significación contrastiva, situación en la que el núcleo de SN habría sufrido una especia de recategorización a la subclase de los nombres comunes, perdiendo su condición de clase de palabras denotadora de entidades únicas, para ser tratado como un nombre común (Mi Antonio no lo hizo).

3.1.2.2. Los complementos

Diferencia entre complementos argumentales y adjuntos. Los primeros son los exigidos por el núcleo sintagmático, los segundos tienen una mera función modificadora. El concepto tesneriano de valencia : un verbo como decir exige, para ser utilizado en una estructura oracional, que en el enunciado que materialice dicha oración lo acompañe, entre otros elementos, un complemento directo (no animado). De otra forma el enunciado producido resultará agramatical. Podemos afirmar entonces que el <> forma parte de la <> del verbo decir , o, que es un complemento argumental. Por el contrario, será evidente que un complemento como un circunstancial de tiempo, no posee dichas características. De acuerdo con la distinción propuesta, el complemento directo del ejemplo (Antonio dice muchas tonterías) sería un complemento argumental , mientras que el circunstante temporal de (Antonio dice muchas tonterías cuando abre la boca) sería un complemento adjunto.

Ciertos complementos son exigidos en la estructura de los SSNN, pues el núcleo de los mismos se comporta sintácticamente como un predicado cuyas valencias combinatorias han de ser satisfechas. Se trata de nombres deverbales o relacionados con adjetivos, otro elemento categorial que tiene una clara capacidad valencial. Los complementos argumentales, en razón de su relación valencial con el núcleo nominal, deben ocupar la posición adyacente a dicho núcleo. De esta regla general quedan excluidos los complementos de la forma de Sintagmas Preposicionales, cuya posición debe ser siempre posterior a la de los adjetivos, incluso cuando el SP constituye el argumento del núcleo sintagmático.

Los complementos adjuntos desempeñan en la estructura del SN una función no valencial. Por ello, su significación resulta mucha más abstracta o general que las de los complementos argumentales. Un aspecto respecto al funcionamiento sintáctico de los complementos en los SSNN es el de las relaciones que pueden establecer entre sí los diferentes complementos que pueden darse en tales estructuras sintagmáticas. Podemos establecer, siguiendo a Hernanz y Brucart, algunos de los principios generales.

Cuando, dentro de un SN, se encadenan recursivamente distintos complementos, los que muestran un comportamiento más rígido son los que tienen la forma de una oración. Por lo que al orden de los complementos SSAA y SSPP se refiere, en la ordenación de los complementos del nombre actúan inevitablemente factores sintácticos como la concordancia. Ello implica que, normalmente, el SA deba aparecer antes que el SP (*Las doctrinas de la Edad Media racionalistas). Otro aspecto destacado por Hernanz y Brucart como decisivo en la ordenación de los sintagmas complementarios es el de la posible ambigüedad a la que podrían dar lugar ciertos ordenamientos. Un aspecto suplementario es lo que denominan criterio de pesantez , según el cual los constituyentes que poseen una estructura sintáctica de mayor complejidad tienden a seguir a los que carecen de ella.

Respecto a los Sintagmas Adjetivales han señalado cómo, a diferencia de los complementos de la forma SP u O, que ocupan siempre la posición postnuclear, los Sintagmas Adjetivos pueden aparecer tanto a la derecha como a la izquierda del núcleo. Esta diferencia de posición no puede ser seleccionada por los Adjetivos de cualquier condición. La anteposición estaría estrechamente ligada a la idea de valoración por parte del hablante, es especialmente fácil en el caso de los adjetivos de contenido valorativo , sin que con la diferencia de colocación se produzca en su caso ningún cambio en los matices de significado. Los adjetivos de contenido <> admiten comúnmente las dos posiciones aunque cuando ocupan la pre-nuclear tienen un comportamiento claro de complementos explicativos, o epítetos, y los adjetivos de tipo <> tienen muy restringida su anteposición.

3.1.2.3. El núcleo

La función de núcleo sintagmático en los SSNN es desempeñada por dos clases de palabras estrechamente conectadas: los pronombres y los nombres. Entre los pronombres, los personales presentan características de contenido que los aproximan a los nombres propios, y los diferencian de los comunes: no tienen un significado inherente, sino que su contenido es exclusivamente deíctico. Con los nombres propios comparten características: pueden combinarse con adyacentes no restrictivos, pero son incompatibles con los restrictivos; se combinan con adjetivos como mismo o solo ; los personales de segunda persona pueden funcionar como vocativos.

A diferencia de los nombres propios, los pronombres personales pueden combinarse con cuantificadores y numerales pospuestos. Olga Fernández explica dicha peculiaridad por la presencia del rasgo de pluralidad, compatible con las formas personales, y que no puede darse en los nombres propios.

Por su significación deíctico-espacial, los pronombres demostrativos pueden formar parte como constituyentes de SSNN de referencia definida específica. Como tales pueden ser modificados por el intensivo mismo ; por adverbios como justamente o exactamente , que intensifican la referencia a entidades previamente identificadas, o ir complementados por relativos no restrictivos. El demostrativo de lejanía, por su misma condición de elementos menos específico dentro de la serie de los demostrativos, sí admite modificaciones restrictivas. Dentro de los pronombres demostrativos, las formas neutras tienen peculiaridades combinatorias que proceden de su particular contenido semántico. Comparten con lo su valor individuativo y pueden ser modificadas por adjetivos, por SSPP o por oraciones de relativo especificativas. Presentan también diferencias: los demostrativos neutros admiten difícilmente la modificación mediante SSAA; pueden ser modificados por SSPP introducidos por

que por su sentido global pueden ser sustituidas realmente por un adverbio; las segundas aquellas que al no existir adverbios dotados de contenidos semejantes, no son en la práctica realmente sustituibles por ellos.

Algunos modelos funcionalistas han propuesto explicar en el funcionamiento en el papel de una estructura de valor adverbial de otra de un nivel jerárquicamente superior, recurriendo a un mecanismo denominado transposición , que considera que la oración en cuestión es objeto de un mecanismo de recategorización mediante el cual se convierte en una unidad del nivel de la palabra y, en particular, de las clase de los adverbios.

3.3. Relaciones sintácticas parte-parte en el SAdv

Desde el punto de vista de las relaciones parte-parte para la construcción de SAdv bien formados, no es solo necesario operar con elementos como los previamente mencionados para cada una de las funciones sintagmáticas internas del tipo parte-todo. Será preciso también tener en cuenta distintas peculiaridades funcionales de tales partes constitutivas. Determinados adverbios se integran como constituyentes nucleares sin combinarse con ningunos otros elementos, ya sea en función de determinantes, o de complementos: donde, también, como, no o mismo. Por el contrario, son mucho más comunes los adverbios que pueden combinarse con determinantes y complementos en los correspondientes SAdv.

3.4. Los determinantes

Los SAdv poseen una estructura especial pues se trata de sintagmas nominales, de carácter temporal, especializados en funciones de complemento circunstancial (Algunos años/el lunes).

3.5. Los complementos

En las relaciones complementarias hay una existencia de distintos grados de obligatoriedad puesta de manifiesto por las formas nucleares de carácter verbal, como el gerundio. La posibilidad de tener una valencia paradigmática que precisa obligatoriamente de ciertos complementos, que tendrían a su respecto un carácter argumental , o bien la de admitir complementaciones no específicas que equivaldrían a adjuntos de dicho elemento. Un caso claro de núcleos sintagmáticos adverbiales que se construyen obligatoriamente con complementos, o dan lugar a enunciados sintagmáticos anómalos, es el de algunos adverbios que, en la función de complementos circunstanciales oracionales, no precisan de preposición para combinarse con un SN y modificarlo. Incluye en este grupo: como, mediante, durante y salvo.

3.3. Los Sintagmas preposicionales

El SPrep es un tipo sintagmático que plantea un problema por lo que se refiere a su caracterización como clase específica. En la situación de los SPrep no parece posible postular que exista un elemento en función de núcleo que se corresponda con la preposición, pues la concurrencia en solitario de la preposición, tras la eliminación de los constituyentes no preposicionales del sintagma, originaría un enunciado agramatical.

Rojo-Jiménez Juliá han propuesto distinguir entre dos tipos diferentes de estructuras sintácticas en los sintagmas: de tipo endocéntrico , que presentaría una estructura interna basada en relaciones del tipo de núcleo-margen. Otra de tipo exocéntrico en la que los constituyentes son igualmente obligatorios y ninguno de ellos goza de la capacidad de representar en solitario a la totalidad de la construcción. Los SPrep son un ejemplo de una construcción exocéntrica. Rojo-Jiménez Juliá considera la estructura de los sintagmas preposicionales resultado de relaciones del tipo director-término entre sus constituyentes obedece, en el marco explicativo sobre las relaciones sintácticas que venimos manejando, a una aproximación a tales relaciones basada en su consideración como relaciones parte-parte. Por esta razón, consideran que la estructura sintáctica interna de estas frases nominales se corresponde, como la de toda frase exocéntrica, con constituyentes que realizan las funciones de Director y Término.

Fernández o Vera: no resulta adecuado mantener la existencia de una clase de sintagmas como el SPrep. Las relaciones parte-todo que se producen en la estructura interna del sintagma, destaca: 1. Que no es posible encontrar secuencias sintagmáticas bien formadas integradas por un único constituyente de la clase de las preposiciones, por lo que no parece adecuado considerar a dicha clase de palabras como el elemento nuclear de tal construcción. 2. Que, ante este hecho, y para mantener coherentemente el procedimiento de denominar a una clase sintagmática según la clase de palabras que desempeña en su caso la función de núcleo, no parece adecuado tampoco considerar que los sintagmas en que concurre una preposición deban ser denominados SPrep.

Los SPrep han de ser considerados, en realidad, variantes de otras clases de sintagmas. Junto a los constituyentes nucleares de tales sintagmas, en ellos ha de concurrir necesariamente otro elemento, la preposición, que puede pertenecer a dos grandes series de inventarios formales: el de las preposiciones y las locuciones prepositivas, grupos de palabras de estructura invariable pero con comportamientos funcionales propios de las preposiciones propiamente dichas ( a consecuencia de, de acuerdo con, a petición de ). Tales sintagmas con preposición, esta desempeña una función no nuclear, una función marginal que habría que asimilar a la de Determinador.

3.3.2. Relaciones sintácticas parte-parte en el SPrep

La función de Determinante preposicional que singulariza a estas variantes de sintagmas nominales, adjetivales o adverbiales pueden desempeñarla dos tipos diferentes de preposiciones (Leborans): 1. Preposiciones propias : dentro de las clase primaria de las preposiciones, las que rigen pronombres complemento en caso oblicuo ( para ti /* para tú ). 2. Preposiciones impropias: las que rigen elementos pronominales que no están en caso oblicuo ( excepto tú /* excepto ti ).

3.3.2.2. El núcleo

En ciertos casos, la presencia obligatoria del constituyente preposicional está dictada por lo que podríamos denominar la clase o subclase semántica de la función sintáctica oracional que el sintagma contrae. El SPrep puede considerarse una variante de un SN exigida por un contexto en el que el objeto directo no pertenece a la clase de los objetos resultativos. Fernández Leborans ha señalado también que los sintagmas que incluyen como constituyentes obligatorios a las preposiciones no rechazan la cuantificación de grado, por lo general locuciones adverbiales.

3.3.2.3. Los complementos

Son válidas para todo lo relacionado con las relaciones sintácticas del tipo parte-parte relativas a los complementos de los sintagmas de los que los tradicionalmente denominados sintagmas preposicionales son variación las consideraciones hechas para los propios de los sintagmas primarios, o que realizaremos para los de los sintagmas adjetivales.

3.4. Los Sintagmas adjetivales

3.4. Relaciones sintácticas parte-todo en el SAdj

3.6. El núcleo

La posibilidad de concurrir en función de núcleo en esta clase de sintagmas está restringida a la subclase de los adjetivos no determinativos, puesto que aquellos tienen vetada su aparición en dicha función sintáctica. Junto a los adjetivos primarios o prototípicos, también pueden desempeñar la función de núcleo sintagmático, los participios completos y truncos.

3.7. Los complementos

En los SAdj los elementos en función de complemento adoptan invariablemente la forma de SPrep.

3.8. Los determinantes

Los SAdj se construyen mediante la concurrencia potencial de los elementos en función de determinantes que pueden formar parte de la clase de los cuantificadores, o de otras clases diferentes.

3.5. Relaciones sintácticas parte-parte en el SAdj

3.9. El núcleo

La función de núcleo está vetada en los SAdj a los adjetivos tradicionalmente denominados determinativos. Los relacionales están incapacitados para combinarse con ningún tipo de complemento, o para aparecer con cualquier tipo de cuantificador.

Los comportamientos combinatorios más libres corresponden a núcleos de la subclase de los adjetivos calificativos. Se establece una distinción fundamental entre los dos tipos de participios: los participios regulares y los truncados, los primeros presentan posibilidades de complementación que son fácilmente allegables a la complementación que se da en el seno de la oración, los segundos son ajenos a este tipo de fenómenos.

3.10. Los determinantes

La determinación es una función sintáctica que suele actualizarse en los SAdj con significación cuantitativa exclusivamente cuando los núcleos adjetivales son del tipo calificativo. Otros adjetivos ( óseo, auditivo, muscular …) no se construyen con dichos constituyentes (*Bastante óseo). Leborans clasifica los elementos de valor cuantitativo capaces de funcionar como determinantes en el SAdj: 1. Piezas léxicas de valor cuantitativo: mucho, poco, todo, nada ; 2. Adverbios en mente de sentido cuantitativo: extraordinariamente, considerablemente, grandemente ; 3. Locuciones adverbiales de valor cuantitativo: de todo punto, en exceso ; 4. Expresiones de medida: dos años, tres euros, cuatro metros, el doble de, el tripe de.

Junto al valor cuantitativo, los determinantes del SAdj pueden transmitir también otros sentidos (Leborans): 1. Adverbios y locuciones adverbiales temporales: siempre, habitualmente, constantemente, frecuentemente ; 2. Adverbios y locuciones de valor aspectual: ya, una vez, aún ; 3. Adverbios de función focalizadora: incluso, además, solo, precisamente ; 4. Adverbios relacionables con el ámbito de la enunciación , la modalidad o el dictum pueden aparecer en ocasiones en funciones de naturaleza especificadora dentro del sintagma ( francamente desagradable , probablemente feliz , tristemente célebre).

3.11. Los complementos

En el caso de los SAdj presentan invariablemente la forma de SPrep. Los SSPP en función complementaria pueden pertenecer a dos clases: 1. Complementos argumentales, seleccionados por el núcleo al que complementan, en tal caso no existe variación posible respecto de la identidad de la preposición que debe aparecer en el sintagma preposicional, regida desde el núcleo adjetivo (fiel a , lleno de , cansado de ). 2. Adjuntos, o no seleccionados por dicho núcleo: en este caso existe una mayor capacidad de elección respecto del constituyente prepositivo del sintagma complementario (cántabro de / por elección, residente a/ante/frente a las infecciones).

3.1. Las perífrasis de infinitivo

El valor de estas perífrasis se corresponde con dos grandes clases de significados: los de tipo moral y los de tipo aspectual. Las de valor modal pueden transmitir significaciones concretas de necesidad u obligación, probabilidad o posibilidad. Las construcciones de valor aspectual pueden concretarse en significaciones incoativas, durativas, terminativas o reiterativas, entre otras.

3.2. Las perífrasis de gerundio

El gerundio da a estas construcciones un valor durativo que se corresponde fundamentalmente con la significación temporal interna del gerundio, que presenta como desarrollo el proceso verbal que transmite. Un caso particular son las perífrasis de gerundio construidas con auxiliares como terminar o acabar , o con empezar. Pueden presentar valores aspectuales culminativos o de iniciación.

3.3. Las perífrasis de participio

Los participios forman SSVV de significación perfectiva, sentido que tiende a evolucionar hacia la representación de un tiempo anterior en el cual se produce el acabamiento o terminación del proceso. La construcción [ haber + participio] forma las perífrasis denominadas tiempos compuestos. Muchos gramáticos las consideran un caso distinto de las perífrasis. En las formas con [ haber

  • participio] el participio es invariable, en las formadas por un auxiliar que no es haber , ser o estar , con el complemento directo (Juan/Juan y Pedro ha/n acabado el trabajo; Llevo bebidas cuatro cervezas; La puerta fue cerrada a la hora de siempre).

Tema 4 – La unidad oración. Las fuentes sintácticas oracionales

1. La oración como unidad lingüística

La oración es la unidad de mayor complejidad entre las unidades gramaticales. Solo la lingüística del texto , al abandonar el espacio de lo gramatical para situarse en el del texto o discurso puede abordar problemas lingüísticos de complejidad mayor. Una de las categorías metodológicas más tempranamente abordadas en la metateoría gramatical. Entre las distintas propuestas de definición de la oración las de menor interés explicativo y menor vigencia actual son sin duda las de orientación fónica, que pretenden caracterizarla como un segmento precedido de pausa y seguido de silencio.

Uno de los criterios más utilizados tradicionalmente para definir la oración es el que la identifica con aquella unidad lingüística dotada de sentido completo (Dionisio de Tracia). A. Alonso y P. Henríquez: la oración es la menor unidad con sentido completo, entendiendo por tal la declaración, el deseo, la pregunta o el mandato. El requisito sentido completo es ambiguo. Podría referirse tanto al sentido gramatical como al sentido contextual. En las definiciones reseñadas parecen apuntar a que la supuesta propiedad de la oración de poseer sentido completo habría de interpretarse como que dicha unidad posee las propiedades estructurasles de elemento auto-semántico en sentido informativo o comunicativo. Es inexacto que la autonomía semántica sea una característica de la oración. Tal propiedad conviene al texto. Estructuralismo taxonómico norteamericano: definiciones desde el criterio del máximo inmanentismo, se postula para la oración la condición de forma lingüística no incluida como constituyente en otra forma más amplia. Esta caracterización supone problemas con la supuesta autonomía oracional.

Uno de los criterios más utilizados para la definición de la oración es el de su consideración como unidades constituidas por las relaciones sintácticas de sujeto y predicado (en modelos pre-estructuralistas y estructuralistas, hasta en modelos actuales como los generativos). No obstante, aun tratándose de una definición adecuada desde el punto de vista explicativo, por destacar propiedades específicamente oracionales, parece clara su inadecuación para caracterizar el funcionamiento de la oración en lenguas como el español, donde la oración es una unidad donde no es imprescindible la presencia de la función sujeto.

Las características específicas de la unidad oración : la condición de menor unidad de predicación gramatical. A. Vera: dicha característica es cumplida tanto por enunciados personales, como por los que carecen de sujeto. Esta propiedad destacaría dos rasgos exclusivos: el hecho de que se produce un mecanismo de carácter sintáctico que postula la ocurrencia de ciertos estados, procesos o acciones potencialmente matizados por su relación con distintos actores o circunstanciales, y el hecho de que esta predicación ha de tener necesariamente un cierta forma gramatical, que coincide en lo nuclear con la de una forma verbal.

2. La estructura interna de la oración: las funciones sintácticas oracionales

La oración es una unidad cuya estructura es resultado de las relaciones que afectan en su seno a sus constituyentes inmediatos o directos, los sintagmas. Dichas relaciones , o funciones sintácticas , pueden ser descritas desde la doble perspectiva ya mencionada: como relaciones o funciones de los constituyentes inmediatos o directos para con la construcción oracional de la que forman parte, y como relaciones o funciones de tales constituyentes entre sí.

2.1. Las funciones sintácticas oracionales como relaciones parte-todo

En la oración distinguimos dos relaciones sintácticas como las denominadas sujeto y predicado. Esta caracterización de la estructura sintáctica oracional no es generalmente aceptada. L. Tesnière han propuesto analizar la oración desde este punto de vista como constituida por una función nuclear, la de Predicado , de la que dependerían todas las restantes, incluido el Sujeto.

2.1. La función predicado

Sujeto y predicado , no es explicativamente adecuado. La razón es que obliga a suponer que la de predicado ha de ser considerada como una función sintáctica oracional más, del mismo tipo que la de sujeto. La secuencia sintagmática en que se materializaría la función en cuestión no constituye un sintagma, por lo que no es posible aceptar que desempeñe ninguna sintáctica oracional.

Mantendremos que el análisis de la estructura sintáctica de la oración atendiendo a relaciones parte-todo permite identificar una función que puede ser denominada Predicado , definida como una relación que desempeña un SV y que se caracteriza porque dicho sintagma funciona como el núcleo de la oración.

2.2. La función complemento directo

Entre las funciones sintácticas oracionales no todas poseen el mismo tipo o grado de vinculación con el predicado oracional. Habitualmente complemento directo en las estructuras predicativas, y el de atributo en las copulativas, dos funciones que consideramos variantes de la misma relación parte-todo. La estrecha vinculación entre P y CD con la denominación de transitividad , el sintagma en función de CD viene a añadir a la significación verbal una parte importante de su valor denotativo final, que queda completado, lo que no es posible/necesario en los casos de los SSVV intransitivos.

El tipo de relación que la función de CD desempeña dentro de la oración obtiene su especificidad, además de en virtud de esta estrecha vinculación con la función P, por su condición marginal , de relación sintáctica cuyo valor en este sentido podemos identificar como Margen1. Ello prueba que la de CD es una función no obligatoria, o marginal, dentro de la estructura de la oración. Las formas pronominales átonas no reúnen los requisitos básicos para poder considerar que sean capaces de funcionar como constituyentes sintagmáticos oracionales que están dotados de una relativa autonomía oracional que hace que puedan ser separados respecto de otras unidades semejantes, y, en ocasiones incluso, movidos a lugares distintos. Por el contrario, los átonos pronominales tienen un comportamiento muy diferente. Las formas pronominales átonas se comportan como morfemas verbales que vendrían a reiterar en el verbo contenidos relativos al género, número y persona de los verdaderos CD oracionales. Por esta razón se las ha definido como morfemas de conjugación objetiva , morfemas que aportan en el verbo informaciones relativas al objeto. La redundancia de marcas de persona y número en el caso del sujeto permite postular la propiedad de que el SN en función de S y el SV en función de P concuerdan en número y persona.

2.3. La función suplemento

La función denominada Suplemento (SUP) propuesta por E. Alarcos, en el que los separaba de los que denominaba aditamentos (CC), una función diferente a la que denominaba suplemento, cumplida por sintagmas estrechamente vinculados a P desde el punto de vista funcional, y que presentarían las siguientes características: 1. Los sintagmas que desempeñan esta función están fuertemente limitados en su libertad de posición en la oración, por lo que se diferencian claramente de los sintagmas en función de CC. 2. Los sintagmas en función de SUP no pueden ser eliminados sin producir un enunciado agramatical, a diferencia de lo que sucede con un CC. 3. Mientras la función de CC es desempeñada por un SAdv o por segmentos conmutables por tales SAdv, la función SUP es contraída por SPrep, y cuando estos sintagmas se pronominalizan han de conservar la preposición. 4. Finalmente, el SUP es, según la propuesta inicial de Alarcos, incompatible con la presencia de la función CD en la misma oración.

Caracterizado como una variante de la misma función en que consiste la de CD. Diferenciadas por el hecho de que SUP mantenga siempre la preposición del SPrep en que se materializa, mientras que la categoría de función CD la contraen SSNN sin preposición son otra forma del mecanismo de transitividad. Bosque señaló cómo ambas funciones podrían comparecer en la misma oración, lo que impediría considerarlas variantes de una misma invariante funcional. E. Alarcos aceptando la posibilidad de actualización simultánea de CD y SUP, y proponiendo nuevas invariantes funcionales. La que denominará suplemento indirecto (SUPI) para dar cuenta de suplementos que requieren la presencia simultánea de un CD.

2.4. La función complemento indirecto

La relación sintáctica que está desempeñada por sintagmas que ha de ir marcados por una preposición y que están relacionados solo a través de la mediación de aquella, indirectamente pues, con el núcleo oracional. E. Alarcos: en su modelo suele denominarse complemento , descansa sobre la capacidad de los sintagmas prototípicamente animados que cumplen esta función de ser pronominalizados con las formas átonas me, te, se, nos, os y le/les. También en el caso del CI es necesario matizar que puede postularse respecto de las formas átonas especializadas en la relación CI. Este no puede ser considerado tampoco como indicación de que me, te, se, nos, os y le/les puedan desempeñar la función de CI pues, como formas átonas, estas no pueden constituir SSNN autónomos, sino que forman parte del SV como morfemas verbales de conjugación objetiva , relativos esta vez a la persona y número del SN en función de CI.

Para individualizar el valor o contenido de esta función sintáctica oracional resulta necesario fijarse en dos de sus propiedades fundamentales: su no obligatoriedad dentro de la estructura oracional. Como relación parte-todo, la de CI es una función marginal. Por otro lado, el modo de vinculación que la relaciona con el predicado oracional, P, menos directa que la que mantenida por el CD. Podemos representar esta doble condición como Margen.

2.5. La función complemento circunstancial

incidiendo en el carácter no circunstancial , sino exigible, parece querer mantener esta función dentro del ámbito del suplemento. Si bien reconociendo las diferencias existentes entre ambas funciones, suplemento y suplemento inherente , en cuanto a sus posibilidades de conmutación. Alarcos subraya la proximidad o vinculación también de los suplementos inherentes al predicado que, de forma inherente, requeriría esta complementación para poder expresar correctamente su significado.

Para definir la función de CC es necesario atender a la naturaleza de las relaciones de constitución que establece dentro de la oración, al margen de su opcionalidad u obligatoriedad, y desde dicha perspectiva no parece que el comportamiento de los supuestos complementos adverbiales o suplementos inherentes sea diferente del que hemos denominado CC. Dentro de la categoría CC es posible/necesario diferenciar un número considerable de clases de funciones, según el contenido semántico de la relación: lugar, tiempo, modo, finalidad, causa…

2.2.2.3. La relación categorial S. Clases de funciones

Toda función sintáctica constitutiva puede ser subdividida en distintos tipos atendiendo a las relaciones de incompatibilidad/ compatibilidad, opcionalidad/obligatoriedad. Desde esta perspectiva podemos diferenciar en español al menos tres clases de funciones distintas, recurriendo para ello al concepto de caso propuesto por Charles J. Fillmore; un concepto que correspondientes relaciones funcionales oracionales en que se encarnan. Se trata de las clases de S Agente , A Experimentador y S Paciente.

Entendiendo por agente el caso correspondiente a entidades humanas que son responsables potenciales de la ejecución de acciones, la clase de S agente se manifiesta característicamente en español como una oración en la que funciona como S un SN cuyo núcleo sustantivo corresponde a un [N+humano], y en la que la función de P la desempeña un SV cuyo núcleo es un verbo de acción (Andrés cerró la puerta).

La clase de S experimentador, ésta se manifiesta prototípicamente en enunciados em los que la función de S es contraída por N que remite a una entidad animada que resulta afectada internamente por el contenido del SV que funciona como P, y que pertenece en esta caso a la clase de los P de experimentación (Andrés sufrió mucho/Marta no me creyó).

La clase de S pacientes concurre en oraciones en las que se predican procesos o estados de entidades [+/- animadas] que se ven afectadas por ellos (El tren llegó/Juana se equivocó/La anciana resbaló/Pedro es médico/Juan está cansado).

Tema 5 – Clases de estructuras oracionales en español

1. Tipos de estructuras oracionales

Dos elementos fundamentales denominados: dictum y modus. El primero relacionado con la estructura propiamente funcional de la oración; el segundo, trasluce un determinado punto de vista o actitud del enunciador o emisor lingüístico. Las funciones sintácticas oracionales pueden ser definidas desde dos perspectivas: como relaciones constitutivas y como relaciones de dependencia. La primera permite su caracterización como partes del todo oracional, mientras que la segunda toma en consideración las posibles combinaciones entre las relaciones sintácticas, como partes de la construcción global, dentro de la que establecen una serie de relaciones.

1.1. El Constituyente Sujeto (S). Oraciones personales e impersonales

Dos esquemas oracionales distintos según concurra o no en ellos la función sintáctica sujeto. Los primeros reciben la denominación de oraciones personales , los segundos la de oraciones impersonales.

1.1. Las oraciones impersonales

Los enunciados oracionales que no presentan sujeto en español encierran una cierta heterogeneidad. R. Seco denomina a las oraciones como (Llueve/Hace calor) como impersonales naturales y a las oraciones como (Llaman a la puerta/Hacer ruido comiendo es de mala educación) impersonales eventuales. La R.A.E. considera impersonales solo al primer tipo de oraciones. Bello por su parte, considera a las oraciones impersonales como anómalas o irregulares , por carecer de sujeto expreso o sobreentendido. Parece adecuado reservar la denominación de oraciones impersonales tan solo para la primera clase de enunciados, mientras que los segundos deberían ser denominados oraciones de sujeto indeterminado.

1.1. Las oraciones impersonales de fenómenos meteorológicos

Entre las oraciones propiamente impersonales se encuentran aquellas dotadas de predicados que denotan fenómenos naturales, paradigmáticamente incapacitados para contraer relaciones con S. Fernández Soriano y Baylín distinguen dentro de esta clase dos tipos diferentes de predicados: 1. Estructuras con verbos auxiliares, vacíos de contenido léxico, como estar, ser o hacer , seguidos de SN, SAdj, o SAdv o SPrep (Está nublado/Es tarde/Es primavera). 2. Estructuras con formas verbales dotadas de un significado léxico específico. Entre ellas se cuentan los verbos meteorológicos y otros como amanecer, anochecer, atardecer … En las primeras se ha supuesto la existencia de un agente implícito relativo a las fuerzas de la naturaleza, dioses, o cognado: la lluvia, la nieve… (Llueve mucho/Está tronando/Amaneció pronto/En invierno anochece en seguida/Está atardeciendo).

1.2. Las oraciones impersonales de significación temporal

Otra serie de oraciones impersonales se construyen en español con predicados cuyo núcleo es el verbo hacer seguido de un sintagma de significación temporal. Estas oraciones indican un punto en el tiempo en que se produjo una acción temporal. Estas oraciones indican un punto en el tiempo en que se produjo una acción o a partir del cual perdura una acción o estado. Soriano y Baylin distinguen dos tipos distintos de estructuras con hacer : 1. Unas donde hacer más un sintagma de significación temporal funcionan como complemento de otro verbo o de un nombre. En estas estructuras el segmento temporal puede ser enfatizado, dando lugar a estructuras en las que hace va seguido de que. 2. En otras estructuras hacer no es complemento de un verbo o un nombre, y se construye, además de con un sintagma de contenido temporal, con una oración o complemento nominal con de que denota acción o evento.

Una construcción muy similar a las de hacer es la formada con ir + para , donde la preposición introduce un complemento temporal (Ya va para tres años que trabajo aquí).

1.3. Las oraciones impersonales con parecer

Además de intervenir en oraciones atributivas o semiatributivas, el verbo parecer se utiliza como núcleo de predicado de oraciones impersonales que rigen como CD una oración introducida por que. El CD admite la sustitución por la forma pronominal neutra lo , o por formas adverbiales modales como así. El verbo resultar ofrece un comportamiento muy parecido, con la particularidad de que no se admiten en este caso las construcciones con lo o así.

1.4. Las oraciones impersonales con haber

Las construcciones impersonales con haber , forma que aparece seguida de un SN no concordado, un SPrep complemento, o una oración que funciona como complemento directo. Como señalan Soriano y Baylín cuando el complemento directo de haber es un SN de núcleo [+humano] este no admite la preposición A. Los predicados de oraciones impersonales construidas con haber poseen una significación existencial y presuponen una valencia locativa, de manera similar a como sucede, de forma obligatoriamente expresa, en otras lenguas.

1.5. Las oraciones impersonales con modales y auxiliares

Los verbos modales y auxiliares poder, haber y ser sirven también como núcleos de construcciones impersonales en español. A ello contribuyen el que carezcan de significación léxica específica y que presenten un esquema de relaciones mínimo. Intervienen en oraciones impersonales formando esquemas en los que concurren oraciones temporalizadas o en infinitivo y sin sujeto gramatical.

Haber que + infinitivo tiene valor de obligación, que puede aplicarse tanto al hablante como al oyente (Hay que trabajar). Las construcciones con ser suelen formarse incluyendo oraciones, sintagmas nominales o adverbiales (Es que no me gusta/Es la vida/ Es así). El verbo modal poder aparece en estructuras impersonales complementando por una oración, y con significación epistémica. A diferencia de los auxiliares, los verbos modales poseen una relativa autonomía sintáctica (Puede que te regales algo = Puede darse el caso de que te regale algo).

1.2. Las oraciones de sujeto genérico o indeterminado

Las oraciones son susceptibles de una interpretación impersonal que no es paradigmática. Se trata de oraciones en las que el sujeto remite a una significación indeterminada. En consecuencia, si reservamos la denominación de oraciones impersonales para aquellas en cuya estructura no se da la relación sintáctica sujeto, las estructuras que analizaremos en este epígrafe no deberían ser consideradas impersonales con una significación genérica , o indeterminada en distintos grados.

1.6. Las oraciones no-reflexivas de sujeto genérico o indeterminado

La invariabilidad del infinitivo respecto del monema de persona lo faculta para ser utilizado en construcciones en las que dicha forma verbal remita a la figura del sujeto paradigmático de la forma léxica correspondiente que al no poder ser concretado contextualmente, queda sin referencia específica y es interpretado en forma genérica.

1.1. De segunda persona

Los pronombres personales no siempre reciben una interpretación específica. Pueden usarse como pronombres impersonales en situaciones discursivas que suponen conocimiento estructural y verdades generales. Remiten a un conjunto indeterminado de individuos (Si fumas, puedes tener problemas de salud). Una funcionalidad que se extiende no solo al receptor sino también al emisor. Poseen el valor indicado también cuando la forma pronominal tónica de segunda persona está explícita. María Luisa Hernanz ha estudiado las condiciones bajo las que la forma pronominal de segunda persona puede recibir una interpretación genérica o indeterminada: 1. Ello no es posible cuando recibe acento contrastivo. 2. El contexto oracional debe tener un valor genérico. A el contribuyen especialmente las formas temporales. 3. El aspecto verbal es otro de los elementos determinantes del posible sentido indeterminado o genérico de los sujetos de segunda persona. Este es incompatible con formas verbales perfectiva, o durativas. 4. Contribuyen al sentido genérico o indeterminado del sujeto ciertas expresiones adverbiales con indicaciones de

El verbo ser : dada su significación léxica su papel se limita al de nexo de un predicado no verbal, el atributo, con su sujeto. Desde un punto de vista semántico, denota una característica que se conforma como una predicación estable atribuida como propiedad al sujeto, a diferencia de estar , que es un verbo copulativo no puro que especifica un estado del sujeto. Gramáticos como Bello o Gili Gaya distinguen este valor copulativo de ser de su valor originario de existencia, suceso u ocurrencia. Desde el punto de vista sintáctico-dependencial se subrayan características de esta clase de predicados: 1. Las oraciones copulativas de caracterización o propiedad tan solo constituyen respuestas a las preguntas ¿Qué? Y ¿Cómo? (¿Qué es Juan? Juan es viudo). 2. Admiten la expansión con como (Juan es rubio como su hermano). 3. La expresión atributiva no implica exhaustividad (María es muy inteligente, además de culta y buena profesora). 4. Los atributos valorativos son susceptibles de aparecer en construcciones imperativas y en la forma progresiva (Sé feliz/Estás siendo demasiado severo).

En la relación con el elemento en función de Margen1 posee unas características: 1. Un SAdj primitivo, en forma participial o de naturaleza oracional. Los adjetivos de tipo clasificador caracterizan al sujeto por su pertenencia a una clase. 2. Un SN indefinido o definido. Los primeros caracterizan o individualizan al sujeto por su pertenencia a una determinada clase, pero nunca en calidad de ejemplar, sino asignándole la clase o categoría denotada por el atributo. Se dan con nombres humanos, salvo en casos como los de las marcas (Mi televisor es Sony). Los SSNN construidos con el indeterminado un , por el contrario, distinguen al sujeto como ejemplar del conjunto. Los sustantivos con determinación admiten interpretación de caracterización (¿Qué tal María?) o identificación (¿Quién es María?). Los SSNN definidos, por su mayor contenido referencial, se resisten a la utilización caracterizadora. En ocasiones, en contextos y expresivos, poseen un valor ponderativo. Algo semejante sucede con los nombres propios, que no admiten concurrir en esta clase de atributos, salvo con valores ponderativos. 3. Un SPrep. La preposición más frecuente es de , que puede introducir también infinitivos con valor sustantivo (Esta cerveza es sin alcohol/María es de poco salir).

1.4. Oraciones copulativas identificativas

Estas oraciones construyen con atributos que pertenecen a distintas categorías gramaticales, y entre ellas con un SN con determinación, definido o no, que puede admitir tanto una interpretación identificativa como caracterizadora (Antonio es un periodista de deportes-ese=periodista). Los nombres propios comportan implícitamente intensión, lo que explica su utilización como una especie de descripciones abreviadas que sirven a efectos identificativos (El niño de allá es Pedro). Las oraciones identificativas pueden presentar un orden recto o inverso. En el primer caso, la expresión poscopular identifica por descripción el objeto referido por la expresión precopular. En las segundas, la expresión poscopular identifica por especificación de un referente el contenido descriptivo de la expresión precopular.

1.9. Oraciones copulativas con estar

El verbo estar presenta en español dos usos distintos: predicativo y atributivo. En el primer uso, posee un valor semántico pleno, con sentido de localización, permanencia o situación local, acorde a su valor etimológico, e interviene en esquemas oracionales donde se construye con complementaciones circunstanciales locativas obligatorias, al menos estructuralmente, y no puede tener sujetos que denoten eventos. En un segundo uso, estar funciona como P de oraciones copulativas, y en tal caso se comporta como verbo semántico vacío, denotador, en combinación con ciertos atributos, de estados o propiedades transitorias del sujeto oracional. Respecto de los elementos que pueden funcionar como atributos en las oraciones copulativas con estar , no pueden ser sustantivos, a diferencia de lo que sucede con ser.

Los adjetivos de valor [+perfectivo] se construyen con estar , mientras que los de valor [-perfectivo] lo hacen con ser. Se han hecho descansar las razones de esta elección sobre el carácter permanente de la atribución construida con ser , frente a la momentánea o episódica de la que se logra con estar. Las diferencias entre ser/estar en factores aspectuales relacionados con el aspecto léxico-semántico. Estar sería el término marcado en la oposición [-estadio/+estadio] porque, a diferencia de ser , es un verbo dotado de estructura temporal-aspectual interna. Esa capacidad le estaría vedad a ser , cuyo significado no expresaría evento alguno.

1.4. Las oraciones predicativas

Las predicativas presentan un núcleo de predicado que admite una amplísima conmutación, y que, desde el punto de vista léxico, es también el núcleo o centro semántico del predicado.

1.10. La transitividad

El concepto de transitividad era aplicado en las gramáticas clásicas a aquellas oraciones que podían pasar de activas a pasivas. La definición de transitividad que encontramos en buena parte de la gramática tradicional (R.A.E.) es la que concibe esta propiedad como algo dependiente exclusivamente del verbo que funciona como núcleo del SV que desempeña la función de predicado oracional. E. Alarcos mostró que la transitividad no puede ser caracterizada como una propiedad asignable en grado absoluto al verbo, y que es preferible entenderla como una característica escalar o gradual del verbo. Desde la perspectiva de Alarcos, la transitividad es una propiedad o característica que solo es posible identificar en los predicados oracionales, pues es en ellos donde se da o no esta propiedad, encarnada en un modo de construcción específica [P+CD], frente a la opuesta, no transitiva [P+0].

La transitividad deberá ser concebida como una característica de ciertas estructuras oracionales que se refleja en su construcción a partir de la combinación de las funciones P y CD, la variante no atributiva de la relación oracional cuyo contenido caracterizado como margen1. Algunos autores han señalado la vinculación del suplemento o suplemento indirecto con la transitividad.

Existe un mecanismo en virtud del cual determinado tipo de estructuras oracionales transitivas pueden ser sometidas a un proceso que puede ser caracterizado como intransitivizador , vinculado con la utilización de las formas átonas reflexivas. Estructuras caracterizadas por las gramáticas como oraciones medias.

Los predicados causativos son estructuras oracionales que pueden ser analizadas como en (Te asustaré) y (Pedro causó que la jarra llegara a romperse), y que son la materialización de un esquema más abstracto de relaciones como: agente-acción acusativa [paciente-estado] (= un agente causa que un paciente llegue a estar en un determinado estado).

1.1.2.2. La reflexividad

Dentro de las estructuras predicativas, las oraciones reflexivas constituyen sin duda uno de los tipos más característicos. Presentan un conjunto de restricciones que las singularizan: 1. Presentan una forma reflexiva seleccionada siempre según la persona y número del sujeto. 2. En su caso se da la identidad referencial entre el SN en función de sujeto y el pronombre reflexivo. Esta característica está en la base de la posibilidad de aparición en la estructuras de este tipo de refuerzos. Dentro de las oraciones reflexivas encontramos las reflexivas directas , cuando el pronombre reflexivo está relacionado con la función de CD (Me peiné antes de salir), y las reflexivas indirectas , cuando lo está con la de CI (Te lavaste las manos con mi jabón).

Dentro de la clase de las oraciones reflexivas existen unas construcciones que se denominan de Dativo , entendiendo por tal una función sintáctica oracional, distinta de la de CI, incardinada o desempeñada exclusivamente por formas pronominales átonas reflexivas: 1. Dativo concordado , caracterizadas porque el reflexivo átono es co-referencial con el sujeto de la oración; no es compatible con formas tónicas reflejas y en ocasiones admite la eliminación del átono reflexivo. Algunos gramáticos denominan a estas construcciones también de dativo de interés o de dativo ético. 2. Dativo no concordado , tendrían la peculiaridad de que dichas formas de dativo no se refieren al sujeto oracional, sino al emisor del acto comunicativo, del que se manifiesta una cierta afectación a través de este recurso o procedimiento (No te nos manches = Que no nos suceda que te manches). 3. Dativo simpatético o posesivo , se trataría de una construcción no necesariamente restringida el ámbito de los átonos reflexivos (Se me ha roto el vestido = Se ha roto mi vestido).

Las peculiaridades del denominado dativo no concordado no tendrían ninguna raíz de orden sintáctico-oracional, sino de un fenómeno de interés fundamentalmente discursivo.

Respecto de la subclase de los denominados dativos simpatéticos o posesivos , y limitándonos a los enunciados de esta subclase que se construyen con los pronombres átonos reflexivos, habría que concluir también la no necesidad, desde un punto de vista puramente sintáctico-funcional, de mantener una subclase como esta se trata de oraciones reflexivas prototípicas en las que el átono está relacionado con la función de CI (Se me ha roto el vestido = a mí mismo). Las construcciones de dativo concordado sí presentan sin duda peculiaridades de funcionamiento. Se trata de oraciones en las que el átono reflexivo no puede ser vinculado con la función de CI, pues tal función es incompatible con la oración en cuestión, que no admite sintagmas con reflexivos tónicos en los que se incardinara (Se lo está pensando/*Se lo está pensando a sí mismo).

No creemos adecuada la propuesta de considerar que el átono presente en estas construcciones pueda estar en relación con una función sintáctica distinta de la de CI, como la de dativo. Puesto que en tal caso el átono reflexivo no podría funcionar con valor sintagmático, y desempeñar por tanto ninguna función sintáctica. Parece más adecuado considerar que el valor de los pronombres átonos reflexivos se aparta del que es característico de estas formas en sus usos paradigmáticos, y se utiliza en estos casos con valores diferentes: de énfasis en el papel o afectación del sujeto oracional.

La causativa reflexiva (Juan se corta el pelo en la peluquería de la esquina) presenta ciertos rasgos específicos en relación con las oraciones de sujeto agente habituales. En otras oraciones el sujeto agente se comporta prototípicamente como tal, lo que equivale a funcionar a la vez como instigador de la acción, y como ejecutor. Lo específico de oraciones del ejemplo es que, aun debiendo ser consideradas como estructuras oracionales de la clase [sujeto – agente/ predicado – acción], no se cumplen en ellas estas propiedades habituales de la clase en cuestión. En su caso, solo puede ser adjudicada al agente de tales oraciones la condición de instigador, pero no la de ejecutor, que sería realizada por una especie de agente intermediario. El pronombre flexivo átono está relacionado con las funciones de CD o CI.

La flexibilidad es una relación que se da también en relación con la función de CC (Pedro se reconcilió consigo mismo).

Una subclase especial dentro de las oraciones reflexivas es la oración recíproca , caracterizadas por poseer tanto un sujeto como un CD o CI múltiples correferenciales. La reciprocidad es en este caso una propiedad estructural oracional que no ha de confundirse con un rasgo específicamente léxico.

1.11. Opcionalidad y obligatoriedad complementarias

Dichas opcionalidad u obligatoriedad puede ser explicada como resultado de posibilidades o exigencias de complementación para las formas verbales, que se constituyen en núcleo de la oración, en su predicado.

1.12. Estructuras oracionales pasivas en español

Existen dos posturas radicalmente opuestas. De una parte, la de los gramáticos que consideran que los contenidos de pasividad no pueden ser tratados como resultado de la existencia de procedimientos lingüístico-gramaticales distintivos que debieran

  • Exclamativas parciales de ponderación cualitativa. Cuando el sustantivo o adjetivo, por su significación, no admiten gradación o intensificación, la ponderación se resuelve en la intensificación de un aspecto o modo de ser, o de una cualidad.
  • Exclamativas nudas. La modalidad exclamativa no necesariamente necesita de partículas ponderativas (¡Lástima de edificio!).
  • Artículo exclamativo. La modalidad exclamativa puede servirse del artículo en unos usos denominados por Ramírez artículo ponderativo (¡El ruido que hace!).
  • Exclamativas parciales de sentido concesivo. Se trata de construcciones en la que desarrolla un valor adverbial concesivo equivalente a a pesar de (¡Con lo que come!).

Respecto de la distribución y propiedades sintácticas de las oraciones exclamativas, Alonso-Cortés ha sistematizado las principales:

  • La expresión exclamativa puede aparecer como oración independiente, pudiendo servirse de partículas-CU (¡Qué de agua bebe!).
  • Puede construirse también ocupando el papel de oración subordinada, como sujeto o complemento. Como complemento aparece subordinada a verbos que denotan actos de entendimiento y verbos de lengua. Las subordinadas en función de sujeto seleccionan el modo indicativo, aunque con verbos factivos o emotivos puede aparecer el subjuntivo.
  • El complemento exclamativo puede ser término de preposición.
  • Las exclamativas pueden transformarse en relativas mediante la prolepsis de frase.
  • La exclamativa indirecta o subordinada admite la no inversión del sujeto en casos en que pudiera producirse ambigüedad sobre la identidad del mismo.
  • Qué y cuánto pueden formar construcciones partitivas en concurrencia con la preposición de , mientras cómo admite un complemento limitador.

2.3. La modalidad interrogativa

V. Escandell ha insistido en lo inadecuado de considerar interrogación como sinónimo de pregunta. Caracteriza a las oraciones interrogativas por el hecho de mantener una incógnita o una variable, por ser expresiones abiertas , incompletas. Las interrogativas pueden dividirse en parciales y totales. La diferencia entre interrogativa parcial / total se corresponde con patrones entonativos específicos. Las interrogativas totales y parciales se diferencian también respecto de su comportamiento para con el orden de palabras. El rasgo más característico sin duda de las totales es la aparición del constituyente interrogado en posición inicial.

Escandell distingue los siguientes tipos de estructuras interrogativas:

  • Citativas. Introducidas por ¿Qué?, ¿Si? Y ¿Cómo (que)? Se trata de enunciados en los que el emisor reiteraría palabras pronunciadas por su interlocutor en un turno conversacional anterior.
  • Consecutivas. Introducidas por ¿Con que…?. ¿Así que…?, y ¿De modo que…? En estos casos, la oración interrogativa se interpreta como una consecuencia o conclusión inferida a partir de los elementos o acontecimientos de la situación.
  • De orientación invertida. Las interrogativas totales pueden construirse con acaso , que introduce una interpretación de signo opuesto al de la propia interrogativa. Si la interrogativa es de orientación negativa, una interpretación positiva, y viceversa.
  • De orientación constante. Introducidas por ¿A que…? y ¿Es que…? En la lengua coloquial, las interrogativas totales pueden ser encabezadas por la locución a que. En tal caso se restringen las respuestas posibles seleccionando la que coincide con la formulación del enunciado. Con es que la oración que sigue ha de interpretarse como una explicación o justificación, con independencia de que no lo sea.

Sus características estrictamente gramaticales, Escandell ha clasificado las oraciones interrogativas en dos grupos, según no esté presente o si lo esté alguna marca o partícula, respectivamente: neutras y marcadas. Las primeras incluyen:

  • Preguntas , que constituyen peticiones de información a través de una oración interrogativa y que pueden ser clasificadas en distintos tipos: preguntas reales (implica ignorancia por parte del emisor), preguntas de examen (cuando el emisor conoce la respuesta y desea saber si el receptor también lo sabe), interrogativas problemáticas (posiblemente no exista respuesta) y las interrogativas deliberativas (el emisor se dirige a sí mismo).
  • Peticiones y ofrecimientos. Las interrogativas formuladas con un propósito directivo que supone una acción funcionan como peticiones marcadas de forma cortés. Cuando el enunciado se refiere a una acción futura, se trata de peticiones de instrucción , o peticiones de permiso. En términos opuestos, los ofrecimientos se centran en la realización de una acción cuyos beneficios deberían repercutir en la persona misma que los realiza.

Las interrogativas marcadas , que incluyen algún tipo de orientación interpretativa, se clasificarían en:

  • Interrogativas atribuidas , por las que el emisor hace oír palabras efectiva o supuestamente pronunciadas por otro hablante. Presentan un esquema entonativo circunflejo, orden de palabras sujeto-verbo y partículas introductoras.
  • Interrogativas de eco o repetitiva , que repiten en su totalidad o en parte palabras de otro hablante. Son, pues, citas retrospectivas y están condicionadas en su sintaxis por el enunciado citado.
  • Interrogativas anticipativas. En ellas el emisor se adelanta, de manera real o ficticia a una posible intervención de su interlocutor. La atribución toma forma de una especie de cita anticipativa o prospectiva.
  • Interrogativas retóricas , que contienen algún marcador relacionado con la negación. El emisor no es neutral respecto del contenido proposicional, sino que favorece explícitamente una determinada opción; la que presenta el signo contrario al que aparece en su enunciado.

2.4. La modalidad imperativa

La R.A.E. considera a las oraciones imperativas como una subclase de las oraciones exhortativas, que, además de mandato y prohibición, indican exhortación. Bühler destaca el hecho de que comparten con las oraciones interrogativas la función apelativa , de orientarse hacia el receptor. La R.A.E., entre otros, ha señalado cómo la apelación está muy próxima a la expresión del deseo , especialmente cuando no se expresa la segunda persona del imperativo. No obstante, el tipo oracional optativo, de expresión del deseo, tiene su expresión característica en el modo subjuntivo.

Las oraciones imperativas tienen su forma de expresión prototípica asociada al modo imperativo. Para el tratamiento de usted se utiliza la tercera persona y el modo subjuntivo. Igual sucede en los enunciados con formas de negación, que utilizan el presente de subjuntivo. Para reemplazar al imperativo de segunda persona de singular alterna con el infinitivo. El subjuntivo es obligatorio en las oraciones subordinadas (Te ordeno que vengas). Ramírez: las oraciones imperativas se construyen sin sujeto explícito, salvo cuando, tras el verbo, el sujeto posee un valor focal (Ven tú, no tu hermano).

Bosque ha señalado la existencia en español de una forma de imperativo retrospectivo. Se trata de construcciones por medio de las cuales se expresa al oyente el deseo de que hubiera llevado a cabo el contenido de la proposición correspondiente. Se utiliza con referencia a segundas personas de singular y plural y presenta como características esenciales las de ser contrafáctico y retrospectivo. La primera significa que presenta una situación contraria a la realmente existente, y la segunda destaca que es una construcción referida necesariamente al pasado (Haberlo hecho tú). Se trata de una construcción que no puede iniciar el discurso. En tal caso debe ir precedida de deberías ( Deberías haber venido antes). Según Bosque, los usos de esta construcción se producen:

  • Tras una excusa del interlocutor
  • Para sugerir que el oyente ha perdido una ocasión de actuar en determinada situación previa
  • Para expresar una reconvención por algo que el hablante juzga responsabilidad del oyente.

Bello: el imperativo también sirve para la expresión del ruego y la súplica.