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Asignatura: psicología social, Profesor: Tomás Gómez, Carrera: Psicología, Universidad: US
Tipo: Resúmenes
Subido el 03/07/2010
4.2
(161)25 documentos
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Tema 8:
Actitudes: naturaleza, formación y cambio:
1-. Concepto de actitud:
La actitud es considerada como una disposición interna de carácter aprendido y duradera que sostiene las respuestas favorables o desfavorables del individuo hacia un objeto o una clase de objetos del mundo social; es el producto y el resumen de todas las experiencias del individuo, directas o socialmente mediatizadas. Su significación se contempla desde un punto de vista individual, interpersonal y colectivo. El conjunto de actitudes es la base de la atracción mutua y de la formación de grupos. Son fuente de semejanzas y diferencias individuales en el seno de una sociedad.
Petty y Cacioppo en 1982 consideran que el término actitud hace referencia a un sentimiento general, permanentemente positivo o negativo, hacia alguna persona, objeto o problema. Para estos autores la estructura de la actitud estaría conformada por una sola dimensión, la afectiva o evaluadora.
Otros autores conciben la estructura de la actitud como multidimensionalidad, Rosenberg y Hovland (1960), consideran las actitudes como predisposiciones a responder a alguna clase de estímulos con cierta clase de respuesta. Estas respuestas pueden ser afectivas (relativas a sentimientos), cognitivas (relativas a opiniones y creencias) o conativas (relativo a acciones manifiestas, intenciones o tendencias de acción), cuyas relaciones se definen por la consistencia, debe haber una coincidencia entre lo que sentimos hacia determinado objeto, lo que pensamos sobre él y nuestras tendencias al interactuar con el mismo.
Postulan que toda persona tiene que mantener un equilibrio o consistencia entre sus creencias y sus comportamientos con respecto al objeto de la actitud; en caso de incongruencia el sujeto procederá a reducirla de alguna manera.
La teoría de la disonancia cognitiva de Festinger (1957); postula que el sujeto intenta establecer armonía, coherencia o congruencia entre sus opiniones, actitudes, conocimientos o valores, es decir, entre sus elementos cognoscitivos. Existe disonancia cuando aparece discrepancia entre los elementos cognoscitivos.
2-. Medición de actitudes:
2.1-. Escalas:
El procedimiento estándar en la medición de actitudes consiste en considerar principalmente las reacciones verbales (evaluativas) a representaciones simbólicas del objeto de la actitud.
2.1.1-. Método Likert:
Representa una aplicación directa de la teoría de los tests. Los principios y postulados de los que se parte a la hora de construir una escala de este tipo serían:
Los pasos a seguir en la confección serían:
2.1.2-. Método Thurstone:
Éste implica los siguientes pasos:
2.1.3-. Método Guttman:
Se basa en el análisis de las pautas de respuesta producidas por los sujetos al responder a una escala de ítems ordenados. La construcción requiere:
Pueden utilizarse de dos maneras. Una, los sujetos desconocen por completo que están siendo evaluados, y dos, los sujetos conocen que los están evaluando pero desconocen lo que les evalúan. Entre las más utilizadas encontramos las pictóricas, elección de error y completar frases.
Las investigaciones han manifestado correlación baja entre los resultados de medidas parcialmente estructuradas y puntuaciones en medidas de autoinforme. Los datos de éstas técnicas son más complejos de resumir, pero revelan el contenido de los sesgos del individuo.
2.4-. Medidas psicofisiológicas:
Podemos conocer y evaluar los procesos psicofisiológicos que experimentan los sujetos y de los que normalmente no son conscientes. Se han utilizado para estudiar las actitudes de los sujetos cuando éstos con toda probabilidad van a oponerse o van a ser incapaces de expresar sus actitudes con sinceridad.
Las medidas más frecuentes han sido:
La respuesta galvánica de la piel. Informa de los cambios producidos por una actitud en el sistema nervioso autónomo y simpático, cuando la persona está ansiosa o excitada, se produce un cambio en la conducción eléctrica de la piel.
La dilatación pupilar. Informa de los cambios originados en las pupilas cuando se observa un estímulo con el que se está ego-implicado.
Otras medidas implican respuestas como salivación, parpadeo, constricción vascular y que han sido condicionados a un estímulo verbal y que aparecen en respuesta a palabras o conceptos que son similares en significado a los estímulos originales.
Otras medidas son el electromiograma , ritmo cardíaco y actividad respiratoria, ofrecen medidas objetivas, concurrentes e independientes de la respuesta cognitiva ante la persuasión.
El problema es que reflejan sólo el nivel de excitación de los sujetos y no la dirección favorable o desfavorable de su actitud. Otra crítica es la controlabilidad que el sujeto puede llegar a tener de su respuesta supuestamente involuntaria, tal y como se ha puesto de manifiesto mediante las investigaciones sobre biofeedback.
3-. Valor predictivo de las actitudes:
El propósito es predecir la conducta. Si conocemos la actitud de un sujeto con un objeto, podemos predecir el comportamiento del sujeto ante dicho objeto. La validez predictiva de las actitudes en ese sentido fue puesta a prueba correlacionando puntuaciones obtenidas en escalas generales de actitud con conductas manifiestas y específicas in situ. Los resultados fueron desalentadores. Fishbein y Ajzen han demostrado que las actitudes permiten predecir la conducta, cuando la actitud medida sea congruente con la conducta a predecir y especígica más que general. Cuando la conducta y la actitud son específicas en lo que se refiere a la acción concreta a realizar, el objeto hacia el que esa acción en lo que se refiere a la acción concreta a realizar, el objeto hacia el que esa acción se dirige, el contexto en el que tiene lugar y el momento en que ocurre. El principio de compatibilidad afirma que sólo cabe esperar relaciones entre actitudes y conductas cuando ambas están planteadas al mismo nivel de generalidad.
La actitud ante la acción es más predictiva que la actitud ante el objeto. La búsqueda de correlaciones positivas entre actitudes y conducta es un esfuerzo mal orientado, porque no se
puede poner a prueba si una disposición latente es un determinante de la conducta manifiesta mediante la correlación de lo que la gente dice y hace. La correlación entre las medidas de la actitud verbal y la conducta manifiesta es también una medida incorrecta de la asociación entre las actitudes y la conducta, da por supuesto que pueden ser causas suficientes de la conducta, pero queda claro que la conducta social en situaciones particulares está determinada por muchos otros factores. Conduce al hallazgo de una discrepancia entre lo que la gente dice y hace. Las inferencias normativas hacen más difícil el hecho de que una persona practique lo que predica, expresar una actitud contranormativa no es muy predictivo de la conducta real, mientras que presentar la conducta correspondiente predice bien la actitud. La ausencia de actitudes contranormativas es predictiva. La expresión verbal de una actitud parece tener un umbral más bajo que la conducta manifiesta, Campbell. Las expresiones verbales de actitudes basadas en la experiencia directa previa con el objeto de la actitud aparentemente elevarían el umbral de dichas expresiones y conducirían a una mejor predicción de la conducta.
4-. Funciones de las actitudes:
Las funciones que desempeñan las actitudes son cuatro:
a. Función defensiva del yo: las actitudes funcionarían como mecanismos de defensa y permitirían a alguien protegerse de sentimientos negativos hacia sí mismo o hacia el propio grupo, al tiempo que permitirían la proyección de éstos sentimientos hacia otras personas u otros grupos.
b. Función valor-autorrealización expresiva: las personas tienen la necesidad de expresar actitudes que reflejen sus propios valores. No está tan dirigida a influir en los demás como a confirmar la validez del propio concepto de sí mismo.
c. (^) Función instrumental, utilitaria o adaptativa: las actitudes ayudan a las personas a alcanzar objetivos deseados, o a evitar objetivos no deseados. Según Fazio (1980), las actitudes más accesibles, aquellas que implican una asociación fuerte entre el objeto de la actitud y la evaluación, serán más funcionales y ayudarán más a la persona a guiar su acción hacia el objeto.
d. Función de economía o conocimiento: las actitudes estructuran u organizan la sobrecarga de información que llega de nuestro ambiente exterior ayudándonos a simplificar y comprender el complejo mundo en que vivimos. Ante situaciones nuevas, nuestras actitudes nos permiten predecir qué podemos esperar de esta actuación.
Debido al valor funcional de las actitudes, se comprobó experimentalmente cómo es posible cambiar las actitudes de una persona.
5-. Formación y cambio de actitudes:
El enfoque tradicional lo considera como un problema de procesamiento de la información basado en la comunicación persuasiva. El modelo asume el supuesto de que el cambio de actitud depende de la discrepancia entre la actitud original del receptor y la posición por la que aboga la fuente del mensaje.
El peso de la fuente depende en gran medida de la actitud del receptor con respecto a dicha fuente, de la credibilidad que ésta tiene para el receptor o del poder coercitivo de la fuente sobre el receptor.
mensaje es entendido. Las pruebas experimentales respaldan la explicación de McGuire, quien ha determinado la existencia de doce etapas o pasos en el proceso persuasivo:
Este modelo ha sido reducido a dos factores: recepción y aceptación. La mayoría de las variables de las que depende la eficacia del mensaje persuasivo son susceptibles de ser analizadas según sus efectos sobre alguno de estos dos factores.
Alternativamente se han propuesto otros modelos, la teoría de la respuesta cognitiva, según la cual, siempre que un receptor recibe un mensaje persuasivo, compara lo que la fuente dice con sus conocimiento, sentimientos y actitudes previas respecto al tema, generando unas respuestas cognitivas. Cuando los pensamientos van en la dirección indicada por el mensaje, la persuasión tendrá lugar, si van en dirección opuesta, no (Petty y Cacioppo, 1981).
Existen situaciones en que somos persuadidos sin darnos cuenta. En este caso, la persuasión no es tanto el resultado del análisis que realizamos sobre el mensaje, sino el resultado de alguna señal o característica superficial del mensaje, sino el resultado de alguna señal o característica superficial del mensaje, de la fuente que lo emite, o bien de las reacción de otras personas que reciben el mismo mensaje (Eagly y Ckaiken, 1984). Somos persuadidos porque seguimos determinadas reglas heurísticas de decisión (modelo heurístico).