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Asignatura: Historia de les arts esceniques i, Profesor: , Carrera: Història de l'Art, Universidad: UB
Tipo: Resúmenes
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1. EGLOGA DE PLÁCIDA Y VITORIANO- Juan de Encina
final. Numancia, una ciudad celtibérica, resiste desde hace años a las tropas del general romano Escipión, cuyas tropas han relajado sus costumbres. El general arenga a sus tropas y decide que caven un foso para tomar por inanición la plaza. Dos embajadores numantinos ofrecen firmar una paz, pero Escipión la rechaza: solo queda vencer o morir. Dos figuras alegóricas que representan a España y al Duero profetizan la caída de la ciudad, pero también las glorias que cosechará España con Felipe II, es decir, la época contemporánea a la escritura de la obra. En Numancia, en tanto, los augures, mediante sacrificios a Júpiter, y el hechicero, que resucita a un cadáver, prevén la destrucción de la ciudad. Sin embargo, y sin perder nunca la esperanza, los jefes arévacos proponen un combate singular (un numantino contra un romano) para decidir la suerte de la guerra. Escipión, que confía en rendir la fortaleza por el hambre, no acepta la propuesta. Extenudados ya los habitantes de la ciudad, se aprestan a una salida desesperada, pero las mujeres, que temen quedarse tras la probable derrota a merced de los romanos, les piden que destruyan los bienes materiales de la ciudad, consuman la carne de los pocos prisioneros romanos y les den muerte antes de sufrir la indignidad de ser ultrajadas por el ejército de Escipión. Posteriormente, se dan muerte unos a otros. Los romanos entran en una ciudad inerte cuando ven al último de los habitantes de Numancia arrojarse al vacío desde una torre para evitar que ningún numantino tenga que pasear como trofeo de guerra en el desfile victorioso de Roma. LA MANDRAGORA – Maquiavelo
devuelve. En esta se dice que Alonso debe ir a casa de Inés a recoger un listón verde de chinelas, listón que ésta dejará en la reja del jardín para que Alonso se lo ponga y pueda reconocerlo. Cuando llega la noche, Alonso va junto con Tello a por el listón, y se encuentran con Rodrigo y Fernando, que estaban dando una vuelta por la casa de Inés y lo habían encontrado. Como no sabían de quién era, habían decidido partirlo por la mitad pero, al oír las voces de Alonso y Tello, se van. Al día siguiente, Inés ve a Rodrigo con el listón y piensa que Fabia le ha tendido una trampa para que se enamorara de su prometido. Esta llega, le explica lo ocurrido, y le confiesa que su verdadero amante es don Alonso, «el caballero de Olmedo». Segundo acto Dos días más tarde, Alonso y Tello van hacia Medina. Tello le insinúa a Alonso la peligrosidad de este romance, puesto que Fabia,la alcahueta, está con su magia por medio. Alonso le contesta que el amor tiene que soportar cualquier tipo de peligro. Llegan a la casa, y Alonso e Inés empiezan a condescenderse. Pronto llega don Pedro, padre de Inés, por lo que Alonso y Tello se ven en la obligación de esconderse. Don Pedro, sorprendido de ver a su hija despierta a altas horas de la mañana, le pregunta qué hace despierta a esas horas. Inés le miente, y responde que estaba rezando y que quiere ser monja, por lo que necesita que le haga cortar un hábito cuanto antes y que le busque una profesora de canto y un profesor que enseñe latín. Don Pedro no le niega la palabra de Dios y promete esforzarse en encontrarlos. Finalmente, deciden que Tello, que sería el que llevaría las cartas de amor a Inés, le enseñará latín, y que Fabia será su profesora de virtudes y costumbres. Todo sale bien, pero al ser Inés una monja no puede acudir a la feria de Medina, a la que el mismo rey asistiría. Alonso, a pesar de tener una revelación en un sueño en el cual moría, sí que acude. Tercer acto Con la feria ya empezada, don Alonso destaca como gran jinete picador de toros. Don Rodrigo, incapaz de soportar todas las marrullerías que el público lanza a don Alonso, se ve en la obligación de meterse también en la feria. Alonso manda a Tello a casa de doña Inés para que le comunique que se prepare para hablar con él antes de que éste parta hacia Olmedo, ya que tiene que hacer saber a sus padres que no ha muerto. Mientras tanto, Rodrigo entra en faena, cae del caballo delante de un toro y Alonso le salva la vida. Rodrigo se enfurece aún más por deberle la vida al hombre del que tiene celos. Antes de partir hacia Olmedo, don Alonso pasa por casa de Inés a hablar con ella. Después de hacerlo, Alonso ve una sombra y se asusta, pero no le da más importancia, por lo que prosigue su camino. Cuando ya estaba cerca de su casa se siente amenazado por una canción que augura la muerte de 'El caballero de Olmedo', se prepara para el combate y decide averiguar quién canta, pero se encuentra con que no es más que un labrador. A los pocos instantes de despedirse, ve acercarse a unos caballeros, a quienes distingue casi al momento: se trata de Rodrigo, Fernando y su criado Mendo. Alonso, al ver que son ellos se despreocupa, pensando que no le harán nada. Contra todo pronóstico, Mendo lo mata y los tres huyen hacia Medina. Al cabo de un rato llega Tello, que se encuentra a Alonso en el suelo y lo ayuda a llegar ante sus padres. Mientras todo esto sucede, doña Inés le cuenta la verdad sobre don Alonso a su padre, y este accede a que se casen. Tello regresa a la casa y se encuentra con don Rodrigo y don Fernando, que tras la muerte de Alonso iban a pedir las manos de Inés y Leonor respectivamente. Rápidamente, le cuenta lo sucedido a Inés y al rey, que también se encuentra en la casa, y logra que haga ejecutar a ambos, dando fin a la obra. LA VIDA ES SUEÑO- Calderón de la barca
Segismundo: Es el personaje principal, pretexto de esta obra. Viéndosele en un principio como hombre-fiera, se lo describe como alma reprimida, muy reflexivo, alterado por su larga reclusión. A lo largo de la obra, va evolucionando: al principio busca la venganza, comportándose en forma cruel y despiadada, pero luego aparecen en él ciertos rasgos de humanidad (al perdonarle la vida a Basilio demuestra que ha cambiado y logra vencer a su destino).
Al final admite sus errores.
posibilidad de hacerle creer que todo fue un sueño, en caso de que se demuestre malvado.
oído su grito de socorro. Tisbea manda a Catalinón a buscar a los pescadores a un lugar no muy lejano y en el tiempo que están ellos solos Don Juan la seduce y esa misma noche la goza en su cabaña, de la que más tarde huirá con las dos yeguas que Tisbea había criado. Cuando Don Juan y Catalinón regresan a Sevilla, el escándalo de Nápoles llega a oídos del rey Alfonso XI, quien busca solucionarlo comprometiéndolo con Isabela (el padre de Don Juan trabaja para el rey). Mientras, Don Juan se encuentra con su conocido, el Marqués de la Mota, el cual le habla sobre su amada, doña Ana de Ulloa, tras hablar de burlas, “ranas” y mujeres en todos los aspectos; y como el Marqués de la Mota dice de Ana que es la más bella sevillana llegada desde Lisboa, Don Juan tiene la imperiosa necesidad de gozarla y, afortunadamente para él, recibe la carta destinada al Marqués, al que luego informará de la cita pero con un retraso de una hora para así él gozar a Ana. Por la noticia de la carta de Ana de Ulloa, Mota le ofrece una burla a Don Juan, para lo cual éste ha de llevar la capa del Marqués, que se la presta sin saber que la burla no iba a ser la estipulada, sino la deshonra de Ana al estilo de la de Isabela. Don Juan consigue engañar a la dama, pero es descubierto por el padre de esta, Don Gonzalo de Ulloa, con quien se enfrenta en un combate en el que Don Gonzalo muere. Entonces Don Juan huye en dirección a Lebrija. Mientras se encuentra lejos de Sevilla, lleva a cabo otra burla, interponiéndose en el matrimonio de dos plebeyos, Aminta y Batricio, a los que engaña hábilmente: en la noche de bodas, Don Juan llega a parecer interesado en un casamiento con Aminta, quien lo cree y se deja poseer. Don Juan vuelve a Sevilla, donde se topa con la tumba de Don Gonzalo y se burla del difunto, invitándole a cenar. Sin embargo, la estatua de éste llega a la cita ("el convidado de piedra") cuando realmente nadie esperaba que un muerto fuera a hacer cosa semejante. Luego, el mismo Don Gonzalo convida a Don Juan y a su lacayo Catalinón a cenar a su capilla, y Don Juan acepta la invitación acudiendo al día siguiente. Allí, la estatua de Don Gonzalo de Ulloa se venga arrastrándolo a los infiernos sin darle tiempo para el perdón de los pecados de su “ Tan largo me lo fiais” , famosa frase del Burlador que significa que la muerte y el castigo de Dios están muy lejanos y que por el momento no le preocupa la salvación de su alma. Tras esto se recupera la honra de todas aquellas mujeres que habían sido deshonradas, y puesto que no hay causa de deshonra, todas ellas pueden casarse con sus pretendientes.
En el Arte nuevo Lope intenta defender un teatro basado en el gusto de la época, pero sin enfrentarse para ello con la tradición académica, que era la principal fuente de oposición a su dramaturgia, contemporizando con ella; así, declara conocer la Poética
compuesto seis comedias según las unidades; pero, viendo que los tiempos reclamaban un tipo de espectáculo diferente al de los antiguos, se vio en la necesidad de encerrar "los preceptos con seis llaves / para que no me den gritos". Básicamente, Lope intenta interpretar los gustos, sentimientos y valores del público y, así, compone su teatro de acuerdo con ellos, de acuerdo con el tiempo que le ha tocado vivir: En este sentido, el gusto de ese público variopinto se convierte en la vara de medir el valor de las obras, lo que se contrapone a la anterior medida, que era la razón.
personajes), que, de hecho, constituían la base del desarrollo de su novedosa y personal trayectoria artística. Sin embargo, su Arte nuevo pretende reflejar el nuevo teatro español de su tiempo, nacido sobre la base del gusto popular, por lo que no
busca redactar un arte conciliador de la doctrina antigua y la nueva, sino señalar que su teatro está completamente disociado de los viejos conceptos y se adecúa a una época distinta. La ruptura de la tradición clásica se establece con la apuesta por tres elementos
género); las unidades de acción y tiempo (matizadas, pero conservando el principio, por ejemplo, de un acto, un día); y la polimetría (las exigencias de la trama imponen el tipo de versificación).
la demostración de erudición (obligada por la audiencia culta a la que dirige su discurso);
peroración en el teatro.
con lo cómico), el postulado normativo de las tres unidades (reinterpretándolo, por ejemplo, al hacer aparecer acciones secundarias dentro de una acción unitaria general y al hacer depender las unidades de lugar y tiempo de la verosimilitud, y no de la verdad absoluta) y la división de la trama (en tres actos, adecuándolos linealmente al orden planteamiento, nudo, desenlace). El concepto de tragicomedia es el que más nítidamente rompe con las preceptivas clásicas; se incluye aquí no solo el alejamiento de la radical separación de las tramas dependiendo del estrato social de los personajes, sino la mezcla de lo risible y serio en una misma obra. Se trata, por lo demás, de un concepto muy barroco, en el sentido de buscar la variedad y la fusión de elementos contrarios en una misma obra. Respecto de la unidad de tiempo, Lope propone que la acción ocurra en el menor tiempo posible y, en los casos en que eso no sea posible, por ejemplo en obras
psicológico que le haga asumir con naturalidad que, entre un acto y otro, haya podido pasar una gran cantidad de tiempo. En la elocución aborda el lenguaje (atendiendo al problema del decoro, para el que establece una sutil distinción entre lenguaje dramático y lenguaje poético; marca, así,
bien en los que aguardan", y por eso debe usarse cuando que se queda un actor solo en la escena para dar tiempo a los otros actores a vestirse o para monologar; "las
En la invención se enfrenta a la temática (con especial atención al tema de la honra,
ella, que ha de tener un objetivo general y no individualizado (procurar "no ser / claro ni descubierto", y ha de ser contenido y moderado, porque por ello se prohibieron en otras épocas las comedias: "Pique sin odio, que, si acaso infama / ni espere gloria ni pretenda fama". Por último, en la peroración trata el tema de la representación (decorados y trajes); por ejemplo, recomienda el artificio de la mujer travestida o vestida de hombre, "porque suele / el disfraz varonil agradar mucho".
Lida de Malkiel señala que el casamiento entre cristianos nuevos y viejos siempre fue lícito. No es posible saber la intención del autor o si esta 'ilicitud' se debe a estos motivos, lo que sí es indudable es que los cristianos nuevos no estaban muy bien vistos en esa época y en posteriores. Otra teoría sería la de Otis H. Green, que piensa que la negativa inicial responde al ideal del amor cortés, si bien Calisto no respetará las reglas, lo que provocará una suerte de 'castigo poético'. En todo caso, cabe recordar que el amor ilícito o escondido se encuentra muy arraigado en la lírica popular peninsular. Enamorado absorbido por su pasión para satisfacerla. Sus criados ridiculizan la afectación de su lenguaje.