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romano tema 2, Apuntes de Derecho Romano

Asignatura: Derecho Roman, Profesor: Jesús Frechilla Ibáñez de Garayo, Carrera: Derecho, Universidad: UniZar

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 30/05/2014

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FUENTES DE CONOCIMIENTO 1
FUENTES DE CONOCIMIENTO DE LA ÉPOCA PRECLÁSICA
I. - INTRODUCCIÓN
Aunque las fuentes para conocer la historia del Derecho en los tres últimos siglos de la República son mucho más abundantes que
las que se conservan para conocer la época anterior, distan mucho de ser suficientes para reconstruir una imagen segura y detallada de la
vida jurídica romana. Esta época podemos dividirla en dos partes: la época de las Grandes Conquistas (Siglos IIIaC-IIaC: desde el inicio de
las guerras púnicas, hasta la destrucción de Numancia, 133aC) y la época de las Guerras Civiles (desde los GRACO hasta el acceso al poder
de OCTAVIO AUGUSTO, 133aC-37aC).
II. - LAS GRANDES CONQUISTAS (264aC-133aC)
1. - HISTORIADORES
Entre los historiadores griegos y latinos que se ocupan de la historia de Roma en esta época hay que destacar:
A. - POLIBIO (ca205aC-125aC)
a. - VIDA
En la base de todas las fuentes literarias se encuentra la producción histórica de POLIBIO que, junto con TUCÍDIDES, es el más
importante de los historiadores antiguos. POLIBIO era griego de Megalópolis, en la Arcadia; pertenecía a los círculos dirigentes y
ocupó altos puestos en la liga aquea. En el 168aC fue enviado a Italia con otros mil rehenes y allí vivió durante diecisiete años. Se
hizo íntimo de la familia de EMILIO PAULO, personaje muy importante de la nobleza romana. Esto le dio la posibilidad de conocer a
fondo la organización estatal romana y encontrarse dentro de lo más actual de la política mundial de aquel entonces. Llevado a Roma
en calidad de rehén en el 168aC regresó por voluntad propia junto a ESCIPIÓN (antes del 146aC) y escribió entonces una Historia
universal desde el 218aC hasta el 146aC en la que Roma ocupaba el centro.
b. - OBRA: HISTORIA UNIVERSAL 40
Su Historia universal 40, escrita en lengua griega, contaba 40 libros. Nos quedan completos los primeros 5 y fragmentos más o
menos grandes de los otros. Algunos volúmenes se han perdido por completo. La finalidad principal de POLIBIO, como él mismo
declaró, era la de responder a la pregunta: “cómo, cuándo y por qué todas las partes conocidas de la tierra cayeron bajo el dominio
romano” (Pol.3.1.4.). Esta pregunta define también los límites cronológicos de toda la obra: ésta abarca el período que va desde el
264aC hasta el 145aC, es decir, la época de las grandes conquistas, desde la primera guerra púnica hasta la destrucción de Cartago y
Corinto. Pero los sucesos anteriores al 220aC contenidos en los dos primeros libros, están expuestos muy sumariamente. El relato se
hace en cambio más detallado desde el 220aC en adelante. En el libro IV se encuentran breves informaciones sobre la organización
estatal de Cartago.
c. - OBJETIVO
La finalidad que POLIBIO se propuso define el carácter histórico general de su obra: interés por las conquistas romanas en cuanto
éstas están ligadas a la historia de todo el mundo mediterráneo de aquel período. Como acabamos de decir, POLIBIO y TUCÍDIDES son
los más famosos representantes de la historiografía greco-romana. A ambos los acercan tanto las concepciones generales como el
método de trabajo.
d. - EL HISTORIADOR
“La tarea del historiador (dice POLIBIO, Pol.2.56.10) no consiste en impresionar a los lectores con el relato de hechos milagrosos
o en inventar fábulas más o menos verosímiles..., como hacen los autores de tragedias, sino en consignar con precisión cuanto
realmente ha sucedido, ya se trate de cosas comunes o de cosas extraordinarias.”. POLIBIO exige al historiador absoluta objetividad:
“Al contrario (dice, Pol.1.14.5) aquél que asume la tarea de historiador debe necesariamente olvidar todo esto (sentimientos
personales) y frecuentemente exaltar e ilustrar a los propios enemigos con las mayores loas cuando su conducta lo merece, y atacar y
condenar sin piedad a los propios amigos cuando así lo requieran las acciones cometidas.”. ¿En qué medida POLIBIO mismo observó
esta exigencia? Él no trató de confundir las ideas, como hizo JENOFONTE, no puso anécdotas en lugar de acontecimientos reales, como
hizo muchas veces PLUTARCO: en el ámbito de la historiografía de clase, que por fuerza es siempre limitado, POLIBIO fue objetivo y
sincero al máximo. Pero, naturalmente, sus ideas políticas no podían dejar de influir sobre la apreciación de los hechos y de las
personas. Miembro de los círculos dirigentes de la liga aquea, la idealizó, viendo en ella la fusión de todas las cualidades positivas de
la democracia griega: libertad, igualdad, etc.; y, por otro lado, presentó a los etolios como hombres corrompidos por todos los vicios:
POLIBIO condenó el movimiento revolucionario y a sus jefes. Además, expresó su juicio negativo sobre NABIDES, jefe del movimiento
revolucionario de Esparta, no dejando de recurrir, en este caso, a pesar de su costumbre, a invenciones (Pol 13. 7).
e. - TEORÍA CÍCLICA
MONARQUÍA TIRANÍA ARISTOCRACIA OLIGARQUÍA DEMOCRACIA ANARQUÍA
A POLIBIO, como también a TUCÍDIDES, no le es extraña la idea de la existencia de leyes históricas, aun cuando en él presenta un
ingenuo carácter biológico. Todos los fenómenos históricos se parangonan a organismos que pasan a través de un período de
juventud, madurez y vejez: “Cada cuerpo, cada Estado, cada empresa, pasan, por obra de la naturaleza, de un estado de crecimiento al
florecimiento y luego a la decadencia” (Pol.6.51.4). Esta ley general también se concreta en la historia de las formas estatales. Al
principio surge la Monarquía que, con el tiempo, se transforma en Tiranía. Ésta suscita el descontento del pueblo y lleva al
nacimiento de la Aristocracia, que, a su vez, se transforma en Oligarquía. La caída de esta última da origen a la República que,
también finalmente degenera, causando un estado de desorden en el que domina la fuerza. “Entonces se establece el dominio de la
fuerza, y la multitud, reunida alrededor de un jefe, realiza homicidios, violencias, hace nuevas divisiones de la tierra, hasta que se
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F UENTES DE CONOCIMIENTO (^1)

 FUENTES DE CONOCIMIENTO DE LA ÉPOCA PRECLÁSICA

I. - INTRODUCCIÓN

Aunque las fuentes para conocer la historia del Derecho en los tres últimos siglos de la República son mucho más abundantes que las que se conservan para conocer la época anterior, distan mucho de ser suficientes para reconstruir una imagen segura y detallada de la vida jurídica romana. Esta época podemos dividirla en dos partes: la época de las Grandes Conquistas (Siglos IIIaC-IIaC: desde el inicio de las guerras púnicas, hasta la destrucción de Numancia, 133aC) y la época de las Guerras Civiles (desde los GRACO hasta el acceso al poder de OCTAVIO AUGUSTO, 133aC-37aC).

II. - LAS GRANDES CONQUISTAS (264aC-133aC)

    • HISTORIADORES Entre los historiadores griegos y latinos que se ocupan de la historia de Roma en esta época hay que destacar: A. - POLIBIO (ca205aC-125aC) a. - VIDA En la base de todas las fuentes literarias se encuentra la producción histórica de POLIBIO que, junto con TUCÍDIDES, es el más importante de los historiadores antiguos. POLIBIO era griego de Megalópolis, en la Arcadia; pertenecía a los círculos dirigentes y ocupó altos puestos en la liga aquea. En el 168aC fue enviado a Italia con otros mil rehenes y allí vivió durante diecisiete años. Se hizo íntimo de la familia de EMILIO PAULO, personaje muy importante de la nobleza romana. Esto le dio la posibilidad de conocer a fondo la organización estatal romana y encontrarse dentro de lo más actual de la política mundial de aquel entonces. Llevado a Roma en calidad de rehén en el 168aC regresó por voluntad propia junto a ESCIPIÓN (antes del 146aC) y escribió entonces una Historia universal desde el 218aC hasta el 146aC en la que Roma ocupaba el centro. b. - OBRA: HISTORIA UNIVERSAL 40 Su Historia universal 40, escrita en lengua griega, contaba 40 libros. Nos quedan completos los primeros 5 y fragmentos más o menos grandes de los otros. Algunos volúmenes se han perdido por completo. La finalidad principal de POLIBIO, como él mismo declaró, era la de responder a la pregunta: “cómo, cuándo y por qué todas las partes conocidas de la tierra cayeron bajo el dominio romano” (Pol.3.1.4.). Esta pregunta define también los límites cronológicos de toda la obra: ésta abarca el período que va desde el 264aC hasta el 145aC, es decir, la época de las grandes conquistas, desde la primera guerra púnica hasta la destrucción de Cartago y Corinto. Pero los sucesos anteriores al 220aC contenidos en los dos primeros libros, están expuestos muy sumariamente. El relato se hace en cambio más detallado desde el 220aC en adelante. En el libro IV se encuentran breves informaciones sobre la organización estatal de Cartago. c. - OBJETIVO La finalidad que POLIBIO se propuso define el carácter histórico general de su obra: interés por las conquistas romanas en cuanto éstas están ligadas a la historia de todo el mundo mediterráneo de aquel período. Como acabamos de decir, POLIBIO y TUCÍDIDES son los más famosos representantes de la historiografía greco-romana. A ambos los acercan tanto las concepciones generales como el método de trabajo. d. - EL HISTORIADOR “La tarea del historiador (dice POLIBIO, Pol.2.56.10) no consiste en impresionar a los lectores con el relato de hechos milagrosos o en inventar fábulas más o menos verosímiles..., como hacen los autores de tragedias, sino en consignar con precisión cuanto realmente ha sucedido, ya se trate de cosas comunes o de cosas extraordinarias.”. POLIBIO exige al historiador absoluta objetividad: “Al contrario (dice, Pol.1.14.5) aquél que asume la tarea de historiador debe necesariamente olvidar todo esto (sentimientos personales) y frecuentemente exaltar e ilustrar a los propios enemigos con las mayores loas cuando su conducta lo merece, y atacar y condenar sin piedad a los propios amigos cuando así lo requieran las acciones cometidas.”. ¿En qué medida POLIBIO mismo observó esta exigencia? Él no trató de confundir las ideas, como hizo JENOFONTE, no puso anécdotas en lugar de acontecimientos reales, como hizo muchas veces PLUTARCO: en el ámbito de la historiografía de clase, que por fuerza es siempre limitado, POLIBIO fue objetivo y sincero al máximo. Pero, naturalmente, sus ideas políticas no podían dejar de influir sobre la apreciación de los hechos y de las personas. Miembro de los círculos dirigentes de la liga aquea, la idealizó, viendo en ella la fusión de todas las cualidades positivas de la democracia griega: libertad, igualdad, etc.; y, por otro lado, presentó a los etolios como hombres corrompidos por todos los vicios: POLIBIO condenó el movimiento revolucionario y a sus jefes. Además, expresó su juicio negativo sobre NABIDES, jefe del movimiento revolucionario de Esparta, no dejando de recurrir, en este caso, a pesar de su costumbre, a invenciones (Pol 13. 7). e. - TEORÍA CÍCLICA

MONARQUÍA  TIRANÍA  ARISTOCRACIA  OLIGARQUÍA  DEMOCRACIA  ANARQUÍA

A POLIBIO, como también a TUCÍDIDES, no le es extraña la idea de la existencia de leyes históricas, aun cuando en él presenta un ingenuo carácter biológico. Todos los fenómenos históricos se parangonan a organismos que pasan a través de un período de juventud, madurez y vejez: “Cada cuerpo, cada Estado, cada empresa, pasan, por obra de la naturaleza, de un estado de crecimiento al florecimiento y luego a la decadencia” (Pol.6.51.4). Esta ley general también se concreta en la historia de las formas estatales. Al principio surge la Monarquía que, con el tiempo, se transforma en Tiranía. Ésta suscita el descontento del pueblo y lleva al nacimiento de la Aristocracia, que, a su vez, se transforma en Oligarquía. La caída de esta última da origen a la República que, también finalmente degenera, causando un estado de desorden en el que domina la fuerza. “Entonces se establece el dominio de la fuerza, y la multitud, reunida alrededor de un jefe, realiza homicidios, violencias, hace nuevas divisiones de la tierra, hasta que se

2 LECCIÓN^ II DERECHO P RECLÁSICO. R EPÚBLICA (367aC-27aC) vuelve completamente salvaje y encuentra un dominador y autócrata” (Pol.6.9.9). El círculo se ha cerrado y el proceso histórico comienza de nuevo: “Éste es el ciclo de las formas estatales, el orden natural según el cual las formas de gobierno cambian pasando de una a otra y volviendo nuevamente al punto de partida” (Pol.6.9.10). Por primera vez encontramos aquí formulada la llamada “teoría cíclica”, que tanta importancia tuvo en el desarrollo de la historiografía burguesa de la época moderna. f. - FUENTES En su exposición POLIBIO se refiere a documentos seguros: tratados (por ejemplo, algunos tratados entre Roma y Cartago), escritos oficiales (la enumeración de las tropas de ANÍBAL en la tablilla de Lacinio), cartas (la carta de ESCIPIÓN), etc. Utiliza ampliamente a otros historiadores, pero no sin haberlos sometido antes a una severa crítica, como hizo, por ejemplo, con el siciliano FILINO y con QUINTUS FABIUS PICTOR , de cuyas obras se sirvió para la descripción de las guerras púnicas (1.14; 3.18). h. - INFLUENCIA POLIBIO ejerció una gran influencia sobre los historiadores antiguos. Algunos continuaron su Historia , otros la imitaron, otros se remitieron a ella. Al número de estos últimos pertenece TITO LIVIO. I) SEMPRONIO ASELION (ca 159aC-p.91aC) Tribuno militar en el sitio de Numancia (en el que también se hallaron QUINTUS CAECILIUS METELLUS NUMIDICUS , CAIUS MARIUS , Y UGURTA [de Numidia], PUBLIUS RUTILIUS RUFUS , al lado de ESCIPIÓN EMILIANO ), se limitó a escribir la historia de su tiempo; un pasaje de su introducción asegura la influencia de POLIBIO. II) CICERÓN En los 6 libros de De re publica define el gobierno ideal como síntesis entre la Monarquía, la Aristocracia y la Democracia; encontraba esta síntesis, siguiendo a POLIBIO, en la Roma del siglo IIaC. III) TITO LIVIO En la compilación de la 4ª y 5ª décadas TITO LIVIO copió casi exclusivamente de POLIBIO. Para la 3ª década (historia de la segunda guerra púnica) se sirvió, además, de POLIBIO y también de los jóvenes analistas. En donde TITO LIVIO toma de POLIBIO, su relato se presenta bastante verosímil (si bien, tal como se ha dicho, lo ha abreviado y a veces lo ha deformado en beneficio del punto de vista romano), mientras que en los otros casos, especialmente cuando toma de los analistas romanos, hay que considerar sus indicaciones con mucha cautela. TITO LIVIO, que ignoró, al redactar su obra, a los autores no latinos, parece que no hizo lo mismo con POLIBIO, cuyo enorme valor no supo apreciar en sus comienzos, aunque empezó a resumirlo pronto, no sin modificarlo con mayor o menor prudencia, de acuerdo con tal o cual analista, ni sin incurrir en contrasentidos. Pero POLIBIO, que era de sentimientos prorromanos, no corrige lo que las fuentes de TITO LIVIO tienen de excesivamente nacional.

B. - DIODORO DE SICILIA (DIODORO SÍCULO; mediados del IaC) a. - B IBLIOTECA HISTORICA 40 Su Biblioteca histórica en 40 libros abarca el período que va desde los tiempos míticos hasta 54aC (expedición de CÉSAR a Britania ). De ella nos quedan los primeros cinco libros (1-5) enteros, los comprendidos entre el undécimo y el vigésimo (11- 20 ) y fragmentos numerosos de los restantes. La parte que se refiere a la antigua Roma está comprendida entre los libros undécimo y vigésimo, que abarca del 479aC al 301aC. La materia está dispuesta cronológicamente con referencia a las olimpíadas, a los arcontes atenienses, a los Cónsules romanos. En su obra DIODORO desarrolla la historia griega, mientras se limita a exponer brevemente la romana, de la cual, a lo largo de muchos años, sólo consigna los nombres de los cónsules. b. - CARÁCTER DIODORO fue un plagiario de la peor especie; en efecto, copió casi por entero sus fuentes, cosa que, por otra parte, tiene también su ventaja, especialmente cuando se explotan buenos autores. c. - FUENTES Con mucha probabilidad, los libros desde el undécimo hasta el vigésimo calcan la crónica de FABIUS PICTOR , lo que hace la obra de DIODORO importante por la posibilidad de estudiar con sentido crítico a analistas posteriores que constituyeron las fuentes de LIVIO y DIONISIO. d. - VALOR De todos modos, en DIODORO encontramos una serie de preciosas noticias y en particular, importantes indicaciones cronológicas. e. - Para el período que nos ocupa, de la obra de DIODORO SÍCULO sólo se han conservado en algunos fragmentos de los libros que van del 22 al 33; los restos de los libros 34-36 nos informan de las rebeliones de esclavos.

C. - POSIDONIO (IaC) Continuador de POLIBIO fue el también griego POSIDONIO que escribió una gran Historia de Roma hasta la época de SILA (82- aC); su obra, salvo escasos fragmentos, se ha perdido pero previamente fue utilizada por otros historiadores.

D. - CORNELIO NEPOTE (IaC) Tienen alguna importancia las noticias que se encuentran en CORNELIO NEPOTE, escritor del siglo IaC autor de un compendio de malas BIOGRAFÍAS. La época que estudiamos está reflejada en las biografías de AMÍLCAR, ANÍBAL y CATÓN.

4 LECCIÓN^ II DERECHO P RECLÁSICO. R EPÚBLICA (367aC-27aC) movilidad regular y unas proporciones que, aunque se prolongan extraordinariamente (cosa casi fatal) a medida que avanza, permanecen en equilibrio. Tal método le impidió ser un sabio original: no supo extraer de las antigüedades latinas y de los monumentos un colorido siquiera verosímil para los siglos más antiguos de Roma; no sospechó el contenido religioso de las leyendas que narraba; ni la diversidad de pueblos y de intereses que veía en los datos; ni la importancia de los problemas económicos que descubría. Sin embargo, nos ayuda, más que POLIBIO, a comprender el temperamento romano, con su mezcla de razón y práctica supersticiosa, o también las relaciones entre los problemas internos y externos. Y, en la narración del último siglo de la República (en mucho, la parte más extensa de su obra) se patentiza su facilidad para abarcar vastas lecturas, su imparcialidad, la proximidad de los hechos y la actualidad de las cuestiones, que permitían recrear una atmósfera exacta; todo ello debió conferir a su obra (se nota en su relato de la muerte de CICERÓN) un valor histórico muy elevado. Y, aunque a menudo le falte espíritu crítico, su honradez es total: refleja así, para nosotros, incluso sin dudar de ellos, antiguos estadios de la tradición romana que otros, como su contemporáneo DIONISIO DE HALICARNASO, oscurecen con sus rectificaciones. Su independencia es también una virtud de historiador: y, al consolidar cada vez más su “alma de antiguo”, la robusteció, por decirlo así, haciendo de la historia su vida. Sin duda, la concibe predominantemente como una exaltación nacional, un tema de reflexiones morales, y desde el punto de vista de los conservadores moderados, hostiles a las experiencias democráticas: esta forma de historia parecía, en esta fecha, muy legítima, y TITO LIVIO ha desempeñado su tarea con completa honradez. VI) Evolución literaria Su doctrina literaria era muy precisa; admiraba la amplitud y el colorido de DEMÓSTENES y de CICERÓN, y censuraba las asperezas y los arcaísmos de SALUSTIO. Pensaba, con CICERÓN, que la historia debía ser una “obra oratoria”; y la tarea que se había impuesto la asociaba a la idea de un largo desarrollo regular y majestuoso. Por ello reaccionaba contra las tendencias de la prosa de su tiempo; es, además, imposible, que en un trabajo de tan grandes dimensiones, no evolucione un escritor. Por ello existen diferencias entre las Décadas, que serían sin duda más notables si poseyéramos las últimas. La primera (en la que el estilo es más actual) es la más atractiva; en especial en los cinco primeros libros (la materia misma lo predisponía), en que TITO LIVIO traza cuadros bastante breves, a menudo con efectos de contraste, que resaltan vivamente; no se priva aún sistemáticamente de los incisos; la lengua sorprende también con frecuencia al lector por sus giros familiares, poéticos o enfáticos, que se escapan de la trama general. Luego, TITO LIVIO se hizo progresivamente ciceroniano: la tercera Década, con algunos destellos muy esporádicos, alcanza una perfección casi continua, realmente épica, que mantiene vivo el recuerdo, e incluso la imitación, de ENNIO. Las siguientes pierden brillantez, y ganan en solidez oratoria. En ellas TITO LIVIO dejaba de ser un escritor de su tiempo; los primeros libros anuncian mejor, por ciertos rasgos, a los historiadores del siglo I de nuestra era, e incluso a TÁCITO. En su conjunto, el estilo es periódico. Pero los períodos, muy estudiados, son más densos y más simétricos que los de CICERÓN; por ello se originan a veces confusiones, aunque ofrecen una extrema variedad de ideas, y enormes riquezas estilísticas bajo la apariencia de monotonía. La lengua empieza a aceptar una gran cantidad de expresiones antiguas o poéticas (ASINIO POLION reprochaba a TITO LIVIO los provincialismos, lo que él llama su patavinitas ; nosotros somos incapaces de hallar qué entendía aquél por tal), las metáforas son frecuentes, vivas y atrevidas; las comparaciones aparecen a veces desarrolladas plenamente, lo que era muy raro en CICERÓN. Por tanto, el clasicismo de TITO LIVIO es original y anuncia, pese a todo, el porvenir. VII) Vida y drama Su arte está al servicio de una rica imaginación. No porque llegue a “resucitar íntegramente el pasado”. No pinta la tierra, los paisajes de Italia, las condiciones materiales de vida, ni (aunque utiliza ciertos datos de los autores de antigüedades) las mentalidades en su complejidad. No obstante, revive los hechos con una intensidad sorprendente, sin preocuparse de las diferencias de medio o de costumbres, como si se tratatra de acontecimientos actuales, en los que se hallara envuelto él mismo. Resulta, incluso ante los acontecimientos más remotos, un todo de generalización humana muy de acuerdo con el objetivo moral que se había fijado TITO LIVIO, y, a la vez, una intensidad dramática igual, con otra forma, que la de TÁCITO. VIII) El relato épico Ese don de vida es muy consciente en TITO LIVIO, y su potencia creadora muy controlada. El escritor compone sus relatos con rigor, distinguiendo los momentos, escogiendo y ordenando los detalles para lograr la unidad en vigor y fuerza expresiva. Algunas palabras puestas en boca de los personajes esenciales, un cierto calor retórico, elevan demasiado el tono en las escenas de la primera Década. TITO LIVIO llegó a enlazar todas estas narraciones hasta realizar conjuntos cada vez más vastos, amplios, sin dispersión. Logró entonces una narración épica, casi homérica, de un curso regular, ininterrumpido, en que las propias monotonías (inevitables) se armonizan con el tono general. Por desgracia, conservó la costumbre de los analistas de dividir su materia año por año, lo cual mutila a veces los períodos históricos más grandiosos. IX) La psicología Más aún que por el movimiento dramático, TITO LIVIO se interesa por los factores psicológicos de la historia. Gusta de concentrar la luz sobre figuras lo bastante representativas como para indicar las tendencias, ya del pueblo romano entero, ya de uno de sus partidos políticos en una fecha determinada. Llega a trazar retratos de molde, ficticios, como el de PAPIRIO CURSOR, o bien fundados en documentos verídicos, como los de ANÍBAL, de CATÓN EL VIEJO. Pero prefiere desarrollar los caracteres de los protagonistas en el curso de las acciones variadas, mezclándolas con la marcha de los acontecimientos: así crea ,con la apariencia de una evolución viva, a CAMILO, el héroe de los tiempos antiguos, a ESCIPIÓN EL AFRICANO, y a muchos otros. Es capaz también de captar, en una palabra, en un gesto, las diferencias entre los miembros de las familias célebres y representativas, como los CLAUDIO, o los FABIO; o el móvil de un personaje secundario. Pero la originalidad más sorprendente la reveló en la evocación de las emociones colectivas, en los movimientos de masas. Su psicología es, sin duda, de un carácter muy general, pero casi infalible, dentro de esos límites, presentando trazas de verosimilitud. X) Discursos Un número muy elevado de discursos (se cuentan más de 400 en los libros conservados) jalonan la narración; son, normalmente, bastante breves, aunque algunos alcanzan grandes proporciones y todos, a la usanza antigua, son de invención de TITO LIVIO y sin base histórica; incluso cuando el autor goza, por ejemplo, al hacer hablar a CATÓN EL VIEJO, imita más o menos su estilo (Liv.24.2-4). Parece, pues, que dichos discursos no hacen sino dar fe de la riqueza y flexibilidad de la retórica de LIVIO; o, al menos, en la composición artística de la obra, sirven para equilibrar, por contraste, los períodos descriptivos y narrativos. Pero van más lejos: a veces desarrollan en todos sus rasgos la psicología de un personaje; con más frecuencia, la

F UENTES DE CONOCIMIENTO (^5)

política de un partido: así ocurre en los admirables discursos puestos en boca de los representantes del Senado o de la facción popular (de APIO CLAUDIO: Liv.6.40-41; de CANULEYO: Liv.4.3-5; etc.). Otras veces tratan de exponer el ambiente general de una situación como lo haría un historiador moderno, aunque en nombre propio. Casi siempre con el tono más exacto y la forma más viva. Es innegable, pues, que TITO LIVIO alcanza su objetivo; tuvo conciencia de que rivalizaba en otro género, más breve, menos forense, con el propio CICERÓN. Cuando su tempo dramático lo ayuda, lo consigue plenamente. Pero en ocasiones cede a inspiraciones puramente retóricas, cargando su énfasis en el relato heróico y acumulando rasgos cada vez más brillantes a expensas de la verosimilitud. XI) Contenido didáctico TITO LIVIO sabía que, por más esfuerzos que realizara, no se libraría de una cierta monotonía, en especial en la primera parte de su Historia : los analistas, en efecto, al no tener ningún sentido de las diferencias cronológicas, y para suplir las lagunas de la tradición, habían desplazado al pasado (arqueosia, retrodatación) una multitud de sucesos, batallas, luchas tribunicias de los últimos períodos de la República. De este modo, la originalidad misma de los acontecimienots recientes aparecía menoscabada. Pero, en aras de sus objetivos morales y racionales especialmente, TITO LIVIO palió lo mejor posible tales inconvenientes. Primero, trazó el esquema del romano ideal, heroico, laborioso, tenaz, amante de la justicia, arquetipo que se había formado principalmente entre los siglos IVaC y IIaC, imagen que su psicología sutil convierte prácticamente en verosímil y cuyo fervor patriótico eleva como símbolo y premio de la perseverancia y de la eternidad de Roma. Más adelante dedujo una serie de lecciones de estas continuas batallas, de esas luchas políticas incesantes, siempre iguales: esquemas de estrategia, maniobras políticas, que su acierto psicológico y su afán de variedad patentizaron adecuadamente para que cada cual pudiera encontrar en ellas materia para la reflexión e incluso una línea de conducta en momentos diversos. En este sentido, podemos hablar, en TITO LIVIO, de una filosofía práctica de la historia; o, si se prefiere, su obra se presenta como una vasta colección de experiencias generalizadas acerca de la vida de un Estado. XI) Nacionalismo romano Pese a su grandeza, TITO LIVIO dista mucho de igualar, como sabio y como artista, a un MICHELET. Pero supo unir al sentimiento de la escenificación dramática y pintoresca, que habían puesto de moda los historiadores griegos del período helenístico, la amplitud de su visión histórica, la solidez continuada en el desarrollo, el equilibrio entre las partes, la armonía del conjunto. Sobre todo, trazó la majestuosa imagen de la antigua Roma, que alimentó el nacionalismo romano durante todo el Imperio entre la presión de Oriente y la amenaza de los bárbaros, y que se impuso en la historia hasta finales del siglo XVII. Su importancia es, pues, superior al papel social de HORACIO, igual a la empresa poética de VIRGILIO: consuma el clasicismo romano que, a partir de entonces, no podrá concebirse sin contar con él. XII) Fuente de conocimiento de la República

  1. Grandes conquistas La historia de la primera guerra púnica se ha conservado sólo en parte; en cambio, la descripción de los sucesos desde el 218aC hasta el 168aC (3ª, 4ª y 5ª décadas) nos ha llegado completa. En la compilación de la 4ª y 5ª décadas TITO LIVIO copió casi exclusivamente de POLIBIO. Para la 3ª década (historia de la segunda guerra púnica) se sirvió, además, de POLIBIO también de los jóvenes analistas. En donde TITO LIVIO toma de POLIBIO, su relato se presenta bastante verosímil (si bien, tal como se ha dicho, lo ha abreviado y a veces lo ha deformado en beneficio del punto de vista romano), mientras que en los otros casos, especialmente cuando toma de los analistas romanos, hay que considerar sus indicaciones con mucha cautela.
  2. Guerras civiles Para el período de las guerras civiles, sólo conservamos fragmentos de los libros del 56 al 133. Estos abarcan todo el período de las Guerras civiles y, a pesar de su brevedad, proporcionan aquí y allá un precioso material. XIII) Floro Como pequeña compensación de la pérdida de parte de la obra de TITO LIVIO tenemos un resumen tomado de él (y de otros escritores) por el retor FLORO, en el siglo IIdC titulado Dos libros extractados de Tito Livio sobre todas las guerras que se produjeron en setecientos años.

F - PLUTARCO (50dC-125dC) a. - VIDA Otro representante importante de la tradición histórica es PLUTARCO, griego de Queronea, nacido a mediados del siglo IdC. Fue un alto funcionario de la administración imperial de TRAJANO y ADRIANO y un escritor extraordinariamente culto y fecundo. b. - VIDAS PARALELAS Para el historiador son particularmente importantes sus Vidas paralelas colección de biografías de los más eminentes hombres griegos y romanos, reunidas por parejas. Han llegado hasta nosotros 50 biografías: 46 en parejas y cuatro separadas. I) Grandes conquistas Para el período de las grandes conquistas, tenemos las biografías de PIRRO, FABIO MÁXIMO, MARCELO, CATÓN EL VIEJO, FLAMINIO, FILOPÉMENES y EMILIO PAULO. Sin embargo, las dos últimas biografías, donde PLUTARCO sigue la tradición de POLIBIO, son más útiles que las primeras. Por lo general, las biografías de PLUTARCO sobre personajes romanos son peores que las de los griegos. Esto se debe al hecho de que él no conocía tan bien las fuentes romanas y que las condiciones particulares de la vida itálica le eran, como griego, extrañas en un cierto sentido. c. - CUESTIONES ROMANAS En ésta y en otras de sus obras menores, PLUTARCO proporciona valiosos datos de la historia de Roma. d. - CARÁCTER PLUTARCO no fue tanto un historiador como un filósofo moralista. Él mismo afirma no escribir historia, sino biografías, en las cuales los lectores deben aprender los ejemplos a imitar y el mal a rechazar. La investigación de la verdad permaneció para PLUTARCO en segundo plano, por lo que resulta evidente su unilateralidad en los detalles, la tendencia a particularidades psicológicas, a la anécdota, al humorismo. La virtud y el vicio (dice) no se revelan solamente en las empresas brillantes. Frecuentemente una acción insignificante, una palabra o una actitud del espíritu descubren el carácter de un hombre mejor que una batalla conducida

F UENTES DE CONOCIMIENTO (^7)

I. JUSTINO (IIdC) a. - VIDA Una rápida ojeada sobre los sucesos internacionales del siglo IIIaC y del IIaC la encontramos en JUSTINO, escritor romano del siglo IIdC, de la época de los ANTONINO (otras veces, por el contrario, del siglo IIIdC), que nos dejó un sumario breve del gran trabajo en 44 libros del historiador POMPEYO TROGO (que vivió probablemente en la época de AUGUSTO). b. - DEFECTOS Y VIRTUDES Árido y sumario, el relato de JUSTINO no brilla por su estilo ni por sus méritos científicos, pero nos proporciona muchos datos que no se encuentran en otros historiadores. c -OBRA Resumió las Historias Filípicas del galo TROGO POMPEYO en una Historia Universal sin proporciones: después de tratar rápidamente (1.1-6) de Oriente y de Grecia, insiste JUSTINO sobre la dinastía macedonia: FILIPO, ALEJANDRO y sus sucesores (1.7-17); luego trata de las guerras llevadas acabo por los romanos, desde PIRRO a MITRÍDATES (1.18-38); se suceden de cualquier manera los libros sobre Siria y los Partos (1.39-42), los orígenes de Roma y sobre Marsella (1.43), Hispania y la historia de Cartago (1.44). d. - CARÁCTER JUSTINO parece haber seguido con bastante exactitud su modelo, eliminando, no obstante, todo lo que no tuviera un interés dramático o moral. Logró así un “elenco” que prueba su carencia de sentido histórico y que no revela auténticas cualidades literarias: algunas descripciones geográficas, algunos datos étnicos, mantenida la escena bastante bien con procedimientos retóricos convencionales, no escapan a la mediocridad.

J. - PAUSANIAS (IIdC) Las relaciones entre Roma y Grecia en el siglo IIaC están expuestas en parte en una especie de “guía” del escritor griego, del siglo IIdC, PAUSANIAS, autor de la Descripción de Grecia.

III. - LAS GUERRAS CIVILES (133aC-37aC)

    • CORNELIO NEPOTE (IaC) Trata el período de las Guerras civiles en su Biografía de Atico.
    • L. CORNELIUS SISENA (hacia 120aC-67aC) Se limitó a los hechos contemporáneos: Guerra Social y Guerra entre MARIO y SILA (en 12 libros). Parece haber sentido inclinación hacia la literatura imaginativa (había escrito algunas Fábulas Milesias , es decir, novelas cortas de tono grosero, y gustaba de la lectura de CLITARCO, que había novelado mucho la historia de ALEJANDRO MAGNO), pero también por la exactitud y el gusto por una lengua muy arcaizante, que debía ser muy estimada a los ojos de SALUSTIO.
    • DIODORO DE SICILIA (IaC-IdC) Aporta información relevante para el conocimiento de las rebeliones de esclavos; Importantes informaciones para la historia de las dos rebeliones de los esclavos en Sicilia, se encuentran en los fragmentos de los libros del 34 al 36 de D IODORO DE SICILIA. Según parece, en estos capítulos de su Bibliotheca utilizó la producción de un eminente historiador helénico, el sirio POSIDONIO (135aC- 60aC). Su Historia , en 52 libros, se basa directamente en POLIBIO y abarca el período entre el 144aC y el 86aC.
    • TITO LIVIO (59aC-17dC) Para el período de las Guerras civiles, sólo conservamos fragmentos de los libros del 56 al 133. Estos abarcan todo el período de las Guerras civiles y, a pesar de su brevedad, proporcionan aquí y allá un precioso material.
    • PLUTARCO (50dC-125dC) Para el período de las Guerras civiles (desde los GRACO hasta el 37 a.C) disponemos de la biografías, que en conjunto proporcionan un cuadro completo de las Guerras civiles, de TIBERIO SEMPRONIO GRACO y CAYO SEMPRONIO GRACO, MARIO, SILA, CRASO, LÚCULO, SERTORIO, CICERÓN, POMPEYO, CÉSAR, CATÓN DE ÚTICA (CATÓN EL JOVEN), BRUTO y MARCO ANTONIO. La de CATÓN EL JOVEN es importante para comprender la economía de Italia en vísperas de las guerras civiles.
    • APPIANO (ca. 90dC-¿170dC?) La descripción de las Guerras civiles, recogida en los libros 13-17, es la parte más importante y preciosa de la Historia Romana
    • DIÓN CASIO (155dC-230dC) Por lo que se refiere a la época de las Guerras civiles, en DION CASIO están dedicados a ellas los libros del 35 al 61, que comienzan por la guerra de LÚCULO con MITRÍDATES (68aC) y terminan con la muerte de ANTONIO.

8 LECCIÓN^ II DERECHO P RECLÁSICO. R EPÚBLICA (367aC-27aC) IV. - OTROS Todas las otras fuentes literarias importantes, en su estado actual, sólo aclaran hechos particulares o breves períodos; entre ellas, por su valor intrínseco podemos destacar la producción de los historiadores CAYO SALUSTIO CRISPO (86aC-35aC), JULIO CÉSAR (100aC- aC), SUETONIO (75dC-160dC) (para el fin de las guerras civiles); ESTRABÓN, CAYO VELEYO PATÉRCULO. Entre otras aportaciones literarias, podemos destacar las de PLAUTO, CATÓN ( De agricultura ), TERENCIO VARRÓN ( La agricultura rural ) y CICERÓN. De carácter monográfico son las obras históricas del griego APIANO (100dC-170dC) y las de CÉSAR (101aC-44 aC) y SALUSTIO (86aC-35 aC).

    • HISTORIADORES A. - CAYO SALUSTIO CRISPO (86aC-35aC) a. - VIDA De una familia acomodada de Amiterno, en tierra sabina, CAYO SALUSTIO CRISPO fracasó en su vida política y buscó refugio en las letras. Fue Tribuno de la plebe en el 52aC y tomó posición violentamente contra CICERÓN y MILÓN: los Censores lo excluyeron del Senado en el 50aC bajo el pretexto (muy probable) de inmoralidad. CÉSAR logró su reingreso, en calidad de Cuestor, por segunda vez, en el 49aC. Sirvió a su protector en la campaña de África en el 47aC llegó a ser gobernador del África Nova, en el 46aC se enriqueció sin escrúpulos, pero no obstante salió victorioso de un proceso de concusión. Siempre demócrata en su espíritu y partidario de CÉSAR, pero sin carrera política que hacer, sobre todo después del asesinato del dictador (44aC), se entrega a la historia en el palacio, rodeado de magníficos jardines que mandó construir en el Pincio (en Roma). b. - CRONOLOGÍA DE SUS OBRAS Una carta y un discurso a César (si son auténticos; su autenticidad es aún discutida, a causa de su contenido histórico o de su lengua; la segunda de estas obras, que traza un programa político sometido a CÉSAR, ofrece más verosimilitud que la primera. Una Invectiva contra Cicerón no es, con toda seguridad, auténtica: aparece como un ejercicio de retórica) nos muestran a SALUSTIO entre el 50aC-47aC preocupado por la relación entre los problemas políticos y sociales. No se ocupó de la historia hasta unos años más tarde, con La conjuración de Catilina , episodio muy reciente (63aC), sobre el que debía poseer una información personal, y a partir del cual se había originado la potente agitación democrática en la que él mismo había desempeñado un papel. Cuando en el De bello Iugurtini ( Guerra contra Yugurta ) abordó la empresa de narrar la larga lucha (111aC-104aC) de Roma contra Yugurta, rey de Numidia, reconoció sin duda que se trataba del período crítico en que la nobleza victoriosa de los GRACO terminó en sus excesos y comenzó a imponerse el gran general demócrata MARIO. Incluso después del 39aC al comprender en los 5 libros de sus Historias (de las que sólo nos quedan algunos fragmentos, en especial, cuatro discursos y dos cartas) toda la multiplicidad de la vida romana en un período mayor (del 79aC al 66aC), intentaba describir la destrucción del partido democrático, del que se había constituido en jefe. Así, su actividad literaria prolongaba, sin interrupción, su vida política. Pero, a la vez que continuaba muy cerca de su campo de acción, se liberaba de toda preocupación personal. c. - PROGRESOS DEL MÉTODO HISTÓRICO SALUSTIO no aparece, ni siquiera furtivamente, como individuo de su obra: desde el Catilina se muestra objetivo. Sin embargo, aún no posee la mentalidad histórica: trata (en breve digresión) las primeras tentativas revolucionarias de CATILINA, sin las cuales no se explican los sucesos del 63aC; prescinde de la descripción de las razones generales, económicas y sociales, que aseguraban su fuerza; trata de disimular la connivencia de CÉSAR y se contenta con una cronología incierta o falsa. Tal vez su información era también errónea y sin precisión crítica. La de Yugurta , por el contrario, es de las más serias: a las Historias de SISENA y a las Memorias de los contemporáneos, añade los libros púnicos del rey HIEMPSAL, que mandó traducir, y numerosos datos recogidos en el lugar de los hechos, en África. Profundiza en los problemas sociales, de los que (en un principio) tan sólo estudiaba los caracteres contemporáneos; deduce los acontecimientos actuales remontándose al pasado; escribe con mayor exactitud. Robustece también considerablemente su sentido de la imparcialidad. Sin duda, ello se explica en parte por su descontento de político fracasado, que se decide a no favorecer a los de su partido, ni a sus adversarios; de ahí su tono amargo, su pesimismo sin contrapartida. No es menos cierto que muchos aristócratas del Yugurta o de las Historias (Metelo, Cota, etc.) desempeñan el papel de “buenos”. SALUSTIO es un historiador cada vez más consciente de sus deberes, mientras que César no lo fue nunca. d. - FORMACIÓN LITERARIA La formación literaria de SALUSTIO es, en cambio, perfecta desde los inicios de su obra. Es neoático, pero, por temperamento y en razón del género que cultiva, se inclina no hacia LISIAS, sino hacia TUCÍDIDES, el gran historiador de la guerra del Peloponeso: fría imparcialidad, escrúpulo en sus descripciones, minucia en los relatos, densidad en la forma, un tanto de rudeza arcaica, obscuro destello del pensamiento. Trata de imitar a su modelo en todo momento. Sin embargo, leía también a ISÓCRATES, LICURGO y DEMÓSTENES; la filosofía de POSIDONIO parece haberlo impresionado también. Pero su voluntad literaria es idéntica a la de CALVO y su grupo. e. - FILOSOFÍA DE LA HISTORIA TUCÍDIDES lo impulsó también a adquirir talla de pensador. En primer lugar, al avanzar lo más lejos posible en la explicación de los hechos, en lo que SALUSTIO representa una verdadera aportación, aunque un tanto limitada. Y también por sus inquietudes morales, aunque TUCÍDIDES describe las perversiones del hombre en la guerra con un pesimismo a ultranza y casi sin comentarios; en cambio, SALUSTIO da paso en sus obras a diatribas en las que ataca duramente el materialismo y los vicios de su tiempo, para explicar las crisis políticas: por ello les ha dado un colorido netamente romano, a costa de exponerse él mismo (su moralidad era más que dudosa) a la acusación de hipocresía y convencionalismo trivial. Sin embargo, trató a fondo la íntima relación existente entre historia interna e historia externa de Roma, y también las cuestiones relativas a la Civitas y al profundo individualismo a través de las fluctuaciones del poderío romano: en ello se muestra como un auténtico precursor de MONTESQUIEU. f. - LA PSICOLOGÍA. LOS DISCURSOS Por sus dotes de psicólogo, SALUSTIO supera a su maestro. En especial en lo referente a la psicología individual. Pero al analizar el carácter de los hombres de primera fila, sugiere la psicología colectiva de los grupos sociales o incluso de las razas: en Yugurta se concentran los rasgos esenciales de la raza númida; y los diversos matices de los Tribunos de la plebe que pinta en escena representan los diversos impulsos y aspiraciones masivas de las multitudes romanas. SALUSTIO tiene conciencia de esta fuerza y se recrea en sus retratos; posee el don de crear, por una parte, la vida sólo con rasgos abstractos; y, por otra, de sugerir, con las palabras, los sentimientos íntimos de aquellos que hablan. El pintoresquismo es escaso: es raro que se vea al personaje.

10 LECCIÓN^ II DERECHO P RECLÁSICO. R EPÚBLICA (367aC-27aC) hasta la entrada de CÉSAR en Alejandría. Los acontecimientos posteriores fueron relatados por algunos ayudantes de CÉSAR (uno de ellos era probablemente el mismo AULO HIRCIO) en tres pequeños libros: La guerra alejandrina , La guerra de España y La guerra africana. Los dos últimos son mediocres desde el punto de vista literario. e. - FINALIDAD Estos mismos límites demuestran que CÉSAR no trata de temas históricos en su conjunto, sino que intenta atraer la opinión pública a su favor; una vez alcanzado el objetivo esencial, no le interesan “las prolongaciones”. Las obras de CÉSAR pertenecen al género histórico de las Memorias y tienen todas las correspondientes virtudes y defectos. Su mérito consiste en haber sido escritas por el principal protagonista de los acontecimientos; tienen, en consecuencia, carácter de fuente original. Sus defectos están determinados por el hecho de que CÉSAR los escribió con un fin definido: mostrar la importancia y las dificultades de la conquista de Galia y justificar su actuación en la Guerra civil. CÉSAR hizo esto con un gran arte, ya que el lector recibe la impresión de absoluta objetividad. Sin embargo, en un análisis cuidadoso se descubre que CÉSAR ha tergiversado o silenciado aquellos hechos que podrían arrojar sobre él alguna sombra y, en cambio, ha resaltado tendenciosamente otros. Esto obliga a corregir continuamente su relato recurriendo a fuentes paralelas. f. - DOCUMENTACIÓN La documentación es, en su conjunto, de primer orden, porque CÉSAR narra hechos en los que participó personalmente o que conoció por los informes precisos de sus lugartenientes (que incluye a menudo tal como se los presentaron, según parece, en su narración, demasiado simple para que, de ordinario, no aparezcan errores). Su realismo y su curiosidad natural lo llevaron a observar bien los lugares, los hombres, los pueblos, a insertar en la Guerra de las Galias excursos etnográficos o geográficos bastante extensos (por ejemplo, sobre las regiones de allende el Rhin), que parecen puros plagios del griego POSIDONIO, y que, a veces, son pobres hasta quedar reducidos a nada. g. - VERACIDAD El problema de la veracidad de CÉSAR es mucho más complejo. No hay duda alguna de que quiso explicar sus actos del modo que le era más favorable: intenta probar largamente que fue arrastrado, a pesar suyo, a la conquista de la Galia libre; disimula sus intenciones, atenúa sus fracasos; censura o felicita a sus lugartenientes y oficiales, según las necesidades de su política y su prestigio; en la Guerra Civil , en particular, son evidentes por doquier sus intentos de apología personal y de detracción irónica de sus adversarios. Pero La Guerra de las Galias mantiene, en su conjunto, una serenidad tan fría, al parecer tan objetiva, que da la impresión de ser veraz. El propio CÉSAR hizo justicia a algunos de sus adversarios galos: con ello su propio mérito quedaba realzado; además, contaba mucho con los recursos de la Galia y con la clientela céltica para la guerra civil. La Guerra de las Galias posee un valor histórico real; pero, con CÉSAR, hay que aprender a leer siempre entre líneas. h. - LA NARRACIÓN Cuando CÉSAR ha asistido en persona a los acontecimientos, nada hay más claro que su decir. Países, circunstancias; no explica más que lo esencial, pero con una precisión que tiene algo de pintoresco. Es la acción, el encadenamiento de los hechos, la parte de la voluntad humana y del azar lo que le interesa sobre lo demás. Su lucidez le permite dar a cada elemento su valor exacto. Así, el lector se siente en contacto directo con la realidad y no desea, de ordinario, saber ningún otro detalle complementario. CÉSAR le ha impuesto su propia visión de los hechos. i. - CUALIDADES DRAMÁTICAS Cuando CÉSAR narra los acontecimientos en los que no ha participado, los imagina con gran viveza, gracias a su conocimiento del país y de los hombres, y revive la acción con tal intensidad que parece ser testigo ocular de ellos. En estas ocasiones sobre todo se pone de manifiesto el poder de su imaginación dramática y descubrimos un arte muy consciente, aunque muy sobrio, en las representaciones; arte ático más bien que romano por la discreción de los procedimientos, que no permite desliz alguno a la narración. j. - DISCURSOS A ejemplo de los griegos, los historiadores latinos, se dedicaron a intercalar discursos, incluso ficticios, y en todo caso rebasando su documentación auténtica, que ponían en boca de los personajes principales en circunstancias notables, y que les permitían exponer con viveza o el conjunto de una situación, o los fundamentos de una empresa. Pese al título que daba a sus obras, CÉSAR no prescindió del procedimiento; aunque siempre bajo la forma del estilo indirecto, que reproduce el pensamiento sin tratar de transcribir los términos mismos del orador. Dichos discursos tienen como cualidades más importantes su sobria energía y la claridad lógica de sus deducciones. Pero CÉSAR ha sabido sugerir también sobreentendidos, reacciones psicológicas, que dan la impresión de algo vivo. Y, en los instantes patéticos, no prescinde del estilo directo, cuyo efecto sobre el lector es mucho más intenso. Incluso en estos casos, el arte de CÉSAR continúa siendo de los más conscientes. k. - DEFECTOS Los Comentarios no carecen de defectos: desigualdades en el desarrollo, a veces, incluso, en el estilo. Fueron redactados a gran velocidad, en ocasiones incluyendo sin modificación los relatos personales del Procónsul, las narraciones de sus lugartenientes o de los servicios técnicos (por ejemplo, sobre la construcción del puente en el Rhin). Las dotes personales de CÉSAR nos parecen entonces más admirables aún. Siempre se manifiesta, por encima de todo, como una inteligencia que se mueve con enorme facilidad en las realidades de la acción y de la ambición; a lo más, adivinamos en su estilo el refinamiento de su cultura. Pero los atractivos del hombre, incluso su generosidad proverbial, no aparecen. No se inmuta: lo asombroso es que a veces nos conmueve con su claridad evocadora; pero él no se lo propuso. l. - CONTINUADORES Para quien consideraba los Comentarios no como obra de circunstancias, sino como historia, se hallaban inacabados. Un amigo de César, AULO HIRCIO, compuso con cierta elegancia un 8º libro para La Guerra de las Galias , en que refería las últimas resistencias y la pacificación (años 51aC-50aC). Tal vez escribió también La Guerra de Alejandría ( De bello Alexandrino , año 47aC); pero los dos libros que tratan de las campañas comprendidas entre el 46aC-45aC en África y en España ( De bello Africano , De bello Hispaniensi ) son de un redactor incorrecto y sin dotes.

F UENTES DE CONOCIMIENTO (^11)

C. - ESTRABÓN (IaC) Muchos y valiosos datos históricos, por lo que a la época de las Guerras civiles se refiere, se encuentran en la Geografía de ESTRABÓN, eminente viajero e historiador de la época de AUGUSTO. Su Geografía , escrita en griego en 17 libros , junto con el trabajo de TOLOMEO (siglo IIdC) es la fuente principal de la geografía antigua. Además, ESTRABÓN escribió una Historia que no ha llegado hasta nosotros, en la que continuaba la de POLIBIO.

D. - CAYO VELEYO PATÉRCULO (IaC-IdC) A pesar de toda su brevedad y superficialidad, también tiene una cierta importancia la Historia Romana en 2 libros de CAYO VELEYO PATÉRCULO, que llega hasta el 30dC (VELEYO PATÉRCULO fue contemporáneo de los primeros emperadores).

E - CAYO SUETONIO TRANQUILO (ca75dC-ca.160dC) a. - INTRODUCCIÓN El fin de las Guerras civiles ha sido narrado también por el escritor de la época imperial CAYO SUETONIO TRANQUILO (aproximadamente 75dC-160dC). A él pertenecen las Biografías de los doce Césares , que comienzan con JULIO CÉSAR y terminan con DOMICIANO. Para esta época nos interesan las dos primeras biografías: la de CÉSAR y la de AUGUSTO. b. - VIDA Protegido de PLINIO EL JOVEN, secretario del emperador ADRIANO, caído luego en desgracia, SUETONIO fue un asiduo visitante de bibliotecas y de archivos, y dejó constancia de sus “descubrimientos” de toda índole, en latín o griego, en tratados cuya mayor parte se ha perdido. Si dispusiéramos de ellos, no se nos presentaría como un historiador, sino más bien como un “enciclopedista erudito”, de espíritu menos amplio que VARRÓN, de intenciones menos firmes que PLINIO EL VIEJO, con minucia y una cierta inestabilidad de gustos bastante características de su tiempo. SUETONIO provenía de los libertos y fue jefe de una de las cancillerías de palacio durante la época de ADRIANO. Esto le abría las puertas el archivo Imperial y lo tenía informado sobre la vida de la corte. SUETONIO no fue un historiador, sino un biógrafo y un mal biógrafo. No está en condiciones de pronunciar una descripción completa de la actividad de este o aquel emperador; no es capaz de estudiar profundamente sus características psicológicas. Se interesa por minucias, anécdotas y detalles picantes de la vida de la corte. No en vano fue llamado el “recopilador de los chismes de palacio”. A pesar de todo esto, es posible encontrar en las biografías de SUETONIO una serie de hechos interesantes que faltan en otras fuentes. c. - OBRA Desconocemos el contenido de sus Prata ( Los prados ); se había ocupado de historia natural, de cuestiones de lengua; bastante de antigüedades, griegas y romanas (juegos, en particular); mas parece ser que se dedicó con preferencia al género biográfico: de sus De viris illustribus ( Hombres ilustres ), en que sin duda se limitaba a los escritores latinos, nos quedan las Vidas de Terencio y de Horacio y la parte correspondiente a los gramáticos y maestros de retórica. Poseemos completas sus Vidas de los doce Césares , en ocho libros (CÉSAR, AUGUSTO, TIBERIO, CALÍGULA, CLAUDIO, GALBA, OTÓN, VITELIO, VESPASIANO, TITO y DOMICIANO), publicadas hacia el 120dC y que nos dan un buen testimonio del autor. d. - EL GÉNERO. VALOR HISTÓRICO Estas biografías imperiales no pueden reemplazar a una historia; no se atiende a la importancia relativa de los hechos generales y la cronología resulta incierta con frecuencia. Por otra parte, cada emperador interesa a SUETONIO más como hombre que como jefe de estado. Con todo, las biografías revelan grandes cualidades de historiador: búsqueda del detalle preciso y particular, abundancia y seguridad de la información, espíritu crítico, fría imparcialidad. Así mismo, SUETONIO se presenta muy “moderno”, porque explica el carácter de los hombres por la herencia y la recíproca acción del plano físico y el moral; y, a diferencia de los historiadores precedentes, cita fuentes de los archivos en su texto original: es una de las conquistas esenciales de esta época de erudición. e. - CARACTERES LITERARIOS La composición, muy monótona, dista mucho de la perfección; trata sucesivamente I) De la familia, nacimiento, adolescencia. II) A continuación, de la actividad pública. III) Más adelante, de la vida privada y del aspecto externo de sus personajes. IV) Y, por fin, de su muerte. Nunca da SUETONIO la impresión clara de un desarrollo psicológico regular. Pero la amalgama de datos exactos, la constante yuxtaposición de rasgos físicos y morales, la nitidez de una lengua impersonal y sin afectación, aunque de rico vocabulario, dan a sus mejores páginas el atractivo de la vida. Quizás haya tenido conciencia, así mismo, de que, sin los destellos de indignación o la retórica de TÁCITO, podía aspirar (como un novelista “impasible” al tipo de FLAUBERT o de MAUPASSANT) a efectos de poesía o de horror igualmente poderosos.

F UENTES DE CONOCIMIENTO (^13)

B. - MARCUS PORCIUS CATO (234aC-149 aC) a. - VIDA Importante colono en las “rocas” de Túsculo, trabajador obstinado, economizador hasta la avaricia, pero litigante hábil y servicial, y de una causticidad temible, MARCUS PORCIUS CATO imponía su ascendiente sobre los campesinos de los alrededores. Como soldado y oficial se había distinguido por su energía y su precisión en las visiones rápidas y, además, por su integridad en la acción. Los nobles, comenzando por un VALERIUS FLACUS , lo impulsaron a la carrera de los honores: Pretor, Cónsul (195aC), triunfador tras dos años de guerra en España, Censor (184aC-182aC), este hombre pelirrojo, de ojos grises, no cesó de acentuar su finonomía característica de senador surgido del pueblo, defensor, por temperamento y por deber, de la antigua moralidad nacional contra las novedades corruptas venidas de Grecia.. b. - OBRA La obra de CATÓN se debe ante todo a la expansión natural de una personalidad extraordinaria. En su lucha contra la nobleza helenizante, en la que no siempre distinguía entre sus odios personales y el interés de la Civitas , se vio obligado a pronunciar una multitud de demandas y de piezas judiciales. Para formular sus ideales de “viejo romano” en medio de una sociedad que se modificaba a gran velocidad, escribió tratados de agricultura, de derecho y de arte militar. Preocupado, a la antigua usanza, de formar a su hijo él mismo, a su imagen, escribió, para él, una especie de enciclopedia práctica, una colección de sentencias morales ( Carmen de moribus ), de las frases que se habían conservado. Al fin de su vida, el mismo deseo de apología personal y de oposición a la “literatura histórica” contemporánea lo obligó a abordar sus Orígenes , en 7 libros. Pero hay que admitir, también, como los antiguos, que era un “apasionado de las letras”. Su voluntad de escribir sobre cualquier tema y de conservar lo que escribía no permite dudas. Tampoco su labor artística: se dedicó, ya anciano, a aprender el griego, a estudiar a TUCÍDIDES y DEMÓSTENES. Y no aportaba los mismos cuidados ni los mismos procedimientos a cada género: y ello ya es prueba, en sí mismo, de un gusto literario. I) Origines 7 Del conjunto de la obra de CATÓN, para la primera época la obra más importante es su obra histórica, Origines. La misma orientación pragmática que la obra de Q. FABIUS PICTOR y L. CINCIUS ALIMENTUS tuvo esta obra histórica de MARCUS PORCIUS CATO (234aC-149 aC), CATÓN, que fue el primer prosista latino que escribió una historia de Roma a la que dio el nombre de Origines obra en 7 libros que es la primera historia romana escrita en prosa latina. CATÓN era natural de Túsculo. Rico propietario, senador, ascendió toda la gradación de la magistratura de Cuestor a Censor, fue famoso por la severidad de sus costumbres, por sus ideas y por sus programas conservadores. Como hombre político, CATÓN representó las tendencias de dominio de los círculos esclavistas agrarios de Roma. Como escritor, le corresponde el mérito de haber elaborado la prosa literaria latina. El apogeo de la actividad de CATÓN se produjo en la época de las victorias decisivas de los romanos en la península balcánica. Es natural, por lo tanto, que como consecuencia de tales victorias creciese la conciencia nacional del pueblo romano y que la crónica escrita en griego hubiese dejado de satisfacer las necesidades de la sociedad romana. En calidad de historiador, CATÓN escribió una obra notable con el título de Los Orígenes , en 7 libros:

  1. Los primeros tres libros cuentan detalladamente las leyendas, griegas o vernáculas, sobre la Roma primitiva y las demás ciudades itálicas.
  2. El cuarto y el quinto están dedicados a las guerras púnicas.
  3. El sexto y el séptimo a los últimos acontecimientos hasta el 149aC. CATÓN reunió el material atendiendo no a un orden cronológico exacto, sino a los hechos, agrupándolo en partes homogéneas entre sí. Por esto puede ser considerado el primer historiador romano en el verdadero sentido de la palabra. CATÓN se basó evidentemente en diversos documentos oficiales y estudió cuidadosamente sus fuentes. De los escasos fragmentos y referencias que de ella se conservan se deduce que presentaba la historia de Roma como una gesta colectiva del pueblo romano. Es lamentable que de su obra sólo nos hayan llegado fragmentos. La misma originalidad literaria que CATÓN muestra en sus discursos se encuentra en su historia. CATÓN sigue la dirección contraria exacta a la de sus contemporáneos: escribe en latín y extiende su curiosidad fuera de Roma, lejos de los datos sin interés, “precio del trigo, eclipses de luna o de sol”, que figuraban en las tablas del gran pontífice, más allá también de las ambiciones de las grandes familias aristrocráticas. En los tres primeros libros de su obra, refería los orígenes (de ahí el título) y el desarrollo de las principales ciudades de Italia que habían permanecido ligadas a la política romana; presentaba la vecina grandeza militar, económica, e incluso literaria de la Galia Cisalpina. Por este sentido de la diversidad y de la unidad íntima de Italia, por su interés por el trabajo y el aliento de las masas anónimas que aseguran la grandeza de la patria, CATÓN anticipaba vigorosamente el porvenir y vislumbraba un ideal que no se expresará, imperfectamente, hasta un siglo después de él. Pero, al lado de estas tendencias de gran historiador, aparecía por doquier la afirmación de su arrolladora personalidad: en sus ataques contra la nobleza, en la exposición brutal de sus principios militares (permite y desea incluso el enriquecimiento individual de sus soldados), en la inserción de discursos enteros suyos. La economía de la obra debía resultar grandemente dañada. Pero estos detalles personales introducían en el relato, en contraste con pasajes de estilo muy conscientemente buscado, fragmentos de una vitalidad inocente que, de vez en cuando, permiten evocar a VILLEHARDOUIN o a JOINVILLE. II) Discursos Los antiguos conocían de CATÓN más de 150 discursos; solamente nos queda un escaso número de fragmentos. Los preparaba con cuidado, por escrito; pero sin grandes preocupaciones por la composición: en ellos aparecía una combatividad segura de su objetivo. Recogía las palabras cáusticas de los demás, al igual que recogía también las suyas: materia para sátiras virulentas y “efectos de tribuna”. Los procedimientos retóricos, espontáneos o adquiridos no le eran extraños: preterición, repeticiones, exclamaciones. Discute acerca del sentido de los falsos sinónimos como los antiguos sofistas: distingue properare de festinare , amor de cupido, falsarius de mendax. Los proverbios, los arrebatos de inspiración cómica, los diminutivos burlescos, aquí y allí, evocan a PLAUTO. A esta elocuencia, desigual y tosca, mas no sin arte, dan un acento sabroso la vida, la convicción y un pintoresquismo casi popular. III) De agricultura El tratado “Sobre la agricultura”, que ha llegado a nosotros, reviste un carácter totalmente distinto. Debemos considerarlo un esfuerzo para aconsejar una nueva economía agrícola, más científica y más productiva, capaz de retener en el campo a la burguesía bastante acaudalada, que prueba fortuna por entonces en los grandes beneficios del comercio y de la banca; y

14 LECCIÓN^ II DERECHO P RECLÁSICO. R EPÚBLICA (367aC-27aC) también como una colección de recetas de todas clases y de toda época, religiosas, mágicas, médicas..., que pueden ser necesarias al dueño de una “hacienda rústica”. Por ello comprende dos partes:

  1. La primera bastante bien ordenada, trata de la compra del terreno, de su administración, de su conservación y de su rendimiento, de la granja y del material agrícola, insistiendo en el cultivo de los árboles (viña y olivar), y dando las instrucciones más precisas acerca del precio de las instalaciones y de los centros de fabricación de los objetos manufacturados.
  2. La segunda se presenta casi como un libro escrito sobre la marcha y en el que aparecerían registrados, en el mayor desorden, los datos más diversos. Repeticiones y redacciones diferentes de los mismos preceptos cargan peso sobre el libro, que resulta así, a la vez, extremadamente arcaico y muy moderno. Sólo la personalidad de CATÓN aferrada al pasado, aunque inquieto por el futuro, y su vieja práctica de granjero afincado y de propietario rapaz, su apego a todo cuanto posee, lejos o cerca, en la vida campesina, aseguran al libro cierta unidad. El estilo de De agri cultura es, de ordinario, de una sequedad y concisión que recuerdan los más antiguos textos jurídicos; las oraciones simplemente yuxtapuestas lo confirman. Pero encontramos, dispersas, fórmulas breves y sorprendentes, en las que CATÓN empalma con los antiguos poetas gnómicos griegos, con una brusquedad popular que le es muy propia. Y su convicción la eleva hasta una especie de singular lirismo cuando predica las extraordinarias virtudes que atribuye a la col, “la primera de todas las hortalizas”.

C. - M. TERENCIO VARRO (VARRÓN 116aC-27aC) a. - VIDA Natural de Reata, en la Sabinia, pertenecía a la gran burguesía conservadora; un cierto oportunismo puede explicar en parte las nubes que se cruzaron en su amistad con CICERÓN. Ferviente pompeyano, incluso después de Farsalia, este varón tan honrado, ilustre por su sabiduría, no tuvo reparos en volver al favor de CÉSAR, que lo propuso para la primera biblioteca pública. Se libró de las proscripiones de MARCO ANTONIO, y no cesó de trabajar hasta su muerte, proporcionando modelos a VIRGILIO, después de haber experimentado en su primera juventud la influencia muy reciente de LUCILIO. b. - EL HOMBRE Y SU TIEMPO Este contemporáneo de HORTENSIO y amigo de CICERÓN es un complejo singular de arcaísmo y actualidad. Su medio familiar sabino, su educación y sus aficiones lo inclinaban sobre todo hacia el pasado, y sus perseverantes investigaciones acerca de las antigüedades nacionales lo mantenían en su actitud. Pero, mientras criticaba su época como un CATÓN y un LUCILIO, gozaba como hombre de acción gustando de ella, y, como literato, estaba al corriente de todos los movimientos: su programa de educación liberal es más variado incluso que el de CICERÓN. Si su prosa parece casi “antigua” cuando se la compara con la de los oradores de su tiempo y sus preocupaciones pueden parecer periclitadas en un siglo tan agitado e innovador, el espíritu que lo anima, ordenado, realista y filosófico, era el más indicado para recordar a sus contemporáneos más agitados con relación a la tradición nacional y para preparar de ese modo el clasicismo latino. c. - OBRAS Gran lector y escritor infatigable, VARRÓN compuso 74 obras que comprendían alrededor de 620 libros, sobre los temas más variados: I) Poemas y satirae. II) Obras de filosofía (moral, sobre todo). III) Biografías, cuadros históricos, compilaciones arqueológicas. IV) Tratados de historia literaria y de “gramática”. V) Tratado de agricultura. VI) Enciclopedia para la juventud

  1. Filosofía: 76 libros de “Discursos históricos” ( Logistorici ), que trataban de los problemas morales o de interés general bajo el nombre de grandes personajes
  2. 3 De forma philosophiae
  3. Tratado acerca del bien supremo ( De philosophia ). VII) Historia
  4. Antigüedades.
  5. 700 biografías, cada una de ellas acompañada de un retrato literario ( Imagines o Hebdomades )
  6. Tratados acerca del origen y la civilización del pueblo romano ( De origine populi romani ; de uita populi romani ).
  7. Cronología ( Annales ).
  8. Investigaciones acerca de las familias romanas de origen troyano; etc. VIII) Gramática
  9. De lingua latina
  10. Trabajos sobre las representaciones teatrales, las comedias de PLAUTO, etc.
  11. Disciplinorum libri : trataban de los conocimientos necesarios, según VARRÓN, para una educación liberal (gramática, dialéctica, retórica, geometría, aritmética, astronomía, música, medicina, arquitectura). IX) Conservación De esa obra inmensa sólo poseemos
  12. Los 3 libros de la “Economía rural” ( Rerum rusticarum libri III ).
  13. Los libros V a X, y además mutilados, de De lingua latina.
  14. Fragmentos dispersos de las Satiras menipeas y de las Antigüedades. d. - ANTIGÜEDADES 41 La gran obra de erudición varroniana, los 41 libros de sus Antigüedades (25 de Antigüedades humanas y 16 de Antigüedades divinas , dedicadas a “CÉSAR pontífice”) se presentaba, al parecer, bajo una forma más simple. Era un prodigioso compendio de datos arquelógicos sobre la antigua Roma, recogidos sin crítica, más o menos bien organizados (al menos en lo referente a religión) de acuerdo con los principios filosóficos. VARRÓN hubiera deseado el mantenimiento de las antiguas creencias, en

16 LECCIÓN^ II DERECHO P RECLÁSICO. R EPÚBLICA (367aC-27aC) esclavos siguen incluidos en el inventario de una finca al lado de los perros, manifiesta hacia ellos humanidad, e incluso dulzura. Y una especie de ternura, idéntica a la que siente LUCRECIO por la vida, se manifiesta en ciertas prescripciones relativas a los animales. Este sentimiento casi estético de las cosas del campo, ignorado (en general) por CATÓN EL CENSOR, se entremezcla de vez en cuando con el realismo de las prescripciones y los cálculos más exactos sobre el “rendimiento” de tal o cual cría, y ello puede parecer extraño. Pero VARRÓN, que a veces, habla tan mal de las “granjas de placer”, experimenta vivamente sus comodidades y sus encantos. El ancestral interés por las explotaciones productivas no es indicio de la rapacidad ni de la codicia de VARRÓN; todo ello aparece impregnado de una gran complacencia por la naturaleza y su viva animación. Además, es evidente que en otra obra, VARRÓN se propuso alcanzar efectos literarios. La redactó en forma de diálogos, cuya escenografía es muy variada: templo de Tellus (la Tierra) durante la fiesta de invierno de las siembras; Épiro; “villa pública”, en el Campo de Marte, un día de elecciones. Ha entremezclado digresiones moderadas, anécdotas, que permiten descansar la atención. Con su invocación a los dioses del terruño, su amor casi sensual hacia Italia, su realismo práctico, e incluso la pedantería sabrosa de sus bromas, La economía rural es, a la vez, una obra muy romana y representativa de su autor, tradicional y actual. g. - FUENTES Y CRÍTICA Las fuentes de VARRÓN son muy buenas, pues leía mucho, sin perder por ello el contacto con las realidades, las materias que trataba estaban ya en parte elaboradas y su siglo, aún desprendiéndose muy rápidamente del pasado, conservaba aún más o menos el sentido del mismo. Pero su crítica histórica es insuficiente: casi se contenta con hacer acopio de datos; su prudencia y espíritu ordenado, así como la amplitud de sus conocimientos, que le permiten sorprender las contradicciones y tratar de resolverlas, son las únicas garantías de su ciencia. Y bastaron para asegurarle, en la Antigüedad, un valor incomparable a sus compilaciones en extremo objetivas, y la fama de gran sabio para él. h. - ESPÍRITU FILOSÓFICO La unidad íntima de sus obras se ajusta a sus tendencias filosóficas. Un pensamiento campea siempre en sus exposiciones técnicas. Como CICERÓN, simpatizaba con la doctrina académica, aunque más con la antigua (la de PLATÓN) que con la nueva, encontrando en ella el equilibrio entre sus funciones morales y físicas; pero se inclinó en seguida, según parece, hacia el pitagoreísmo, aristocrático y semirreligioso. Buen conocedor de las diferentes doctrinas, trató de vulgarizarla en su forma amena; le divertían las disputas entre las escuelas: hubiera tratado sin duda de reconciliarlas, encaminándolas a todas hacia un racionalismo de acuerdo con el orden de la Naturaleza, demasiado vago por lo demás. i. - CONCLUSIÓN Tales son los rasgos de este laborioso escritor, tan patrióticamente vinculado a la antigua Roma, al recuerdo de sus campesinos “que olían a ajo y a cebolla” y que “sólo se afeitaban cada ocho días”, pero que tenían el cuerpo robusto y el alma recia, aunque también siente la huella del helenismo. Lo que su pensamiento y su lengua presentan de la nobleza rústica y del arcaísmo sabroso tiende ya a ese amor estético por el pasado, que no impide gozar del presente, y que iba a añadir un condimento nuevo a la literatura latina.

D. - MARCO TULIO CICERÓN (106aC-43aC) El autor que más aporta al conocimiento del Derecho de finales de la época republicana es, sin duda, CICERÓN (106aC-43 aC) que aunque no fue jurista de profesión, en sus discursos, cartas y tratados proporciona un riquísimo material de datos jurídicos todavía no suficientemente utilizados. a. - VIDA Hijo de una familia ecuestre de Arpino, MARCO TULIO CICERÓN debía llegar por su solo genio oratorio, al primer puesto de la Civitas. Su instrucción fue más amplia de lo que era habitual en este tiempo: estudió filosofía que, en aquellos entonces, abarcaba las ciencias; se interesó por los trabajos de los jurisconsultos ( QUINTUS MUCIUS SCAEVOLA en particular) y los problemas técnicos de la elocuencia. Sus visitas al Foro, donde MARCO ANTONIO y CRASO defendían sus pleitos, acabaron de formarlo. Debutó con una audacia extrema, tomando la palabra contra HORTENSIO en el 81aC, atacando en el 80aC (como abogado de ROSCIO DE AMERIA) a un secuaz de SILA. Es cierto que los METELO y POMPEYO lo apoyaban secretamente. Sin embargo, consideró más prudente marchar en seguida para pasar un tiempo en Grecia, donde encontró en MOLÓN DE RODAS un maestro que lo ayudó a fijar el tono de su elocuencia: ya podía preverse que el asiatismo pasaría de moda; y la “escuela rodia”, sin renunciar a la brillantez ni a la abundancia, daba a la palabra una apariencia más clásica. De regreso a Roma (77aC), CICERÓN adquirió reputación y clientela como abogado; tuvo también muy fácil acceso a los honores. En el 70aC tomó brillante partido contra la nobleza al atacar a VERRES, Pretor arbitrario de Sicilia. Pero procuraba, especialmente, que contaran con él. Muy pronto intentó, en medio de las crecientes agitaciones, lograr el acuerdo entre caballeros y senadores para asegurar el orden en la Civitas. Siguiendo este programa sofocó, elegido Cónsul, la conjuración de CATILINA (63aC). Por tanto, los demócratas le volvieron las espaldas; por sus vanidades imprudentes provocó los celos de POMPEYO y las iras de CLODIO (más tarde Tribuno de la plebe). Los triunviros, POMPEYO, CÉSAR y CRASO, lo abandonaron: sufrió el exilio por haber mandado ejecutar sin celebrar juicio a los cómplices de CATILINA (58aC). Muy pronto fue llamado de nuevo (57aC), pero aniquilado políticamente por los triunviros, débil y vacilante entre CÉSAR y POMPEYO, aceptó el gobierno de Cilicia (51aC-50aC), y sólo regresó para asistir, irresoluto y sin dignidad, a la Guerra civil, diciéndose del partido de POMPEYO, mas sin hacer nada en su provecho. CÉSAR lo perdonó; pero CICERÓN sólo era un “preso” que limaba sus cadenas. En el 44aC el asesinato de CÉSAR lo llenó de una alegría sin límites. Se creyó de nuevo a la cabeza de la Civitas y atacó frenéticamente a MARCO ANTONIO, que aspiraba a suceder al dictador, y favoreció, sin comprenderlo, los planes del joven OCTAVIO: cuando los dos ambiciosos se unieron con LÉPIDO, CICERÓN fue proscrito. Alcanzado en su huida afrontó la muerte con valor (el 7 de diciembre del 43aC). b. - EL HOMBRE CICERÓN es la vida misma. La cantidad de trabajo que realizó como abogado, político, escritor, es casi inconcebible; y lo hizo casi en todo instante con entera alegría. Hallaba en su sensibilidad y en su inteligencia recursos que se renovaban sin cesar. A los propios italianos parecía de temperamento “meridional”, vibrante y artista, tan pronto al entusiasmo como al desánimo, pero gozando con fuerza de todos los aspectos de la vida y haciéndolos suyos en una creación literaria ininterrumpida. Es también de una inteligencia ávida y dúctil, deseosa de captar todo el helenismo, para darle forma latina y personal; gusta de la “teoría” que clarifica y ordena las ideas, mas introduce en todo, en la retórica y en la filosofía, sus preocupaciones y las de su tiempo; tiende a todos los idealismos, más por inclinación que por método. Su oficio de abogado, al dar siempre alimento nuevo a su imaginación y estimular

F UENTES DE CONOCIMIENTO (^17)

las sutiles discusiones de las pruebas y de las verosimilitudes, acentúa estos rasgos de su carácter. Se convirtió en amigo de las ilusiones, especulativo e irresoluto; su psicología, que normalmente procedía por reconstrucción, lo extravió en sus juicios y en su conducta política. Pero obliga a la simpatía por la nobleza de sus objetivos, la dignidad de su vida privada y la riqueza de sus dotes. c. - LA CORRESPONDENCIA Su Correspondencia es la mejor vía para juzgarlo, al menos tras su consulado. Se nos ha conservado la mitad aproximadamente I) Ad Atticum 16 : 16 libros de cartas a ÁTICO, su amigo íntimo, al que no oculta nada y escribe con una vivacidad espontánea y llena de gracia, como si hablara. II) Ad familiares 16: 16 libros “a sus parientes y amigos” ( Ad familiares ), que contienen un número bastante elevado de respuestas de sus corresponsales. III) Ad Quintum 3 : 3 libros a su hermano QUINTO, a quien aconseja con toda la autoridad de un hermano mayor. IV) Ad Brutum 26 : 26 cartas (en 9 libros) a BRUTO, cuya autenticidad ha sido puesta en duda. Su naturaleza y variedad hacen de esta correspondencia una rara obra de arte de la literatura universal; su interés histórico, un documento de primera importancia para un período decisivo. d. - LA OBRA ORATORIA I) Discursos jurídicos Poseemos 61 obras oratorias entre unas 120. CICERÓN fue, ante todo, un gran abogado; abogado de pleitos en un principio, y muy minucioso; luego, y cada vez más, abogado criminal (véase el Pro Cluentio 66aC): cuando uno de sus clientes tomaba (era lo más frecuente) varios defensores, CICERÓN se encargaba de las generalidades llenas de patetismo que debían arrancar la absolución de manos de los jueces. Además, los procesos criminales, a menudo exaltados y seguidos con apasionamiento por Roma entera, afectaban de ordinario a la vida política,

  1. Ya por el tema de la acusación: A) Concusión ( Verrinas 70aC Pro Fonteio 69aC Pro Flacco 59aC; Pro Rabirio Postumo 54aC). B) Lesa majestad o alta traición ( Pro Rabirio perduellonis reo 63aC; Pro Sulla 62aC). C) Maniobras electorales ( Pro Murena 63aC; Pro Plancio )
  2. Ya por las intenciones de los acusadores o de los defensores del encartado, ante el cual se enfrentaban los partidos ( Pro Roscio Amerino 80aC; Pro Sestio y Pro Caelio 56aC; Pro Milone 52aC). Los discursos judiciales, por la variedad de los efectos propios de una viva imaginación, son, con sus cartas, el triunfo de CICERÓN. Lo que en los discursos judiciales aparece a menudo como la parte más débil es la argumentación jurídica, en la que Cicerón parece a menudo más enrevesado que vigoroso; como, sin embargo, conocemos su extrema conciencia de abogado, es posible que haya descuidado voluntariamente esta parte del desarrollo en la redacción destinada a los lectores. Por el contrario, en el arte de seducir y llegar al ánimo de los jueces, CICERÓN no conoce rival. El pintoresquismo más delicado y vigoroso, los ejemplos y anécdotas del tono más natural y vivo, la suavidad en las transiciones y un avance tan insensible que no hay modo de notarlo, obligan a un asentimiento lleno de admiración. Es también el maestro del patetismo: su sensibilidad lo anima todo, con las apariencias de la espontaneidad; pero sabe distribuirla gradualmente, ampliar los efectos casi sin medida e imponer tiránicamente sus más fuertes impresiones. II) Discursos políticos Los Discursos propiamente políticos forman cuatro grupos principales:
  3. En favor de Pompeyo ( De imperio Cneo Pompei 66aC).
  4. Discursos “consulares” (63aC) A) Contra la ley agraria de Rulo (3 discursos). B) Catilinarias : contra CATILINA (4 discursos al Senado y al pueblo), redactados todos en el 60aC.
  5. Discursos del “retorno del destierro” Para dar las gracias al Pueblo y al Senado, y volver a entrar en posesión de sus bienes.
  6. Filípicas Las 14 Filípicas (llamadas así por recordar los enérgicos discursos que DEMÓSTENES pronunció, entre el 351aC y el 341aC contra las empresas del rey FILIPO DE MACEDONIA, padre de ALEJANDRO MAGNO) del 2 de Septiembre del 44aC al 21 de Abril del 43aC, discursos reales o ficticios, pero redactados a modo de panfletos, para ser difundidos por toda Italia y levantar los ánimos contra la indignidad moral y los proyectos sin escrúpulos de MARCOANTONIO. A excepción de las Catilinarias y la Filípicas , en que el calor patriótico y la inspiración llena de odio son admirables, las arengas políticas no añaden nada a la gloria de la elocuencia ciceroniana: sentimos no encontrar en ellas alteza de miras ni una línea definida. Los discursos políticos ofrecen, en cada momento, las mismas cualidades. Pero conceden una parte más amplia al “gran estilo” periódico, amplio y musical, que desarrolla largas frases acompasadas y llenas de dignidad. Por otra parte, se muestra un hombre sensiblemente arrebatado en contra de sus adversarios: CATILINA, CLODIO, PISÓN, MARCO ANTONIO; una violencia sin medida, una ironía corrosiva, un exceso brutal en las descripciones, una mala fe evidente en las interpretaciones ponen a CICERÓN, armado con su sola elocuencia, al nivel de los ambiciosos sin escrúpulos que se disputaban el poder en torno a él. Los discursos de CICERÓN son, pues, complejas obras de arte, muy meditadas y muy vivas, en que se vuelca su autor por entero, con su sensibilidad su virtuosismo y muchas intenciones más o menos veladas. El plan varía mucho en detalle, según las exigencias de la causa, pero sin duda también por escrúpulos de gran escritor. e. - PRINCIPIOS TEÓRICOS DE LA ELOCUENCIA CICERONIANA Podemos, en rigor, apreciar los discursos judiciales de CICERÓN de acuerdo con las reglas técnicas, que comprendía la Retórica a Herenio , y que él mismo, en su juventud, reproducía en su tratado (inacabado) De inuentione. Al menos partió de aquellos principios. Estas enseñanzas distinguían cinco partes en la obra oratoria: I) Invención Reunía todos los elementos de la causa, narración de los hechos, su empleo en beneficio del cliente y refutación de los argumentos adversos. II) Disposición Determinaba el orden y la proporción de las partes.

F UENTES DE CONOCIMIENTO (^19)

I) De re publica 6 El De re publica , en 6 libros (sólo conservábamos, gracias a MACROBIO, el episodio del “Sueño de Escipión” hasta que, en 1819, el cardenal ANGELO MAI descubrió fragmentos de mayor o menor extensión, hallándose escritos los 5 primeros libros en un palimpsesto, antiguo manuscrito sobre pergamino borrado o lavado en la Edad Media, para la transcripción de un nuevo texto), definía el gobierno ideal como una síntesis entre la Monarquía, la Aristocracia y la Democracia; la encontraba (siguiendo a POLIBIO), en la Roma del siglo IIaC; asentaba la justicia en la base de la vida social, cuyos aspectos describía siguiendo, en especial, las costumbres tradicionales de la antigua Roma; hacía, para terminar, una llamada a todos los grandes espíritus para que sirvieran a la Civitas , prometiéndoles a cambio una inmortalidad metafísica en los cielos. II) De legibus 3 Del De legibus sólo conservamos 3 libros (debía tener 6, pero no sabemos si los 3 últimos fueron escritos todos o en parte):

  1. Libro I El primero, de inspiración estoica, aunque no carente de originalidad, establece como principio natural del Derecho el parentesco espiritual del hombre con la divinidad
  2. Libros II-III Los siguientes tratan, desde un punto de vista romano, de las leyes religiosas y de la organización política. Es numerosa y relativamente importante la información que esta obra nos proporciona de la legislación de la época republicana. Ambas obras formaban una síntesis idealista de los objetivos políticos de CICERÓN, al igual que el De oratore trazaba la imagen sistemática de su elocuencia. j. - LA CONSOLACIÓN En el 45aC CICERÓN perdió a TULIA, su hija muy querida; trató de amortiguar su pena escribiendo una Consolación , tema clásico de la filosofía moral. A partir de entonces, durante dos años, brinda, como sucedáneo a su actividad intelectual, frenada por la dictadura de CÉSAR, la adaptación latina de todas las adquisiciones filosóficas de Grecia. k. - HORTENSIUS 45aC era una llamada calurosa a este tipo de estudios. l. - OTROS TRATADOS Los restantes tratados, que suponen una lectura inmensa y una redacción de una rapidez asombrosa, exponen las tesis centrales de la filosofía griega según ARISTÓTELES, teniendo muy en cuenta a una multitud de pensadores griegos secundarios de los siglos IIaC y IaC que apenas conocemos prescindiendo de éstos; CICERÓN traduce unas veces, otras resume o combina los diferentes sistemas, de acuerdo con sus tendencias personales, sin advertirnos de estos cambios de puntos de vista. Tiende a aceptar un estoicismo práctico integrado en un sistema neoacadémico, considerando que el hombre, en general, sólo puede alcanzar apariencias, no realidades. A esta doble preocupación responden I) Las Paradojas de los estoicos 46aC II) El tratado Sobre el Destino 44aC, que exponen las peculiaridades del estoicismo y critican su fatalismo III) Y las Académicas 2 , redactadas en 2 libros , luego en 4 (sólo poseemos un libro de cada una de las dos redacciones). m. - DE FINIBUS BONORUM ET MALORUM 5 En De finibus bonorum et malorum ( Definiciones del bien y del mal en sí ) en 5 libros 45aC, tras haber expuesto la teoría del supremo bien de labios de un epicúreo, un estoico y un académico, propone una solución intermedia. n. - TUSCULANAE DISPUTATIONES 5 Las Tusculanae disputationes ( Discusiones de Túsculo ), en 5 libros, (45aC), establecen la inmortalidad del alma y fundan la felicidad en la virtud. ñ. - DE OFFICIIS 3 Los 3 libros De officiis ( Los Deberes 44aC-43aC), de inspiración estoica, muestran, con un curioso espíritu jurídico, los conflictos entre lo honesto y lo útil, y sacrifican el interés personal ante la ley natural de la sociedad. o. - DE NATURA DEORUM 3. DE DIVINATIONE 2 La religión, los problemas religiosos aparecen tratados en los 3 libros sobre La naturaleza de los dioses 45aC-44aC, de plan semejante al De finibus y de tendencias escépticas; y en los 2 libros De divinatione , Sobre la adivinación 44aC, llenos de detalles curiosos, y más netamente escépticos aún en su conclusión. p. - DE SENECTUTE ; DE AMICITIA Al lado de estas grandes obras, los agradables tratados de psicología moral se ocupaban de temas como la vejez Cato maior 44aC, o la amistad Laelius 44aC: ambos diálogos están dedicados a ÁTICO. Las obras filosóficas de CICERÓN no se imponen como método ni como sistema. Incluso desde el punto de vista de la vulgarización presentan graves defectos, a causa de las prisas y de la inquietud literaria de su autor. Menores parecen los inconvenientes de su eclecticismo: CICERÓN, que quiere estar libre de todo dogmatismo, se preocupa de los heterodoxos recientes (de los estoicos en particular), que apenas conocemos gracias a él, y muy fragmentariamente; demuestra también, en algunos momentos, un cierto grado de inclinación en favor del aristotelismo. Y CICERÓN exagera también cuando se jacta de añadir a la literatura latina un nuevo sector, pues ya habían existido precursores (ENNIO con su Epicarmo y su Evémero ; los estoicos SEXTO POMPEYO y Q. LUCILIO BALBO, etc.; los epicúreos C. VELEYO, C AMAFINIO, RABIRIO, T. CATIO y LUCRECIO). Pero éstos se habían limitado a las opiniones de su escuela; CICERÓN, en cambio, hizo accesible a los espíritus cultivados de Italia todo el conjunto de la filosofía griega, y sugirió que de la comparación y de la crítica recíproca de los sistemas podía nacer una moral, metafísica y práctica a la vez, adaptada al temperamento romano y a todo el Occidente: SÉNECA y los grandes precursores cristianos contrajeron una gran deuda con él. Creó también una prosa filosófica latina, que carece aún de precisión en algunos puntos, pero, por la exclusión de los vocablos griegos y la profundidad de significado de muchas palabras latinas, es ya elegante y sólida, aunque incapaz de una precisión tan nítida y pura como el griego. q. - EL ARTE DE LOS DIÁLOGOS CICERONIANOS Para dar a sus tratados de retórica y de filosofía una forma más atractiva, CICERÓN recurrió de ordinario a la escenificación del diálogo. En principio se inspiraba en PLATÓN, al que admiraba grandemente como literato. También tomó rasgos de ARISTÓTELES, quien, al dar a la conversación un aire menos flexible y entrecortado y conceder una gran extensión a las largas exposiciones dogmáticas, brindaba un modelo más fácil, en especial para un divulgador temprano. Los personajes de CICERÓN, en marcos naturales agradables, un tanto artificiales (por ejemplo, los jardines de una de las villas del autor) encuentran una sobria y precisa

20 LECCIÓN^ II DERECHO P RECLÁSICO. R EPÚBLICA (367aC-27aC) caracterización; su noble porte y la uniformidad de su lenguaje los hace un tanto uniformes, pero deja todo su valor a la discusión de las ideas. Además, CICERÓN introduce sus obras con un prefacio (y disponía de una serie abundante) de genio muy general y personal a la vez (por ejemplo, acerca de la muerte de CRASO o de HORTENSIO, de la necesidad de participar en la vida política, del amor al terruño natal), sin tener nada en común con el tema de la obra: estas efusiones casi líricas, de estilo cuidado, poseen a menudo un encanto especial. r. - LOS POEMAS Sólo a título de recuerdo podemos citar los ensayos poéticos de CICERÓN: en su juventud adaptó del griego la obra astronómica de ARATO (siglo IIIaC), por el que sentía una muy profunda admiración; compuso algunos poemas históricos sobre Mario , su propio consulado (en 3 libros) y su tiempo (en 3 libros). Los fragmentos que él mismo nos ha conservado de estas obras son muy mediocres, en general aunque algunas traducciones del griego (en especial de los trágicos) son muy vigorosas y exactas. s. - EL HUMANISMO CICERONIANO CICERÓN es sin duda uno de los más grandes escritores de todos los tiempos: la prosa latina alcanzó una pronta madurez en sus manos, y fue capaz de expresar todos los tonos y matices. Trabajó con amor y con ímpetu. Y, en especial, hizo a su espíritu depositario de toda su riqueza. Fue un auténtico romano, poseído de su dignidad, amante de su familia, de amigos, del orden público, de la “majestad de su patria”pero más italiano aún que romano por la dicha de vivir, la viveza de las impresiones, la ductilidad intelectual y el sentimiento estético; y sobre todo un humanista del espíritu más generoso y la voluntad más comprensiva: helenista y seguidor (como guía) de la “naturaleza”, enamorado de toda razón y de toda nobleza, persuadido de que debía trabajar para el bien de los hombres, dando preeminencia a las formas intelectuales y morales de la vida, fue, y sigue siendo, pese a detractores esporádicos, uno de los puntales del pensamiento y de la expresión de Occidente.

Naturalmente, las aportaciones de todos estos autores no juristas han de ser sometidas a un riguroso proceso de interpretación literaria, histórica y jurídica antes de ser utilizadas como datos seguros para la reconstrucción del Derecho de su época.

V. - FUENTES EPIGRÁFICAS

1. - CONCEPTO

La epigrafía (del griego: epi - graphein = escribir sobre) es la disciplina que estudia las inscripciones.

    • MATERIALES Y FINES A lo largo de la historia se han hecho inscripciones sobre los más diversos materiales y con los más diversos fines. Tales son por ejemplo: A. - GRAFITOS Italiano: graffiti = inscripción hecha sobre una superficie dura; escritos en paredes casi siempre anónimos y de carácter ocasional, con frecuencia obscenos o injuriosos (recuérdense los de Pompeya, aunque éstos correspondan al Principado). B. - EPITAFIOS Del griego taphos = tumba; inscripciones sepulcrales en honor de un muerto. C. - INSCRIPCIONES HONORÍFICAS Grabadas en lugares públicos para honrar la memoria de un personaje destacado o de un hecho memorable. D. - INSCRIPCIONES HISTÓRICAS Las primeras inscripciones históricas se refieren al final del período de la historia romana antigua. Son, generalmente, inscripciones de elogio hechas sobre los sarcófagos de la ilustre estirpe romana de los ESCIPIÓN ( Scipionum elogia ). Cronológicamente, la más antigua es la inscripción en verso dedicada a LUCIO CORNELIO ESCIPIÓN BARBATO, Cónsul en el 298aC. También aquí la lengua es aún muy arcaica. Dice: Cornelio Lucio Escipión Barbato, nacido de su padre Cneo, hombre valeroso y sabio, cuyo aspecto exterior era acorde con su dignidad, fue cónsul, censor, edil. Conquistó Taurasia, Cisauna, el Samnio; sometió a toda la Lucania trayendo rehenes a Roma. Los otros elogios de los ESCIPIÓN salen ya de los límites del período antiguo y por eso mismo no nos detenemos a considerarlos. E. - TEXTOS LEGALES Edictos, leyes, tratados de paz, sentencias que ponen fin a conflictos, etc.; grabados en lugares públicos para que tuvieran una publicidad estable. F. - INSCRIPCIONES RELIGIOSAS EN HONOR DE UNA DIVINIDAD G. - DOCUMENTOS DE LA VIDA DIARIA Testamentos, contratos, libros de cuentas, simples anotaciones ocasionales, etc.; escritos en materiales perecederos (tablilas enceradas, tablas blanqueadas, placas de metal, cascotes de cerámica [ ostraca ], etc.).
    • INCONVENIENTE Como fuente de información, la epigrafía (lo mismo que la papirología) tiene una característica ambivalente: el informar sobre datos sueltos casualmente salvados, mientras que se han perdido la mayor parte de los restantes datos, que con los salvados darían una imagen completa de la realidad. Esta característica plantea un problema importante de interpretación: A. - Por una parte, hay que EVITAR GENERALIZACIONES de detalles no significativos. B. - Por otra, los DETALLES del caso concreto permiten un conocimiento más exacto de la realidad vivida. La clave de una buena interpretación es discernir si el dato conservado es generalizable o no. Para saberlo (con mayor o menor grado de probabilidad) ayudará el ver si armoniza de forma coherente con otros datos conocidos y si encaja en el cuadro general que de esa realidad se tiene ya por otros caminos.
    • TEXTOS LEGALES Y TRATADOS DE PAZ Desde la época final de la República comienzan a ser numerosas las inscripciones que proporcionan datos muy importantes para el conocimiento del Derecho de la época. Muchos textos legales y tratados de paz eran grabados en piedra o en planchas de bronce para