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Asignatura: Derecho Roman, Profesor: Jesús Frechilla Ibáñez de Garayo, Carrera: Derecho, Universidad: UniZar
Tipo: Apuntes
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F UENTES DE CONOCIMIENTO (^1)
Aunque las fuentes para conocer la historia del Derecho en los tres últimos siglos de la República son mucho más abundantes que las que se conservan para conocer la época anterior, distan mucho de ser suficientes para reconstruir una imagen segura y detallada de la vida jurídica romana. Esta época podemos dividirla en dos partes: la época de las Grandes Conquistas (Siglos IIIaC-IIaC: desde el inicio de las guerras púnicas, hasta la destrucción de Numancia, 133aC) y la época de las Guerras Civiles (desde los GRACO hasta el acceso al poder de OCTAVIO AUGUSTO, 133aC-37aC).
II. - LAS GRANDES CONQUISTAS (264aC-133aC)
MONARQUÍA TIRANÍA ARISTOCRACIA OLIGARQUÍA DEMOCRACIA ANARQUÍA
A POLIBIO, como también a TUCÍDIDES, no le es extraña la idea de la existencia de leyes históricas, aun cuando en él presenta un ingenuo carácter biológico. Todos los fenómenos históricos se parangonan a organismos que pasan a través de un período de juventud, madurez y vejez: “Cada cuerpo, cada Estado, cada empresa, pasan, por obra de la naturaleza, de un estado de crecimiento al florecimiento y luego a la decadencia” (Pol.6.51.4). Esta ley general también se concreta en la historia de las formas estatales. Al principio surge la Monarquía que, con el tiempo, se transforma en Tiranía. Ésta suscita el descontento del pueblo y lleva al nacimiento de la Aristocracia, que, a su vez, se transforma en Oligarquía. La caída de esta última da origen a la República que, también finalmente degenera, causando un estado de desorden en el que domina la fuerza. “Entonces se establece el dominio de la fuerza, y la multitud, reunida alrededor de un jefe, realiza homicidios, violencias, hace nuevas divisiones de la tierra, hasta que se
2 LECCIÓN^ II DERECHO P RECLÁSICO. R EPÚBLICA (367aC-27aC) vuelve completamente salvaje y encuentra un dominador y autócrata” (Pol.6.9.9). El círculo se ha cerrado y el proceso histórico comienza de nuevo: “Éste es el ciclo de las formas estatales, el orden natural según el cual las formas de gobierno cambian pasando de una a otra y volviendo nuevamente al punto de partida” (Pol.6.9.10). Por primera vez encontramos aquí formulada la llamada “teoría cíclica”, que tanta importancia tuvo en el desarrollo de la historiografía burguesa de la época moderna. f. - FUENTES En su exposición POLIBIO se refiere a documentos seguros: tratados (por ejemplo, algunos tratados entre Roma y Cartago), escritos oficiales (la enumeración de las tropas de ANÍBAL en la tablilla de Lacinio), cartas (la carta de ESCIPIÓN), etc. Utiliza ampliamente a otros historiadores, pero no sin haberlos sometido antes a una severa crítica, como hizo, por ejemplo, con el siciliano FILINO y con QUINTUS FABIUS PICTOR , de cuyas obras se sirvió para la descripción de las guerras púnicas (1.14; 3.18). h. - INFLUENCIA POLIBIO ejerció una gran influencia sobre los historiadores antiguos. Algunos continuaron su Historia , otros la imitaron, otros se remitieron a ella. Al número de estos últimos pertenece TITO LIVIO. I) SEMPRONIO ASELION (ca 159aC-p.91aC) Tribuno militar en el sitio de Numancia (en el que también se hallaron QUINTUS CAECILIUS METELLUS NUMIDICUS , CAIUS MARIUS , Y UGURTA [de Numidia], PUBLIUS RUTILIUS RUFUS , al lado de ESCIPIÓN EMILIANO ), se limitó a escribir la historia de su tiempo; un pasaje de su introducción asegura la influencia de POLIBIO. II) CICERÓN En los 6 libros de De re publica define el gobierno ideal como síntesis entre la Monarquía, la Aristocracia y la Democracia; encontraba esta síntesis, siguiendo a POLIBIO, en la Roma del siglo IIaC. III) TITO LIVIO En la compilación de la 4ª y 5ª décadas TITO LIVIO copió casi exclusivamente de POLIBIO. Para la 3ª década (historia de la segunda guerra púnica) se sirvió, además, de POLIBIO y también de los jóvenes analistas. En donde TITO LIVIO toma de POLIBIO, su relato se presenta bastante verosímil (si bien, tal como se ha dicho, lo ha abreviado y a veces lo ha deformado en beneficio del punto de vista romano), mientras que en los otros casos, especialmente cuando toma de los analistas romanos, hay que considerar sus indicaciones con mucha cautela. TITO LIVIO, que ignoró, al redactar su obra, a los autores no latinos, parece que no hizo lo mismo con POLIBIO, cuyo enorme valor no supo apreciar en sus comienzos, aunque empezó a resumirlo pronto, no sin modificarlo con mayor o menor prudencia, de acuerdo con tal o cual analista, ni sin incurrir en contrasentidos. Pero POLIBIO, que era de sentimientos prorromanos, no corrige lo que las fuentes de TITO LIVIO tienen de excesivamente nacional.
B. - DIODORO DE SICILIA (DIODORO SÍCULO; mediados del IaC) a. - B IBLIOTECA HISTORICA 40 Su Biblioteca histórica en 40 libros abarca el período que va desde los tiempos míticos hasta 54aC (expedición de CÉSAR a Britania ). De ella nos quedan los primeros cinco libros (1-5) enteros, los comprendidos entre el undécimo y el vigésimo (11- 20 ) y fragmentos numerosos de los restantes. La parte que se refiere a la antigua Roma está comprendida entre los libros undécimo y vigésimo, que abarca del 479aC al 301aC. La materia está dispuesta cronológicamente con referencia a las olimpíadas, a los arcontes atenienses, a los Cónsules romanos. En su obra DIODORO desarrolla la historia griega, mientras se limita a exponer brevemente la romana, de la cual, a lo largo de muchos años, sólo consigna los nombres de los cónsules. b. - CARÁCTER DIODORO fue un plagiario de la peor especie; en efecto, copió casi por entero sus fuentes, cosa que, por otra parte, tiene también su ventaja, especialmente cuando se explotan buenos autores. c. - FUENTES Con mucha probabilidad, los libros desde el undécimo hasta el vigésimo calcan la crónica de FABIUS PICTOR , lo que hace la obra de DIODORO importante por la posibilidad de estudiar con sentido crítico a analistas posteriores que constituyeron las fuentes de LIVIO y DIONISIO. d. - VALOR De todos modos, en DIODORO encontramos una serie de preciosas noticias y en particular, importantes indicaciones cronológicas. e. - Para el período que nos ocupa, de la obra de DIODORO SÍCULO sólo se han conservado en algunos fragmentos de los libros que van del 22 al 33; los restos de los libros 34-36 nos informan de las rebeliones de esclavos.
C. - POSIDONIO (IaC) Continuador de POLIBIO fue el también griego POSIDONIO que escribió una gran Historia de Roma hasta la época de SILA (82- aC); su obra, salvo escasos fragmentos, se ha perdido pero previamente fue utilizada por otros historiadores.
D. - CORNELIO NEPOTE (IaC) Tienen alguna importancia las noticias que se encuentran en CORNELIO NEPOTE, escritor del siglo IaC autor de un compendio de malas BIOGRAFÍAS. La época que estudiamos está reflejada en las biografías de AMÍLCAR, ANÍBAL y CATÓN.
4 LECCIÓN^ II DERECHO P RECLÁSICO. R EPÚBLICA (367aC-27aC) movilidad regular y unas proporciones que, aunque se prolongan extraordinariamente (cosa casi fatal) a medida que avanza, permanecen en equilibrio. Tal método le impidió ser un sabio original: no supo extraer de las antigüedades latinas y de los monumentos un colorido siquiera verosímil para los siglos más antiguos de Roma; no sospechó el contenido religioso de las leyendas que narraba; ni la diversidad de pueblos y de intereses que veía en los datos; ni la importancia de los problemas económicos que descubría. Sin embargo, nos ayuda, más que POLIBIO, a comprender el temperamento romano, con su mezcla de razón y práctica supersticiosa, o también las relaciones entre los problemas internos y externos. Y, en la narración del último siglo de la República (en mucho, la parte más extensa de su obra) se patentiza su facilidad para abarcar vastas lecturas, su imparcialidad, la proximidad de los hechos y la actualidad de las cuestiones, que permitían recrear una atmósfera exacta; todo ello debió conferir a su obra (se nota en su relato de la muerte de CICERÓN) un valor histórico muy elevado. Y, aunque a menudo le falte espíritu crítico, su honradez es total: refleja así, para nosotros, incluso sin dudar de ellos, antiguos estadios de la tradición romana que otros, como su contemporáneo DIONISIO DE HALICARNASO, oscurecen con sus rectificaciones. Su independencia es también una virtud de historiador: y, al consolidar cada vez más su “alma de antiguo”, la robusteció, por decirlo así, haciendo de la historia su vida. Sin duda, la concibe predominantemente como una exaltación nacional, un tema de reflexiones morales, y desde el punto de vista de los conservadores moderados, hostiles a las experiencias democráticas: esta forma de historia parecía, en esta fecha, muy legítima, y TITO LIVIO ha desempeñado su tarea con completa honradez. VI) Evolución literaria Su doctrina literaria era muy precisa; admiraba la amplitud y el colorido de DEMÓSTENES y de CICERÓN, y censuraba las asperezas y los arcaísmos de SALUSTIO. Pensaba, con CICERÓN, que la historia debía ser una “obra oratoria”; y la tarea que se había impuesto la asociaba a la idea de un largo desarrollo regular y majestuoso. Por ello reaccionaba contra las tendencias de la prosa de su tiempo; es, además, imposible, que en un trabajo de tan grandes dimensiones, no evolucione un escritor. Por ello existen diferencias entre las Décadas, que serían sin duda más notables si poseyéramos las últimas. La primera (en la que el estilo es más actual) es la más atractiva; en especial en los cinco primeros libros (la materia misma lo predisponía), en que TITO LIVIO traza cuadros bastante breves, a menudo con efectos de contraste, que resaltan vivamente; no se priva aún sistemáticamente de los incisos; la lengua sorprende también con frecuencia al lector por sus giros familiares, poéticos o enfáticos, que se escapan de la trama general. Luego, TITO LIVIO se hizo progresivamente ciceroniano: la tercera Década, con algunos destellos muy esporádicos, alcanza una perfección casi continua, realmente épica, que mantiene vivo el recuerdo, e incluso la imitación, de ENNIO. Las siguientes pierden brillantez, y ganan en solidez oratoria. En ellas TITO LIVIO dejaba de ser un escritor de su tiempo; los primeros libros anuncian mejor, por ciertos rasgos, a los historiadores del siglo I de nuestra era, e incluso a TÁCITO. En su conjunto, el estilo es periódico. Pero los períodos, muy estudiados, son más densos y más simétricos que los de CICERÓN; por ello se originan a veces confusiones, aunque ofrecen una extrema variedad de ideas, y enormes riquezas estilísticas bajo la apariencia de monotonía. La lengua empieza a aceptar una gran cantidad de expresiones antiguas o poéticas (ASINIO POLION reprochaba a TITO LIVIO los provincialismos, lo que él llama su patavinitas ; nosotros somos incapaces de hallar qué entendía aquél por tal), las metáforas son frecuentes, vivas y atrevidas; las comparaciones aparecen a veces desarrolladas plenamente, lo que era muy raro en CICERÓN. Por tanto, el clasicismo de TITO LIVIO es original y anuncia, pese a todo, el porvenir. VII) Vida y drama Su arte está al servicio de una rica imaginación. No porque llegue a “resucitar íntegramente el pasado”. No pinta la tierra, los paisajes de Italia, las condiciones materiales de vida, ni (aunque utiliza ciertos datos de los autores de antigüedades) las mentalidades en su complejidad. No obstante, revive los hechos con una intensidad sorprendente, sin preocuparse de las diferencias de medio o de costumbres, como si se tratatra de acontecimientos actuales, en los que se hallara envuelto él mismo. Resulta, incluso ante los acontecimientos más remotos, un todo de generalización humana muy de acuerdo con el objetivo moral que se había fijado TITO LIVIO, y, a la vez, una intensidad dramática igual, con otra forma, que la de TÁCITO. VIII) El relato épico Ese don de vida es muy consciente en TITO LIVIO, y su potencia creadora muy controlada. El escritor compone sus relatos con rigor, distinguiendo los momentos, escogiendo y ordenando los detalles para lograr la unidad en vigor y fuerza expresiva. Algunas palabras puestas en boca de los personajes esenciales, un cierto calor retórico, elevan demasiado el tono en las escenas de la primera Década. TITO LIVIO llegó a enlazar todas estas narraciones hasta realizar conjuntos cada vez más vastos, amplios, sin dispersión. Logró entonces una narración épica, casi homérica, de un curso regular, ininterrumpido, en que las propias monotonías (inevitables) se armonizan con el tono general. Por desgracia, conservó la costumbre de los analistas de dividir su materia año por año, lo cual mutila a veces los períodos históricos más grandiosos. IX) La psicología Más aún que por el movimiento dramático, TITO LIVIO se interesa por los factores psicológicos de la historia. Gusta de concentrar la luz sobre figuras lo bastante representativas como para indicar las tendencias, ya del pueblo romano entero, ya de uno de sus partidos políticos en una fecha determinada. Llega a trazar retratos de molde, ficticios, como el de PAPIRIO CURSOR, o bien fundados en documentos verídicos, como los de ANÍBAL, de CATÓN EL VIEJO. Pero prefiere desarrollar los caracteres de los protagonistas en el curso de las acciones variadas, mezclándolas con la marcha de los acontecimientos: así crea ,con la apariencia de una evolución viva, a CAMILO, el héroe de los tiempos antiguos, a ESCIPIÓN EL AFRICANO, y a muchos otros. Es capaz también de captar, en una palabra, en un gesto, las diferencias entre los miembros de las familias célebres y representativas, como los CLAUDIO, o los FABIO; o el móvil de un personaje secundario. Pero la originalidad más sorprendente la reveló en la evocación de las emociones colectivas, en los movimientos de masas. Su psicología es, sin duda, de un carácter muy general, pero casi infalible, dentro de esos límites, presentando trazas de verosimilitud. X) Discursos Un número muy elevado de discursos (se cuentan más de 400 en los libros conservados) jalonan la narración; son, normalmente, bastante breves, aunque algunos alcanzan grandes proporciones y todos, a la usanza antigua, son de invención de TITO LIVIO y sin base histórica; incluso cuando el autor goza, por ejemplo, al hacer hablar a CATÓN EL VIEJO, imita más o menos su estilo (Liv.24.2-4). Parece, pues, que dichos discursos no hacen sino dar fe de la riqueza y flexibilidad de la retórica de LIVIO; o, al menos, en la composición artística de la obra, sirven para equilibrar, por contraste, los períodos descriptivos y narrativos. Pero van más lejos: a veces desarrollan en todos sus rasgos la psicología de un personaje; con más frecuencia, la
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política de un partido: así ocurre en los admirables discursos puestos en boca de los representantes del Senado o de la facción popular (de APIO CLAUDIO: Liv.6.40-41; de CANULEYO: Liv.4.3-5; etc.). Otras veces tratan de exponer el ambiente general de una situación como lo haría un historiador moderno, aunque en nombre propio. Casi siempre con el tono más exacto y la forma más viva. Es innegable, pues, que TITO LIVIO alcanza su objetivo; tuvo conciencia de que rivalizaba en otro género, más breve, menos forense, con el propio CICERÓN. Cuando su tempo dramático lo ayuda, lo consigue plenamente. Pero en ocasiones cede a inspiraciones puramente retóricas, cargando su énfasis en el relato heróico y acumulando rasgos cada vez más brillantes a expensas de la verosimilitud. XI) Contenido didáctico TITO LIVIO sabía que, por más esfuerzos que realizara, no se libraría de una cierta monotonía, en especial en la primera parte de su Historia : los analistas, en efecto, al no tener ningún sentido de las diferencias cronológicas, y para suplir las lagunas de la tradición, habían desplazado al pasado (arqueosia, retrodatación) una multitud de sucesos, batallas, luchas tribunicias de los últimos períodos de la República. De este modo, la originalidad misma de los acontecimienots recientes aparecía menoscabada. Pero, en aras de sus objetivos morales y racionales especialmente, TITO LIVIO palió lo mejor posible tales inconvenientes. Primero, trazó el esquema del romano ideal, heroico, laborioso, tenaz, amante de la justicia, arquetipo que se había formado principalmente entre los siglos IVaC y IIaC, imagen que su psicología sutil convierte prácticamente en verosímil y cuyo fervor patriótico eleva como símbolo y premio de la perseverancia y de la eternidad de Roma. Más adelante dedujo una serie de lecciones de estas continuas batallas, de esas luchas políticas incesantes, siempre iguales: esquemas de estrategia, maniobras políticas, que su acierto psicológico y su afán de variedad patentizaron adecuadamente para que cada cual pudiera encontrar en ellas materia para la reflexión e incluso una línea de conducta en momentos diversos. En este sentido, podemos hablar, en TITO LIVIO, de una filosofía práctica de la historia; o, si se prefiere, su obra se presenta como una vasta colección de experiencias generalizadas acerca de la vida de un Estado. XI) Nacionalismo romano Pese a su grandeza, TITO LIVIO dista mucho de igualar, como sabio y como artista, a un MICHELET. Pero supo unir al sentimiento de la escenificación dramática y pintoresca, que habían puesto de moda los historiadores griegos del período helenístico, la amplitud de su visión histórica, la solidez continuada en el desarrollo, el equilibrio entre las partes, la armonía del conjunto. Sobre todo, trazó la majestuosa imagen de la antigua Roma, que alimentó el nacionalismo romano durante todo el Imperio entre la presión de Oriente y la amenaza de los bárbaros, y que se impuso en la historia hasta finales del siglo XVII. Su importancia es, pues, superior al papel social de HORACIO, igual a la empresa poética de VIRGILIO: consuma el clasicismo romano que, a partir de entonces, no podrá concebirse sin contar con él. XII) Fuente de conocimiento de la República
F - PLUTARCO (50dC-125dC) a. - VIDA Otro representante importante de la tradición histórica es PLUTARCO, griego de Queronea, nacido a mediados del siglo IdC. Fue un alto funcionario de la administración imperial de TRAJANO y ADRIANO y un escritor extraordinariamente culto y fecundo. b. - VIDAS PARALELAS Para el historiador son particularmente importantes sus Vidas paralelas colección de biografías de los más eminentes hombres griegos y romanos, reunidas por parejas. Han llegado hasta nosotros 50 biografías: 46 en parejas y cuatro separadas. I) Grandes conquistas Para el período de las grandes conquistas, tenemos las biografías de PIRRO, FABIO MÁXIMO, MARCELO, CATÓN EL VIEJO, FLAMINIO, FILOPÉMENES y EMILIO PAULO. Sin embargo, las dos últimas biografías, donde PLUTARCO sigue la tradición de POLIBIO, son más útiles que las primeras. Por lo general, las biografías de PLUTARCO sobre personajes romanos son peores que las de los griegos. Esto se debe al hecho de que él no conocía tan bien las fuentes romanas y que las condiciones particulares de la vida itálica le eran, como griego, extrañas en un cierto sentido. c. - CUESTIONES ROMANAS En ésta y en otras de sus obras menores, PLUTARCO proporciona valiosos datos de la historia de Roma. d. - CARÁCTER PLUTARCO no fue tanto un historiador como un filósofo moralista. Él mismo afirma no escribir historia, sino biografías, en las cuales los lectores deben aprender los ejemplos a imitar y el mal a rechazar. La investigación de la verdad permaneció para PLUTARCO en segundo plano, por lo que resulta evidente su unilateralidad en los detalles, la tendencia a particularidades psicológicas, a la anécdota, al humorismo. La virtud y el vicio (dice) no se revelan solamente en las empresas brillantes. Frecuentemente una acción insignificante, una palabra o una actitud del espíritu descubren el carácter de un hombre mejor que una batalla conducida
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I. JUSTINO (IIdC) a. - VIDA Una rápida ojeada sobre los sucesos internacionales del siglo IIIaC y del IIaC la encontramos en JUSTINO, escritor romano del siglo IIdC, de la época de los ANTONINO (otras veces, por el contrario, del siglo IIIdC), que nos dejó un sumario breve del gran trabajo en 44 libros del historiador POMPEYO TROGO (que vivió probablemente en la época de AUGUSTO). b. - DEFECTOS Y VIRTUDES Árido y sumario, el relato de JUSTINO no brilla por su estilo ni por sus méritos científicos, pero nos proporciona muchos datos que no se encuentran en otros historiadores. c -OBRA Resumió las Historias Filípicas del galo TROGO POMPEYO en una Historia Universal sin proporciones: después de tratar rápidamente (1.1-6) de Oriente y de Grecia, insiste JUSTINO sobre la dinastía macedonia: FILIPO, ALEJANDRO y sus sucesores (1.7-17); luego trata de las guerras llevadas acabo por los romanos, desde PIRRO a MITRÍDATES (1.18-38); se suceden de cualquier manera los libros sobre Siria y los Partos (1.39-42), los orígenes de Roma y sobre Marsella (1.43), Hispania y la historia de Cartago (1.44). d. - CARÁCTER JUSTINO parece haber seguido con bastante exactitud su modelo, eliminando, no obstante, todo lo que no tuviera un interés dramático o moral. Logró así un “elenco” que prueba su carencia de sentido histórico y que no revela auténticas cualidades literarias: algunas descripciones geográficas, algunos datos étnicos, mantenida la escena bastante bien con procedimientos retóricos convencionales, no escapan a la mediocridad.
J. - PAUSANIAS (IIdC) Las relaciones entre Roma y Grecia en el siglo IIaC están expuestas en parte en una especie de “guía” del escritor griego, del siglo IIdC, PAUSANIAS, autor de la Descripción de Grecia.
III. - LAS GUERRAS CIVILES (133aC-37aC)
8 LECCIÓN^ II DERECHO P RECLÁSICO. R EPÚBLICA (367aC-27aC) IV. - OTROS Todas las otras fuentes literarias importantes, en su estado actual, sólo aclaran hechos particulares o breves períodos; entre ellas, por su valor intrínseco podemos destacar la producción de los historiadores CAYO SALUSTIO CRISPO (86aC-35aC), JULIO CÉSAR (100aC- aC), SUETONIO (75dC-160dC) (para el fin de las guerras civiles); ESTRABÓN, CAYO VELEYO PATÉRCULO. Entre otras aportaciones literarias, podemos destacar las de PLAUTO, CATÓN ( De agricultura ), TERENCIO VARRÓN ( La agricultura rural ) y CICERÓN. De carácter monográfico son las obras históricas del griego APIANO (100dC-170dC) y las de CÉSAR (101aC-44 aC) y SALUSTIO (86aC-35 aC).
10 LECCIÓN^ II DERECHO P RECLÁSICO. R EPÚBLICA (367aC-27aC) hasta la entrada de CÉSAR en Alejandría. Los acontecimientos posteriores fueron relatados por algunos ayudantes de CÉSAR (uno de ellos era probablemente el mismo AULO HIRCIO) en tres pequeños libros: La guerra alejandrina , La guerra de España y La guerra africana. Los dos últimos son mediocres desde el punto de vista literario. e. - FINALIDAD Estos mismos límites demuestran que CÉSAR no trata de temas históricos en su conjunto, sino que intenta atraer la opinión pública a su favor; una vez alcanzado el objetivo esencial, no le interesan “las prolongaciones”. Las obras de CÉSAR pertenecen al género histórico de las Memorias y tienen todas las correspondientes virtudes y defectos. Su mérito consiste en haber sido escritas por el principal protagonista de los acontecimientos; tienen, en consecuencia, carácter de fuente original. Sus defectos están determinados por el hecho de que CÉSAR los escribió con un fin definido: mostrar la importancia y las dificultades de la conquista de Galia y justificar su actuación en la Guerra civil. CÉSAR hizo esto con un gran arte, ya que el lector recibe la impresión de absoluta objetividad. Sin embargo, en un análisis cuidadoso se descubre que CÉSAR ha tergiversado o silenciado aquellos hechos que podrían arrojar sobre él alguna sombra y, en cambio, ha resaltado tendenciosamente otros. Esto obliga a corregir continuamente su relato recurriendo a fuentes paralelas. f. - DOCUMENTACIÓN La documentación es, en su conjunto, de primer orden, porque CÉSAR narra hechos en los que participó personalmente o que conoció por los informes precisos de sus lugartenientes (que incluye a menudo tal como se los presentaron, según parece, en su narración, demasiado simple para que, de ordinario, no aparezcan errores). Su realismo y su curiosidad natural lo llevaron a observar bien los lugares, los hombres, los pueblos, a insertar en la Guerra de las Galias excursos etnográficos o geográficos bastante extensos (por ejemplo, sobre las regiones de allende el Rhin), que parecen puros plagios del griego POSIDONIO, y que, a veces, son pobres hasta quedar reducidos a nada. g. - VERACIDAD El problema de la veracidad de CÉSAR es mucho más complejo. No hay duda alguna de que quiso explicar sus actos del modo que le era más favorable: intenta probar largamente que fue arrastrado, a pesar suyo, a la conquista de la Galia libre; disimula sus intenciones, atenúa sus fracasos; censura o felicita a sus lugartenientes y oficiales, según las necesidades de su política y su prestigio; en la Guerra Civil , en particular, son evidentes por doquier sus intentos de apología personal y de detracción irónica de sus adversarios. Pero La Guerra de las Galias mantiene, en su conjunto, una serenidad tan fría, al parecer tan objetiva, que da la impresión de ser veraz. El propio CÉSAR hizo justicia a algunos de sus adversarios galos: con ello su propio mérito quedaba realzado; además, contaba mucho con los recursos de la Galia y con la clientela céltica para la guerra civil. La Guerra de las Galias posee un valor histórico real; pero, con CÉSAR, hay que aprender a leer siempre entre líneas. h. - LA NARRACIÓN Cuando CÉSAR ha asistido en persona a los acontecimientos, nada hay más claro que su decir. Países, circunstancias; no explica más que lo esencial, pero con una precisión que tiene algo de pintoresco. Es la acción, el encadenamiento de los hechos, la parte de la voluntad humana y del azar lo que le interesa sobre lo demás. Su lucidez le permite dar a cada elemento su valor exacto. Así, el lector se siente en contacto directo con la realidad y no desea, de ordinario, saber ningún otro detalle complementario. CÉSAR le ha impuesto su propia visión de los hechos. i. - CUALIDADES DRAMÁTICAS Cuando CÉSAR narra los acontecimientos en los que no ha participado, los imagina con gran viveza, gracias a su conocimiento del país y de los hombres, y revive la acción con tal intensidad que parece ser testigo ocular de ellos. En estas ocasiones sobre todo se pone de manifiesto el poder de su imaginación dramática y descubrimos un arte muy consciente, aunque muy sobrio, en las representaciones; arte ático más bien que romano por la discreción de los procedimientos, que no permite desliz alguno a la narración. j. - DISCURSOS A ejemplo de los griegos, los historiadores latinos, se dedicaron a intercalar discursos, incluso ficticios, y en todo caso rebasando su documentación auténtica, que ponían en boca de los personajes principales en circunstancias notables, y que les permitían exponer con viveza o el conjunto de una situación, o los fundamentos de una empresa. Pese al título que daba a sus obras, CÉSAR no prescindió del procedimiento; aunque siempre bajo la forma del estilo indirecto, que reproduce el pensamiento sin tratar de transcribir los términos mismos del orador. Dichos discursos tienen como cualidades más importantes su sobria energía y la claridad lógica de sus deducciones. Pero CÉSAR ha sabido sugerir también sobreentendidos, reacciones psicológicas, que dan la impresión de algo vivo. Y, en los instantes patéticos, no prescinde del estilo directo, cuyo efecto sobre el lector es mucho más intenso. Incluso en estos casos, el arte de CÉSAR continúa siendo de los más conscientes. k. - DEFECTOS Los Comentarios no carecen de defectos: desigualdades en el desarrollo, a veces, incluso, en el estilo. Fueron redactados a gran velocidad, en ocasiones incluyendo sin modificación los relatos personales del Procónsul, las narraciones de sus lugartenientes o de los servicios técnicos (por ejemplo, sobre la construcción del puente en el Rhin). Las dotes personales de CÉSAR nos parecen entonces más admirables aún. Siempre se manifiesta, por encima de todo, como una inteligencia que se mueve con enorme facilidad en las realidades de la acción y de la ambición; a lo más, adivinamos en su estilo el refinamiento de su cultura. Pero los atractivos del hombre, incluso su generosidad proverbial, no aparecen. No se inmuta: lo asombroso es que a veces nos conmueve con su claridad evocadora; pero él no se lo propuso. l. - CONTINUADORES Para quien consideraba los Comentarios no como obra de circunstancias, sino como historia, se hallaban inacabados. Un amigo de César, AULO HIRCIO, compuso con cierta elegancia un 8º libro para La Guerra de las Galias , en que refería las últimas resistencias y la pacificación (años 51aC-50aC). Tal vez escribió también La Guerra de Alejandría ( De bello Alexandrino , año 47aC); pero los dos libros que tratan de las campañas comprendidas entre el 46aC-45aC en África y en España ( De bello Africano , De bello Hispaniensi ) son de un redactor incorrecto y sin dotes.
F UENTES DE CONOCIMIENTO (^11)
C. - ESTRABÓN (IaC) Muchos y valiosos datos históricos, por lo que a la época de las Guerras civiles se refiere, se encuentran en la Geografía de ESTRABÓN, eminente viajero e historiador de la época de AUGUSTO. Su Geografía , escrita en griego en 17 libros , junto con el trabajo de TOLOMEO (siglo IIdC) es la fuente principal de la geografía antigua. Además, ESTRABÓN escribió una Historia que no ha llegado hasta nosotros, en la que continuaba la de POLIBIO.
D. - CAYO VELEYO PATÉRCULO (IaC-IdC) A pesar de toda su brevedad y superficialidad, también tiene una cierta importancia la Historia Romana en 2 libros de CAYO VELEYO PATÉRCULO, que llega hasta el 30dC (VELEYO PATÉRCULO fue contemporáneo de los primeros emperadores).
E - CAYO SUETONIO TRANQUILO (ca75dC-ca.160dC) a. - INTRODUCCIÓN El fin de las Guerras civiles ha sido narrado también por el escritor de la época imperial CAYO SUETONIO TRANQUILO (aproximadamente 75dC-160dC). A él pertenecen las Biografías de los doce Césares , que comienzan con JULIO CÉSAR y terminan con DOMICIANO. Para esta época nos interesan las dos primeras biografías: la de CÉSAR y la de AUGUSTO. b. - VIDA Protegido de PLINIO EL JOVEN, secretario del emperador ADRIANO, caído luego en desgracia, SUETONIO fue un asiduo visitante de bibliotecas y de archivos, y dejó constancia de sus “descubrimientos” de toda índole, en latín o griego, en tratados cuya mayor parte se ha perdido. Si dispusiéramos de ellos, no se nos presentaría como un historiador, sino más bien como un “enciclopedista erudito”, de espíritu menos amplio que VARRÓN, de intenciones menos firmes que PLINIO EL VIEJO, con minucia y una cierta inestabilidad de gustos bastante características de su tiempo. SUETONIO provenía de los libertos y fue jefe de una de las cancillerías de palacio durante la época de ADRIANO. Esto le abría las puertas el archivo Imperial y lo tenía informado sobre la vida de la corte. SUETONIO no fue un historiador, sino un biógrafo y un mal biógrafo. No está en condiciones de pronunciar una descripción completa de la actividad de este o aquel emperador; no es capaz de estudiar profundamente sus características psicológicas. Se interesa por minucias, anécdotas y detalles picantes de la vida de la corte. No en vano fue llamado el “recopilador de los chismes de palacio”. A pesar de todo esto, es posible encontrar en las biografías de SUETONIO una serie de hechos interesantes que faltan en otras fuentes. c. - OBRA Desconocemos el contenido de sus Prata ( Los prados ); se había ocupado de historia natural, de cuestiones de lengua; bastante de antigüedades, griegas y romanas (juegos, en particular); mas parece ser que se dedicó con preferencia al género biográfico: de sus De viris illustribus ( Hombres ilustres ), en que sin duda se limitaba a los escritores latinos, nos quedan las Vidas de Terencio y de Horacio y la parte correspondiente a los gramáticos y maestros de retórica. Poseemos completas sus Vidas de los doce Césares , en ocho libros (CÉSAR, AUGUSTO, TIBERIO, CALÍGULA, CLAUDIO, GALBA, OTÓN, VITELIO, VESPASIANO, TITO y DOMICIANO), publicadas hacia el 120dC y que nos dan un buen testimonio del autor. d. - EL GÉNERO. VALOR HISTÓRICO Estas biografías imperiales no pueden reemplazar a una historia; no se atiende a la importancia relativa de los hechos generales y la cronología resulta incierta con frecuencia. Por otra parte, cada emperador interesa a SUETONIO más como hombre que como jefe de estado. Con todo, las biografías revelan grandes cualidades de historiador: búsqueda del detalle preciso y particular, abundancia y seguridad de la información, espíritu crítico, fría imparcialidad. Así mismo, SUETONIO se presenta muy “moderno”, porque explica el carácter de los hombres por la herencia y la recíproca acción del plano físico y el moral; y, a diferencia de los historiadores precedentes, cita fuentes de los archivos en su texto original: es una de las conquistas esenciales de esta época de erudición. e. - CARACTERES LITERARIOS La composición, muy monótona, dista mucho de la perfección; trata sucesivamente I) De la familia, nacimiento, adolescencia. II) A continuación, de la actividad pública. III) Más adelante, de la vida privada y del aspecto externo de sus personajes. IV) Y, por fin, de su muerte. Nunca da SUETONIO la impresión clara de un desarrollo psicológico regular. Pero la amalgama de datos exactos, la constante yuxtaposición de rasgos físicos y morales, la nitidez de una lengua impersonal y sin afectación, aunque de rico vocabulario, dan a sus mejores páginas el atractivo de la vida. Quizás haya tenido conciencia, así mismo, de que, sin los destellos de indignación o la retórica de TÁCITO, podía aspirar (como un novelista “impasible” al tipo de FLAUBERT o de MAUPASSANT) a efectos de poesía o de horror igualmente poderosos.
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B. - MARCUS PORCIUS CATO (234aC-149 aC) a. - VIDA Importante colono en las “rocas” de Túsculo, trabajador obstinado, economizador hasta la avaricia, pero litigante hábil y servicial, y de una causticidad temible, MARCUS PORCIUS CATO imponía su ascendiente sobre los campesinos de los alrededores. Como soldado y oficial se había distinguido por su energía y su precisión en las visiones rápidas y, además, por su integridad en la acción. Los nobles, comenzando por un VALERIUS FLACUS , lo impulsaron a la carrera de los honores: Pretor, Cónsul (195aC), triunfador tras dos años de guerra en España, Censor (184aC-182aC), este hombre pelirrojo, de ojos grises, no cesó de acentuar su finonomía característica de senador surgido del pueblo, defensor, por temperamento y por deber, de la antigua moralidad nacional contra las novedades corruptas venidas de Grecia.. b. - OBRA La obra de CATÓN se debe ante todo a la expansión natural de una personalidad extraordinaria. En su lucha contra la nobleza helenizante, en la que no siempre distinguía entre sus odios personales y el interés de la Civitas , se vio obligado a pronunciar una multitud de demandas y de piezas judiciales. Para formular sus ideales de “viejo romano” en medio de una sociedad que se modificaba a gran velocidad, escribió tratados de agricultura, de derecho y de arte militar. Preocupado, a la antigua usanza, de formar a su hijo él mismo, a su imagen, escribió, para él, una especie de enciclopedia práctica, una colección de sentencias morales ( Carmen de moribus ), de las frases que se habían conservado. Al fin de su vida, el mismo deseo de apología personal y de oposición a la “literatura histórica” contemporánea lo obligó a abordar sus Orígenes , en 7 libros. Pero hay que admitir, también, como los antiguos, que era un “apasionado de las letras”. Su voluntad de escribir sobre cualquier tema y de conservar lo que escribía no permite dudas. Tampoco su labor artística: se dedicó, ya anciano, a aprender el griego, a estudiar a TUCÍDIDES y DEMÓSTENES. Y no aportaba los mismos cuidados ni los mismos procedimientos a cada género: y ello ya es prueba, en sí mismo, de un gusto literario. I) Origines 7 Del conjunto de la obra de CATÓN, para la primera época la obra más importante es su obra histórica, Origines. La misma orientación pragmática que la obra de Q. FABIUS PICTOR y L. CINCIUS ALIMENTUS tuvo esta obra histórica de MARCUS PORCIUS CATO (234aC-149 aC), CATÓN, que fue el primer prosista latino que escribió una historia de Roma a la que dio el nombre de Origines obra en 7 libros que es la primera historia romana escrita en prosa latina. CATÓN era natural de Túsculo. Rico propietario, senador, ascendió toda la gradación de la magistratura de Cuestor a Censor, fue famoso por la severidad de sus costumbres, por sus ideas y por sus programas conservadores. Como hombre político, CATÓN representó las tendencias de dominio de los círculos esclavistas agrarios de Roma. Como escritor, le corresponde el mérito de haber elaborado la prosa literaria latina. El apogeo de la actividad de CATÓN se produjo en la época de las victorias decisivas de los romanos en la península balcánica. Es natural, por lo tanto, que como consecuencia de tales victorias creciese la conciencia nacional del pueblo romano y que la crónica escrita en griego hubiese dejado de satisfacer las necesidades de la sociedad romana. En calidad de historiador, CATÓN escribió una obra notable con el título de Los Orígenes , en 7 libros:
14 LECCIÓN^ II DERECHO P RECLÁSICO. R EPÚBLICA (367aC-27aC) también como una colección de recetas de todas clases y de toda época, religiosas, mágicas, médicas..., que pueden ser necesarias al dueño de una “hacienda rústica”. Por ello comprende dos partes:
C. - M. TERENCIO VARRO (VARRÓN 116aC-27aC) a. - VIDA Natural de Reata, en la Sabinia, pertenecía a la gran burguesía conservadora; un cierto oportunismo puede explicar en parte las nubes que se cruzaron en su amistad con CICERÓN. Ferviente pompeyano, incluso después de Farsalia, este varón tan honrado, ilustre por su sabiduría, no tuvo reparos en volver al favor de CÉSAR, que lo propuso para la primera biblioteca pública. Se libró de las proscripiones de MARCO ANTONIO, y no cesó de trabajar hasta su muerte, proporcionando modelos a VIRGILIO, después de haber experimentado en su primera juventud la influencia muy reciente de LUCILIO. b. - EL HOMBRE Y SU TIEMPO Este contemporáneo de HORTENSIO y amigo de CICERÓN es un complejo singular de arcaísmo y actualidad. Su medio familiar sabino, su educación y sus aficiones lo inclinaban sobre todo hacia el pasado, y sus perseverantes investigaciones acerca de las antigüedades nacionales lo mantenían en su actitud. Pero, mientras criticaba su época como un CATÓN y un LUCILIO, gozaba como hombre de acción gustando de ella, y, como literato, estaba al corriente de todos los movimientos: su programa de educación liberal es más variado incluso que el de CICERÓN. Si su prosa parece casi “antigua” cuando se la compara con la de los oradores de su tiempo y sus preocupaciones pueden parecer periclitadas en un siglo tan agitado e innovador, el espíritu que lo anima, ordenado, realista y filosófico, era el más indicado para recordar a sus contemporáneos más agitados con relación a la tradición nacional y para preparar de ese modo el clasicismo latino. c. - OBRAS Gran lector y escritor infatigable, VARRÓN compuso 74 obras que comprendían alrededor de 620 libros, sobre los temas más variados: I) Poemas y satirae. II) Obras de filosofía (moral, sobre todo). III) Biografías, cuadros históricos, compilaciones arqueológicas. IV) Tratados de historia literaria y de “gramática”. V) Tratado de agricultura. VI) Enciclopedia para la juventud
16 LECCIÓN^ II DERECHO P RECLÁSICO. R EPÚBLICA (367aC-27aC) esclavos siguen incluidos en el inventario de una finca al lado de los perros, manifiesta hacia ellos humanidad, e incluso dulzura. Y una especie de ternura, idéntica a la que siente LUCRECIO por la vida, se manifiesta en ciertas prescripciones relativas a los animales. Este sentimiento casi estético de las cosas del campo, ignorado (en general) por CATÓN EL CENSOR, se entremezcla de vez en cuando con el realismo de las prescripciones y los cálculos más exactos sobre el “rendimiento” de tal o cual cría, y ello puede parecer extraño. Pero VARRÓN, que a veces, habla tan mal de las “granjas de placer”, experimenta vivamente sus comodidades y sus encantos. El ancestral interés por las explotaciones productivas no es indicio de la rapacidad ni de la codicia de VARRÓN; todo ello aparece impregnado de una gran complacencia por la naturaleza y su viva animación. Además, es evidente que en otra obra, VARRÓN se propuso alcanzar efectos literarios. La redactó en forma de diálogos, cuya escenografía es muy variada: templo de Tellus (la Tierra) durante la fiesta de invierno de las siembras; Épiro; “villa pública”, en el Campo de Marte, un día de elecciones. Ha entremezclado digresiones moderadas, anécdotas, que permiten descansar la atención. Con su invocación a los dioses del terruño, su amor casi sensual hacia Italia, su realismo práctico, e incluso la pedantería sabrosa de sus bromas, La economía rural es, a la vez, una obra muy romana y representativa de su autor, tradicional y actual. g. - FUENTES Y CRÍTICA Las fuentes de VARRÓN son muy buenas, pues leía mucho, sin perder por ello el contacto con las realidades, las materias que trataba estaban ya en parte elaboradas y su siglo, aún desprendiéndose muy rápidamente del pasado, conservaba aún más o menos el sentido del mismo. Pero su crítica histórica es insuficiente: casi se contenta con hacer acopio de datos; su prudencia y espíritu ordenado, así como la amplitud de sus conocimientos, que le permiten sorprender las contradicciones y tratar de resolverlas, son las únicas garantías de su ciencia. Y bastaron para asegurarle, en la Antigüedad, un valor incomparable a sus compilaciones en extremo objetivas, y la fama de gran sabio para él. h. - ESPÍRITU FILOSÓFICO La unidad íntima de sus obras se ajusta a sus tendencias filosóficas. Un pensamiento campea siempre en sus exposiciones técnicas. Como CICERÓN, simpatizaba con la doctrina académica, aunque más con la antigua (la de PLATÓN) que con la nueva, encontrando en ella el equilibrio entre sus funciones morales y físicas; pero se inclinó en seguida, según parece, hacia el pitagoreísmo, aristocrático y semirreligioso. Buen conocedor de las diferentes doctrinas, trató de vulgarizarla en su forma amena; le divertían las disputas entre las escuelas: hubiera tratado sin duda de reconciliarlas, encaminándolas a todas hacia un racionalismo de acuerdo con el orden de la Naturaleza, demasiado vago por lo demás. i. - CONCLUSIÓN Tales son los rasgos de este laborioso escritor, tan patrióticamente vinculado a la antigua Roma, al recuerdo de sus campesinos “que olían a ajo y a cebolla” y que “sólo se afeitaban cada ocho días”, pero que tenían el cuerpo robusto y el alma recia, aunque también siente la huella del helenismo. Lo que su pensamiento y su lengua presentan de la nobleza rústica y del arcaísmo sabroso tiende ya a ese amor estético por el pasado, que no impide gozar del presente, y que iba a añadir un condimento nuevo a la literatura latina.
D. - MARCO TULIO CICERÓN (106aC-43aC) El autor que más aporta al conocimiento del Derecho de finales de la época republicana es, sin duda, CICERÓN (106aC-43 aC) que aunque no fue jurista de profesión, en sus discursos, cartas y tratados proporciona un riquísimo material de datos jurídicos todavía no suficientemente utilizados. a. - VIDA Hijo de una familia ecuestre de Arpino, MARCO TULIO CICERÓN debía llegar por su solo genio oratorio, al primer puesto de la Civitas. Su instrucción fue más amplia de lo que era habitual en este tiempo: estudió filosofía que, en aquellos entonces, abarcaba las ciencias; se interesó por los trabajos de los jurisconsultos ( QUINTUS MUCIUS SCAEVOLA en particular) y los problemas técnicos de la elocuencia. Sus visitas al Foro, donde MARCO ANTONIO y CRASO defendían sus pleitos, acabaron de formarlo. Debutó con una audacia extrema, tomando la palabra contra HORTENSIO en el 81aC, atacando en el 80aC (como abogado de ROSCIO DE AMERIA) a un secuaz de SILA. Es cierto que los METELO y POMPEYO lo apoyaban secretamente. Sin embargo, consideró más prudente marchar en seguida para pasar un tiempo en Grecia, donde encontró en MOLÓN DE RODAS un maestro que lo ayudó a fijar el tono de su elocuencia: ya podía preverse que el asiatismo pasaría de moda; y la “escuela rodia”, sin renunciar a la brillantez ni a la abundancia, daba a la palabra una apariencia más clásica. De regreso a Roma (77aC), CICERÓN adquirió reputación y clientela como abogado; tuvo también muy fácil acceso a los honores. En el 70aC tomó brillante partido contra la nobleza al atacar a VERRES, Pretor arbitrario de Sicilia. Pero procuraba, especialmente, que contaran con él. Muy pronto intentó, en medio de las crecientes agitaciones, lograr el acuerdo entre caballeros y senadores para asegurar el orden en la Civitas. Siguiendo este programa sofocó, elegido Cónsul, la conjuración de CATILINA (63aC). Por tanto, los demócratas le volvieron las espaldas; por sus vanidades imprudentes provocó los celos de POMPEYO y las iras de CLODIO (más tarde Tribuno de la plebe). Los triunviros, POMPEYO, CÉSAR y CRASO, lo abandonaron: sufrió el exilio por haber mandado ejecutar sin celebrar juicio a los cómplices de CATILINA (58aC). Muy pronto fue llamado de nuevo (57aC), pero aniquilado políticamente por los triunviros, débil y vacilante entre CÉSAR y POMPEYO, aceptó el gobierno de Cilicia (51aC-50aC), y sólo regresó para asistir, irresoluto y sin dignidad, a la Guerra civil, diciéndose del partido de POMPEYO, mas sin hacer nada en su provecho. CÉSAR lo perdonó; pero CICERÓN sólo era un “preso” que limaba sus cadenas. En el 44aC el asesinato de CÉSAR lo llenó de una alegría sin límites. Se creyó de nuevo a la cabeza de la Civitas y atacó frenéticamente a MARCO ANTONIO, que aspiraba a suceder al dictador, y favoreció, sin comprenderlo, los planes del joven OCTAVIO: cuando los dos ambiciosos se unieron con LÉPIDO, CICERÓN fue proscrito. Alcanzado en su huida afrontó la muerte con valor (el 7 de diciembre del 43aC). b. - EL HOMBRE CICERÓN es la vida misma. La cantidad de trabajo que realizó como abogado, político, escritor, es casi inconcebible; y lo hizo casi en todo instante con entera alegría. Hallaba en su sensibilidad y en su inteligencia recursos que se renovaban sin cesar. A los propios italianos parecía de temperamento “meridional”, vibrante y artista, tan pronto al entusiasmo como al desánimo, pero gozando con fuerza de todos los aspectos de la vida y haciéndolos suyos en una creación literaria ininterrumpida. Es también de una inteligencia ávida y dúctil, deseosa de captar todo el helenismo, para darle forma latina y personal; gusta de la “teoría” que clarifica y ordena las ideas, mas introduce en todo, en la retórica y en la filosofía, sus preocupaciones y las de su tiempo; tiende a todos los idealismos, más por inclinación que por método. Su oficio de abogado, al dar siempre alimento nuevo a su imaginación y estimular
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las sutiles discusiones de las pruebas y de las verosimilitudes, acentúa estos rasgos de su carácter. Se convirtió en amigo de las ilusiones, especulativo e irresoluto; su psicología, que normalmente procedía por reconstrucción, lo extravió en sus juicios y en su conducta política. Pero obliga a la simpatía por la nobleza de sus objetivos, la dignidad de su vida privada y la riqueza de sus dotes. c. - LA CORRESPONDENCIA Su Correspondencia es la mejor vía para juzgarlo, al menos tras su consulado. Se nos ha conservado la mitad aproximadamente I) Ad Atticum 16 : 16 libros de cartas a ÁTICO, su amigo íntimo, al que no oculta nada y escribe con una vivacidad espontánea y llena de gracia, como si hablara. II) Ad familiares 16: 16 libros “a sus parientes y amigos” ( Ad familiares ), que contienen un número bastante elevado de respuestas de sus corresponsales. III) Ad Quintum 3 : 3 libros a su hermano QUINTO, a quien aconseja con toda la autoridad de un hermano mayor. IV) Ad Brutum 26 : 26 cartas (en 9 libros) a BRUTO, cuya autenticidad ha sido puesta en duda. Su naturaleza y variedad hacen de esta correspondencia una rara obra de arte de la literatura universal; su interés histórico, un documento de primera importancia para un período decisivo. d. - LA OBRA ORATORIA I) Discursos jurídicos Poseemos 61 obras oratorias entre unas 120. CICERÓN fue, ante todo, un gran abogado; abogado de pleitos en un principio, y muy minucioso; luego, y cada vez más, abogado criminal (véase el Pro Cluentio 66aC): cuando uno de sus clientes tomaba (era lo más frecuente) varios defensores, CICERÓN se encargaba de las generalidades llenas de patetismo que debían arrancar la absolución de manos de los jueces. Además, los procesos criminales, a menudo exaltados y seguidos con apasionamiento por Roma entera, afectaban de ordinario a la vida política,
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I) De re publica 6 El De re publica , en 6 libros (sólo conservábamos, gracias a MACROBIO, el episodio del “Sueño de Escipión” hasta que, en 1819, el cardenal ANGELO MAI descubrió fragmentos de mayor o menor extensión, hallándose escritos los 5 primeros libros en un palimpsesto, antiguo manuscrito sobre pergamino borrado o lavado en la Edad Media, para la transcripción de un nuevo texto), definía el gobierno ideal como una síntesis entre la Monarquía, la Aristocracia y la Democracia; la encontraba (siguiendo a POLIBIO), en la Roma del siglo IIaC; asentaba la justicia en la base de la vida social, cuyos aspectos describía siguiendo, en especial, las costumbres tradicionales de la antigua Roma; hacía, para terminar, una llamada a todos los grandes espíritus para que sirvieran a la Civitas , prometiéndoles a cambio una inmortalidad metafísica en los cielos. II) De legibus 3 Del De legibus sólo conservamos 3 libros (debía tener 6, pero no sabemos si los 3 últimos fueron escritos todos o en parte):
20 LECCIÓN^ II DERECHO P RECLÁSICO. R EPÚBLICA (367aC-27aC) caracterización; su noble porte y la uniformidad de su lenguaje los hace un tanto uniformes, pero deja todo su valor a la discusión de las ideas. Además, CICERÓN introduce sus obras con un prefacio (y disponía de una serie abundante) de genio muy general y personal a la vez (por ejemplo, acerca de la muerte de CRASO o de HORTENSIO, de la necesidad de participar en la vida política, del amor al terruño natal), sin tener nada en común con el tema de la obra: estas efusiones casi líricas, de estilo cuidado, poseen a menudo un encanto especial. r. - LOS POEMAS Sólo a título de recuerdo podemos citar los ensayos poéticos de CICERÓN: en su juventud adaptó del griego la obra astronómica de ARATO (siglo IIIaC), por el que sentía una muy profunda admiración; compuso algunos poemas históricos sobre Mario , su propio consulado (en 3 libros) y su tiempo (en 3 libros). Los fragmentos que él mismo nos ha conservado de estas obras son muy mediocres, en general aunque algunas traducciones del griego (en especial de los trágicos) son muy vigorosas y exactas. s. - EL HUMANISMO CICERONIANO CICERÓN es sin duda uno de los más grandes escritores de todos los tiempos: la prosa latina alcanzó una pronta madurez en sus manos, y fue capaz de expresar todos los tonos y matices. Trabajó con amor y con ímpetu. Y, en especial, hizo a su espíritu depositario de toda su riqueza. Fue un auténtico romano, poseído de su dignidad, amante de su familia, de amigos, del orden público, de la “majestad de su patria”pero más italiano aún que romano por la dicha de vivir, la viveza de las impresiones, la ductilidad intelectual y el sentimiento estético; y sobre todo un humanista del espíritu más generoso y la voluntad más comprensiva: helenista y seguidor (como guía) de la “naturaleza”, enamorado de toda razón y de toda nobleza, persuadido de que debía trabajar para el bien de los hombres, dando preeminencia a las formas intelectuales y morales de la vida, fue, y sigue siendo, pese a detractores esporádicos, uno de los puntales del pensamiento y de la expresión de Occidente.
Naturalmente, las aportaciones de todos estos autores no juristas han de ser sometidas a un riguroso proceso de interpretación literaria, histórica y jurídica antes de ser utilizadas como datos seguros para la reconstrucción del Derecho de su época.
La epigrafía (del griego: epi - graphein = escribir sobre) es la disciplina que estudia las inscripciones.