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Asignatura: Derecho Romano, Profesor: Jesús Frechilla Ibáñez de Garayo, Carrera: Derecho, Universidad: UniZar
Tipo: Apuntes
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F UENTES DE CONOCIMIENTO (^1)
Además de las fuentes jurídicas, de las que se tratará más adelante, para el conocimiento de la Historia y del Derecho del Principado son fundamentales otra serie de fuentes de conocimiento de carácter y de valor muy heterogéneo.
I. - FUENTES LITERARIAS Los diferentes períodos de la Historia del Imperio están documentados por las fuentes literarias con gran disparidad. La época del primer Imperio (siglo IdC), es la más ampliamente ilustrada.
A. - PUBLIO CORNELIO TÁCITO (ca55dC-120dC) a. - VIDA De origen ecuestre (su padre, o su tío, fue procurador de la Galia belga), alcanzó los honores senatoriales en el mismo año que casó (78dC) con la hija de Agrícola (cónsul en el 77dC). Su carrera fue de las más regulares; y no parece haber sufrido los rigores de DOMICIANO, al hallarse ausente de Roma entre los años 89dC y 93dC. Cónsul en el 97dC, y más tarde procónsul de Asia, presenta el aspecto de un “alto funcionario”, abrumado de honores. Íntegro por nacimiento y educación, su elocuencia le ganó muy pronto un muy alto renombre; no se entregó a la Historia hasta después del 97dC; aristócrata y hombre público que en sus Annales y en sus Historiae narra los acontecimientos de la época de los JULIO y de los FLAVIO. Es el más grande historiador romano, cuya obra constituye una fuente literaria de fundamental importancia. PUBLIO (el nombre propio de TÁCITO no está establecido con precisión; en el más antiguo manuscrito mediceo de sus Anales es llamado PUBLIO) CORNELIO TÁCITO provenía de una familia de caballeros ítalos bastante rica y había recibido una magnífica educación. Había iniciado la carrera bajo los FLAVIO: en el año 88dC, fue Pretor, en el 97dC, Cónsul con NERVA. En alguna ocasión tuvo también cargos importantes en las provincias. Parece ser que murió en los primeros años del imperio de ADRIANO. b. - OBRAS I) Diálogo de oradores La primera obra literaria de TÁCITO fue el Diálogo de los oradores (alrededor del 81dC), en el que razonaba sobre las causas de la decadencia de la oratoria en Roma. TÁCITO pensaba que estas causas debían buscarse en la falta de libertad de la vida política bajo los emperadores. No sabemos cuándo fue compuesto (¿entre el 80dC y el 96dC?) ni publicado (antes del 82dC o, más bien, después del 96dC) el Diálogo de oradores , brillante ensayo de crítica literaria en que, bajo una forma muy próxima a la de CICERÓN, pero muy viva y más animada, se expresan puntos de vista de rara amplitud. En el 98dC publicó TÁCITO dos opúsculos AGRICOLA y Germania. II) Vida de Agrícola Quince años después, en el 96dC, TÁCITO escribía la biografía de su suegro, Vida de Agrícola , obra que contiene datos interesantes sobre Britania. El largo intervalo entre la primera y la segunda obras se explica por el hecho de que durante el gobierno de DOMICIANO no había posibilidad alguna de libre creación literaria. En el Agrícola narra como historiador, aunque no sin idealizarla ligeramente, la vida de su suegro, uno de los conquistadores de Britania, muerto en el 93dC; lanza una violenta reprobación contra DOMICIANO y justifica a los funcionarios (como él mismo) que habían servido bajo un príncipe, sin participar de su tiranía. El estilo es aún muy oratorio, sobre todo al principio y en el final. III) Germania Casi contemporáneamente a la Vida de Agrícola apareció una de las obras más importantes de TÁCITO, Germania , breve compendio de nociones geográficas y etnográficas que contenía la descripción del país y de las costumbres de las tribus germanas. Este estudio de TÁCITO constituye la fuente principal para la historia antigua de aquellos pueblos. Es poco probable que se escribiera con base en el conocimiento personal del país y de sus habitantes por parte del autor. Lo más seguro es que los datos de T ÁCITO se basen en producciones literarias y descripciones de personas que habían pasado algún tiempo en Germania. La Germania , cuadro etnográfico y geográfico de las tribus de más allá del Rhin, muy documentado y clarividente en su exposición, presenta un estilo nervioso, con efectismos, y no faltan las alusiones satíricas; tal vez equivale al acabado perfecto de “conferencias” de actualidad: TRAJANO se ocupaba por aquel entonces de la fortificación de la frontera del Rhin. IV) Las obras de historia Cuando TÁCITO empezó a trabajar sobre sus obras mayores (las Historias y los Anales ), era ya un escritor maduro y poseía además una gran experiencia en la función pública. Después del 98dC, TÁCITO aborda por último sus grandes obras históricas de una sorprendente originalidad de fondo y de forma. Primero, las Historiae , que, en 12 ó 14 libros, tratan del período más reciente, desde la muerte de NERÓN a la de DOMICIANO (69dC-96dC): sólo tenemos los 4 primeros libros y el comienzo del quinto. Luego, a partir de 115dC-117dC, aparecieron los Annales , en 16 ó 18 libros, que volvían a los más lejanos acontecimientos, desde la muerte de AUGUSTO a la de NERÓN (14dC-68dC): quedan los libros I-IV y XI-XVI (el décimosexto, mutilado) y fragmentos del 5º y 6º. TÁCITO pensaba completar este conjunto con una historia de AUGUSTO y otra de los reinados de NERVA y de TRAJANO. Mas no tuvo tiempo para ello.
2 LECCIÓN^ III DERECHO CLÁSICO. P RINCIPADO (27aC-305dC) IdC, y constituyen también en su estado actual una fuente excepcionalmente valiosa para la historia de los primeros tiempos del Imperio. d. - FORMACIÓN Y EVOLUCIÓN Sus obras han desconcertado (en diversos sentidos) a la crítica. Es difícil hallar una relación lógica entre la vida equilibrada de TÁCITO y su apasionada obra: ciertos eruditos opinan (aún hoy) que el Diálogo no pudo ser suyo, por lo ciceroniano (en extremo) del estilo; se discuten las intenciones del Agrícola y de la Germania ; se ha llegado incluso a dudar de la autenticidad de las Historiae y de los Annales , cuya lengua parecía extraña. Pero tales dudas desconocen la complejidad de las influencias sufridas por TÁCITO y las posibilidades de renovación de un gran artista. TÁCITO se encontraba ante contradictorias tradiciones de elocuencia y ante muy diversos ensayos históricos; heredaba la psicología moral graduada de SÉNECA y las curiosidades eruditas de la generación precedente; sentía admiración libresca por el pasado de Roma, y contaba con la práctica administrativa de un leal servidor del régimen imperial; su ingenio era, por lo demás, penetrante y comprensivo. De manera que ninguna de sus obras es simple, ni en forma ni en pensamiento. Pero cada una de ellas contribuye a precisar particulares aspectos de su personalidad. Pasó de la elocuencia a la historia. Pero su sentido histórico ya se revela en el Diálogo ; y sus obras de historia no se explican sin su formación retórica. El Diálogo parece indicar que en su juventud se sentía atraído casi paralelamente por el ciceronianismo y la elocuencia “contemporánea”, muy viva y henchida de poesía: acabó por inclinarse hacia la segunda, sin renunciar a su connatural gravedad; y el género histórico lo ayudó a tomar partido. El Agrícola y la Germania señalan, a este respecto, la fecha esencial. A partir de entonces, TÁCITO, más dueño de un estilo que no dejará de perfeccionar, toma siempre conciencia de la necesidad de encadenar las causas históricas: en principio sólo quiso oponer, con la pasión de un testigo, el período flaviano al reinado reparador de TRAJANO; sentirá inmediatamente la necesidad de explicar los FLAVIO por los reinados precedentes y, así, hasta el fundador del Imperio. e. - MÉTODO Y FILOSOFÍA DE LA HISTORIA TÁCITO se documentaba bien. A los historiadores que lo habían precedido (AUFIDIO BASO, CLUVIO RUFO, PLINIO EL VIEJO, FABIO RÚSTICO) añadió las memorias (de CÓRBULO, SUETONIO, PAULINO, MESALA, la emperatriz AGRIPINA, etc.) y testimonios orales; recurrió también al “Diario Oficial” de Roma ( Acta diurna populi Romani ) y a los Archivos del Senado ( Acta Senatus ). Se enorgullece de haber usado con imparcialidad de estas fuentes. Mejor sería decir “con sinceridad”. No quiso engañar; y su penetración psicológica, unida a su desconfianza pesimista, le permitieron, de ordinario, apreciar con prudencia el valor de los testimonios. Pero su vigorosa personalidad de hombre y de artista deforma la historia. La obra trata en todo momento de ser muy actual: las ignominias y crueldades de los reinados anteriores hacían resaltar más los méritos de NERVA y de TRAJANO. TÁCITO, con la mejor intención del mundo, trazó un cuadro negro de ellos. Por otra parte, su estudio es desigual: TÁCITO se interesa sobre todo por la corte imperial, que ofrece rica materia para el análisis psicológico y moral, y por el mundo bárbaro, cuya pintoresca extrañeza lo seduce; las materias administrativas, financieras, el detalle de las guerras, etc., distan mucho de la perfección, tanto en extensión como en exactitud. Por último, TÁCITO no pudo desprenderse de una especie de elevación senatorial, ligeramente teñida de estoicismo, que huele a aristocracia de fecha temprana, y daña la imparcialidad de sus juicios. Su filosofía política ofrece alguna vacilación: no se decide a escoger entre la antigua noción romana del estado senatorial, dirigido por los más dignos, y la idea helenística (e imperial) de un universo organizado bajo un monarca. Su religión parece asimismo ser muy vaga: adivinamos en él una creencia bastante fría en un Destino Fatal ( Fatum ) que encierra siempre a la humanidad en el mismo círculo. Pero los acontecimientos particulares, sometidos a la acción individual de los hombres y, al parecer, a las sorpresas del azar, pueden ser fácilmente dramatizados: y TÁCITO no desaprovecha la ocasión de hacerlo. f. - INQUIETUD MORAL Y PENETRACIÓN PSICOLÓGICA En definitiva, su objetivo es de carácter moral: quiere salvar del olvido las virtudes y estigmatizar los vicios. Los móviles humanos le interesan, por tanto, más que las causas generales. Los estudia con auténtica pasión, remontándose lo más lejos posible. Y se ve auxiliado por una penetración extraordinaria. La psicología de TÁCITO debe mucho a SÉNECA y a otros expertos en la dirección de almas. Y también a su propia experiencia de la corte sospechosa de DOMICIANO, en que los menores indicios debían ser interpretados con precisión, bajo pena de desgracia o muerte. De ahí, a un tiempo, su extremado refinamiento y su pesimismo: TÁCITO cree con mayor fuerza en el mal que en el bien; y el conjunto de su obra adopta una acritud terrible. Y también los personajes aparecen pintados en ella con una verdad alucinante; el alma misma de las masas es analizada en sus movimientos cambiantes; y el historiador impone al lector su interpretación amarga de toda una época. En estos dos puntos TÁCITO ha superado infinitamente a los dos maestros que, en su tiempo, eran considerados como los clásicos de la historia: TITO LIVIO, más sensible a la moralidad pública que a la de los individuos; SALUSTIO, cuyo pesimismo psicológico es menos profundo, menos variado y parece más convencional. g. - SENTIDO DRAMÁTICO Y PINTORESQUISMO TÁCITO es, según RACINE, “el mayor pintor de la Antigüedad”. Es gran pintor, en efecto, y él lo sabe. De las dos partes de que consta la Historia, minucia en la investigación científica y fuerza en la evocación, limita en principio la primera. Sus obras se componen en torno al estudio de un alma y avanzan por cuadros. Pero los retratos, exhumados de modo irregular, de acuerdo con la importancia de los personajes, no están aislados de los acontecimientos: por el contrario, se precisan y enriquecen paulatinamente gracias a ellos. Y los cuadros no están determinados: cobran su ánimo de la psicología de los individuos y de las multitudes y se suceden con un movimiento casi continuo. Sin embargo, arrebatado por su pasión de psicólogo o su imaginación visual, TÁCITO desarrolla desmesuradamente ciertas escenas sobrecogedoras; pero es raro asimismo que en él un episodio, aunque sea de importancia mínima, carezca por completo de acento. Notamos en todo ello un arte muy consciente, muy seguro de sus efectos. TÁCITO persigue la emoción dramática y la obtiene con las antítesis: vicio y virtud, sombra y luz. Impresiona también profundamente al lector, no sin extremismos románticos: la vida del Imperio romano adquiere en sus manos una apariencia en extremo excepcional. h. - LENGUA, ESTILO, POESÍA En las Historiae , TÁCITO ensayó una lengua y un estilo nuevos, que llevó a su perfección en los Annales. Una gran variedad de vocabulario, nutrido de arcaísmos, de neologismos, de giros poéticos, un manejo muy seguro de las formas verbales, según su valor narrativo, dramático o descriptivo, le permiten lograr todos los efectos. Supo aligerar esta riqueza, al llevar a sus límites extremos la concisión de los elementos de la frase (elipsis, braquiologías, incluso supresión del verbo); pero no organiza la frase, en sí misma, en períodos al modo clásico: se complace, por el contrario, en prolongarla, según los progresos sucesivos de su
4 LECCIÓN^ III DERECHO CLÁSICO. P RINCIPADO (27aC-305dC)
Excepción a esta norma (carencia de originalidad), a pesar de toda su brevedad y superficialidad, también tiene una cierta importancia la Historia Romana en 2 libros de CAYO VELEYO PATÉRCULO, que llega hasta el 30dC, en la que aparecen valiosos datos sobre AUGUSTO y TIBERIO (VELEYO PATÉRCULO fue contemporáneo de los primeros emperadores). Oficial en tiempos de TIBERIO, en la última parte de su obra se detiene especialmente en el gobierno de este Príncipe. Su exposición adquiere en este punto un tono de panegírico, que habría podido servir de correctivo a la tradición de TÁCITO si VELEYO no hubiera caído en el extremo opuesto. a. - NOMBRE En el texto de la obra encontramos referencias a VELEYO PATÉRCULO y la dedicatoria a MARCO VINICIO, Cónsul del año 30dC. En cuanto al nombre del autor, la edición de 1520 llevaba en el frontispicio P. Vellei , pero en el texto aparece la inicial C. , que es preferida por los editores modernos F.W.SHIPLEY, K. HALM y C. STEGMANN VON PRITZWALD. La inicial P. puede haberse tomado de TÁCITO, Tac.an.3.39.1; por su parte, algunos prefieren seguir a PRISCIANO (GLK 2.248.4) y creer que se llamaba MARCO VELEYO. b. - ANTECEDENTES FAMILIARES I) Paternos
F UENTES DE CONOCIMIENTO (^5)
II) La obra
C - PLUTARCO (50dC-125dC) a. - VIDA Otro representante importante de la tradición histórica es PLUTARCO, griego de Queronea, nacido a mediados del siglo IdC. Fue un alto funcionario de la administración imperial de TRAJANO y ADRIANO y un escritor extraordinariamente culto y fecundo. b. - VIDAS PARALELAS Para el historiador son particularmente importantes sus Vidas paralelas colección de biografías de los más eminentes hombres griegos y romanos, reunidas por parejas. Han llegado hasta nosotros 50 biografías: 46 en parejas y cuatro separadas. Por lo general, las biografías de PLUTARCO sobre personajes romanos son peores que las de los griegos. Esto se debe al hecho de que él no conocía tan bien las fuentes romanas y que las condiciones particulares de la vida itálica le eran, como griego, extrañas en un cierto sentido. Para el período que nos ocupa, PLUTARCO nos proporciona información sobre los emperadores GALBA y OTÓN. c. - CUESTIONES ROMANAS En ésta y en otras de sus obras menores, PLUTARCO proporciona valiosos datos de la historia de Roma. d. - CARÁCTER PLUTARCO no fue tanto un historiador como un filósofo moralista. Él mismo afirma no escribir historia, sino biografías, en las cuales los lectores deben aprender los ejemplos a imitar y el mal a rechazar. La investigación de la verdad permaneció para PLUTARCO en segundo plano, por lo que resulta evidente su unilateralidad en los detalles, la tendencia a particularidades psicológicas, a la anécdota, al humorismo. La virtud y el vicio (dice) no se revelan solamente en las empresas brillantes. Frecuentemente una acción insignificante, una palabra o una actitud del espíritu descubren el carácter de un hombre mejor que una batalla conducida con decenas de millares de soldados ( Alejandro , introducción). Con esto se explica la falta de crítica en PLUTARCO. Pero el absoluto dominio del material le permitió recoger en las biografías una cantidad de datos valiosos. Sólo hace falta saber elegirlos. e. - FUENTES Un gran mérito de PLUTARCO consiste en que frecuentemente indicó él mismo sus fuentes ( Romulo , 2, in fine ; 3, incipit -en donde nombra a FABIO PICTOR -; 8 in fine ; 14, incipit , in fine ; 15, in fine ; 21, in fine ; Numa , 4, in fine ; 9, in fine ; Publicola , 9, in fine , etc.).
D. - CAYO SUETONIO TRANQUILO (ca75dC-ca160dC) a. - INTRODUCCIÓN El fin de las Guerras civiles ha sido narrado también por el escritor de la época imperial CAYO SUETONIO TRANQUILO (aproximadamente 75dC-160dC). A él pertenecen las Biografías de los doce Césares , que comienzan con JULIO CÉSAR y terminan con DOMICIANO. Para esta época nos interesan las dos primeras biografías: la de CÉSAR y la de AUGUSTO. b. - VIDA Protegido de PLINIO EL JOVEN, secretario del emperador ADRIANO, caído luego en desgracia, SUETONIO fue un asiduo visitante de bibliotecas y de archivos, y dejó constancia de sus “descubrimientos” de toda índole, en latín o griego, en tratados cuya mayor parte se ha perdido. Si dispusiéramos de ellos, no se nos presentaría como un historiador, sino más bien como un “enciclopedista erudito”, de espíritu menos amplio que VARRÓN, de intenciones menos firmes que PLINIO EL VIEJO, con minucia y una cierta inestabilidad de gustos bastante características de su tiempo. SUETONIO provenía de los libertos y fue jefe de una de las cancillerías de palacio durante la época de ADRIANO. Esto le abría las puertas el archivo Imperial y lo tenía informado sobre la vida de la corte. SUETONIO no fue un historiador, sino un biógrafo y un mal biógrafo. No está en condiciones de pronunciar una descripción completa de la actividad de este o aquel emperador; no es capaz de estudiar profundamente sus características psicológicas. Se interesa por minucias, anécdotas y detalles picantes de la vida de la corte. No en vano fue llamado el “recopilador de los chismes de palacio”. A pesar de todo esto, es posible encontrar en las biografías de SUETONIO una serie de hechos interesantes que faltan en otras fuentes. c. - OBRA Desconocemos el contenido de sus Prata ( Los prados ); se había ocupado de historia natural, de cuestiones de lengua; bastante de antigüedades, griegas y romanas (juegos, en particular); mas parece ser que se dedicó con preferencia al género biográfico: de sus De viris illustribus ( Hombres ilustres ), en que sin duda se limitaba a los escritores latinos, nos quedan las Vidas de TERENCIO y de HORACIO y la parte correspondiente a los gramáticos y maestros de retórica. Poseemos completas sus Vidas de los doce Césares , en ocho libros (CÉSAR, AUGUSTO, TIBERIO, CALÍGULA, CLAUDIO, GALBA, OTÓN, VITELIO, VESPASIANO, TITO y DOMICIANO), publicadas hacia el 120dC y que nos dan un buen testimonio del autor. d. - EL GÉNERO. VALOR HISTÓRICO Estas biografías imperiales no pueden reemplazar a una historia; no se atiende a la importancia relativa de los hechos generales y la cronología resulta incierta con frecuencia. Por otra parte, cada emperador interesa a SUETONIO más como hombre que como jefe de Estado. Con todo, las biografías revelan grandes cualidades de historiador: búsqueda del detalle preciso y particular, abundancia y seguridad de la información, espíritu crítico, fría imparcialidad. Así mismo, SUETONIO se presenta muy “moderno”, porque explica el
F UENTES DE CONOCIMIENTO (^7)
A pesar de sus defectos, es importante también la colección de biografías de emperadores de los siglos IIdC y IIIdC, conocida por el nombre de Historia Augusta. Se trata de una recopilación de biografías de emperadores, desde ADRIANO hasta NUMERIANO (117dC- 284dC), conocida con el título de Scriptores Historiae Augustae ( Escritores de la Historia de los Augustos ). Las biografías pertenecen a distintos autores, y en la obra se indican seis: ELIO ESPARCIANO, JULIO CAPITOLINO, VULCACIO GALICANO, ELIO LAMPRIDIO, TREBELIO POLIÓN y FLAVIO VOPISCO. De estos autores no sabemos nada por otras fuentes, lo que nos hace pensar que son personajes inventados, y que toda la recopilación no es sino una grandiosa falsificación. Varias hipótesis generales se han propuesto sobre esta obra. Lo más probable es que haya sido compuesta a principios del siglo IVdC, en tiempos de DIOCLECIANO y CONSTANTINO, y que a finales del mismo siglo fuera reelaborada. Independientemente de su origen, la recopilación es de poco valor (son un poco mejores las primeras biografías, las que van hasta CARACALLA). Sus autores no demuestran tener ningún sentido de lo histórico: los hechos importantes se pierden en un fárrago de absurdos inimaginables y de enormes futilezas. Lo peor es que en las biografías se han introducido intencionadamente hechos falsos. Son falsos, especialmente, casi todos los documentos (por ejemplo, las cartas de los emperadores). Los seguidores de SUETONIO, ELIO ESPARTIANO, JULIO CAPITOLINO, VULCACIO GALICANO y TREBELIO POLIÓN bajo DIOCLECIANO, ELIO LAMPRIDIO y FLAVIO VOPISCO a comienzos del siglo IVdC, redactaron las “vidas” de los emperadores del 117dC, al 284dC, formando cada uno un todo; de ellas se hace, bajo JULIANO EL APÓSTATA (361dC-363dC), o más bien bajo TEODOSIO I (muerto en el 395dC), quizás más tarde incluso, una compilación artificial, pero sin lagunas, llamada Historia Augusta o Historia Imperial. No se puede pedir a este conjunto unidad literaria, ni comprensión histórica. Una multitud de detalles curiosos o eruditos, subordinados al mismo plan, excitan la curiosidad del lector: eso es todo. Conviene advertir que este tejido de anécdotas y documentos sin personalidad definida se presta al intrusismo de frases tendenciosas y de fragmentos falsos o sofisticados, ya sea antes de la reunión de las diferentes biografías, o bien por la acción de quien realizó el conjunto. De forma que la Historia Augusta no puede ser utilizada más que con muchas precauciones por los historiadores modernos, que no saben a ciencia cierta en beneficio de qué emperador o de qué dinastía se compuso la colección bajo su forma actual.
I. - OTROS Es importante tener en cuenta que todos los historiadores cuyas obras se han conservado estuvieron plenamente identificados con la política y los ideales de la oligarquía romana y su visión de la Historia es, en este sentido, parcial. Se sabe que, sobre todo en el mundo helenístico, se escribieron obras históricas de tendencia muy distinta que, salvo escasísimos y breves fragmentos, se han perdido. Su conocimiento hubiera contribuido indudablemente a contrastar la imagen positiva de la política romana que ha llegado hasta nosotros. Entre los historiadores de segunda fila podemos recordar a CAYO VELEYO PATÉRCULO, VALERIO MÁXIMO, PABLO OROSIO, EUTROPIO, AURELIO VÍCTOR, la mayoría carentes de originalidad.
a. - SEXTO AURELIO VÍCTOR SEXTO AURELIO VÍCTOR, compendiador, como EUTROPIO, en el 360dC, daba término a un libro sobre los emperadores, Caesares. Tiene algunos aspectos de historiador: armoniza las biografías que le sirven de fuentes procurando sacar los hechos esenciales; por su estilo, se inspira en SALUSTIO y TÁCITO. Tuvo bastante éxito como para dedicarse a continuar su obra hasta la muerte de TEODOSIO I (pero nosotros no tenemos más que un resumen o Epitome ), y para suscitar dos compilaciones complementarias sobre el período real y la República, Origo gentis Romanae y De viris illustribus.
b. - EUTROPIO Bajo VALENTE (364dC-378dC) aún florecían los autores de resúmenes. Uno de ellos fue EUTROPIO, hombre de cierto talento que escribió un resumen en 10 libros de la Historia romana , hábil e imparcial, con un lenguaje puro.
c. - PABLO OROSIO (IVdC-VdC) El sacerdote español PAULO OROSIO continuó la obra de SAN AGUSTÍN. Éste había aconsejado refutar más plenamente de lo que él hacía en su Ciudad de Dios la idea pagana de que las calamidades presentes se debían a la impiedad de los cristianos. En dos años (415dC-417dC), OROSIO hilvanó 7 libros, Adversus paganos ( Contra los paganos ), tratando de demostrar que, desde la creación del mundo, no habían faltado los males a la humanidad y que incluso habían superado en horror a los del tiempo presente: los bárbaros, por sí mismos, no deben inspirar tan gran pánico; y la Providencia divina, al probar a los hombres, los conduce hacia destinos mejores. La obra insiste sobre todo en la Roma real y republicana (libros I-II). Aparece escrita con cierta retórica y presenta múltiples imitaciones de los clásicos.
d. - ZÓSIMO (VdC) Escritor de finales del siglo VdC, encarnizado enemigo del cristianismo, escribió en griego la Nueva historia , en 6 libros, que se han conservado casi enteros. En su obra describe sumariamente los acontecimientos desde la época de AUGUSTO hasta finales del siglo IVdC. El período comprendido entre los años 395dC-410dC, (libros 5º y 6º) está expuesto en modo más detallado. ZÓSIMO tiene la virtud de haberse liberado de la forma retórica.
e. - HERODIANO (ca170dC-ca240dC) Probablemente un liberto imperial nacido ca170dC, que escribió una Historia del Imperio Romano después de Marco Aurelio en 8 libros que abarca desde la muerte de MARCO AURELIO hasta la de MAXIMINO (180dC-238dC): a pesar de su escaso valor histórico resulta indispensable el conocimiento de los hechos de determinados años. Escritor de origen sirio, en su obra titulada Ocho libros de historia aunque HERODIANO es retórico y superficial, proporciona, sin embargo, valiosas informaciones.
f. - AUGUSTO: RES GESTAE DIVI AUGUSTI ( RGDA ) Conviene hacer mención de su obra Res Gestae divi Augusti (RGDA), memorias redactadas por el emperador que narran sus principales victorias y actos políticos. Escritas en los últimos años de su vida, se confeccionaron con la finalidad de que fueran grabadas en lápidas de mármol y colocadas en su monumento funerario. Se hicieron varias copias y traducciones, expuestas en las
8 LECCIÓN^ III DERECHO CLÁSICO. P RINCIPADO (27aC-305dC) distintas regiones imperiales. Actualmente se conservan varios fragmentos conocidos con los nombres de Monumentum Apollinense , Monumentum Antiochenum y Monumentum Ancyranum. Posiblemente, la inscripción más importante de las que reflejan la época de finales de la República y comienzos del Imperio es el famoso Monumentum Ancyranum , así llamado porque se encontró en la ciudad de Ancyra (Angora, Ankhara, capital de Turquía). Se trata de una copia en latín y en griego (con lagunas en ambos textos) del llamado “testamento de AUGUSTO”, que es una rendición de cuentas de su actividad. El original se encontraba en Roma ante la entrada del mausoleo de AUGUSTO. El Monumentum Ancyranum es una de las más importantes inscripciones y constituye la fuente original básica de la época augústea.
II. - OBRAS LITERARIAS En la literatura griega y latina de la época del Principado abunda la información indirecta de carácter muy heterogéneo sobre temas relacionados con el Derecho romano. Entre los escritos de carácter no histórico presentan interés para la historia de los primeros tiempos del Imperio los siguientes:
10 LECCIÓN^ III DERECHO CLÁSICO. P RINCIPADO (27aC-305dC) B. - OBRAS Admirablemente dotado, osciló sin cesar, tanto en su arte como en su vida, entre una facilidad impulsiva que llegaba a la relajación y un ideal de firme voluntad hasta el exceso. De este modo, sus dotes lo guiaron en su producción. Al igual que VOLTAIRE, SÉNECA, con su viva inteligencia y la posesión de una lengua muy flexible gracias a los clásicos, cultivó géneros muy diversos. a. - QUAESTIONES NATURALES No conservamos sus poesías, sus discursos ni, salvo los 7 libros de Quaestiones naturales ( Problemas físicos ), sus tratados científicos (geografía y ciencias naturales). b.- A POCOLOCYNTOSIS Se conserva su panfleto acerca de CLAUDIO, llamado la Apocolocyntosis (la “metamórfosis en calabaza”), en el que el Emperador, tras su muerte, en lugar de convertirse en dios, se transforma en calabaza. c. - T RAGEDIAS Conservamos sus tragedias: Octavia, Agamenón, Edipo, Fedra, Medea, Hércules en el Eta, Hércules furioso, Tiestes, Las Fenicias, Las troyanas. d. - OBRAS FILOSÓFICAS Se conserva, además, una buena parte de sus obras filosóficas: I. - 3 Consolationes , escritas antes y durante su destierro, a MARCIA, a su madre HELVIA y al liberto POLIBIO. II) Dialogi Cuya forma se inspira en la viva “diatriba” de los griegos: sobre La tranquilidad del alma , La ira , La brevedad de la vida ; luego, bajo NERÓN: La dicha , La constancia del sabio , La Liberación del mundo , La providencia. III) Tratados
F UENTES DE CONOCIMIENTO (^11)
dirigido a un “enfermo” particular, para el cual el filósofo propone una medicación. Mas resulta que el tema, siempre muy humano, lo invita a generalizar: se decanta de preferencia (cada vez más con los años) hacia las experiencias morales que le ofrecen las personas del vulgo: todo ello es para interesar en el juego al noble consultante. Las Consolationes muestran ya el arte refinado con que SÉNECA adapta los lugares comunes a los casos especiales, aunque lo hace con excesivo derroche de ingenio. Las maravillosas Cartas a Lucilio , por el contrario (muchas son auténticos opúsculos), al tomar por punto de partida toda ocasión fortuita, cansancio, paseo, encuentro, incendio en la ciudad, momento de nerviosismo, conducen con dulce facilidad al lector a las más altas reflexiones; una palabra escogida del gran filósofo cierra cada carta, y prolonga doblemente el efecto de esta meditación, que debe, sin tener la apariencia de ello, conducir a un amigo querido a la perfección moral. G. - EL ENTRENAMIENTO DE LA VOLUNTAD La intuición psicológica de SÉNECA debe mucho a la precisión de sus exámenes de conciencia; y, al aconsejar a los otros, trata de lograr con mucha frecuencia su propia cura. Tanto como a PAULINO o a LUCILIO, necesita convencerse a sí mismo de que la vida no es demasiado corta para quien sabe emplearla ( De breuitate uitae ), que la virtud debe luchar necesariamente para fortificarse ( De prouidentia ). Y las Cartas a Lucilio son para él un camino hacia la sabiduría suprema, en especial un entrenamiento ascético ante la contemplación de las catástrofes inesperadas y la muerte que cada instante puede provocar o exigir de cualquiera la fantasía del Príncipe. Pues SÉNECA era, es cierto, capaz de una voluntad firme; pero la perseverancia le faltó muchas veces. En sus últimos años trata de endurecer su cuerpo arruinado y su alma, guardando ante aquellos a quienes dirige las precauciones sutiles y casi femeninas de un FENELÓN. H. - COMPOSICIÓN Y ESTILO SÉNECA admiraba los clásicos y se sacrificó ante el gusto literario de su tiempo. Esta contradicción se explica en parte. Sostenía que la forma no debía importar en las obras filosóficas; y se dirigía a personajes mundanos, hablándoles, como lo haría en un salón, en la lengua que les convenía: breve e ingeniosa, con altibajos y atisbos. Pero su desenvoltura natural, su sutileza y viva imaginación encontraban terreno propicio en ello: se complacía en ser artista de ese “estilo hablado”. La composición no le preocupa: se esfuerza por lograrla en ocasiones, sobre todo en sus tratados (de cuidado formal) y en sus Consolationes ; pero olvida muy pronto su plan, lo incrementa con digresiones, lo amplifica o mutila. Por consiguiente, no hay proporción alguna entre las partes, y no pone cuidado en las transiciones. Triunfa en todo momento la improvisación. Sus temas no son excesivamente variados, pero SÉNECA, ante cada uno de ellos, es capaz de lograr infinitas variantes, ya porque cambie bruscamente de punto de vista, ya porque una repentina intuición psicológica enriquezca el lugar común o, simplemente, su imaginación infatigable lo revista de un nuevo adorno. De ahí la monotonía de conjunto y la fuerza del detalle: pensamos en OVIDIO. Notamos la rapidez: los giros se repiten; la expresión no es siempre justa, sobre todo cuando SÉNECA empieza a escribir: pues, una vez lanzado, crea con entusiasmo, con ingenio, con poesía. En todo ello reside un cierto mal gusto: sutilezas obscuras, ampulosidades, adornos innecesarios, tintes sobrecargados, juegos de palabras desplazados. En especial notamos que nada se mantiene firme: “arena sin cal”, decía acertadamente el emperador CALÍGULA. Pero su lengua, rica y compleja, es de las más sabrosas: la elocuencia, incluso la retórica y el ingenio, hasta el preciosismo, se enmiendan por su rápida alternancia; dicho estilo puede cansar, pero entusiasma; y en sus mejores páginas nos seduce, a un tiempo, por su arte y su carácter espontáneo. I. - SÉNECA SATÍRICO Como moralista observador, SÉNECA sembró todas sus obras filosóficas de anécdotas, de escorzos pintorescos, de rasgos maliciosos, que evocan con una vitalidad asombrosa la Roma de CLAUDIO y de NERÓN. Preludia también el amplio desarrollo de la sátira latina, que, con PERSIO, PETRONIO, MARCIAL y JUVENAL, venía a ilustrar el fin de este siglo y los inicios del siguiente. Escribió asimismo una “Menipea” muy divertida sobre la muerte del emperador CLAUDIO (tras haber escrito el elogio fúnebre oficial). Se ve a CLAUDIO como un pobre ser, bestial, ridículo y perverso, que al presentarse en el Olimpo para ser recibido entre los dioses, es, a petición de AUGUSTO, conducido a los Infiernos, donde jugará eternamente a los dados con un cubilete horadado. J. - SÉNECA DRAMATURGO Diez obras han llegado a nosotros con el nombre de SÉNECA. a. - APÓCRIFAS La Octavia (única “pretexta” que conservamos íntegra), que pone en escena el repudio de NERÓN de su esposa OCTAVIA y asigna un papel a SÉNECA, no es de él. El Hércules en el Eta tal vez tampoco sea obra de SÉNECA. b. - ATRIBUIDAS Las restantes tragedias parecen haber sido escritas durante el período de su valimiento (49dC-62dC), con destino a las lecturas públicas, aunque también con inquietudes escénicas. I) Imitan a ESQUILO ( Agamenón ) II) A SÓFOCLES ( Edipo y Las Fenicias : esta última incompleta o mutilada) III) Pero, sobre todo, imitan a EURÍPIDES ( Hercules furens , Las Troyanas , Medea , Fedra ) IV) Ignoramos la fuente del Tiestes. El helenismo gozaba por aquel entonces de tanto favor, que se representaban en Roma dramas griegos en griego. Pero al imitar, SÉNECA transforma sus modelos. Prefiere, a una acción progresiva, los cuadros sucesivos, en que la pasión del héroe, ya en el paroxismo cuando empieza la obra, se manifiesta bajo aspectos diversos antes de la catástrofe. De este modo, los caracteres no tienen la ductilidad de la vida misma: pero, como contrapartida, las pasiones, en particular las de las heroínas, son analizadas con precisión a lo largo de la obra, con frecuencia en largas tiradas, a veces en diálogos muy rápidos, en los que se afirma de modo brillante, frente a un confidente, la personalidad del personaje principal. Este tipo de drama se orienta a lo excepcional: SÉNECA gusta de las situaciones fuera de lo natural, de los efectismos impresionantes de teatro, que revelan almas monstruosas; crea también situaciones patéticas, como la de Andrómaca que vacila entre el recuerdo de su esposo y el amor de su hijo, Fedra confesando en persona su amor a su hijastro Hipólito, que merecieron inspirar a RACINE. Dicho teatro proclama ampliamente las ideas estoicas; ello era una tendencia antigua de la tragedia romana; pero SÉNECA la lleva a las últimas consecuencias: Hércules es el tipo mismo del estoico y lucha con la adversidad; y en muchos párrafos hay un amasijo de réplicas que escalonan las máximas de la escuela, con estilo tenso, jactancia e hinchazón oratoria, que únicamente volveremos a encontrar, con exceso, en el teatro español y en CORNEILLE. Por otra parte, la imaginación de SÉNECA suple la puesta en escena, con el gusto complejo y suntuoso de la época, por un lujo descriptivo excepcional, aunque con frecuencia recargado; en especial cuando nos pinta las escenas sangrientas, los sacrificios mágicos, las evocaciones de los muertos; pero
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en observar ridiculizándola, y si hubiera sacrificado menos partes de su obra a los pasatiempos ligeros que, en él, recuerdan aún la época neroniana.
9.- JUVENAL (ca65-p128) A. - VIDA D. JUNIO JUVENAL de Aquino, en la Campania, no peca por ligereza. Pasó la mitad de su vida junto al rétor y en las salas de lecturas, en donde su elocuencia le había ganado un puesto, cuando hacia el 100dC, se lanzó a escribir sátiras. ¿Tal vez no podía ya realizar el esfuerzo físico que exige hablar en público? El ejemplo de MARCIAL, su viejo amigo, y el sentimiento de una mayor libertad tras la prolongada opresión del reinado de DOMICIANO, pudieron impulsarlo a volcar su fuerza de rétor en violentos ataques contra las costumbres de su tiempo y los abusos de los reinados precedentes. Es muy dudosa la noticia que afirma que pagó su locuacidad con un destierro disimulado, en Egipto o en Britania, tal como cuentan sus biógrafos. Sus Sátiras no parecen ni mucho menos, haberle asegurado en vida la gloria de MARCIAL: pero poseía una independencia honesta y no parece haber llegado a los extremos apurados de su amigo. B. - LAS SÁTIRAS Distinguimos dos aspectos sucesivos en la obra de JUVENAL: crítica áspera y pintoresca de los vicios; predicación, más árida, de los lugares comunes de la moral. Del primero da idea el libellus de cinco poemas ( La vocación satírica; Los hipócritas; Los obstáculos de Roma; El rodaballo de Domiciano; Los parásitos ), que apareció hacia el 100dC, que reveló en seguida una auténtica y lograda originalidad; y, mucho más tarde (después del 115dC), los libros II (Sátira VI: Sobre las mujeres ) y III (Sátiras VII a IX: Miseria de las profesiones liberales; La nobleza; El libertinaje ). El tono cambia, aproximándose al de PERSIO, con el libro IV (Sátiras X a XII: Las Súplicas; El lujo en la mesa; La auténtica afección ) y, en especial, en el Libro V (Sátiras XIII a XVI: Remordimientos y sanciones materiales; Valor del ejemplo en la educación; Crueldad del fanatismo egipcio; Ventajas de la profesión militar : ésta incompleta). De amplitud muy irregular, las sátiras constan desde 130 a 661 versos (la sexta). C.- CARÁCTER GENERAL Lento en hallar su vocación, JUVENAL lo fue también en su evolución: aparece constantemente retrasado con relación a su tiempo. La indignación, dice, ha hecho al poeta; pero se trata de una indignación retrospectiva y cuidadosamente alentada: nombra a sus víctimas, que son (únicamente) muertos; ataca sus vicios, pero selecciona los mayores extremismos en las costumbres de los reinados precedentes. Las últimas sátiras responden mejor a la regeneración moral de la alta sociedad bajo TRAJANO; pero no fueron escritas hasta ADRIANO. JUVENAL no es un satírico de “actualidades”: combina siempre lecturas y experiencias del pasado y del presente. D. - EL ESPÍRITU NACIONAL La unidad de espíritu aparece garantizada por un nacionalismo rígido, aunque muy vigoroso nutrido de historia y de reacción ante el presente. En las escuelas de retórica, los temas históricos eran muy tratados; la lectura de CICERÓN y de TITO LIVIO imponía a los espíritus imágenes idealizadas de una Roma fuerte y pura: JUVENAL emplea como “contraposición”, las ignominias registradas por la crónica escandalosa del primer siglo del Imperio. Pero, además, tiene razones personales para atacar el cosmopolitismo de su tiempo: el predominio de las religiones exóticas choca con un racionalismo; en especial, la invasión de los advenedizos orientales crea una dura competencia con los hombres de letras en busca de protectores. JUVENAL sueña entonces con una Roma estrictamente latina, que no ha existido nunca, pero las pequeñas ciudades en decadencia de Italia y sus costumbres aldeanas le brindan esa imagen maravillosa, por antítesis. E. - LA IMAGINACIÓN REALISTA Con JUVENAL, el realismo latino alcanza sus límites. En la autenticidad del color y la pureza del trazo es sin duda inferior a MARCIAL. Pero su pintura es más densa, de atmósfera más profunda, evoca los interiores con su sabor particular, las masas, las escenas complejas. Por otra parte, nos hace penetrar mejor en el alma de los personajes y, por sus reacciones propias, de indignación y de desgana, nos acerca más a su propia existencia. Dicho realismo no vive sólo de impresiones momentáneas: es enormemente imaginativo; da la verdad misma a las escenas del pasado y a los sueños que a las visiones directas. De ahí una riqueza descriptiva continua y variada, en la que predomina una vulgaridad vigorosa, pero en que todos los rasgos tienen igual penetración. F. - ESCASEZ DE IDEAS Las ideas no organizan esta abundancia de realismo. La moral, muy mediocre, de un honrado burgués, basta para justificar (en las primeras sátiras) la violencia contra los extravíos monstruosos de la alta sociedad y los pintorescos errores del bajo pueblo. La oleada estoica de las últimas tiene más de fáciles recursos de escuela que de una auténtica convicción filosófica. Incluso desde el punto de vista político y social, JUVENAL es pobre: no tiene nada de republicano ni de demócrata; la miseria social (igualmente) no lo inquieta: atrae su curiosidad, hastiándolo un tanto. Eso es todo. G. - LA POTENCIA RETÓRICA Pero todo se ordena gracias a la retórica. JUVENAL compone con gran acribía sus sátiras, incluso cuando, por tradición, trata de conseguir una impresión de libertad, de vivos contrastes e impulsos. A veces se nota el esfuerzo; otras veces, hay que aplicar la reflexión para descubrir el artificio del plan; pero, las más de las veces, JUVENAL se muestra en este punto más riguroso que HORACIO y más desenvuelto que PERSIO. La retórica le infundió también inspiración: sus temas alcanzan más amplias dimensiones que en satírico alguno; sus amplificaciones, pese a los recursos fáciles de conocer (interrogaciones, exclamaciones, enumeraciones, antítesis, etc.), tienen una vida que conmueve al lector, obligado a ello, hasta olvidar lo que las bromas tienen de exagerado y la ironía de violento. H. - ESTILO Y VERSIFICACIÓN Cada sátira avanza, así, con un movimiento continuo, alternando los cuadros pintorescos y las exaltaciones retóricas. La lengua es admirable por su riqueza y su fuerza evocadora. El estilo, un poco monótono, es de gran efecto, y abundan los versos resonantes, en fórmulas mordaces. La versificación se permite algunas libertades, tradicionales en la sátira. Lo admirable es que, nutrido de VIRGILIO y LUCANO, y siguiendo a tan grandes satíricos, JUVENAL haya sabido ser tan original, en su concepción artística y en su lengua, que se ha considerado la típica del género.
14 LECCIÓN^ III DERECHO CLÁSICO. P RINCIPADO (27aC-305dC)
La literatura jurídica del período final del Imperio está representada por pocas obras totalmente conservadas y por numerosos fragmentos de los grandes juristas de los siglos IIdC y IIIdC (recogidos en su mayoría en el Digesto de JUSTINIANO): GAYO ( Instituta , manual de Derecho), LABEÓN, CAPITÓN, PRÓCULO, PEGASO, CELSO, MASURIO SABINO, JAVOLENO PRISCO, SALVIO JULIANO, MARCELO, QUINTO CERVIDIO ESCÉVOLA, POMPONIO, PAPINIANO, ULPIANO, PAULO, MODESTINO, MARCIANO, y un largo etcétera.
Es un fiel espejo de las relaciones sociales de su época. Las sátiras de LUCIANO, ese “VOLTAIRE de la antigüedad clásica”, según la expresión de ENGELS, la obra de PETRONIO, El Satiricón , y la novela filosófica de APULEYO, El asno de oro , son un precioso material de estudio para el siglo IIdC.
16 LECCIÓN^ III DERECHO CLÁSICO. P RINCIPADO (27aC-305dC) pasó bastante tiempo en la Galia y estuvo también en las tierras que baña el Mar Negro. Volvió a Samosata hacia el 164dC, para marchar otra vez a Jonia y Antioquia. De aquí se dirigió a Atenas, donde residió cerca de 20 años. En ese espacio de tiempo, dejando la actividad retórica, dedicó su atención a sus escritos de carácter moralista y satírico. Escribió entonces las obras que más fama le han dado, como Los diálogos de los muertos , Los diálogos de los dioses , Timón El sueño o El gallo , etc. En Atenas conoció al filósofo cínico Demonacte. Su peculio debió de sufrir quebranto al dejar, según parece, su actividad de conferenciante, que tuvo que reanudar. Finalmente obtuvo, gracias a sus influyentes amistades romanas, un importante cargo en la administración de Egipto, donde murió de avanzada edad, reinando el emperador CÓMODO. En El Eunuco , escrita en la época del emperador MARCO AURELIO, menciona a su joven hijo. Nada sabemos acerca de su esposa, y es probable que se casara tarde. B. - OBRA Difícil resulta hacer una clasificación de la obra de LUCIANO, dada su variedad y el asistematismo que caracteriza la obra entera de LUCIANO. Sin dar la relación completa de sus numerosos escritos, recurriremos a dos clasificaciones de la producción lucianesca. a. - POR LA FORMA I) Diálogos II) Panfletos : La muerte de Peregrino. III) Narraciones fantásticas : Las historias verdaderas o Relatos verídicos , o Verdadera historia. IV) Obras en verso : Tragodopodagra , Ocipo (que se consideran apócrifas). V) Novelas : Las historias verdaderas y Tóxaris. b. - POR EL FONDO I) Obras de tendencia retórica y sofística Generalmente se las considera pertenecientes a la primera época de LUCIANO y se caracterizan por ser ligeras y artificiosas. Pueden figurar en este grupo los dos discursos titulados Fálaris ; además, El tiranicida , El desheredado , El Elogio de la mosca , las prolalias o breves introducciones a disertaciones sofísticas, etc. A pesar de lo afirmado más arriba, hay que señalar que LUCIANO, incluso en estos escritos, pertenece a lo más sobrio y clásico de la retórica y procura alejarse de los excesos ornamentales del asianismo. II) Obras de tendencia filosófico-moral y satírica En ellas abundan los rasgos cínicos y escéptios. Pertenecen por supuesto a este grupo Los diálogos de los muertos , Timón o El misántropo , Menipo o La Necromancia , Caronte o Los visitantes , Acerca de los sacrificios , La Arribada o El tirano , El sueño o El gallo , Acerca del luto , Icaromenipo o El hombre que viajó por encima de las nubes (en el que LUCIANO hace llegar a MENIPO DE GÁDARA a la luna), Cuentistas o El descreído o Amantes de las mentiras (en donde los personajes cuentan cada uno una mentira más grande que su antecesor; pálido reflejo de este relato es el cuento de El rey desnudo ). II) Obras de crítica de la actualidad Como La muerte de Peregrino y Alejandro o El falso profeta. Entre las obras que la tradición nos ha presentado como de LUCIANO hay varias que son tenidas generalmente por apócrifas, entre las cuales figuran Lucio o El asno (el mismo argumento del relato de las Metamorfosis de El asno de oro de APULEYO, aunque mucho más breve, puede que mucho más ameno y divertido, y, posiblemente, no menos jugoso), El elogio de Demóstenes , Caridemo , Amores , Trogodopodagra y Ocipo, y algunas más. C. - FUENTES Con excepción de Acerca de los sacrificios y Acerca del luto , que se pueden considerar diatribas cínicas, las restantes obras propiamente cínicas son diálogos. Mucho se ha escrito acerca de la influencia de MENIPO DE GÁDARA sobre LUCIANO y nuestro propio autor se confiesa imitador de MENIPO en Doble acusación 33, donde manifiesta sus simpatías hacia su sátira, “especie de mordedura, paliada con la risa.”. Para HELM ( Lukian and Menipp ), el cínico de Gádara es prácticamente la única fuente de LUCIANO en los diálogos de temática filocínica, tesis sin duda exagerada. BOMPAIRE, autor de Lucien écrivain , defiende, por el contrario, más convincentemente una pluralidad de fuentes. D. - LOS DIÁLOGOS El diálogo tenía ya una larga tradición (piénsese sobre todo, en PLATÓN), y en LUCIANO aparece este género como una contaminación de diálogo y comedia. Hay una serie de recursos literarios en nuestro autor, como los viajes celestes, los viajes al Hades, los banquetes, las asambleas de dioses y otros, que pueden abonar, a primera vista, la tesis de HELM, relativa a una influencia exclusiva de MENIPO; pero lo cierto es que tales recursos venían de muy atrás en la literatura griega; ya en la comedia antigua encontramos los viajes a la morada celeste, y, concretamente, en La paz , de ARISTÓFANES; las Asambleas de dioses son frecuentes en los poemas homéricos; en Las ranas , de ARISTÓFANES, y antes, en la Odisea , tenemos descenso al Hades, y el banquete es un elemento en torno al cual se dan cita los que filosofan con SÓCRATES en los famosos Banquetes de PLATÓN y JENOFONTE, y que la contaminación de géneros se da en la literatura cínica en general, de donde resulta más verosímil que la sátira de MENIPO sea sólo uno de los ingredientes con que cuenta LUCIANO en sus diálogos. Ahora bien, hablar de fuentes y de imitación de posclásicos por parte de LUCIANO puede motivar que el lector profano vea en él un demérito. Nada más lejos de la realidad, porque LUCIANO deja en su obra la impronta de su gran personalidad, insufla vida palpitante a los temas, las situaciones y los personajes, se mueve dentro de un equilibrio entre lo adquirido y lo original, y una lozanía y frescura imperecederas hacen de él uno de los más amenos y atrayentes escritores de la antigüedad griega. D. - LENGUA En cuanto a la lengua, es, en líneas generales, la de la Atenas de la época clásica, que había aprendido de los grandes maestros. Es, por lo tanto, uno de los escritores llamados aticistas.
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V. - ESCRITOS CRISTIANOS Aunque durante los dos primeros siglos del Principado el cristianismo fue todavía un movimiento poco influyente en la vida del Imperio, los escritos cristianos aportan datos de importancia. Con la difusión del cristianismo y con la decadencia del pensamiento histórico de la antigüedad, desde el siglo IIIdC se difundió ampliamente un tipo particular de producción histórica. Se trata de crónicas universales, que contienen breves sumarios de la historia que van desde la creación del mundo hasta generalmente la época en que vivía el autor. Carentes de valor científico, estas crónicas contienen, sin embargo, indicaciones sobre hechos que nos son desconocidos, porque sus autores se servían de fuentes que no han llegado hasta nosotros.
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de, incidentalmente, confirmar la noción de que en Egipto la mujer era propietaria de la dote. Fue descubierto por GUILLAUD, en 1818, en una inscripción de un templo del Egipto superior. D. - LEX DE IMPERIO VESPASIANI Ley rogada, votada el año 69dC ó 70dC, confiriendo la tribunitia potestas al emperador VESPASIANO, junto con el derecho de hacer todo lo que creyese útil para el bien público. Su texto se halla inserto en una tabla de bronce descubierta en Roma entre los años 1.342 y 1.350, faltando al final gran parte. E. - LEYES MUNICIPALES DE SALPENSA , MALACA E IRNI a. - Lex Salpensana Ley dada, de época del emperador DOMICIANO, entre el 81dC y el 84dC, concediendo el estatuto municipal de Salpensa. Ley muy semejante a la Lex Malacitana , fue hallada con ella en unas tablas de bronce cerca de Málaga, en el año 1851, conservándose en el Museo Nacional de Madrid. Contiene importantes datos sobre magistrados municipales, manumisión de esclavos y nombramiento de tutores (CIL 2.1963; FIRA 1, 23, 202). b. - LEX MALACITANA Ley dada, dictada en la época del emperador DOMICIANO, entre los años 81dC y 84dC, concediendo el estatuto municipal para la ciudad de Málaga (municipio Flavio Malacitano); un fragmento fue descubierto junto a la lex Salpensana cerca de Málaga, y otro fragmento cerca de Sevilla, en 1896; se conserva en unas tablas de bronce, que debieron ser enterradas para su conservación, y hoy se encuentran en el Museo Nacional de Madrid. Ofrece grandes semejanzas con la Lex Salpensana. Contiene importantes datos sobre asambleas municipales, elecciones y candidatos, administración de los fundos municipales y tasas (CIL 2.1964; FIRA 1, 24, 208). F. - REGULACIONES ADMINISTRATIVAS DEL TERRITORIO MINERO DE VIPASCA a. - LEX METALLI VIPASCENSIS Ley dada hacia finales del siglo IaC reglamentando el régimen minero, la propiedad fiscal, del distrito administrado por un procurator metallorum. Fue hallada en Ajustrel (antigua Vipasca, Portugal) en una tabla de bronce en 1876. Los nueve capítulos conservados tratan de la concesión de industrias, derechos y deberes de los empresarios, monopolio de ciertos oficios, etcétera. b. - LEX METALLI VIPASCENSIS ALTERA Nombre con que se conoce otra tabla, de importancia excepcional para el derecho minero, también descubierta en Ajustrel, en el año 1906. Se estima se trata de un fragmento de la lex metalli Vipascensis. F. - Lex de Villae Magna colonis Ley dada en el 116dC ó 117dC, reglamentando un saltus imperial, regulando los derechos y deberes de los colonos. Su texto fue hallado en una lápida encontrada en Henchir Mettlich, Túnez, en 1.896. G. - Lex saltus in Africa Ley dada, del año 116dC ó 117dC, conteniendo la reglamentación de un fundo imperial. Su texto ha sido hallado en piedra descubierta en 1.893, cerca de Testout, en Túnez.
Un importante material documental se puede encontrar también en los papiros egipcios de la época imperial. Por ejemplo, hasta nosotros ha llegado transcrito en un papiro (aunque muy dañado) el famoso Edicto del emperador CARACALLA, del 212dC ( Constitutio Antoniniana ), sobre la concesión de los derechos de ciudadanía a todos los habitantes libres del Imperio.
20 LECCIÓN^ III DERECHO CLÁSICO. P RINCIPADO (27aC-305dC)
IX. - ARQUEOLOGÍA
X. - NUMISMÁTICA Sobre las monedas romanas se puede decir todo lo que se ha dicho de las inscripciones, es decir, que las de la época imperial son inmensamente más numerosas que las de los períodos más antiguos. Las monedas constituyen una fuente original muy importante. Por medio de ellas podemos establecer los nombres y los títulos de los distintos Emperadores o de los usurpadores de la autoridad imperial, así como también sus efigies. La llamada iconografía de la época imperial tiene su fuente principal en las monedas. Finalmente, el carácter del cuño de la moneda y el porcentaje de metales nobles que contiene nos permiten extraer conclusiones sobre el estado general de la economía, de la técnica y de la cultura de la época a que pertenece determinado grupo de monedas. Por lo tanto, la mayor parte de las